El domingo transcurrió con tranquilidad lo único importante que había hecho era cortar la hoja con las letras apuntadas y guardarla en mi cartera para mayor seguridad y colocar las notas en mi mesita de luz, para cuidar que no se estropearan.
Sin darme cuenta llegó el lunes.
- Hina...
Escuchaba una voz lejana susurrando mi nombre.
- Hinata...
La voz cada vez se escuchaba más cerca...
- ¡Hinata! ¡Llegas tarde a la universidad!
De un salto me incorporé en la cama y miré dirección a la puerta. La señora de la limpieza llevaba, por lo visto, unos diez minutos tratando de despertarme en vano. Le eché un vistazo al reloj ¡ya eran las ocho y media pasadas!
Me alisté a toda prisa y corrí hasta la parada de bus para ver como este se marchaba...
Decidida a llegar corrí hasta la universidad, como un rayo fui directa a mi clase, pero al entrar estaba vacía.
Al salir al pasillo me encontré caminando a mi profesora Kurenai.
- D-disculpe K-kurenai-sensei...
- ¿Hinata? - dijo extrañada - Hoy es festivo, no deberías estar aquí.
Mi cara de desconcierto se lo dijo todo.
- Si hablases menos con la señorita Yamanaka quizás hubieses escuchado que el día de hoy no había que asistir. Si te distraes así en clase tus notas bajaran considerablemente. La próxima vez ten mas cuidado.
Avergonzada me dirigí a la entrada de la universidad y cuando pensaba que el día no podía ir a peor comenzó a llover con fuerza. Por suerte para mi faltaba poco para que llegara el próximo bus así que corrí hasta la parada.
Llegué antes de lo que esperaba pero para mi mala suerte, como todo lo que me estaba sucediendo el día de hoy, la caseta del bus estaba llena de gente refugiándose debajo. Aminoré la marcha y me detuve cerca de la parada notando la lluvia empapar mi cabeza pero de golpe cesó.
Extrañada levante la cabeza viendo sobre mi un paraguas negro.
Giré la cabeza a mi derecha y me topé con aquellos ojos turquesas nuevamente.
El pelirrojo de la cafetería se encontraba a mi lado, con rostro sereno, compartiendo su paraguas conmigo para que no me mojara.
- L-lo siento... - le dije avergonzada de que me viera así.
- ¿Por que te disculpas? - dijo sin cambiar el gesto en su rostro, pero me miraba tan fijamente que no pude sostenerle la mirada.
- P-por mi c-culpa te e-estas m-mojando...
Apenada miré su hombro el cual, por inclinar el paraguas hacía mi, ahora se encontraba todo empapado.
Se quedó en silencio varios segundos, que para mi fueron una eternidad, cuando de repente me sacó la vista de encima para mirar detrás de mi.
- ¿Es tú autobús ? - preguntó.
- S-si, e-es el u-único que p-pasa por a-aquí...
El bus frenó y todos comenzaron a subirse, él se acercó conmigo para mantenerme cubierta.
Una vez arriba noté como el no guardaba el paraguas para subir también.
- ¿N-no s-subes?
Me miro fijamente una vez más.
- No necesito tomar el autobús .
- P-pero e-entonces ... ¿P-por que e-esperabas c-conmigo?
Sus labios se curvaron levemente, dedicándome una ligera sonrisa, y las puertas del autobús se cerraron sin dejar que el respondiera mi pregunta.
Pagué mi billete y me acomodé en un asiento llena de preguntas que no lograba encontrarle respuesta a lo que acababa de suceder. El teléfono en mi bolsillo comenzó a sonar sacándome del trance.
- ¿H-hola?
- ¡Hinata! Soy yo, tu mejor amiguísima en el mundo.
Reí levemente ante el comentario de Ino.
- ¿S-sucede algo I-ino-chan ?
- Lo que sucede es que esta noche te vendrás a dormir a mi casa y nos iremos a una fiesta.
- I-ino... s-sabes que m-mi p-padre n-nunca lo p-permitiría...
- Pero tu padre se fue hoy de viajes de negocios y no volverá hasta dentro de dos días ¿verdad?
Mi amiga llevaba razón, mi padre se había ido antes de que yo me levantase a un viaje de negocios en el extranjero pero había dejado a uno de sus guardaespaldas personales cuidando la entrada y nadie entraba o salía sin que él supiera. No había forma que yo saliera allí sin el consentimiento de mi padre aunque no se encontrase presente.
- Escucha Hina... tienes que aprender a relajarte. Sasuke-kun hará una fiesta en su casa con poca gente así que no tendrás que preocuparte. ¡Irá todo bien!
- P-pero...
La verdad es que nunca había ido a una fiesta y me moría de ganas, total si iba con Ino ¿Que podría salir mal?
- V-vale - toda mi confianza se desvaneció al decírselo pero ya no había marcha atrás.
- Perfecto! Pasaremos a recogerte en coche con Sakura a eso de las nueve y media ¿te parece?
- A-ahí e-estaré
Seguido se escucharon varios gritos de alegría y la llamada terminó.
Al llegar a casa me encerré en la habitación y me pasé la mitad de mi tiempo planeando como escapar y la otra pensando que ponerme.
Entre una cosa y la otra sonó el reloj del pasillo anunciando las nueve de la noche.
Me deslicé de mi habitación a oscuras, con los zapatos en la mano y de puntillas para no despertar a nadie. Cuando llegué a las escaleras me asomé un poco,ya que las luces de la entrada estaban encendidas aún, y allí estaba lo que me temía... el guardia de seguridad de papá.
Estaba concentrada pensando como distraerle cuando una mano se posó en mi hombro que de no ser porque me tapó la boca rápidamente hubiese gritado fuertemente.
- Hermanita... me sorprendes ¿Donde vas a estas horas de la noche?
- H-hanabi-chan... y-yo...etto...
- Así que vas a una fiesta eh...
- S-si... - le dije avergonzada, seguro ahora pensaría lo peor de mi y se lo contaría a mi padre.
- Genial! Yo también voy a una! - parecía contenta sobre lo que estaba pasando. - Te ayudaré a distraer al guardia y saldrás por la puerta principal ya que es tu primera vez. Si piensas hacerlo mas seguido ya te enseñaré por donde salir. - me dijo sonriendo y guiñándome un ojo.
Acto seguido bajó y le dijo varias cosas al hombre. Seguidamente salieron corriendo hacia la cocina dejándome el camino despejado.
Corrí lo más rápido que pude pero sin hacer ruido, había salido de casa antes de la hora por lo que aún no estaban aquí. Pasados unos minutos apareció Hanabi y no pudimos evitar reír juntas ante la complicidad del asunto.
Llegaron nuestras amigas, a ella también la habían venido a buscar en coche.
- ¡Hanabi-chan! ¡Que bonita estás! - le dijo Ino
- Así que eres tú la mala influencia de mi hermana, eh? - le dijo de forma juguetona a la rubia.
- ¡Deja que tu hermana se divierta un poco! Por cierto más te vale cubrirla mañana porque se quedaría a dormir a mi casa. - le guiño un ojo.
Mi hermana estaba incrédula, como si todavía no se terminase de creer todo lo que estaba sucediendo aunque para ser sincera yo tampoco.
- Solo porque es la primera vez y a cambio me tendrás que cocinarme esos rollos de canela que te salen tan buenos. ¡Nos vemos! Diviértete - me dió un abrazo y se marchó en el coche con sus amigas.
- ¡Vamos Hina! Al final también se nos ha unido Tenten.
Me subí y saludé a todas.
Iban muy arregladas así que comencé a sentirme fuera de lugar, me había puesto una falda larga de tela que tenía unas florecitas blancas, unas sandalias y una camiseta de tirantes blanca la cual hacía resaltar mucho mis voluminosos pechos los cual intenté cubrir con un jersey de lana fina.
La música de la casa podía escucharse varias calles antes, las chicas comenzaron a emocionarse y charlaban alegremente entre ellas.
Por mi parte me encontraba en un rincón del coche... arrepintiéndome mientras más nos acercábamos.
Tenten aparcó entre un montón de coches y bajamos todas.
- Hina - me llamó la atención la pelirosada mientras las otras dos seguían caminando sin darse cuenta que nos habíamos detenido.
- D-dime S-sakura-chan - no quería arruinar la noche de chicas con mis inseguridades por lo que intente ponerle la mejor cara posible.
- Quítate ese jersey - dijo sin vacilar.
- ¿E-eh? - No entendía porque de golpe quería que me lo sacara.
- Eres hermosa Hinata, no tienes que esconderte.
- E-eso... E-eso no e-es verdad S-sakura-chan... m-mis pechos s-son muy g-grandes... y v-voy v-vestida f-fuera de l-lugar... - mis ojos comenzaron a llenarse de lagrimas cuando de golpe me abrazó con fuerza mi amiga. Al rato se separó y me dio un golpe en la cabeza.
- Que tonta eres, ven.
Me quito el jersey dejando ver mis curvas, recogió mi larga cabellera en una coleta alta y me pintó los labio de un rojo suave.
- Vamos! Eres preciosa Hina, deberías ser mas consiente de ello. Seguro esta noche enamoras a más de uno.
Me guiño el ojo y cogidas de la mano nos acercamos hasta la entrada donde ya estaban mis otras dos amigas. Apenas ingresamos nuestras voces se hicieron casi inaudibles de lo fuerte que sonaba la música. Miraras por donde mirases había gente bebiendo alcohol y fumando, lo que hacía el ambiente muy espeso.
- Menos mal que dijiste que era una fiesta privada Ino - le reprocho un poco Tenten que pese a haber venido tampoco eran sus ambientes favoritos.
- Eso me dijo Sasuke-kun... Pero bueno vamos a disfrutar! - y dicho esto nos empujo a todas dentro.
Nos adentramos por la casa y buscamos unas bebida y un sitio donde poder estar todas juntas pasándolo bien. Era mi primera vez bebiendo alcohol por lo que no llevaba ni la mitad de la copa y ya me había subido considerablemente. Bailábamos y nos reíamos tanto que ya me dolía la cara.
- Vaya Hinata, mira a quien tienes detrás!- dijo Ino girando mi cuerpo, haciendo que perdiera el equilibrio y chocando contra el pecho de una persona.
- P-perdona... - le dije recobrando la compostura.
Al levantar la cabeza me encontré nuevamente con esa melena de fuego y esos ojos que me miraban nuevamente con esa intensidad, esa que me hacía sentir que podía ver a través de mi.
Un nudo se me formo en la garganta y mariposas se movieron en mi estomago. Extrañada de mi reacción me convencí de que eran efectos del alcohol.
- ¿Estas bien? - me miró de arriba a bajo, deteniéndose uno instantes en mis labios, y luego dirigió su mirada nuevamente a mis ojos.
- S-si...
Miró un momento detrás de mi y la comisura de sus labios se levanto casi de forma desapercibida.
Seguro mis amigas estarían observando nuestra charla descaradamente.
Volvió a ponerse serio y con una voz ronca y firme me dijo al oido.
- No te separes de tus amigas... Se he colado en la casa un montón de personas que no conocemos. Ten cuidado. - y se marchó perdiéndose entre la multitud.
- Cuéntanos todo ya mismo - me reclamaban las chicas con ansias.
- N-no hay n-nada que c-contar le c-conozco porque s-suelo ir a l-la c-cafetería donde t-trabaja - por supuesto obvie nuestros encuentros ocasionales porque sino no me dejarían en paz en toda la noche.
No muy convencidas intentaron sacarme información en vano por lo que al rato se rindieron.
- Voy al baño chicas, si no vuelvo es que me he encontrado con mi Sasuke-kun. - dijo pícaramente Ino.
Nos ofrecimos a acompañarla pero dijo que no había bebido tanto como para que nos preocupáramos.
Pasaron como veinte minutos y como no volvía ni enviaba ningún mensaje empezamos a preocuparnos, por lo que nos aventuramos a buscarla.
Llevábamos recorrida casi toda la mansión cuando de golpe, cerca de la piscina exterior, vimos como una larga cabellera rubia estaba devorando los labios de un chico de pelo azabache.
Sakura se acercó a toda prisa hacía ellos.
- Nos tenias preocupa cerda! - le gritó captando su atención.
- Oye! Aquí la única frentona eres tu... ¿Me has oido?
Empece a preocuparme ya que se notaba que había estado bebiendo bastante más desde que se había ido al baño.
- Os presento a Sasuke-kun - en cierto momento perdió el equilibrio tambaleándose pero el chico la estabilizó cogiéndola por la cintura.
- Ya te he dicho varias veces que me llamo Sai. Encantado.- dijo éste mientras sonreía de una forma un tanto extraña, su tono era amable pero en cierta forma parecía un tanto forzado.
La rubia se prendió del cuello del chico nuevamente y comenzaron a besarse sin importarle su alrededor.
Nos miramos preocupadas entre nosotras.
- Vamos Ino, no estas pensando con claridad.
Sakura tomó del brazo a la rubia pero ésta le apartó bruscamente.
- Claro que puedo pensar - le dijo enfadada - Lo que pasa es que estas celosa.
Ví como Tenten retenía a mi amiga, la cual se encontraba apretando los puños fuertemente...herida por las palabras que acababa de decirle Ino-chan.
- N-no p-peleéis c-chicas - intente intervenir para suavizar la situación.
- No Hina, ella tiene razón. Por lo visto puede pensar con claridad así que vámonos a otra parte.
Empezamos a caminar intentando seguir a Sakura entre la multitud pero en cierto momento ella caminaba tan rápido por el enfado de hace unos momentos que la perdí entre la multitud y cuando me gire para comentárselo a Tenten ésta tampoco estaba allí.
Los nervios empezaron a invadirme.
Para intentar calmarme un poco me acerque a la pared más próxima y respiré profundamente varías veces.
Mientras estaba ensimismada una mano se posó en mi hombro.
- ¿Hinata? - dijo una voz familiar próxima a mi.
Al levantar la cabeza me encontré con una cabellera rubia y una sonrisa enormemente cálida.
- N-Naruto-kun ... - solté un suspiro de alivio de ver a alguien conocido.
- ¡Hinata! - escuchaba la voz de mi amiga gritando entre la multitud.
- S-sakura-chan... - mis ojos se llenaron de lágrimas.
- ¿Es tu amiga? - yo asentí con la cabeza - ¡Aquí! - gritó el fuertemente.
Al cabo de unos segundos llegó y me abrazó fuertemente disculpándose de haberse marchado así. Naruto-kun se presentó enseguida y todo el rato que estuvimos juntos estaba intentando llamarle la atención a Sakura en vano ya que no parecía muy interesada.
Al cabo de unos minutos de esperar a ver si aparecía Tenten fuimos a buscarla pero no hubo caso. Naruto nos dijo que nos presentaría a unos amigos que también estaban en la fiesta y que podíamos esperar a ver si aparecía allí con ellos.
Al llegar nos encontramos a varías personas en una sala de estar reunidas al rededor del billar mientras competían dos chicos.
- Están jugando mis amigos, son los mejores dattebayo! - dijo orgullosamente. - El de pelo negro se llama Sasuke y el de pelo rojo Gaara.
Sus últimas palabras resonaron en mi cabeza y dirigí mi mirada rápidamente hacia el muchacho del que hablaba para confirmar mis sospechas. Se trataba ni mas ni menos que de mi pelirrojo.
"Mi pelirrojo" me sonroje con rapidez al haber pensado así.
- Ha ganado Gaara-sama! - gritaba una muchedumbre de chicas.
Los chicos se acercaron hacia donde nos encontrábamos.
- Hay que ver que mal juegas Sasuke - le dijo burlándose Naruto.
- Al menos yo no perdí en la primera ronda - le devolvió la jugarreta el azabache avergonzándole.
- En fin ...- dijo decidido a cambiar de tema - Estas son Sakura y Hinata, unas amigas.
Sasuke me miró y luego hizo contacto visual con Sakura haciendo que ésta se sonrojara y causando enfado en Naruto.
- Vamos a los sofás - dijo seco.
Fuimos todos a los sofás y estuvimos bien durante un rato. Sasuke y Sakura habían hecho muy buenas migas por lo que empezaron a apartarse un poco del grupo y al final terminaron levantándose para bailar un rato. Naruto se limitaba a contarnos anécdotas divertidas a Gaara y a mi, mirando de vez en cuando hacia la derecha donde se encontraba bailando la pareja, a ratos el pelirrojo me observaba lo que me hacía sonrojar e intentaba disimular a duras penas, en cierto momento el rubio se quedó en silencio y todo sucedió de forma muy rápida.
Voltee mi cabeza hacia donde estaba mirando él y vi como el chico de pelo azabache y Sakura-chan estaban besándose. Él la sujetaba por la cintura, bajando sus manos de a poco hacia su trasero, y ella enredaba las manos en su cabello.
Naruto saltó del sofá con al cara roja y una mirada cegada de la ira en dirección a ellos. Cuando estaba a punto e llegar estos se separaron y le miraron justo antes de que un puño aterrizase directo en la cara de Sasuke-kun.
- ¡¿Que haces maldito?!
Le gritó el de pelo negro a Naruto antes de devolverle el puñetazo.
- Eres un cabrón Sasuke, tienes a un montón de chicas con las que besarte y sabiendo que ella me gustó te la ligas igualmente.
- ¿Y como se suponía que debía saberlo ?- preguntaba enfadado - Aparte... ella no ha demostrado mucho interés en ti, así que no veo el problema - le provoco Sasuke.
Empezó una pelea de puñetazos y patadas, la gente comenzó a juntarse alrededor formando un circulo ansiosos por la pelea. Sakura lloraba a mi lado por toda la situación pero no duró mucho más ya que Gaara intervino y los separó a ambos. Se llevo a Naruto por un lado para intentar calmarle y por otra parte Sasuke abrió paso entre la gente quien fue seguido por Sakura.
Yo por mi lado estaba estupefacta, habían pasado tantas cosas en una misma noche... estaba siendo demasiado. Fui a refrescarme la cara y como no encontraba a ninguna de mis amigas o conocidos les envié un mensaje a todas de que estaría en el jardín y que por favor nos fuéramos a casa.
Salí fuera y me senté en un sitio tranquilo donde no había casi gente, tan solo una o dos personas algo alejadas.
Pasaron cinco minutos.. quince minutos... media hora...
El alcohol ya había dejado de hacer efecto por lo que estaba totalmente consiente, chequeaba mi teléfono de forma regular pero nada...
Vi a lo lejos como un grupo de tres chicos salían de la casa y comenzaban a caminar hacia mi dirección. Uno iba tan borracho que a duras penas podía tenerse en pie.
Intente quedarme quieta y pasar lo más desapercibida posible pero uno de ellos comenzó a mirarme por lo que agaché la cabeza para que el flequillo cubriese mi rostro y con mis brazos intente tapar mis pechos.
- ¿Que haces aquí tan sola preciosa? - dijo uno - Hey Toya mira, es mi tipo.
- Anda... pero si es mi tipo también - comenzaron a reír ambos con malicia.
- ¿Ella?... A mi no me parece para tanto - decía el más borracho- Tendría que verle la cara mas de cerca...
Comenzó a caminar hacia mi.
- E-estoy e-esperando a m-mi n-novio... - les mentí a ver si así se largaban.
- No te preocupes, no soy celoso... - uno de los que había hablado antes se puso a caminar también hacia mi.
Estaban ya casi a mi lado cuando uno estiró la mano, como auto reflejo cerré los ojos, asustada. Pese a querer salir corriendo el miedo en el cuerpo no me dejaba levantarme del asiento.
Pasados unos segundos la mano nunca llegó y una ronca voz habló.
- No la toques y marchaos de aquí ahora mismo.
- G-Gaara-san... - abrí los ojos casi en lágrimas.
Quien hubiese sabido que seria de mi si él no hubiese llegado a tiempo.
- ¿Pero tú quien te crees imbecil?
- Te vamos a enseñar a no meterte donde no te llaman
Tras las amenaza uno de ellos se abalanzó hacia él intentando propinarle un puñetazo el cuál esquivo sin problemas. Empujó al chico borracho lejos de mi, lo que le distrajo un momento y uno de ellos aprovecho para cogerle los brazos con la intención de que el amigo le golpease y así no se defendiese pero, para sorpresa de todos, levantó ambas piernas proporcionándole una patada en la boca del estomago tumbándole y dejándole sin aire a éste.
Se zafó del agarre del chico y le dio con el puño en el mentón.
Al ver que no tenían oportunidad contra él decidieron huir mientras le insultaban y amenazaban, cosa que no pareció importarle a mi salvador.
Volvió rápidamente hacia mi y se agachó hasta queda a mi altura, observándome de arriba a bajo.
- ¿Te han hecho algo? ¿Estas bien? - su tono de preocupación me conmovió.
- N-no... e-estoy b-bien... L-lo s-siento G-Gaara-san, p-por mi c-culpa... - un nudo se formó en mi garganta y las lágrimas que llevaba conteniendo toda la noche no tardaron en salir.
- No te disculpes... me alegra haber llegado a tiempo...
Se sentó a mi lado mientras yo lloraba y no dijimos nada más por un largo rato. Miré la hora y ya eran como las tres de la madrugada y ninguna de mis amigas daba señales de vida. El frio de la noche caló en mis huesos y de golpe mi cuerpo comenzó a temblar.
- Ten - me tendió su mano junto a la chaqueta que llevaba puesta segundos atrás.
- N-no... t-te e-enfriarás... - dije intentando rechazar su chaqueta.
Mis palabras fueron en vano ya que de un momento a otro se acercó a mi y me la colocó en los hombros. Para mi sorpresa también tomó la coleta de mi cabello y la deshizo, dejando caer mi melena.
- Me gusta tu cabello suelto... También ayudar-a a que no tengas frío...- parecía intentar disimular las palabras que acababa de decirme.
- ¿P-puedo p-preguntarte algo G-Gaara-san? - sus ojos denotaban sorpresa.
- Por supuesto Hinata - mi nombre pronunciado por sus labios me sonó diferente, removió nuevamente mariposas en mi estomago. Antes estaba segura de que eran efectos del alcohol pero ahora la duda me invadía.
- ¿P-por que m-me a-ayudaste el o-otro día? P-pensé que t-tomarías el b-bus pero e-en c-cambio tú... - me sonroje y me puse a jugar con mis dedos sin tener ni idea de lo que me respondería.
Él se quedó dubitativo unos instantes antes de responder y luego con toda tranquilidad dijo.
- Yo tan solo pasaba por ahí y parecías necesitar un paraguas.
- Y-ya v-veo... - le dije un poco decepcionada, pensando que lo mismo que hizo conmigo lo hubiese hecho por cualquier otra persona.
- Por cierto, ¿Donde están tus amigas? ¿Quieres que te ayude a buscarlas?
La verdad es que ahora mismo me encontraba bastante molestas con ellas, me habían metido en todo este lío y yo confiando en ellas me había hasta escapado de mi casa... tan solo para que me dejaran tirada a mitad de la noche.
- L-la verdad G-Gaara-san...
- Gaara - me interrumpió de golpe - Puedes llamarme así ya que parece que tenemos la misma edad.
- E-esta b-bien Gaara-kun... - le dije muy apenada.
Él me sonrió esperando que continuara.
- M-me gustaría m-marcharme a m-mi casa... ¿P-pasan taxis a e-esta h-hora?
- Puedo acercarte yo si quieres - pareció leerme la mente porque agrego enseguida - No es ninguna molestia para mi, de hecho me iba ya a mi casa.
Acepte la oferta de Gaara y nos dirigimos hasta su coche que estaba aparcado no muy lejos de la casa. Me abrió la puerta para que entrase y luego se subió él, que nada más ingresar encendió la calefacción haciéndome entrar en calor enseguida.
Le guié hasta mi casa y todo el trayecto fue en silencio, pero uno de esos cómodos en los que no hace falta decir nada.
Frenó el coche frente a mi casa y entonces me apresure a quitarme la chaqueta.
- No te preocupes, ya me la devolverás cuando pases por el café.
Y allí estaba nuevamente esa sonrisa. Me sonroje casi al instante.
- M-muchas g-gracias por t-todo Gaara-kun... - le devolví la sonrisa.
- Nos vemos pronto Hinata...
- H-hasta l-luego...
Habían pasado tantas cosas... pero ya me encontraba a dos pasos de mi casa.
Gaara no se marchó hasta que me vio ingresar por la verja de mi casa, lo que no sabía es que no podía entrar por la puerta principal o me vería el guardia.
Me deslicé por el lateral de la casa hasta llegar donde se encontraba la ventana de mi habitación quedándome estupefacta.
- ¿H-Hanabi-chan?
Mi hermana se encontraba trepando la enredadera que cubría las paredes de la casa, entonces caí en la cuenta que así es como debía de haber escapado ella anteriormente... Y a saber cuántas otras veces más.
- ¿Hinata? - se sorprendió de mi presencia - Pensé que dormirías fuera.
- C-cambiaron los p-planes...
Pese a confiar en mi hermana decidí obviar todo lo sucedido durante la noche.
- Entiendo... bueno ya sabes como llegar hasta tu habitación! Trepando de la misma forma que yo - dijo soltando una carcajada.
Me puse manos a la obra y tras varios minutos estaba cada una en su habitación sana y salva.
Me tumbé en la cama aún vestida pensando en todo lo sucedido aquella noche, acerqué la chaqueta que me había prestado Gaara a mi rostro. Era un olor varonil pero suave... y entre idas y vueltas terminé rendida ante los brazos de Morfeo.
Continuará...
