Había estado muchos días llena de ansiedad por la ausencia de su hija y era ironico como mientras esperaba que el médico firmara el alta estaba deseando no llevarsela. Estaba paralizada del miedo porque tener a su bebé en casa ya iba a ser una realidad y no solo un sueño.

- Bella. - la llamó Edward frotando su brazo. - ¿Necesitas algo? Estas pálida.

- Yo... - carraspeó. - ¿Puedes tomarla en brazos un momento?

Ahí fue el momento de Edward para ponerse pálido y balbucear. Al ver la reacción del cobrizo su ansiedad tocó el cielo. ¿Cómo iban a cuidar a la niña si su madre quería ir a vomitar por la ansiedad y su padre no podía ni tomarla en brazos?

El médico decidió aparecer en ese momento.

- Bien muchachos, ya esta todo listo para que puedan llevarse a la niña. Ya tienen el cronograma de vacunas y citas de control, no pueden faltar porque su niña es especial. La enfermera Lane los llevara a la salida y no olviden la canasta que preparamos para ustedes.

Ambos adolescentes asintieron y nerviosos caminaron a la salida.

La enfermera Lane les dio algunos tips de cuidado y recomendaciones que los puso aun mas ansiosos. Ya afuera se quedaron unos minutos parados sin saber que hacer. No tuvieron mucho tiempo para pensar ya que la bebé decidió que era momento de llorar para que ellos reaccionaran.

- Oh Dios. - asustado Edward saltó casi tirando la canasta de pañales y demas articulos de bebé que el hospital les regaló.

- Creo que debes traer el auto ahora. - lo apuro mientras mecía a la niña nerviosa.

- Si, si.

Su madre les había dejado el carro para poder movilizarse ya que la camioneta no podría ser utilizada con un recien nacido. Además no estaba con ellos porque duplicaría turno para cubrir a Edward, ella prefería que ambos pasaran juntos ese primer día con la bebé.

- Shhh tranquila, shhh ya viene... ya viene ¿papá?

La bebé abrió los ojos y Bella no pudo evitar suspirar al ver que con la luz del sol se veían claros casi dorados.

Edward estacionó frente a ella y se bajó para ayudarla. Con algunos malabares colocaron a la bebé en la silla y Bella subió al asiento del copiloto.

- ¿Lista? - preguntó el cobrizo nervioso.

- Para nada.

Edward le dedicó una sonrisa suave.

- Vamos.

Bella repasó en su mente todas las recomendaciones que le dieron y luego todas las advertencias. Sacó uno de los libros que le faltaba terminar de leer para absorver mas información.

- Bells... - Edward llamó su atención. - ¿Cómo le diremos a Renne el nombre de la bebé?

- No lo sé. No lo pensé. - admitió.

- Estaba pensando que puedo hacerme un tatuaje con su nombre y así lo sabría, ya sabes que necesitan pasar unos días para que el tatuaje sane y lo destape. ¿Sería emocionante, no?

- Edward, no creo que sea necesario hacerla esperar.

- ¿Segura?

- Claro, ha tenido bastante paciencia mientras esperaba que decidamos.

- No sé, siento que hace falta emoción como en otros embarazos existe. No hemos tenido una fiesta de revelación de genero ni babyshower.

- ¿Quieres hacer una fiesta de elección de nombre?

- Fiesta suena muy... caro. Me tatuare su nombre y podríamos aprovechar la situación.

- Ese tatuaje tendrá que esperar a que acabe la temporada, no te dejará entrenar unos días.

- No pasará nada, además no será grande por eso sanara muy rápido.

- Es un riesgo.

- No, Bella en serio quiero hacerlo.

- Bien. Tu cuerpo, tus decisiones.

Edward sonrió ante su respuesta.

- ¿Qué dices? ¿Lo seguimos ocultando?

- ¿Por qué quieres ocultarlo?

- No lo sé, quiero crear recuerdos especiales y se me ocurrió eso.

Bella asintió entendiendolo.

- Bueno mi mamá no esta en casa así que puedo bordar una de las mantas con su nombre así cuando mamá llegue lo descubrirá así.

Edward sonrió.

- ¿Sabes bordar?

- Claro, aprendí de niña con mi mamá porque solíamos bordar toda la ropa de papá con su nombre.

- ¿Era policia, no?

- Si, lo era.

- Nunca me has hablado mucho de él.

- No sé que podría contarte, era el mejor hombre que he conocido. Correcto, valiente y siempre me hacía sentir protegida. Lo extraño.

- Charles Swan, me dejo una valla muy alta. - Edward suspiró.

- Fue un gran hombre. - Bella asintió sintiendose triste porque no conoció a su nieta.

- Hey... perdoname. No quise ponerte triste. No llores. - Edward se lamentó buscando en su bolsillo un pañuelo para ella.

- ¿Ahora tienes pañuelos?

- Cuando era niño mi mamá solía ponernos a todos un pañuelo en el bolsillo. Decía que siempre era necesario. Hace poco lo recorde y compre unos.

Bella asintió limpiando sus lágrimas con él.

- Es nuestro primer día con ella, no lloraré mas.

Edward volvió a sonreirle con simpatia y quizas ilusión.

Llegaron a su casa minutos después Edward abrió la puerta mientras Bella tomaba a la bebé que se había dormido otra vez. Juntos entraron a la casa cuando un suave grito los sorprendio.

- ¡Sorpresa!

Derek y Angela con grandes sonrisas y algunos globos sorprendieron a Bella.

- ¡Chicos!

- ¡Bienvenidos! - los adolescentes se acercaron a ella para darle suaves abrazos y ver a la bebé. - Oh Dios mío pero si es una cosita hermosa.

- Mira esas pestañas. Dios mío.

- ¡Y esos rizos rojizos!

- Dejaré esto en la habitación. - Edward se alejó llevando la canasta de regalos dejandolos solos.

- Vamos a sentarnos.

Los tres se dirigieron al sofá entre comentarios sobre la bebé mientras esta solo dormía.

- ¿Cómo la llamaron?

- Oh si, Edward no quiso decirnos.

- ¿Edward...? Esperen, ¿cómo entraron?

- Edward fue nuestro complice, sabes que queríamos verlas hace días pero estabas recuperandote y no queríamos molestar. Él estuvo informandonos de todo en la escuela y no pudimos evitar venir a verlas. Ya estabamos desesperados. - Derek le contó mientras veía a Edward acercarse.

Bella le dedicó una mirada agradecida. La verdad había extrañado a sus amigos.

- Trajimos regalos de muchas personas de la escuela y el club de teatro se organizo para comprar este de aquí. - Angela le mostró una gran caja azul.

Bella esta sorprendida en su cabeza imaginaba que el chisme de Edward siendo el padre de su bebé se había regado como polvora pero no le había preguntado a Edward como habían sido esas semanas en la escuela y que tanto sabían todos de su situación. Quizas supuso que él no daría detalles pero su sonrisa emocionada al ver el regalo de sus amigos decía otra cosa.

- Felicidades Romeo. - leyó en la tarjeta riendose.

- Parece que hiciste buenos amigos. - comentó sin saber que mas decir.

El cobrizo abrió el regalo sin evitar lucir emocionado. Dentro estaba una silla mecedora moderna que Bella y él ni en sueños hubieran podido comprar.

- Wow, eso es...

- Si, ¿la recuerdas?

- Claro.

Los padres primerizos se sintieron felices con el regalo.

- Bueno este es del equipo de americano. - Derek le entregó una caja de regular tamaño a Edward. - Sabes que no todos son unos idiotas.

El cobrizo asintió y Bella sospechó que ya sabía que Derek salía con uno de ellos.

Dentro había una pelota de futbol americano tamaño infantil color rosado y una camiseta diminuta del equipo con su apellido en la espalda.

- Es hermoso. - Bella comentó observando con ternura la camiseta. - Quizas el próximo año pueda usarla cuando vaya a verte a tus partidos.

Edward la observó emocionado con una gran sonrisa.

- Eso sería grandioso.

- Bueno ahora estos son pequeños regalos de amigos de la escuela; Gabrielle Potter, Jazmin Simons, Dana Parker y Joe Fanning.

Bella observó como Edward abría cada uno y sacaba pequeña ropa de bebé, juguetes y accesorios que iban a usar definitivamente.

- Agradeceles por mí. Yo no puedo creer que fueran tan dulces de enviar esto.

- Gracias a ti ellos pasaron de año, eres una excelente tutora.

- Es cierto, Bella es la mejor. - aseguró Edward acomodando la ropa.

Bella se sonrojó por el cumplido pero no dijo nada ya que la bebé decidió despertar.

- Oh Dios hasta su llanto es hermoso. - Angela opinó encantada.

- Creo que tiene hambre, la llevaré a la habitación. Esperenme.

Bella destapó uno de sus pechos apenas estuvo sola y se lo ofreció a su hija que se pegó con hambre. La niña la observaba por segundos atenta antes de girar curiosa por el sonido de las risas en la sala.

- Son mis amigos y tu papá. - le contó. - Estan hablando de los regalos que te enviaron.

La niña regreso su atención a su rostro.

- Ya tienes mecedora y pronto papá te comprara una silla saltarina para que saltes cuando quieras empezar a caminar. Lo vimos en internet y parecía genial.

Mas risas se escucharon y la bebé soltó su pecho para buscar el origen.

- Si quieres verlos termina de comer porque no tengo como meta que mis pechos sean vistos por alguien mas que tú.

La bebé regresó su atención a su pecho y a su voz.

- Creo que estaremos bien después de todo. Nos las ingeniaremos tú y yo.

De pronto Edward ingreso en la habitación sin tocar.

- ¿Todo bien? - preguntó para luego sonrojarse ante la imagen. - Lo... siento yo...

Bella respiró hondo.

- Si. ¿Puedes sacarle los gases? Creo que ya terminó.

- Yo... - nervioso dudo pero luego asintió sentandose junto a ella.

Bella oculto su pecho y levanto a la bebé para darsela a Edward.

- Abre un poco mas los brazos. Bien. Cuidado con su cabecita. - lo instruyó mientras nervioso la tomaba.

- ¿Así esta bien?

- Si. - le aseguró. - Ahora acaricia su espalda hasta que... - un pequeño erupto sonó. - Eso es.

- Wow. - con ayuda de Bella, Edward la acomodo en sus brazos de nuevo. - Es tan perfecta.

La bebé estiró su pequeño bracito y Edward delineó con su dedo cada uno de sus deditos.

- Lo es.

- Mi pequeña. - susurró.

Bella sonrió con ternura mientras la bebé bostezaba.

Angela y Derek aparecieron en la puerta de la habitación espiando como un par de niños.

- Queremos que abran nuestro regalo... - les pidieron pero al ver a la bebé despierta se acercaron. - ¿Desperto? Dios que ojos tan grandes, parece una muñeca.

- Lo es. - Edward susurró enamorado de su hija.

- ¿Ya nos dirán su nombre? - preguntó Angela acomodando uno de sus rizos rojizos.

Bella se acercó mas al cobrizo cuando intercambiaron miradas y asintió para que fuera él quien lo dijera. Edward sonrió agradecido y feliz, lo único que había pedido era que lleve su apellido y Bella había accedido.

- Sophie. Se llama Sophie Masen.

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Que les pareció? Sophie ya esta en casa! Sufrí para escoger su nombre hasta el último minuto. Espero les guste.