—¿Es papá?

Percy se despertó con el sonido de la voz de Dean, muy confundido. Sentía que había pasado un mes desde su última aventura. Debe haber sido un gran sueño el que tuvo.

Aún más confuso fue el hecho de que Sam, parecía estar hablando con John Winchester por teléfono.

—Andas tras eso —dijo Sam—. La cosa que mató a mamá… ¿Un demonio? ¿Ya estás seguro?

—¿Un demonio? —Dean cuestionó, con los ojos muy abiertos—. ¿Qué está diciendo?

Percy se sentó mientras Sam escuchaba lo que John decía al otro lado del teléfono.

—¿Sabes dónde está? —Sam exigió—. Podemos ayudar… ¿Por qué no?

—Dame el teléfono —exigió Dean. Sam no hizo ningún movimiento para entregarlo.

—¿Nombres? ¿Qué nombres, papá? Háblame, dime qué está sucediendo… No. ¿Entiendes? ¿Dónde estás?

—Dame el teléfono —repitió Dean. Pronto le arrebató el teléfono a Sam—. Papá, soy yo. ¿Dónde estás…? Sí, señor… Ah, sí, tengo una pluma. ¿Los nombres?

...

—Los nombres que papá nos dio, ¿son parejas? —Sam cuestionó. Los chicos se habían subido al auto, después de haber buscado una lista de nombres que John les dio. Los había enviado a otra cacería.

—Tres diferentes —respondió Dean—. Todas perdidas.

—¿Son de diferentes ciudades? ¿Diferentes estados?

—Así es —dijo Percy—. Washington, Nueva York, Colorado. Cada pareja hacía un viaje en carretera. Ninguna llegó a su destino, no volvieron a saber de ellos.

—Pudieron haber desaparecido en cualquier parte.

—Puede ser —frunció el ceño Dean—. Pero la ruta de todos los llevó a la misma parte de Indiana. En la segunda semana de abril. Un año de diferencia todos.

—Y estamos en esa semana —dijo Sam.

—Sí.

—¿Y papá nos envió a Indiana a cazar algo antes de que otra pareja desaparezca?

—Sí, señor. ¿Te imaginas como armo este rompecabezas? ¿La cantidad de obituarios que tuvo que ver? Es un maestro —dijo Dean, sin captar la mirada molesta de Sam cuando detuvo el auto—. ¿Qué haces?

—No iremos a Indiana —dijo Sam.

—¿A no? —Dean cuestionó. Percy sintió que se estaba gestando una pelea. Odiaba las peleas entre los hermanos.

—No —Sam negó con la cabeza—. Iremos a California. Papá llamó desde una cabina. En Sacramento, California.

—Sam.

—Dean, si ese demonio asesinó a mamá y a Jess, y papá está cerca, tenemos que estar ahí. Debemos ayudar.

—Él no quiere ayuda.

—No me interesa.

—Él nos dio una orden —Dean frunció el ceño.

—No me interesa —dijo Sam con más firmeza—. No siempre tenemos que hacer lo que él dice.

—Papá nos pide hacer trabajos para salvar vidas, es importante.

—Sí, yo entiendo, créeme que lo entiendo. Pero estoy hablando de una semana, para conseguir respuestas. Y vengarnos.

—Está bien, sé cómo te sientes.

—¿En serio? —Sam dijo enojado, ignorando la mirada sorprendida de Dean—. ¿Qué edad tenías cuando mamá murió? ¿Cuatro? Jess murió hace seis meses. ¿Cómo rayos sabes cómo me siento?

—Dijo que no era seguro —argumentó Dean—. Para nosotros. Y obviamente él sabe algo que nosotros no, y si dice aléjense, nos alejamos.

—Yo no logro entender la fe ciega que tienes en papá. Porque no lo cuestionas por nada.

—¡Sí, se llama ser buen hijo! —Dean espetó. Sam salió enojado del auto, Dean lo siguió. Percy, siendo el torpe que era, simplemente se quedó allí, escuchando las vagas voces de su pelea.

No mucho tiempo después, Dean se subió al volante. Comenzó a conducir, y Percy rápidamente se pasó al asiento del pasajero.

—¿Dónde está Sam? —cuestionó.

—Se va a California —dijo Dean—. Nosotros iremos a Indiana. A menos que quieras ir con él —Percy no se perdió el tono enojado al final.

—No —susurró Percy—. Me quedaré contigo —odiaba sus peleas. En su mente, ambos eran idiotas. Sí, Dean seguía las órdenes. Percy no siempre estaba de acuerdo con esa actitud de "soldado perfecto", pero tampoco pensó que deberían ir a California. Había gente, gente viva, que salvar, y no tenían mucho tiempo para hacerlo.

Percy cerró los ojos y fingió dormir.

...

Percy no era el mejor en la lectura y por eso Dean no trató de ocultar el hecho de que estaba mirando el contacto de Sam en su teléfono. Por supuesto, aunque Percy no podía leer muy bien, podía ver claramente la palabra "Sam" en la pantalla de Dean.

No lo mencionó cuando Dean no llamó a su hermano. No lo mencionó cuando bajaron del auto. No lo mencionó en absoluto.

Se acercaron a lo que Percy pensó que era un café. El letrero decía algo parecido a Sootv Coré, pero con la elegante e, estaba bastante seguro de que la última palabra era café.

Había un hombre sentado en el porche del café, y una vez que llegaron allí, Dean hizo un gesto desde el letrero hacia el hombre: —Déjeme ver. Scotty.

Ah, Percy miró el letrero. Puedo leer Sam, pero no Scotty. Maravilloso.

Scotty miró el letrero, —Sí.

—Hola, mi nombre es John Bonham —dijo Dean.

—¿Qué no es el barista de Led Zeppelin?

Dean se sorprendió, —Vaya. Bien. Le gusta el rock clásico.

Percy le sonrió al hombre, —Soy Tyson.

—¿Los ayudo en algo? —Scotty cuestionó. Dean pronto sacó dos volantes de Desaparecido de Holly y Vince Parker (Percy no leyó los nombres, le habían dicho de antemano).

—Me pregunto si ha visto a estas personas —dijo Dean.

—No — Scotty escudriñó los volantes—. ¿Quiénes son?

—Amigos nuestros —dijo Percy—. Se perdieron hace como un año. Pasaron por algún lugar por aquí, y ya preguntamos en Scottsburg y Salem…

—Lo siento —interrumpió Scotty, devolviéndole los volantes a Dean—. No vienen muchos extraños por aquí.

Dean asintió y luego dijo: —Scotty, tiene una sonrisa que ilumina todo, ¿no se lo han dicho? —Scotty lo miró extrañamente (junto con Percy), y Dean simplemente se rió entre dientes—. No importa. Hasta luego —se alejaron.

—¿Qué en Hades fue eso? —Percy susurró.

Dean solo le dio una mirada atrevida. Percy todavía estaba confundido. Tal vez eso sea solo porque el autor estaba confundido. ¿Por qué coño dijo eso Dean?

...

La pareja se paró en una tienda y Percy todavía estaba confundido (Dean pronto se dio cuenta de que confundió a su novio y lo encontró absolutamente hilarante).

—¿No pararon por gasolina o algo? —Dean interrogó a las dos personas detrás del mostrador.

—No lo recuerdo —dijo Harley, mostrando las fotos de Vince y Holly a su esposa, Stacy, quien negó con la cabeza—. ¿Dicen que eran amigos suyos?

—Así es —asintió Percy.

Una mujer, Emily, bajó las escaleras con algunas cajas, —¿Él tenía un tatuaje?

—Sí, así es —dijo Percy.

Emily puso las cajas en el mostrador, mirando la foto de Vince, luego se dirigió a Harley y Stacy, —¿Lo recuerdan? Eran recién casados.

Harley recordó de repente: —Es cierto. Pararon por gasolina. Estuvieron aquí diez minutos.

—¿Recuerdan otra cosa? —preguntó Dean.

—Les dijimos como volver a la carretera —asintió Harley—. Y se fueron.

—¿Me dice en qué dirección?

—Sí.

...

Percy veía los árboles del huerto, vagamente consciente de la mano de Dean que descansaba sobre su muslo. Las ninfas eran raras en Burkittsville, Indiana. No había visto muchas, lo que en sí mismo era extraño, pero las pocas que había visto eran raras. Mientras que la mayoría de las ninfas emitían vibraciones humanas (o algo así), estas solo gritaban planta. Tal vez era por la forma en que se paraban, relajadas, pero fuertes en cierto modo. Se veían mucho más fuertes y saludables que otras ninfas, incluso mucho más que las ninfas en el campamento. E incluso cuando se veían tan fuertes y saludables, se veían tan tristes y resentidas.

Las ninfas eran raras en Burkittsville, Indiana.

Un ruido proveniente del asiento trasero los sorprendió a ambos, —¿Qué rayos? —Dean se detuvo y metió la mano en su bolsa, sacando el EMF, que estaba sonando frenéticamente.

...

Los niños caminaban por todo el huerto y las ninfas se alejaban de Percy, casi culpablemente. Sintiéndose un poco nervioso, Percy deslizó su mano en la de Dean, e inmediatamente, sintió una extraña incertidumbre en el aire.

Pronto notaron un espantapájaros en su poste, y caminaron hacia él, el agarre de Percy sobre la mano de Dean se hizo más fuerte.

—¿Qué pasa? —preguntó Dean.

—Los espantapájaros son espantosos—susurró Percy, con los ojos entrecerrados ante la cosa—. Está literalmente en el nombre.

—Están destinados a espantar a los cuervos. Está literalmente en el nombre.

—Ah, cállate —murmuró Percy, y se detuvieron frente al espantapájaros.

—Que feo eres —Dean le dijo al espantapájaros, y una leve sonrisa apareció en el rostro de Percy.

El espantapájaros no respondió.

Miraron la hoz agarrada a la mano del espantapájaros y notaron un diseño en su brazo. Dean apartó suavemente su mano de la de Percy, le envió una mirada de disculpa, luego fue y agarró una escalera de un árbol cercano. Se subió a ella rápidamente, apartó la tela de la manga del brazo del espantapájaros y sacó el volante de Vince, comparando los diseños del tatuaje. Eran el mismo.

Dean miró al espantapájaros y dijo: —Lotería —Percy no sonrió esta vez.

El espantapájaros no respondió.

...

Percy se quedó en el auto cuando Dean salió y habló con Emily. Jugueteó con Contracorriente un poco nervioso, como lo había hecho todo el tiempo desde que se dio cuenta de que alguien había pegado el cuerpo de Vince en un poste de madera en medio de un huerto.

Sacó su teléfono, enloquecido por los espantapájaros y los cadáveres y cómo estaba "¡literalmente en el nombre!".

Recibió una llamada de Leo, que ya se estaba riendo al otro lado de la línea cuando respondió.

—Espera, espera, espera —se rió Leo, luchando un poco—. ¿Tú, el gran dos veces salvador del Olimpo, sobreviviente del Tártaro, líder de dos guerras, asesino de muchos monstruos, le tienes miedo de los espantapájaros?

La cara de Percy estaba roja, —¡Cállate Valdez! ¡No es como si fueras a dar un paseo encantador por el bosque con tu novio solo para encontrar a un tipo muerto colgado en un poste!

—Bueno, si consideraras a Calipso mi novio (¡Soy una chica, Valdez!), ¡entonces he tenido la misma experiencia!

—¿Qué? —Percy cuestionó.

—Ah, eh, no puedo contarte sobre eso —dijo Leo rápidamente. Casi nerviosamente.

Percy hizo que sus ojos de cachorro (que le recordaban más a todos a una foca bebé), sabiendo que Leo podía escucharlo por teléfono.

El hijo de Hefesto era más inteligente de lo que la gente le daba crédito. En lugar de ceder, simplemente colgó.

—Mierda —dijo Percy.

...

Entraron en el café con Percy balbuceando en griego sobre Leo y su rareza y cómo los árboles estaban sanos pero tristes y cualquier otra cosa que viniera a su mente con TDAH.

Dean de alguna manera logró escucharlo todo, guardándolo en su mente para más tarde y escanear la habitación a la vez.

—Hola, Scotty. ¿Me da un poco de agua y un café negro? —Dean preguntó unos momentos después de que sus ojos se posaron en Scotty, quien acababa de darle sus comidas a los únicos otros clientes en el lugar—. Ah, y un pedazo de pie también —se sentaron en una mesa justo al lado de los otros clientes, lo que habría molestado a Percy si Dean no le hubiera contado sobre la conversación que había tenido con Emily—. ¿Cómo están? —Dean le sonrió a la pareja, quienes sonrieron y los saludaron—. ¿Están de paso?

La mujer asintió, —Viajando .

—Hm. También nosotros —dijo Dean, y la pareja asintió.

Scotty se acercó a la pareja (no a Percy y Dean) y volvió a llenar sus vasos, —Estas personas quieren comer en paz.

—Solo estamos conversando —dijo Dean, y Scotty se alejó—. Ah, y nuestras bebidas, por favor. Gracias —Percy habría estado agitado si fuera Scotty (Scotty parecía agitado, pero el TDAH de Percy parecía haber adquirido un brote repentino y extremo, por lo que no se dio cuenta)—. ¿Qué los trajo aquí?

—Paramos por gasolina —dijo la mujer—. Y el de la gasolinera nos salvó la vida.

—¿En serio? —Dean arqueó las cejas.

—Sí, la manguera de frenos se rompió —dijo el hombre—. Él se dio cuenta y van a arreglarla.

La preocupación de Dean no se ocultaba muy bien, —Qué amable.

—Sí.

—¿Y hasta cuándo va a estar listo?

—En la noche.

—Hm, ¿a sí? —Dean pensó por un momento—. ¿Por una manguera? —vio al hombre asentir—. Saben, yo sé un poco de autos. Y podría repararlo en menos de una hora. Y sin cargo alguno.

—Suenas como un pervertido —dijo Percy felizmente en griego. Dean le dio una mirada.

—No, muchas gracias, preferimos que el mecánico lo haga —dijo la mujer.

—Claro. Entiendo —Dean hizo una pausa—. Es solo que estas carreteras no son seguras de noche.

—Pervertido —susurró Percy en griego, con los ojos falsamente abiertos. Dean le envió otra mirada.

La pareja intercambió una mirada y la mujer dijo: —¿Perdón?

—Sé que suena extraño, pero, podrían estar en peligro —simplemente ignoró el siguiente "pervertido" de Percy.

El hombre estaba molesto, —Se lo agradezco. ¿Está bien?

—Sí —dijo Dean, luciendo decepcionado (la pareja parecía nerviosa)—. Mi hermano tiene una mirada de angelito y él los convencería.

—Aw, triste pervertido —Percy hizo un puchero, y Dean simplemente le envió otra mirada.

La campana sobre la puerta del café sonó y alguien entró. Scotty salió de una habitación trasera.

—Ah, gracias por venir, comisario —dijo Scotty.

—Refuerzos —dijo Percy, en griego, lo que realmente confundió a Dean, pero no lo cuestionó. Ya estaba nervioso y frustrado, y cuando Scotty susurró algo al oído del sheriff y miraron hacia su mesa, Dean desvió la mirada.

El comisario se acercó a ellos, —Un segundo, caballeros.

—Vamos —se quejó Dean—. Hoy tuve un mal día.

—No querrá hacerlo peor —Dean asintió lentamente y Percy casi resopló. Casi.

Muy pronto, estaban en la carretera. Después de seguir al impala por un tiempo para asegurarse de que realmente se fueran, el comisario regresó a Burkittsville.

...

Dean conducía de regreso a Burkittsville. Era de noche, y Percy estaba mirando la constelación de Zoë, tranquilo por primera vez ese día. Dean se preguntó momentáneamente si Percy tenía algo serio en su mente. Eso cambió pronto.

—¿Cuál es el nombre más sexy y menos sexy? —Percy preguntó después de su largo silencio.

Dean parpadeó. Si no hubiera estado saliendo con Percy durante tanto tiempo, la pregunta lo habría despistado. Él respondió: —Percy es el más sexy. Lester es el menos sexy.

—Lester, ¿eh? —Percy sonrió.

Dean levantó una ceja, —¿Conoces a un Lester?

—Aunque Lester no es su nombre real, sí. También se hace llamar Fred, que tampoco es su nombre real —Percy estaba sonriendo—. Su nombre es Apolo, no creo que lo conozcas. ¿Es el dios del sol?

Dean se atragantó.

Se salvó de más tormento cuando notaron el auto averiado al costado de la carretera. Era el de la pareja.

...

Después de comprobar que la pareja no estaba en el auto, se lanzaron al bosque en busca del espantapájaros. Primero se encontraron con la pareja, luego vieron al espantapájaros persiguiéndolos.

—¿Por qué espantapájaros? —Percy siseó.

—Vuelvan a su auto —exigió Dean, mirando a la pareja. El espantapájaros se acercaba—. ¡Corran! —Dean cargó su arma y le disparó al espantapájaros, que trastabillo pero siguió caminando. Percy sacó su teléfono y comenzó a grabar. A Leo le encantaría ver esto. Dean comenzó a correr, agarrando a Percy, luego cargo el arma de nuevo y volvió a disparar.

—¿Huiremos? —Percy cuestionó—. Por lo general, cuando las balas no funcionan, me dejas apuñalarlo.

Dean respondió disparando al espantapájaros nuevamente, lo que tampoco funcionó. El espantapájaros siguió persiguiéndolos. Volvió a gritar que corrieran, y en el momento en que entraron en el claro, el espantapájaros desapareció.

Percy miró a una de las ninfas que lo observaba y suspiró.

—¿Qué, qué rayos fue eso? —el hombre respiraba pesadamente.

Percy deslizó su mano en la de Dean y suspiró de nuevo, —Es un sacrificio.

Ante la mirada confundida del hombre, Dean solo dijo: —No pregunten.

...

Percy yacía en la parte trasera del impala, escuchando el sonido de los latidos del corazón de Dean. Percy sabía que Dean estaba despierto desde hace tiempo y le tomo ese tiempo a su novio finalmente sacar su teléfono y llamar a su hermano.

Percy sonrió levemente cuando Dean comenzó a jugar con su cabello, y estaba feliz de darse cuenta de que también podía escuchar lo que Sam estaba diciendo en el casi silencio.

—¿El espantapájaros bajó de su cruz? —Sam preguntó después de que Dean explicara todo lo que sucedió.

—Te digo —suspiró Dean—. Burkittsville, Indiana. Muy divertido.

—No asesinó a la pareja, ¿o sí? —preguntó Sam.

—No. Yo puedo sin ti, sabes.

—Algo debe estar animándolo. Un espíritu.

—No, es más que un espíritu. Es un dios. Un dios pagano, claro.

—¿Qué te hace creer eso? —la voz de Sam era curiosa.

—El ciclo anual de las muertas. Y el hecho de que las víctimas sean siempre hombre y mujer. Como un rito de fertilidad. Y por Percy. Él sabe sobre dioses —dijo Dean, y Percy sonrió—. Y deberías ver a la gente. Y como trataron a la pareja. Los cebaban como a pavos de Navidad.

—La última cena. Se le da a las víctimas.

—Sí, es un ritual de sacrificio para apaciguar a un dios pagano.

—Entonces, el dios posee al espantapájaros… —Sam comenzó.

—Y él toma el sacrificio —finalizó Dean—. Y por otro año, hay cosechas y no hay enfermedades.

—¿Saben de qué dios se trata?

—No, aun no.

—Si descubren cual es, sabrán como destruirlo.

—Lo sé —dijo Dean—. Estamos de camino a la universidad. Tenemos una cita con un profesor. Ya que no tengo a mi leal escudero estudioso para que él investigue.

Sam se río, —Dean, si insinúas que me necesitas, solo dilo.

—No insinuó nada. En realidad, eh… quiero que decirte… que no creo…

—Sí. También lo siento.

Percy estaba animando silenciosamente en su cabeza.

—Sam —suspiró Dean—. Tenías razón. Tienes que hacer lo tuyo. Tienes que vivir tu vida.

—¿En serio? —Sam cuestionó.

—Siempre sabes lo que quieres. Y vas por ello. Te enfrentas a papá. Y lo hiciste siempre. Ojalá que yo… en fin… te admiro por eso. Y te envidio, Sammy.

—No sé qué decir.

—Di que te vas a cuidar.

—Lo haré.

—Y encuentra a papá —dijo Dean.

—Sí —dijo Sam con tristeza—. Hasta pronto, Dean —colgaron.

Percy envolvió sus brazos alrededor de Dean con más fuerza, y Dean estaba más agradecido por el abrazo de lo que nadie sabría.

...

Se pararon en la universidad y estaban hablando con el profesor de la universidad.

—Nunca me habían consultado sobre idolatría pagana —dijo el profesor.

—Sí, ese es nuestro hobby —Dean le restó importancia.

—¿Pero les interesa el folklore local? —el profesor cuestionó.

—Mmhmm.

—Pero Indiana no es conocido por su adoración pagana.

Deberías ir a Nueva York, pensó Percy. Está lleno de adoración pagana.

—¿Pero y si fue importada? —Dean habló, sacando a Percy de sus pensamientos—. Quizás unos inmigrantes trajeron su religión. ¿No hay aquí muchos inmigrantes?

—Sí.

—El pueblo de junto, Burkittsville. ¿De dónde son sus ancestros?

—Del norte de Europa, me parece —dijo el profesor—. Escandinavia.

—¿Qué me dice de esos dioses paganos? —Dean cuestionó.

—Hay cientos de dioses y diosas nórdicos.

Percy inclinó la cabeza. No sabía mucho sobre los dioses nórdicos (más que lo promedio, pero no era mucho). Sabía que Magnus, el primo de Annabeth, era nórdico. Sabía que tenían un gigantesco árbol biológico. Sabía que había múltiples lugares para la otra vida. Sabía sobre Thor, Loki y Odín, y que las películas estaban equivocadas. También sabía que Thor había desafiado a Jesús a un duelo. Estaba bastante seguro de que eso significaba que estaba más cerca de Dios que la mayoría de las personas. Conocía a un tipo (Magnus) que conocía a un tipo (Thor) que desafió a un tipo (Jesús) que era el hijo de Dios (Dios). Eso era genial.

Por supuesto, debido a que Percy había estado muy atrapado en sus pensamientos, estaba ligeramente confundido cuando se dio cuenta de que ahora estaban en un aula.

El profesor estaba hojeando un libro de dioses nórdicos, y Dean pronto señaló una página con un espantapájaros.

—Aguarde, aguarde —dijo Dean—. ¿Quién es este?

—Ah, ese no es un dios, per se —dijo el profesor.

—¿El Va-Vanir? —Dean continuó leyendo ante el asentimiento del profesor—. El Vanir era el dios nórdico de la protección y prosperidad que mantiene los asentamientos a salvo de daños. Los aldeanos hacen efigies del Vanir en los campo. Otras aldeas practican sacrificios humanos. Un hombre y una mujer —señaló la imagen—. Parece espantapájaros, ¿no?

—Sí, eso parece —el profesor se encogió de hombros, y por una razón, Percy estaba nervioso. Era por algo en el pasaje que Dean leyó, pero no estaba seguro de qué.

Dean todavía estaba leyendo: —¿Este Vanir su energía viene de un árbol sagrado?

—Los paganos creían que muchas cosas eran infundidas de magia.

Muchas cosas ESTÁN infundidas de magia, idiota.

—¿Qué pasaría si el árbol sagrado fuera quemado? —Dean cuestionó—. ¿Eso mataría al dios? —no puedes matar a los dioses, idiota.

El profesor se rió, —Oye, hijo, estas son solo leyendas e historias.

—Por supuesto —Dean se sonrojó levemente—. Tiene razón. Gracias, le agradecemos mucho —Dean estrechó la mano del profesor, y Percy hizo lo mismo.

—No fue nada —el profesor le sonrió.

Percy entendió lo que lo había inquietado tanto justo cuando Dean fue a abrir la puerta. El pasaje había dicho algo sobre los asentimientos. Plural.

El profesor era parte de ello.

Dean abrió la puerta e inmediatamente fue golpeado en la cabeza con la culata del rifle del comisario.

Percy se apartó del camino cuando el comisario trató de golpearlo también, preparándose para golpearlo.

Presa del pánico, el comisario levantó su rifle y disparó.

...

Percy no apreciaba estar atado en el Impala.

El comisario lo había esposado al reposacabezas, y no importa cuánto lo intentara Percy, no podía liberarse. No tenía forma de abrirlas, no podía maniobrar y romper las ventanas, y Contracorriente estaba en su bolsillo, demasiado lejos de su alcance.

No ayudaba que sus dos muñecas estuvieran lastimadas por tirar de las esposas, o que le doliera el hombro donde le habían disparado. No ayudaba que supiera que no sería sanado por el agua, solo por un tecnicismo estúpido (el comisario le había disparado debido a estar bajo la influencia de un dios, por lo tanto, fue causado por medios sobrenaturales). No ayudaba que las lágrimas de miedo/frustración corrieran por su rostro, nublando su visión.

No ayudaba que hubiera estado encerrado en el Impala desde hace horas, y no tenía ni idea de dónde estaba Dean.

Su gracia salvadora vino en forma de un sedán rojo.

El auto pasaba a toda velocidad por la universidad, cuando se detuvo repentinamente, los neumáticos chillaron fuertemente en el silencio. Rápidamente se detuvo en la universidad y justo al lado del Impala.

Sam abrió la puerta, con los ojos bien abiertos, —¿Percy? ¿Qué pasó?

—¡Gracias al cielo! —Percy gritó, todavía tirando de sus esposas.

Sam captó todo. Percy sangraba a través de un vendaje envuelto apresuradamente hecho de una camisa, estaba esposado al reposacabezas, las lágrimas corrían por su rostro y, lo más notable, Dean no estaba en ninguna parte.

—¿Dónde está Dean? —Sam dijo, liberándolo de las esposas—. ¿Qué pasó?

—Lo van a sacrificar a un dios nórdico —susurró Percy, frotándose las muñecas. Se pasó al asiento del pasajero mientras Sam subía al frente. Las llaves estaban ahí.

—¿En dónde? —Sam exigió, y Percy se lo dijo.

Entonces se fueron.

...

Estaban corriendo por el bosque, Percy a la cabeza. Muy pronto, salieron de detrás de algunos árboles, y allí estaban. Dean y Emily estaban atados a los árboles, ambos con los ojos un poco abiertos.

—¿Dean? —Sam cuestionó.

—¡Oh! —Dean estaba encantado—. Oh, olvida todo lo que dije. Estoy feliz de verlos. Vamos —Sam comenzó a desatarlo (Percy intentó desatar a Emily, pero su brazo no estaba cooperando)—. ¿Cómo llegaste?

—Eh, robé un auto.

—¡Jajaja! ¡Ese es mi hermano! Vigila al espantapájaros. Revivirá en cualquier momento.

—¿Cuál espantapájaros? —Sam cuestionó. Miraron hacia el poste del espantapájaros y notaron que estaba solo. El espantapájaros se había ido.

...

Estaban corriendo por el huerto y Percy sostenía su brazo cerca de su pecho. Dean siguió mirándolo, preocupado, y lo estuvo más cuando Percy se aferró a él con su buen brazo, sin querer dejarlo ir.

—Oigan, ese árbol sagrado del que hablan —comenzó Sam.

—Es la fuente de su poder —dijo Dean.

—Entonces hay que quemarlo.

—En la mañana. Hay que huir antes de que Pellejitos despierte —dijo Dean mientras llegaban a un claro. Fueron rodeados por la gente del pueblo—. Por allá —se dieron la vuelta, pero se dieron cuenta de que estaban rodeados.

—Por favor —suplicó Emily, mirando a Harley y Stacy—. Déjennos ir.

—Terminará rápido, lo prometo —dijo Harley.

—Por favor.

—Emily, debes dejar que te lleve. Que te lleve —fue interrumpido abruptamente, el espantapájaros había clavado su hoz en el estómago de Harley. Emily y Stacy gritaron. Ni siquiera un momento después, Stacy también fue capturada. Emily se alejó de ellos mientras Dean envolvía su brazo sobre el hombro de Percy. Harley y Stacy fueron arrastradas, y todos los demás corrieron asustados.

—Vámonos —susurró Dean—. Rápido.

...

Percy estaba sentado apoyado contra un árbol a la mañana siguiente, mirando mientras Sam, Dean y Emily rodeaban el árbol sagrado.

—Vas a empezar a morir —dijo Percy.

—Lo sé —una ninfa estaba sentada a su lado. Su cabello era castaño, tenía la piel verde y sus ojos eran del color de las flores de cerezo.

Se sentaron en silencio por un momento, otras ninfas vinieron a sentarse a su lado.

—Preferimos morir antes que vivir de los espíritus de los muertos —susurró la ninfa.

Percy asintió, —Yo también lo preferiría.

La ninfa lo miró, —Puedes vernos, héroe. ¿Cómo te llamas?

—Percy —respondió—. Percy Jackson.

La mayoría de las ninfas jadearon y se desmayaron. Esta ninfa no lo hizo.

—Se acercan tiempos difíciles para ti héroe —lo miró con un nuevo respeto—. Espero que los superes.

Los ojos de Percy se posaron en Sam y Emily. Luego en Dean.

—Lo espero también —susurró.