capitulo 17

.

.

.

Bankotzu.

Era un día hermoso, soleado y todo eso. De esos en los que piensas que todo saldrá bien, pero no el adecuado para el y su dolor, sus lágrimas simplemente se derraman de sus ojos sin su consentimiento, sin expresión alguna en su rostro

—¿Lo has sentido? Sentir como si estuvieras de más, cuando hay un mar de jente y aún así te sientes solo. Sentir como si todas las personas que se están riendo... es por que se están burlando de ti

Sentía tanto dolor por dentro al punto de quedarse en silencio. Sentía que todo el mundo avanzaba y el simplemente se quedaba estancando en un charco.

—llora cuanto necesites— la niña pequeña a su lado que sostenía su mano, le dio un ligero apretón, una forma de atraer su atención—No te guardes nada, siempre cuéntame como verdaderamente te sientes... por qué soy tu amiga


—Lo.. lo siento he sido muy descuidada— quiso explicarse

—Eres una niña... es normal que seas muy torpe aún

—!Yo ya no soy una niña¡—bosifero. Retiro la mirada y se cruzo de brazos

—Claro que lo eres... solo mírate, eres una pequeña y adorable niña Sango

Desde ese día decidio que siempre estaría a su lado, su alocada forma de ser siempre le robaba las mejores carcajadas, estaba feliz, por su pequeña amiga, estaba seguro de darlo todo, porque ella siempre lo hacia. Desde la muerte de sus padres aquella chiquilla siempre estuvo ahí, tomando su mano... El quería hacer lo mismo

A su edad podia sentir como todo había cambiado, los años que habían pasado, las personas que pensó que siempre estarían a su lado, no lo están. Cuando conoció a su pequeña amiga, jamás imaginó hablar con ella, ahora era la persona más cercana y importante para el

—Hay que ir nos... kagome nos está buscando— Sango tomo su mano— Por cierto... tus coletas te hacen ver tierna

Quería disfrutar cada momento, antes de que todo vuelva a cambiar, porque en algún futuro, todo esto serán simples recuerdos


Aveces coincidíamos con personas y te da la sensación de que será alguien importante para ti... con su mirada, con un gesto amable o quizás sea lo que te hace sentir cuando esta cerca

—¿Ya te sientes mejor?— la negación en su expresión la motivo a abrazarlo— Tranquilo, estoy aquí... contigo

—Estoy cansando—susurro— De tener noches de llantos y madrugadas de insomnio, de tener que fingir que todo está bien cuando nada lo está

Y lloro como un niño pequeño en el hombro de su amiga, por que estaba cansado y no del cansancio que se te quita durmiendo. Si no del cansancio de tener que ocultar y guardar todos sus problemas, ya no quería ser débil, estaba harto de siempre recurrir a Sango

—¿Crees que soy egoísta?

Quizo mirarla a los ojos pero la vergüenza se lo impedía, no quería que ella lo viera así, tan roto y destrozado, su amiga de la infancia, la niña que creció a su lado. La que lo apoyó cada que el se sentía solo al recordar a sus padres

—Pero en que estupideces piensas bankotzu...

—Tu tienes problemas con tus padres.. pero jamás te quejas—la abrazo mucho más fuerte— y siento que estoy siendo egoísta al siempre ser yo el que se queja

—Jamás digas esas tonterías... tus problemas son importantes para mi porque tu lo eres

—¿Y que hay de los tuyos? —cuestiono—¿Jamás me cuentas nada? ¿Acaso no confías en mí— sin pensarlo comenzo a enfadarse —¿es eso?... no confías en mi

—No digas eso... —ella acaricio la mejilla masculina— Claro que confío en ti... es solo que aún estoy procesando las circunstancias con mis padres.. te prometo que cuando este lista te contare

Ahí estaban los dos, mirándose directamente, el uno al otro, sin decir nada, ninguna palabra, pero era el tipo de nada que decía todo


Detuvo sus pasos cuando la esena que presenció sus ojos nublaron sus sentidos, la jente que se encontraba inmersa en sus asuntos simplemente pasaron a su costado, algunos golpearon su hombro, pero siguieron adelante, acto que ignoro, apretó la correa de su mochila hasta que sus manos apretaron tan fuerte que se pusieron blancas por la fuerza ejercida

Aunque la escena se tratara de algo tan pequeño y inocente como un chico comiendo helado y conversando con otra chica, esa misma escena la lastimó, la hizo sentir estupida.

Ella jamás supo dejar ir las cosas, le dio muchas oportunidades, desde pequeña siempre quiso luchar por lo que quería, renunciar estaba prohibido, quería que el se arrepintiera, en el fondo de su mente creyó que si solo retrocedía, muy lento, para darle tiempo, que fuera el, el que luchará.

Podía verlo sonreír muy animadamete, más de lo normal, mientras aquella chica lo escuchaba atentamente, en los ojos azules de el, había un brillo inusual, que jamás había visto... El jamás la habia visto así

Todo el mundo a su alrededor habla de lo bonito que es el amor. De lo bello que es compartir tu tiempo con aquella persona que te complementa, suena bien ¿no es verdad? Pero... ¿Que hay de esos amores que terminaron mal, que no llegaron a nada?

Ella siempre tubo presente que el jamás tubo la intención de enamorarla, pero cada que el tomaba su mano, temblaba. Claro que no podía echarle la culpa, el siempre le dijo que era su pequeña amiga.

Dio unos cuantos pasos hacia atrás y se alejó silenciosamente, no quería que el la viera, solo quería llegar a casa. Quizo cerrar sus ojos y recordar aquellas vez que simplemente estaban sentados en una esquina, compartiendo esas donas, sin importar las horas o el clima, simplemente pasar el rato en compañía, las risas jamás faltaron, el fue su primer amor y quizás también su primer corazón roto

Llego a casa desanimada, se retiro sus zapatos y subió los escalones para llegar a la planta de arriba, entró a su habitación y cerró con seguro la puerta. Dejo caer su mochila en alguna parte de su habitación.

Callo en su cama y se hizo bolita, no lloro, y no por que no quisiera, sino porque la poca fuerza que le queda es insuficiente. Sus manos tiemblan mientras sujeta una almohada con el único fin de darle un fuerte abrazo que ahora necesitaba y nadie podía darle

Amame... por favor


—Pasa algo jovencita...—Kaede paro de picar los vegetales al notar la actitud de su nieta, tan pensativa —¿Kagome?— volvió a llamarla, al notar como esta no la escuchaba

—¿He? —murmuró, parpadeando confusa

—¿Estas bien?

—no hes nada abuela.. solo pensaba en cosas

—aja cosas — enarca una seja—¿Acaso tiene que ver con ese muchacho? ¿El chico lindo de hermosos ojos? — sonrio ampliamente

—¿Que quieres decir?— pregunto en voz baja

—Solo resaltó que te vez rara desde que llegaste—repitió incrédula kaede—Sin mencionar que llegaste mojada—mensiono colocándose a lado de su nieta—Además crei que le entregarías lo que le pertenece a ese muchacho—le señaló con la cabeza lo que llevaba puesto— en cambio... has llegado con la sudadera puesta

—El me la ha regalado nana—le aseguro kagome, comenzando a secar sus manos. Por fin había terminado de lavar los trastes

—¿Y a que se debio?— kagome miro a su nana

Honestamente no quería contarle nada a su abuela, hizo un ademán de decir algo, sin embargo, el cilencio fue lo que prefirió. Pues ella no creyó que salir con ese testarudo chico, fuera tan entretenido. ¿Que debía contarle a su abuela?

—Te queda muy bien ese atuendo

Se miro a sí misma algo apenada, con las mejillas sonrojadas al darse cuenta de su estado, la ropa húmeda y, por consiguiente, con su sudadera. Inuyasha también iva completamente empapado, con gotas de agua escurriendo por su corto cabello

—Es tu culpa...—menciono torpemente— Pero..te la volveré a lavar y te la devolvere, te lo aseguro

—Se que lo aras..—sonrio

—Es que...

—Puedes quedartela— la interrumpió — A mi me va algo ajustada. Y a ti te queda bien

La duda en su respuesta le hizo pensar que quizás eso era mentira. Solo lo decía para que ella la aceptara

—Pero es tu ya

—Ya no. Ahora te pertenece