Nota inicial:

No vuelvo a dejar un capítulo en una escena tan cerrada, me costó mucho decidir cómo comenzar este capítulo y además he tenido muchas ocupaciones cotidianas, así que también poco tiempo para escribir… pero en fin. ¡Aquí está! ¡Finalmenteeee el capítulo 6!

Algún día subiré el 7. Todavía no lo comienzo, pero ya tengo la idea.


Capítulo 6

El incienso de estupor onírico era una versión sumamente ligera de la droga que Zhou Zishu había refinado, para que simplemente cumpliera con la función de un relajante y les ayudara a dormir, por ello, los tan agradables efectos secundarios que permitían sueños siempre plácidos a veces no funcionaban del todo bien. Esa noche, había sucedido aquello.

Wen Kexing se despertó unas tres o cuatro veces, envuelto en pesadillas, antes de decidir que prefería no volver a intentar dormir. Aún faltaba al menos un shíchen para el amanecer, así que decidió emplear ese tiempo en concentrar su energía interna y acelerar el proceso de sanación de su herida. Se sentó en medio de la habitación y comenzó a concentrar su energía en el vientre, buscando cicatrizar la operación, sin embargo, en cuanto cerró los ojos, las imágenes de las atrocidades que se había visto forzado a hacer por aquel que fue su primer dueño volvieron a su mente y no lo dejaron concentrarse en absoluto. Bufó, frustrado y abrió los ojos, únicamente para encontrar a su esposo parado frente a él.

—¿No puedes dormir? —le preguntó—. Y parece que tampoco puedes meditar.

Zhou Zishu se colocó detrás de Wen Kexing para rodearlo por la espalda y le dio un par de besos en el cuello. Él suspiró suavemente, antes de dejarse envolver por completo en la calidez de su marido.

—Mi mente no me deja en paz —respondió—. Cada vez que cierro los ojos, recuerdo más y más cosas que deseo olvidar. Me está resultando sumamente difícil alejar estos pensamientos. Son recuerdos muy viejos y lejanos, pero aparecen frente a mis ojos como pinturas recientes. Cada vez que los cierro, puedo ver uno de esos cuadros demoníacos y mi pecho se contrae cuando me pregunto cómo fui capaz de hacer algo así, de forma tan natural —suspiró—. Antes no me lo había preguntado tanto, dejé de pensar en eso con el tiempo y para cuando te conocí, simplemente todo me resultaba normal, lógico y aceptable, pero ahora que mi perspectiva ha cambiado, no puedo evitar cuestionarme si lo que hice fue correcto, o si pude haber hecho otro tipo de cosas para evitar tales atrocidades. Al final, yo participé de muchos de los pecados que cometían los otros fantasmas, simplemente para... mantenerme cercano a ellos.

—Lao-Wen, eras un niño —le dijo al oído—. Hiciste lo mejor que pudiste en su momento y no debes sentirte culpable por ello. Además, nunca te perdiste en el camino. Tu deseo era erradicar el mal del Valle Fantasma, ¿no? Te juzgaste junto a ellos, pero la vida te mostró un camino de redención y tú lo tomaste. Todo lo que ha sucedido, hasta ahora, te ha mantenido con vida y te permitió llegar a mi lado. Te permitió salvarme del oscuro abismo en el cual me encontraba cuando nos conocimos.

—Creo que nos salvamos mutuamente —suspiró—. A-Xu, en realidad haces que mi vida tenga sentido. Eres lo único que me mantiene cuerdo. Antes de conocerte, lo único que deseaba era cobrar mi venganza y luego morir en el Valle Fantasma, pero ahora mi mayor deseo es formar una familia contigo. Aunque era un deseo que siempre había estado allí, nunca me lo planteé en serio, hasta que me enteré del embarazo y ese viejo sueño de formar una familia numerosa volvió a mí —se acurrucó un poco contra el pecho de Zhou Zishu—. Era algo que ya había dejado en el olvido hace demasiados años, porque creía que había nacido sin la capacidad de lograrlo. Es... muy irónico. Creo que si mi primer bebé hubiera sobrevivido, habría sido de la misma edad que Gu Xiang. Supongo que la vida me dio la oportunidad de redimirme, ¿no? Me presentó a una niña a la cual debía criar hasta llevarla con su alma gemela —sonrió suavemente—. Aun cuando ella vivió en el Valle, sus pecados no fueron tan grandes, nunca dañó a nadie por simple placer, así que espero que su siguiente vida sea plena y feliz.

Zhou Zishu se separó ligeramente de Wen Kexing, para colocar las palmas de sus manos en la espalda de su marido, dándole algunas caricias suaves en sus hombros.

—Así lo será, no dudes de ello. Pero justo ahora me gustaría ayudarte a concentrar tu energía interna.

Wen Kexing asintió. Cerró los ojos de nuevo, con cierto temor, pero este desapareció ante la sensación de las cálidas manos de Zhou Zishu en su espalda transfiriendo la energía interna a sus meridianos, que hizo que todas aquellas espantosas visiones desaparecieran esta vez, así que simplemente se concentró en sanar su herida.

OoO

El amanecer encontró a Zhou Zishu y Wen Kexing ya vestidos y listos para comenzar con su rutina diaria. Desde que se mudaron juntos, Wen Kexing se había tomado bastante en serio su rol de "esposa" y, cumpliendo con el estereotipo asociado a estas, disfrutaba atender a su marido personalmente. Aunque cosas como lavar la ropa lo hacían los sirvientes de la mansión principal, las labores más cotidianas como las de la cocina y la manutención de la casa las había asumido él. Aunque, por supuesto, consentir a Zhou Zishu no era su único motivo. La razón principal por la que, pese a ser extrovertido, no le gustaba mantener personas en su casa era la desconfianza.

Durante veinte años de su vida, Wen Kexing había permanecido en un lugar en el cual todos estaban deseando clavarle un cuchillo por la espalda y eso había hecho que desarrollara una pequeña paranoia. Siempre que había sirvientes dentro de la casa, tenía la sensación de que sería traicionado y eso no lo dejaba dormir tranquilo por las noches, así que simplemente prefería mantenerse a solas con su marido. Incluso ante el último incidente, él tenía la sospecha de que alguno de los sirvientes que estaban dentro de la casa había ayudado para que los atacantes entraran, pese a que no tenía ninguna prueba en contra de nadie.

Entró a la cocina para preparar el desayuno. Zhou Zishu lo siguió de cerca. Aunque sus habilidades para cocinar seguían siendo espantosas, al menos ya había aprendido a ser un asistente decente y a encender el fuego sin incendiar la casa en el intento. Ayudó a Wen Kexing en los preparativos antes de cocinar. Era algo que se había convertido en una rutina sumamente agradable para ambos, pues les permitía pasar tiempo juntos, trabajando en equipo.

-Hmmm... ¿Qué deberíamos preparar para el almuerzo? —preguntó Wen Kexing, ligeramente distraído.

—Lao-Wen, aún no hemos desayunado, ¿ya estás pensando en el almuerzo? Creí que comeríamos solo arroz blanco durante cien días[1].

—Por supuesto, recuerda que ahora tendremos invitados. Debemos ser buenos anfitriones con nuestros benefactores.

Al escuchar tales palabras, Zhou Zishu enarcó una ceja, pero prefirió no opinar al respecto. Desde antes de mudarse para vivir con Wen Kexing supo que su humor era sumamente variable.

—Enviemos a alguien a comprar algo al pueblo. No quiero que te sobreesfuerces, acabas de pasar por una operación complicada.

—Ya me siento mejor, al menos físicamente y cocinar distrae mi mente. No tengo tiempo para llorar, después de todo. Aún hay muchas cosas que debemos resolver.

—Lao-Wen... —Zhou Zishu lo rodeó por la espalda y se puso de puntitas para colocar su rostro en el hueco del cuello de su marido—. ¿No dijiste ayer que querías guardar el luto pese a que no deberías?

—Lo sé, lo dije, pero... —suspiró pesadamente y sacó el arroz del fuego—. No era para él. Era para mí —se giró, para mirar los ojos de Zishu—. Era por mis padres, por Gu Xiang, por... —suspiró—. Siempre hago las cosas muy tarde y en el momento menos indicado. A-Ning era un bebé que no había nacido, pero ya vivía dentro de mi corazón, según la tradición no debería guardarle luto a él, pero todas las veces anteriores que debí hacerlo no pude y ahora que tengo el tiempo para hacerlo no es la costumbre. Antier simplemente pensé que la costumbre podía irse al carajo. Quería llorar la pérdida de mi hijo, alzar plegarias por él y por los demás y dedicarle todos los ritos que no le pude dedicar a mis padres —bufó—. Pero ahora pienso que no tengo derecho a hacerlo y que lo mejor será simplemente seguir adelante como lo he hecho siempre. Por eso estoy pensando en dar un banquete esta tarde y romper completamente el período de luto.

Zhou Zishu dejó que el otro terminara de hablar y luego asintió ante sus palabras. Comprendía a la perfección lo que estaba sucediendo dentro de la mente de su esposo y había decidido apoyarlo en todo lo que quisiera.

—Tengo ganas de comer carne de pato. Mandaré a comprar uno al pueblo, ¿podrás tenerlo a tiempo? —preguntó, girándose hacia la puerta.

—Depende de la velocidad de tu mensajero. Creo que lo mejor sería que vayas a comprarlo tú, eres el más rápido.

—Si es así, más te vale ser una buena esposa y traer pronto el desayuno de tu marido —dijo con un leve toque de burla.

—Claro, claro, lo que digas.

Wen Kexing le dedicó una sonrisa suave y se giró para servir la comida de ambos.

OoO

A Jing Qi le habría gustado decir que la volatilidad de aquel hombre le resultaba extraña, pero en los ocho años que llevaba de conocerlo, no hacía más que preguntarse cómo Zhou Zishu había terminado con alguien como él. Seguramente debía tener una cintura magnífica, porque no encontraba otra explicación para ello. Es decir, siempre le había parecido un hombre ligeramente vulgar y sumamente voluble, que no hacía más que provocar a su amigo y alejarlo de las buenas maneras, tanto que en algún momento lo había convertido en un mandril, aunque... debía reconocer que ahora Zhou Zishu, al lado de Wen Kexing, era un mandril feliz. Únicamente por eso podía perdonarle ser tan mala influencia para él, al grado de tolerarlo e incluso ayudarlo, como a un amigo más.

Su línea de pensamiento giraba en esa dirección, cuando él y Wu Xi llegaron a las puertas de la propiedad adjunta. El Gran Chamán sostenía algunos libros entre sus manos y su expresión era neutral.

Wen Kexing salió para recibirlos y fue él mismo quien los guio a la mesa, debido a que sus sirvientes habían sido despachados hacia la propiedad principal, todo lo hacía él mismo. Zhou Zishu, por su parte, los esperaba ya sentado en el asiento principal de la mesa. Al final, el desayuno había tardado demasiado, así que la comida que estaba servida en la mesa había sido comprada y no preparada por el anfitrión, como él deseaba.

El almuerzo fue ameno. Pese a que el tema de Wen Kexing flotaba en el aire, todos lo evitaron de forma deliberada hasta el final de la comida, cuando Jing Qi casualmente mencionó algunas palabras sobre encontrar un buen matrimonio para Lu Ta.

—Sinceramente, creo que deberíamos acordar su matrimonio en un plazo de dos o tres años como máximo —comentó Beiyuan—. Si consideramos la situación política actual entre nuestras dos naciones, lo mejor sería acordar un matrimonio con alguna de las Princesas Imperiales. Eso nos ayudaría a generar una alianza pacífica en igualdad de condiciones para ambos.

—Concuerdo, es un buen punto —secundó Zishu—. Actualmente hay algunas princesas de la generación de Lu Ta y dada su posición, no suena en absoluto descabellado. Además, después de aclarar el pequeño malentendido con Lord Séptimo, no creo que el Emperador se oponga a casar a alguna de sus sobrinas con Nanjiang. Después de todo, ya existe alguien de la Familia Imperial allí para cuidar de ella.

Wu Xi los dejó hablar, observando en silencio hasta que llegara su turno. Wen Kexing, por su parte, parecía centrado en sus propios pensamientos, en realidad, a él poco y nada le importaban esos asuntos de señoras casamenteras sobre matrimonios y política. Consideraba que no tenía nada que ver con ningún reino y lo único que le interesaba era su cultivo y atender a su marido. Su vida se había vuelto bastante sencilla después del matrimonio.

—Beiyuan, sabes que en Nanjiang las cosas se hacen de forma diferente —Wu Xi suspiró—. Lu Ta elegirá a su pareja cuando encuentre a su alma gemela, si es que así lo desea.

—Wu Xi —Jing Qi arrastró las palabras—. Lu Ta ya tiene dieciocho años y no ha mostrado interés por ninguna persona de Nanjiang ni sus alrededores. Él necesita a alguien que esté a su lado, apoyándolo con los asuntos internos y nada mejor para eso que una mujer que ha sido criada con esa misma visión desde la cuna. Además, una alianza matrimonial sería muy conveniente para todos —hizo una pausa, sonriendo suavemente—. Eso sin contar que realmente me gustaría ser abuelo pronto. Quiero tener nietos cuando aún pueda jugar con ellos.

Wu Xi se masajeó el puente de la nariz. Nunca había logrado que Jing Qi dejara de pensar en esos asuntos amorosos y en las intrigas políticas. Eran sus dos grandes debilidades y sabía que la próxima mayoría de edad de Lu Ta era la ocasión perfecta para lucir todas sus habilidades al respecto.

—Lord Séptimo aún es joven —la voz de Wen Kexing capturó la atención de los presentes—. Es unos años menor que yo y, sin embargo, ya está pensando en sus futuros nietos. A mi edad, yo... —soltó un largo suspiro, una de sus manos reposaba sobre su abdomen—. Creo que quizá debería conformarme con a-Xiang y olvidar todo lo demás.

Los otros tres comensales se quedaron en el más absoluto silencio. Jing Qi había traído ese tema a colación porque le pareció algo frívolo con lo que pasar el rato antes de llegar a ese punto espinoso en específico; nunca pensó que ese tipo de palabras descuidadas podrían afectar a Wen Kexing.

—Tonterías —replicó Zishu de inmediato y tomó la mano de Kexing—. Nosotros aún somos bastante jóvenes. Aún tenemos tiempo para tener uno o dos hijos.

—Es cierto —Wu Xi asintió—. Aunque los embarazos después de los treinta y cinco son un poco más delicados, todavía son viables. Además, la salud de ustedes dos es bastante buena y su cultivo elevado, si bien podría dificultar la concepción, ha mantenido sus cuerpos bastante jóvenes, así que no veo ningún inconveniente para que puedan tener aún dos o tres hijos en el futuro.

Wen Kexing lo escuchó, sintiendo que su espalda se ponía rígida. Zhou Zishu pareció notar la tensión de su pareja y tomó su mano para besarla, antes de desviar su mirada a Wu Xi, sumamente interesado.

—¿Hay buenas noticias? —preguntó Zhou Zishu.

Wu Xi asintió y tomó los libros que había traído con él.

—Estos son todos los tratados y ensayos que mencionan el embarazo y la maternidad. La mayoría son transcripciones de los libros del Valle de los Sanadores, realizadas por Gu Miao Miao, es decir, la señora Wen, pero encontré un documento sumamente interesante. Este —desplegó uno de los libros sobre la mesa—. Es peculiar, porque es en realidad la documentación de un caso que ella misma atendió, aunque su investigación se vio truncada por la repentina muerte del paciente

Zhou Zishu y Wen Kexing desviaron toda su atención hacia Wu Xi. Querían saber un poco más sobre esa historia.

—En realidad, es algo bastante trágico —intervino Jing Qi—. Se trataba de un soldado a quien una herida de guerra lo dejó lisiado de las piernas y, además, también lo convirtió en eunuco —suspiró—. El general a su cargo era un hombre ya mayor y su esposa principal siempre fue una mujer celosa, también descendiente de una familia militar, quien nunca le dejó tomar otras esposas o concubinas, sin embargo, debido a que ya había pasado su época fértil y perdió a sus dos hijos varones en aquella batalla, dejó que su marido llevara con él a este joven soldado lisiado, quien era, de hecho, un varón fértil.

La historia que narraba Jing Qi había captado por completo la atención de los presentes. Cuando hizo una pausa para beber algo de té, Wen Kexing lo apremió para hablar.

—¿Y qué sucedió después? —preguntó Wen Kexing, curioso—. ¿Cómo se vincula esto con mamá?

—Según este documento, él buscó a tus padres porque había escuchado sobre la existencia de un médico muy bueno en esa zona y quería resolver el problema de su infertilidad. La señora Wen fue a verlo y descubrió que una de las heridas le había afectado el útero. La señora Wen entonces documentó su caso y escribió un tratado hipotético para tratar de curarlo, al parecer, su solución tenía un cuarenta o cincuenta por ciento de éxito, pero lamentablemente, no pudo comprobarlo. Poco tiempo después, el general murió por un infarto y el soldado se suicidó en el patio interior de la residencia, así que su investigación quedó en el olvido.

Zhou Zishu miró a Wu Xi cuando Jing Qi terminó de hablar. Este comprendió en seguida.

—Además de describir de forma superficial el procedimiento y algunas hierbas medicinales a utilizar, la señora Wen colocó una nota al pie, citando el manual del Yin Yang. No especifica cómo debería llevarse a cabo la técnica, solamente escribió: "…la forma más segura de efectuar esta operación es con la técnica de transferencia que se encuentra en la primera sección del manual del Yin Yang…" —Wu Xi sonrió—. Hay otros libros que también refieren el manual y también un ensayo en el cual se indica que, dentro del mismo, existen técnicas que no están prohibidas, pero que solamente pueden ser llevadas a cabo por los ancianos debido a su complejidad; sin embargo, también advierte de no violar el tabú de devolverle la vida a personas que están a punto de morir y que solamente es seguro utilizar las técnicas de transferencia para órganos que no son vitales.

Wen Kexing, que había estado conteniendo el aliento, lo soltó todo en un suspiro repentino. Al parecer, su madre le había dejado una posible solución a su problema, aún sin saberlo, pero... ¿ese arriesgado método todavía valdría la pena a su edad? Zhou Zishu notó la expresión de Wen Kexing y sostuvo su mano con firmeza.

—No tienes de qué preocuparte, solamente tenemos que encargarnos de esas malditas serpientes. Planeaba hacerlo de todos modos, porque lo que nos hicieron no puede quedarse sin consecuencias.

Wen Kexing sonrió de medio lado y luego se levantó de la mesa. Miró a Zhou Zishu por unos segundos, antes de girar, para retirarse hacia la habitación.

—¿Qué nos hicieron? —preguntó de forma retórica—. Con o sin ellos, habría terminado desangrándome sobre la cama. Solamente entraron a casa cuando tú no estabas. Por algo tan pequeño, en realidad no vale la pena perseguir a ese diminuto nido de víboras. Dales la llave y liberémonos de toda esa mierda apestosa de una vez por todas. Estoy realmente harto de la maldita armería y de los malditos secretos de los ancestros. Ya no tengo edad para perseguir esos espejismos.

Caminó hacia la habitación de forma digna, con su espalda recta y su mirada alzada hacia el frente. En ese momento, parecía más bien un Emperador retirándose de la Corte Imperial. Zhou Zishu suspiró con pesadez, debatiéndose entre si debía seguirlo o esperar junto a sus invitados. Por primera vez en mucho tiempo, no comprendía del todo el tren de pensamientos de Wen Kexing. ¿No era él el más emocionado con la idea de gestar sus propios hijos? ¿No era también el más vengativo entre los dos?

Nada de eso estaba bien.

Hizo un ademán hacia los invitados y se disculpó con ellos un instante. Necesitaba comprender qué pasaba por la cabecita loca de su marido. ¿A caso seguía dándole vueltas a los comentarios distraídos de Lord Séptimo? Si bien era cierto que él solía ser mucho más cuidadoso con sus palabras, probablemente en esta ocasión se había dejado llevar por la familiaridad. Después de todo, las conversaciones sobre la Corte y los arreglos matrimoniales salían de forma natural entre ellos cada vez que hablaban. Ninguno de los dos creyó que Wen Kexing podría vincularlo con su situación.


Notas finales:

[1] El período de luto tradicional en China es de entre 100 días y 3 años, según los datos que investigué (aunque parece que el periodo más riguroso son 7 días nada más). En este tiempo no se pueden realizar bodas, banquetes, ni grandes comidas y se lleva una dieta vegetariana. Por eso es la extrañeza de Zishu.

Igual seguramente estas cosas tienen muchos errores porque no sé ni vrga de la cultura china y aunque me esfuerzo por investigar, pues tampoco es que tenga fuentes muy fiables (?). Peroooo, de todas formas, espero que les haya gustado este capítulo. Me gusta Kexing con crisis por su edad jajaja.

En fin, se aceptan todo tipo de comentarios, críticas, reclamos y tomatazos. ¡POR FAVOR, COMENTEN! -hace reverencia-

Nos seguimos leyendo, byeeee

PD: No me gustó el cierre de este capítulo, siento que le faltó "punch"