Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Rochelle Allison. Yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to Rochelle Allison. I'm only translating with her permission.


Capítulo 31

Con

Alice mira por la ventana, revolviendo su café distraídamente.

—¿Está bien? ¿Más crema?

—No, no. Gracias. —Me sonríe, regresando su atención.

Nos sentamos en silencio por un momento, bebiendo.

—Y bien... ¿cómo va todo? —pregunta, sus ojos intensos y muy azules.

—¿Con Edward?

—Sí.

—Las cosas van bien. —Sonrío, algo secretamente para mí misma—. Bastante bien.

Ella comienza a sonreír, y entonces frunce el ceño.

—¿Cómo? ¿Cómo eso es posible?

—¿Crees que es demasiado rápido?

—No. —Sacude la cabeza, suelta la cuchara con un repiqueteo—. No, me refiero a ¿cómo puedes mirarlo y no... resentirlo? ¿Odiarlo incluso?

Quiero estar sorprendida, pero francamente no lo estoy.

No lo estoy porque es una pregunta que mi madre me ha hecho, y Leah me ha preguntado, y he respondido.

—El amor y el odio son muy cercanos, Alice. Elijo el amor.

—No seas trillada —dice, poniendo los ojos en blanco—. Vamos. Recuerdo cómo fue cuando te dejó la última vez...

—¿Crees que lo hará de nuevo?

—Sé que no lo hará. Mi punto es que estabas tan destruida que me es difícil imaginar sanar apropiadamente de eso, tanto que no solo lo amas, sino que te vas a casar con él ahora.

—Te casaste con tu novio de secundaria. —Suspiro—. Siento que… Eso es muy blanco y negro, de la mejor manera. Yo tengo mucho más gris, ¿sabes?

—No, no lo sé. —Se encoge de hombros—. Quiero que los dos sean felices... pero no comprendo esto.

—Yo tampoco lo comprendo siempre —admito.

Y entonces le cuento, así como lo hice con mi madre, y Leah, y conmigo misma.

Como le conté a Edward la mañana después que me propuso casamiento, antes de contárselo a Jaime y Sophie.

—No quiero estar molesta o furiosa o amargada. No quiero estar más triste. Sé que así es la vida, que hay tristeza y felicidad. Sé que las cosas suceden y los corazones de las personas se rompen y el mío... el mío ha sido roto dos veces, Alice. Sé lo que es amar y perder. Sé lo que es estar sola. Y no quiero eso.

Ella está a punto de hablar. No me detengo.

—Perdonar a Edward fue más para mí que para él. Tenía que hacerlo. Pero no tenía que regresar con él. Elegí hacerlo porque quise. Realmente jamás dejé de amarlo, y estaba cansada de esquivarlo. Incluso cuando no pensaba en ello, incluso cuando amaba a alguien más, nunca se fue en realidad. ¿Sabes lo que es eso? ¿Saber que estás arruinado de cualquier forma? ¿Que con él o sin él aún lo amas?

Se derraman, mis palabras y las lágrimas de Alice.

Ella asiente, mordiéndose el labio.

—Prefiero estar con él.

Lloro un poco también.

~WoWY~

Alice se queda hasta finales de enero, y entonces regresa a Seattle. Su viaje había sido una sorpresa, pero ella había estado extrañando Forks y Jasper había estado ocupado con un caso importante. No me sorprendería si algún día se mudan de vuelta aquí.

Edward y yo aún no tenemos una fecha. Demasiadas cosas necesitan pasar primero; demasiadas decisiones necesitan ser tomadas.

Tendré que vender mi casa, lo que me pone un poco triste. Juego con la idea de quedármela para Sophie, quizás rentarla a otras personas hasta que ella haya crecido. De cualquier manera, tendremos que mudarnos.

No es necesario decir que Tanya no está demasiado feliz con la idea de que Edward se case conmigo. Aunque ella ya no es tan desagradable conmigo. Solo está resignada.

También ha estado saliendo con alguien, alguien que Jaime no soporta. Irónicamente, esto lo acerca más a mí, como si yo fuera el menor de dos males.

Edward ha conocido al tipo, y dice que no es tan malo.

Él simplemente... no es Edward.

Pero así como Jaime está encariñándose conmigo, eventualmente se encariñará con la pareja de su madre, o con quien sea que ella elija al final. Incluso ahora, él y yo tenemos nuestros días buenos y nuestros días malos. Lo conozco lo suficiente para no sentirme herida cuando tiene un día malo.

También lo conozco lo suficientemente bien para no ir con cuidado a su alrededor ya.

Su viaje a Forks es corto, solo por una parte del receso invernal, pero regresará para la primavera y nuevamente para el verano.

~WoWY~

—Hagámoslo en junio.

—Qué tradicional —bromea Edward, estudiando el calendario en el refrigerador—. Hará calor... quizás deberíamos hacerlo bajo techo.

—Y probablemente llueva. Definitivamente deberíamos hacerlo bajo techo. Será pequeño, de todos modos.

—Está bien. —Asiente—. ¿Has decidido qué quieres hacer con la casa?

—Creo que quiero rentarla. Quiero decir, ya está pagada... se siente un desperdicio simplemente deshacerme de ella —divago, mayormente para mí misma—. Estoy encariñada con ella, de todos modos.

—Lo sé. —Se para detrás de mí, abrazándome—. Creo que eso estará bien. ¿Cuándo quieres mudarte?

Él es tan productivo, hace las cosas mientras que yo pienso y pienso.

—Me gustaría esperar a que los niños terminen las clases. Ellos deberían estar aquí, ¿no? Para ayudar. Será mejor si lo hacemos todos juntos.

—Entonces, en primavera.

—Verano —discuto.

—Primavera. —Me gira así estoy frente a él—. Si nos casamos en verano, me gustaría que tú y Sophie se muden en primavera.

Él ha pensado en esto. El hecho que él sepa esto, que sea importante para él, hace que mi estómago se agite y que mi corazón duela.

El amor no es solo sentir. También es decidir.

—Está bien. Pero tienes que ayudarme a encontrar a alguien para esta casa. Tengo tanto qué hacer...

—Bella.

Lo miro a los ojos.

—Por supuesto que te ayudaré. Somos nosotros ahora. No solo tú.

Quizás debería saber eso, pero escucharlo lo hace más real. Estoy acostumbrada a hacer las cosas por mi cuenta y, aunque jamás he sido alguien que rechaza la ayuda de otros, las cosas siempre se han detenido conmigo. Es bueno tener a alguien con quien compartir la carga.

Él me está observando, observándome comprenderlo. Y lo sabe. Sonríe, y es tan igual al Edward de diecisiete años.

Pero mejor.

En mi mente, le saco la lengua a su engreimiento.

Lo beso de todos modos.

Edward se va a trabajar mientras yo me preparo para recoger a Sophie de la escuela. Casi me tropiezo con las zapatillas de él, las que siempre deja junto a la puerta trasera. Sus guantes también se encuentran en alguna parte, señales y pedazos de él tangibles en mi vida.

Quizás no hubiéramos durado de cualquier otra manera. Jasper y Alice duraron así, pero quizás para Edward y para mí tenía que suceder de esta manera.

Se siente bien saber eso ahora.