Prompt: Después de (Tabla 30 días)

Canon Universe.


Fiebre


Yelena retiró la mano de la frente de Elsa, preocupada.

—Esta chica está ardiendo, creo que la intoxicación fue algo grave —sentenció, antes de volverse a su huésped con ojos severos—. ¿Cómo fue que no vieron a la serpiente?

Hans rodó los ojos, hastiado. Estaba harto de que todos lo miraran mal a él cada vez que la princesita se rompía una uña o algo, como si fuera su niñero, cuando se suponía que era al revés.

—Oiga, yo que sé, ella es la que vive en este bosque, no yo.

—Hace semanas que viven juntos, ¡sabía que era una mala idea desde el principio! —La mujer arrugó el ceño con desaprobación.

—Al menos la encontró a tiempo y consiguió extraer la mayor parte del veneno —señaló Honeymaren—. Las toxinas de las Hoggorm* no son letales.

—Cierto, el antídoto que le suministré ya debe estar haciendo efecto. Pero aún debemos atenderla, no me gusta el aspecto de esa mordedura.

Bruni gimoteó, angustiado, y se hizo un ovillo diminuto sobre el cuello de la rubia.

—Vamos, niña. Hay que recoger algunas hierbas medicinales. —La anciana se levantó—. Tú quédate con ella hasta que baje la fiebre —le indicó al pelirrojo.

Honeymaren se demoró arropando a su amiga hasta la cintura.

—Gracias por cuidar a Elsa, Hans. Es una gran guardiana, pero sigue siendo un poco incauta en cuanto a algunos de los riesgos del bosque.

—Ajá.

—Hablando de riesgos, ¿sabes cómo se despelleja a una liebre antes de arrojarla al estofado? ¿No? Pues yo sí. Mis manos son muy rápidas. Y hábiles. Sobre todo cuando se trata de despellejar. —Honeymaren sacó la daga que guardaba en su cinto y la clavó en la cabecera de la cama, sobresaltándolo. La morena muchacha esbozó una sonrisa deslumbrante—. Eso es lo que te va a pasar si regreso y descubro que algo anda mal con Elsa, ¿de acuerdo? Muy bien, ¡volvemos enseguida!

Hans la fulminó con la mirada mientras se marchaba, ofendido.

Era inaudito que continuaran tratándolo como a un infame después de todo lo que estaba haciendo: las duras jornadas recogiendo madera, arreando a los animales, colaborando con los cultivos, ¡hasta había aprendido a confeccionar esos estúpidos zapatos que usaban los Northuldra!

Todo ese trabajo de mierda y aún no confiaban en él.

"Maldita gente", pensó, malhumorado, tomando asiento a un lado de la muchacha. "Maldita Elsa, siempre buscándote problemas y arrastrándome a mí. Tonta".

—¿Cómo fue que termine aquí? —inquirió, volviéndose hacia Bruni—. ¡Yo era un gran príncipe! ¡Y un respetado almirante! ¿Entiendes? No debí acabar así, condenado por esta mujercita a soportar a un montón de gente que me odia.

La salamandra clavó en él una mirada acusadora.

—Y ahora estoy discutiendo con un reptil. Que bajo has caído, Hans —masculló.

Bruni comenzó a caminar encima del pecho de su ama, buscando una posición adecuada para volver a recostarse.

—¿Quieres dejar de moverte? La vas a despertar. Dios, que animal más molesto. —El bermejo extendió una mano para tomar al pequeñín—. Ven aquí.

El animalito chilló y buscó refugio en el escote de la joven, un detalle del que no se percató a tiempo. Antes de reflexionar en lo que hacía, sus dedos desnudos descendieron sobre el valle entre sus senos, rozando la suave piel de porcelana y haciéndolo enrojecer.

—¿Qué estás haciendo? —La voz adormilada de Elsa lo paralizó.

La princesa lo miraba con el semblante adormecido.

—¡Nada! Nada, no hacía nada, solo… es que tu lagartija estaba… y-y yo… —balbuceó, avergonzado.

—Quita tu mano. Ya. —Sus ojos lo fulminaron, amenazadores.

—¡Sí! —Hans retiró la mano rápidamente—. Te juro que no quería tocarte.

La rubia se incorporó sobre su lecho, lanzándole una mirada de escéptica superioridad. Su mejilla estaba a dos centímetros de la daga de Honeymaren.

—¡Woah! ¡¿Qué demonios?! —Elsa retrocedió, alarmada—. ¡¿Y esto que?!

—¡No fui yo! ¡Fue la loca de tu amiga! —exclamó él—. ¡Diablos! ¿Por qué todos tienen que estar tan a la defensiva?

Bruni emitió un sonido de júbilo y saltó en su regazo.

—Que horrible despertar. —La muchacha se sujetó la cabeza, mareada—. Tengo sed.

Hans sirvió un poco de agua en un pequeño cuenco de madera y se lo acercó a los labios para ayudarla. Ella bebió con avidez.

Luego tomó a la salamandra entre sus manos.

—Estoy bien —musitó, acercándola a su rostro y haciéndole mimos—. Yo también te amo, amiguito.

—Preocupaste a todos —repuso él, levantando una ceja—. La vieja estuvo aquí hace un momento, dijo que traería algo más para curarte el tobillo. Pon buena cara cuando entre, no quiero que tu amiguita me amenace otra vez.

—¿Qué pasó? —preguntó Elsa, ignorando sus comentarios irónicos—. Lo último que recuerdo es caminar esta mañana junto al río.

—Una serpiente te mordió en el tobillo, te escuché gritar. Cuando llegué ya estabas inconsciente.

—Y me trajiste hasta acá —dedujo la blonda, sorprendida por su consideración. Él solo asintió—. Gracias, Hans.

¿Qué era esa cálida sensación que lo abrazaba internamente, cuando ella lo miraba con agradecimiento? No estaba seguro de querer averiguarlo, así que optó por tocarle una mejilla.

Elsa se tensó.

—Aún tienes fiebre. Eso no está bien.

—Me siento muy cansada.

—Intenta hacer un poco de nieve.

Elsa hizo una floritura con los dedos, consiguiendo desprender unos cuantos copos que Bruni se comió con alegría.

—Bien, tus poderes están intactos. Es buena señal, supongo. Intenta dormir.

—¿Para qué vuelvas a manosearme?

—No te estaba manoseando —le espetó.

Un rubor violento inundaba los rostros de ambos.

La albina le envío una fría mirada de advertencia antes de volver a tumbarse de lado, con Bruni amorosamente acurrucado entre sus manos pálidas.

"¿Y por qué iba a querer manosearte? Presumida", pensó indignado.

Sus ojos se desplazaron por las espesas pestañas de la muchacha, las pecas imperceptibles que salpicaban sus pómulos, la boca sonrosada, las curvas delicadas de su silueta…

Ahora la fiebre lo estaba afectando a él.

—Esto es una tortura —murmuró, optando por levantarse y ocuparse en algo más.

Ella estaría bien.


*Hoggorm: Víbora común europea, cuya mordedura no es letal (si se trata a tiempo).


Nota de autor:

Se encabronó el Hansy. :P

Debo confesar que, aunque el universo original de Frozen no es lo mío, estoy disfrutando mucho de escribir estos momentos. Nuestros pajarillos juntos en el bosque encantado, sin personajes inútiles de relleno (#tóxica), solo mi bebé Bruni. Adoro a Bruni, ¿ustedes no? :3

N B: It's a good thing that Elsa doesn't fall for Hans' shitty behavior for a change, and let's just say that's definitely the best attitude to those pesky Kevins/Karens in the world. xd

At least he apologized and now they can go on a date! :D

About Exchange!Hans, I think I have to reread that oneshot; although you are right about how terrible it must be to feel ignored by the person you like. A reason that usually pushes Hans to be a jerk.

He has been so in so many facets that sometimes it's hard for me to distinguish which one is worse, but you have it quite clear, hahaha.

"Nasty, unrepentant bullies with a secret crush", haha, that's a way to categorize all those Hanses who make Elsa's life hell! Damn morons!

Now that we talk about BEMT! Hans I realize how toxic I made the character, he really was an emotional terrorist. D: I'm so sorry for snowflake, I did make him a son of a bitch, and Iduna the most naive mother in the world. u.u

Despite everything, I love that your love-hate for the character remains intact, as well as your interest in Helsa. Characters like Hans are always fascinating, right?

Thanks for staying here, I know you'll love Monday's vignette. Or at least I hope so, until then! ;)

Bueno babies, mi trabajo aquí está hecho, ¡disfrutemos el weekend!