- ¿Vas a salir?

- Sí, tengo una cita.

- ¿Con quién?

- Es un secreto.

- Debe ser muy importante, nunca estas tan preocupada por la ropa, todo te queda bien. – Comento Noelle acostada en la cama mientras veía a Vanessa probarse atuendos frente al espejo.

- Gracias por el halago, cariño, es solo que es un poco distinto a las personas con las que suelo salir.

- ¿Dónde lo conociste?

- En el Reino común. – No es una mentira.

- No es un amigo del bar ¿verdad?

- No, no es del bar ¿Qué te parece este? – Cuestiono mostrando una falda negra hasta los muslos y una camisa sin mangas celeste.

- Te ves bien con todo, Vanessa. – Dijo con honestidad sentándose con una sonrisa amable – Pareces muy emocionada, espero que te vaya bien.

- Te traeré un regalo cuando regrese.

- No soy una niña.

- Lo sé, pero te estas esforzando tanto en tu entrenamiento que quiero darte algo. – Su mirada viajo hacia el morado que tenía en un lado de su rostro y su muñeca vendada – Aunque sea algo pequeño.

Le costaba mentirle a Noelle, no se sentía preparada para tener que explicarle que estaba teniendo una cita con su hermano, su hermano capitán, jefe de casa y de la realeza, la sola idea era extraña para ella, y al mismo tiempo emocionante.

Le pidió a Charmy que hiciera una cesta de picnic para ella, no estaba del todo segura si la comida estaría bien, Noelle no solía quejarse, pero no sabía si este príncipe sería tan tolerante, una vez que tuvo todo preparado se fue en su escoba, la brisa acariciaba su rostro mientras su corazón latía entusiasmado.

Cuando llego se dio cuenta de que él ya estaba ahí, apoyado tranquilamente contra un tronco, no llevaba la capa de su escuadrón y levanto la mirada al sentir su presencia, Vanessa le dedico una amplia sonrisa al ver que se ofrecía para tomar la cesta, en la grama bajo la sombra del árbol estaba el vino prometido.

- Llegaste primero. – Comento con una sonrisa mientras besaba el dorso de su mano.

- La puntualidad es de caballeros. – Replicó con absoluta seriedad, tomando la sábana la extendió en la grama dejando la cesta en el centro.

- ¿Estás en tu descanso?

- En la hora del almuerzo. Por lo que no podré quedarme mucho tiempo.

- Entiendo, el trabajo debe ser muy grande para un Capitán.

- ¿No lo es para Yami?

- ¿No sé? Yami no hace papeleo, nosotros hacemos el papeleo, Finral hace el papeleo y Gordon se encarga de las cuentas. – Contesto con simpleza encogiéndose de hombros.

- ¿Quién lee los reportes de las misiones? – Cuestiono indignado de lo que escuchaba.

- Finral o Gordon, quizás Henry, no puede moverse mucho por la base así que tal vez lo haga, no solemos hacer informes muy detallados, Noelle y Zora se enfocan más, pero los demás solo hacemos una historia corta. – Termino de sacar los platos, sin percatarse de la mirada escandalizada de Nozel.

- Eso es un desastre. – Dijo con un tono reprobatorio que la hizo reír, Noelle usaba un tono parecido cuando la veía beber.

- Tal vez, pero funciona para nosotros, todos somos partes rotas que funcionan bien juntos, así que "desastre" es una buena definición para nosotros.

- ¿A qué te refieres con "partes rotas"? – Había permanecido de pie hasta ese momento por lo que se sentó con elegancia a su lado, miro la expresión levemente triste de la mujer – Lamento si he preguntado algo inapropiado.

- No, he sido yo la que ha usado esa expresión, además todos ustedes saben que Yami solo recoge perros callejeros para su escuadrón. – Vanessa no esperaba la expresión pensativa del hombre – Nuestra cocinera preparo cabrito, le dije que incluyera ensalada y un postre, también preparo un jugo especial.

- ¿Cuál es tu comida favorita?

- Las que contengan queso, me encanta el queso, todo tipo de queso, la pasta de tomate y queso me encanta ¿y a ti?

- Me gusta el pato asado.

- Lo recordaré para la próxima… Si hay una próxima. – Puntualizo con una risilla nerviosa.

- Sería agradable, estás preciosa, por cierto. – Comento con tranquilidad.

- Es agradable escuchar eso del hombre más guapo del reino. – Vanessa sonrió ampliamente la ver el rubor extenderse por sus mejillas, a pesar de que acababa de halagarla parecía ser tan tímido como Noelle.

- ¿De dónde saca eso?

- De la encuesta por supuesto. – Contesto con alegría – La Capitana de las Rosas Azules, es la primera en las mujeres, luego le sigue Noelle, Mimosa, son de la realeza así que es obvio que van a llamar la atención. – Nozel parecía irritado por la idea de que su hermana fuera mencionada – Tu familia en si misma es preciosa, Kirsch esta entre los más guapos también.

- No necesita saber eso, sería una verborrea interminable. – Su mirada se posó en el plato que le estaba ofreciendo, tendría unos once o doce años la última vez que había tenido un picnic con su madre y Nebra – Deberían incluirte en la lista.

- ¿A mí?

- Sí – La simpleza en su respuesta la hizo sentir mariposas en el estómago – ¿Tenías el día libre hoy?

Vanessa sonrió mientras comenzaba a explicar la curiosa forma en que los Toros Negros decidían sus días libres, una pequeña lucha de poder, apuestas o simplemente desaparecer, cosas, todas que enloquecían a Natch, Nozel la escucho con atención realizando las preguntas educadas en el momento preciso, dejando bastante en claro que compartía el horror del Vice Capitán, lo que la hizo sentir extremadamente cómoda, no había intentado tocarla o insinuarse, solo conversando educadamente.

- ¿Qué sucede? – Cuestiono al verla mirarlo fijamente mientras sonreía con alegría, no había personas que le dedicaran una expresión tan franca, sus hermanos lo querían, pero no solían decirlo, aunque él tampoco lo hacía.

- Eres agradable, es un poco tonto decirlo, pero eres tan caballeroso, y sabes escuchar. – Contesto – Es agradable tener una conversación con alguien que no sea mi familia.

- Comparto la opinión, eres encantadora.

- ¿Sí?

- Sí. – Nozel se sentía relajado, más tranquilo de lo que había estado en muchos años, la mujer a su lado era objetivamente hermosa, agradable y significaba mucho para Noelle, lo que la convertía en una persona valiosa – Estoy en deuda con usted por todo el cuidado que le ha dado a Noelle.

- Tendrías que agradecerles a muchas personas, Capi, a todos los Toros Negros, a las personas del Templo Submarino, a la Reina de Corazón; Noelle es muy querida.

- Y eso calienta mucho mi corazón, estaré eternamente agradecido, lo único bueno que hice por Noelle fue darle su cuidado a Yami. Por eso siéntete libre de pedirme cualquier cosa que desees, nada será suficiente para saldar mi deuda.

- Tienes que aprender a no ofrecer una oferta tan amplia, Capitán. – Dejo el plato medio vacío a su lado mientras se inclinaba hacia él con una sonrisa pícara – "Cualquier cosa" ¿Y si te quisiera a ti qué harías? – Había susurrado las últimas palabras, en parte en broma, en parte honesta, no pudo evitar sentir un impulso de malicia al verlo sonrojarse intensamente y entrar en pánico, parecía un rasgo común entre los hermanos, en él se veía adorable ¿Podrían castigarme por avergonzar a un miembro de la realeza? – No te preocupes, cariño, no soy tan avariciosa, con tal de disfrutar de este vino con una compañía agradable me hace sentir satisfecha.

- Lo consideraría. – La respuesta la descoloco tanto que se giró a mirarlo con asombro, su mano todavía suspendida en el aire en dirección a la botella – Si no es de su desagrado.

- En primera deja de hablarme de usted, y segundo… ¿Lo dices en serio? – No quería una decepción más ni una aventura, el hombre le gustaba más de lo que esperaba.

- Sí.

- Esta vez no hemos bebido, así que debo suponer que estas dentro de tus funciones mentales, y no estás siendo un borracho triste.

- No soy un borracho triste. – Negó con el ceño fruncido – No tengo muchas personas con las que pueda hablar, mis hermanos tienen una imagen de mí que no quiero dañar, los miembros de mi escuadrón son mis subordinados y los nobles… aparte de Fuegoleon y Mereoleona no puedes confiar en nadie. – Explico en un pequeño arrebato de honestidad.

- ¿Y crees que puedes confiar en mí?

- Noelle lo hace, y es evidente de que es una mejor persona de lo que yo soy.

- Estás siendo muy duro contigo mismo. – Vanessa se quedó pensativa unos minutos antes de asentir para sí misma – Pienso que hay una cierta química entre nosotros, un algo a primera vista que es una señal. – Rouge se formó en su hombro maullando y restregando su cabeza contra su mejilla – Me gustaría poder explorarlo contigo.

- Es una apuesta muy alta. – Advirtió Nozel con seriedad – Soy un miembro de la realeza, un jefe de casa, no podríamos… no tendríamos la libertad de salir o de que pueda cortejarte apropiadamente.

- Soy una bruja, cariño, y un Toro Negro, no hay nada de común en mí, y… esto, compartir un momento privado contigo, en medio de este precioso paisaje con buena comida, un buen vino y una agradable compañía, es perfecto para mí. No necesito restaurantes caros, ni salir de fiestas, me gusta salir de compras claro, pero no es lo más importante. Gran parte de mi tiempo lo paso en mi base con mis amigos y eso me hace feliz.

- ¿Y eso será suficiente? – Pregunto extrañado, el cortejo en la nobleza tenía pautas y regulaciones para proteger a los involucrados, la aprobación de los jefes de las casas, los lugares, las acciones permitidas, la correcta etiqueta.

- Sí, apenas estamos conociéndonos, Capitán.

- Entonces… No me llames "Capitán", puedes usar mi nombre.

- ¡Tienes que llamarme Vanessa! – Exclamo con una sonrisa, titubeando cuando él sostuvo su mano en la suya para llevarla a sus labios besando su dorso.

- Doy inicio a nuestro cortejo formalmente, Señorita Enoteca. Yo, Nozel Silva, prometo respetarla, honrarla y colmarla del afecto más sincero que pueda proveerle mi corazón.

- No sé qué debo contestar a eso. – Admitió con un leve rubor en las mejillas y su corazón latiendo con fuerza.

- No hace falta que contestes nada.