Capítulo 15
Lucy pudo ver como una pareja de dirigía hacia ellos. Uno era tipo alto vestido entero en diferentes tonos de grises, alto, con el pelo largo y negro y las orejas llenas de pendientes. Lo acompañaba una chica bajita, con el cabello azul sujeto por una cinta naranja. Llevaba un vestido del mismo color con un lazo blanco en el centro.
¡Gajeel! ¿Qué haces aquí tan temprano? -Aunque Gray intentaba sonar tranquilo, se notaba por su tono que estaba muy tenso. -¡Y Levy! ¡Cuánto tiempo!-Lucy se quedo mirando como Natsu y Gray dieron un par de pasos hacia ellos para saludarlos. Se fijó, sin embargo, que se habían colocado entre ellas y los otros dos. Le sorprendió lo coordinados que estaban, lo habían hecho de una manera muy natural.
Se quedaron parados los unos en frente de los otros mientras se saludaban hasta que lo que más temían sucedió.
-Chicos, ¿no piensan presentarnos? -Levy las estaba mirando con curiosidad.
-¡Ah! Si claro, disculpa. Con la emoción se me había olvidado. -Natsu sonrió forzadamente mientras se giraba un poco para incluirlas en el saludo.- Ellas son Lucy y Juvia. Unas nuevas... amigas.
-Las conocimos en uno de nuestros viajes. -Gray parecía haberse recuperado y su voz sonaba mucho mas normal. Aunque, de todos modos, Lucy podía sentir la tensión en el ambiente. -Chicas, ellos son Levy McGarden y Gajeel Redfox. Nos conocemos desde... Bueno, hace tanto tiempo que se podría decir que desde siempre.
-¡Encantada de conoceros!- Exclamaron las dos a la vez.
-¡I-Igualmente!- Respondió Levy con un ligero tartamudeo. Abrió ligeramente los ojos con sorpresa antes de fruncir el ceño, seguía mirándolas pasando su vista de una a otra. -Que voz más bonita tenéis.
Juvia y Lucy se miraron extrañadas. Que comentario más extraño. Se encogieron de hombros quitándole importancia. Sin embargo, cuando Lucy se giró para volver a prestarle atención a los recién llegados, Levy seguía mirándolas. Ya no tenía el ceño fruncido pero mantenía la vista fija en ellas a pesar de estar hablando con Natsu y Gray. Les había preguntado hacia donde se dirigían estos se estaban inventando alguna historia sobre que irían juntos parte del camino antes de separarse.
-¿A que coño estáis jugando?-Lucy se estremeció por la dureza de aquella voz. Era áspera y no sonaba nada amable. No se había dado cuenta de que Gajeel no había dicho ni una sola palabra desde que los habían presentado.
Todo el grupo se quedo en silencio. Lucy se acercó a Juvia inconscientemente y notó como los músculos de Natsu se habían tensado.
-Voy a repetirlo y espero una respuesta. ¿A que coño estáis jugando? -Gajeel tenía los brazos cruzados encima del pecho pero se podía ver como tenía los puños apretados. Natsu solamente lo miraba, no parecía tener intención de decir nada. Y ellas, mucho menos. Solamente se quedaron mirando los unos a los otros en silencio. Sin embargo, cuando parecía que Gray iba a tomar la iniciativa, Levy fue la que interrumpió. Posó una de sus manos en el brazo de Gajeel y, cuando éste la miró, negó firmemente con su cabeza antes de indicar con su barbilla algún lugar hacia la izquierda.
-Vamos fuera. -Después se giró hacia Natsu y Gray- Vamos. -Y, por último, las miró a ellas. - Vosotras también.
Y sin más, ambos se dieron la vuelta y se pusieron en marcha, parecía que iban a salir del centro de Acalypha. Natsu y Gray se miraron entre ellos, ambos tenían el ceño fruncido. No parecía que quisieran seguirlos, aunque tampoco parecía que les quedase ninguna otra opción. Después de lo que parecía una eternidad, se pusieron en marcha. Lucy no quiso decir nada, simplemente los siguió en silencio. No podía se hubieran dado cuenta en tan solo unos minutos.. ¿no? Se habían cruzado con otras personas y nadie las había mirado de forma extraña. Es más, nadie parecía haberles prestado atención. De todos modos, no podía evitar preocuparse. Si las habían descubierto... Entonces.. ¿Qué?
Los siguieron durante un buen tiempo hasta que salieron de la zona habitada y se internaron en el bosque. Al final, los encontraron esperándolos en una zona despejada entre los árboles. Se pararon a escasos pasos de ellos y esperaron. En todo el trayecto, Natsu había estado pendiente de ella y, los dos, iban con los músculos tensos, preparados para saltar en cualquier momento. Lucy se sentía culpable. Estaba pensando en que podían hacer cuando Gajeel volvió a hablar de nuevo.
-¿Nos lo vais a explicar? ¿O preferís que lo adivinemos? -Gajeel parecía impaciente y malhumorado. Por el contario, Levy las seguía mirando a ellas, saltando de una a otra sin decir una palabra, pero la preocupación era palpable en su rostro. Lo sabía. A Lucy la golpeó una oleada de certeza en aquel momento y sintió que se quedaba sin aire. No era posible y, sin embargo... Aquella chica sabía lo que eran. Cuando miró hacia su lado, Juvia le devolvió una mirada ansiosa. Genial, dos días habían tardado en descubrirlas.
-Natsu... Gray... -Levy por fin dejó de mirarlas a ellas y miró a sus amigos. Su tono de voz era mucho más suave que la de su compañero. -¿Qué hacéis con una chicas de... Hargeon?
Lucy soltó un jadeo involuntario y dio un paso atrás. Antes de que pudiera procesar lo que estaba pasando Natsu se colocó justo delante de ella, tapándola con su cuerpo y, por el rabillo del ojo pudo ver que gray hacía exactamente lo mismo con Juvia. Sus manos ahora se habían convertido en puños y había determinación en su voz cuando habló.
-No vais a decir nada, no vais a hacer nada, no vais a tocarlas. Es cosa nuestra. -Lucy se estremeció de nuevo. Natsu prácticamente había escupido las últimas palabras.
Lucy no podía moverse. Estaba paralizada, no sabía si por el miedo o por la impresión pero no podía moverse. No sabía que podía hacer o que podía decir. Aquello no debería estar pasando. Y mucho menos con amigos suyos. No deberían tener que enfrentarse a sus amigos por ellas. Apenas las conocían y ellas... ¡Maldición! Ellas ni siquiera habían sido del todo sinceras con ellos.
-¡Natsu! -Ahora Levy parecía enfadada.- ¿Por quién nos tomas? Somos tus amigos, no vamos a traicionarte. Pero... ¡No podemos mirar hacia otro lado y hacer como si no nos diéramos cuenta.
Aquello sorprendió a Lucy. ¿No iban a avisar a la guardia? ¿No pensaban descubrirlos? Empezaba a relajarse hasta que Natsu habló de nuevo. No se había movido ni un milímetro ni había relajado su postura.
-Habla por ti, enana. -Gajeel habló entre dientes.
-¡Gajeel! -Levy se giró hacia él y le gritó enfadada.
-No. No vas a convencerme. -Mientras hablaba, Gajeel no apartaba sus ojos de Natsu.- Si nadie para a estos estúpidos van a hacer que los arresten. ¡O algo peor! -Su tono de voz se había ido incrementando hasta que prácticamente acabó gritando.
-No darás ni un solo paso Gajeel. La decisión no es tuya, es nuestra. -El tono de Natsu era frío y, por un instante, le heló la sangre.
Lucy bajó la cabeza y se quedó con la vista fija en el suelo, sin ver nada en realidad. No era justo que ellos las protegieran. La culpa no era suya. Los cuatro sabían lo que estaban haciendo cuando empezaron aquello. Ellos no deberían estar asumiendo la responsabilidad. No deberían tener que protegerlas de personas que ellos querían. Ya los habían descubierto. Quizás, si hablaban con ellos y volvían a casa, lo dejarían estar. Si eran amigos, no los delatarían para que los juzgaran. Era hora de pararlo todo y, aunque doliera, terminar lo que apenas acababa de empezar. Tuvo que aguantarse las lágrimas. Siempre supo que no duraría para siempre pero aquello era demasiado pronto. Cuando estaba apunto de abrir la boca para hablar, algo la detuvo. No sabía cuanto tiempo había pasado desde que se había perdido en sus pensamientos, pero se había perdido parte de la conversación. Natsu seguía delante de ella, aunque ahora estaba totalmente erguido.
-Lo dejaré estar... si me vence. -Esas eran las palabras que había dicho Gajeel que la habían frenado.
Las palabras que salieron de la boca de Lucy eran unas completamente diferentes a las que pensaba pronunciar.
-¿Puedo confiar en tu palabra?
