"Ad Astra."

Por B.B. Asmodeus.


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Parejas/interacciones principales: Kou Seiya (Sailor Star Fighter)/Usagi Tsukino (Sailor Moon). Kou Yaten (Sailor Star Healer)/Haruka Tenoh (Sailor Uranus).

Personajes originales de esta realidad: Severina Sang' Froid – Condesa del Distrito Froid, región norte de Kinmoku, madre de Seiya. Mürbe Sang' Froid – Marquesa del Distrito Froid, región norte de Kinmoku y media hermana menor de Severina. Jen Snuden - Duque del Distrito Froid, previamente General de las Fuerzas Armadas, esposo de Mürbe. Sissel Sang' Froid-Snuden - hija única de Mürbe y Jen.

Nota especial: En esta realidad, Mürbe es la hermana menor de Severina después de un segundo matrimonio de Sevasti Sang Froid (abuela materna de Seiya). Es mi headcanon, que la Condesa Schnee Sang Froid (la tía de Seiya) murió al nacer en esta realidad, marcando una diferencia con la historia de «Me Basta». En la línea primordial de «Me Basta», Severina permaneció siendo la hija menor, ya que Schnee sobrevivió y fue la heredera principal del Distrito Froid. Igualmente, Sevasti no se casó por segunda vez, así que no existe la segunda familia que he armado en la realidad de «Ad Astra». ¡Espero no esté muy revoltoso, perdón!

Advertencias importantes:

(1) Hasta ahora he procurado que esta historia funcione de manera independiente como un fic-stand-alone. La concepción inicial había sido así, lo juro. Sin embargo, la mayoría de mis queridos/as lectores DEMANDARON que esta historia ahora formara parte de la «Saga Me Basta» como parte de una dimensión alterna. Así que, para comprender puntos de la trama será NECESARIO leer los Volúmenes I-IV. Aun así, haré lo posible por brindar una explicación general de la trama de «Me Basta» y de por qué es importante para la trama de «Ad Astra» en los siguientes capítulos. Espero no se sientan perdidos.

Rating de este capítulo: General.

Categorías/Advertencias: Saltos en el tiempo. Realidad Alterna de Temporada Sailor Stars. Humor. Romance. Drama. Hurt/Comfort. Temas de ansiedad y ataques de pánico. Lenguaje fuerte. Embarazo adolescente. Embarazo no planeado. Temas de sexo sin protección entre dos menores de edad (aunque depende del criterio de cada país). Infidelidad.

Traducciones de Lengua Estándar de Kinmoku:

Eid: Lagartija.

Mam: Mamá.

Tad: Papá.

Cariad: término neutral referente a los progenitores, usado para referirse tanto a la madre como al padre.

Jarl: Marquesa.

Eril: Duque.

Hon: Lady.

Vauva: Bebé.

Mein: Tía.

Ani lieb: Te amo.

Sevasti: (del griego) significa "Respeto."

Sinopsis: Post-Stars. Usagi Tsukino deberá superar una batalla más mortal que la encarnada contra el Caos: crecer. Al menos tendrá compañía.


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10.2

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"No hay necesidad de decir las palabras

A primera vista escuchaste perfectamente

Al amor en toda su totalidad."

-Moloko.

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"¡Muy bien, chicas! ¡Ya estoy aquí!" Mina brincó la última franja de los escalones de piedra, jadeando con fuerza.

Verla llegar, alivió una parte dentro de Rei. Ami indicó compartir su sosiego, entrelazando una mirada con la sacerdotisa, antes de aclarar su garganta.

"No te preocupes, Mina. No te has perdido de nada."

"Ay, que alivio." La rubia aleteó sus manos sobre su rostro rojizo, haciendo todo en su poder por recuperar el aliento. "¡Oh, hola, Michiru y Setsuna! ¡Hotaru! ¡Mamoru! En verdad están todos, ¿eh? Lo siento mucho por la demora—"

"No te apures." Hotaru, sentada en el porche del Templo, tenía en sus manos un vaso de limonada fría que Rei les había ofrecido a todas invitadas. Le sonrió a Minako con educación. "Como dice Ami, no tenemos mucho tiempo de haber llegado todas."

"Podemos comenzar, entonces." Michiru Kaioh resurgió de la esquina en la que se había estado semi-escondiendo junto con Setsuna, uniéndose al círculo de chicas con su usual profesionalismo. Mamoru, otro de los que había mantenido su distancia, se percató de las señales de Rei para acercarse y se apresuró a cerrar el círculo, Luna descansando en sus brazos.

"Dinos, Michiru. ¿Qué clase de noticias recibiste de Haruka, que urgía reunirnos?" Makoto se escuchó preocupada. No era para menos. Rei estaba igual de tensa.

"Oh, no pongan esa cara." Michiru analizó a cada una de ellas con una enigmática sonrisa. "No hay reto al que no podamos darle frente, ¿no es así?"

Rei alzó una ceja. ¿Desde cuándo las Outers mostraban espíritu de equipo? "¿Hablaste solamente con Haruka? ¿O también con Usagi? ¿Sabes cómo está?"

Michiru asintió. "Hablé con Haruka. Me aseguró que nuestra Princesa se encuentra en excelente salud. Actualmente han arribado a la Ciudad Froid, el lugar natal de Sailor Star Fighter. Están disfrutando las festividades, como ya lo había mencionado nuestra Princesa mediante el mensaje de Sailor Galaxia."

"Ésa Usagi suertuda." Makoto suspiró. "Disfrutando de unas buenas vacaciones mientras nosotras sufrimos con los exámenes finales."

Rei y Minako sintieron el mismo pesar.

"Chicas, no sean así." Ami chocó sus hombros con Rei. "¡Deberíamos alegrarnos! Sabemos que… bueno, las cosas no han sido fáciles para ella… Es bueno que pueda relajarse. ¡Ayudará al bebé! Sin olvidar que… es muy bueno que Seiya pueda sentirse incluida en esta experiencia por fin, ¿no creen?"

Rei resopló por sus narices. "Podría hacer miles de comentarios pocos productivos sobre lo último dicho, Ami, pero por el bien de la junta mejor me callo."

Mina ocultó sus carcajadas con sus manos y unos cuantos tosidos fingidos.

"En efecto, Seiya…" Michiru volvió a tomar la batuta. Lució radiante en su vestido de verano. "…indica estar compensando por el tiempo perdido. Si puedo basarme en las venas saltando de la frente de Haruka, me atreveré a decir que nuestra Princesa y Sailor Star Fighter han llegado a un mutuo acuerdo que está funcionando muy bien."

Rei aclaró su garganta, mirando de reojo a Mamoru por alguna reacción de adversidad. La insinuación de Michiru no dejaba mucho a la imaginación. Ami y Makoto intercambiaron miradas por igual, uniéndose a Rei en su análisis.

"No lo dudé por un segundo." Hotaru declaró, atrayendo rostros sorprendidos hacia su persona. "Nunca dudé que esta noticia brindaría inmensa dicha para Seiya-san. Me alegra que ambas se hayan reencontrado y vencido las probabilidades en su contra."

Rubor brotó en sus rostros.

-Eso quiere decir que ellas… Rei apretó sus manos juntas. -Ay, ¿por qué me sorprende? ¿En verdad creímos que Seiya la iba a dejar ir, esta vez? Usagi casi-casi se ofreció en charola de plata al ir a buscarla hasta el otro lado de la galaxia.

"¿Cuánto regresarán?" Mamoru se redirigió a Michiru. O el hombre era muy buen actor, o tenía en verdad un corazón de oro. Mamoru lo lució sorprendido en lo más mínimo.

La Outer se cruzó de brazos. Lució idéntica a Haruka. "Pronto. Ésa no es la razón por la que las he llamado. Haruka tenía otras noticias. Parece ser que se le han brindado respuestas de manera inesperada sobre el rompimiento del Destino."

Silencio.

Rei sintió su ceño fruncirse.

Fue Ami quién tuvo preguntas. "¿Cómo es posible? ¿A qué te refieres con inesperada?"

"Me refiero a que Haruka no estaba buscando por ese tipo de respuestas, pero las recibió de todas formas. Ayuda mucho. A comprender… nuestras circunstancias actuales." Michiru onduló su cuerpo hacia Setsuna, quien tomó esa señal para adentrarse más al círculo.

"Como les había mencionado previamente, las Puertas del Tiempo fueron selladas sin mi consentimiento poco después de la Batalla contra el Caos."

"Aja, aja." Minako colocó sus manos en su cintura.

"Deben comprender que la estructura del espacio y tiempo fluía con una estructura ya determinada. El transcurso de nuestra historia desde los tiempos del Milenio de Plata había sido regido por puntos fijos que no se podían romper. De acuerdo con esta estructura, el futuro de Tokio de Cristal ya estaba impreso en los hechos."

"Pero ya no es así, ¿verdad?" Rei susurró. Setsuna la miró con ojos engrandecidos. "He tenido… visiones en el fuego. Desde hace mucho tiempo. Mucho antes de que Usagi nos confesara… su situación."

"¿Rei, en serio?" Luna, ahora acomodada en el hombro de Ami, fue transparente con su desaprobación. "¿Por qué no nos lo habías dicho?"

"No comprendía lo que estaba viendo. Por lo menos, no a la primera." Rei se encogió de hombros. "Y todavía no lo comprendo por completo, a decir verdad. Las visiones parecen no tener orden, son como…"

(Una batalla centrada en un eclipse de 3 soles.

Sangre derramada sobre un vestido dorado.

Alas siendo cortadas por el cetro de Sailor Saturn.

La misma Rei siendo asesinada bajo una presentación de Sailor Moon que correspondido a sus años de secundaria.

La Tierra, convertida en un basurero infértil. Eternal Sailor Moon combatiendo su mismo reflejo.

Endymion—Mamoru, con una apariencia distinta al que tenía en estos momentos en su proximidad—activando un ostentoso cetro a los cielos, trayendo a la vida un extraño artefacto curvilíneo.)

Las visiones no encajaban en una secuencia lineal. Rei estaba segura de que eran vistazos a diferentes realidades. Y así lo compartió.

Setsuna contempló a Rei con verdadero asombro. "En efecto, el futuro ha dejado de ser un camino recto. Variaciones alternas han nacido, y siguen naciendo como ramas de un árbol, infinitas. Lo que has divisado deben ser rastros de todas aquellas nuevas posibilidades."

"Wow." Mina miró a Rei incierta. "¿Eso es malo? ¿Deberíamos arreglarlo?"

Setsuna y Michiru compartieron una larga mirada. Setsuna recibió aprobación de su compañera con un meneo de su barbilla. Setsuna se redirigió hacia todos los presentes.

"No hay arreglo, Mina-san, porque no hay vuelta atrás. Además, considerando que fue nuestra Princesa la causante, debemos asumir que esta restructuración… fue para bien."

"¡¿QUÉ?!"

Las cinco jóvenes intercambiaron diferentes manifestaciones de su shock. Luna saltó al piso, caminando hacia Setsuna con los pelos del lomo alzados.

"¿Usagi, dicen? ¿Cómo es posible? ¿Por qué razón?"

"Ese tipo de respuestas todavía nos eluden." Setsuna suspiró. "Por supuesto, cuando me refiero a nuestra Princesa, me refiero a una versión alterna a la que conocemos. Nosotros somos meramente una consecuencia de las acciones de esa variante."

"¿Qué más les contó Haruka sobre esta nueva restructuración?" Mamoru dio varios pasos al frente.

"Habló sobre tener nuevas prioridades." Michiru retomó el mando. "Ahora que sabemos que el curso de la historia como la esperábamos ha sido interrumpido, nuevos retos se avecinan. No debemos seguir fijadas en el pasado, o en lo que pudo suceder. El presente es todo lo que tenemos."

"Este presente que incluirá al bebé de Usagi, quieres decir." Rei alzó su mentón. "No tienes que decírnoslos, Michiru. Protegeremos al bebé con nuestras vidas—no importa que no se trate de Chibi-Usa. ¡Jamás ha estado en duda para nosotras!"

"¡Así es!" Makoto endureció su porte para mostrar lo determinada que estaba, junto con Rei y las demás chicas. "Usagi nos necesita. Sin importar las circunstancias, siempre contará con nosotras." Tras una pausa breve, la chica aclaró su garganta. "Seiya por igual."

Rei y Ami inflaron sus pechos en aprobación. Desde el momento que Usagi se había marchado a Kinmoku, las chicas habían debatido el tema de forma incesante. No habían tardado mucho tiempo para llegar a la misma conclusión: proteger a su Princesa seguía siendo su misión. El futuro, ahora simbolizado por la criatura pronto a nacer, no iba a ser la excepción. Y Seiya… bueno, ¿cómo no considerarla? Seiya había protegido lo más importante para ellas hasta el final contra Chaos Galaxia. La deuda que tenían con la Star Senshi, sería de por vida, lo quisiera la mujer o no.

Michiru las sorprendió con su suave risa. "Vaya, me alegra que estemos en la misma página, entonces." La mujer acomodó un mechón de cabello detrás de su oreja derecha. La manera en que su mirada se onduló hacia Mamoru fue un gesto místico. "¿Qué hay de ti? ¿Cuál es tu postura en todo esto?"

Mamoru parpadeó. "Lo he dicho antes. No tengo planes de grandeza cocinándose en mi cabeza. Si Tokio de Cristal ya no es una necesidad para el bienestar del planeta…" La presión percibida fue obvia. Rei observó al hombre analizar el circulo de mujeres, muy probablemente considerándolas depredadoras, si decía la palabra equivocada. "Estoy decidido a ayudar a mi gente a mi propia manera."

"Convertirte en Médico, ¿será suficiente para ti?" Michiru insistió. "¿No despertarás el día de mañana con otros ideales?"

Mamoru resopló con aire defensivo. "No lo comprendo. ¿A qué va este tipo de cuestionamientos?"

Michiru sonrió con la frustración inyectándose en la voz de Mamoru, al parecer encontrando placer en sacarlo de su zona de confort. A Rei no le gustó el rumbo que la junta comenzó a tomar. ¿Qué clase de juego mental se traía la Outer en manos?

"Como dije, tendremos nuevas prioridades. Nuevos retos. Para darles frente, debemos reinventarnos. Para proteger a nuestro Planeta, a nuestra Princesa y al nuevo Príncipe—"

"¿Príncipe? ¿Acaso dijiste Príncipe?" Mina brincó. "¿Eso quiere decir que ya sabemos-?"

"Mina, por favor." Ami empujó a la rubia de vuelta a su lado del grupo. "No es el momento."

Michiru no apreció la interrupción, pero no dilató en continuar. "Como decía, para proteger a nuestro Planeta, a nuestra Princesa y al nuevo Príncipe que viene en camino, debemos estar preparadas con un buen plan y con los mejores recursos. Así que, este es el momento donde debes decidir…" La mujer se acercó hacia Mamoru, dura. "… si deseas ser parte de esta Reinvención, o no."

Mamoru no despegó sus ojos de Michiru. "¿Por qué tengo la impresión de que sería más fácil y óptimo para ustedes que me hiciera a un lado?"

La sonrisa enigmática no desaparición del rostro de Michiru.

Rei sostuvo la muñeca de Ami, presa de la inmensa tensión cementándose en el porche. Ami fue una réplica de sus sentimientos. De todas las Inners, tanto ella como Ami eran las más cercanas a Mamoru, y no fue para nada agradable estar en medio. Mamoru podría considerarse su amigo; aunque había sido algo más para Rei en su momento. La sacerdotisa no podía recordar un momento donde sus posiciones como Senshis las hubieran colocado en oposición directa con el muchacho.

"Chicas, mi responsabilidad siempre será con mi gente, porte una corona en mi cabeza o no. Aunque Usako y yo ya no estemos juntos, su bienestar siempre será importante para mí. No guardo rencores. Téngalo muy claro."

"¿Pero?"

Mamoru resopló por sus narices. "Pero… no seré un juguete manipulable tampoco. No estoy aquí para ser el pequeño lacayo de las Sailor Outers." Mamoru se dirigió a las Inners. "Mi alianza con Usagi, por más mínima que sea, no será una excusa para que yo ceda lo que es por derecho mío. Tengo una voz. Tengo ideales. Si creen que aceptaré ser aislado en el otro lado del mundo, ingenuo a lo que esté sucediendo en mi propio mundo, piénsenlo de nuevo."

Diablos.

Rei suspiró.

"Vamos, Mamoru. Nadie está diciendo algo acerca de—"

"¿Segura?"

Rei parpadeó, indecisa.

"Porque es precisamente lo que estoy escuchando." Mamoru regresó a las Outers. "¿Setsuna? Es raro que permanezcas callada, cuando ser directa es uno de tus fuertes."

La mujer en cuestión mostró un temple más cálido, a comparación de su compañera. "Debes comprender que al no existir una unión política entre la Princesa Serenity y tú, el conflicto de interés se vuelve… delicado. Eres el heredero de un trono—simbólico hasta ahora—del cual ni siquiera estás decidido a tomar. Eso deja un espacio en blanco que debe llenarse. Es una debilidad en nuestras defensas, no tener un Norte claro, cuando el universo a nuestro alrededor está cambiando de manera radical. Si no deseas gobernar, Mamoru, entonces debes abdicar la responsabilidad a una organización capaz, para hacerlo por ti."

"Usagi no desea gobernar tampoco." Mamoru aseguró. "Nunca lo deseó. ¡Usagi seguía el plan mostrado por ti, Setsuna, y por nuestras versiones futuras, porque habíamos creído que no había otra alternativa!"

Wow. Rei volteó hacia las chicas con sorpresa. Ni Usagi, ni Mamoru, habían expresado algo así en el pasado, ¿cierto?

Acaso… ¿así había sido como la pareja se había sentido en verdad, todo este tiempo?

Mamoru indicó enfatizar la veracidad de sus palabras con un tremendo alivio. Sus hombros se levantaron con valor. Su mirada resplandeció con desafío. "Considerando la existencia de Chibi-Usa, no queríamos arruinarlo. Conocen a Usagi, el tamaño de su corazón es infinito… De cierta forma, me alegra que alguna de sus encarnaciones haya encontrado una solución; una manera de liberarse de algo que no había sido nuestra elección en primer lugar—Obligarla a ser Neo Reina solamente porque yo no lo desee es bastante egoísta de su parte. ¡No es lo que merece y no lo permitiré!"

Setsuna mostró más apertura, al recibir tal dosis de honestidad de Mamoru. "Comprendemos a lo que te refieres. No deseamos obligar a nuestra Princesa en un rol que no le interesa tampoco. Las reglas han cambiado, sin embargo. Los lineamentos que nos regían como Guardianas, han sido rotos. Eso lleva a un potencial jamás explorado con anterioridad… Piénsenlo… Esta es nuestra oportunidad para… moldear algo que no ha sido creado hasta ahora."

"Necesitas estar seguro de lo qué quieres por esa misma razón." Michiru continuó. "No estamos diciendo que te cortaremos de nuestro contacto. En efecto, buscamos trabajar juntos, no despertar una guerra civil entre nosotros. Así que, si en lo profundo de ti, una pizca de ti desea gobernar como tus antepasados y hacernos de lado a nosotras, después de toda la sangre que hemos derramado por este planeta, debes ser franco al respecto. El tiempo para vacilar se ha terminado. Necesitamos saber si podemos contar contigo como aliado o posible… antagonista."

"Mamoru…" Ami susurró. "Michiru, Setsuna, ¿no crees que están siendo muy precipitadas? Ultimátums no es la mejor forma de manejar este tema."

"Estoy de acuerdo." Minako por fin se unió a la discusión. "Es especial porque Usagi debería estar aquí. Se enfurecerá con nosotras por no incluirla. Y no sé ustedes, chicas, ¿pero Usagi y sus hormonas? ¡Me dan terror del bueno!"

"Sí se pone muy intensa." Mako-chan admitió, acariciando su nuca con buen humor. "Me pregunto cómo le estará yendo a la pobre de Seiya con eso."

Un resople picaron provino de la fuente menos esperada: Luna. "Bueno, la misma Seiya se lo buscó, ¿qué no?"

"¡Luna!"

"¿Qué? ¡Yo sólo digo la verdad!"

Gotas de sudor fueron repartidas por muchas cabezas.

"Ay, seamos honestas, chicas." Mina suspiró escandalosamente. "¡Seiya es tan sádica que probablemente lo está disfrutando! ¿Recuerdan que tan feliz se comportaba con los maltratos de Usagi?"

Makoto le metió un codazo. "Pero, ¿qué cosas dices, Mina? ¿Qué no ves…?" La castaña apuntó hacia Mamoru con su mirada. Era tarde, sin embargo. Mamoru estaba enrojecido hasta las orejas.

"Uy, perdón." Mina tapó su bocota con sus manos. Una risilla le siguió.

Rei le echó aire al rostro extremadamente apenado de Ami con sus manos, esperando que sangre no empezara a salirle por las narices.

Setsuna, ligeramente sonrojada por igual, aclaró su garganta para volver al tema central.

"Haruka afirma que enemigos no dejarán de avecinarse. La creación de dimensiones alternas no ha sido del agrado de otros Entes poderosos, como las Moiras—Mis superiores. Buscarán por establecer el Viejo Orden. Lo están haciendo justo ahora, mientras conversamos. ¿Creen que esperar más, meses, años, harán esta decisión menos difícil? Enemigos vienen por nuestra Princesa—por nuestra realidad entera—y debemos estar preparadas. Haruka no puede entrar en detalle de momento, por obvias razones, pero pueden estar seguras que está pensando en el bienestar de todos… Seguir el mismo patrón no nos funcionará para seguir adelante."

Minako gimió. "¡Argh! ¿Pero cómo puede ser que Haruka esté tan segura de lo que dice? ¡Esa parte no me termina de quedar clara, Setsuna!"

"Haruka-papa lo ha visto." Hotaru fue quieta con su inclusión. "El pasado y el presente, divididos entre distintas líneas de tiempo y distintas realidades que coexisten al unísono. Todas las Dimensiones Alternas, formando parte de nuestro Omniverso, están en peligro."

"Suena… descabellado." Makoto talló su frente, retirando el fleco de su rostro en el proceso. "¿Dimensiones alternas? ¿Omniverso? ¡Diantres! No estoy segura si sigo dormida."

"¿Lo ha visto cómo?" Mamoru gruñó entre dientes. "Mina tiene razón, es obvio que están omitiendo información importante, ¿cómo esperan que confiemos en lo que Haruka dice, cuando ni se encuentra aquí? ¿Está Usagi enterada de la misma información?"

Setsuna meneó su cabeza. "La intención es poder juntarnos todos de nueva cuenta, una vez que Tsukino-san regrese. Sin embargo, consideramos prudente adelantarles el tipo de escenario en el que estamos envueltos. Nuestra Princesa está en un estado delicado, después de todo. No debemos causarle más estrés. Le compartiremos la misma información, no lo duden, más no podemos depender de su presencia para comenzar a actuar."

Hubo una larga pausa donde todos los presentes se observaron mutuamente. Makoto fue transparente con sus ganas de patear algo. Minako comenzó a cuchichear con Artemis, y Ami se perdió en sus propios pensamientos, sosteniendo su mentón con neutralidad.

Por su parte, Rei analizó el conflicto carcomiendo a Mamoru, teniendo al hombre directamente en su línea de visión. El frente obstinado ya se estaba suavizado, a pesar de sus protestas previas.

Rei respiró hondo, su cabeza luchando por ordenar sus ideas.

Pocas personas comprendían que a Mamoru no le agradaba combatir demonios, fueran éstos simbólicos, emocionales o físicos. Era un hombre valiente cuando debía serlo; pero meterse a la piel de soldado no le venía de forma natural. Tenían eso en común, Mamoru y Usagi. Tal vez, eso había sido el factor de su romance. Si les dieran a elegir, no era secreto que ambos se inclinarían por tener una vida normal.

Evadir grandes complicaciones emocionales—guardarlas en lo profundo, por el bien común—era más su estilo.

Sin embargo, ¿había sido esa táctica la solución? Considerando lo sucedido entre Seiya y Usagi, uno asumiría que definitivamente no. Al contrario de Mamoru, Seiya había obligado a Usagi a enfrentar la realidad, por más dura que la realidad fuera en su momento. Tal vez ese aspecto, había sido lo que Usagi había atesorado de su relación.

Objetivamente hablando, Rei comprendía por qué las Sailor Outers estaban presionando a Mamoru por una posición clara. Comprendía la impaciencia y la urgencia por comenzar a darle forma a esta nueva etapa, donde todo había cambiado por completo. Lo que las Outers no comprendían era que la naturaleza del hombre era bastante pasiva en un día normal, pero cuando lo presionaban no reaccionaba de forma favorable. A Mamoru le gustaba tener el control de los detalles, cuando no se le había sido posible controlar los hechos de su propia vida de mayor escala.

-¿Pero es su problema, qué no? No es nuestro. ¡No podemos preocuparnos también por lo que esté pasando por su cabeza si no nos lo dice! Rei suspiró para sí. Sobó sus sienes.

Ya estaban llegando a un límite.

Tenían que actuar. Saber el siguiente paso.

Ni las chicas, ni Usagi, podrían vivir en pausa para siempre.

Durante cuatro meses, el tema de ¿Qué hacemos ahora? había flotado en el ambiente, indefinido. Enfocadas en el embarazo de Usagi por la mayor parte del tiempo, tanto las Inner Senshis como las Outers, habían dado un freno total a pensar en el futuro. Porque… ¿para qué pensar en lo que ya no existía? ¿Cuál sería el sentido?

A su vez, las chicas habían estado conscientes que la relación de Usagi con Mamoru había sido un tema complicado, e igualmente difuso. Habían hecho su mejor esfuerzo por mantenerse a una distancia respetable de su drama personal, pero Usagi había mandado muchas señales confusas desde el inicio de su embarazo—Un día acaloradamente dependiente de Mamoru, otros días totalmente distanciada, pensando en nuevas formas de entablar contacto con Seiya—Por más que su amiga había colocado una sonrisa valiente a las circunstancias, Rei, Ami, Mina y Makoto habían sospechado que todo era una fachada. No habían deseado confrontarla, sin embargo. La chica ya tenía demasiado en sus manos. Se habían limitado a seguir con la corriente de lo que Usagi deseara, por más mercuriales que esos deseos habían sido.

Pero, ahora…

Después de tanta ambivalencia, Usagi aparentemente había tomado una decisión.

Cuando regresara a la Tierra, no lo haría sola. Había escogido a Seiya.

Y Mamoru estaba liberado de cualquier tipo de obligación sentimental en todo este asunto.

Michiru tenía razón—Haruka tenía razón—debían definir qué demonios harían con sus vidas, a partir de ahora.

"¿Qué es lo que tienen en mente?"

La pregunta fue una bandera blanca.

Rei exhaló hondo, al escucharla.

Mamoru había decidido negociar, después de todo. Conciliar.

-Definitivamente no es un hombre nacido para liderar, más bien para la diplomacia. Rei mordió su labio con remordimiento por pensarlo. No dejó de ser verdad, sin embargo.

"Quiero decir…" Mamoru introdujo sus manos a los bolsillos de mezclilla. "Mencionaste la creación de una organización. ¿De qué tipo? ¿Con qué propósito?"

"Buscamos establecer… un frente." Setsuna y Michiru se comunicaron en su usual estilo de miradas y gestos físicos enigmáticos, antes de que Setsuna continuara. "Las dimensiones alternas que coexisten con la nuestra… Debemos alertarles. Informarles del peligro que se aproxima por igual."

Ami abrió su boca.

"Es posible." Michiru aventó en dirección de la joven. "Ante de que lo pregunte, señorita Mizuno. Hay un artefacto milenario cual propósito se centra en la navegación entre diferentes puntos de la galaxia. Son llamadas Stargates."

"Kami-sama, las recuerdo." Luna anunció desde el piso. Artemis asintió junto a ella, aunque los felinos lucían sorprendidos con su propia revelación. "Stargates… Cada planeta en la galaxia tiene un portal Stargate, en teoría. Tanto la Tierra, así como los planetas que las rigen a ustedes, chicas."

Hotaru caminó entre las Inners, las Outers y Mamoru. "Así es. Eran altamente utilizadas durante el Milenio de Plata para movilizarse interplanetariamente. Yacen durmientes después de lo sucedido con la Reina Beryl. No obstante, pueden ser activadas de nuevo."

"¿Por qué no lo recordaba con anterioridad?" Luna murmuró. "Ahora que las escucho mencionar, es como si nunca lo hubiera olvidado, pero antes de eso…"

"La Reina Serenity I debió crear un sello en nuestros recuerdos con el Cristal de Plata." Setsuna pensó en voz alta. "No la puedo culpar. Hay mucha información de aquella época que podría ser muy peligrosa si fuera compartida con las personas equivocadas. ¿Alguna de ustedes también las recuerda, chicas?"

Tanto Makoto, Mina, Ami, y Rei negaron con sus cabezas multicolores.

"Gomen, no, Setsuna." Mako-chan se encogió de hombros.

Mamoru ahora lució como niño pequeño en la dulcería, inmerso en la existencia de tales artefactos. "Pero, dices que se usaban para viajar de un lugar para otro, ¿que no Setsuna? ¿Están seguras de que funcionarán para lo que buscamos? ¿Qué viajar entre dimensiones sería algo completamente distinto?"

Michiru colocó un dedo sobre sus labios. "Ah, esa es la mejor parte…" Guiñó un ojo. "Haruka recibió un pequeño consejo sobre cómo hacer funcionar una Stargate para nuestro propósito."

Las chicas, incluida Rei, compartieron pestañeos curiosos. Cuando hicieron eco a lo mencionado, fue al unísono.

"'¿Pequeño consejo'?"


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"¿Tuyo?"

"Sí."

"¿A causa de magia de transfiguración?"

"Correcto."

"Porque escogieron un disfraz… ¿del género masculino para su misión?"

"Así es."

Severina saboreó un trago del té con demasiada consideración.

Seiya pulió su mejor cara inocente.

Severina apretó sus labios juntos.

"Muy bien. Y dime, debido a tu naturaleza temporal como varón, ¿fue que surgieron sentimientos por la Princesa de la Luna?"

"No es fácil determinarlo. Eso pensé al inicio, pero…" Seiya rascó su nuca. "Creo que la atracción estuvo ahí siempre, aun cuando no estábamos muy abiertas a colaborar con Sailor Moon y sus Guardianas… Siendo honesta, creo que una parte de mí, muy en el fondo, sabía que Sailor Moon era Odango—Oh, es un sobrenombre que uso para ella." Lamiendo sus labios, Seiya trató de ser completamente honesta, consigo misma, y con Severina. "A lo que me refiero es… bueno, entre más conocí a Usagi, mis sentimientos se volvieron más reales. Trascendieron… más allá del asunto de géneros."

"Mm." Otro sorbo de té prosiguió. "Tu relación indica nunca haber estado libre de complicaciones, Seiya-Eid."

-Oh, si tan sólo supieras. Seiya resopló por sus narices. "No te preocupes por nosotras, Ma'. Nos las estamos… arreglando."

Ajá.

Arreglando.

Definitivamente estaban arreglando sus complicaciones.

En la manera productiva y positiva posibles para ambas.

¡Astros, dejar su Suite para hablar con Severina había sido todo un reto!

"Seiya, por favor. Recuerda que no reacciono de manera favorable a tus expresiones de chica enamoradiza."

Seiya no pudo sostener su mascara de profesionalismo. Una risa escapó de sus labios. "¡Pero, Ma'! ¡Estoy feliz!"

A pesar de sus palabras previas, una sonrisa levantó las comisuras rosadas de la boca de su madre, mientras humor brilló en su mirada. "Ciertamente, por lo que me has compartido, el camino hacia esta dicha ha sido largo y tedioso. No me mal entiendas, Seiya-Eid, me llena de alegría que la hayas alcanzado."

"Gracias." Seiya devolvió la sonrisa. "Ha sido inesperado." Prosiguió a acomodarse con soltura por el diván, más cómoda que cuando había recién llegado. Al por fin haber hecho entender a su madre sobre el origen del bebé, un peso inmenso se desvaneció de su compostura. "Te lo aseguro, Ma'… no lo vi venir para nada… Cuando me despedí de Usagi aquel día en el Planeta Tierra, había estado segura de que nunca la volvería a ver." Recordar lo equivocada que había estado, inspiró a Seiya a volver sonreír con enjundia. "Me ama, ¿sabes? ¡Me lo ha dicho!"

Puntos para Severina por no salir corriendo de su propia habitación. La mujer se limitó a sacudir su cabeza como si su hija hubiera declarado algo totalmente risueño. La suavidad de sus facciones fue un retrato con el que Seiya estaba muy bien familiarizada. Severina siempre sostenía sus emociones con control ante la presencia de los funcionarios de Froid, pero eso cambiaba al estar con su familia. Tras puertas cerradas, de sus ojos salpicaban emociones más exclusivas y protectoras. Emociones que Seiya sabía cómo interpretar.

Sí, Severina podía ser dura. ¿Qué se podía esperar? Su vida no había sido fácil, criando a Seiya por su cuenta y siendo el soporte de su hermana hasta que Tía Mürbe forjara su propio destino. Le había tocado ser fuerte, para que el resto de Froid pudiera levantarse de una mala economía, y posteriormente, de una horrible invasión a manos del Caos.

No todas las heroínas en esta galaxia eran Sailor Senshis.

"¿Entonces cantabas?"

Seiya parpadeó. "¿Eh? ¿Qué cosa?"

"Mencionaste tu profesión en el planeta Tierra. Se dedicaron a cantar, ¿cierto?"

"¡Oh, sí!" Seiya se encogió de hombros. "Creímos que sería la mejor opción para mandar nuestro mensaje a Kakyuu-Hime en un planeta extranjero, considerando también el alcance. Utilizamos nuestra música junto con la energía de nuestras semillas estelares para amplificar nuestro llamado por todo medio de comunicación de la Tierra."

"¿Funcionó?"

Seiya torció su nariz. "De cierta manera. Mm, verás, cuando Kakyuu-Hime se reveló ante nosotras, fue bajo otras circunstancias." Hacía mucho tiempo, que Seiya no había ponderado en el pasado. El recordar que Kakyuu no había respondido a su llamado, a pesar de haberlo recibido exitosamente desde el principio, le dejó un raro sentimiento en el pecho.

Seiya había estado tan furiosa en el periodo muy cercano a la aparición de su Princesa. Había estado confundida. Frustrada. Sin recibir respuesta de Kakyuu. Sin recibir sosiego a sus sentimientos por cierta chiquilla de coletas. Sin escape, al continuo asedio de Sailor Galaxia…

Seiya sacudió su cabeza sutilmente. ¡Vaya monumento de recuerdos agridulces! No era la hora para revivirlos. No cuando Seiya estaba de excelente humor. "Fueron momentos desconcertantes, sí. Al final, nuestra misión fue cumplida. Eso es lo que importa. Encontramos la Luz de la Esperanza."

"Mm." Severina fue atenta a todo lo que Seiya ofreció, tanto en su lenguaje corporal como en lo que atravesó su garganta. "Has madurado. No eres la misma persona que se embarcó a la capital a convertirse en una Sailor Starlight."

Seiya sintió calor en sus mejillas. "¿Estás admitiendo que estás orgullosa, Mam'? Sé que dejarme ir fue un paro cardiaco para ti."

"Fue difícil. Eres mi única hija, Seiya." Severina acomodó la taza sobre la mesa entre las dos para unir sus manos en su regazo. Sus ojos oscuros no rehuyeron de la pregunta, enfrentando a Seiya con el debido mérito. "Por un lado, quieres que tu ser querido triunfe en lo que quiere conseguir en su vida. Por el otro, ser madre significa que la mayoría del tiempo tienes que luchar contra el omnipresente deseo de… proteger a ese ser querido. A toda costa."

Seiya tragó saliva.

Severina suspiró. "No lo negaré, siempre sospeché que Froid no podría contenerte. No me sorprendí cuando deseaste acudir a la Convocatoria de la Corona. Aun así, admito que he tenido más de una noche en vela preguntándome sobre tu bienestar… Las comunicaciones han sido cada vez más dilatadas."

Culpa instantánea invadió a la Star Senshi. "Lo siento. He sido consumida por las reconstrucciones…"

"Y ahora tendrás a tu propia familia." Severina batió una mano al aire para interrumpirle. "No me haré ilusiones de que tendrás más disponibilidad para mí. Pero al menos, dime de vez en cuando que tu cabeza sigue pegada a tu cuello, lagartija. No sería mucho pedir, ¿o sí?"

Apenada, Seiya onduló su boca en un mohín de tregua. "Tómalo por hecho."

"¡Perfecto!" Severina juntó sus palmas en renovada determinación. "Ahora que tenemos un acuerdo, podemos proceder."

"¿Proceder… con qué cosa?"

Severina se levantó de su correspondiente diván. "Debemos actualizar el estado de las correspondientes herencias de mi descendencia directa."

"¿Eh?"

"Considerando que has declarado que pronto serás liberada de tu deber a la Princesa Kakyuu, tu lugar en la Casa Froid debe ser recuperado. Por consiguiente, el del vauva por igual."

"¡Whoa, espera un minuto!" Seiya levantó sus palmas. "Creo que estás precipitándote."

Oh, no. Severina con filo de navajas volvió en un parpadeo. "Al contrario. Creo vehemente que es hora de que recibas el honor que mereces—no sólo como Star Senshi y sirviente de la Corona de Flores Doradas, sino como miembro de esta familia, Seiya." Severina fijó su atención en su hija con temple de acero. "Es tu derecho de nacimiento."

Seiya no pudo evitar sonrojarse. No podía recordar haber escuchado a Severina hablar de esta manera. Si tan sólo se tratara del ego de Seiya, continuaría mostrándose renuente—amaba su independencia, después de todo—sin embargo, ahora contando con la existencia de su hijo de por medio.

-Piensa en su futuro. Seiya suspiró. -No puedes excluirlo de lo que le pertenece por sangre.

"Usagi debe tomar parte de esta decisión por igual. No la puedo dejar fuera, en especial porque involucra el futuro de nuestro hijo. ¿Te parece bien?"

"No esperaba menos." Severina ser sirvió una copa de vino y tuvo la cortesía de servir otra copa para su hija, de vuelta en el diván. Seiya la ignoró a favor de continuar con el té. Porque, por los astros, había prometido que cambiaría sus malos hábitos y lo cumpliría. "¿Cómo se encuentra? No puedo imaginar que el embarazo haya sido fácil hasta ahora."

Seiya se encogió de hombros. "No, no lo ha sido." Recordar el ataque de pánico de Usagi en el tren rebrotó su preocupación. Seiya sospechó que ese tipo de síntomas no se le podían culpar al embarazo, sino a las guerras sufridas. "Usagi es mucho más fuerte de lo que le dan crédito, eso sí. Se ha adaptado muy bien a Kinmoku. Me ha asegurado que estar aquí… ayuda."

"Todavía recuerdo mi propia experiencia contigo. Una trifulca total."

"¡Oi!"

"Bueno, es verdad, cariño." Severina rio. "Debes entender que algunos astros brillan demasiado en este universo. La calidad de un extraordinario linaje cobra precio alto en las pobres almas que les toca darles nacimiento."

"Ma', eso suena muy raro." Seiya dio otro largo sorbo del té, queriendo borrar las malas vibras de su persona. Maldición, ya se había enfriado. "Odango no necesita escuchar esas cosas. Pobre de ti que se las repitas, ya tiene suficiente paranoia en su cabeza involucrando el dar a luz."

"Tengo derecho a proveer consejo, ¿o no? Ser madre primeriza… Tsk-tsk. Puedo entender su incertidumbre. Pobre chica."

Mmm. Tal vez no sería tan mala idea dejar a Severina acercarse a su novia sin bozal.

"Bueno, nos veremos esta noche en el festival. Estoy segura que tendrán oportunidad de socializar ahí." Sin terminar el té tibio, Seiya se levantó del diván. "Por ahora, debo regresar a mis deberes. Estoy segura que Mortimer tiene reportes que entregarme para hacer mi día de lo más tedioso."

"Niñas caóticas, ustedes dos." Severina susurró con desaprobación. "No cambian."

"¡Es parte de la diversión!"

"Antes de que te marches a poner el castillo de cabeza, Seiy-Eid, tengo un último favor que pedir."

Oh, no. Seiya tragó saliva. "¿Ah, sí? ¿Qué cosa?"

No le agradó la sonrisa estirando los labios carmines de Severina.

Un rato después, Seiya salió de la Suite de su madre, brazos acomodados detrás de su nuca. Tenía mucho qué pensar. Parecía que cuando tenía un asunto resulto, aparecían otros tres. Era interminable.

"¡Subteniente!"

Infiltrarse sin aviso a la Suite donde hospedaba Mortimer y los cadetes Roy, Adras y Burnell valió la pena. Al registrar su entrada, las cartas en las manos de los cadetes salieron volaron por la sala, mientras trataban de esconder el juego de crickter en el que habían estado compenetrados. Mortimer fue la única en no entrar en pánico. Sus piernas permanecieron cruzadas sobre la alfombra en la que estaba sentada.

"Vaya, que lindo ver como se mantienen ocupados, Cadetes."

Roy y estaba de pie, al menos, saludando a la Comandante como la etiqueta marcaba. "¡Comandante Fighter!"

"Bueno, no es como si nos ocuparan." Mortimer estaba fumando, además. Liberó una nube de humo sobre su propia cabeza—directo en la dirección de Seiya. "Parece tener los deberes de guardaespaldas, Comandante."

El descaro de la mujer. "De pie, Subteniente. Esa no es la forma de recibir a sus superiores."

Otro aro de humo. Otra sonrisa aflojerada.

Cuando le mujer se levantó del piso de la sala lo hizo con desgane bien practicado. Seiya sabía que todo era un acto. La impertinencia estaba siendo mostrada a propósito, para prolongar las nociones de venganza en la cabeza de Mortimer.

Seiya trató de recordar por qué se había levantado de la cama esta mañana. ¿Para ser insultada de esta manera? Lo dudaba. "¿Podría alguno de ustedes, indicarme la ubicación actual de la Subcomandante Healer? ¿O ni de eso han estado al pendiente?"

Los cadetes se miraron entre sí. Fue Roy quien, de nuevo, se apuró a responder.

"En la enfermería, Comandante. Lidiando con el incidente."

Fighter frunció su ceño. "¿Cuál incidente? ¿De qué hablas?" ¿Algo le había sucedido a Odango en el transcurso de la visita con su madre? Alarmas se encendieron. "¿Se encuentra bien la Señorita Tsukino?"

"Calma, calma. Nada más que un episodio de debilidad terrícola en el pequeño erizo." Mortimer dejó colgando su cigarro en su boca mientras se estiró por el diván para recuperar su abrigo. "¡Es el frio de Froid, bah! No todos pueden con él. Para ser un erizo picudo, Tenoh parece no tener resistencia a nuestras temperaturas."

"Sé clara, Mortimer."

"¡Fue un pequeño colapso, nada más!" Mortimer levantó sus manos para minimizar la noticia. "Sailor Healer lo tuvo bajo control, no obstante. Nada grave. Estoy segura que Tenoh no puede estar en mejores manos." Mortimer compartió una mirada pícara con los cadetes. "Ciertamente no aceptaría la compañía de alguien más para que le laman las heridas."

Ligeras risas escaparon de Burnell.

Oh, el ser tan estúpidamente joven de nuevo.

Seiya recibió tantas indirectas en un solo discurso, que no tuvo paciencia para revisarlas todas. Su cerebro se ancló a la última línea con recelo, para nada agradándole la burla involucrando a Healer.

La quería matar de momento. Pero, Seiya tenía derecho a hacerlo. No este grupo de insubordinados.

"¿Por qué es tan gracioso, Cadete Burnell? Comparta con el grupo."

Burnell se había percatado de su metida de pata, para estas alturas.

"Oh, no regañes a los cachorros." Mortimer aplastó el cigarro en la mesa. Ya vestida, se acercó a Seiya lo suficiente para fingir que estaba haciendo un gran favor en sacudir su abrigo de la Comandante. "Encerrados en esta caja de alibanes, ¿cómo no quieres que encuentren entretenimiento en los romances que corren por el Castillo? No lo hacen con malicia."

¿Romances? "¿De qué hablas?" Seiya gruñó a lo bajo. "¿Acaso se trata de otra de tus artimañas para sacarme de quicio? Algo anticuado ya, ¿no lo crees?"

Mortimer alzó sus cejas. "¿Artimaña? Lo dudo, considerando todo lo escuchado en el tren por el pobre de Burnell camino acá, Comandante."

Seiya se cruzó de brazos. "Ten mucho cuidado con lo que insinúas, Mortimer."

"Crea lo que quiera. No es mi problema, a final de cuentas." Mortimer gruñó por igual. "¡Ahora sí! ¿Asumo que tiene una nueva misión para nosotros, Comandante? ¿O le interesaría una partida de crickter para mejorar las apuestas?"

Seiya se redirigió a los Cadetes. "¿Siguen aquí?"

Los cadetes sabían muy bien que su deber principal era no despegarse de la Princesa Serenity en la ausencia de una Starlight. Se escabulleron de la suite con la cola entre las piernas y cabezas bajas—Seiya suspiró en decepción.

A solas, Seiya se dejó de trabas.

"Que no se te olvide que tu problema es conmigo, Mortimer." Caminó a la mesa. Se dejó caer en la primera silla vacía que encontró, emulando el mismo aire despreocupado de su adversaria. "Una repetición de este tipo de comportamiento con los Cadetes, y me veré en la necesidad de reportar tu mala influencia."

"Mira mis rodillas. ¡Tiemblan!" Naturalmente, Mortimer encontró placer en llevarle la contraria. "No todo se trata de ti, Fighter. Si los Cadetes no encontraron algo productivo que hacer en las últimas 46 hrs, fue porque tus órdenes no dejaron de fluctuar. Un momento nos quieres de sombra a cada brinco de Vienna, y al siguiente, nos cierras la puerta en la cara demandando privacidad. Pobrecitos cachorros se enredan con tantas señales contrarias."

"Oh, por favor." Seiya rodó sus ojos. "Sabes muy bien que si los servicios de escolta no son necesarios, no significa que tengan permiso para perder el tiempo aquí." Apuntó hacia la suite. Luego, directo a las cartas descartadas en la mesa. "Haciendo algo como esto. Es tu responsabilidad mantenerse al pendiente del perímetro de seguridad de nuestros huéspedes a toda hora. Para eso fuiste seleccionada por Sailor Star Maker. Para liderar cuando Healer y yo no estemos disponibles…" Seiya talló su frente por un momento. "Confiamos en ti, Mortimer, para que por lo menos seas capaz de los deberes más básicos."

"Oooh, los discursos parentales ya te vienen naturales." Mortimer fingió escalofríos. "Seguimos con las señales contrarias." Así de inmediato, fue el cambio total en el semblante de la mujer. Seriedad endureció cada ángulo de su porte. "Me acerco a Vienna, gruñes. Me alejo y me quieres morder. ¿Cuál es la acción correcta, entonces? ¡Decídete! No puedo hacer mi trabajo, si tengo que estar preocupándome por tus sensibilidades."

Bueno.

Maldición.

Era una verdadera muestra de suerte que Taiki no estuviera aquí, porque de ser así, fuera muy posible que Taiki estuviera respaldando el argumento de Mortimer en estos momentos. No le sentó bien a Seiya admitírselo. Admitir, que se había comportado de la manera menos profesional y objetiva posible.

"Justo." Seiya concedió. "Oye. Refréscame la memoria. Tomaste el curso avanzado de Lingüística 58b de Sailor Star Maker, ¿no es así? ¿Sobre el Idioma de Asia del Planeta Tierra?"

El cambio de tema sirvió para confundir a Mortimer.

Seiya continuó, tomando un manojo de las cartas descartadas. "Fuiste de las pocas en que se mostró interesada, si mal no recuerdo. Otra de las razones por las que Taiki te asignó en este viaje, sin duda… En fin, si ser guardaespaldas no es emocionante para ti, espero que actuar de intérprete entre mi madre y Usagi, se te sea más entretenido."

Basándose en la expresión de Mortimer, ese no fue el caso. "¿Intérprete?"

"Yaten no tiene la paciencia. Tú tienes la preparación profesional. No es una decisión fuera de este mundo, a mi criterio. Durante las festividades de esta noche muy posiblemente Severina quiera acorralar a Usagi, así que al menos, quiero procurar que la comunicación entre ellas sea eficaz y lo más sensata posible. Mi madre no me querrá cerca husmeando. Quiere conocerla a fondo sin estar yo de por medio."

Mortimer levantó sus cejas con escepticismo. "¿Severina con Vienna, a solas?"

"Ya lo sé." Seiya gruñó a lo bajo.

"Bah. Es tu pellejo." Mortimer se resignó con otro ascenso y descenso de su hombro. "No negaré que disfrutaré del espectáculo."

-No lo dudé por un segundo. Seiya se levantó de la mesa. "Estaremos partiendo a las festividades un cuarto de hora antes del atardecer. Te quiero afuera de nuestra Suite preparada para acompañarnos." Al pasar por un lado de la Subteniente, torció su nariz. La peste de los cigarros impregnándola le revolvió el estómago. "Por los Astros, toma una maldita ducha."

No necesitó voltear para saber que Mortimer estaba mostrándole señas obscenas con sus manos.

Afuera de la Suite, se apresuró a dirigirse al ala donde se encontraba la enfermería. Apenas comenzando la trayectoria, su camino se entrelazó con el de Yaten, quien se reveló dentro del elevador que Seiya había estado esperando.

Ah.

Seiya no podía verse a sí misma; pero lo que fuera que haya salpicado de su rostro al unir miradas con la chica, fue suficiente para que Yaten tragara saliva de manera visible y procediera a frenar su lengua picuda.

Bien.

Yaten utilizó el panel de control para frenar las puertas. Seiya se introdujo.

El elevador ascendió de piso.

"¿Qué rayos sucedió con Tenoh? ¿Me informaron que colapsó?"

Yaten se retorció un poco a su lado. Muy bien. "No importa, está bien. Su cabeza dura la ha salvado una vez más."

"No me malinterpretes, no es que me importe." Pero a Usagi, sí, fue lo que resonó sin palabras por la cabina. "Mandé por ti por una razón. He recibido una petición especial de parte de la Condesa. Considerando que me debes una, y tienes cero municiones para negarte a conceder esta tarea, he decidido pasarte la responsabilidad de planear lo necesario para que se haga con éxito."

"¿Qué clase… de petición?"

Seiya fingió quitar pelusas de su abrigo. Cuando cedió los detalles, no le sorprendió presenciar a Yaten casi patalear dentro de la cabina.

"¡Pensé que ya no volveríamos a hacerlo!"

"Por una noche, no te vas a morir."

"¡Taiki no está con nosotras!"

"¿Y eso qué?" Seiya desnudó su reloj de muñeca deliberadamente. "En fin, será el último acto de la noche de hoy. ¡Vaya, mira la hora! ¡Yo que tú me movía rápido! Piensa en todo lo que tienes que coordinar, los instrumentos, el lugar para la presentación, vestuarios—¿Qué se yo? Piensa en la enorme audiencia que nos verá, no podemos pasar vergüenzas." Seiya paró el elevador en el piso de la sala de juntas con una sonrisa despreocupada. "En fin, ¡éxito, enana!"

"¡Uuuuuuy, Seiya, sabes que aborrezco este tipo de tareas!"

Seiya giró su perfil de golpe. La intensidad de su mirada sirvió para apagar el escándalo.

Al final, cruzada de brazos, Yaten gruñó entre dientes algo parecido a un Aye, Teniente.

-Así me gusta. Victoriosa, Seiya se extrajo de la cabina.

La satisfacción fue suficiente para mantenerla atenta durante la aburrida junta que absorbió las siguientes dos horas de su vida.


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"No he practicado en más de un año, esto es ridículo."

Taiki emitió un sonido pensativo.

Yaten gruñó.

"¡Lo digo en serio! ¿Qué tal si sueno toda desafinada frente al pueblo de Froid por culpa de Severina y sus caprichos? ¡Seiya debió de haberse negado!"

"Son un par de canciones, ¿qué no? Todo saldrá bien, Yaten. Sabes que podrías recitar las letras en tu dormir a estas alturas."

"Sabía que te pondrías de su lado."

Taiki por fin levantó su rostro de los reportes que estaba analizando. Desde la pantalla de la computadora portátil, su desaprobación fue palpable. "¿Honestamente? Deberías estar agradecida. Llevar a cabo esta tarea en su nombre es lo mínimo que podrías hacer para comenzar a suavizar la tensión entre Seiya y tú."

Yaten dejó su mentón colgar unos minutos. "¿Qué cosa? ¿Qué te dijo?"

Taiki levantó sus cejas.

Yaten gimió. Revolvió sus cabellos. "¡No fue intencional! Y seamos honestas, no fue exactamente mi culpa."

"Yaten."

"…De acuerdo. Una parte de este embrollo fue mi culpa. Se me salió un comentario sobre los amoríos de Seiya en el momento equivocado y Haruka-baka aprovechó para usarlo en su contra. ¿A quién le sorprende? ¡Seiya no me puede culpar de todo lo demás! ¡Yo no la obligué a tener esos amoríos infantiles en primer lugar!"

"Tal vez, no. Pero discreción de tu parte pudo haber sido apreciada."

Genial. Si Yaten ya acarreaba remordimiento, el tono sabiondo de Taiki lo recalcó. "Fue… un accidente, no lo hice con verdadera malicia." Masculló entre dientes. "Fui estúpida, lo sé—Pensé que podría confiar en esa idiota."

Taiki mitigó sus facciones. Se mantuvo en silencio.

Yaten recargó su rostro en sus palmas frente a la computadora. Restregó sus sienes, recuerdos de la última interacción con aquella endemoniada mujer…

"No importa. Se acabó. Aprendí mi lección."

"¿Se 'acabó', qué cosa?"

Calor corrió por el cuerpo de Yaten con la suspicacia expresada por su compañera. A Taiki no se le escapaba nada.

Suspirando, Yaten dejó al descubierto su rostro. Exasperada, permitió que el caldo de emociones conflictivas saliese en un gigantesco suspiro.

Al abrir su boca, vino una caótica narración de lo que había transpirado desde aquella maldita noche en el tren. Todo lo que Yaten había estado conteniendo relacionado a Haruka Tenoh fue transmitido a gruñidos, quejumbres y sin límites de palabras poco corteses para acompañar toda la experiencia.

Decir que Taiki fue un mosaico de expresiones mientras le escuchó, fue decir poco. Yaten pudo jurar que sus cejas castañas se entumecerían de tantos arqueos juzgones.

"¡Lo sabía! ¡Sabía que me verías así!"

"¿Nani? ¿Cómo—?"

"Es tu culpa, ¿sabes? ¡Tú me diste ánimos!"

Taiki achicó sus ojos. "Estoy bastante cansada de que Seiya y tú me pongan en el centro de sus decisiones personales."

"No tiene importancia, de todas maneras. Se acabó. ¿Ya lo mencioné? Porque se acabó. Este momento divertido con Tenoh pronto perdió su chiste. ¡Ya se lo dejé claro! Lo sabe, lo sé. ¡Seguiremos con nuestras vidas sin mencionarlo! ¡Porque nunca debió haber sucedido!"

"Mmn."

Yaten tragó saliva. En verdad deseó por un poco de jugo después de tanto hablar. "Ay, no. Ya vas a empezar."

Taiki parpadeó.

Yaten parpadeó.

Taiki se cruzó de brazos sobre su escritorio.

Yaten le imitó.

Taiki aclaró su garganta.

-Aquí vamos… Yaten se preparó.

"Únicamente opino, a lo que me cuentas, que… Bueno, que tu relación clandestina no suena tan concluida como lo haces ver."

Yaten mordió el interior de su mejilla. Maldita Taiki y sus superpoderes de percepción.

"Pues lo está. Concluida. Finito. ¡Pff! Polvo en el viento."

"Mencionaste que Tenoh-san se ha disculpado."

"Taiki, vamos." Incrédula, Yaten alzó sus manos sobre su cabeza. "Te das cuenta de quién estamos hablando, ¿verdad?"

"Por supuesto." Taiki apretó sus labios juntos por un momento. "Precisamente porque conozco muy bien de quién estamos discutiendo, seré la primera en recalcar que la naturaleza de Haruka Tenoh no da pie a mucha humildad que digamos. Si ofreció una disculpa a la violación de confianza entre ustedes dos, no dudo que fue un gesto sincero. Tenoh-san no se hubiera molestado, de lo contrario."

"¿Y tú punto es?"

"Si ella está abierta a hacer enmiendas, muy posiblemente Tenoh no esté en la misma página que tú, respecto a su relación."

Yaten no podía creer lo que escuchaba. ¿Cuál relación? ¡Sólo habían dormido juntas! ¿En serio Taiki se estaba poniendo de lado de la orangutana? "No importa lo que esa tonta pien—"

"Además, conozco tu manera de huir de intimidad con otras personas en el momento que comienzan las verdaderas dificultades."

Yaten sintió sus ojos engrandecer, ligera traición colándose por su pecho. "¿De qué rayos estás hablando?"

Taiki no cayó en el juego en el que Yaten la quiso enredar. Por segunda ocasión, fue directo a la yugular.

"Albergas sentimientos por ella. Es obvio."

Olviden el jugo. Yaten ahora comprendía la fascinación de Seiya por el vino.

"Yaten, sé que admitir tener cercanía con personas fuera de nuestro circulo puede ser un reto para ti. Es intimidante, de cierta manera. No tiene nada de malo, claro. Sólo pienso que, si te has permitido acercarte a Tenoh, a pesar de las circunstancias tan extraordinarias, quizás no haya sido meramente por ocio, o aburrimiento…"

"Es una cabeza dura." Yaten apretó su quijada. Desvió su mirada al otro lado de la oficina.

Un resoplido humorístico se escuchó del otro lado de la computadora. "Debió ser más que una cabeza dura lo que encontraste atractivo."

-Haruka me mataría si entrara en detalles. Yaten mordió sus labios por un momento, privando a Taiki de la sonrisa que se quiso desatar. -Al diablo, ojo por ojo.

"Es… distinta." ¿Distinta, o parecida? Yaten todavía no lo tenía muy claro. Algo que había aprendido de Haruka, era que la terrícola utilizaba tácticas defensivas muy parecidas a las de Yaten, y por ello no le había sido difícil a Yaten atravesarlas. "…Una vez que la conoces mejor, comprendes porque es tan dura."

Taiki se limitó a sonreírle.

Yaten rodó sus ojos. "De acuerdo. ¡Llamen a la prensa! ¡Haruka Tenoh tiene un corazón! En el fondo, claro. Muy, muy, muy, muy, en el fondo."

"Mucho en común, entonces."

"¡Oi!" Yaten refunfuñó en broma. Suspiró y acomodó su mentón en su mano. En impulso, comenzó a jugar con los mechones de su colita. "No le gusta aparentarlo, pero le importa mucho lo que sucede a su alrededor. Demasiado, diría yo… Parece que quiere controlar todo para mantener a muchos de sus seres queridos protegidos en un castillo de acero… a Usagi, sus amigas, su planeta. Creo que… he aprendido a respetar eso de ella, ¿sabes?"

"Es difícil no sentir simpatía con ese deseo. Mucho de la responsabilidad como Sailor Senshi depende de ser capaz de proteger a los más vulnerables."

"Sí, pero déjame decirte que Haruka se lo toma muy en serio." Fue extraño mencionar a Haruka por su primer nombre frente a Taiki. Extraño y liberador. Yaten admitió que ya no guardar el secreto hizo maravillas con sus niveles de estrés. "Trata a Usagi como una chiquilla porque no está lista para admitir que Usagi no la necesita tanto como Haruka quiere ser necesitada. Y a eso agrégale que también está resentida con la niñita por todos los cambios que provocó con su embarazo—¡Te juro que ni las novelas que tú y yo filmamos fueron así de melodramáticas!"

Taiki se mostró encandilada con el insight de lo que hacía funcionar a Sailor Uranus tras bastidores.

"Tiene un sentido de humor compatible con el mío." Yaten murmuró. "Es buena para bailar; buena para conversar."

Buena para besar. Buena para mantenerla ocupada. Buena para sacarle a Yaten el susto de su vida al caer sin respuesta sobre el piso del castillo.

Cuando la cubría en sus brazos, Yaten redescubría una sensación de confort y calidez que sobrepasaba el dulce resplandor de la Princesa Kakyuu. Haruka parecía guardar meteoritos en su interior; siempre cálida, siempre chispeante. Yaten comprendía un poco de la razón por la que Usagi gravitaba a la Outer para sentirse a salvo. Haruka te brindaba la sensación que ningún peligro la traspasaría, porque su ser por entero era una masiva fortaleza.

"Astros, sin olvidar que el sexo es extraordinario."

"Vaya. Creí que sería algo frígida."

Yaten se carcajeó de la sorpresa. "¡Taiki!"

"Bueno, siempre dio la impresión de estar frustrada sin razón válida, aun cuando tenía una mujer bella colgándole del brazo. No pude evitar teorizar…"

"¡Pues—!¡Pues no!" Yaten meneó su rostro, aun riéndose. "No sé cuál fue el problema fue con Kaioh-san, pero definitivamente no involucró ese departamento…"

Taiki se alejó un poco de la pantalla, uniendo sus manos en su regazo. "Entonces, dime, si el sexo es fantástico y Tenoh-san es capaz de aguantar tu lengua filosa sin terminar en llantos, ¿de dónde viene tu renuencia? Puede que valga la pena ver si puede crecer algo más entre ustedes dos…"

Rápidamente, el humor se atenuó. Yaten dejó caer de cuerpo sobre el asiento. "Taiki, no lo sé…"

"Claro, si es lo que quieres, Yaten." Taiki enfatizó. El tono de su voz fue apacible, buscando tranquilizarla. "Únicamente no quisiera que después… guardaras arrepentimientos por acciones no tomadas."

Yaten hizo una mueca. "No soy Seiya, si a eso vas."

"Sentir arrepentimiento es un malestar que todos tenemos en común, sin importar el punto en el que nos encontremos en el universo, Yaten." Taiki tomó una pausa antes de continuar. Yaten la observó girar su cuerpo hacia donde debían encontrarse las ventanas de la Suite, de vuelta en el Palacio de la capital. ¿Acaso su amiga lució melancólica? "Seré franca: he tenido suficiente de verlas miserables, aun cuando la Guerra contra el Caos ha llegado a su fin. Eso es todo. Seiya, tú, Kakyuu, Usagi-san… Merecen buscar lo que las haga felices. Las reglas del escuadrón han cambiado por una razón."

Oh.

"Taiki…" Yaten se apresuró a sonreírle. "Relájate. Yo…"

Le conmovió que Taiki estuviera siendo así de directa con lo que deseaba para sus hermanas de guerra. Yaten sospechaba que el reencuentro con Usagi y todo este asunto del embarazo, había abierto una puerta a miles de nuevas posibilidades no sólo para Seiya. Si Taiki lo estaba considerando también para Yaten, era porque ya lo había pensado detenidamente por un buen tiempo.

"Pensaré en lo que dices, ¿de acuerdo? Quita esa cara, te saldrán arrugas antes de tiempo, ¿y qué harás entonces? No podremos tenerte en el escuadrón luciendo como pasa terrícola. Arruinaría nuestra imagen."

"Siempre tan sensible a las verdaderas prioridades del escuadrón." Taiki murmuró. "Ahora que lo mencionas. Debemos hablar sobre el posible reemplazo de Sailor Star Fighter."

-La diversión nunca termina. Yaten entrecerró sus ojos. "Ella es la que se va, ella es la que debería reclutar al nuevo personal."

"Nada me haría más feliz. Lamentablemente, Seiya tiene el tiempo limitado. Su viaje a la Tierra es inminente."

"Va a volver, ¿qué no? ¿Qué hay de las Chibi-Starlights? Tal vez podamos ascender de estatus a dos de ellas para compensar."

"Mmm." Taiki visiblemente hizo nota de la sugerencia en su agenda. "Bien pensado. Lo sugeriré a la Princesa."

"De nada. ¿Ves? ¿Qué harías sin mí?"

Taiki manifestó una sonrisa menguante, siempre prudente de no inflar el ego de sus compañeras Starlights de más. "Bien… Regresando a tu pequeña misión."

El gruñido de Yaten fue escuchado por toda el ala del castillo. Taiki esperó a que la rabieta corriera su curso.

"Yaten, si fue una petición especial de la Condesa, debes tomarlo en serio. Recuerda que las negociaciones con Froid todavía penden de un hilo. Severina no está dando el brazo a torcer en muchos de los tratados de comercio del distrito. Además, considerando nuestra sólida experiencia profesional, conceder este deseo debería una oportunidad para dejarla altamente impresionada."

"Aye, aye." Yaten murmuró entre pucheros. "Desearía que estuvieras con nosotras. ¿Three Lights con sólo dos personas? No tiene sentido…"

"Tomarás mis notas sin problema." Fijada en la computadora, las gafas de Taiki brillaron con el reflejo. "Listo, te he compartido todo el material que necesitarás para los arreglos musicales, así como las letras de nuestros sencillos principales."

De su lado, Yaten abrió el archivo mandado. Al descomprimirlo, en efecto, se encontró con el material que habían producido con lágrimas, sudor y sangre, para construir durante su estancia en la Tierra. Revisar los títulos de las letras de los primeros sencillos que habían querido incorporar al álbum final le trajo un enorme golpe de nostalgia. Muchos de los sencillos habían sido descartados, hasta eventualmente determinar que "Nagareboshi He" sería la mejor opción para su debut.

Yaten mordió su labio inferior. La mayoría de las canciones habían sido compuestas pensando en Kakyuu-Hime, y en retrospectiva, con el mensaje ya recibido, resultaba algo redundante—y deprimente, para ser honesta—cantar las mismas melodías.

Al abrir el archivo de la balada que Yaten había cantado por sí misma, hizo una mueca.

Astros.

La mente—el corazón—de aquella Yaten, había estado funcionando en modo automático. Vaya que había estado inmersa en la monotonía de la vida de ídolo insufrible. A comparación con las letras apasionantes de Seiya y la poesía musical de Taiki, sus letras resultaban casi insípidas. ¿En serio había sido así de cerrada a su entorno?

Aquella Yaten había contado los minutos para volver a encontrarse con su Princesa y nada más…

Nada.

Más.

Yaten cerró el archivo. Observó la hora, considerando el tiempo que le restaba.

"¿Qué pasa?"

Yaten pasó a morder la uña de su pulgar. "Mm, estaba pensando que… puede que sea hora de componer algo nuevo." Algo fresco. Algo que verdaderamente reflejara la persona que Yaten era hoy en día. "¿Crees que puedas darme una mano?"

El efecto fue instantáneo. Taiki lució interesada—sino es que emocionada—con la noción.

"¿Qué tienes en mente?"


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Fin de Parte 10.2

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NDA: PERDÓN POR LA TARDANZA.

(1) Me tomé una semana de vacaciones muy necesitadas y además operaron a mi perrita, así que estuve con tiempo limitado para escribir por un buen rato. Afortunadamente, ¡todo salió bien y aquí ando de nuevo!

(2) Si no lo han revisado ya, les invito a pasar a la Antología de Me Basta/Ad Astra para ver el nuevo fan art de Haruten y de la Familia Tsukino Sang-Froid de Abel Ciffer. Pronto también contaremos con fan art de los demás OC's como Persii, Deimos y Fo.

(3) AHORA SÍ: ¿ESTÁN LISTXS PARA ESCUCHAR A SEIYA Y YATEN CANTAR DE NUEVO EN EL SIGUIENTE CAPITULO? COMPREN SUS BOLETOS QUE YA MERO SE AGOTAN.

¡Beshitos!