Zach está harto.
Rickett le dijo una vez que si no quería que oliera a mierda a su alrededor, solo tenía que sacarse la cabeza del culo.
(Zach todavía no le ha perdonado que hiciera reír a todo el equipo con su ocurrencia.)
Pero ni siquiera Rickett le podría negar lo mucho que apesta este curso: matan a la tía de Susan, asesinan a la madre de Hannah, desaparece gente por doquier, maldicen a Katie Bell, cancelan las visitas a Hogsmeade, descubre que está rodeado de homosexuales y pervertidos, Gryffindor se lleva la copa un año más, Harry Potter se queda definitivamente con Ginny Weasley…
En resumen: lo de este curso ha sido como un cubo de mierda que te aguarda detrás de cada puerta, dispuesto a hundirte la moral hasta que no puedas levantar la cabeza sin dejar de verlo todo marrón.
Justo cuando parece que nada peor puede pasar, unos mortífagos se cuelan en el colegio y asesinan al director. Esa noche Zach está que se caga por la pata abajo.
Su primer curso estuvo marcado por el terror de la Cámara de los secretos; el segundo, por la amenaza de Sirius Black; en tercero asesinaron a Cedric, su figura paternal en el colegio; en cuarto, la Inquisición les amargó la existencia y se vio medio obligado a unirse a una revolución de la que jamás estuvo plenamente convencido; ahora, en quinto, ESTO. ¿Qué puede esperar del siguiente curso? ¿¡A Quien-tú-sabes como director!?
¡Y encima se supone que los antiguos miembros del ED tenían que haber salido a defender el castillo al sentir reactivarse las monedas! ¡Sí, claro! ¡¿Y qué más?! Zach se dejó aposta la moneda en casa el verano pasado porque no tiene intención de exponerse a más riesgos innecesarios en lo que le queda de vida.
De hecho, no quiere salir de la sala común ni a desayunar, por si todavía queda algún mortífago escondido y causa una masacre en el comedor.
Por suerte, Sprout le informa de que no va a quedarse en este estúpido colegio ni un solo día más: Su padre ha venido hoy mismo a recogerle para llevárselo a casa. Está arreglando el papeleo con Macgonagall, la nueva directora en funciones. ¡Menos mal!
Zach está convencido de que no quiere regresar nunca más a Hogwarts, hasta que llega la hora de la despedida en la sala común. Justo cuando por fin tiene delante la libertad, se da cuenta de sopetón de lo que está a punto de perder.
"Espero que esto no sea una despedida definitiva," dice Justin con voz mustia.
Como era de esperar, es el único que parece lamentar su marcha. Y al mirarle a los ojos, esos ojos tan bonitos y sinceros que tiene, algo se rompe dentro de Zach.
"Claro que no, ya haremos hueco para encontrarnos un día, cuando sea seguro," responde Zach poco convencido.
"No hay sitio seguro ya, en ninguno de los dos lados," replica Macmillan tajante. Zach no lo ha visto tan desmoralizado desde que petrificaron a Justin. Otra vez le obsesiona la idea de que algo terrible pueda sucederle.
"Seguro que encontramos alguno." Zach no quiere dejarse invadir por el miedo, pero su voz comienza a quebrarse: "Podremos reunirnos los de siempre, todo el equipo, los prefectos, los amigos..."
En realidad, a Zach le basta con Justin. A los demás les pueden dar por el culo.
"¿Querrán volver a ver tu cara, Zach?" bromea Justin, aguantando las lágrimas.
"Claro que sí, seguro que alguno se ha quedado aún con ganas de partírmela." Su sonrisa es forzada. "Quizá incluso pueda apuntarse Hannah."
"¿Piensas arrastrarla de las coletas, como amenazaste una vez?" pregunta Macmillan en tono despectivo.
"Si no hay más remedio..." En realidad Zach no tiene muchas esperanzas. "Y bueno, vosotros estaréis juntos, ¿no?"
Los dos se miran y responden a la vez, sin sonreír.
"Supongo."
Sprout llega entonces para avisar de que su padre le está esperando abajo.
"Tíos, de verdad, aunque se acabe el colegio, tenemos que hacer lo posible por volvernos a ver. Las cosas no pueden acabar así." Zach le da un abrazo rápido a Justin y a Susan, y estrecha la mano de Ernie, de los compañeros de equipo, de sus compañeros de clase (Zach sabe que ninguno de ellos le va a echar de menos, pero se la suda).
Justin intenta quitarle hierro a la situación, pero Zach sabe tan bien como Macmillan que ese entrañable bardo Hufflepuff hijo de muggles tiene todas las papeletas para ser exterminado, y que ésta bien podría ser la última vez que le vea. Casi puede imaginar detrás de Justin al fantasma de Cedric rodeándole con sus brazos dispuesto a llevárselo con él, y la angustia que le atenaza el corazón se vuelve insoportable.
No, Zach, Justin estará bien, se dice a sí mismo. Macmillan se encargará de ello.
Ese ya no le cedería a Justin ni al mismísimo Cedric Diggory. Jamás permitirá que le hagan daño. Esta vez no le pillarán desprevenido. De eso a Zach no le cabe la menor duda. Cad ya le ha enseñado el pasadizo secreto al Cabeza de Puerco. Si las cosas se ponen feas, sacará a Justin del colegio. Al menos le queda ese consuelo, porque… porque…
Porque no puede soportar la idea de no volver a verle.
Mierda, se le ha escapado una lágrima. Y Justin está a punto de llorar. En vez de eso, lo que hace es darle un último abrazo, que Zach devuelve con todas las ganas que lleva acumulando meses.
"Gracias por aguantarme todo este tiempo," le susurra Zach al oído mientras lo aprieta fuerte, fuerte. Justin encaja perfectamente entre sus brazos, como si estuviera hecho para ellos. "Por favor, no dejes que te maten."
Justin da un respingo y le estruja también, y entonces Zach se da cuenta de que no hay nadie que le importe tanto como este bardo ridículo. No es para nada sexual: si lo fuera, le estaría tocando el culo, como hizo el aprovechado de Summerby para luego ir por ahí fardando, pero Zach no es como Summerby.
Y si no quiere ser como Summerby, más vale separarse pronto, pues al buscador le dio tal llorera posesiva al despedirse del recién graduado Fleet el curso pasado, que sus padres tuvieron que separarle a la fuerza. Fue algo bochornoso.
Por suerte, Justin se separa primero para mirarle a los ojos y quitarle importancia al peligro, diciendo tonterías romanticonas e idealistas como que "un Hufflepuff es para siempre". Sí, claro. Que se lo digan a Cedric, que ahora vive para siempre en las fotos que dejó como único recuerdo.
Zach tiene todavía una foto de grupo del Lago Ness en el dormitorio de su casa. Es uno de sus mayores tesoros, porque está embocadillado a desgana entre Cedric, Hannah y Justin, justo a la vuelta del viaje, cuando el bardo y su paladín ya se habían enrollado (después de hacerles pasar toda una endemoniada noche en vela buscándolos). Cada vez que mira la foto recuerda con nostalgia aquel tiempo en el que se sentía felizmente rodeado, acompañado y arropado por su capitán, su chica y su mejor amigo.
Zach no sabe qué ocurrirá el curso que viene, si podrá mantenerse alejado del colegio, como Hannah, o si le obligarán a volver.
Sólo sabe que pueden quitarle lo que quieran: la novia, el quidditch, la amistad, el respeto y hasta la autoestima; pero no podría soportar volver a un Hogwarts sin Justin.
FIN
Now I'm running away, my dear
From myself and the truth I fear
My heart is beating, I can't see clear
How I'm wishing that you were here
And I'm done sitting home without you
Fuck, I'm going out without you
I'm going to tear this city down without you
I'm going Bonnie and Clyde without you
[Trad.: Ahora estoy huyendo, cariño
De mí mismo y de la verdad que temo
Mi corazón late acelerado, no puedo ver con claridad
Cuánto me gustaría que estuvieras aquí
Y me he cansado de quedarme sentado en casa sin ti
Joder, voy a salir ahí fuera sin ti
Voy a hacer pedazos esta ciudad sin ti
Voy a ir a lo Bonnie & Clyde sin ti]
Without You, Avicii (Feat. Sandro Cavazza)
NOTA FINAL:
Esto se me ocurrió cuando pillé el covid y me tuve que aislar diez días de mi familia dentro de casa. Me entraron ganas de escribir sobre alguien que también se sintiera aislado, a su manera.
Lo malo era que tenía el cerebro nublado por el cansancio y me costó muchísimo poner las ideas en orden después. Irónicamente, no me había pasado algo así desde que escribí el capítulo de Hannah en ¡Hufflepuff resiste!, en el cual se cuenta precisamente el desenlace de su relación.
Una vez más quisiera dejar constancia de que yo tenía intención de hacerles funcionar, pero el canon no me lo permitió.
Para conocer en más detalle los hechos del sexto libro que narra Zach, recomiendo leer los otros puntos de vista sobre los acontecimientos de esta historia:
- Cad (En la cama de Cadwallader)
- Justin (¡Hufflepuf Existe! 18 - Un Hufflepuff es para siempre)
Y, si tenéis curiosidad, podéis saber cómo continúa todo en ¡Hufflepuff resiste! donde se narran los acontecimientos del último libro desde los puntos de vista sucesivos de Ernie, Hannah y Seamus.
Espero que os haya gustado la historia desde el punto de vista de Zach. La he escrito con mucho, mucho amor. Creo que jamás me cansaré de estos personajes. Seguiré ofreciendo otros puntos de vista en el Universo Slytherpuff.
Si queréis comentarme cualquier cosa, no dudéis en dejarme un mensaje o escribirme a tastaturean (arroba) gmail (punto) com. Estaré encantada de conocer vuestra opinión. : )
