DESPUÉS DE LA HISTORIA
CAPÍTULO 46
Cuando la ví acercarse acompañada de mi hermano menor, me quedé pasmada.
Ya la había visto en las fotos de su Oustagram, pero estos no transmitían la presencia que emanaba en persona.
A pesar de parecer algo despeinada, con un peinado simplón y ropa barata, las facciones de su rostro eran tan… agradables.
¿Será que Yoosung también estaba contratando una novia de alquiler para las fiestas?
¿Su dinero de estudiante le alcanzaba para eso?
Era imposible que esa chica de verdad fuera su novia
¿O si?
Que envidia.
Me consideraba igual de hermosa, pero necesitaba arreglarme para eso o parecería vagabunda de la calle.
Antes de que alguien lo notara, mientras mis padres hablaban, oculté mi asombro para poner una expresión más seria.
— Parece que vivir en Seúl no te ha quitado lo despistado, hermanito -expresé con tono confiado, mientras cruzaba los brazos con elegancia.
Apenas la presentó mi hermano, pasamos adentro.
— Así que tu eres la hermana mayor de Yoosung, te ves idéntica a tus fotos de Oustagram -me habló esta mientras caminábamos a la sala, con demasiada confianza.
¿Idéntica?
¿Era eso lo único que se limitaría a decirme?
¿Acaso me estaba atacando sutilmente diciendo que uso muchos filtros?
¿Se creía demasiado bonita, que pensaba que no estaba a su nivel?
Encima era alta la desgraciada.
Seguro que tenía esa confianza encima por eso.
— Y tu te ves más alta que en tus fotos -me limité a responder, ya que no dejaría que me provocara y se mantuviera impune.
— ¿Si? jajaja gracias por el halago, la verdad tuve solo suerte, aunque también lleva sus contras…
¿Halago?
Yo no te estaba halagando, perra alta.
Maldición, apenas la conocía por unos minutos y ya me estaba empezando a caer mal.
¿Así mi madre quería que me hiciera su amiga para saber si le convenía al bobo de mi hermano?
Por mi que se lo lleve lejos y nunca vuelvan.
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No pudo cerrar los ojos en todo el viaje.
Había tomado varios buses para tratar de despistar si había alguien que lo seguía.
Todos podían ser sospechosos a sus ojos.
Todos, excepto la parejita de mocosos que viajaban en los asientos delante de él.
La muchacha hablaba con la voz demasiado fuerte y había terminado el viaje casi roncando, mientras su novio también se quejaba por lo bajo mientras jugaba quien sabe que juego en su celular y le dejaba usar su hombro como almohada.
Esos dos, sin duda no pasaron desapercibidos.
Demasiados ruidosos como para ser espías.
El bus se detuvo al llegar a la parada final.
Esperó a que la mayoría bajara, para salir antes de la parejita, donde el chico batallaba por despertar a su novia.
Caminó con rapidez a la estación de tren, llevando consigo un pequeño maletín en la mano, con su grabadora profesional y bloc de notas.
Pero lo más importante, el sobre con los datos y la foto de Erim Seo que su amigo el investigador había obtenido casi al coste de su vida, lo llevaba en un bolsillo oculto, dentro de su gruesa chaqueta.
El día estaba por terminar, así que buscaría un lugar para dormir, cerca de la dirección que deseaba ir a investigar.
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Me tocó acompañarlos a la cocina, para indicarles el trabajo que harían.
— Estas son las frutas. Solo quitenles las cáscaras, cortan y las ponen en el tazón de frutas…
Se pusieron a hacer lo que les ordené sin comentario alguno.
Me quedé varios segundos parada ahí esperando que me dijeran algo, pero los muy infelices se pusieron a hablar solo entre ellos.
¿Acaso estaba pintada ahí o que?
Ese par sin duda no sabía respetar a sus mayores.
Abrí la heladera para sacar la jarra de jugo que aún había.
Necesitaba algo dulce para paliar la amargura que me provocan esos dos.
Luego de dar el primer sorbo y ver el frasco líquido que tomaba mi papá para su estreñimiento en un rincón de los muebles de arriba, una brillante idea cruzó por mi mente.
Giré con disimuló para ver si me miraban.
Por suerte no.
Estaban muy concentrados cotilleando entre sí, sobre la escena que mi mamá había armado en la sala.
Y es que recordando, casi me daba ganas de reírme de nuevo como hace minutos, donde tuve que llevarme una mano para tapar mi sonrisa de satisfacción al ver que no les estaba saliendo todo como esperaban.
Dejé caer un ligero chorro a cada uno de los dos vasos.
Mi papá solo usaba unas gotas.
Con esto sería suficiente para cenar sin la presencia de ambos y reirme un poco más…
Borré mi sonrisa y me di la vuelta para acercarme a ellos.
— Tomen un poco de jugo.
Dejaron de hablar para atenderme.
— Gracias Sua. Veo que la amabilidad es algo de familia en ustedes -me respondió la ilusa, mientras tomaba un vaso y se lo llevaba directo a los labios.
— Jaja exageras -respondí sonriente.
Yoosung por otro lado, no lo recibió igual.
Mantenía una expresión molesta en su rostro.
— Yo no tengo deseos de tomar algo, gracias -me rechazó para seguir luego hablando con ella, quien se había terminado su vaso de un solo trago, volviendo a centrar su atención en él.
Iba a quejarme, pero si sonaba muy insistente, luego podrían sospechar, así que me llevé el vaso junto con el vacío para dejarlos en el lavabo luego de vaciar el contenido del vaso, para irme a ayudar a mi madre.
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Mi madre cruzó por mi puerta, hacia el final del pasillo.
Eso solo significaba una cosa.
Una cosa que no me perdería de ver.
Salí disimuladamente.
— Mamí ¿pasa algo? -pregunté con falsedad, ya que sabía lo que iba a pasar.
Ella me miró de reojo, mas no me respondió.
Estaba a punto de abrir la puerta, cuando apareció mi padre, ya vestido con su pijama y ruleros en su cabello.
— ¿Hum? ¿Por qué están afuera de la puerta de Yoosung? -preguntó totalmente curioso-. Oh… no me digan que aun no vamos a dormir y vamos a tener una noche de karaoke en familia -se emocionó-. Yo pido la primera canción…
Mi madre abrió la puerta antes de que terminase de decir esa frase.
Por coincidencia, parece que ellos estaban a punto de salir.
Los tontos nos miraron con cierta cara de incógnita.
— ¿Sucede algo? -preguntó Yoosung al ver que estábamos los tres afuera.
— Se está haciendo tarde -soltó mi madre, directo al grano.
— Si, lo sabemos…
— ¿En qué hotel se hospedará tu novia? -no dejó que terminara de responderle-. Seguramente querrá descansar del viaje que tuvieron. Si quieres tu padre puede llevarla a su dirección.
Mi padre arqueó las cejas, al contrario de mi, que si bien mantenía mi mirada seria, por dentro estaba riendo.
— ¿Eh? Ella no va a dormir en un hotel. Dormirá aquí.
Un silencio largo secundó esas palabras.
Admito que me asombró un poco, ver como mi hermanito ese día había osado no darle la razón a mi madre.
Parece que alguien se convertiría en su hija favorita.
— ¿Y eso quien lo decidió? -arremetió mi madre, con una voz de molestia disimulada.
— Es mi novia, en su casa fueron muy amables y me dejaron pasar la noche varias veces.
— No sé qué tipo de costumbres tienen en Seúl, pero eso no va pasar acá -le respondió mi madre, aguantando las ganas de gritar enojada-. Si no tiene una reservación en un hotel, tu padre le ayudará a buscar una cerca.
— Por supuesto que no. ¿Por qué ella debe irse cuando puede dormir aquí?
— Yoosung…
La perra alta, llamó por lo bajo a mi hermano.
Parece que al menos no es tan tonta como parece, y sabe que sería mejor darle lo que quiere a mi madre.
Aunque mi hermano es igual de terco que mi madre.
— …No, está siendo grosera contigo. De ninguna forma voy a aceptar -terminó respondiendo de forma que todos pudiéramos escucharlo-. Madre, si ella se va, yo me voy con ella -agarró su bolso en una mano, a modo de demostrar que lo decía en serio.
Aparte de reirme, en este día noté también que mi hermano había heredado la terquedad de mi madre.
— Por supuesto que no te irás. Eres mi hijo, es tu casa -soltó esta vez, dejando ver su visible enfado-. Ya te dejé pasar tu berrinche de la cena y me disculpé con tu tía en tu nombre -le reclamó-. No pongas más mi paciencia a prueba.
— Pues yo no te pedí que te disculparas con la mala persona que es mi tía -soltó Yoosung, igual de enojado-. Ella es quien debería disculparse, ya que para juzgandonos cada que abre la boca, siendo ella un monstruo.
— ¡No hables así de tu tía!
Esto promete convertirse en una gran discusión.
De reojo, pude ver como la perra alta trataba de hablar para calmarlos, pero no la dejaban mencionar una oración completa.
— Suficiente ustedes dos.
La voz de mi padre los calló,a pesar de que ni siquiera había gritado como ellos.
No era de meterse en discusiones, pero parece que incluso él ya estaba cansado de verlos.
— Pero cariño…
— Sujin, ya hablamos de esto -posó su mano en el hombro tratando de calmarla-. ¿No lo recuerdas?
— Si, pero… hum…. -se calló sin saber cómo continuar.
Fue entonces que fijó su vista en mi hermano, quien seguía con expresión molesta.
— Yoosung, entiendo que estés molesto por lo de tu tía y el que haya venido a visitarnos. A mi tampoco me agrada, pero es la hermana de tu madre. Y si ellas quieren restaurar su relación, están en todo su derecho. Lo que haya sucedido en el pasado, ya no se puede cambiar. Una vez me dijiste que Rika te ayudó a convertirte en una mejor persona ¿Crees que estás demostrando ese cambio con esta actitud hacia tu madre?
— No…
— Me alegra que lo note -su voz seria se tornó alegre-. Bien, ahora estás muy alterado, pero mañana quiero que te disculpes con tu madre por esto, y arreglen sus diferencias, como adultos racionales. Y usted, señorita Shim… -caminó hacia la bitch tall, que seguía en silencio, con expresión neutra en su rostro- perdonenos, normalmente somos una familia agradable -se rió con cierta pena, que hasta a mi me sorprendió-. Es bienvenida a quedarse, de hecho tenemos una habitación para invitados, pero está llena de cosas que usa mi esposa para sus reuniones y no tuvimos tiempo de acondicionarla para usted. Así que quería pedirle si podría compartir habitación con mi hija mayor….
¡¿QUEEEE?!
Todo estaba siendo agradable de observar hasta que escuché eso último.
¿Por qué esa desconocida tendría que dormir conmigo?
— Hum, no tengo problemas, pero no quisiera incomodarles.
— Ninguna incomodidad. Por favor, ya eres parte de la familia…
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Mientras mis padres se retiraron a su habitación y los mocosos a la cocina, yo tuve que ir corriendo a mi habitación.
Todo estaba limpio, pero no quería que una extraña mirase de más en mis cosas.
Contraseña en mi computadora, listo.
Dakimakura de mis favoritos, bien escondida en el fondo de mi cama, listo.
Ropero con seguro para que no vea lo que hay dentro, listo.
Portada de celular cambiada, listo.
Aproveché el tiempo restante para sacar el futon de la habitación de huéspedes y ponerme mi pijama más lujoso.
Estaba sentada frente al espejo, poniéndome mis bigudis de cabello, cuando se dignó en llegar.
Qué indescriptible es la fea sensación de oir como se besaban afuera, aunque fuese leve.
Debieron despedirse en la cocina y no en el pasillo, esos malditos.
Tocó la puerta, antes de entrar.
— Con permiso, hermana Sua…
¿Hermana Sua?
Un escalofrío desagradable me recorrió la espalda al escucharla. Todo gracias a mi padre y su pedido que nos llame como a su familia.
— Tardaste un poco. Como sea… -la miré de reojo, para seguir con mis bigudies-. Ya que eres la invitada, puedes tomar mi cama, yo dormiré en el futón del suelo.
— Que amable, pero no es necesario, puedo dormir en el futón…
— Bueno, si eso prefieres -le dije con cierto aire desinteresado. Aunque por dentro era alegre, ya que dormir en el suelo me hacía doler la espalda.
Parece que había dejado su bolso en la habitación de Yoosung, ya que solo portaba lo que supongo era su pijama y un estuche de cosmética.
— Si no te molesta, me gustaria usar tu…
— Si, adelante. En los cajones de abajo están las toallas para invitados. La perilla derecha es para el agua fría y la izquierda para la caliente.
— Gracias.
Se metió a la ducha y cerró la puerta de esta.
Había dejado su estuche encima del futon.
Caminé rodeándolo para llegar a mi cama.
Estaba a punto de apagar la luz, pero me detuve al saber que eso sería algo negativo, podría terminar tropezando en la oscuridad y esa sería mi culpa.
Ojalá mi celular se hubiese cargado, para pasar el tiempo en él, pero…
— Hermana Sua…
No puede ser… ¿acaso me estaba hablando desde la ducha?
Tal vez si la ignoraba no me hablaría.
— Suaaaaa…
— Suaaa… ¿me escuchas?
Si seguía así, iba a llamar la atención de los otros.
Seguro quería usar alguno de mis jabones líquidos, y estaba pidiéndome permiso.
¿Por qué no era una persona normal y usaba todo sin preguntar?
— Sua…
— ¿Qué quieres? -respondí.
— Disculpa, pero ¿podrías cargar mi celular? Está sin batería y me gustaría enviarle un mensaje a mi familia antes de dormir para que no se preocupen. Por fis. Está en mi estuche.
¿Preocuparse de qué?
Ni que estuviera quedándose en la casa de una familia de mafiosos.
— Está bien.
Me levanté y caminé a gatas sobre el futon para llegar a su estuche.
Al abrirlo, me asombró un poco que no hubiese casi ningún maquillaje pero si varias cremas de limpieza facial.
Casi al instante ubiqué su móvil.
Era de un color negro, gama media, marca samsungpobre.
Lo puse en la mesa de carga junto con el mío.
Como protector de pantalla estaba mi hermano abrazando a una gata pequeña. La misma que creo que adoptaron apenas se conocieron.
Que cursis.
Estaba por cerrar el estuche, pero algo de uno de los múltiples bolsillos robó mi atención.
Una tablilla casi llena de pastillas.
Había visto de estas en el pasado, en la oficina. Unas zorras que tenía de compañeras las tomaban para no embarazarse, según había escuchado de sus propias bocas.
Si las estaba tomando, significaba que ella y…
Ese escalofrío desagradable volvió a recorrer mi espalda, volviendo a dejar las tabletas en su lugar.
Estaba asqueada, pero intrigada de ver que más encontraba.
Sus cremas eran variadas. Pero todas para piel grasa a mixta.
Lamentablemente no podría robarle un poquito de estas para probar, ya que mi piel es seca.
Tenía un solo peine plano.
Con razón su pelo se veía sin nada de volumen.
Luego unos audífonos de cable, un set de llaves, tarjetas y un rompe burbujas que se podía volver a inflar solito, para reventar burbujas infinitamente.
Este último sin duda me terminó gustando más. Tal vez se lo robaría luego, ya que era difícil conseguirlos incluso por internet y eran ideales para desestresarse en la oficina.
Pude sentir como la puerta de la ducha se habría, haciendo que en segundos devolviera todo dentro del estuche y lo cerrase, para de un salto meterme a mi cama y taparme con mi cobertor y fingir que trataba dormir de costado.
— Buenas noches, hermana Sua. Apenas termine de secarme el pelo, apagaré la luz.
—Si, buenas noches, no tardes.
Tal vez el día había sido tan agotador mentalmente, que no supe en qué momento me quedé dormida.
Cuando desperté, la bitch tall ya no estaba. Ni ella ni el futón.
Estaba camino al baño, cuando la puerta se abrió de golpe, dando paso a una figura algo pequeña.
— ¿Abue… la?
— Hola mi pequeña odiosa -miró por todos lados, como si buscase algo-. ¿Dónde está mi futura nieta política? Fuí a la habitación de mi nietito cabellos de mazorca y no había nadie…
— No sé, abuela, yo recién acabo de levantarme….
FIN DEL CAPITULO
NOTA DE LA AUTORA
Holissss
¿Cómo anda la team?
Siento tardar en actualizar los capítulos. Ocurrieron cosas y se me complicó. Pero ahora estoy con un horario más organizado. La meta es terminar el arco de Magenta antes de que acabe el año.Y así llegar a la mitad de la historia.
Por cierto, quería avisar que DDLH también está siendo traducida al inglés. Una persona especial para mi me está ayudando con este deseo que tenía desde hace años, así que si tienen alguna amistad que sea de la team, pero lea solo en inglés, ya pueden recomendarle la historia.
Nos leemos en la próxima actualización, posiblemente con más novedades.
¡Corazones verdes para el mundo!
Bye bye ;)
