Las llamas del odio y la venganza ¿Apolo sigue vivo?

Hospital general de Ciudad Academia - Interior - Sala 506

—Lamento informarle que su esposa no podrá tener hijos nunca más, hice todo lo estaba en mis manos para salvarla a ella y al feto pero el daño que recibió su cuerpo tras esa batalla… —Dijo el médico quien estaba en la habitación del hospital junto a la demonio y su esposa quien estaba sedada.

—Entiendo… Gracias por todo, Meido-kun —respondió la mujer de pelo rubio quien ocultaba sus ojos entre los mechones de su cabellera.

—Tú esposa peleó bien a pesar de que su enemigo era mucho más fuerte que ella —menciona el doctor mirando donde se encontraba Coco-chan siendo asistida por una máquina de soporte vital.

—Ella siempre ha sido así, mi esposa es una de las mujeres más testarudas e impulsivas que he conocido, ha hecho un buen trabajo intentando proteger a esa pequeña pero al final terminó mal parada.. Sí yo no hubiera.. ¡Sí hubiera estado con ella! —Exclamó la demonio desde su lugar. Una pequeña onda expansiva creada por ella hizo que las cosas del cuarto cayeran y el hospital se sacudiera.

—¿En qué hubiera cambiado la situación? —Preguntó el doctor cara de rana mirando a la demonio con el ceño fruncido. Este hombre tenía también una expresión de tristeza que se reflejaba en sus palabras.

—Asuka se quedó en silencio. Bajó su cabeza dolida por las palabras de aquel hombre—. —Al menos podría haber.. Evitado que Coco-chan terminará así por mi culpa ella está en esa cama de hospital… No podría ser más que una idiota… Por mi culpa la mujer que amo perdió a nuestro hijo —decía la rubia de mirada azul mirando sus manos las cuales por momentos veía manchadas de sangre—, —no sirve de nada tener tanto poder si no puedo defender a mis seres queridos.. No me sirve.. ¡No me sirve de nada! —Exclamó la demonio de pelo rubio cerrando con fuerza sus ojos mismos que estaban inundados por sus lágrimas que caen pesadamente sobre sus manos.

—¡Esa no es la Tachibana que conozco! ¿¡Dónde quedó la orgullosa demonio que me demostró su poder!? —Una tercera persona entró al cuarto quedando de espaldas a la mujer de ojos azules—. —Esta no eres tú, demonio. No eres la persona que estuvo dispuesta a todo en mi pelea contra ti y la gata mágica

—Señorita no creo que sea buena… —Heaven canceller dijo mirando a la nueva persona que entró al cuarto de su paciente.

—Descuida Meido-kun, Blacky tiene razón. Por lo que ha pasado ya no sé ni quien soy o qué rayos estoy haciendo… Soy un demonio, la más poderosa de mi raza y, ahora estoy llorando como una idiota, debo verme patética… —Susurró entre sollozos la demonio de pelo rubio que elevó su mirada encontrándose con el techo de aquel cuarto blanquecino.

—No tengo idea que ha pasado pero… Tachibana —la peli rosa negaba con su cabeza al momento de suavizar su mirada. Black Madoka o Blacky se adelantó un poco rodeando el cuerpo ajeno quedando a espaldas del doctor y así mismo tomó entre sus brazos a la mujer de melena rubia—, —Asuka-san no tienes porqué cargar con todo tu sola, sé muy bien que no soy la indicada para decirte esto por el hecho de no te conozco bien pero en ese combate demostraste ser una dura rival y por lo que he escuchado de Franco y Tsubasa eres una buena persona. Sufriste mucho en tu vida pero ahora tienes a tu familia y amigos.. Incluso me tienes a mí para ayudarte. Sé que con estás palabras no haré mucho pero al menos quisiera que compartas un poco de tu dolor, no te guardes nada para ti sola, si quieres llorar hazlo que estaré para consolarte —dijo la chica de pelo rosa y ojos color sangre luego de haberse alejado un poco del cuerpo ajeno entregando una tierna mirada a su ahora amiga.

—Gracias Blacky —fue lo único que salió de los labios de la demonio que miraba con una triste sonrisa a su compañera de armas.

—Madoka con que aquí estabas —ahora Tsubasa era quien entra al cuarto donde se encontraba la chica de melena rosa—, —¿Asuka-san qué hace aquí?

—Ah, Tsubasa ¿qué sucede? —Preguntó la puella a su maestra.

—Estaba buscándote. Te habías perdido de mi vista por unos minutos y ahora te encuentro aquí pero dejando eso de lado ¿qué le sucede, Asuka-san? —Preguntó la dama de pelo rojizo a su contraria misma que le estaba dando la espalda.

—Es una larga historia, Yuzaki-san —suspiró la demonio quien observaba a su esposa tendida en la cama del hospital. Por esta acción Tsubasa que había llegado al cuarto de Coco-chan llevó sus manos a sus labios tras ver el estado en el que se encontraba una de las esposas de Tachibana.

—¿¡Coco-san!? ¿Qué fue lo que le pasó? —Dijo la esposa del chico que lleva un demonio en su brazo.

—La señorita Tachibana tuvo un accidente, es decir, tuvo una pelea con unos terroristas. Siendo uno de ellos más fuerte que Tachibana-san… Ella quedó en ese estado —Explicó el doctor quien miraba triste la cama donde se halla el cuerpo de la peli azul.

—No.. Puede ser.. —Murmuró Tsubasa.

—¿Ella se salvará? —Madoka fue quien habló.

—Cómo ella es una semi-humana, una Friend que recibió la bendición de Genbu-sama y las otras deidades su cuerpo es más resistente pero —el hombre de bata blanca hizo una pausa antes de continuar— —tiene un cincuenta por ciento de probabilidades de salvarse.. Acosta de perder algo importante para ella y su mujer

—¿Perder algo importante para ella y Asuka-san? ¿Qué quiere decir? —Tsubasa más que confundida por las afirmaciones del médico casi explota por la falta de información y más por el silencio del hombre de mirada triste.

—Es algo que no me corresponde decir… Creo que mi maestra es quien deba decirles, eso si ella está dispuesta a contarles lo que ha pasado con su esposa —fueron las duras palabras que dijo el hombre de mirada triste.

—¿Qué ocurrió con ella? —Dijo Black o Blacky como la demonio llamaba a la contraparte malvada de Madoka Kaname.

—Me.. Mejor lo hablaremos en otro lado. No quiero que mi dragoncita me vea llorando, a ella le molesta un poco que seas así —responde la demonio de mirada azul. Asuka dio unos cuantos pasos para encontrarse frente al cuerpo inmóvil de su amada. Asuka estando al lado de su esposa tomó la mano de la dragón solo para dejar un beso en el dorso de la misma mientras sus lágrimas empezaban a caer traicionando a la súcubo—. —Lo siento mucho… Coco-chan, si hubiera estado allí contigo…, sí al menos me hubiera dado cuenta de que estabas.. Nunca te habría pedido venir aquí por mi culpa nuestro hijo.. Por mi culpa tú…

Asuka.. Ya estás de llorona esa no es la mujer petulante con la que me case —dijo la mujer de pelo azul con una pequeña sonrisa en su rostro misma que se podía ver a través de la mascarilla que estaba siendo usada para que ella pudiera respirar.

—La demonio de pelo rubio se quedó en silencio mirando a su esposa, los ojos de la mujer estaban ocultos tras los mechones de su cabello mientras cerraba con fuerza sus ojos—. —No.. sé de qué hablas.. Idiota. Me alegra saber que estás bien y fuera de peligro

También me alegra que estés bien, mi amor pero.. Yo.. Nuestro bebé… —Eran las pocas palabras de la chica de pelo azul quien sin esperarlo llenó sus ojos de lágrimas que cayeron sosteniendo una triste sonrisa.

La demonio que estaba ocultando sus ojos entre sus cabellos quitó con delicadeza aquella mascarilla que tenía su esposa sobre su boca. Asuka se agachó tomando posesión de los labios ajenos siendo a los pocos minutos correspondida por su esposa quien cerró sus ojos para dejarse llevar por el calor del cuerpo ajeno; ambas mujeres compartieron un tierno beso llenó de todos esos sentimientos que tenían la una por la otra.

Una demonio que tenía el corazón hecho pedazos se retiró lentamente de los labios de su esposa limpiando con la yema de sus dedos los ojos de Coco-chan. Las esposas Tachibana juntaron sus frentes guardando silencio por unos cuantos segundos, las dos féminas estaban en su mundo, hasta que el doctor rompe el silencio

—Señorita Tachibana quisiera hacer algunos exámenes a su esposa por eso quisiera que nos de un momento a solas —dice el hombre de bata blanca con una pequeña sonrisa.

—Sí, por lo pronto hay algunas cosas que quiero hablar Franco —mencionó la demonio luego de haberse separado del cuerpo y labios de su esposa pero manteniendo su mano sujeta a la ajena.

—¿Cómo sabes que Franco-kun está aquí? —Preguntó la chica mágica de ojos color rojo.

—Soltando una risita Asuka dijo al final—. —Puedo sentir el cosmos o energía de tu esposo por algo que él tiene y que me interesa

—¿Te refieres a su brazo impuro? —Habló Tsubasa quien puso sus ojos en la figura de la demonio.

—Sí, a eso me refiero —responde la chica de cabello rubio—, —seguramente estará en la cafetería

—A veces da un poquito de miedo, Tachibana-san —murmuró la mujer de pelo rojizo mientras una pequeña gota de sudor corría detrás de su nuca.

—¿Estarás bien? Mi amor —los ojos de la demonio se posaron en el cuerpo de su esposa que le sonreía.

—Claro, estaré bien —fue la respuesta dada por Coco-chan que extendió su brazo para tocar con su mano la mejilla de su esposa quien estaba junto a ella.

—Oye Meido te dejó en tus manos a mi esposa y más te vale que cuides a mi dragoncita de lo contrario me encargare de hacerte pasar por un verdadero infierno —dijo la chica de pelo rubio al ponerse de pie tras haber soltado la mano de su esposa y quedar frente al hombre de bata blanca que retrocede unos pasos asustado.

—No has cambiado nada, maestra —responde el burlón médico.

—Y tú sigues sigues siendo tan molesto como siempre, Meido-kun —con una amplia sonrisa la demonio habló mostrando un pequeño colmillo que sobresale de su labio superior.

—Ten por seguro que Coco-san estará en buenas manos —dice el hombre con ojos cafés.

—Asuka-chan… —Habló la chica de pelo azul haciendo que su esposa voltee.

—La demonio al escuchar su nombre miró donde su esposa—. —¿Qué sucede?

—No hagas ninguna locura ¿quieres? Te conozco lo suficiente como para saber que irás tras los sujetos que me lastimaron.. Además escuche que tu.. madre.. Está detrás de todo esto.. Por favor, mi amor no hagas ninguna locura —dijo la dragona de pelo azul con una pequeña sonrisa.

—Tranquila no haré nada… Te lo prometo y tu quiero que me prometas que vas a recuperarte, cuando esto termine iremos a algún lugar bonito, solamente tú y yo —comentó Asuka quien se agachó de nuevo para pegar su frente con la de su esposa. Se alejó un poco tan solo unos centímetros para así dejar un pequeño beso en la punta de la nariz de su mujer—. —Te amo mi dragoncita

—También te amo mi demonio —susurró Coco-chan cerrando sus ojos para descansar un poco.

—La dejo en tus manos, mocoso —decía la demonio que estaba dándole la espalda al médico. Aquella mujer de pelo rubio empezó a caminar pasando junto a Tsubasa y Madoka para salir del cuarto donde estaba su esposa.

—Ah, nosotras nos vamos. Disculpe las molestias doctor —mencionó Tsubasa que hizo una reverencia ante el doctor para luego ponerse de nuevo en pie y así salir del cuarto.

—Cuide mucho a esa persona, doctor —habló Madoka-chan imitando la acción de su maestra para luego retirarse después.

—No se preocupen señoritas haré lo que esté en mis manos para ayudarla —responde el médico.

.

.

.

.

.

.

.

.

Mientras en otro lado de la ciudad

—Ya tienes todo listo —dice una misteriosa mujer quien se escondía entre las sombras de un aparcadero de autos.

—Tengo todo listo.. Ella ha mordido el anzuelo, las piezas han comenzado a moverse aunque no estaba en nuestros planes que esa molesta semi-humana se metiera en donde no la llaman perdimos a un par de nuestros aliados pero es lo de menos —mencionó el sujeto a la sombra que se escondía.

—¿Cómo qué una semi-humana? ¿Sabes quién era? —Preguntó la misteriosa mujer a su cómplice.

—¿Por qué tanto interés en una sucia semi-humana? —Habló el sujeto con un tono lleno de burla hacía la otra persona esto mismo hizo que la sombra elevará un poco sus poderes haciendo que la tierra retumbe.

—A ella no la toques, idiota. Esa mujer es mía y la demonio son mías —dijo aquella sombra que estaba un poco más calmada.

—Cómo quieras jefa pero al menos puedo jugar un poco con ellas —mencionó el sujeto quien sonreía divertido.

—Haz lo que quieras con la demonio pero la otra mujer de pelo azul es mía y si la llegas a tocar o a alguno de tus malditos amigos hace algo… Les juro que los mataré lentamente y con sumo dolor —dijo la sombra antes de esfumarse dejando solo al hombre.

—Cómo tu digas, jefa —habló el sujeto con burla para luego darse la vuelta. Cuando esté sujeto salió del aparcamiento se puso sus gafas de sol para emprender su camino hacía su destino.

.

.

.

.

.

.

.

.

Volviendo al hospital – Cafetería

—¿Tachibana-san? ¿Cómo sabía que mi esposo estaba aquí? —Preguntó la chica de pelo rojo que iba detrás de Asuka. Las dos mujeres Yuzaki iban detrás de la rubia misma que no dijo una palabra y sólo empujó con su mano la puerta de la cafetería siendo seguida por las dos féminas.

—¿Me está escuchando? —Dijo un poco molesta la esposa del chico del parche.

—Te estoy escuchando bien, Yuzaki. De modo que no tienes por qué estar preguntando lo mismo a cada momento —responde la chica de pelo rubio quien seguía su caminata por el amplio comedor donde estaban algunas personas incluidas médicos y enfermeras del hospital. Los ojos de la demonio buscaron al dueño del brazo demoníaco hasta que lo encontró. Asuka apretó el paso y fue donde su amigo que se sorprendió de ver a la súcubo y más cuando el chico vio a su esposa y la puella ir detrás de la mujer de mirada azul misma que se quedó frente al poseedor del brazo cubierto por un talismán.

—Diu nihil vides, Gildora (Tanto tiempo sin verte, Gildora) —dijo la demonio en un idioma que extraño a los presentes. Su sorpresa fue mayor cuando el brazo del chico empezó a brillar de color rojo—. —Ibi te esse optime novi, ignave. Faciem tuam ostendere tibi nunc volo, iubeo te (Sé muy bien que estás allí, cobarde. Quiero que des la cara ahora te lo ordeno) —eran las palabras de la mujer de pelo rubio que extendió su brazo dejando su palma hacia abajo. Unos segundos después un círculo mágico color rojo aparece y el brazo del chico que estaba quemando a su dueño se libera de su sello tomando una forma idéntica a la garra de un dragón rojo aunque un poco más intimidante. En ese momento la demonio continuó hablando en el idioma de los dioses—. —Scis me exspectare non libet, optime nosti quid cum irascaris (Sabes que no me gusta que me hagan esperar y, sabes muy bien lo que pasa cuando me enojo) —eran las duras palabras de la demonio cuya aura oscura iba en aumento.

—¿Qué está pasando? ¿Qué haces Asuka? —Preguntó el chico del parche—. —Mi…Mierda mi brazo me duele y arde… Mucho… Me quema…

—Tachibana-san deténgase —suplico la pelirroja que miraba preocupada a su esposo.

—Asuka… ¿Qué demonios estás haciendo? —Preguntó el chico de pelo azul mirando a la mayor. El pobre niño estaba sosteniendo con fuerza su brazo maldito con el brazo derecho pero no fue hasta que escuchó las palabras de la súcubo en el idioma de los dioses que el brazo que su amigo adquirió dejaba de brillar.

—Anima impura, quae hoc corpus tulit. Solve catenas, quae te ligant in aethereo mundo, et veram ostende tuam formam (Alma impura que tomaste este cuerpo. Rompe las cadenas que te atan al mundo etéreo y revela tu verdadera forma) —eran las palabras dichas por la súcubo. Tras conjurar este encantamiento tanto ella como Madoka, Tsubasa y Franco fueron transportados a otra dimensión.

—¿Dónde rayos se supone que estamos? —Preguntó la chica de pelo rojo mirando alrededor. La vista de esta persona en cada rincón se encontraba con la negrura de este sitio similar a la boca de un lobo.

—Por qué no puedo usar mi anti-magia —dijo la confundida y temerosa puella.

—La demonio que estaba sentada en una especie de trono hecho con huesos humanos se levantó mientras sonreía mostrando sus colmillos. Ella tenía una sonrisa que deformaba un poco su rostro a la vez que hablaba con un tono dulce—. —Estamos en el interior del brazo de Franco, y para su desgracia la magia, o la anti-magia no sirve, ni siquiera lo que ustedes hacen como Musicato. Únicamente nosotros los demonios mantenemos nuestros poderes en este lugar —dijo la rubia de mirada azul cuyo rostro estaba cubierto por la oscuridad dejando que sus ojos brillaran como dos gemas de color azul.

—¿¡Cómo podemos estar dentro del brazo de Fran!? ¿¡Para qué estamos aquí!? —Exclamó la pelirroja.

—Asuka hizo una mueca de desagrado entrecerrando uno de sus ojos—. —Enserio que ustedes los humanos son seres molestos, siempre pidiendo explicaciones de todo, a veces creo que sería mejor si me los comiera a todos ustedes y a su patético mundo —la rubia de ojos azul brillante se detuvo a unos cuantos centímetros de la esposa de su amigo quien seguía inconsciente. La demonio no cambió su expresión de molestia mirando primero a Tsubasa y luego a Madoka que temblaba de miedo—, —pero si lo hiciera se terminaría mi diversión pero cambiando de tema hemos venido aquí por qué hay algo que quiero… Mejor dicho, hay alguien que me ha estado molestando todo este tiempo y quiero que me regrese una parte de mis poderes. Antes de que digas algo humana —la demonio mirando a la pelirroja dijo esas palabras sus ojos perdieron todo brillo y su sonrisa se hizo más grande—, —esto lo hago para que tu esposo no se salga de control, la mierda que tiene si no aprende a controlarla consumirá su alma y será un peón para ese imbécil antes de darle el alma de tu marido a otro demonio prefiero comerlo yo ¿entendiste mujer? —Preguntó la demonio con un tono seco apuntando con su dedo a la esposa del Argentino que dio un paso hacia atrás.

—¿Quién eres en realidad? —Preguntó la copia de la mahou shoujo de pelo rosa. Black Madoka se puso frente a su maestra siempre mirando a la mujer de pelo rubio con el ceño fruncido.

—El brazo de la mujer de mirada siniestra se estiró como si este fuera simple goma. Asuka tomó por el cuello a Madoka apretando el mismo con bastante fuerza. Con una sola mano la súcubo pudo levantar a la chica mágica quien puso sus manos sobre el brazo ajeno intentando en vano liberarse por su lado su captora le miraba divertida—. —¿Preguntas quién soy realmente? Pues soy solo una linda y amable demonio que vive con sus esposas e hijos y solamente estoy buscando ganar más poder para aniquilar al mundo y a todos los que se me pongan enfrente. No me importará que sean amigos o enemigos masacrare sus cuerpos y comeré su carne para hacerme más fuerte —dijo todo esto la chica de pelo rubio que presionaba a cada segundo sus dedos contra la piel de la otra chica.

—¡Tachibana-san! ¡Deténgase por favor! —Tsubasa Yuzaki puso sus manos sobre el brazo de la súcubo tirando del mismo para zafar su agarre de la mujer.

—Tsu.. Ba… Sa… —Decía con la voz casi rota por la falta de aire. Una chica mágica que apenas podía sostenerse en pie.

—Asuka-san usted no es así… Por favor pare con esta locura… Sí está buscando a alguien en este lugar tan horrible… Madoka y yo le ayudaremos pero por favor pare —pedía entre sollozos la pelirroja que en ningún momento dejó de tirar del brazo de la demonio.

—¿Quién te crees que eres humana de porquería para darme órdenes? ¿He? —Dijo la demonio que miró a la chica de pelo rojo misma que al sentir la pesada mirada de esa mujer que no dejaba de presionar el cuello ajeno da unos cuantos pasos hacia atrás asustada por lo que está viendo.

—Tsubasa… Maestra… Déjame aquí… —Susurró Madoka quien tenía uno de sus ojos cerrados.

—¿Qué les pasa chicas? —Preguntó la rubia mirando confundida a las dos féminas que le acompañaron hasta el interior del brazo del chico de pelo azul.

—Asuka…san ¿se encuentra bien? —Mencionó Tsubasa temiendo que la súcubo volviera a actuar extraño.

—Estoy perfectamente bien además desde cuando me llamas por usted, sé que soy un poco mayor que ustedes pero no soy tan vieja como para que trates tan formal —dijo con una pequeña sonrisa la mujer de pelo rubio quien estaba de rodillas frente a la esposa del chico del parche.

—¿Acaso lo que vimos fue una ilusión? —Habló Madoka quien al igual que la pelirroja miraba desconfiada a la mayor.

—¿Ilusión? No sé de qué hablas, Blacky hace poco llegamos aquí y por más que mis poderes hayan regresado nunca les haría algo como eso… Mostrarle ilusiones a las personas que son como mi familia —contestaba la rubia de mirada azul que se veía igual de confundida que las otras dos mujeres que se vieron por unos cuantos segundos antes de mirar de nuevo a su contraria.

—De acuerdo pero quiero ¿qué hacemos aquí? —Habló Madoka que estaba sentada en el piso junto a su maestra.

—Hace poco dijo… Este dijiste que estábamos en el brazo de mi esposo ¿por qué? —Preguntó la chica de pelo rojo.

—La demonio que estaba usando unos jeans de color azul, zapatillas cómodas, camiseta blanca y una camisa mangas cortas. Suspiro de forma pesada ocultando sus ojos entre los mechones de su cabello—. —Estamos aquí para ayudar a tu esposo, Tsubasa

—Sic nos subeuntes!? Qui sunt et quid faciunt in meis fundi? (¿¡Con que tenemos intrusos!? ¿Quiénes son y qué hacen en mis dominios?) —Se escuchó decir a una voz masculina muy profunda y amenazante.

—¿Qué está diciendo? —Dijo la chica mágica de pelo rosa mirando para todos lados intentando dar con el dueño de esa molesta voz.

—Dixi quinam sint, et quae faciunt in meis ditione! (¡He dicho quiénes son y qué hacen en mis dominios!) —Exclamó aquella voz en un tono molesto.

—¡No entendemos que dices! ¿¡Quién eres!? ¡Da la cara! —Fue Tsubasa quien elevó su voz.

—Te adhuc tam molestum video quam semper, Gindora. Nos huc ad te venimus ut amicum meum molestare desinas praeterquam quod rationes pendere te et ego (Veo que sigues siendo tan molesto como siempre, Gildora. Hemos venido aquí por ti para que dejes de molestar a mi amigo además que tenemos cuentas pendientes tú y yo) —ahora le tocaba a la demonio hablar en el idioma de los dioses y retar al demonio que dormía dentro del brazo impuro de su amigo.

—¿Qué estás diciendo Tachibana-san? —Tsubasa quien estaba ya de pie se aferró a la rubia sujetando a Asuka del brazo.

—Non potest... An proditor es! Quid hic cum illis hominibus agitis! Et quid vis me deserere, corpus eius aliquando ad me pertinebit nec erit nihil.. (No puede ser.. ¿¡Eres tú la traidora!? ¿¡Qué haces aquí con esas humanas!? Y, por qué quieres que deje a este humano, su cuerpo algún día me pertenecerá y no habrá nada que puedan hacer…) —Protestó la voz incorpórea maldiciendo a la demonio que sonreía ante tales palabras de odio.

—¡Ah… Que rabia no poder usar mis poderes! —Se quejaba Madoka o Blacky como le llama la demonio.

—Creeme Blacky cuando te digo que aun teniendo tus poderes no serías rival para este sujeto —dijo la demonio quien puso sus azules orbes sobre el cuerpo de la quejumbrosa chica de ojos color rojo sangre.

—¿Ni siquiera podemos sincronizarnos con Tsubasa? —Preguntó la mahou shoujo.

—Aquí los poderes de los demonios son los únicos que no se ven afectados, en resumen, ustedes no podrán hacer nada contra este sujeto —la demonio soltó un pesado suspiro mirando a un punto fijo—, —además tengo varias cosas que hablar con este tipo y con mis puños lo haré entender

—Si putas me posse vincere. Ego te opperiar in praecipuo cubiculo, magna admiratio te ibi manet (Sí crees poder derrotarme. Te espero en la sala principal, allí te espera una gran sorpresa) —esas fueron las últimas palabras del demonio que vive dentro del brazo del chico de pelo azul claro.

—Eo quod iam pridem incepit perficiam, et tuam potestatem ducam (Voy a terminar lo que empezó hace tiempo, y me haré con tu poder) —susurró la demonio en el idioma de los dioses manteniendo una gran sonrisa en su rostro.

—¡No me moveré de aquí hasta que me digas que rayos ocurre con toda esta mierda! —Exclamó una molesta peli rosa para luego ponerse enfrente de la demonio impidiendo su paso.

—Creo que nos merecemos una explicación de todo lo que está pasando, Tachibana-san —la esposa del chico de pelo azul se soltó del brazo ajeno para ponerse al lado de su compañera.

—Tienen razón pero como tenemos poco tiempo se los explicaré mientras caminamos —dijo la súcubo al empezar su marcha siendo seguida por las dos féminas—. —Todo esto comenzó hace muchos años… Tantos que ya he perdido la cuenta de cuántas vidas pasaron

.

.

.

.

.

.

.

Flashback – Mundo de los demonios

Hace miles de años en el pasado

—Soror (Hermana) —habló mi pequeña hermana de pelo púrpura y ojos casi del mismo color.

—Quid est parvulus? (Qué sucede hermana) —Respondí sonriendo a la pequeña niña que me miraba.

—Verum est quod Lamia nubere (Es cierto que te casarás con Lilith) —Preguntó mi pequeña hermana llamada Mina.

—Etsi nolo, me facere, id quod matres nostrae volunt (Aunque no quisiera tengo que hacerlo, eso quieren nuestras madres) —dije triste. Puse mi mano sobre la cabeza de mi hermana menor para revolver sus cabellos.

—Sed cur eam et non me ... Tu scis de animo meo pro te? (Pero por qué ella y no yo... Sabes sobre mis sentimientos por ti) —Fueron las palabras de mi hermana pequeña quien se abalanzó contra mi persona. Sujetando mi cintura con sus brazos—. —Scis te amo sed tantum me ut puella (Sabes que te amo pero tú solo me ves como una niña pequeña) —Mina levantó un poco su cabeza para mirarme a los ojos y en ese momento sin que lo esperara tomó posesión de mis labios.

—Mina scis tu hoc hic facere non posse quid si matres nos videant? (Mina sabes que no puedes hacer eso aquí ¿qué tal si nuestras madres nos ven? Mina sabes que no puedes hacer eso aquí ¿qué tal si nuestras madres nos ven?) —Pregunté luego de haberme separado del cuerpo de mi hermana pequeña sin haber notado que había alguien más observando toda la escena.

—Noli me diligis sororem (Acaso no me amas, hermana) —dijo una triste y molesta Mina cuando mis ojos se quedaron posados en otro lado.

—Paenitet me parum unum sed non possum reciproco affectus tuus (Lo siento pequeña pero no puedo corresponder a tus sentimientos) —susurré alejando a Mina de mí. Teniendo a mi hermana menor detrás de mi persona emprendí mi camino a los aposentos de Éaco.

—Si te non habeo, nemo te habebit. Tu tantum mea soror mea cara (Sí no puedo tenerte... Entonces nadie te tendrá. Eres solamente mía mi querida hermana) —fue lo único que pude escuchar salir de los labios de mi pequeña hermana menor.

.

.

.

.

.

Desde ese día las cosas con mi hermana pequeña fueron un poco más complicadas. Sus miradas que antes eran dulces ahora mismo me parecían puñales y, ni que hablar de cuando me veía con otra chica, siempre iba donde estaba argumentando que ella era mi novia o que estaba comprometida conmigo.

Por esa razón nunca tuve amigos en los que pudiera confiar; incluso perdí a la primera súcubo de la que me había enamorado, ella teniendo siete años también tenía un buen cuerpo. Sus pechos no eran tan grandes como los de Éaco que para sus diez años su busto era algo grande pero los míos eran algo más grandes cómo sea, volviendo al tema no pasaba un día en el que Mina no me estuviera viendo con esos ojos tan lindos que al mismo tiempo de darte una sensación de confort te hacía temblar.

Transcurrieron unos cuantos días que se convirtieron en meses en los que todo parecía ir bien; mi pequeña hermana ya no me daba esas miradas de muerte, mis madres seguían con su labor de unificar a los otros reinos con el nuestro. Éaco también formaba parte de ese plan de unificación siendo ella la que planeó toda una estrategia para que ninguno de nuestros soldados saliera herido o sufrieramos bajas innecesarias, incluso yo participé en la batalla que fue conocida como la guerra de la sangre. Tras la gran batalla nos alzamos con la victoria, nuestro reino había erradicado a algunas células de demonios rebeldes y todo estaba yendo bien por un momento pensé que vivir aquí sería lo mejor para mí y los míos pero como dije lo pensé pero un día….

.

.

.

.

Salón de las reinas - Interior

—Cum hoc instituto nostro perfecto pugionem Deimos iam habemus (Con esto nuestro plan está completo ya tenemos la daga de Deimos) —se escuchó decir a uno de los vasallos de mi madre quien tenía en sus manos la daga hermana de aquella molesta arma dorada.

—Recte hoc telo uteris, ex duabus illis sordidis caninis omnem ultimam imperii semunciam feremus. Sine illis filiae praedae faciles erunt, postquam sine viribus eorum possumus facere quod volumus (Tienes razón usando esta arma le quitaremos hasta el último gramo de poder a esas dos sucias perras. Sin ellas sus hijas serán presa fácil, luego de que estén sin su poder podremos hacer lo que queramos con ellas) —dijo otro de los íncubos que servían a mis madres antes de que empezara a reír por las palabras de su cómplice.

—Cum quo res moliuntur? Gildora et Burana? (¿Con qué planean un golpe de estado? ¿Gildora y Burana?) —Pregunté al par de traidores. Estaba escondida en ese lugar por qué algo me olía mal con ellos dos pero en especial con el ser de alas negras y mirada rojiza—. —Misericordia est quod non vivis hinc exire, quia thalamum hoc sepulcrum tuum erit. nunc mori proditorum (Es una pena que ustedes no van a salir vivos de aquí por qué está cámara será su tumba. Ahora mueran traidores) —dije elevando al máximo mi energía demoníaca creando sin la necesidad de un cántico mi más poderosa arma que se trataba del rey del oscuro una bestia dragonoide de color negro y ojos rojos que ruge ante la presencia de estos seres—. —Melius est si veniam petas, fortasse sic vivam, alioquin neutri tui miserebor (será mejor que pidan perdón quizás así los deje vivir de lo contrario no tendré compasión con ninguno de ustedes dos) —miré a los dos íncubos que empezaron a temblar pero en un descuido Gildora lanzó una especie de hechizo que solo los ángeles conocen debilitando un poco mi ataque.

—Timebam ne hic et minus contra mestizom amitteremus, id est, cum aberratione sicut filia reginae supposita (Me temo que no perderemos aquí y menos contra una mestiza como tú, quiero decir, con una aberración como lo es la supuesta hija de la reina) —dijo el íncubo de alas oscuras que manifestó aquel extraño poder mientras se acercaba a mí.

—Hic erit finis abominationis ex spatio, vide te in vita post vitam Remina (Este será el fin de la abominación que vino desde el espacio, nos vemos en la otra vida Remina) —dijo Burana quien sostenía la daga sobre mi cabeza.

—Comencé a reír cuando los escuche proclamándose con la victoria—. —Remina, Remina Dicunt me esse ... Etiam si verum est me abominationem ... numquam dimittam te cum hoc regno viam tuam ... Sum Suikyo mundi destructor et cades ante flamma! (siguen llamándome de esa forma... Aunque sea cierto que soy una abominación... Nunca dejaré que hagan lo que quieren con este reino... ¡Soy Suikyo la destructora de mundos y ustedes van a caer ante mis llamas!) —De un golpe me puse de pie. Rugiendo con todas mis fuerzas creando así una gran onda expansiva misma que llevaba cargada algo de mi fuerza demoníaca. A los pocos segundos está fue convirtiéndose en llamas de color rojo y negro. Estando ya de pie miré a los dos íncubos, por primera vez había activado uno de mis transformaciones más fuertes, la cual se creó al fusionar al rey del caos con mi energía demoníaca.

—Quidnam es? (¿Qué cosa eres?) —Preguntó un atemorizado Gildora.

—Tua fata nunc morere... ignis gehennae - turbo tenebrarum! Dark's Breath Draconis! (Su perdición ahora mueran.. ¡llamas del infierno - torbellino caótico! ¡Aliento del dragón oscuro!) —Flexione mis brazos hacía atrás para luego extenderlos dejando mis palmas abiertas las cuales lanzaron un poderoso tornado hecho de fuego negro y rojo. Este ataque tan fuerte destruyó parte de la cámara donde estábamos.

—Damnare monstrum (Maldito.. monstruo) —Susurró el cómplice de Gildora tras haber recibido de lleno mi ataque.

—El que orquestó ese plan chasqueo usando sus dientes y al verse acorralado se clavó la daga. A los pocos minutos se empezó a transformar—. —Spero apud me potes, sicam quam habemus non solum daemonum vires surripit sed etiam augere nunc valeo quam miser monstro tuo (Espero que puedas conmigo, la daga que tenemos no solo roba los poderes de un demonio sino que también puede aumentarlos ahora mismo soy más fuerte que tu miserable monstruo) —dijo el antiguo consejero quien estaba usando su transformación bestial conocida como Indura.

—Escondí mis ojos entre los mechones de mi cabello siempre manteniendo una sonrisa en mi rostro. Encendí mis puños con el fuego que había creado para luego empezar a caminar hasta quedar frente al monstruoso íncubo cuyas garras estaban por tocarme. Flexione un poco mi brazo derecho y con todas mis fuerzas lo deje caer sobre el estómago del demonio—. —Multum loqueris, damnare infelix (Hablas mucho, maldito infeliz) —Dije luego de haberlo golpeado.

.

.

.

.

.

Fue una de las batallas más aburridas de mi vida pero la primera de muchas, en ese estado Gildora podía superarme en tamaño aunque no en velocidad y fuerza, le di una buena paliza a ese demonio íncubo.

Cuando estaba por darle el golpe final.. Mi pequeña hermana tuvo que aparecer y el muy cobarde la tomó como rehén. Gildora quien luego se fundirá con un humano en el futuro me decía que tenía que elegir entre matarlo o salvar a mi hermana menor; cómo no quería que se escapara con la daga hice lo que tenía que hacer, hice lo que la próxima emperatriz del mundo de los demonios haría y eso fue…

.

.

.

.

.

—Flexione un poco mis piernas mientras miraba al piso y las llamas que me cubren de a poco se hicieron más grandes. Un par de alas de dragón se formaron en mi espalda reemplazando a mis alas de demonio. A una gran velocidad me acerqué al íncubo que mantenía presa a mi hermana y con mi puño encendido con las llamas de mi cosmos lo golpeé tan fuerte como pude —. —Dark Fire Dragon Dance - ¡Abalón! (¡Danza del dragón de fuego oscuro - ¡Abalón!)

—¡Soror! (¡Hermana!) —Gritó mi hermana pequeña tras ser lanzada por el aire.

—Le di una fuerte patada al íncubo que tenía presa a Mina y así me impulsé en el aire para atrapar a la menor—. —Bene vales, soror? (¿Te encuentras bien, hermana?)

—Ita (Sí) —dijo Mina quien se estaba aferrando a mi cuello.

—Quod suus 'nice quod sed melius stricta tenere non video supra (Qué bueno pero sería mejor que te sujetes fuerte esto no ha terminado por lo que veo) —teniendo a Mina en mis brazos extendí mis nuevas alas con las cuales nos mantuvimos en el aire por unos momentos esperando al siguiente movimiento de mi oponente.

—Ita soror (Sí hermana) —respondió mi hermana pequeña.

—Hic tibi finis erit! Flamma Chaos - Scorching Hell! (¡Este será tu fin! ¡Llamas del caos - Infierno abrasador!) —Exclamó Gildora lanzando un poderoso aliento de fuego hacía nosotras.

—¡Soror! (Hermana) —Exclamó Mina quien estaba más que asustada. Ella se aferró a mi cuello un poco más fuerte.

—¡Mori! (¡Mueran!) —Dijo el íncubo que estaba usando su transformación bestial.

—Eleve un poco mi cosmos y junto a Mina caímos en picada atravesando el fuego que lanzó mi oponente—. —Hoc non erit satis me interficere. Gildora! Saltatio Ignis Obscuri Draconis - Meteoric Dragon Impact! Flash of the nova titan! (Eso no bastará para acabar conmigo. ¡Gildora! ¡Danza del dragón de fuego oscuro - Impacto del dragón meteórico! ¡Destello de la nova titán!) —Tras esto y gracias a que mi cosmos se había combinado con mi energía de demonio pude derrotar al traidor atravesando su cuerpo con el mío. Quedando a unos metros del cuerpo inerte del íncubo bestia.

—Hoc non est super... Aliquando vado ut redeam et reddam tibi pro hac humilitate... Memento Remina! (Esto no ha terminado.. Algún día voy a regresar y te haré pagar por esta humillación... ¡Recuérdalo Remina!) —Dijo el traidor antes de esfumarse dejando solamente sus ropas en el piso.

.

.

.

.

.

El haber derrotado a uno de los sirvientes de mis madres en lugar de traer tranquilidad al pueblo dejó una gran marca que no se pudo borrar, no me había dado cuenta de que ese par de idiotas tenían a un infiltrado que estuvo viendo todo y, este siendo un íncubo capaz de transmitir lo que su amo veía, mostró lo que había sucedido la noche anterior.

Todos me miraron como si fuera un monstruo. En aquellas visiones era yo quien estaba sujetando la daga maldita mientras que Gildora y su cómplice eran quienes intentaron detenerme.. Ese día quede marcada como una traidora mi hermana pequeña no podía ayudarme ya que, esos infelices se aseguraron de borrar su memoria. Malditos viejos habilidosos y sus trucos rastreros

Lo que ocurrió después fueron traiciones tras traiciones; la aparición de Hajun un demonio que se pensaba estaba muerto, la huida de mis madres, mi transformación en "Asura" y mi infortunado encuentro con Apolo y su hermana en el mundo exterior. Mi vida iba en declive, es decir, estaba cada vez más jodida, tuve un pequeño romance con el dios del sol pero como sabrán en cualquier lugar siempre hay alguien que quiere hacer daño. Afrodita junto a Eris fueron las que arruinaron mi vida terminando con el bello romance de una súcubo y un dios.. Pero esto es algo que nadie sabe, ni siquiera mi querida Tama-chan o Rosia-chan, a ellas dos les dije lo que había ocurrido conmigo y Hades y Hera pero lo que diré aquí sucedió mucho antes de haberlas conocido, esta parte de mi vida es algo que quiero olvidar. Sucedió mucho antes de siquiera conocer a mis amigos, aconteció cuando tenía unos 16 años.

Ya estaba cansada de que me vieran como una traidora por lo que un día escapé al mundo de los humanos. Para que no me reconocieran oculte mi cola al enrollarla en mi cintura mientras mis cuernos los hice desaparecer por medio de un hechizo, camine por unas cuantas horas por lo que sería Rodorio, los humanos se veían felices sin saber que junto a ellos caminaba un demonio. La tarde había llegado y con ella mi hambre se hizo más que evidente caí sentada en una pequeña plaza muriendo de hambre. Cansada y Rendida iba a volver pero la voz de una mujer llegó a mis oídos para cuando nuestras miradas se conectaron sentí que mis mejillas se ponían rojas por la forma en que estaba mirando a esta persona que solo reía..

.

.

.

En un pequeño pueblo de Grecia - Plaza central

—Sabes es de mala educación quedarse mirando a las personas —dijo ella con una linda sonrisa.

—Me quedé en silencio observando un punto fijo en la nada. Recitando un conjuro para que me pudiera entender. Al tenerlo listo pude responder—. —Ah, lo siento no era mi intención incomodarte

—Descuida no hay problema —mencionó la humana.

—Gruñido.

—¿Tienes hambre? —Preguntó mirándome. La persona que me estaba acompañando intentó no reírse.

—Sí, un poco he estado caminando todo el día y no pude comer nada —dije con una tonta sonrisa surcando mi rostro.

—Tengo unas manzanas no estoy segura que te gusten —mencionó ella mientras buscaba algo en su canasta para luego mostrarme la fruta.

—Gracias —tomé con algo de miedo la fruta ya que era la primera vez que veía una. Lentamente la acerqué a mi nariz para olfatear lo que tenía en mis manos. Eso al parecer le causó mucha gracia a mi acompañante que soltó a reír.

—Por.. Por qué la estás oliendo, no es como que tuviera veneno o algo así —dijo la mujer de pelo negro azabache mientras reía.

—Es que.. Es la primera vez que veo una ¿manzana? Así le dijiste —mencioné dudosa. Mirando la dichosa fruta por todos los ángulos posibles hasta que me fue arrebatada por la mujer quien le dio una mordida, luego me miró y extendió su mano con la fruta.

—Está muy rica a pesar de ser una manzana verde que son ácidas está es muy dulce, ahora que probé la manzana come tu —dijo ella con una amable sonrisa.

—De acuerdo. Confiaré en tu palabra —teniendo en mi mano la fruta que me dio la humana le di una mordida justamente en el lugar donde quien sería mi novia mordió. Por eso mismo el rostro de esta mujer se puso rojo, cosa que note cuando escuché que tartamudeaba.

—Ah..Ah… —Murmuró ella.

—¿Qué sucede? —Pregunté mirándola aún con el pedazo de manzana en mi boca y una tonta mirada que hizo poner más nerviosa a la mujer de pelo negro.

—No.. Nada.. Es.. Solo que.. Tú.. Am… —Decía mi acompañante entre tartamudeos.

—Eres muy rara lo sabías —dije al tragar lo que tenía en mi boca—, —la manzana que me diste tiene un sabor muy dulce pero eso seguro es por tus labios

—¡No digas esas cosas idiota! —Exclamó la mujer de pelo negro quien me dio una cachetada tirándome al piso por ese golpe.

—Auch… ¡A quién le llamas idiota! Mujer violenta —me queje desde el piso. Antes de empezar a reír llamando la atención de la persona que me dio esa manzana.

—Y a mí me dices rara ¿quién se ríe después de eso? —Escuché que susurró.

—¿Cuál es tu nombre? —Pregunté luego de ponerme de pie e ir donde la pelinegra.

—Mi nombre es Sarah —dijo ella con una amable sonrisa haciendo que mis mejillas se tiñeran de rojo.

—Encantada de conocerte mi nombre es.. Asoúka —hablé extendiendo mi mano para tomar la ajena y estrecharla en un pequeño apretón de manos.

—Lo mismo digo, Asoúka —dijo Sarah.

Ella fue la primera mujer con la que me había relacionado nunca en mi vida pensé que podría enamorarme de una humana. El tiempo que pase con Sarah podría decir que me cambió la vida, ella me enseñaba cosas que eran prácticamente desconocidas para mí mientras que yo poco a poco le fui diciendo quién era realmente, yo Asoúka una demonio súcubo me enamoré de una humana, nuestra amistad fue creciendo así como la confianza que nos teníamos y una noche cuando terminó un festival muy conocido por los habitantes de este pequeño por fin me pude sacar el tremendo peso que tenía en mi pecho. Le dije a mi querida Sarah lo que sentía por ella y temiendo ser rechazada empecé a hipar, lo que nunca pensé que pasaría fue que ella terminara besando mis labios, abrí poco a poco mis ojos encontrándome con los suyos cerrados. Se alejó lentamente para luego mirar a un lado completamente roja por la vergüenza. Ella quería huir pero armándome con un poco de valor y sin lastimarla la sujetó del brazo con tal de que no se fuera. Rompí el silencio diciéndole que también me gustó ese beso; a partir de ese momento mi vida fue mejorando pero de nuevo como siempre todo se fue a la mierda..

.

.

.

.

Volviendo con las chicas - Vacío

—¿Qué pasó con Sarah-san? —Preguntó Tsubasa quien iba detrás de la rubia.

—La mujer de mirada azul apretó sus puños con algo de fuerza mientras seguía caminando.

—¿Ella terminó muerta? —Preguntó ahora Madoka que estaba al lado de su maestra.

—La demonio se detuvo en seco haciendo que las otras dos mujeres se detengan también—. —Sí, ella terminó muerta. Por mi culpa

—¿Por qué? —Mencionó la pelirroja que se adelantó. Encontrándose con la triste mirada de Asuka.

—Es la naturaleza de los humanos, ellos siempre temen a lo desconocido, no los culpo. Siempre han sido así, se muestran con una sonrisa pero en el fondo te maldicen solo por ser diferente… Por eso odio a todos los humanos —dijo la mujer de pelo rubio y sin más continuó con su caminata alejándose un poco de las dos mujeres.

—Asuka-san… —Susurró la esposa del peli azul que se quedó parada en su lugar mirando a la rubia que se detuvo a unos metros de las dos féminas.

—Será mejor que no se detengan, este lugar es peligroso —fueron las palabras de la demonio que estaba a espaldas de las dos mujeres.

—Qué quieres decir con eso —dijo Madoka adelantándose a su maestra quedando a un lado de la mujer de ojos azules.

—Qué este lugar es conocido como el vacío, un lugar donde los humanos no tienen que entrar por nada del mundo. Se podría decir que literalmente estamos en el interior de un demonio y, no es muy bonito lo que pasará en unos momentos —sonrió por lo bajo la demonio para seguir su camino dejando con más preguntas al par de mujeres.

—Madoka o la versión malvada de la puella mágica de pelo rosa se puso frente a Asuka—. —¡No te dejaré pasar hasta que me digas que carajos está pasando!

—¿Crees que te tengo miedo? ¿Humana de mierda? —Habló la demonio con una sonrisa llena de soberbia misma que le molestó bastante a la puella de pelo rosa y ojos color sangre.

—¿Qué dijiste? —Molesta Black se adelantó un poco a la mujer de ojos azules.

—Mostrando una nueva faceta la súcubo extendió sus alas y dejó una gran sonrisa pintada en sus labios que dejaban a la vista unos grandes colmillos. Su rostro se pintó de negro haciendo que sus ojos azules pasaran a rojos mismos orbes brillaban con odio—. —¡ES LO QUE ESCUCHASTE MALDITA PERRA! ¡ME ESTUVE CONTENIENDO EN NUESTRO COMBATE PERO AHORA PODRÉ MATARTE! —Exclamó la demonio quien creó un par de espadas con su cosmos formando una especie de cruz dejando a su vez una parte de su lengua afuera de su boca—. —¡PELEA CONMIGO, HUMANA!

—¡Asuka-san no lo haga! —Gritó desesperada Tsubasa que corrió hacia donde las dos féminas quienes estaban listas para el combate.

—¡Me parece bien, demonio! —Exclamó molesta la chica mágica de pelo rosa que sin ayuda de su maestra había creado su arco dispuesta a atacar.

—¡Asuka-san, Madoka! ¡No peleen! —Dice la pelirroja que estaba en medio de las dos combatientes.

—Hazte a un lado, Tsubasa. Sí está idiota quiere pelea la tendrá —menciona la chica de pelo rosa y ojos color rojo sangre siempre mirando a su contraria.

—No lo haré. No dejaré que ustedes hagan una tontería —la esposa del chico del parche dijo estando en medio de las dos guerreras. Mirando por encima de su hombro a su amiga.

—Quítate del medio, humana. No me gustaría matar a la esposa de ese niño antes de tiempo —decía la demonio moviendo apenas su pie para alejarse y tener un mejor ángulo para su lanzar su ataque.

—Retrocede Tsubasa, está mujer ya no es la misma que conocían —murmuró la chica de ojos color rojo frunciendo su ceño.

—¿Qué quieres decir? —Preguntó confundida Tsubasa que miró de reojo a su amiga.

—No estoy segura pero desde que entramos aquí, Tachibana se ha estado comportando extraño además que una horrible sensación recorre mi cuerpo y me dice que tengo que matarla —dijo la puella creada por la anti-magia que apuntaba con su flecha a la demonio que las miraba demente.

—No te entiendo —mencionó la esposa del chico del parche.

—En otras palabras, Asuka Tachibana poco a poco está perdiendo esa humanidad de la que tanto estaba orgullosa, es decir, ella está mostrándose como es realmente —dijo Madoka quien elevó su energía mágica creando una flecha mucho más grande y sin que ella se diera cuenta de su espalda salieron un par de alas creadas por su propia magia.

—Aunque… Aunque sea así.. No dejaré que le hagas daño —susurró la pelirroja cuyos ojos estaban ocultos entre los mechones de su cabello—, —tampoco dejaré que te haga daño.. Por favor, detengan esta tontería ¡Asuka-san! ¡Madoka! —Gritó la chica de pelo rojo haciendo explotar su energía mágica que tomó un color rosa pálido.

—¿Tsubasa? —Dice la mahou shoujo quien quedó sin palabras al ver lo que pasaba con su maestra.

—Con que por fin estás manifestando parte de tu poder ¿he? Tetis —con la misma sonrisa burlona la demonio habló.

—Hace tiempo que no nos vemos las caras, demonio Asouka. Tal parece que estar en este lugar está haciendo que pierdas el control —mencionó Tsubasa cuyos ojos cambiaron de color al igual que su voz.

—Siempre metiéndote en mis asuntos, maldita ninfa —susurró la rubia.

—Y tú sigues siendo una testaruda e infantil demonio, mi querida Asouka —dijo Tsubasa que estaba siendo controlada por un espíritu.

—Joder, ahora que apareces arruinas mi diversión, ya no quiero pelear con una debilucha como tu Madoka —mencionó la rubia haciendo desaparecer sus armas —. —Ahora dime que rayos quieres, Titys

—Eso es lo que me gusta de ti, Asuka-cham siempre yendo al punto, bueno lo que quiero es decirte que te vayas con cuidado —eran las palabras que escaparon de los labios de Tsubasa quien estaba siendo controlada por un espíritu antiguo. Una ninfa llamada Titys que conocía a la demonio.

—¿Quieres decir que ellos están..? —Preguntó la demonio de pelo rubio cuya expresión se suavizó un poco.

—Veo que estás informada sobre ellos pero… —La pelirroja que estaba siendo poseída por una ninfa hizo una pausa antes de continuar hablando—. —No sabes toda la historia. Lo que ellos planean es mucho más grande de lo que crees mi querida idiota

—¿Tsubasa? ¿Qué tienes? —Pregunta la copia malvada de Madoka mirando donde su maestra. Ante la mirada de la chica mágica Tsubasa sonrió por lo bajo ignorando las preguntas de su contraria.

—Deseas que te diga lo que están tramando —dijo la pelirroja cuyos ojos pasaron a ser de un color azul claro.

—No me interesa —responde encogiéndose de hombros la demonio que sonreía.

—¿Cómo que no te interesa? Pensé que querrías saber lo que estos… —Las palabras que estaban por salir de los labios ajenos fueron acalladas por los labios ajenos.

—Haré lo que siempre he hecho y, eso es ir de frente contra mis enemigos para aplastarlos como las moscas que son quizás ellos me den algo de diversión —responde la demonio de pelo rubio luego de haberse alejado de la boca de aquella mujer de melena roja.

—Esa parte también es lo que me gusta de ti, cariño. Mejor me iré a dormir de nuevo nos veremos después no quiero que mi recipiente recuerde esto así que.. Le borraré la memoria —dijo con una melancólica sonrisa tetys

—Ahora te agradecería que abandones el cuerpo de esta mujer de lo contrario te sacaré a la fuerza —mencionó la demonio mostrando una sonrisa llena de maldad misma que hizo a la copia de Madoka retroceder.

—Esa es la mujer de la que me enamore, nos estaremos viendo las caras muy pronto, Asuka. —Terminó de decir la manifestación de aquel espíritu dejando a Tsubasa quien cae de rodillas llevando su mano derecha a su cabeza.

—¿Qué sucedió? —pregunta la chica de pelo rojizo mirando a su compañera y a la súcubo de pelo rubio.

—Te desmayaste, Tsubasa —responde la demonio de mirada azul estando de rodillas frente a la chica.

—¿Eso fue lo que me pasó? —Preguntó de nuevo la pelirroja.

—Sí, eso pasó ahora debemos seguir avanzando —dijo la rubia de ojos azules ocultando sus ojos entre los mechones de su cabello al ponerse de pie. Asuka pasó junto a Madoka quedando junto a ella y en voz baja susurró—, —sí aprecias tu vida más vale que no le digas nada a Yuzaki sobre lo que acabas de ver por qué no me tocaré el corazón cuando te mate

—Eso quiero verlo, demonio —responde la copia malvada de Madoka.

—Bien chicas tenemos un largo camino así que muevan esas piernas —dijo la demonio de pelo rubio levantando en lo alto su brazo derecho.

.

.

.

—¿Te sucede algo, Madoka? —Preguntó la chica de pelo rojo caminando al lado de su compañera.

—No, nada es que no confió en ese demonio —responde la puella mágica mirando a la rubia.

—¿Qué quieres decir con eso? —mencionó Tsubasa un poco preocupada por el repentino cambio en el humor de la chica que estaba a su lado.

—No tengo la menor idea de que está pasando o siquiera de lo que puede estar pasando por la cabeza de esa mujer pero de algo estoy segura.. Tsubasa voy a protegerte con mi vida.. No voy a dejar que ese demonio te ponga un dedo encima a ti o a Franco —dijo la copia oscura de Madoka mirando de reojo a la chica de ojos rojizos.

—Me da gusto saber que lo harás pero… Sería mejor que no hagas nada imprudente ¿me escuchaste? —habló Tsubasa picando con la punta de su dedo la mejilla de su amiga quien se sonrojo por lo que estaba haciendo la esposa de su amor platónico.

—¡Sí ustedes empiezan a hacer eso las dejaré atrás humanas! —Gritó desde su posición la de ojos azules.

—¿Acaso estás celosa, anciana? —Preguntó la chica de pelo rosa con una sonrisa burlona.

—Madoka, no tenías que decir eso —susurró Tsubasa quien al igual que su compañera y la demonio seguían su camino a través del laberinto. Pero cuando la copia de Madoka dijo esas palabras la mayor de las tres se detuvo en seco.

—¿Qué pasa? ¿Es hora de tus medicinas, abuela? —Volvió a decir la peli rosa.

—Domine umbrarum, audi vocem meam, et destrue stultos, qui audent stare in via tua, et interfice stultos in via tua, et da mihi potestatem perdendi omnia, domine umbrarum, spiritum ultionis (Señor de las sombras escucha mi voz, y destruye a los tontos que osan ponerse en tu camino, acaba con los tontos que se ponen en tu camino y dame el poder para cortar a través de todo ¡señor de las sombras - espíritu de la venganza!) —La demonio que estaba dándole la espalda a las dos féminas pronto se volteó quedando frente a ellas ocultando sus ojos entre los mechones de su cabello extendiendo su brazo con su mano mirando donde las chicas, entonces un círculo mágico aparece y en su mano lo que parecía una alabarda—. —Es hora de su muerte

—Ta.. Tachibana..san disculpe a Madoka no quiso decir eso —era Tsubasa quien se disculpaba con la demonio tras haber visto el arma que porta la rubia.

—No, no era mi intención llamarte anciana o abuela pero según lo que escuche de Franco.. Él te llamaba toronjita y, pues.. admito que me pareció gracioso pero no me digas que te enojaste por eso —decía la copia de la puella de pelo rosa con una sonrisa.

—La de ojos azules levantó su arma para luego dejarla caer creando una gran ráfaga de energía pura que se combina con su energía demoníaca cortando el cuerpo de un demonio—. —Estamos cerca de ese cobarde infeliz, ya nos mandó uno de sus heraldos

—¿Qué.. Qué rayos es eso? —Pregunta aterrada Tsubasa mirando el cadáver del demonio que yace en el piso.

—Es uno de los inferiores, demonios que perdieron su nombre y ahora son bestias muchas veces nos confunden con ellos —dijo la rubia que se da la vuelta para seguir su camino—, —¿¡Van a venir o se quedarán allí!?

—Ahora vamos —dijeron en coro las dos féminas. Tanto la esposa del chico de pelo azul como su invitada corren para quedar al lado de la mujer de ojos azules.

.

.

.

.

.

—Tengo una pregunta, Asuka-san —dice la pelirroja que se puso a un lado de la demonio que miraba al frente luego de que las tres entraran por un túnel oscuro. Las féminas fueron transportadas a otra dimensión donde había solo oscuridad pero con la magia de la rubia pudieron iluminar el lugar siendo este un templo que combinaba a la perfección la antigua arquitectura sumeria con la azteca.

—Dime —fue lo único que escapó de los labios ajenos. Asuka se soltó del agarre de la jovencita de pelo rojo para ir un poco más adelante.

—Para qué estamos exactamente aquí y que quieres encontrar —dijo Tsubasa que se adelantó un poco dejando atrás a Madoka.

—Ignorando todo lo que preguntó la esposa de su amigo la de ojos azules lanzó con todas sus fuerzas la alabarda que tenía en sus manos golpeando un ídolo que estaba frente a ellas mismo que les dio la bienvenida—. —Es algo que una humana no debería estar preguntando

—Te lo preguntaré de nuevo ¿por qué estamos aquí? —Tsubasa preguntó un poco molesta con la rubia que solamente suspira pasando a un lado de ella.

—Es por qué hay algo más en esa historia ¿cierto? —Preguntó Madoka estando a espaldas de la demonio.

—Cómo le dije a tu amiga, estás son cosas que los humanos no tienen que preguntar —respondió Asuka que le estaba dando la espalda a las dos féminas.

—¿Por qué no quieres decirnos? —Volvió a decir Tsubasa esta vez sonando triste y un poco molesta por la indiferencia de la demonio.

—Porque ella no quiere que sepan lo que tiene planeado para ustedes ¿cierto Remina? —Habló un hombre encapuchado que salió de las sombras quedando frente al ídolo destruido.

—¿Remina? ¿Quién es Remina? —Pregunta de nuevo Tsubasa.

—Remina es el verdadero nombre de esa mujer, ella es un monstruo que ha venido a este mundo para traer la desgracia y el sufrimiento —responde aquel hombre misterioso.

—¿Es eso cierto? —Dijo Madoka al caminar con pasos presurosos para ponerse al lado de la demonio.

—¿Te comieron la lengua los perros de Tíndalos? ¿Remina? —Decía con burla el hombre de la capucha.

—¿¡Responde de una puta vez!? ¿¡Quién coño eres en realidad!? —Blacky como la demonio llamaba a la copia malvada de Madoka tomó por el cuello de las ropas a la rubia.

—Él tiene razón, mi nombre real es Remina y tal como dijo soy un monstruo que ha estado comiendo los planetas en otra dimensión, la dimensión de donde vengo ya no tenía más alimento por eso me transporte hasta su realidad pero fui muy lejos cuando me enfrente a una Luna hermana que me lastimó, mi cuerpo pudo haberse destruido pero no me esencia. Mi espíritu o alma tomó posesión de una bebé demonio de nombre Suikyo, tuve suerte de que ella fuera compatible conmigo, estuve dormida durante muchos años pero en nuestro combate desperté y tomé el control de este cuerpo… Es cierto que odio a los dioses, humanos y demonios por igual.. ¡Pero nunca haría algo tan cruel como matarlos! ¡Aquí conocí el amor! ¡La amistad! ¡En este planeta viven mis hijos, mis esposas y mis amigos! ¡Yo jamás dañaría a mis seres queridos! ¡Gildora despierta de una vez! —Gritó la demonio de pelo rubio mirando por encima del hombro ajeno al hombre de la capucha.

—Ese nombre ya no pertenece a este mundo, ni siquiera al otro, ahora soy "Crimson Devil" un ser todopoderoso que tendrá el control de este cuerpo para hacerlo mi esclavo y si quieres oponerte a mí está bien pero te prometo que ni tu con tus grandes poderes serías capaz de hacerle daño a… —El sujeto se quitó la capucha dejando al descubierto el cuerpo de una hermosa mujer de pelo negro y ojos amatistas que miraba a la rubia—. —Asouka ¿cuánto tiempo ha pasado? Todavía me recuerdas, soy tu amada Sarah

—Qué truco más sucio… —Susurró la demonio por lo bajo.

—En la guerra todo se vale mi amor, si quieres que me aleje del cuerpo de tu amigo tendrás que acabar conmigo pero no creo que puedas hacerlo ya que está humana es todo para ti —decía la imitación barata de aquella mujer que fue el primer amor de la súcubo.

—Tú no eres mi Sarah… Ella murió hace miles de años… Por culpa de.. —Las palabras que iban a salir de los labios de la demonio terminaron siendo secuestradas por la imitación de aquella mujer que amó la demonio.

—¡Exacto morí por tu culpa! ¡Tú me mataste! ¿O es que no se lo dijiste a tus amigos o a la mujer por la que me cambiaste? —Dijo con algo de burla en sus palabras.

—Cierra la boca… —Susurró la rubia quien apretaba sus dientes y puños con fuerza mientras aumentaba su cosmos.

—Tachibana-san… —Dijo por lo bajo la esposa del chico de pelo azul.

—Vamos diles que nosotras nos amábamos y que iba a tener a tu hija pero fuiste una cobarde y me dejaste morir más bien.. Tú me mataste. Ahora años después me entero que tienes hijos y estás jugando a la humana —seguía diciendo la falsa Sarah.

—No eres.. Real.. Mi Sarah.. Ella nunca diría esas cosas —mencionó la mujer de ojos azules cuyo cosmos dejó de ser color dorado y ahora por cada parte de su cuerpo una energía oscura emana quemando las manos de Madoka quien la soltó.

—¡Soy la mujer que has dicho amar! ¡Yo soy la mujer que iba a tener un hijo de una abominación como tú! ¡Remina! —Gritó la que se hacía pasar por la enamorada de la rubia.

—¡Ya cierra la boca! —Exclamó Asuka dejando que su cosmos oscuro tomará posesión de ella transformándola en un diablo. Con cuernos un poco más grandes a los habituales, una cola de color negro terminando en un aguijón, alas hechas de oscuridad y ojos color rojo como la misma sangre.

—Hasta que por fin te muestras como eres, Asouka —dijo por lo bajo la falsa Sarah sonriendo por lo bajo.

—¿Tachibana-san? —Murmuró aterrada la chica de pelo rojizo.

—¿Qué vas a hacer? ¿Matarme de nuevo? —Seguía picando a la chica de pelo rubio aquella aparición.

—Ganas no me faltan.. Eres un monstruo.. Tú no eres.. Mi.. Sarah… No lo eres… ¡No eres mi Sarah! —Exclamó la demonio liberando una gran cantidad de energía. Un estruendo se escuchó al tiempo que una nube de polvo se levantaba haciendo que Madoka fuera a proteger a su maestra.

—¿De dónde rayos saca tanto poder? —Dijo por lo bajo la aparición que volvía a su forma original.

—Sarah.. Era la mujer que ame con todo mi corazón, ella fue la primera que no me miró como un monstruo, ella fue la primera mujer con la que estuve y, no dejaré que alguien como tú mancille su recuerdo, prepárate Gildora —mencionó la rubia cuyos ojos volvieron a su color azul.

—Y yo que pensaba podría usar tu poder para mi beneficio, un tropiezo no es ninguna caída, todavía tengo un as bajo la manga —dijo el hombre encapuchado chasqueando los dedos creando un pequeño grupo de zombies de lava—, —mis amigos te harán compañía

—¡No me jodas! —Exclamó la rubia al lanzarse a la batalla creando una espada con su energía oscura. Con la misma pudo cortar a varios de los zombies de lava—. —¡Ustedes solo son basura! ¡Y ahora me encargaré de mandarte al décimo círculo del infierno de donde no tenías que salir, Gil! —Gritó la diablesa de pelo blanco.

—Cómo dije, tengo otros planes —habló el íncubo de pelo oscuro que se convirtió en una nube de humo.

—¡Tachibana-san! —Era la voz de Tsubasa quien pedía ayuda.

—Asuka estando de pie frente al altar chasqueó con sus dientes por qué no pudo acabar con su enemigo. Tras escuchar la voz de la pelirroja desde su lugar extendió su brazo creando una cadena de color negro con la que atrapa al diablo de fuego—. —A ellas no las van a tocar… ¡Yo las voy a proteger!

—Asombroso —dicen las dos chicas que vieron desde la primera fila a la rubia o ahora albina terminando con todos los molten zombies.

—Y ese era el último —dijo la chica de pelo blanco sonriendo. Esto hizo que las dos chicas se pusieran un poco rojas—, —ahora solamente falta destruir ese molesto totem.

—Tachibana-san… —Eran los susurros de Tsubasa.

—Parece que esa mujer es una caja de sorpresas ¿cierto? —Habló por lo bajo la chica de ojos rojo sangre quien al igual que su compañera tenía sus mejillas algo rojas.

—Cargando un poco de su energía la demonio creó un par de espadas con las cuales rompe el tótem liberando una pequeña gema que cae justo en las manos de la albina de ojos azules—. —Con esto creo que Franco-chan aguanta un poco y no se saldrá de control

—Qué es eso, Asuka-san —dijo Tsubasa quien se adelantó un poco. Casi cae por haber pisado mal un escalón pero gracias a la velocidad que adquirió la súcubo pudo atrapar a su amiga—, —ten cuidado princesa no quiero que te lastimes

—Por esas palabras la chica de pelo rojo se puso como un pequeño tomate debido a la cercanía del rostro ajeno—. —Gracias… Ta..Tachibana-san

—No hay problema, conejita —sin darle tiempo a nada Asuka le dio un pequeño beso en la frente a la más joven. Provocando que la pelirroja se sonroje.

—Pff.. Parece que Franco tiene competencia —comentó Madoka que quedó junto a las dos chicas mostrando una gran sonrisa llena de burla por cómo se veía la joven maestra de la puella.

—No… No digas nada.. —Murmuró una sonrojada y molesta oji roja teniendo un pequeño y lindo puchero.

—Cómo digas conejita —terminó de decir la peli rosada chica mágica.

—Bien nos vamos chicas —habló la demonio que creó un círculo de hechizos con el cual desaparece del lugar junto a sus dos amigas.

.

.

.

.

.

De vuelta en el hospital - Cafetería

—¿Qué fue lo qué pasó? ¿Dónde estuvieron? —Preguntaba confundido el chico del parche cuyo brazo había adoptado otra forma.

—No te imaginas por las cosas que hemos pasado —respondió Madoka para luego sentarse en una silla cerca del peli azul.

—Mejor me saltaré los detalles, y qué le pasa a Tsubasa tiene la cara roja —dijo por lo bajo el chico.

—Tampoco querrás saberlo —Madoka suspiró de forma pesada.

—Al menos ya estás mejor, pequeño tonto —habló una chica de pelo blanco y ojos azules.

—¿Quién eres? —Preguntó el argentino mirando a la chica que estaba frente a él. Sus ojos recorrieron el cuerpo de la jovencita hasta que estos quedaron en cierta parte de la fémina de mirada azul—. —Qué grandes son..

—Te salvo el trasero para que un demonio psicópata no te mate y me pagas de esta forma mirando mis pechos —dijo la chica de mirada azul con una pequeña sonrisa y una vena sobresaliendo de su frente.

—Espera.. ¿Asuka eres tú? —Mencionó el chico de pelo azul.

—La mencionada suspiró molesta llevando su mano a su cabeza. Aquella demonio de ahora pelo blanco bajó la cabeza para luego mirar a su amigo—. —Sí, soy yo genio

—Te ves diferente —dice el autor de pelo azul.

—Sí.. Es parte de algo que todavía no puedo decirles, ahora si me disculpan tengo algo que hacer —sonrió la chica de pelo blanco tomando aquella piedra que había recogido para empezar a masticarla luego de haberla puesto en su boca.

—¿Qué haces? —Preguntó confundida la chica de pelo rojo.

—Asuka la miró mordiendo con fuerza aquella roca—. —Perdón es que tenía hambre y, esto es una delicia, hace muchos años que no comía algo así, la sangre de un demonio inferior es horrible pero al menos este maldito hijo de puta tenía un poder lo bastante alto para darle un buen sabor a su sangre.

—Estás diciendo que… —Murmuró Madoka asqueada y eso se reflejaba en su rostro que se puso azul por el miedo.

—¿Qué? ¿Ustedes no hacen eso? —La albina ladeó la cabeza mientras seguía masticando la piedra hecha de sangre.

—Evitaré las preguntas y solamente diré para que lo haces —mencionó el muchacho del parche.

—La albina de ojos azules tragó la piedra que estaba masticando antes de contestar con una pequeña sonrisa—. —Lo diré de una forma en la que puedan entender, nosotros los demonios para obtener poder tenemos dos maneras de hacerlo. La primera es adquiriendo experiencia en las peleas y con entrenamiento y la otra es devorando a seres que son más débiles que nosotros por como han visto yo prefiero comerme a mis oponentes

—Recuerdame no invitarte a casa, Asuka —dijo con un poco de miedo y asco el jovencito del parche.

—Yo.. No me los como de la forma en que piensan, bueno no literalmente, sino que tomó sus poderes comiendo sus raíces —responde la albina antes de mirar a un lado con sus mejillas rojas por la vergüenza.

—Aww… Con esa apariencia te volviste un poco tsundere —comentó el chico de ojos verdes.

—¡A quién llamas tsundere! —Dijo molesta y algo sonrojada la chica de pelo blanco mirando a su amigo que empezó a reír por lo bajo.

—Ya, ya tranquila —fue lo que decía Franco intentando no reír por ver a su amiga comportarse de esa manera.

—Eres increíble, Tachibana. De una sexy rubia de grandes pechos pasaste a ser una lolita tsundere de pelo blanco con grandes pechos —dijo Madoka mirando a la albina mientras entrecerraba un poco sus ojos

—¿Quieres pelea, algodón de azúcar parlante? —Habló Asuka con un tono molesto.

—Uy se enojó la niña —se burló la peli rosa.

—Me..Mejor no diré nada, tengo cosas que hacer, nos vemos señor pasivo, cuida tus espaldas algodón de azúcar —dijo la demonio quien se acercó a la mencionada y estando a escasos centímetros de la peli rosa Asuka se agachó para darle un pequeño beso en los labios a la chica mágica que se sonrojo hasta las orejas.

—Debí haber traído mi cámara… —habló por lo bajo el amante del yuri que miraba donde la demonio estaba besando a la puella.

—Tienes un rico sabor, Ma-Do-ka-chan —dijo la peliblanca al separarse de los labios de su contraria.

—Có..Cómo te atreves a besarme.. Idiota… —Susurró molesta la chica mágica de pelo rosa quien tenía sus mejillas más rojas que un tomate.

—Nos vemos chicos —Asuka se dio la vuelta para luego empezar a caminar rumbo a la salida de la cafetería.

.

.

.

.

.

—Eso fue un poco extraño aunque sigo diciendo que debí traer mi cámara —susurró el chico del parche quien luego cruzó sus brazos.

—Dices eso por qué.. A ti no te besaron… —Murmuró la pelirrosa inflando sus cachetes esquivando la mirada de su amor platónico.

—Estoy jugando contigo pero debes admitir que es un poco… —Franco se quedó sin palabras. Por esa misma razón miró a otro lado dejando escapar un pesado suspiro.

—Claro lo que digas, pasivo —dijo la chica de pelo rosa y ojos rojos.

—Me llamaste pasivo, Madoka —pregunta el chico de ojos verdes.

—Sí, pasivo y sordo —respondió la mahou shoujo sacándole la lengua a su amigo.

—Ah, prefiero ser un pasivo y no un algodón de azúcar parlante con pechos pequeños —habló con cierto tono irónico el chico del parche.

—¿Quieres pelea? —Preguntó molesta la chica mágica.

—Cuando quieras algodón de azúcar —responde el peli azul.

—¡Tsubasa dile algo al pasivo/al algodón parlante! —Exclamaron los dos chicos al mismo tiempo mirando donde estaba una pelirroja distraída.

—Dijeron algo… —Murmuró Tsubasa.

—¿Te sucede algo? —Pregunta Franco a su esposa.

—No.. No me pasa nada.. Quizás sea por qué es la primera vez que viajo.. Al interior de un artefacto mágico —dice la pelirroja con una tonta sonrisa pintada en sus labios.

—Será eso.. O lo dices por otra cosa, conejita —mencionó divertida la chica mágica.

—A qué se refiere, Tsubasa —en ese momento los celos del chico de pelo azul empezaron a salir a flote mirando con el ceño fruncido a Madoka que desvió la mirada.

—Cuando salgamos será mejor que tengas cuidado con tu cabeza, Franco —habló la chica mágica antes de reír.

—No me digas que pasó algo cuando estuvieron con Asuka —dijo Franco mirando donde su esposa quien tenía una tonta sonrisa en su rostro mientras suspiraba como una chica enamorada.

—¡Asuka! —Exclamó molesto el chico del parche.

.

.

.

.

.

Mientras en otro lado - Habitación de Coco Tachibana

—¿Cómo estás? —Preguntó la demonio de pelo blanco entrando al cuarto de su esposa.

—Estoy.. Bien… —Responde con un tono de voz bajo y casi roto por el llanto.

—Asuka se acercó a la cama de mujer quedando junto a ella—. —Coco-chan, mi amor

—No te preocupes por mí, idiota estaré bien —dice la mujer de pelo azul con una triste sonrisa.

—Coco-chan.. Yo.. —Con la voz rota aquella demonio de pelo blanco se tiró encima de su mujer escondiendo su rostro contra las sábanas de esa cama.

—La dragón de pelo azul levantó un poco su brazo para luego dejar caer su mano sobre la espalda de su amada—. —Cariño ¿puedes dormir conmigo hoy?

—Claro, lo que quieras —dijo por lo bajo la albina que se acostó en la cama junto a su esposa. La demonio de melena blanca pasó su brazo alrededor del cuerpo ajeno atrayendo a su mujer a su cuerpo—. —Coco-chan si quieres.. Yo..

—No tienes nada que hacer, cariño. Quiero quedarme contigo.. Quiero… Quiero.. —Las palabras de la mujer de pelo azul se iban rompiéndose a cada momento que pasaba. La dragona se acurrucó contra el pecho de su amada para esconder su rostro contra los pechos de su esposa para romper en llanto.

—Coco-chan.. Lo siento… Por mi culpa.. Nuestra bebé —Susurró apenas la demonio quien también tenía un gran nudo en su garganta mismo que le impedía hablar con claridad.

—Por qué… Por qué.. Por qué la mala suerte me persigue.. Asuka… Primero.. —Sollozo—. —Primero fue.. Sunna-chan y, ahora nuestra hija, por qué no puedo ser feliz.. Por qué todas pueden ser felices y yo.. ¡Cuando estaba esperando a mi primer hijo un maldito infeliz me lo arrebató de golpe! —Gritó con sumo dolor la dragona de pelo azul haciendo un poco más fuerte su agarre mientras las lágrimas seguían cayendo por sus ojos manchando las ropas ajenas—. —¿¡Por qué demonios no puedo ser feliz!?

—Tranquila cariño.. Las chicas y yo estaremos contigo, mi amor no estarás sola, los niños te quieren mucho. Eres también su madre —dijo la albina.

—Pero… —Habló Coco-chan por lo bajo sin alejarse del cuerpo ajeno.

—Ya veremos cómo cumplir tu sueño, mi amor. Por el momento será mejor que descanses un poco —dice la albina de ojos azules.

—Claro cariño.. —Susurró Coco-chan quien se acomodó un poco en los pechos de su esposa para luego ir quedándose dormida en los brazos de su amada.

Tuve que hacerme la fuerte por mí y por ella. Aunque ella haya escuchado lo que dijo Meido… Está haciéndose también la fuerte. Le dolió mucho el haber perdido a Sunna-chan; de haber tenido un poco más de poder, ella podría seguir aquí con nosotros.

De no haber sido por mí estupidez mi amada nunca habría pasado por esto, tengo más culpa que nadie por lo que está pasando mi esposa, sí he de ir hasta los confines del universo lo haré para ver de nuevo la sonrisa de mi amada Coco-chan..

.

.

.

.

.

A la mañana siguiente

—Duerme bien, mi princesa —susurré mirando a mi esposa que seguía dormida teniendo sus mejillas manchadas por sus lágrimas.

—Quédate un poco más.. Cariño —dijo mi amada.

—Quiero pero en unos minutos más vendrá Meido-kun para tu revisión, además hay algo que necesito hacer pero te prometo que haré todo lo que esté en mis manos para hacer que te vayas a casa conmigo —mencioné acariciando el brazo de mi esposa.

—De acuerdo, cariño.. Ya quiero irme de aquí, la comida es mala pero no tanto como la tuya —bromeó mi esposa de pelo azul.

—Oye, eso fue un insulto —contesté fingiendo tristeza.

—Sí quieres después te enseñaré a cocinar, mi amor —escuche que dijo la mujer que estaba en mis brazos.

—Sigo pensando que me estás insultando de una manera indirecta pero aún así aceptó con gusto —dije acercándome a mi esposa para darle un pequeño beso pero cuando estaba por hacerlo…

—¡Tachibana-san! —Se escuchó la voz de la pequeña Last Order.

—Y.. Justo cuando… —Susurré un poquito molesta. Miré a la pequeña quien se miraba triste.

—Su esposa se encuentra bien, dice Misaka Misaka yendo donde las señoras para ponerse junto a la señora de pelo blanco y mirarla a los ojos —fueron las palabras de la pequeña niña que nos miraba con sus ojitos llenos de pequeñas lágrimas amenazando con salir de sus ojitos.

—Estamos bien, Last Order gracias por preocuparte —habló mi esposa con una tierna sonrisa.

—¿Enserio? —Preguntó la pequeña niña de melena café.

—Así es, cariño. De modo que no tienes porqué preocuparte —eran las palabras de Coco-chan quien se alejó un poco de mi busto.

—Qué le pasó a la señora Tachibana ya no tiene el pelo rubio, ahora parece una abuela dice Misaka Misaka mirando a la señora albina de grandes pechos —mencionó la curiosa pequeña que me miraba.

—Suspire—. —Mi amor, iré a tomar un poco de aire fresco, Last Order ¿podrías quedarte aquí y cuidar a mi esposa?

—Sí, cuidaré a la esposa de la señora de pelo blanco mientras se va a hacer alguna cochinada —dice la pequeña niña haciendo una pose militar.

—No tengo idea de donde saca esas cosas.. Enseguida volveré cariño —mencioné al bajar de la cama. cuando estaba por irme me di la vuelta quedando a espaldas de la niña, me agache dejando un beso sobre los labios de mi esposa que al momento se sonrojo.

—Cariño… Aquí.. no —dijo una sonrojada Coco-chan que desviaba la mirada.

—En un momento volveré cariño —fue lo que dije luego de haberme separado de los labios de mi esposa. Puse la mano sobre la cabecita de Last Order para revolver un poco los cabellos de la niña y así salí del cuarto. En el pasillo del hospital me encontré con el médico que atendía a mi mujer.

.

.

.

.

.

—Maestra ¿qué le pasó? —Preguntó Meido-kun que me miraba sorprendido.

—Es una larga historia —respondí llevando mi mano derecha a la parte trasera de mi nuca mientras miraba a un lado.

—¿Todavía sigues esa tonta idea? —Mencionó el hombre de bata blanca con una seria expresión en su rostro.

—Me quedé en silencio escondiendo mis ojos entre los mechones de mi cabello.

—Quiero preguntar ¿qué harás cuando obtengas ese poder? ¿Cambiará en algo lo que has hecho hasta ahora? —Dijo mi amigo.

—Por supuesto, una vez que consiga ese poder.. Me vengaré de los olímpicos y así la vida de mi hija no nacida será vengada. Me alegra que ese imbécil de Loki haya dejado una pequeña semilla del árbol sagrado —mencioné mostrando una tétrica sonrisa mientras elevaba un poco mi cosmos.

—¿Dónde quedó la mujer que era mi maestra? —Preguntó el hombre de bata blanca que dejó escapar un pesado suspiro.

—Esa mujer murió hace mucho tiempo, Meido. Morí hace mucho tiempo.. Mi vida se fue a la mierda cuando esos malditos dioses me quitaron a mi hija e hicieron conmigo algo imperdonable —dije molesta.

—Solo espero que sepas lo que haces, maestra. Sí me disculpas tengo que ir a atender a mis pacientes —habló mi viejo amigo pasando junto a mí antes de perderse en uno de los pasillos del hospital.

—Estoy segura que lo que estoy haciendo es lo correcto. Nadie más tendrá que sufrir lo que yo, cuando consiga la lanza de Gungnir baré lo que ese idiota de Loki no pudo hacer.. Lo siento Aioria-chan, Aioros-kun pero pronto nos convertiremos en enemigos —dije para mis adentros mientras seguía caminando hasta llegar al lobby del hospital donde estaba un hombre cuyo cosmos me pareció familiar.

.

.

.

.

.

—¿Oh pero miren a quién tenemos aquí? —Dijo un hombre de pelo naranja. Llevando pantalones del mismo color con pequeñas correas de color negro alrededor. Zapatos de color café. Camisa negra y guantes de color negro.

—Conque ese asqueroso cosmos era tuyo ¿qué haces aquí? —Hablé molesta mirando al sujeto de pelo naranja.

—¿Así tratas a un viejo amigo? —Preguntó el chico de mirada café con una tonta sonrisa en su rostro mientras se acercaba al lugar donde me encuentro.

—Tú y yo ya no tenemos nada que nos una, lo nuestro terminó hace mucho tiempo, ahora estoy casada y tengo a mis hijos. Tengo una familia que me ama y amo con todo mi corazón —le respondí mirándolo molesta a la vez que elevaba mi cosmos.

—Qué fría eres, Asoúka y yo pensaba ibas a tirarte en mis brazos —el sujeto de extraña vestimenta tomó mi mentón con delicadeza para alzar mi vista y así él también pudiera mirarme a los ojos—, —veo que has entrado en la segunda fase de etapa de recuperación con el cabello blanco te ves muy linda, mi amor

—Ya te dije que.. lo nuestro terminó hace mucho tiempo, Apolo —golpee molesta la mano del sujeto para que me soltará.

—Esa actitud es la que me gusta aunque hayas regresado a tu etapa de recuperación sigues siendo la misma mujer de la que me había enamorado ¿qué me dices si nos vamos a otro lado? —Dijo el dios del sol con una tonta sonrisa en su rostro.

—Por eso es que odio a los dioses siempre creyendo que pueden hacer lo que quieran o tomar lo que quieran —dije tomando por el cuello de su ropa al sujeto que me seguía mirando.

—Cuánto más me rechaces, Asoúka más me gustas —escuche que dijo el hombre de pelo naranja que se acercó a mis labios para besarme.

Pasaron unos cuantos minutos que para mí fueron horas en los que sentía los labios de este hombre rozando los míos. Llegó incluso un momento en el que Apolo mordió mi labio inferior para meter su lengua en mi boca quise resistirme pero este sujeto siendo un poco más fuerte no pude quitarlo de encima de mi persona; los minutos pasaron y mis fuerzas fueron perdiéndose, hasta que por la falta de aire en mis pulmones ambos nos separamos dejando un pequeño hilo de saliva uniendo nuestros labios. Lo miré con odio pintado en mis ojos teniendo un gran rubor en mis mejillas..

—Olvide lo dulces que son tus labios, conociendote como te conozco estoy seguro que vas a ir conmigo para hacer lo que sigue de esto —comentó el sujeto que volvía a tomar mi mentón.

—Cuando obtenga la lanza de Gungnir vas a ser el primero de los dioses que morirá —dije mostrando una sonrisa misma que hizo al dios del sol soltarme. Apolo se quedó mirándome por unos cuantos minutos antes de reír.

—¿Qué es tan gracioso? —Pregunté molesta.

—Nunca lo obtendrás, mi linda demonio, mi linda Asuka

.

.

.

.

14000 palabras conforman el nuevo capítulo, el segundo fanfic más largo que he escrito, esto será como una compensación por no haber subido algo en estos días.

Quizás el próximo sea un poco más corto tal vez unas 10.000 palabras o menos, en todo caso, Ranita-chan si estás leyendo esto creo que te he ganado mi amigo, ¿qué quiero decir? Ya lo sabrás cuando suba una nueva historia un poco subida de tono y llena de muerte tal como me gusta, en fin sin más que decir nos vemos. En el nuevo capítulo contestaré los comentarios pero para Franco-chan, como te dije, si no estás cómodo escribiendo escenas +18 no lo hagas pero si te sientes seguro hazla que yo estaré esperando ansiosa por leerlo, bye bye