Capítulo 11: Las pozas colgantes (p.2)
Nuevamente ocurrió ese extraño vaciado de una poza a otra, esta vez me encuentro ante una copia exacta de mí mismo que sin palabra de por medio comenzó a atacar. Entramos en una especie de bucle del tiempo donde ambos sabíamos qué movimiento hacer y cómo bloquearlo, una pelea infinita contra mí mismo.
Llevábamos horas peleando pero el cansancio jamás apareció, conforme pasaba el tiempo empecé a comprender que con cada ataque mi otro yo mandaba un mensaje sin decir palabra alguna, como si lo mandara directo a mi mente o como si la pelea fuera un lenguaje de señas; su discurso me resulta extraño:
"La manzana no cae lejos del árbol. Sé consciente de tus emociones y podrás controlarlas. La manzana debe conocer su origen, pues aunque se sabe poderosa no ha alcanzado ni la mitad de su verdadero poder. Vuelve al origen, acércate al árbol o el árbol caerá sobre ti y te aplastará"
Perdí la cuenta de las veces que dijo esto, la pelea no acaba y no me quiero dejar vencer por mí mismo, pero el mensaje me tiene enloquecido de tanto escucharlo. De pronto una idea clara se forma en mi cabeza y estoy seguro que con ello pasaré esta prueba.
-Me rindo- dije cambiando mi postura de combate a una neutra.
-¿Qué dijiste?- preguntó mi otro yo deteniéndose abruptamente y cambiando su postura también.
-Dije que me rindo- repetí ante su mirada incrédula.
-El gran Ranma Saotome, el que jamás ha perdido un combate, el heredero de una tradición marcial familiar… ¿Se está rindiendo?- dijo poniendo una de esas sonrisas altaneras que me gusta usar, pero ahora me resulta muy irritante.
-Así es, y no es porque me sienta débil ni cansado, es sólo que me parece inútil pelear conmigo mismo, y si quiero obtener resultados distintos no puedo seguir haciendo las cosas igual que siempre.
-Vaya que has madurado, entendiste a la primera esta lección. Felicidades, pasaste la prueba-
La transición hacia mi cuarta prueba ocurrió en completa oscuridad, en medio del agua tibia que apenas cubría mis rodillas sentí una presencia bastante conocida para mí, pero que era imposible que se tratase de quien imagino, sentí mi corazón latir con fuerza cuando dicha presencia tomó mi trenza con los dedos y deslizó su mejilla desde mi hombro hasta mi barbilla.
-¡Akane!- grité justo antes de tomarla en mis brazos y unas misteriosas velas se encendieron al mismo tiempo rodeando toda la poza.
-Ranma, finalmente- dijo ella correspondiendo a mi abrazo, después de darle un largo beso en los labios la aparté un poco para poder observarla detenidamente.
-He pasado por cosas muy raras, pero esta vez temo que de verdad estoy soñando- dije sin poder quitarle los ojos de encima, está exactamente igual a como sale en aquella fotografía que me voló el cerebro hace un par de años y me dejó embobado por semanas, con esa túnica empapada que se le ciñe todo el cuerpo, como si fuera la escultura de una diosa griega.
-Tú no estás soñando, yo sí- dijo dulcemente mientras entrelaza su mano en la mía -Soy una proyección astral de mí misma, he estado soñando con este mismo momento sólo hasta antes de que dijeras mi nombre, había estado esperando a que me reconocieras-
-¿Eres tú mi cuarta prueba?- dije al tiempo que sujeté su otra mano.
-No lo sé, pero tengo que decirte algunas cosas que me han sido reveladas en sueños… Ranma… somos almas gemelas-
-Eso ya lo sé- dije acercándome a su rostro, pero ella toma el mío con dulzura obligándome a verla fijamente.
-Hablo en serio, somos almas gemelas, esta vida que nos ha tocado vivir es producto de nuestras vidas pasadas; tu y yo nos hemos amado en cada ocasión, pero amar no sólo se trata de una relación romántica, no siempre fuimos pareja, alguna vez fuimos hermanos gemelos, en otra vida fuimos padre e hijo y en varias fuimos sólo amigos. Llevamos varias vidas juntos, otras sólo nos topamos por un corto tiempo, y en algunas no tuvimos un final feliz. En ésta nos tocó volver a ser pareja para compensar las tragedias anteriores, pero esto no nos exenta de peligro o de que una separación vuelva a ocurrirnos… Ranma, esto es difícil de decir, pero desde que te fuiste he soñado cada noche contigo en esta poza y con un episodio de nuestras vidas pasadas, y en estos mismos sueños se me revela que tenemos la posibilidad de que el destino nos mantenga separados-
-¡Qué! No, eso nunca-
-Es un 50/50 de probabilidad- su voz se quebraba mientras decía esto.
-¿Pero quién te lo ha dicho? ¿Cómo es que estás tan segura?-
-Nadie me lo ha dicho, sólo lo siento, es una sensación de vacío en el pecho que me da al despertar, lo he sentido cada mañana desde que entraste a este lugar-
La tomé en mis brazos con urgencia, la inquietud me invade y mi respiración se agita, Akane es la otra mitad de mi vida e imaginarme sin ella me parece horrible, cerré mis ojos para lograr calmarme y al hacerlo muchas imágenes vinieron a mi mente; todo lo que ella acaba de decir lo ví, ví cada una de sus visiones en sueños, nuestras vidas pasadas, ví las tragedias y separaciones a las que se refiere, muchas de ellas fueron obra del destino, otras fueron enteramente nuestra culpa; abrí los ojos y llegó a mí esa sensación de vacío, de incertidumbre, de presentimiento de que existe la posibilidad de estar separados; con esto he entendido todo lo que ella me ha dicho. Las ideas toman una forma ordenada en mi cabeza, mismas que tengo que decirlas ahora mismo.
-Akane, acabo de entender todo lo que me has dicho, acabo de ver todo lo que tu has visto y tengo que dejar claras algunas cosas al respecto- hago una pausa larga para tomar aire, ella me mira fijamente y la calidez de sus ojos me alientan a continuar con mis palabras, tomo su mano y la pongo sobre mi pecho a la altura del corazón, ella sabe perfectamente que esto significa que lo que estoy a punto de decir es algo bastante serio -Si tal separación ocurre porque alguien o algo te aleja contra tu voluntad, es más que obvio que iré a rescatarte cueste lo que cueste; si lo haces por tu propia voluntad yo trataré de arreglar las cosas, pero si es algo realmente irreparable estaré dispuesto dejarte libre, porque quiero hacerte feliz sea de la manera que sea… y… y si… no quiero ni pensarlo, pero… si llegas a morir mucho antes que yo… seguramente enloqueceré, seguramente querré morir contigo, pero eres mi alma gemela, una parte tuya estará viviendo dentro de mí… tú sabes que estoy dispuesto a morir por ti, pero tu seguirás viviendo a través de mí y por lo mismo debo hacer todo aquello que siempre deseaste vivir, con lo terca que eres estoy seguro que jamás me dejarás solo- un abrazo aún más efusivo que el anterior fue la respuesta que recibí de Akane, con ello entendí que el sentimiento es mutuo, que ella piensa exactamente lo mismo que yo y que se alegra de saberlo.
-Ya casi amanece, te estaré esperando en casa- dijo antes de besarme para luego desvanecerse como si fuera un holograma. Nuevamente me transportan a otra poza; no entendí esta prueba pero parece que la superé.
Esta es la quinta poza, al sumergirme en ella sentí como caer de dos pisos de altura, aterricé en medio de una modesta casa que me resulta extrañamente familiar, como si hubiese estado en ella hace mucho tiempo. Escuché unos ruidos, como objetos golpeándose y cayendo, en un parpadeo tuve frente a mis ojos a mis padres peleando enardecidos y lucían más jóvenes, mamá parece tener mi edad y papá aún conserva cabello que se le asoma de su turbante.
-¡Mamá, papá! ¿Qué hacen aquí? ¿Ustedes también están soñando?-
-Oh no querido, nosotros somos la personificación de la sangre que corre por tus venas, y como verás, estamos algo conflictuados por aquí- dijo mamá volviendo a enfundar su katana.
-¿Qué?-
-Lo que quiere decir es que la parte de tu madre que vive en ti se contrapone a la parte mía que vive en tí- dijo papá bajando la mesa con la que se estaba protegiendo.
-¡Por Dios, viejo! Dime algo que no sepa, desde que nos reencontramos con mamá no he dejado de preguntarme cómo es posible que congeniaron y se casaron-
-Pues verás, justamente para eso estamos aquí, cariño, hay un tema que jamás hemos hablado contigo, algo que inconscientemente sabes porque seguro lo escuchaste siendo bebé, y estamos aquí para traer esa información al lado consciente de tu mente, verás…-
-Tu madre se vio obligada a casarse conmigo porque tú ya venías en camino-
-¡Genma!- mamá gritó exaltada ante la interrupción de papá, se le veía avergonzada.
-Es verdad Nodoka, tu nunca te hubieras casado con alguien como yo- le respondió dolorosamente, un tono que jamás había visto en él.
-No digas eso- le dijo ella a modo de consuelo, no puedo creer hasta donde ha llegado el sinvergüenza de papá.
-Espera un momento, me estás diciendo que mamá, con lo fina y educada que es, tuvo un tremendo tropezón contigo ¡Por todos los infiernos! ¿Qué fué lo que le hiciste?- lo tomé de su ropa para sacudirlo y sacarla la verdad.
-Cálmate cariño, aprecio que me tengas en tan buen concepto, pero tu padre nunca me hizo nada malo, lo digo en serio- mamá me tomó por los hombros, me mira de una manera que ya le conozco bien, me mira de ese modo que antecede a contarme de su vida.
-Ya veo, creo entender de qué va esta prueba… Bien, así que mamá, papá, ustedes tienen algo que contarme; adelante, los escucho- me senté con ellos una vez que ambos volvieron a poner el comedor en su lugar.
-Bueno, soy el más viejo aquí, le llevo casi cinco años a tu madre, creo que debería empezar a contar la historia, quizás debí hablarte de esto hace mucho tiempo, creo que nunca he mencionado a tu abuela-
-¡Ay, querido!- mamá inmediatamente tomó la mano de papá, ante mi expresión de extrañeza ella dijo -Es que a tu padre le cuesta mucho hablar de tu abuela- él jamás me habló sobre ninguno de mis abuelos, esto comienza a intrigarme.
-Tu abuela, Tenma Saotome, nombrada así por mi tatarabuela quien al igual que ella fue madre soltera, me crio y entrenó sola en largos viajes de entrenamiento al igual que yo hice contigo, siempre fue muy dura pero fue una gran maestra, nuestra familia no ha sido muy buena para reproducirse ni para ser longevos, gracias a que mi madre como hija única decidió embarazarse es que el legado familiar continua, nunca me dijo quien era mi padre, aunque sospecho que pudo haber sido un luchador sumō al cual ella nombraba mientras dormía…- papá hizo una pausa larga retirándose sus gafas sobando su nariz, unos segundos después retomó su historia -Nunca quiso verse débil frente a mi, ni siquiera el día de su muerte. Yo tenía dieciséis años cuando me obligó a trabajar en la tienda de un amigo suyo, me tenían ocupado casi todo el día para que no me diera cuenta cómo mi madre iba perdiendo su salud, hasta que un día me pidió que en mi siguiente descanso fuera a visitar la tumba familiar, la misma que tu conoces; dijo que ahí me vería para un nuevo entrenamiento; cuál fue mi sorpresa llegando al lugar y ver su nombre recién puesto en la lápida, sólo habían pasado tres días de haberla visto. Mi jefe, el amigo de mi madre, me dijo que ella no quería que la viera morir, porque eso la haría doblegarse y arrepentirse de no haber sido una madre cariñosa, que nunca quiso ser así conmigo porque pensaba que ser amorosa me haría débil, aunque tuvo sus momentos cálidos, siempre veló por mi fuerza y mi salud; desde que ella murió me vi sobreviviendo completamente sólo, entrenado por mi cuenta y sin rumbo fijo… No hubo día que no recordara a tu abuela mientras te entrené…- nunca había visto a papá tan afectado como en este momento, veo cómo da un ligero apretón en la mano de mamá, señal de que le cede la palabra.
-Casi siete años pasaron de eso cuando tu padre y yo nos conocimos, él tenía 23 y yo 18, desde la ventana de mi alcoba podía verlo entrenar debajo del puente del arroyo que estaba frente a mi casa, me llamaba la atención porque a pesar de lucir como un completo vagabundo, sus movimientos eran ágiles, precisos, hipnotizantes…- mamá hace una pausa donde su mirada y su voz se tornan amargas -Nunca pensé que mi vida cambiaría completamente de un día para otro; acababa de enterarme que papá me quería comprometer con uno de sus discípulos, el cual una tarde se le ocurrió seguirme de regreso a casa y estando cerca del puente trata de tomarme a la fuerza, tuve miedo, tu abuelo era un prestigioso forjador de katanas así que su discípulo llevaba consigo algunas armas, me arrastró hasta el arroyo fuera de la vista de la gente, sus amenazas verbales y la violencia con la que me sometió me dejaron paralizada, pero el tipo no logró llegar más lejos porque tu padre lo dejó inconsciente-
-Quise matarlo, intervine como cualquier artista marcial respetable lo hubiera hecho, pero al ver que se trataba de la bellísima joven que me tenía enamorado como un loco desde hace varias semanas atrás, perdí la razón y casi cometo un crimen-
-Pero yo grité asustada ante la posibilidad de ver un asesinato, así que detuve a tu padre tomándolo por los hombros, él se detuvo en el mismo instante en que mi agresor cayó inconsciente y yo perdí mis fuerzas, le pedí que me llevara a casa y me tomó en sus brazos, me sentí un poco reconfortada pero tuve miedo de que mis padres me vieran en brazos de un desconocido, le dije esto y como si se tratara de un camino familiar para él, llegó de un salto a la ventana de mi alcoba y entré. Pasaron tres días y en mi casa nadie se había enterado del ataque que sufrí, ni de quién me salvó e iba a visitarme cada noche a mi ventana, ni tampoco tuvieron noticias de mi agresor… Pero la verdad siempre sale a la luz tarde o temprano y el discípulo cobarde apareció junto a un par de vecinos que dieron su retorcido testimonio en que supuestamente él y yo conversábamos amablemente y un vago violento lo atacó por celos. Mi padre se escandalizó, a pesar de que le confesé que todo era mentira, que su discípulo me había atacado y que en realidad fui salvada, no quiso escucharme y prefirió continuar con el compromiso, prefiriendo ver a su hija con su agresor que con un vago… Mi decisión fue drástica pero no difícil, tomé todos mis ahorros y la ropa que pude y esa misma noche que tu padre fue a visitarme salí por la ventana para dejar toda mi vida atrás- mamá terminó de hablar y yo quedé atónito ante su relato, ella guardó un silencio lleno de pesar que al notarlo papá continuó la historia.
-Fue tan inesperado para mí que no supe cómo reaccionar, sólo obedecía a tu madre en todo lo que pedía, la tomé en mis brazos para sacarla de ahí, empaqué mi tienda y mis pocas pertenencias y huimos del distrito. Para mí era un sueño tenerla a mi lado pero debía ser muy cuidadoso con ella, mi trato con mujeres era nulo y con cualquier inconveniente podría sacarme de su vida para siempre, pues yo no tenía nada que ofrecerle y aunque yo estuviera muy enamorado sabía que ella jamás me amaría-
-Si bien no pensaba vivir con él, pensé en que podía ayudar a hacerme camino por la vida en plena libertad. Y así fue, él consiguió una segunda tienda de acampar y vivimos en calidad de nómadas viajando por todo el país, como otrora había vivido con mi suegra, estuvimos cerca de un mes viviendo así hasta que una noche de agosto la lluvia los sorprendió con un fuerte torrente en medio de un bosque a las afueras de Tokio, nuestras tiendas no eran tan resistentes por sí solas, tuvimos que montarlas una sobre otra para que soportara la tormenta. Una vez resguardados, empapados y asustados, nos acercamos para tratar de quitarnos el frío y… fue el destino, algo más fuerte que yo me invadió esa noche, tiempo después comprendería lo que fue, ya no había marcha atrás, te concebimos en medio de la lluvia, por eso creo que el agua estaría presente con importancia el resto de tu vida, es tu destino, hijo-
-Por supuesto que quise responder honorablemente a tu madre, pero una vez casados ella comenzó a decepcionarse mucho de mi, pues cada vez me descubría más fraudulento y menos heroico, pero vivir conmigo era mucho mejor que volver con su padre, quien se rehusaba a verla o hablarle, su única aliada era su madre que siempre fue comprensiva, pero la actitud de su padre la hacía pasar tantos corajes que la hizo caer enferma, ella en su enorme generosidad le heredó una casa en la playa justo antes de morir y en contra de los deseos de su esposo-
-Fue entonces cuando la vida volvió a cambiar de golpe; no teníamos dinero para seguir pagando la renta de esta casa, justo en la que estamos conversando en estos momentos. Al ser hija única papá no se pudo negar a la última voluntad de mi madre, pero tenía una condición, esa casa sólo podríamos habitarla su nieto y yo, si Genma pone un sólo pie en la propiedad ésta volverá a estar a nombre de tu abuelo. Aparte de eso tu padre y yo comenzamos a tener fuertes discusiones sobre tu futuro, él debía comenzar con tu entrenamiento y estaba convencido de que yo no soportaría ver la dureza con la que te iba a tratar-
-No sólo fue por eso, habían muchas promesas de por medio, le prometí a tu abuela preservar el apellido Saotome, le prometí a Tendo unir nuestras escuelas ofreciéndole un formidable guerrero para enriquecer el linaje de su familia, le prometí a tu madre que siempre estaría a salvo cuando se fugó conmigo; y cuando naciste le prometí que siempre cuidaría de ti… Sólo me faltaba hacer una promesa más para poder cumplir con todas las anteriores. No sólo le prometí a tu madre hacerte un hombre entre los hombres como bien sabes, también se lo prometí a tu abuelo; sólo que él tuvo una condición más, tu madre podría vivir en la casa que le heredaron mientras te estuviera entrenando, y yo podría por fin vivir con ella ahí hasta que tu contraigas matrimonio y demuestres ser todo un hombre, pues en las propias palabras de tu abuelo "Un hombre no está completo hasta que encuentra a su mujer"-
-Es por eso que hemos postergado tu encuentro con él, pero ahora vemos que ya falta muy poco para eso ¿Verdad?- no pude evitar sonrojarme ante el comentario de mi madre.
-Creo que es inútil tratar de ocultarles algo que ya saben- pensé que aquí había acabado mi prueba al admitirle a mi propia sangre la decisión tan grande que acabo de tomar, cuando una nueva pelea entre mis padres me sacó de mis pensamientos con un sobresalto. Me interpuse entre ellos para que cortaran con eso.
-Hijo no interfieras, que tengo mucha ira en mi interior y sólo hacer sufrir a tu padre va a aliviarme-
-Suéltala, hijo, deja que se desahogue, al cabo puedo defenderme de ella lo que me resta de vida-
-¡Quieren quedarse quietos y escucharme!- ambos guardaron silencio muy sorprendidos ante mi grito -Muy bien, ahora escúchenme con atención; antes que nada deben comprender que la vida no fue justa para ninguno de los dos, vivieron en la posibilidad de sus circunstancias y las consecuencias fueron catastróficas. Papá, entiendo completamente la ira de mamá, la alejaste de mí, yo crecí sin madre, probablemente yo tendría mucho mejor carácter y habría cometido menos errores de haber crecido con ella; pero entiendo que esta decisión no fue fácil para ti, me educaste de la única manera que conoces y sabías que sería efectiva, me sometiste a las peores técnicas y los más duros entrenamientos, pero gracias a ti soy tan bueno en lo que hago y no puedo reprocharte nada al respecto, además que te costó muchos sacrificios, no me imagino lo duro que fue para ti alejarte de quien amas-
-¡Tu padre no me ama!- dijo mamá amargamente.
-Eso no es verdad, mamá, ante su relato he descubierto lo mucho que papá te ama, es decir, me resultó muy familiar eso de las visitas nocturnas desde la ventana de tu cuarto, también lo de casi matar por defenderte y por supuesto jurar protección; aunque no quiera admitirlo, me parezco más a papá de lo que creí- vi como mamá deja caer su katana y papá carraspea para tomar la palabra.
-Gracias hijo, es cierto, amo mucho a tu madre, siempre lo he hecho; pero aun debo advertirte algo, algo que quise decirte desde que conociste a Akane y vi la impresión que ella causó en ti: Hijo, tú no estás en posición de ponerte exigente con las mujeres; no importa que tengas a un montón de chicas atrás de ti, tarde o temprano el carácter Saotome las aleja-
-¿Qué estás diciendo, papá?- pregunté al respecto porque me estaba dando un mal presentimiento.
-Algo que estuve a punto de decirte cuando Akane y tu se dirigían a la escuela en tu primer día de clases, estabas siendo muy grosero con ella cuando intervine. Te lo traté de decir "Tú no estás en posición de ser exigente con las mujeres, ahora escúchame bien porque esto sólo te voy a decir una vez" luego me tiraste al arroyo desde la barda-
-Amm, cierto, creo recordar muy bien esa escena-
-Es un mal de familia, muchacho, somos un imán de problemas al grado de que terminamos alejando de nosotros a nuestros seres queridos por su propio bien-
-¿Estás seguro de eso?- estoy dudando de la veracidad de las palabras de papá, quizás son exageraciones para justificar sus propios errores.
-Tan seguro como que mi madre escapó de su casa porque la destruyó en una batalla, tan seguro como que mi abuela murió de tantos corajes que hacía por culpa de ella y de mi abuelo, y tan seguro estoy de esta maldición familiar que el hecho de que tu madre aún esté con nosotros es porque es asombrosamente fuerte emocionalmente y todos estos años separados en realidad le han dado ventaja-
-Es cierto hijo, aunque no conocí a mi suegra, todo lo que dice tu padre a mi me consta de primera mano; incluso se lo dije a Akane cuando le regalé mi pastillero "Las mujeres Saotome tendemos a pasar por muchas adversidades"- dijo ella enmarcando una sonrisa como para amortiguar semejante noticia.
-Estoy jodido- justo cuando pensé que mi vida se estaba poniendo en orden veo que ese 50/50 del que me habló Akane es enteramente culpa de mis genes.
-No tanto, porque a pesar de mi pésima educación en cuanto a todo lo ajeno al arte, estos últimos años has demostrado la firmeza de tu carácter- dijo papá mostrándose muy orgulloso.
-Y la firmeza de tus sentimientos- secundó mamá.
-Has demostrado ser muy responsable y un gran maestro haciéndote cargo de las clases en el Dojo Tendo-
-Y entrenando formidablemente a tu futura esposa-
-Todas estas cualidades definitivamente no las sacaste de mi, todo es gracias a la sangre de tu madre-
-Oh querido ¿Es verdad lo que dices?- de pronto mamá volteó a ver cariñosamente a papá.
-Claro que sí, querida, no tienes idea de todas las ocasiones en que nuestro hijo llegó a causarme tanto miedo como el que me causas tú- respondió papá con una risa nerviosa.
-Y el hecho de que se parezca tanto a mi padre acrecentaba ese temor, me imagino- dijo ella uniéndose a su risa.
-¿Qué dices mamá? ¿Me parezco a mi abuelo?-
-En todo, cariño, por eso te pusimos su nombre, si hasta en el peinado se parecen, sólo que tú llevas tu cabello trenzado-
-Y tu abuelo lo lleva en coleta como la que solías usar antes del bigote de dragón- remarcó papá.
-Vaya, ahora tengo muchísimas ganas de conocerlo- hago una pausa larga, veo a mamá mucho más tranquila y viendo a papá de una forma que sólo he visto en otros ojos marrones, creo que es hora de cerrar esta conversación -Papá… creo que es necesario puntualizar una última cosa… Mamá te ama y mucho, mucho más de lo que crees, y creo que la existencia de Ranko hace obvia mi afirmación. Ustedes dos hicieron muy buen trabajo conmigo, ya quiero ver en qué se convertirá mi pequeña hermana. En fin, nunca pensé que tener una charla con ustedes pudiera cambiar tanto mi perspectiva, ahora que sé de dónde vengo para…- me vi interrumpido por ambos cuando dijeron:
-Saber hacia donde vas- me miraron fijo mientras se tomaban de las manos.
-Felicidades, pasaste la quinta prueba, te esperamos en casa, cariño- dijo mi madre justo antes de la siguiente transición.
Continuará...
