CAPÍTULO 24:
LIBERTAD
Nueva Vestroia, Palacio Real
Horror. Esa era la única palabra que podía describir el sentimiento que estrujaba los corazones de Los Peleadores Bakugan al ver a sus amigos petrificados. Leónidas vio con asco y asombro lo que les habían hecho, especialmente a Hydranoid y Gorem, no habían sido opuestos fáciles, así que verlos en esta posición, tan vulnerables, hacía que su sangre hirviera profundamente y la presencia delante de ellos no ayudaba en lo absoluto a calmar su furia.
-¿Acaso los humanos no saben tocar la puerta? -. Se burló el Príncipe Hydron jugando con su mechón de cabello rubio -. Hubiera esperado mejores modales, en especial de las hijas del Profesor Clay y el difunto Comandante Valiant -. Comentó mirando a Elisa y Mira.
La mención de su padre detuvo a Mira, aunque no eran tan cercanos como podría serlo un padre y una hija, no quería verlo lastimado. Una parte de ella esperaba poder salvarlo, pero temía que estuviera demasiado perdido en el camino que había tomado como para eso, a veces se preguntaba qué es lo que su difunta madre había visto en ese hombre.
Las cavilaciones de la pelinaranja fueron interrumpidas por la voz autoritaria del príncipe.
-¡Ahora lárguense! Antes de que decida castigarlos por allanar mi colección sin permiso.
Dill tenía que darle crédito a este principito, a pesar de tener un alto combate oficial del ejército frente a él como su enemigo, no mostró un atisbo de miedo ante su presencia.
-¿Tu colección? -. Cuestionó a Shun incrédulo para sorpresa de Nick.
El pelinegro sabía lo mucho que Skyress significaba para su amigo ninja, su vínculo era, en cierto modo, diferente al que él y Dan compartían con Leónidas y Drago. Su lazo podría parecer más el de una protectora y mentora con su protegida que el de compañeros, a veces pensaba que la Bakugan podía ser como una segunda madre para Shun, así que lo sorprendía verlo tan sereno como siempre, aunque esa fue una de las características que lo hicieron admirarlo más que antes.
-Así es, estos cinco Bakugan son únicos y solo me falta uno para terminar mi colección, es una lástima que ese no me lo vayan a entregar ustedes -. Comentó el ojilila mirando a Elisa y Leónidas.
-Eres un monstruo-. Interrumpió Marucho en voz baja.
-¿Qué dijiste? -. Preguntó al príncipe sin entender sus palabras.
-Capturaste a Preyas, el mejor amigo que he tenido y lo tratas como un objeto-. Reclamó el rubio.
-Peor que eso-. Dijo Elfin.
-¡Te haré pagar por eso! -. Gritó el pequeño Peleador antes de arremeter contra el príncipe.
-Linda rabieta-. Se burló el rubio con los brazos cruzados.
El terrícola no pudo avanzar más cuando una fuerte patada se clavó en su rostro, enviándolo varios metros hacia atrás y haciéndolo caer a rastras a los pies de sus amigos mientras se acariciaba la mejilla adolorido. Nick y Shun fueron los primeros en alcanzar a su amigo para ver el daño junto a las chicas. Tenían que reconocerle al pequeño que aguantaba bien el dolor, pues no permitía que sus lágrimas escaparan de sus grandes ojos azules.
El Capitán Elvar fue el primero que presenció al responsable de la herida del Maestro Marukura. Un par de cyborgs apagaba su sistema de camuflaje y se postraba con orgullo frente a Los Peleadores, armadura completamente metálica, gran visor en forma de ojo en el centro de su máscara, en sus extremidades llevaba lo que parecía ser un tipo de prótesis cibernética mientras las luces rojas de su sistema sobresalían entre las ranuras de su cuerpo.
Al lado del misterioso individuo, una mujer con un atuendo muy similar miró fijamente a los chicos con los brazos cruzados, pero a diferencia de su compañero, la energía de su sistema era azul y recorría su cuerpo más delgado mientras su enorme visor de color zafiro los veían mente fijos.
-Que descortés de mi parte, permítanme presentarles a Sentinel Alfa y Omega, los Ciber-Peleadores perfectos con la única misión de acabar con El Arma y todo aquel que nos desafíe -. Presentó el príncipe a sus refuerzos -. No pensaron que vendría solo, ¿o sí?
De repente, la puerta detrás del monarca se abrió, revelando la imagen de Mylene Farrow.
-Su Alteza, es hora de irnos-. Llama la mujer extendiendo su mano.
-Vaya, creo que es mi hora de partir-. Comentó el ojilila antes mirar a los soldados especiales -. Acaben con El Arma y sus amigos -. Ordenó antes de alcanzar a la peliazul.
El silencio reinó en la sala del trono antes de que las máquinas alzaran sus brazos izquierdos, mostrando un pequeño compartimento similar al de las cartas en un lanzador. Los estaban retando a pelear, a probar su orgullo y habilidad frente a lo mejor que la corona tenía que ofrecer.
De repente, Nick profundizó su lanzador a Marucho, que solo miró confundido a su amigo más alto.
-Lo vas a necesitar para infiltrarte en los sistemas y liberar a los chicos -. Señaló El Peleador Darkus a sus amigos petrificados.
-¿Pero con qué vas a pelear? -. Preguntó Shun.
-Con esto-. Respondió Elisa rápidamente, extendiendo su propio lanzador negro con trazos morados al terrícola.
Nick permaneció el dispositivo de su amiga mientras la veía a los ojos, las súplicas de cuidado no tuvieron que ser pronunciadas, sus brillantes ojos verdes lo expresaron muy bien en su lugar.
-Necesitaras refuerzos-. Comentó el capitán equipándose su propio lanzador.
-Sin Drago aquí, Leónidas y yo somos los más fuertes, así que nosotros los ayudaremos-. Argumentó Anhur en el hombro del pelirrojo.
Nick asintió antes de equipar el lanzador de su amiga rubia en su antebrazo izquierdo.
-Comencemos-. Retó Alfa mirando al terrícola.
-¡Golpe de Poder! -. Dijeron los cuatro al unísono.
-Yo empiezo-. Comenzó Nick antes de lanzar una carta de inicio -. ¡Carta portal lista!
El morado no tardó en perderse sobre el gris de la sala del trono antes de que el capitán sujetara a su compañero entre sus dedos.
-¿Listo? -. Preguntó el capitán a su compañero.
-Sabes que sí-. Contestó el Bakugan antes de envolverse en una esfera y saltar a la mano de su compañero.
-¡Bakugan, pelea! ¡Bakugan, oleada! ¡Anhur Subterra!
Estrellando el extremo inferior de su lanza contra el suelo varias veces, el guerrero se levantó con su escudo y sus llamativos yelmo en lo más alto.
-No podemos quedarnos atrás, Leo-. Dijo Nick a su compañero -. Pero no podemos pelear aquí, podemos lastimar a los chicos.
-Entiendo, los sacaremos de aquí-. Respondió el Bakugan antes de ser sujeto por su peleador.
-¡Bakugan, pelea! ¡Bakugan, oleada! ¡Vamos, Rey Leónidas Darkus!
El dragón negro se levantó con un poderoso rugido emergiendo desde lo más profundo de su ser y sus ojos rojos brillando como un intento de intimidación.
-No debemos guardarnos nada, los estudios revelan que eso es perjudicial con El Arma -. Grabó Alfa, a lo que Omega asintió.
-Bakugan, pelea. Bakugan, oleada -. Lanza el robot con apariencia femenina.
Una esfera azul recorrió la extensión del improvisado campo de batalla hasta llegar al centro, un ojo amarillo brilló mirando fijamente a los Bakugan de La Resistencia antes de que una gran serpiente se elevara hasta el techo de la gran sala. La larga cabeza con forma de dragón marino fue lo que llamó más la atención de los peleadores mientras su ojo de depredador los veía fijamente, como si tratara de penetrar sus almas y un ojo cibernético fungía como un reemplazo para su orbe derecho. La parte frontal de su largo cuerpo contaba con una larga placa metálica que recorría toda su extensión hasta la punta, donde una lanza de gran grosor los esperaba lista para empalar a sus oponentes mientras pequeños brazos adornaban su cuerpo. Dos alas mecánicas de color gris con cañones en las puntas reposaban en la parte posterior de su largo y gran cuerpo,
Mira y el capitán se quedaron pasmados ante la impresión de este nuevo Bakugan. Leónidas rugió a su oponente, en señal de desafío, sin prestar atención al Líder de La Resistencia y como éste se acercaba a paso lento e inseguro hacia lo que parecía ser esta gran criatura marina modificada.
-¿Jormthan? -. Susurró el pelirrojo confuso.
-¿Quién? -. Preguntó Nick a su líder.
-Jormthan Aquos es… o era… el compañero de La Capitana Luria de la División Beta-. Explicó Mira viendo al coloso -. Parece que lo sometieron al mismo proceso que a Helios, lo mejoró en un monstruo, parte máquina, parte Bakugan.
Nick era el primero en reconocer la gran inteligencia en las ideas y capacidades de los vestal en el campo científico, pero ahora mismo era testigo de un proceso al que él jamás podría someter a un Bakugan: modificar su cuerpo para implantarle máquinas y destruir su libre albedrío para convertirlo en un esclavo de las ambiciones de alguien más. Entre más lo esperaba, más repulsiva y horrorosa le parecía la idea.
La criatura sacó probablemente su lengua delgada hacia sus enemigos mientras los analizaba uno a uno, preparándose para la batalla.
-Eso significa que…-. Comenzó el capitán antes de mirar a Omega, que solo observaba con los brazos cruzados -. ¿Joanna? ¿Eres tú?
-Joanna Luria murió con sus hombres, tuvo el mismo final que Eric Valiant y su cadáver fue quemado hace semanas. Yo soy Sentinel Omega, leal servidora de la corona.
La Ciber-Peleadora se limitó a extender las placas metálicas de su prótesis, revelando una carta azul destellando en el pequeño espacio reservado para las cartas.
-Poder activado: Pistola de Presión.
Del largo hocico del Bakugan Aquos salió una fuerte corriente de agua a gran velocidad en dirección a sus enemigos, que se agacharon ligeramente, listos para defenderse del primer ataque de la batalla.
-¡Cúbranse! -. Ordenó el capitán a su compañero.
Anhur asintió rápidamente antes de cortar un poco la distancia con el ataque para posarse frente a Leónidas y bloquear la corriente de agua con su escudo, clavando sus pies en el suelo para evitar retroceder ante el ataque.
-¡Tienen que salir de aquí! ¡Este no es un buen lugar para pelear! -. Gritó Shun a sus compañeros.
-Tiene razón, debemos volver a tierra firme-. Concordó el capitán antes de mirar a su compañero -. Anhur, tenemos que sacarlos de aquí -. Grabó el hombre al Bakugan.
Mientras comenzaba la batalla, Alfa solo se tomó un momento para presenciar su verdadero oponente. El Leónidas Darkus eran un dragón de gran tamaño, un poco más grande que el Dragonoid, pero no tanto como Anhur, tenía largas series de pinchos y cuernos rojos y morados recorriendo su armadura encima de sus escamas negras. Según los archivos del príncipe, este Bakugan tenía el poder para derrotar al Hades Darkus y al Elico Aquos al mismo tiempo, así que tenía que ser rápido para no correr con la misma suerte.
El Ciber-Peleador liberó su lugar en la prótesis una esfera roja con trazos dorados. Sujetó al Bakugan entre sus dedos metálicos filosos antes de mirar nuevamente a su enemigo.
-Encárgate del líder, Takahashi es mi objetivo-. Ordenó el espectro de hombre a su compañera.
-Sí, señor-. Asintió ella mientras él avanzaba despacio, más cerca del campo de batalla con la esfera en su mano cibernética.
-Bakugan, pelea-. Dijo el peleador en un tono tranquilo reflejado en el modulador de voz en su cuello mientras arrojaba al Bakugan al lado de la gran serpiente -. Bakugan, oleada -. Continuó mientras la esfera se abría al lado de su compañero con brillantes ojos verdes que contrastaron con el rojo de su energía de atributo.
Un Bakugan humanoide con una armadura roja se levantó al lado de Jormthan, símbolos dorados adornaban el metal rojo de su cuerpo, la parte más alta de su casco estaba rodeado por largos cuernos que miraban al techo, sus pies y manos mecánicas producían sonido ante el más mínimo movimiento realizado, mientras grandes placas cubrían desde la muñeca hasta el hombro, pero dejaban libres sus enormes manos cibernéticas, las cuales eran adornadas por nudillos con púas, creadas para destrozar al enemigo de un golpe. Dos grandes aros en forma de sol reposaban en su espalda y su largo abarcaba desde la cabeza hasta las piernas. Por otra parte, su pecho contaba con un amplio cañón gris y rojo, mirando directamente a Leónidas.
-Levántate, Raxus Pyrus-. Presentó Alfa a su Bakugan.
Mira y Elisa casi se caen de espaldas al ver al Bakugan de su padre, la ojiverde sabía que Raxus había sobrevivido a la batalla contra Los Vexos a diferencia de su compañero, pero jamás esperó que fuera usado como sujeto de pruebas para los retorcidos experimentos de la corona Una vez más, había subestimado la crueldad de sus enemigos al pensar que le darían una muerte rápida al Bakugan de un "traidor". Ahora, aquí estaba su viejo amigo, mirándolos con una expresión ilegible en sus ojos verdes escondidos bajo la abertura de su casco y entre la oscuridad del abismo que éste dejaba ver.
Sin dudarlo un solo momento, Elisa corrió más cerca del campo de batalla para avanzar lentamente al frente del Bakugan Pyrus.
-¡Raxus! -. Llama desesperada -. ¡Soy yo, Elisa! ¿¡Me recuerdas!? -. Grito esperanzado.
Sin embargo, el Bakugan se mantuvo en silencio, su mirada se desvió a Leónidas una vez más, reflejando una vez más sus intenciones en esta batalla: acabar con El Arma.
-Raxus, ¿qué te han hecho? -. Susurró la rubia con el corazón en la mano y peleando con las lágrimas por la situación de su viejo amigo.
Mira se acerco rapidamente a su hermana antes de rodearla con sus brazos una vez mas. Aunque el gesto fue apreciado por la ojiverde, su atención se mantuvo fija en el Bakugan del difunto comandante.
-¡Raxus, por favor, tienes que reconocernos! ¡Somos Mira y Elisa, tú nos cuidabas cuando éramos niñas!
Las súplicas y reclamos de perder en el aire, Leónidas sabía lo importante que era el caballero para sus amigas, pero ahora, éste lo vio con claras intenciones asesinas, así que no podía contenerse. Si quería evitar que estos Bakugan corrieran con el mismo destino que sus compañeros, tendrían que vencerlos y ganarlos en batalla.
-No las escucha-. Interrumpió Alfa a las jóvenes peleadoras -. Raxus Pyrus cuenta con reguladores de comportamiento que lo hacen leal a la corona. Sus nuevas partes cibernéticas, lo hacen el Bakugan más fuerte que hayan visto.
-Anhur y Leónidas: 1200. Raxus y Jormthan: 1400.
-Incrementaron sus niveles de poder-. Señaló el capitán.
Tenía que contenerse, si el Bakugan de su mentor no había sido capaz de reconocer a las niñas que cuidó durante años, no había posibilidad de que lo reconociera a él. Para salvar a Raxus ya Jormthan, tendrás que derrotarlo.
-Lo siento, viejo amigo-. Pensó el pelirrojo con pesar.
Nick vio con tristeza como Elisa parecía estar a punto de derrumbarse al ver al compañero de su padre, no quería pelear contra estos Bakugan, pero les habían hecho algo y la única forma de tener la oportunidad de descubrir que era y corregirlo era ganarlos en batalla .
-Perdóname, Eli-. Se disculpó el pelinegro con un susurro inaudible para su amiga antes de mirar a su oponente -. ¡Poder activado: Furia del Rey!
-¡Poder activado: Fuerza de Hércules! -. Continuó el Líder de La Resistencia.
-Leónidas y Anhur: 1600.
Leónidas y Anhur brillaron con la energía de sus atributos antes de salir disparados en dirección a sus opuestos. Jormthan se quejó por el dolor que le produjo la embestida del Bakugan Subterra, mientras que Raxus trató de imponerse al empuje de Leónidas clavando sus pies en el suelo y enredando sus brazos con los del dragón, pero fue inútil. Los cuatro Bakugan atravesaron los muros del palacio hasta caer por el borde la gran estructura en el cielo. Los peleadores no tardaron en perseguir a sus compañeros y saltar al vacío para seguir su batalla.
Nick vio asombrado durante la caída como Drago y Helios peleaban con unas extravagantes armaduras en el aire. El Bakugan rojo parecía usar las Trampas que Mira les había conseguido en Ciudad Gamma y se veía poderoso con esa armadura que combinaba con sus escamas.
Las miradas de Drago y Leónidas se cruzaron por un minuto, el dragón rojo tenía muchas preguntas, al igual que su compañero, pero sabían que no era momento para pensar en otra cosa que no fuera sus respectivas batallas.
Ambos colosos continuaron con sus direcciones opuestas mientras sus concentraciones regresaban a sus enfrentamientos, los gritos de los humanos y los vestales se perseguían por el sonido de los golpes, disparos y rugidos de los Bakugan.
Dan miró anonadado desde el hombro de su compañero como sus amigos caían al desierto detrás de los cuatro Bakugan. Al menos, tenía el conocimiento de que Ace y Baron habían decidido regresar a la base móvil para seguir la batalla desde el equipo de monitoreo del cuartel, así que no tienen que preocuparse de más por la batalla que tienen lugar en tierra firme.
-¡Nick, suerte! -. Gritó el castaño a su amigo mientras la distancia entre ambos se hacía cada más larga hasta que finalmente desaparecieron de su rango de visión.
Una gran nube de humo se formó en la base de la torre debido al fuerte impacto causado por la caída de los cuatro titanes mientras un gran cráter se formó debajo del lugar de impacto.
Jormthan se apartó de Anhur, aprovechando su piel lisa para escapar de su alcance mientras Raxus apartaba a Leónidas de encima con un fuerte golpe en un costado de la cabeza, provocando que el dragón rugiera adolorido por la fuerza del ataque.
El capitán usó una vez más su propio gancho para evitar una muerte segura, Nick no tardó en sujetar con fuerza el brazo del hombre mayor entre sus manos para detener su caída. No quería admitirlo, pero estuvo luchando con las ganas de soltar un grito por la adrenalina que produjo la caída en su cuerpo. Se rio con ligero nerviosismo estando sujeto al brazo del vestal como si fuera la cosa más valiosa del universo.
El capitán correspondió la acción antes de que escucharan el sonido de las llamas alterando el viento, sus enemigos robóticos surcaban el cielo gracias a pequeños propulsores en la espalda de sus armaduras.
En la batalla, Jormthan se abalanzó contra Anhur una vez más, pero su arremetida se vio bloqueada por el Bakugan Subterra y su gran escudo dorado. Rápidamente, la gran serpiente comenzó a rodear a su enemigo con su cuerpo alargado, las escamas abrazaron el metal y el cuero de la armadura y apretujaron con fuerza cuando el gran Bakugan Aquos tensó su agarre alrededor del cuerpo de su oponente.
-¡Anhur! -. Llama el hombre a su compañero.
-Está acabado-. Dijo Omega alzando una carta en su prótesis -. Poder activado: Pistola de Presión.
-Jormthan y Raxus: 1600.
El hocico del dragón marino brilló nuevamente con energía destellando entre sus colmillos, listo para liberar su ataque en el rostro de su oponente para dar por finalizada su primera ronda.
-¡Poder Haos activado: Bendición de Zeus! -. Contraataco el pelirrojo.
-Anhur y Leónidas: 1800.
Un relámpago dorado partió el cielo e impactó de lleno en el largo cuerpo de Jormthan, provocando que éste suelte un fuerte chillido debido a la fuerza del ataque.
El humo salía desprendido del cuerpo del Bakugan Aquos mientras corrientes eléctricas llamaban la atención desde las ranuras de sus placas metálicas. Anhur sujetó con fuerza a su rival entre sus grandes manos antes de comenzar a dar unos giros que lo desorientaron para luego lanzarlo contra el risco más cercano.
-Doble poder activador: Nube de Humo + Luz Perforadora -. Contraatacó Omega.
Una humareda se formó en el campo de batalla producido por las escalas de la gran criatura acuática, cegando por completo la vista de Anhur, que había perdido de vista a su oponente.
-Jormthan y Raxus: 2000.
-¿Dónde está? -. Pensó el Bakugan Subterra mirando a su alrededor con su escudo arriba.
El sonido de la piel deslizándose entre las rocas le dejaba claro que Jormthan lo estaba rodeando, tenía la longitud perfecta para hacerla, pero después de lo que había sucedido la otra vez, dudaba que fuera repetir esa táctica fallida.
El fuerte golpe de un láser sacó al guerrero Subterra de sus cavilaciones, por lo que se giró rápidamente para tratar de encontrar a su atacante, pero fue inútil. La niebla nublaba su campo de visión, por lo que no lo apareció cuando el fuerte mordisco de un nuevo ataque alcanzó su costado. Arriba, abajo, atrás, de lado, recibió golpes por todos los ángulos, Jormthan tenía el tamaño y la habilidad para usar por todos los lados y atacar por cualquier ventana disponible.
-Es escurridizo -. Dijo el Capitán Elvar depositando una nueva carta en su lanzador -. Poder activado: Terremoto Intenso -. Contraatacó el pelirrojo.
Anhur se vio rodeado una vez más por una intensa energía anaranjada que le dio el poder para dar un fuerte golpe en el suelo con la punta de su lanza, creando una serie de ondas que abrió la tierra y alejó el viento, y con él, se disipó el humo.
Jormthan chilló con fuerza ante el golpe de las rocas del desierto, que lo hizo encogerse ligeramente con los ojos cerrados por el dolor.
-Anhur y Leónidas: 2000.
-Poder activado: Gungnir Intenso -. Continuó el pelirrojo.
La lanza de Anhur brilló una vez más mientras miraba a su oponente. El Bakugan alzó el arma sobre su hombro y mandó un poco el brazo hacia atrás para tomar impulso antes de lanzar el afilado objeto.
-Anhur y Leónidas: 2200.
Jormthan vio con atención como la lanza acortaba la distancia con su alargado cuerpo, así que no dudó un solo momento en moverse ligeramente para que el arma chocara con el suelo. Sin embargo, una fuerte onda de energía fue expedida del arma, alejando al Bakugan Aquos por el poder ejercido y su posterior liberación en forma de explosión. El dragón marino cayó a los pies de su peleadora.
-Indicador de vida de Sentinel Omega: 50%.
-Es más fuerte de lo que decían los archivos -. Pensó la Ciber-Peleadora.
Mientras tanto, Raxus y Leónidas libraban su propia batalla. El Bakugan Pyrus embistió al dragón con fuerza, haciéndolo retroceder a pesar de que éste último plantó sus pies con firmeza en el suelo. El rastro de tierra aplastada llevó a la extensión rocosa más cercana, donde la espalda de Leónidas impactó con fuerza, obligándolo a liberar un rugido.
Inmediatamente, los puños de Raxus comenzaron a impactar uno tras otro a gran velocidad en el estómago protegido del Bakugan Darkus, que no tardó mucho en alzar los puños para tratar de bloquear los ataques de su oponente, pero los nudillos reforzados de éste podían romper su guardia.
-¡Resiste, amigo! -. Llamó Nick mientras sujetaba una carta -. ¡Poder activado: Cañón Maldito!
El característico ataque del Bakugan Maldito brilló en el alargado hocico de su creador antes de salir disparado contra la cabeza de su oponente, que retrocedió aturdido y tapándose el rostro para tratar de bloquear el poder del dragón negro.
Rápidamente, Leónidas embistió a Raxus con el impulso de sus alas, arrastrándolo por el suelo del desierto y dejando una gran marca hasta usar nuevamente sus alas para elevarse lo suficiente como para dejar caer al Bakugan Pyrus contra el suelo, levantando una gran nube de polvo.
Raxus miró aturdido como su objetivo caía sobre él con un golpe devastador, que solo resistió gracias a la protección que le ofrecía su armadura y sus partes cibernéticas. Leónidas trató de atrapar la cabeza de su rival entre sus mandíbulas, pero éste esquivó hábilmente los ataques moviéndose de lado a lado.
-Poder activado: Volcán Activo -. Contraatacó Alfa.
Una gran luz roja brilló en el cañón adherido al pecho de Raxus. El Bakugan Darkus rugió con dolor cuando un poderoso rayo salió desprendido de su enemigo, alejándolo varios metros con el poder de su pecho, desprendiendo humo. Leónidas tuvo que abrir sus enormes alas para evitar caer de espaldas.
Una fuerte patada impactó de lleno en el pecho adolorido del dragón, obligándolo a irse de bruces al suelo con un quejido antes de ser silenciado con fuerte puño en el costado de la cabeza y un pie reposando en el pecho para mantenerlo inmovilizado.
-Poder activado: Doble Cañón Ardiente.
Las placas en los brazos de Raxus se abrieron y descendieron hasta cubrir sus grandes puños por completo. Una luz amarilla comenzó a destellar entre los grandes abismos negros que tapaban las extremidades del Bakugan apuntando a Leónidas.
-¡Mella! -. Llamó el Bakugan Darkus a su compañero.
-¡Poder activado: Alma Oscura!
El ataque de los improvisados cañones atravesó a Leónidas cual fantasma, el poder de los rayos fue tal que el mismo Raxus se vio obligado a retroceder un par de metros mientras que el dragón negro lo perseguía, con el ataque aun atravesándolo. El Bakugan Pyrus se arrojó un fuerte golpe contra su enemigo, pero su poder le permitió atravesar la extremidad ya sus mismos enemigos hasta quedar a la espalda del caballero rojo.
Cuando Raxus se giró para defenderse de su enemigo, una fuerte patada giratoria impactó de lleno en el pecho del Bakugan Pyrus. Las rocas se levantaron tanto como el polvo cuando el cuerpo del gigante cayó con fuerza al piso.
-Muy bien -. Festejó El Peleador Darkus con un pequeño salto al ver como el Bakugan de su oponente reposaba una vez más su cabeza en el suelo antes de brillar en un aura de energía roja.
El Bakugan no tardó en caer a los pies de su peleador cibernético, el cual solo lo levantó usando un imán integrado en su prótesis para no tener que agacharse y disimular su derrota.
-Indicador de vida de Sentinel Alfa: 50%.
-Creo que no son tan fuertes como decía Hydron-. Provocó a Nick atrapando a su compañero.
-Solo estamos empezando -. Respondió la mujer antes de sacar una carta -. Carta portal lista.
El azul contrastó con el naranja del desierto, Nick y el capitán se pusieron en posición defensiva, esperando el siguiente movimiento de sus oponentes.
Omega sostuvo una vez más a su compañero antes de arrojarlo una vez más al campo de batalla.
-¡Bakugan, pelea! ¡Jormthan Aquos, oleada!
-¡Bakugan, pelea! ¡Bakugan, oleada! -. Continuó el pelirrojo -. ¡Anhur Subterra, levántate!
Los dos contrincantes se levantaron una vez más, mirándose fijamente enseñando el escudo, la lanza y los colmillos en señal de desafío. La serpiente mostró su delgada lengua una vez más antes de abrir la boca con un poco de humo emanando del interior de su boca, deslizándose entre sus grandes colmillos.
-No nos dejen atrás-. Intervino Nick lanzando a su compañero -. ¡Bakugan, pelea! ¡Surge Bakugan! ¡Rey Leónidas Darkus!
-Bakugan, pelea-. Continuó Alfa, lanzando a su compañero -. Raxus Pyrus, oleada.
El dragón y el caballero se miraron cara a cara una vez más. Para Leónidas, era imposible no recordar sus batallas con Vladitor, en cierto modo, Raxus de parecía bastante a su viejo némesis.
-Raxus y Jormthan: 1400. Leónidas y Anhur: 1200.
-Poder activado: Disco Solar-. Comenzó el Ciber-Peleador.
-Raxus y Jormthan subieron a 1600.
Los soles en la espalda del Bakugan Pyrus comenzaron a brillar con intensidad, Raxus puso sus manos sobre el borde de sus armas antes de alejarlas de su posición y deslizar las hojas entre ellas.
-¡Tengan mucho cuidado! -. Ordenó el capitán al reconocer el antiguo ataque favorito de su oponente.
Con el fuerte batir de sus alas, Leónidas esquivó el disco que iba dirigido para él, pero comenzó una gran persecución aérea, mientras que Anhur levantaba su escudo, bloqueando el arma del oponente, aunque ésta no se detuvo, la cuchilla brillante se demostró en el aire, rayando el escudo dorado del Bakugan Subterra y obligándolo a retroceder con sus pies siendo arrastrados por la tierra del desierto.
-Carta portal abierta: Reactor Aquos-. Apoyó la Ciber-Peleadora, provocando que un maremoto surgiera del interior de su carta portal.
-Jormthan y Raxus: 1800.
El agua cubrió por completo el campo de batalla, los miembros de La Resistencia se vieron obligados a alejarse para que el fenómeno no los alcanzara, pero el líquido era persistente y no dejaba cuartel en su poderosa embestida. Solo empeoró cuando el poder de la carta acabó con el fuerte balance del compañero del capitán, provocando que éste cayera al suelo y causara una enorme salpicadura en el campo de batalla que se llevó a ambos peleadores entre la corriente.
Ante la urgencia, Leónidas descendió rápidamente a tierra para evitar que Nick y el capitán sufrieran un terrible daño por el agua, aún con el ataque de su oponente persiguiéndolo.
-¡Leónidas! -. Gritó Nick preocupado al ver como su compañero ocultaba su cabeza entre sus alas para protegerlos con su gran cuerpo del agua.
El Bakugan Darkus produjo un fuerte rugido debido al dolor que le produjo el disco brillante al cortar en su espalda. Por suerte, su blindaje evitó que regresara a su forma de esfera. Sin embargo, la fuerte patada de Raxus sacudió el corto alivio del dragón.
Nick pudo observar con una mezcla de fascinación y horror como las piernas mecánicas del Bakugan Pyrus contaban con un tipo de botas cohetes, similares a las de Vulcan, que le permitieron acortar increíblemente rápido la distancia con su oponente y alejándolo de los miembros de La Resistencia con su ataque.
Ambos discos regresaron a las manos de su propietario, el cual los empuñó frente a su rostro en posición de pelea, desafiando a su objetivo.
Mientras tanto, Sentinel Omega enseñaba una nueva carta en su prótesis cibernética.
-Poder activado: Tsunami Controlado.
El dragón marino emitió un poderoso rugido que sorprendió a los peleadores, el agua alteró su rumbo, asumiendo un camino antinatural. Los Peleadores Darkus y Subterra vieron asombrados como el líquido los abandonaba para posicionarse sobre Anhur, creando un torbellino de agua a sus pies.
-Oh no -. Murmuró el guerrero antes de que el torbellino tomara más poder y se convirtiera en un tornado semejante al que creaban Drago y Percival al comenzar una batalla.
Un grito atronador de parte del Bakugan partió el frágil silencio en el campo de batalla mientras el fenómeno de origen antinatural lo elevaba hasta los cielos y la luz dorada del sol era obstaculizada por el azul oscuro del agua que producía la carta portal.
Un fuerte mordisco en su pierna llamó la atención del guerrero con yelmo de león, el cual no pudo gritar ante el escozor de la acción por el agua que se adentraban en su casco mientras las burbujas fluían del interior del objeto y sus manos se agitaban.
Jormthan apretujaba con fuerza su hocico en la extremidad de su oponente mientras envolvía su largo cuerpo alrededor del Bakugan Subterra.
-¡Anhur! -. Llamó el pelirrojo asustado al no poder distinguir a su compañero entre el agua.
-¡Tenemos que hacer algo! -. Dijo Nick en voz alta.
El Líder de La Resistencia asintió antes de levantar su lanzador nuevamente.
-Poder Haos activado: Bendición de Zeus.
Sin embargo, nada sucedió, la carta del hombre no brilló dentro del dispositivo y no daba indicios de hacerlo pronto.
-El Tsunami Controlado es un poder que, cuando se combina con el Reactor Aquos o se pelea en una zona con mucha agua, anula todos los poderes que pueda usar el oponente -. Explicó Omega con los brazos cruzados -. Se podría decir que tu Bakugan no puede oírte.
Dill vio asustado como lo que parecía ser la silueta de su compañero dentro del agua descendía a gran velocidad a tierra, siendo jalado por el antiguo Bakugan de su vieja amiga.
Antes de tocar el suelo, Jormthan corrigió el rumbo de su cabeza, moviéndola hacia arriba mientras usaba el impulso ganado en su cuerpo para azotar la forma de su contrincante contra el suelo con fuerza.
-Acábalo -. Ordenó la mujer.
El enorme dragón marino descendió una vez más a gran velocidad con fuerza golpe de su dura cabeza impactando de lleno en el cuerpo de su oponente, abriendo un nuevo cráter en la tierra por la fuerza del ataque. Anhur soltó un grito de dolor antes de brillar con la energía de su atributo y regresar a su forma de esfera.
-Fuerza vital del Capitán Elvar: 40% -. Anunció la computadora mientras el susodicho recogía a su compañero en el suelo.
-Perdóname, Dill -. Se disculpó Anhur entre los dedos de su peleador.
-Tranquilo, aún falta una ronda -. Consoló el pelirrojo a su compañero antes de dirigir su mirada a su rival.
Decía que Joanna había muerto junto a sus hombres, ella era la nueva compañera de esta versión retorcida de su Bakugan, pero peleaba igual que ella. No tenía sentido, ¿de verdad habían logrado imitar a la perfección el estilo de pelea de una persona? ¿Qué tipo de experimentos llevaba a cabo la corona?
Las cavilaciones del pelirrojo se vieron interrumpidas por el rugido de batalla de Leónidas, el cual intercambiaba golpes y cortes con Raxus. Los brazales y las grebas de su armadura le permitían bloquear los cortes, normalmente mortales, del Bakugan Pyrus. Eventualmente, el dragón negro consiguió atrapar una de las armas de su oponente antes de jalarla para que Raxus quedara frente a él y pudiera impactar la rodilla en el estómago del ahora sirviente de la corona.
-Poder activado: Nudillos de Fuego -. Contraatacó Alfa con la carta brillando en un intenso color rojo en el dorso de su mano mecánica.
Las manos de Raxus resplandecieron mientras el Bakugan guardaba sus armas de nuevo en su espalda e impactaba sus puños en los costados de Leónidas, a pesar de la efectividad y la dureza de la armadura que había heredado de Vladitor, el golpe fue sumamente eficaz, al punto en que le fue imposible emitir un sonido de su boca por la fuerza de los golpes, en su lugar, solo salieron gotas de saliva del hocico del dragón antes de que fuera cerrado violentamente por un golpe directo en la mandíbula inferior.
El poder del ataque fue tal que Leónidas cayó de espaldas al suelo con las costillas y la mandíbula adoloridas antes de regresar a su forma de esfera y caer a los pies de su compañero.
-Fuerza vital de Nick: 40%.
-Discúlpame, Nick, es más fuerte de lo que pensé -. Se disculpó Leónidas -. No volverá a suceder, te lo prometo.
-Descuida, con suerte, no tendremos que ganar, solo darles tiempo a los chicos para liberar a Preyas y a los otros -. Recordó el pelinegro a su compañero.
Su lado racional decía que alargaran la batalla tanto como pudieran para obligar a estos Ciber-Peleadores a huir o atraparlos y ver si podían hacer algo para ayudarlos a salir del aterrador estado en que se encontraban, pero una pequeña voz en su consciencia gritaba que ganaran la batalla y salvaran a estos Bakugan que alguna vez fueron parte de La Resistencia. Odiaba reconocerlo, pero no sabía qué hacer y una parte de él imaginaba que tampoco el capitán, ¿cómo hacerlo cuando era a sus amigos a los que estaba enfrentando en una encarnizada batalla por el destino de Nueva Vestroia? Parecía que la crueldad de la corona no conocía límites y el destino quería burlarse de ellos.
Palacio Real
-Demando una explicación -. Exigió el Príncipe Hydron siguiendo de cerca a la peleadora que lo había sacado de la sala del trono -. Mylene, tenemos a La Resistencia contra las cuerdas y das la retirada. Spectra jamás habría hecho eso.
Sin embargo, la peliazul no se molestó en girar a ver a su monarca mientras seguía caminando.
-Príncipe Hydron, nos iremos de Nueva Vestroia de inmediato -. Contestó la mujer volteando a ver al joven príncipe.
-¿De qué estás hablando? -. Preguntó el rubio confundido.
-Nuestra ocupación del planeta ha fallado, así que ahora debemos volver a Vestal a reagruparnos -. Explicó la ojiazul con una pequeña sonrisa en sus labios pintados.
-¿Qué? ¿Y volver ante mi padre con la cola entre las patas? -. Cuestionó el ojilila con temor -. Ambos sabemos que mi padre me culpara por todo lo que pasó aquí. No es justo, ustedes debieron evitar que La Resistencia destruyera los controladores dimensionales. Además, ¿qué pasará con sus soldados especiales? Ellos siguen peleando con El Arma.
-Usted está más consciente que nadie del poder del Arma, tarde o temprano ganará esa batalla. Recuerde: a más furia más poder, y aunque no se enfurezca, los humanos están liberando a sus amigos Bakugan en este momento. Si Leónidas no gana esta batalla por poder, lo hará por superioridad numérica -. Argumentó la mujer antes de poner una mano sobre el hombro del príncipe -. Descuide, su padre no lo culpará.
-¿No lo hará? -. Preguntó el ojilila esperanzado.
-No, él lo entenderá cuando le explique que sus soldados fallaron y que usted descubrió a un traidor -. Explicó Mylene -. A un traidor llamado Spectra Phantom.
-¿Culpar a Spectra?
No podía negar que sentía cierta renuencia a la idea, no era ningún secreto que tenía cierto favoritismo por el peleador enmascarado y sus habilidades de combate que muy pocos podían igualar.
-Por supuesto, por eso usó a Lync como espía -. Continuó la peliazul -. Usted sabía que planeaba derrocar a la Familia Real y proclamarse rey.
La sorpresa inundó las facciones del príncipe, sabía que el Líder de Los Vexos planeaba algo, pero no esperaba que fuera algo como esto y no tenía forma de averiguar si era cierto o solo una treta de Mylene para salvarle el pellejo a costa de su mejor soldado.
-Pero, Spectra… -. Susurró el príncipe apenado por el futuro de su mejor soldado si cedía a la idea de la mujer frente a él.
-Solo recuerdo esto, mi príncipe: usted solo descubrió un complot que destruiría al Imperio Vestal por completo. Imagine lo orgulloso que estará su padre cuando sepa todo esto.
Dio el golpe de gracia con esas palabras, no podía negar que se sentía apenado por el destino del enmascarado, pero su pellejo no valía tanto como el del Príncipe Hydron.
Con una suave sonrisa, el joven príncipe asintió.
-Lo siento, Spectra. No eres tú, soy yo.
Sala del Trono
-Este es un gran ejercicio aeróbico y todo, pero… -. Comenzó Elfin cansada saltando en el tablero de control -. No creo que oprimir botones al azar sea la respuesta. ¿Tú cómo vas, Marucho?
-No muy bien, entiendo las palabras, pero no estoy seguro de cuál es el código para desactivar los sistemas -. Respondió el pequeño rubio con los cables del tablero conectados al lanzador de su amigo.
Tras el escape del príncipe y la salida de sus amigos de la sala del trono, Mira había conseguido acceder a la entrada directa del sistema para tratar de ayudar a sus amigos. Sin embargo, el código estaba tan bien escondido que la tecnología que Marucho y Nick aprendían a dominar resultaba casi completamente inútil frente al encriptado del príncipe.
Para tratar de agilizar el proceso, Mira, Shun y Elisa habían comenzado a presionar botones al azar para intentar descifrar el código junto a sus Bakugan, que saltaban por todos los botones tan rápido como podían.
-No podemos rendirnos -. Recordó Ingram.
-¿Quién se ha rendido? -. Respondió Elfin retomando sus saltos tan rápido como podía.
Mira miraba cansada el teclado, también estaba frustrada, aunque lo escondía mucho mejor que Elfin. Sin embargo, llegó un punto en que no pudo seguir presionando botones, agobiada por la presión que sentía en esa situación.
-Mira, podemos hacerlo -. Dijo Wilda a su compañera al notar su estado.
-Ah, claro -. Respondió la pelinaranja asintiendo antes de continuar.
-Tenemos piezas del código -. Comentó Shun al notar algunas de las letras vestal brillar en verde.
-Necesitamos todo el código para liberarlos -. Respondió Marucho cansado viendo las letras vestal traducidas a su idioma en el lanzador de Nick -. ¿Qué tal si no lo conseguimos?
Elisa se detuvo un momento para pensar en su situación.
-¿Pasa algo? -. Preguntó Mira a su hermana.
-Es solo que… -. Comenzó la rubia antes de suspirar -. Spectra siempre fue el favorito de Hydron y el cerebrito en estas cosas. ¿Qué tal si fue él quien programó esta cosa? -. Sugirió la ojiverde a sus amigos.
-Aunque así fuera, no sabemos que podrían compartir esos dos como para programar un código que solo ellos conozcan -. Recordó Shun.
-Lo sé, pero si conozco a Spectra y lo doble cara que puede ser, debió haber programado una contraseña que solo él conozca para acceder al sistema en caso de adelantar su traición a Hydron -. Explicó Elisa arrodillándose hasta quedar al nivel de Marucho.
Shun y Mira miraron atentamente como la rubia tomaba el lanzador con delicadeza para ponerlo sobre su regazo y presionar cuatro botones en el teclado del dispositivo.
Cuatro símbolos resaltaron de los demás en la pantalla y se posicionaron en un orden desconocido para los humanos, pero no las jóvenes vestales.
-"Sistema apagado, invirtiendo proceso de petrificación de los sujetos de prueba 002, 003, 004, 005 y 006".
-¡Eres tan brillante! -. Felicitó Elfin a la ojiverde, saltando feliz sobre su melena rubia.
-Sí, lo eres -. Secundó Wilda imitando a su amiga.
-¿Pero cuál era la combinación? -. Preguntó Shun interesado.
-"Mira"-. Respondió la pelinaranja en un murmullo con la mirada fija en la pantalla.
De repente, un fuerte temblor sacudió el suelo, haciendo que los peleadores perdieran el equilibrio y cayeran al suelo.
-¿Qué rayos fue eso? -. Preguntó Elisa recomponiéndose.
-Drago-. Respondió Shun reconociendo el rugido del Bakugan en el palacio.
Ciudad Gamma, Afueras
-Poder activado: Nudillos de Fuego.
-¡Poder activado: Corte Profundo!
Puños contra garras, Raxus intercambió ataques con Leónidas a gran velocidad. El entrenamiento con Ingram se reflejaba en cada ataque que el dragón lanzaba, bloqueaba y esquivaba.
Un poderoso gancho izquierdo fue dirigido contra el rostro del Bakugan Darkus, pero éste esquivó el ataque hábilmente agachándose para ensartar sus tres garras zurdas en un costado de Raxus, pero su blindaje impidió que el corte llegara a la carne, así que rápidamente, Leónidas lanzó un golpe con su codo derecho al rostro del Bakugan Pyrus, obligándolo a retroceder aturdido.
-¡Poder activado: Gungnir Intenso! -. Apoyó al capitán.
Anhur concentró su poder en su arma, haciéndola brillar con la energía de su atributo antes de dar un gran salto para lanzar directamente el objeto contra el caballero rojo.
-Poder activado: Pistola de Presión.
Jormthan liberó una gran esfera de energía azul de su gran hocico en dirección a la lanza. Una gran explosión se produjo debido al choque de los poderes y una gran luz obstaculizó la visión de los peleadores.
En el momento de confusión, el dragón marino se deslizó a gran velocidad por el campo de batalla hasta dar un fuerte cabezazo contra el rostro del yelmo del Bakugan Subterra, que retrocedió aturdido por la fuerza del ataque. Inmediatamente, Jormthan barrió las piernas de su oponente con su gran cola, obligándolo a caer al suelo con pesadez, provocando un breve temblor. El Bakugan Aquos procedió a abrir sus mandíbulas lo suficiente como para atrapar la cabeza de su rival entre ellas, pero Anhur sería más rápido y alcanzaría a sujetar el hocico del dragón marino, que movía sus pequeños brazos con garras en un intento de atravesar la gruesa Armadura del Bakugan Subterra.
-¡Leónidas, ayúdalo! -. Ordenó a Nick a su compañero.
-No pasará-. Murmuró Alfa al ver como Raxus embestía al dragón negro con fuerza, alejando varios metros de la batalla entre Omega y el Líder de La Resistencia.
-¡Poder Haos activado: Bendición de Zeus!
El poderoso relámpago partió el cielo una vez más y cayó directo en el cuerpo alargado del dragón marino, haciéndolo rugir de dolor antes de azotar su cabeza contra el suelo.
-Carta portal abierta: Reactor Subterra + Fuerza de Hércules-. Continuó el capitán.
Angie brilló una vez más en un anaranjado intenso mientras las enormes columnas de la carta portal se alzaban alrededor del campo de batalla y su poder aumentaba junto a la bonificación que le brindaba su poder.
Un fuerte golpe impactó de lleno en la cabeza del dragón marino antes de levantar su enorme cuerpo como si no pesara nada.
-Poder activado: Corriente Rápida -. Contraatacó Omega al ver la situación de su Bakugan.
Una intensa electricidad recorrió el cuerpo del dragón marino desde sus placas hasta llegar a las manos de su oponente. La combinación de agua, metal y electricidad hicieron gritar de dolor al Bakugan Subterra, que comenzó a temblar con los brazos arriba mientras soltaba un gran grito de dolor.
El fuerte golpe de la gran cola del Bakugan Aquos en la espalda hizo que Anhur cayera de rodillas al suelo, soltando a su oponente, que cayó con un fuerte golpe al suelo y se alejó rápidamente de su enemigo.
Paralelamente, Raxus demostró sus capacidades físicas empujando a Leónidas desde su cintura hasta levantar su cabeza con fuerza, conectando un fuerte golpe con la parte posterior de su casco a la mandíbula de Leónidas una vez más y aturdiéndolo por un momento, instante que fue aprovechado por el Bakugan Pyrus para dar un nuevo puñetazo ardiente a la cabeza del dragón.
-¡Poder activado: Furia del Rey!
Leónidas se recompuso rápidamente brillando con una intensa energía Darkus con la que arremetió contra Raxus una vez más. El caballero rojo enredó sus brazos nuevamente con los de su rival, pero la fuerza superior del Bakugan Darkus se impuso en el forcejeo y arrastró a Raxus por el suelo una vez más antes de poner una mano en su cara, obstaculizando su visión para comenzar a elevarse una vez más con el batir de sus alas.
-¡Azótalo contra el suelo! -. Grita el pelinegro, presa de la adrenalina.
Leónidas dio un giro con gracia en el aire antes de descender a gran velocidad al suelo una vez más, mientras Raxus golpeaba repetidamente cualquier zona expuesta que podía ver en el cuerpo de su objetivo.
-Poder activado: Supernova Estelar-. Contraatacó el Ciber-Peleador.
Al igual que Leónidas, Raxus comenzó a brillar con intensidad antes de envolver sus brazos alrededor del cuerpo del dragón negro y provocar una poderosa explosión que creó una nueva luz cegadora en lo alto del campo de batalla, cegando la luz de los contrincantes.
Nick de vio obligado a tapar sus ojos para tratar de divisar lo que estaba sucediendo, pero el fuerte impacto producido por la caída de Raxus y Leónidas le dio una respuesta a la pregunta que rondaba por su mente.
-Maldición-. Se quejó el Bakugan Darkus reincorporándose con la ayuda de un cansado Anhur.
-Tenemos que terminar con esto ahora-. Murmuró el Bakugan Subterra poniendo el brazo izquierdo de su compañero en sus hombros para ayudar a levantarse.
-Tienen razón-. Concordó el capitán mirando al Peleador Darkus -. El próximo ataque debe ser el último.
Nick asintió en comprensión antes mirar hacia el palacio en las nubes, sabía que la pelea entre Helios y Drago había llegado hasta allá y estaba preocupado. No sólo por Dan y su pelea en el aire, sino por sus amigos en el palacio, que se quedaron en la sala del trono para liberar a sus compañeros.
Tenían que acabar rápido para poder alcanzar a sus amigos.
-Entonces, terminamos con esto de una vez por todas-. Asintió el terrícola a su líder.
-Carta power list.
Avisó la voz de la computadora al sentir la presencia de diferentes cartas poder en los lanzadores de los contrincantes.
-Poder activado: Cadena Atómica.
-Doble poder activado: Volcán Activo + Doble Cañón Ardiente.
Pequeños compartimentos en los extremos de las placas en el cuerpo de Jormthan comenzaron a brillar con una luz celeste intensa desde la punta de su cola hasta su hocico que comenzaron a brillar una vez más con un gran poder entre sus colmillos, que salieron disparados en la Forma de un poderoso rayo. Mientras que Raxus juntó los cañones que formaban las protecciones en sus brazos con la luz del arma en su pecho destellando energía antes de liberar una poderosa ráfaga de energía que casi lo hizo retroceder, dejando una marca en la tierra del campo de batalla.
El rojo y el azul inundaron el desierto alrededor de Ciudad Gamma y el Palacio Real mientras los ataques de los Ciber-Peleadores volaban rápidamente en dirección a los miembros de La Resistencia, formando un color morado llamativo que traía una advertencia de muerte para aquellos que no evadieran el poderoso ataque.
Sin un atisbo de miedo en sus rostros, los peleadores que luchaban por la libertad de todo un mundo y la posible seguridad del universo levantaron sus propios lanzadores.
-¡Poder activado: Cañón Maldito!
-¡Poder activado: Luz de Ra!
La energía dorada del sol bañó al Bakugan Subterra mientras éste alzaba las manos en dirección a sus opuestos, liberando una poderosa ráfaga de energía del color del oro, que impactó de lleno contra ambos ataques y se mezcló con el rayo blanco y azul del Bakugan Darkus .
El viento se agitaba, la tierra se estremecía y se abría ante el poder de los ataques de diferentes colores mientras la luz en la tierra competía con el intenso resplandor en la cima del Palacio Real.
Los miembros de La Resistencia vieron desde la base móvil como las batallas sacudían la tierra y el destino de un mundo, de la guerra que habían librado durante tres años se debatía en el poder y la voluntad de ganar de aquellos que peleaban con una ferocidad digna de las capacidades de grandes guerreros Bakugan dispuestos a apretar la victoria entre sus dedos llenos de sangre, suciedad y lágrimas para liberar o condenar a toda una especie.
Palacio Real, Nave de Escape
-Spectra vino a nosotros, eso me ahorra el problema de hacerlo caer en la trampa -. Dijo Mylene mirando la batalla entre Helios y el Dragonoid en el nivel más bajo del palacio.
-Al menos, Spectra y esas latas nos trajeron un buen show antes de partir -. Dijo Shadow sentado en el suelo.
-Fue enorme -. Concordó Lync mirando las batallas junto a Mylene.
-¿Y qué pasará con las hojalatas? -. Preguntó el peliplata interesado.
-Les enviaré una orden para que abandonen la batalla, tienen que regresar con nosotros o Zenoheld querrá nuestras cabezas -. Respondió la peliazul.
-Déjalos luchar un poco más, pelean con estilo -. Comentó Brontes en el hombro de su compañero.
-¿Quién te preguntó? -. Dijo Volt a su Bakugan.
-¿Qué puedo decir? Soy un Bakugan, me encantan las peleas.
-Tiene razón, Mylene, déjalos pelear -. Apoyó Elico a su compañero -. Aún podemos ganar esto.
-¿Enserio? -. Preguntó Mylene en un tono burlón -. En ese caso, largo -. Dijo en un gruñido antes de apretar al Bakugan entre sus dedos y moverse rápidamente al lado de Volt para tomar a Brontes del mismo modo.
-¡Oye!
-¿¡Qué estás haciendo!? ¡Suéltanos! -. Exigió el Bakugan Haos en el puño de la mujer.
Sus gritos y reclamos fueron ignorados, en su lugar, lo único que obtuvieron fue que Mylene los dejara caer en un pequeño acceso por el piso.
Volt vio petrificado como la peliazul dejaba atrás a sus compañeros con tanta indiferencia, como si solo fueran juguetes desechables.
-¿¡Qué rayos pasa contigo, Mylene!? -. Cuestionó el pelirrojo alterado.
-Yo no eran útiles, cumplieron su propósito y eso es todo -. Respondió la vestal con indiferencia.
-¿Quién lo dice? -. Protestó el peleador.
-Lo digo yo, hemos creado nuevas armas, más poderosas que los Bakugan: Los Bakugan Mecánicos del Profesor Clay -. Contestó el ojiazul con los brazos cruzados -. Un arma con sentimientos es inútil, solo mira lo que pasó con El Arma. Recuerda: solo importa el poder y ahora que tenemos eso, los Bakugan son historia -. Concluyó la mujer, haciendo enfadar a su compañero.
-Estamos de acuerdo, ¿verdad, Lync? -. Apoyó Shadow mirando al pelirrosa.
-Seguro-. Respondió el enano con los ojos clavados en la batalla en tierra firme.
-Preparen la nave para el despegue y envíen la orden a los Ciber-Peleadores.
-Mylene, creo que tienes que ver esto-. Interrumpió Lync señalando la pantalla.
Ciudad Gamma, Afueras.
-Nick, ¿!Qué sucede!? -. Preguntó el capitán saltándose las formalidades al llamar por su nombre al terrícola.
El humano solo enseñó una carta negra como la noche emanando una potente energía Darkus que sobresalía entre la luz que emitía el intenso choque de poderes.
-Creo que alguien quiere que ganemos -. Murmuró el pelinegro para sí mismo.
-¿Qué haces? -. Cuestionó el pelirrojo al ver como el terrícola descargó la carta en el lanzador de Elisa.
-¡Poder activado: Cañón Silente!
El negro y el rojo reemplazando al blanco y al azul, la combinación de poderes de Leónidas y Anhur comenzó a tomar ventaja mientras la luz se veía abrumada por la oscuridad. Leónidas dejó de brillar en morado, los colores de su ataque especial tomaron el relevo.
-¡Hazlo, Leónidas! -. Gritó Nick a su compañero.
La respuesta del Bakugan se dio en un poderoso rugido que acompañó el poder máximo del ataque, convirtiendo el rayo oscuro en una gran ráfaga devastadora que devoró la combinación de poderes de los Ciber-Peleadores.
Jormthan rugió con gran dolor cuando la oscuridad lo engulló por completo mientras Raxus tomó de taparse con sus grandes brazos en un intento de evitar volver a su forma de esfera, pero fue inútil. El indicador de vida de las máquinas llegó a cero en el momento en que ambos Bakugan no podrán resistir el poder del Cañón Silente y regresaron a sus modos más vulnerables, cayendo a los pies de sus peleadores.
-"Analizando datos, no se encuentra ningún registro de la habilidad "Cañón Silente". Recalculando, registrando datos de la batalla. Guardando posibles estrategias para un segundo encuentro".
Fueron las palabras de la computadora en los sistemas de los Ciber-Peleadores mientras activaban sus mochilas cohete para volar a la nave de escape donde el príncipe los estaba esperando con sus Bakugan guardados en sus prótesis.
Nick vio fijamente como sus oponentes huían a la cima de la torre en la que se encontró el palacio del Príncipe Hydron. Leónidas y Anhur no habían vuelto a sus modos de esfera, lo que significaba que el controlador en el palacio había sido destruido.
-Leo, tenemos que subir. Los chicos siguen ahí arriba -. Recordó el pelinegro a su compañero, el cual asintió.
Ambos Bakugan recogieron a sus compañeros y comenzaron el camino de regreso a la cima de la torre.
-¡Oigan, no se olviden de nosotros! -. Llamó Barón desde la distancia.
Nemus y Percival no tardaron en alcanzarlos con sus compañeros seguros en sus hombros.
-Fue una batalla intensa la que tuvieron ahí-. Dijo As.
-Sí, fue genial, a partir de ahora será el Maestro Nick, maestro -. Dijo el pelimorado con los ojos brillando por la emoción y haciendo una exagerada reverencia.
-Usted también pelea muy bien, capitán. Reconozco que no pensé que fuera tan bueno en esto -. Dijo el peliverde a su líder, el cual solo asintió en silencio.
Múltiples explosiones a lo largo del palacio fue la imagen que recibió a los cuatro peleadores, una gran nube de humo se formó encima de la enorme edificación, asustando a los cuatro peleadores que vieron todo desde la distancia.
-No, es muy tarde-. Dijo Baron apretando los puños.
-No, no lo es-. Respondió Leónidas mirando una de las plantas inferiores del palacio donde un poderoso ataque de color morado atravesó la pared.
Frente a ellos, nueve Bakugan fácilmente reconocibles para los compañeros terrestres salían de la enorme prisión metálica como un rayo de luz esperanzadora en dirección a los miembros de La Resistencia.
Ingram lideraba el camino en forma de águila con Shun en su lomo y teniendo detrás a Skyress, Elfin, Ángel, Wilda e Hydranoid, el cual llevaba a Tigrera, Gorem y Preyas en sus piernas y cola.
-Chicos, que bueno verlos-. Saludo el pelinegro a sus viejos amigos.
-Leónidas, ¿cómo es posible? -. Preguntó Preyas confundido al ver su antiguo aliado y su nueva apariencia.
-Responderé a todas sus preguntas después, ahora tenemos que…
Ángel no tardó en interrumpir a su amado, desechando todo rastro de formalidad y sutileza para lanzarse a los brazos de Leónidas, el cual no dudó un solo segundo en abrir los brazos para corresponder el gesto y acoger a su amada en su calor, confundiendo aún más a los Bakugan. Al diablo con la reputación que dudaba conservar entre sus amigos, este era el único momento en el que se permitiría mostrarse de este modo frente a alguien más.
-¡Mella! -. Llamó Elisa a su amigo antes de saltar al hombro de Leónidas para sujetar a su amigo en un gran abrazo.
-Tranquila, todo está bien, ganamos-. Consoló el pelinegro a la chica al sentirla sollozar tímidamente en su pecho.
-¿Y qué pasó con Raxus y Jormthan? ¿Los salvaron? -. Preguntó la ojiverde separando su rostro del pecho del terrícola, pero sujetando sus brazos con fuerza.
-Temo que no-. Contestó con pena.
La mirada de la rubia se ensombreció ante la respuesta del humano y lo odiaba, Elisa ya había pasado por muchas cosas como para ahora enterarse de que otro de sus familiares estaba en manos de sus enemigos.
Con vergüenza por su fracaso, Nick sujetó a Elisa con más fuerza entre sus brazos antes de depositar un nuevo beso en su cabellera dorada.
-Pero si sigue con Los Vexos, te promete que hallaremos el modo de traerlo de regreso -. Consoló el pelinegro acariciando el cabello de su amiga -. Pronto, estará con ustedes nuevamente.
-Aun así, gracias por intentar salvarlos-. Apoyó Mira a sus amigos.
-Raxus y Jormthan volverán con su familia eventualmente, pero ahora debemos concentrarnos en ganar esta batalla -. Interrumpió el capitán con el templo que se espera de un líder -. ¿Dónde está el Maestro Kuso?
-Con razón todo está tan tranquilo.
La pregunta hizo que la pelinaranja desviara la mirada nuevamente a las ruinas del palacio, una serie de poderosas explosiones habían interrumpido la batalla entre los Peleadores Pyrus, que aún libraban su propia batalla entre los edificios de la estructura en el cielo.
-Tenemos que ir por ellos -. Dijo Ingram, a lo que los demás asintieron.
Leónidas y Ángel siguieron al Bakugan Ventus de cerca de regreso a la antigua morada del Príncipe Hydron.
-Secuencia de autodestrucción activada. Por favor, evacúen la zona inmediatamente -. Avisó la voz programada del sistema.
-Lo que sea que hagamos, tenemos que hacerlo rápido -. Comentó Preyas nervioso al escuchar las últimas palabras del sistema.
La tensión se sentía, el pulso de los Bakugan y los peleadores iba a gran velocidad mientras se acercaban a las ruinas del palacio. Estaban tan cerca de lograrlos cuando el fuego bañó el castillo y una poderosa onda expansiva los obligó a retroceder.
Wilda se adelantó al resto mientras Mira gritaba desesperada a la gran bola de fuego que se formaba en el lugar donde su hermano y su amigo peleaban a muerte. No quería perder a nadie más, no quería volver a pasar por lo mismo que sintió cuando Keith desapareció y las Valiant fueron capturadas, no después de recuperar casi todo lo que le importaba.
Elisa le pidió a Leónidas que se acercara a Wilda y éste entendió el motivo de tal petición.
Mira se aferró con fuerza al abrigo de su hermana, que solo le repetía las dulces palabras de consuelo que Erika les ofrecía a ambas cuando se lastimaban de pequeñas.
-No de nuevo, no otra vez, por favor-. Dijo la pelinaranja entre sollozos mientras la rubia abrazaba.
-Mira.
-Miren.
-Es Drago.
Las palabras de los Bakugan sacaron a las hermanas de su pequeño momento para dirigir sus miradas a la gran luz que destellaba donde alguna vez estuvo el palacio vestal, donde Drago emergía como si de un fénix se tratara para reunirse una vez más con sus viejos amigos . Con Dan Kuso en su lomo y su ropa hecha jirones, quemada, cortada y rasguñada, pero con su característica sonrisa adornando sus facciones.
Wilda se acercó rápidamente al Bakugan Pyrus con las chicas entre sus manos. Mira reaccionó rápidamente, saltando de las manos de su compañero para alcanzar al castaño y envolverlo en un gran abrazo, en el cual el amable rojo de sus orbes consoló al aliviado azul de la vestal.
No se pronunció una palabra entre los peleadores, el solo gesto de Dan limpiando una lágrima rebelde en los ojos de Mira fue más que suficiente para transmitir todo lo que sintieron al verso nuevamente: alivio, comfort y una enorme felicidad que no bastarían mil palabras para describir.
Vestal destructora
-"Un par de hermanos no puede pelear en bandos contrarios".
Fueron las palabras de Dan Kuso hacia él en medio de su batalla y Spectra quería decir que ya lo sabía, que no disfrutaba para nada su situación familiar. En su corazón ya pesó la muerte del único hombre al que en verdad vio como un padre, quería a Mira ya las Valiant a su lado mientras hacía un cambio, quería mantener la familia que le quedara unida, pero no sé lo hacían fácil. Cuando creía que estaba avanzando, resultó que nunca se había movido de su posición inicial y eso lo frustró en gran medida.
Sin embargo, no era momento para pensar en él, había sobrevivido gracias a Gus y los Bakugan desechados por lo inútiles de sus excompañeros y tenía que reconocérselos. Merecían un premio y él sabía cómo recompensarlos por su lealtad.
Nunca olvidaría como Elico ayudó a Vulcan a cargar a Helios a la nave o como Brontes había alejado a Dan Kuso de él para llevar en su hombro al Destructor Vestal. No, un gesto así debía ser correctamente correspondido y sus investigaciones con Leónidas lo ayudarían a darles un premio a sus nuevas adquisiciones.
-Siempre recordaré que volví por mí.
-Maestro Spectra, me duele decirte esta noticia, pero debe saber que él Príncipe Hydron y Los Vexos abandonaron Nueva Vestroia y van a culparte por todo -. Informó Gus grabando el plan de Mylene que escuchó tras la puerta del laboratorio del castillo y como Lync los delató a pesar de haberlo sacado del planeta humano.
-Dime, Gus, ¿todo fue idea de Mylene?
-Así es, ahora que el Príncipe Hydron conoce nuestra traición, no hay forma de que podamos volver a Vestal jamás.
Esa última noticia lo descolocó un poco, sabía que al planear conspiraciones y jugar un peligroso juego de tronos, corría un gran riesgo, pero tenía que aceptar que nunca pensó que perdería. Siempre se imaginó arrebatándole la corona a Zenoheld y creando un mundo mejor con el poder de los Bakugan de su parte y convirtiendo a Vestal en el imperio más poderoso del universo. Ahora, ahora no podría regresar a casa nunca más y eso, sorprendentemente, le dolía más de lo que hubiera previsto alguna vez.
El enmascarado apretó sus puños con rabia y junto los dientes con fuerza, en un solo día lo había perdido todo y no tenía ganas de nada más que descansar antes de planear su próximo movimiento, aún podía vencer y hacer sus sueños realidad. Solo que ahora tengo que hacer de la forma más difícil, pues había perdido la mayoría de sus recursos y ya no tenía lacayos que hicieron el trabajo sucio.
-¿Qué importa? La verdad, nunca esperé volver a ese lugar -. Mintió con indiferencia, no iba a dejar que alguien viera lo mucho que lo había afectado la noticia.
Tras su respuesta, Spectra se apartó de las habitaciones reservadas para él. Al menos, tenía el consuelo de que, a pesar de que no estuvieran con él, su familia estaba a salvo por el momento.
Ciudad Alfa, Afueras
-Así es justo como debe ser -. Dijo Dan mirando a los Bakugan recorrer libres las zonas circundantes de la ciudad.
-Seguro, no puedo creer que lo hicimos -. Concordó Mira.
-Es por lo que luchábamos, Mira, paz en Nueva Vestroia -. Respondió el castaño mirando el hermoso atardecer.
-Y estamos muy orgullosas de ustedes -. Interrumpió Erika Valiant poniendo sus brazos en los hombros de los chicos.
-Gracias, mamá -. Respondió Mira estrechando la mano de la mujer mayor.
El solo apodo llenó de una gran calidez el corazón de la mujer mayor, siempre había visto a la pequeña Mira como una hija, al igual que Keith, pero escucharla decir esas palabras significaba mucho para ella.
-Pequeña -. Susurró la mujer antes de estrechar a la pelinaranja en un gran abrazo.
Elisa y Eisel no tardaron en seguir el ejemplo y unirse al abrazo.
-La batalla aún no termina -. Interrumpió Ace -. Debemos volver a Vestal y revelar la verdad sobre este planeta.
-Pero si todos saben que los Bakugan son inteligentes, ¿no pueden quedarse los vestal? -. Preguntó Dan a su compañero.
-Sí, mientras todos respetemos al otro y toleramos las reglas, los Bakugan y los vestal pueden vivir juntos en paz -. Contestó Drago.
-Muchas gracias, Drago, pero no creo que sea tan sencillo -. Respondió Mira mirando al dragón rojo.
-El Príncipe Hydron y Los Vexos tal vez se hayan ido, pero no será para siempre, querrán volver a Nueva Vestroia -. Continuó Ace.
-Por eso debemos volver a Vestal, para informar y detener a Los Vexos -. Concluyó Baron.
-Además, necesitaremos de todos los testimonios posibles en Vestal para que el planeta nos tome enserio. Tenemos fama de rebeldes, pero con las declaraciones de los residentes de Ciudad Alfa, Beta y los prisioneros de la corona nos escucharán -. Intervino el Líder de La Resistencia.
-Pero también vamos a necesitar el testimonio de los Bakugan, necesitamos a Wilda y a los demás. ¿Pueden venir con nosotros, Drago? -. Preguntó Mira.
-Por supuesto, si es lo que quieren -. Respondió el Bakugan Pyrus.
-Mi hogar es con Dill, así que seré el primero en decir que irá con los muchachos a Vestal -. Comenzó Anhur.
-Iré contigo, Mira -. Comenzó Wilda acercándose a su compañera.
-Alguien debe salvar a Baron de los problemas -. Dijo Nemus.
-Yo también iré, Drago -. Informó Percival tomando una mano de Drago entre las suyas -. Ha sido un honor.
-El honor fue mío -. Respondió Drago alejando rápidamente la mano del Bakugan.
Nick tuvo que contener la risa ante la reacción de Drago al gesto de su compañero de batallas, no podía negar que se prestaba a malinterpretaciones.
-Nunca resolvimos quien es el más fuerte, será cuando nos volvamos a ver.
-Te esperaré, Percival -. Respondió Drago.
De repente, un fuerte sonido llamó la atención de los Peleadores y los Bakugan. Ciudad Alfa se levantaba de su posición en la tierra gracias a los brazos cibernéticos en los bordes de la ciudad que conectaba con el gran domo que la cubría.
-Ciudad Alfa se va a casa, llegó nuestra hora de partir. Los otros nos están esperando adentro -. Avisó el capitán -. ¿Están listos? -. Preguntó a los jóvenes peleadores.
-Solo un momento -. Pidió Elisa señalando a compañera -. Se están despidiendo.
Ángel y Leónidas se encontraban apartados del resto, demasiado perdidos en su propia burbuja como para darle importancia a algo que no fuera su pequeño momento. Ambos guerreros estaban fuertemente abrazados con la cabeza del dragón reposando sobre el cabello del ángel oscuro.
-No quiero ir -. Susurró la Bakugan a su amado -. Pero me necesitan, ¿no?
-Sí -. Respondió Leónidas ocultando su pesar.
-Pídemelo.
-¿Qué cosa? -. Preguntó el dragón confundido.
-Pídeme que me quede contigo y hablaré con la Señorita Valiant ahora mismo para que me deje ir contigo a La Tierra.
-Qué más quisiera yo que llevarte para mostrarte cómo se debe las maravillas de mi hogar, pero no puedo ser tan egoísta -. Respondió Leónidas con un suspiro -. Te necesitan, al menos por ahora, cuando hayan terminado sus asuntos en Vestal podríamos…
-Oigan, chicos -. Interrumpió Nick acercándose a la pareja con Elisa a su lado -. Perdonen que nos entrometamos, pero…
-Creemos que hay un modo en el que ambos puedan estar juntos -. Completó la rubia la frase de su amigo.
-La noche que ustedes dos desaparecieron antes del asalto a Ciudad Beta, Elisa y yo discutimos lo que pasaría después de su retiro de las batallas.
-Y llegamos a la conclusión de que sería injusto atarte a una vida aburrida en Vestal o a una solitaria aquí en Nueva Vestroia, Ángel -. Siguió la rubia -. Así que, si tu vida está con Leónidas en La Tierra, creo que debes seguir tu corazón e ir con él y con Nick.
-¿Pero qué pasará con Raxus? Él y Jormthan siguen en manos de Los Vexos.
-No te preocupes por eso, si todo sale bien, las fuerzas de Vestal confiscarán todo el trabajo del Profesor Clay para la corona y así alejaremos a nuestros amigos de sus garras -. Respondió Anhur desde la distancia.
-Señorita, ¿está segura? -. Preguntó la Bakugan arrodillándose frente a su compañera, tratando de ocultar la gran felicidad que inundaba su ser ante la perspectiva de estar junto a su amado en un planeta tan maravilloso y haciendo lo que más le gusta.
-Por supuesto, como te dije una vez: el corazón no elige lo que siente, pero somos libres de elegir nuestro camino -. Respondió la ojiverde sujetando la mano mucho más grande de su compañera -. Además, no será la última vez que nos veamos, pienso visitar la Tierra con frecuencia. No me subí a todos los juegos de ese "parque de atracciones" después de todo -. Dijo en broma, la verdad es que no pensaba repetir la experiencia, al menos no con tanto azúcar en el cuerpo -. Vive bien, pequeña, tu deuda conmigo por darte un hogar fue saldada hace mucho tiempo.
-Y puedes traer a tu familia, estoy seguro de que les encantará, especialmente a tu hermanita -. Dijo Nick poniendo una mano en el hombro de su amiga.
Elisa sujetó la mano de su amigo pelinegro una última vez en un tiempo antes de mirarlo seriamente a los ojos.
-¿Qué dices, Nick? ¿Podrás cuidar a Ángel en mi ausencia? -. Preguntó Elisa al terrícola.
Nick se sintió ligeramente intimidado ante la mirada de la chica, pero no tardó en recuperar la compostura para ver a Ángel.
-¿Tú qué dices, amiga? ¿Podremos vivir los tres juntos? -. Preguntó el Peleador Darkus aún sosteniendo la mano de la rubia.
-Para mí será todo un honor acompañarlos, Maestro Takahashi-. Respondió Ángel solemnemente con una mano en su pecho.
-Llámame "Nick".
-Muy bien, Maestro Nick-. Respondió la Bakugan respetuosamente, haciendo que el humano soltara un suspiro de resignación.
-Entonces, supongo que está decidido-. Dijo Nick mirando una vez más a la ojiverde, la cual solo sonrió una vez más.
-Solo me aseguró, no se me ocurre nadie mejor para cuidar a mi mejor amiga-. Contestó la vestal antes de acercarse para posar una mano en el pecho de su amigo terrícola y plantar un beso en su mejilla -. Me encantó conocerte, Nicholas Takahashi, saluda a tus padres por mí.
El pelinegro solo se limitó a asentir con las mejillas tan rojas como los ojos de su compañero.
-Cuando terminemos en Vestal, iremos a visitarlos-. Dijo Mira subiendo a las manos de Wilda junto con su familia.
-¡Cuídate mucho, pequeña! -. Siguió Elisa lanzándole un beso a Ángel con Erika y Eisel imitando su acción.
-Fue un honor luchar a su lado-. Se despidieron a Anhur y el Capitán Elvar mientras seguían a Wilda.
-Hasta pronto-. Se despidió Ace en el hombro de Percival.
-¡Maestro Dan, no me olvides! -. Dijo Baron en la mano de Nemus.
-¡Feliz viaje! -. Se despidió de Elfin de sus amigos.
Humanos y Bakugan agitaron sus brazos en señal de despedida hasta que tuvieron la certeza de que sus amigos ya habían entrado a la ciudad por los niveles inferiores de su estructura.
-Bueno, eso es todo. Creo que es hora de que partamos también -. Dijo Dan antes de ver a su compañero -. Oye, Drago, ¿los Bakugan pueden volver con nosotros?
-Claro que pueden-. Respondió el Bakugan Pyrus.
-Sí, eso significa que Marucho y yo nos vamos a desviar -. Celebró Elfin.
-¿No que "temporal"? -. Pensó Nick con una sonrisa viendo cómo Elfin y Preyas comenzaban una pelea por ver quién era el mejor amigo y compañero de Marucho.
-Runo estaba muy preocupada por ti, Tigrera, deberías ir con ella-. Aconsejó Drago a su amiga, la cual asintió en señal de acuerdo.
-Muero por ver a Julie de nuevo-. Dijo Gorem.
-Visitaré…
-Una Alicia…
-Otra vez-. Dicen las tres cabezas de Hydranoid.
-Grandioso, eso significa que toda la banda volverá a la Tierra -. Señaló el castaño.
-¿Qué dicen ustedes? ¿Vendrán con nosotros? -. Preguntó Shun viendo a sus compañeros.
-Cuenta conmigo, ahora que La Resistencia ya no existe, me gustaría mucho quedarme con el único peleador que me ha seguido el ritmo -. Ingram respondió a lo que Shun asintió.
-Excelente-. Respondió el ninja antes de mirar a su primera compañera -. ¿Tú no vienes Skyress?
Para su sorpresa, la hermosa ave fénix guardó silencio por un momento en el que se detuvo a ver el hermoso atardecer de Nueva Vestroia. Se tardó unos segundos que a Shun le parecieron horas antes de mirar a Ingram.
-Ingram, ¿crees que podemos hablar a solas un momento? -. Preguntó la Bakugan a su acompañante.
El águila parecía dubitativo un momento antes de asentir para mirar a Shun y decirle que no tardarían mucho.
Shun vio con clara incertidumbre marcada en su rostro como ambos Bakugan se elevaban a las nubes, dejándolo con más preguntas que respuestas.
Cuando traspasaron las nubes de Nueva Vestroia, Skyress habló nuevamente después de un rato de guardar silencio.
-Ingram, seré directo contigo, no volveré a la Tierra-. Comenzó el fénix -. No puedo dejar mi hogar nuevamente, si todos ustedes se van, nuestro mundo quedará indefenso ante un nuevo ataque. Debo estar aquí para protegerlo y entrenar guerreros que me ayuden a defenderlo.
-Lo entiendo, pero siento que hay algo más aparte de eso para que no quieras volver con nosotros -. Respondió Ingram.
Skyress se tomó un momento para reírse suavemente por las palabras de su nuevo "amigo".
-No se te escapa nada, ¿eh? Te pareces mucho a Shun, creo que por eso son tan buen equipo -. Señaló la Bakugan antes de desviar la mirada hacia arriba -. Imagino que estás al tanto de lo que pasó con su madre.
Ingram asintió suavemente, durante el tiempo que el terrícola estuvo en Nueva Vestroia con la única compañía de soldados desconocidos pertenecientes a la misma raza que había esclavizado a los Bakugan, Ingram fue la única compañía del ninja, el único amigo en el que pudo confiar lo suficiente como para abrir con él.
-Entonces sabes lo mucho que lo afectó su pérdida. Shun ha pasado por muchas cosas que ningún chico debería -. Continuó Skyress.
-Entonces, ¿por qué quieres dejarlo? -. Cuestionó el águila escéptica.
-Porque yo soy un recordatorio constante de lo que pasó, yo fui el último regalo de Shiori para Shun. Mientras yo esté con él, jamás podrá progresar del todo, se quedará atascado en lo que pasó y no mirará hacia el futuro, el futuro que tiene tu marca, Ingram.
-¿Qué quieres decir? -. Preguntó el Bakugan confundido.
-Quiero decir que yo soy parte del pasado de Shun, fui su compañera, su amiga, su guía, su mentora, su segunda madre -. Dijo Skyress dudando de la última palabra -. Pero tú puedes ser ese hermano que nunca tuvo, ese que caminará con él hasta el fin de mundo, que aprenderá con él, que crecerá con él -. Argumentó acercándose al ninja Bakugan -. Ingram, tú eres el único que puede tomar el lugar que estoy dejando, la pregunta es: ¿Lo aceptas? ¿Aceptas cuidar a mi pequeño Shun?
Ingram se tomó un momento para responder, al carecer de un rostro, sus dudas eran imperceptibles. No podía negar que valoraba mucho a Shun y sentía una conexión especial con él, una que no podía sentir con sus peleadores anteriores, ¿pero podría ser este tipo de lazo que Skyress describía? Shun era un chico especial, de eso no tenía duda, pero temía convertirse en el nuevo compañero oficial del joven Kazami y no dar la talla. En un principio, pensó que una vez que rescataran a Skyress terminaría su sociedad, luego se le ocurrió que tal vez podría ser un tipo de compañero secundario para Shun detrás de su verdadera compañera y por eso había aceptado ir a la Tierra con él, pero esto, esto definitivamente no estaba en sus planes.
Pero tenía que hacerlo, se cortaría una extremidad él mismo antes que permitir que Shun se quede indefenso ante las posibles amenazas. Además, se había vuelto buen amigo de Leónidas y si de verdad la guerra en Nueva Vestroia había llegado a su fin, era posible que nunca volviera ver al Bakugan Darkus.
Con un suspiro y las dudas brotando en su mente, Ingram asintió.
-Yo cuidaré a Shun -. Prometió con la cabeza gacha y sus manos entrelazadas frente al fénix.
-Te lo agradezco, confío en que le pasará el mensaje.
-¿What? ¿No quieres despedirte de él? -. Cuestionó a Ingram confuso.
-Temo que si lo veo, seré incapaz de hacer esto-. Explicó Skyress antes de volar en la dirección opuesta -. ¡Te deseo la mejor de las suertes, Ingram! -. Graznó desde la distancia.
Cuando el águila del viendo descendió completamente solo al nivel de sus amigos, Shun no necesitó de palabras para entender lo que estaba pasando. Siempre había sido el más astuto del grupo.
Nick pudo una mano en el hombro de su amigo con Leónidas y Ángel detrás de él.
-De acuerdo, creo que no todos volveremos -. Murmuró Dan antes de mirar a su compañero -. Bueno, Drago, nos vamos -. Avisó antes de poder una mano en la pierna del dragón rojo y mirarlo con disimulada tristeza -. Adiós, amigo -. Se despidió con pesar.
-Dale mis saludos a Runo y los demás.
-No comprendo, ¿tú no vienes con nosotros, Drago? -. Preguntó Marucho.
-Drago no puede venir con nosotros -. Respondió Dan.
-Parte de mi cuerpo es el Núcleo Perfecto que mantiene unida Nueva Vestroia, Marucho. Me temo que jamás podré dejar el planeta -. Explicó Drago.
-Eso no es del todo correcto, Drago- . Interrumpió una voz muy familiar para Drago.
-¿Apollonir?
De repente, una imagen de los Seis Antiguos Guerreros apareció en el cielo para sorpresa de los Peleadores Bakugan.
-Drago, un Bakugan evoluciona en la batalla y te ha vuelto más fuerte que antes. Lo suficiente como para al fin separarte del Núcleo Perfecto.
-¿Pero cómo?
-El Núcleo se quedará aquí y tú te llevarás solo una parte contigo, lo suficiente como para mantener tu vínculo.
-Entonces, ¿puedo volver a la Tierra con los demás? -. Preguntó Drago esperanzado.
-Sí, no tiene caso retenerte en Nueva Vestroia, Drago. Te has ganado el derecho de vivir donde desees.
-¡Asombroso! ¿Escuchaste, Drago? Volveremos a casa -. Celebró Dan.
-Así es, amigo.
-Puedes viajar entre los mundos cuando quieras, gracias al fragmento del Núcleo en tu interior, ahora tienes el poder de abrir la puerta dimensional tú mismo, Drago -. Se despidió Apollonir con esas palabras que trajeron alegría al grupo.
-¿Enserio? Muy bien. Entonces, vamos a casa -. Anunció Drago concentrando el poder suficiente en su cuerno principal para lanzar una pequeña luz frente a él, abriendo así el portal dimensional.
-¡Eso fue excelente, Drago! -. Felicitó Marucho al ver el portal.
-¡Vámonos! -. Gritó Dan saltando al portal con sus amigos detrás.
El primero en seguirlos fue Drago, seguido rápidamente por Ingram, Ángel y Leónidas. Tigrera, Hydranoid, Gorem, Elfin y Preyas los siguieron, listos para volver al planeta que habían aprendido a llamar "hogar" y ver una vez más a aquellos que se encontraron en sus familias.
N/A: Y con esto cerramos el primer arco de la temporada y nos despedimos de La Resistencia, los echaré de menos xd. Algo que creo que a andie le gustó de la serie fue la despedida tan precipitada de Skyress, así que me junté con un amigo tan nostálgico como yo y tratamos de darle un sentido al porque de su decisión más allá de "no puedo dejar mi planeta nuevamente" o "soy parte de tu pasado, Ingram es parte de tu futuro". Cambiando de tema, hace unos días me hicieron una pregunta en lo que parece ser ruso (según el traductor de Google), la respuesta en ambos idiomas por si acaso, pero como no sé nada de ruso, me tomaré la libertad de usar el traductor para responderla en ese idioma (me disculpo si hay alguien que sí sabe el idioma leyendo esto y nota las seguras faltas de ortografía que me dará el traductor).
La pregunta iba acerca del cabello de Nick y su apariencia, para que se hagan una idea, piensen en el diseño predeterminado que nos alcanzaron el juego de PS2, un joven blanco y delgado, pero con ojos y cabello negro en puntas muy altas. No quería alojarme con su diseño para que fuera más identificable para los que jugaron el juego y sencillo de imaginar para los que no.
Ответ на предпоследний отзыв: Вы спросили меня о внешности Ника, чтобы дать вам представление, представьте дизайн по умолчанию, который нам предложила игра для PS2, белый и худощавый молодой человек, но с глазами и черными волосами на очень высоких точках. Íbe не хотел хоelloque Ответ на предпоследний отзыв: Вы спросили меня о внешности Ника, чтобы дать вам представление, представьте дизайн по умолчанию, который нам предложила игра для PS2, белый и худощавый молодой человек, но с глазами и черными волосами на очень высоких точках. Íbe не хотел хоelloque
Этот ответ получен благодаря переводчику Google, поэтому я прошу прощения за орфографические ошибки :)
Sin más que decir, nos veremos la próxima con un pequeño, pero dramático capítulo especial y luego de eso podremos avanzar a la entrega de las energías de atributo. Apuesten que pasará con la energía Darkus y díganme que les pareció el nuevo rival de Leónidas. Después de todo, si el juego se tomó el tiempo para construir un oponente para él con Vladitor, yo debería hacer lo mismo y no había nadie mejor que el compañero del difunto suegro de Nick xd.
