A partir del incidente en Ramsgate, Georgiana Darcy había cambiado radicalmente. Ya no era la misma jovencita dulce, ingenua y confiada, prácticamente una niña, que creyó ciegamente en las palabras bonitas y mentiras de un hombre guapo sin escrúpulos. Ahora era una joven de 16 años que, a causa de su grave error de juicio, había sufrido muchísimo, y ya no confiaba en su poder de discernimiento del carácter de las personas. Por eso, cuando recibió la carta de su hermano con la noticia de su compromiso, lo primero que sintió no fue alegría, sino una profunda preocupación de que la Srta. Elizabeth fuera simplemente una caza fortuna que estaba jugando con los sentimientos de su querido hermano. Después sintió temor de que si su futura hermana se enteraba de lo que había hecho, insistiera en que su hermano la mandara a una escuela para señoritas similar a la que ya había ido, o la mandara a la pequeña hacienda que tenían en Escocia para siempre.

La Sra. Annesley que entendía perfectamente los temores de Georgina, habló seriamente con ella para tranquilizarla. Le explicó que su hermano era un hombre inteligente, de veinte y ocho años, que hacia diez años había entrado en sociedad, y que tenía mucha experiencia para detectar a las mujeres caza fortunas. Por ello, debía confiar en su buen juicio para elegir una adecuada esposa. También le dijo que estaba segura que la Srta. Elizabeth debía ser una mujer excepcional e iba a ser una excelente hermana, sino su hermano no se habría enamorado de ella. Más tranquila e ilusionada, al día siguiente Georgiana junto con la Sra. Annesley partieron rumbo hacia Londres en el mejor carruaje que había en Pemberley, escoltadas por los sirvientes de mayor confianza de Darcy.

El viaje de tres días desde Pemberley hacia Londres lo hicieron sin ningún tipo de contratiempos, ya que Peter se había encargado de reservar las mejores habitaciones de las mejores posadas de la ruta.

Ni bien llegaron a la casa de Londres, el propio Darcy las ayudó a bajar del carruaje. La reunión entre los hermanos fue muy emotiva, ya que hacía varios meses que no se veían, y se habían extrañado muchísimo. No hubo ningún reproche ni comentario de lo que había pasado el año anterior, sino una total aceptación de que lo que realmente importaba de ahora en más era el futuro de ambos.

Después de refrescarse del largo viaje, y descansar un par de horas, los hermanos se reunieron a conversar a solas en la oficina de Darcy...

Darcy después de abrazar nuevamente a su hermana, y sentarse con ella en un cómodo sillón, fue el primero en hablar, "No te imaginas lo contento que estoy de verte nuevamente mi querida Georgiana. Te extrañe muchísimo todos estos meses."

"Yo también hermano, estoy muy contenta de verte." Respondió Georgiana con una gran sonrisa.

Darcy suavemente le acarició la mejilla y le dijo, "Me gustaría mucho, si tú estás de acuerdo, que en dos días vayamos a Hertfordshire. Deseo fervientemente que las dos mujeres que más quiero en el mundo se conozcan lo antes posible."

"Si hermano, me parece muy bien." Hizo una pausa y en voz muy baja agregó, "Aunque, debo confesarte que tengo mucho miedo de no caerle bien a la Srta. Bennet."

"¡Eso es totalmente imposible Georgiana! Estoy seguro que en cuanto Elizabeth te conozca, te va a adorar. Recuerda que tu misma has dicho en reiteradas ocasiones que muy pocas veces me equivoco." Le dijo Darcy con una sonrisa.

Georgiana levemente sonrió, asintió con la cabeza y le preguntó, "Es cierto. ¿Cuánto tiempo nos vamos a quedar en Hertfordshire?"

"Alquilé una propiedad por los próximos tres meses que está muy cerca de Longbourn. Así que es probable que nos quedemos allá hasta la boda, salvo que Elizabeth decida volver a Londres para comprarse su ajuar de novia, y en ese caso volveríamos con ella."

"Muy bien. Me gustaría que me cuentes más cosas sobre la Srta. Elizabeth..."

Durante la siguiente hora, Darcy y Georgiana hablaron sobre Elizabeth, la familia Bennet, su primo Richard, y otras cosas más, hasta que Georgiana se retiró a su habitación para descansar, mientras que Darcy se quedó trabajando unas horas más.

Dos días después, efectivamente los hermanos junto con la Sra. Annesley salieron rumbo hacia Hertfordshire. Llegaron después del mediodía a Pulvis Lodge, donde los sirvientes los estaban esperando con un ligero almuerzo. En las primeras horas de la tarde los dos hermanos fueron a Longbourn ya que la Sra. Annesley para darles privacidad decidió quedarse en Pulvis Lodge. Elizabeth al escuchar el ruido del carruaje salió muy feliz a la puerta para darles una muy calurosa bienvenida.