De más está decir que la reunión entre Elizabeth y Darcy fue muy dulce. Si bien Darcy se limitó solo a besarle la mano, ambos con los ojos se transmitieron todo lo que querían decirse. Enseguida que la Sra. Bennet se dio cuenta de que un carruaje había parado en su puerta, salió a ver quién había venido de visita. Al ver que era el Sr. Darcy con una joven rubia que no conocía, se sorprendió muchísimo. No entendía que hacía ese odioso caballero en Longbourn, pero después de pensar por unos segundos, llegó a la feliz conclusión de que seguramente el Sr. Bingley había vuelto a Netherfield Park. Debía tratar con cordialidad al Sr. Darcy – aunque no se lo merecía - ya que era muy amigo del Sr. Bingley...

Darcy fue el encargado de hacer las presentaciones, y con placer vio que Elizabeth e incluso la Sra. Bennet saludaron muy amablemente a Georgiana, y enseguida entablaron conversación con ella. Poco después entraron todos a la casa donde estaban las dos hermanas de Elizabeth, y una señora de mediana edad, que la presentaron como la Srta. Watson.

Para fastidio de Darcy, el Sr. Bennet no bajó a saludarlos, y le quedó claro que no le había contado a su familia sobre su compromiso con Elizabeth. Vio además que Elizabeth discretamente le pedía al ama de llaves que fuera a buscar a su padre.

La Sra. Bennet, que aún no entendía porque no había venido el Sr. Bingley con ellos, le preguntó directamente a Darcy, "Sr. Darcy, no sabía que habían vuelto a Netherfield Park. ¿Por qué no vino el Sr. Bingley de visita con ustedes?"

"¿Bingley?"

"Si, el Sr. Bingley. Acabo de escuchar que la Srta. Darcy le dijo a Elizabeth que se van a quedar unos meses en Hertfordshire. ¿Acaso no se están hospedados con el Sr. Bingley en Netherfield Park?"

"No Sra. Bennet. Desconozco por completo los planes de Bingley. Nos estamos hospedado en Pulvis Lodge…"

La Sra. Bennet muy confundida, optó por el momento por no indagar más sobre el paradero del Sr. Bingley, y fue a avisarle a la cocinera para que prepara el té con bocadillos.

Georgiana al principio se sintió muy abrumada por todas las mujeres que le hacían diferentes preguntas, pero después de unos minutos se dio cuenta de que ninguna de ellas era mal intencionada. Después de observar a Elizabeth junto a su hermano, llegó a la conclusión de que parecía efectivamente estar enamorada de él; la Sra. Bennet le pareció que no era una mujer muy inteligente, pero no era maliciosa, y las dos hermanas menores, sobretodo Kitty, eran jóvenes ingenuas y sociables que aparentemente estaban felices de conocerla.

La Sra. Hill efectivamente le aviso al Sr. Bennet - que por la ventana de su oficina había visto llegar a los Darcy - que lo estaban esperando en la sala de visitas. Sabía que desde hacía días tenía que haberle dicho a la familia que iba a venir el Sr. Darcy, y también tenía que haber dado la noticia del compromiso de Elizabeth… Pero para su vergüenza tenía la esperanza de que el Sr. Darcy desistiera. Después de lo que había pasado tenía miedo de que una vez que estuvieran casados, el Sr. Darcy le prohibiera ver a Elizabeth.

Con pesar, bajo lentamente las escaleras y se dirigió a la sala donde todos estaban conversando amenamente. Elizabeth y Darcy lo miraron con desilusión y fastidio respectivamente, y procedieron a presentarle a la Srta. Darcy.

Después de que pasaron unos minutos, sin que el Sr. Bennet hablara, cansado Darcy le dijo directamente, "Sr. Bennet, ¿recuerda la conversación que tuvimos unos días atrás en casa del Sr. Gardiner? Si no se acuerda, puedo refrescarle la memoria delante de toda su familia."

"No es necesario Sr. Darcy, recuerdo muy bien lo que hablamos." Mirando a su esposa dijo, "Sra. Bennet, Kitty, Lydia, por favor presten atención, el Sr. Darcy ha pedido permiso para casarse con Elizabeth y yo he dado mi consentimiento."

Muy sorprendidas tanto la Sra. Bennet como Kitty y Lydia miraron al Sr. Darcy, Elizabeth, y al Sr. Bennet, para ver si era una broma. Por varios segundos reino el silencio en la habitación, y el Sr. Bennet en forma sarcástica agregó, "Ahora que ya di la noticia, me puedo retirar tranquilo a mi despacho. Pueden felicitar a Elizabeth y al Sr. Darcy."

La primera en reaccionar, irónicamente fue la Srita. Watson que felicitó calurosamente a los novios. Cuando finalmente la Sra. Bennet reaccionó ante semejante noticia, muy excitada comenzó a hacerles varias preguntas, y en su cabeza a organizar todas las visitas que debían hacer a su hermana y a todos sus vecinos para darles la buena noticia.

"Tenemos menos de tres meses y tantas cosas por hacer…, ¡hacía mucho que no estaba tan excitada!... Si, lo primero es organizar una fiesta de compromiso la semana próxima en Longbourn. ¿No le parece Sr. Darcy?… Oh Elizabeth, tenemos que ir a Londres, hay que elegir telas para mandarte hacer varios vestidos nuevos. Voy a escribirle hoy mismo a mi hermano para avisarle que vamos a ir para allá…"