Disclaimer: Aunque la historia y ciertos momentos que viva la protagonista son de mi autoría, todo está basado en el mundo de The Walking Dead creado por Robert Kirkman, esto incluye personajes y escenas de la misma serie.


Capítulo 5

Lejos de ti, lejos de aquí

El murmullo de algo se escuchó y el sonido de sangre brotando llegó a mí haciéndome sentir un líquido en mi vientre. Calidez, tal vez eso se sentía cuando todo estaba terminando, quise quedarme con esa sensación, en lugar del dolor que pasaba por mi cabeza.

Más disparos se escucharon y unos brazos me jalaron para ponerme de pie.

- Abre los ojos niña, ¿estás bien? – era una voz ronca la que me hablaba.

¿Estaba bien? No lo sabía, aún sentía mi mundo dando vueltas, quizás fuera el primer síntoma.

- ¡Emery! - ¿Esa era la voz de Rick? Abrí mis ojos y lo vi corriendo hacia mí. Él estaba aquí, ya había llegado, podía verlo una vez más. –Háblame Em, ¿te mordieron? – lo vi, aunque no con mucha claridad. Me llevé una mano a la cabeza al sentir todo retumbar.

- Tú llevas el arma, avanza y yo me quedo aquí con ella, hombre – le dijo otra persona. Sentí la mano de Rick soltarme. – No podrás caminar mucho, quédate detrás de mí.

Sabía que no estaba en mis cinco sentidos, así que solo bajé hasta sentir la tierra en mis manos y sentarme. Un tiempo después ya todo había acabado y probablemente yo también había terminado, todo comenzó a cubrirse de color negro, sólo a lo lejos escuché la voz diciendo:

- No puede ser – y luego, todo fue silencio.

Un dolor punzante me atravesó la cabeza, sentía como si alguien hubiera pasado toda la noche golpeándome o apretando mi cabeza. Me llevé una mano a la frente y sentí un gran parche desde la mitad de mi frente hacia el oído.

¿Qué había pasado?

Abrí los ojos poco a poco mientras me acostumbraba a la luz que entraba por la tienda. Junto con la luz llegaron las imágenes de la noche anterior.

Gritos. Caminantes. Sangre. Un golpe. Amy.

- ¡Amy! – me levanté de golpe y el mundo parecía dar vueltas alrededor de mí.

- Tranquila, Emery, debes llevarte todo con calma – escuché la voz de Rick mientras me sujetaba para no caer hacia el frente del pequeño catre donde descansaba.

- ¿Qué pasó?... ¿Todo es cierto, Rick? – abrí de nuevo los ojos intentando que el mareo pasara.

- Me gustaría decir que no, pero lo que pasó es cierto – me respondió.

- Shane - lo había buscado anoche, recordaba llamarlo, pero Shane…

- Él está afuera, ayudando, iré a hablarle – dijo Rick haciendo el intento de pararse.

- No – quizás lo había dicho todo muy rápido, porque Rick se giró a mirarme con la duda plasmada en todo su rostro. Sin embargo, no dijo nada y sólo se sentó a mi lado acomodando mi cabeza sobre su hombro.

Las palabras entre mi hermano y yo no eran necesarias la mayoría de las veces, aunque en este momento casi podía escuchar los engranes en la mente de Rick tratando de imaginar el por qué de lo que había dicho.

Estuvimos un rato así tranquilos hasta que el ruido del exterior se hizo más intenso.

- Puedes quedarte aquí y no pasa nada Emery – sin decir una palabra extendí mi brazo hacia mi hermano, él sabía que no me quedaría aquí.

Me tomó del brazo y me ayudó a estabilizarme un poco antes de salir de la tienda donde nos encontrábamos.

Todos estaban ocupados con diferentes tareas, principalmente apilando los cuerpos para quemarlos. Rick caminó al lado mío hasta que llegamos a donde estaban Shane, Dale, Carol y Lori. El olor a sangre y carne podrida estaba por todos lados, pero a las personas que estaban ahí no parecía importarles. Ambos miramos hacia donde ellos mantenían su vista. Mi corazón se apretó tanto y mi respiración pareció detenerse al ver tal escena. Me sostuve con más fuerza al brazo de Rick.

- ¿Sigue sin moverse? – preguntó mi hermano. A lo que Dale sólo atino a negar con la cabeza.

- Ni siquiera nos habla – respondió Lori. -Estuvo ahí toda la noche.

Andrea parecía haberse congelado en el tiempo, sus ojos estaban fijos en el rostro de Amy, sus manos apretaban las de ella como esperando tener una respuesta. Me preocupaba que no la hubiera tenido ya, me preocupaba que estuviera tan cerca al momento que ella despertara.

- ¿Qué hacemos? – pregunté. Intenté dar un paso hacia el frente, pero Shane se plantó delante de mí negando con la cabeza.

- No podemos dejar así a Amy, cariño, eso lo sé. Vamos a tener que resolverlo, como con los demás, pero no te quiero ver ahí cerca por si algo sucede – puso su mano delante de mí, esperando que la tomara.

Alcé mi rostro para verlo, sus ojos cafés parecían gritar que tomara su mano. Sentí la vista de todos centrarse en nosotros por un breve momento y aunque no estaba segura de hacerlo, tomé la mano de Shane.

Rick asintió, aunque no sabía si a las palabras de Shane, a que ambos estaban de acuerdo en no acercarme o quizás en el pequeño gesto que había hecho. Quizás eran todas.

Rick caminó hacia donde estaba Andrea, pero antes de estar a su nivel, en un movimiento rápido Andrea apuntaba su arma hacia mi hermano. Sentí a Shane sacar la suya también en cuestión de segundos, alerta hacia cualquier cosa. Hubo un pequeño intercambio de palabras y Rick sólo regresó hacia donde estábamos nosotros negando con la cabeza.

Quería ir hacia donde estaban ellas, en su momento me habían brindado una mano y un descanso cuando más lo necesitaba y quería estar con Andrea, no hablar, ni decir palabras que estuvieran demás, simplemente estar ahí con ella. También sentir la seguridad de que podría apartarla de ahí si las cosas se ponían mal.

Shane pasó su brazo sobre mis hombros, adelantándose a las cosas que pudiera hacer.

- ¿Es en serio? – gritó molesto Daryl. - ¿Debemos esperar por ella? La chica muerta es una bomba de tiempo.

- ¿La chica muerta? Se llama Amy – mi molestia pocas veces se podía ocultar, ya fuera en mi tono de voz o en mis expresiones, en este momento no me importaba, no sé quién se pensaba que fuera, pero ella era la hermana de alguien y era parte de aquí, como para solo ser la chica muerta.

- Como sea – respondió con la misma molestia. -Tú también hubieras sido una chica muerta y serías una bomba de tiempo, arráncate la curita de un solo tirón y dolerá menos.

- Déjala en paz, Dixon – respondió Shane inmediatamente.

- ¿Qué sugieres que hagamos? – interrumpió Rick antes de que las cosas escalaran más rápido.

- Denle un tiro a la cabeza. Directo al cerebro. Desde aquí. Es imposible que fallen desde esta distancia.

Sentí mi estómago revolverse ante sus palabras. Shane me giró y me llevó a sentarme bajo la sombra de un árbol.

- ¿Estás bien? – Shane se sentó frente a mí.

- No lo sé. Últimamente todos parecen preguntarme eso y la única respuesta que tengo es que no lo sé.

- Sabes que puedes hablar conmigo Eml lo de anoche y lo de todo el tiempo que estuviste sola, no es fácil – mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

- Shane… - la lluvia de recuerdos comenzaron a llegarme, yo llamándolo a él, los gritos de Amy, el sonido de gruñidos y el olor a carne quemada que se desprendía de los cuerpos hace un momento… las palabras de Daryl.

"Tú también hubieras sido una chica muerta".

Hace unas semanas, la idea de una muerte no parecía doler tanto, era el fin a unos días que parecían no acabar. Sin embargo, ahora que tenía todo conmigo, mi vida de nuevo, la idea de perderlo todo, la idea de perderme a mí, me llenaba de miedo.

- No estabas anoche – solté en medio de mi llanto. La mirada de Shane parecía confusa y a la vez con un gran dolor. Él sabía de lo que hablaba. Tomó mis manos entre las suyas.

- Fueron unos cuantos segundos amor, giré a buscarte y ya no estabas, no sabía qué hacer.

- Estabas cuidando a Carl y Lori – no sabía de qué manera decir eso, no sabía si era un reproche o quizás un recordatorio a mí misma de que estaba cuidando a mi familia. Pero yo también era su familia, nosotros dos somos una familia. ¿Estaba siendo demasiado egoísta?

Me dije a mí misma que todo esto era generado por el miedo, la incertidumbre, todo esto que saca lo peor de nosotros y nos deja con el egoísmo. Aunque el sentimiento de algo que no encajaba no se quitaba de mi mente.

- En un momento todo se estaba desbordando y… - Shane siguió diciendo algo, pero mis pensamientos no estaban ahí.

"El hospital estaba desbordado" "Apenas pude sacar a tu familia" "Quise ayudar a todos… al final no pude llegar a ti"

- Les dije que era una mala idea irse y cuando Rick regresa…

- ¿Shane?

- ¿Si, cariño?

- ¿Tú estabas en el hospital?

- ¿De qué estás hablando? – su mirada claramente confundida.

- Cuanto todo comenzó, hace unas noches dijiste que el hospital estaba desbordado y que apenas habías podido sacar a Carl y Lori.

Shane soltó mis manos antes mirar hacia el suelo por algunos segundos, aunque para mí pareció toda una eternidad.

- No sé qué estés pensando Emery, pero quiero que pienses esto: todo lo que hago, lo hago pensando en ti – su mano tomó la mía y la apretó. - ¿Me hubieras perdonado de haber hecho lo contrario?

¿Lo hubiera perdonado?

Su otra mano recorrió mi barbilla hasta que giró lentamente mi rostro hacia él.

Probablemente no lo hubiera hecho, él sabe que mi familia es lo más preciado en mi vida, el instinto protector que hay de Rick hacia mí, también generó un instinto protector de mí hacia él y dado que Rick estaba en una situación donde no podía hacer nada por protegerlo, lo siguiente hubiera sido Carl, protegerlo a toda costa.

- Carajo Em, haces que esté más nervioso que el día que me propuse – el tono ligero en su voz hizo que me calmara un poco. – Eso es preciosa, me encanta hacerte sonreír.

Mi sonrisa se extendió un poco más.

No quiero cargar con fantasmas en nuestra relación, si algo supe cuando crecí es que dentro del matrimonio de mis padres siempre hubo pasados que no permitían disfrutar el presente, me juré a mi misma que nunca pasaría eso conmigo.

- Shane…

- ¡Un caminante mordió a Jim! - el gritó interrumpió lo que estaba por decir. Shane y yo giramos al mismo tiempo mientras todos se juntaban alrededor del hombre. Shane se puso de pie rápidamente con su rifle en mano y caminó hacia el lugar.

Y aunque parecía que Jim pondría resistencia, pronto fue sujetado y cuando llegué al lugar pude comprobar lo que habían gritado. Una mordida grande, profunda y roja se extendía por su costado izquierdo. Al instante todos se alejaron lo más posible de él mientras Jim repetía únicamente un "estoy bien".

- ¿Qué vamos a hacer Rick? - pregunté. La mirada de Rick sólo iba de Jim a Andrea y Amy y luego a Carl que estaba a lo lejos con los otros niños.

- No lo sé - respondió.

Y es que en nuestras circunstancias actuales, esas tres palabras regían nuestra vida, todo en nosotros era incertidumbre, no había nada seguro.


Hacía un tiempo que habían sentado a Jim alejado de todos mientras veía cómo se juntaban para discutir su situación.

La frialdad con la que el cazador hablaba me tenía incrédula. ¿Había dicho que le diéramos un hachazo en la cabeza? ¿A una persona viva?

Sentí el estómago revolverse ante la simple idea de ver tal escena. De un momento a otro la idea de matar a alguien cambió a buscar ayuda a esa persona y después a buscar otro lugar en el cual refugiarse.

La idea de Rick de llegar al CDC me parecía una idea lógica comparada a la riesgosa de viajar a Fort Benning.

De reojo vi a Jim, viendo hacia acá, tratando de descifrar lo que todos decían. Me imaginé estando en su situación, no teniendo control de lo que pasaba y teniendo tu vida en personas con ideas muy diferentes entre sí. Caminé hacia él para brindarle algo de apoyo, es lo que me gustaría tener en momentos así, distracción.

- Alguien debe tener el coraje… - escuché a mis espaldas y giré para ver a Daryl con un pico viniendo hacia donde estaba Jim.

No sé si fue la locura del día, el golpe en la cabeza, mi instinto o qué, pero me puse en medio del camino de Daryl. No podía dejar que hiciera algo como eso.

- ¡Espera! ¡No hagas nada! - grité levantando mis manos a manera de rendición.

Daryl se detuvo de golpe, pero sus brazos seguían con el pico levantado, listo para dar el golpe. Al poco tiempo Rick estaba detrás de él apuntándolo con su pistola en la cabeza.

Shane caminó hasta llegar a mí y hacerme a un lado, pero no lo hice, no cuando estaba deteniendo la muerte de una persona.

- No matamos vivos Daryl, debemos tener un límite - dije mirando a Daryl a los ojos.

- ¿No crees que es irónico que me lo diga alguien cuyo hermano me apunta a la cabeza con un arma?

Miré a Rick y a Shane, quienes protegían el momento como los policias que eran. Giré de nuevo hacia Daryl.

- Sé que no te importa, pero lo pido por favor, la muerte de Amy y casi la mía han sido suficientes por un día... Por favor, Daryl- mis voz temblaba, los brazos de Daryl igual, luchando por llegar a un acuerdo consigo mismo.

Finalmente dejó el pico y se alejó molesto del lugar. Rick guardó su arma y caminó hacia Jim para llevarlo hacia dentro de la caravana y muy seguramente mantenerlo alejado de todos los demás.

- Tengo un pequeño botiquín en mi carro - le comenté a Shane, quien me miraba molesto ante lo que había hecho, caminé hacia mi auto antes de escuchar lo que sea que quisiera decirme.

Al entrar en la caravana Rick lo recostaba en una de las literas y Jacqui entraba con algunos pañuelos y una tina con agua para limpiar la herida.

Antes de salir Rick me tomó del brazo.

- No trates de ser un héroe, Em...- su mirada cargada de preocupación me hizo asentir.

- Lo siento Rick, creo que hago lo correcto - le respondí. Él me soltó dirigió una mirada a Jim, como comprobando que todo estuviera en orden antes de salir.

- Ya limpié un poco su… herida… con agua - Jacqui temblaba un poco con el pañuelo en su mano.

- Yo puedo encargarme, mi hermano tuvo algunas peleas de adolescente - le respondí tomando el pañuelo de su mano y sonriéndole. No era la mejor situación del mundo, pero ellos habían estado conviviendo un poco más de tiempo, ya eran una familia. Les dolía más cuando perdían a uno de los suyos.

Jacqui salió de la caravana con lágrimas en los ojos.

- Eres pequeña, pero fuerte como tu hermano - giré hacia Jim quien a pesar del dolor y la fiebre que parecía comenzar se mantenía firme.

- Sólo cuando es necesario, Jim - saqué unas gasas y agua oxigenada del botiquín y se la apliqué en la mordida. Probablemente no servía de nada, pero te ayudaba a pensar que estabas haciendo algo. Calmaba el dolor de la mente.

- Un bote grande es difícil de llevar - comentó. Levanté la vista para verlo, sin embargo él miraba el techo, perdido en la lejanía.

Seguí limpiando para después poner algunas gasas y detener un poco el sangrado.

- Los capitanes deben ser buenos y fuertes, necesitamos un capitán fuerte- sentía el ardor de su piel mientras apretaba una venda en su abdomen. La fiebre comenzaba a hacerlo delirar, no sabía que responder a lo que decía.

- Descansa un rato Jim - dije mientras recogía todo para salir.

- No mereces esto Emery - los ojos de Jim me miraban, con dolor.

- ¿No merezco cuidar de ti? - respondí bromeando un poco.

- Es injusto que jueguen con las personas buenas y fuertes - una tos sacudió a Jim.

- Jim, lamento no tener nada para…

- Siempre pensé que ella se veía algo culpable, supongo que engañar a tu esposo con su mejor amigo pesa mucho, incluso en el fin del mundo - Jim sonrió débilmente mientras se recostaba y volvía a mirar el techo, perdido en sus pensamientos. Él era quien estaba ardiendo en fiebre, pero eso no impidió que un escalofrío me recorriera de pies a cabeza.


Fui directo hasta la tienda de Shane para cambiarme de ropa después de tener la mía manchada de sangre, quizás mientras limpiaba a Jim. La sensación de intranquilidad no se me pasaba de la mente, no después de lo que Jim había dicho. Aunque seguramente habían sido palabras ocasionadas por la fiebre y nada más.

"El hospital estaba desbordado" "Apenas pude sacar a tu familia" "Quise ayudar a todos… al final no pude llegar a ti".

Un pequeño dolor cruzó mi frente y supuse que después las emociones de hoy y ayer mi cuerpo empezaba a resentirlo. Salí a buscar a Dale o alguien que tuviera algún medicamento para el dolor.

A lo lejos vi a Dale llevando del brazo a Andrea hacia su tienda de dormir. ¡Andrea!

Caminé lo más rápido que pude hasta llegar a ellos. Dale se disponía a acostarla en su bolsa de dormir, sin embargo Andrea sólo se dejaba guiar, estaba perdida en su dolor.

- Yo me encargo Dale - tomé un blusa limpia y Dale salió entendiendo lo que haría. De vez en cuando me llegaba un sollozo de Andrea, pero no hubo ninguna palabra. - Tal vez te molestes por lo que diré Andrea, al final no hay comparación, pero hubo un tiempo en que viví el dolor de perder a un hermano - giré a verla, esperando alguna reacción o emoción cruzando su rostro, pero seguía en blanco. - Cuando Rick estuvo en coma por un gran tiempo, sentí mi mundo caerse a pedazos, era quien siempre había estado ahí para mí... y aunque Amy y tú eran muy diferentes, el dolor es el mismo - un nudo en mi garganta comenzó a formarse. Las emociones que tenía meses atrás se podían sentir de nuevo.

No sabía si continuar hablando, esperaba que Andrea me estuviera escuchando, aunque fuera por un breve instante. -Sólo quiero decirte que no encierres tus emociones, déjalas salir Andrea... No te encierres en una prisión tu misma. Llora, grita, haz todo aquello que necesites, al final es lo que nos libera un poco.

Por un breve segundo Andrea me miró antes de comenzar a llorar y gritar el nombre de Amy, partiéndose en mil pedazos. La abracé lo más fuerte que pude, como si tratara de juntar cada uno de esos pedazos y no quisiera perder ninguno.

Poco a poco me fui recostando junto con ella, sin decir nada más. En muchas ocasiones no son necesarias las palabras, sólo basta con tener a alguien ahí, al lado tuyo y eso es lo que haría con Andrea.

No estoy segura del tiempo que había estado ahí, pero poco a poco fue calmándose hasta caer en un profundo sueño. Lo bueno del llanto es que siempre te guía a un sueño de paz y te permite dormir sin ninguna molestia. La cubrí con una pequeña manta antes de salir de la tienda.

Una punzada en mi cabeza me recordó lo que en un principio había salido a buscar y fui directo a la caravana esperando encontrar alguna aspirina.

-... pero no creo que la salud de tu matrimonio valga más que la vida de las personas -

- Piensa lo que quieras, pero no metas a mi matrimonio... Deberías romper ese hábito

El dolor en mi frente iba creciendo, así que aceleré un poco más el paso, casi llegaba cuando me llegó un murmullo de voces, bajé el paso hasta estar en la orilla de la caravana a escuchar la conversación que se estaba llevando a cabo a unos cuantos pasos de mi. Era Lori, defendiendo su matrimonio, al parecer.

Di un paso más antes de que la respuesta y lo que tenía enfrente me detuviera por completo.

- Lo incluiré en la lista de hábitos que estoy rompiendo, ya sea que me guste o no - la voz de Shane estaba molesta mientras que soltaba la mano de Lori que tenía sujeta.

"Supongo que engañar a tu esposo con su mejor amigo pesa mucho".

Shane. Lori. Anoche él ¿sólo estaba cuidando a mi familia por mí?

"Nosotros… no creíamos que él estuviera en una relación".

La caravana comenzó a verse un poco borrosa y el suelo de pronto no parecía el lugar más estable posible, estaba girando lentamente.

Lo que dijo Jim… Sólo eran delirios, sólo eso. Sin embargo, las palabras y recuerdos parecían juntarse en mi cabeza. Sólo estoy confundida, no puede ser cierto.

Aire. Por eso giraba todo, por eso sentía un peso en mi abdomen, en mi pecho. Necesitaba aire. Cada vez todo giraba más rápido, di la vuelta esperando correr hacia donde fuera que hubiera aire, mucho aire.

Correr. Alejarse. Aire. Necesitaba todo al mismo tiempo. Avancé unos cuantos pasos antes de chocar con algo.

- ¿Todo bien allá… ¡Wow, pequeña Grimes! ¿Estás bien? - un par de brazos me sostuvieron.

Esta vez si sabía la respuesta a eso, yo no estaba bien, creo que ni siquiera podía decir que estaba... Mi mente se sentía muy lejos de la caravana y yo... yo estaba muy lejos de aquí.