Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.
Dragon Ball pertenece a Akira Toriyama.
Plan cinco inmortales de Zamasu.
05: El poder que solo a nuestro amado, merece.
Minato, Kushina, Kaito y Saori, estaban volviendo a Konoha, bastante preocupados, después de recibir un críptico mensaje de Jiraiya.
Minato, nos equivocamos respecto a la profecía.
Me temo, que Sensei ha fallado al mantener a Naruto a salvo, y las cosas en Konoha han cambiado, a causa de las nuevas protectoras de Naruto.
Deberían de volver de inmediato a la aldea, para que Kaito y Saori, ingresen ahora a la Academia.
Zamara, Goki y Zarina, despertaron cuando sintieron a Zara llegar a su habitación. La Zamasu corrupta, sostenía en su mano violeta, una esfera de Yōki y Chakra, de color negro/rojo.
— ¿Qué se supone, que es eso? —preguntó Zamara confundida, hasta la medula.
Zarina, como la diosa del conocimiento, la reconoció de inmediato. —Eso es... el Yōki y Chakra del Kyūbi, ¿pero qué haces con eso?
—Esto, mis queridas amigas, es el motivo por el cual Naruto-Kun, fue abandonado en esta aldea, siendo dejado de lado y en manos de esos malditos humanos, que casi lo mataron. —Contestó Zara.
—Naruto-Kun, tiene dos hermanos menores, llamados Kaito y Saori. Minato, otorgó el Chakra de Kyūbi a uno y el Yōki al otro, con tal de que cumplieran la profecía esa de... que Jiraiya entrenaría al responsable de la gran revolución, que puede traer la paz o destrucción. —Dijo Zarina. —Quizás, ya que Naruto-Kun, ha ingresado en la Academia Shinobi, pero sabemos que solo le enseñarán algunos Jutsus, cuando tenga trece años... Quizás lo mejor, sería enseñarle las técnicas de los Kaiō-Shin, Hakai-Shin y de los ángeles. Enseñarle a usar el Ki y Chakra Divinos.
Goki tomó aire. —Es decir... ¿enseñarle a curar (con el Chakra Yang, el Iryō-Ninjutsu), a crear vida (a través del Chakra Yin-Yang, el Chakra creador), enseñarle el Hakai... ¿a mantener el poder divino, como a un Chikyūjin God?
—Sí, exactamente —dijo Zarina. —Zamara, tú eres nuestra líder, ¿Qué piensas, tú?
Pero Zamara negó con la cabeza. —No es una decisión que nos corresponda a ninguna de nosotras. Se trata de la vida de Naruto-Kun. Solo él puede decidir, si quiere ser inmortal, como nosotras, y sacarles el máximo provecho a sus habilidades. —Ella miró hacía la puerta, donde vio a Naruto, junto a Zara. Goki y Zarina miraron en esa dirección. Naruto tragó saliva, apretó los puños y caminó hacia ella. Zamara se arrodilló, ante Naruto y lo abrazó.
—Creo... creo que... odio a mis padres —confesó el niño, mientras comenzaba a llorar. —Los odio por haberme abandonado aquí. Mientras que ellos, y mis hermanos, estaban a salvo. Quiero estar junto a ustedes cuatro, por siempre. Pero... —lo pensó nuevamente. —Quiero envejecer, hasta mis veinte años. —Las diosas rieron un poco, pero estuvieron de acuerdo con esa decisión. Goki invocó su guadaña de Ki, y con ella, abrió un portal hacía el espacio exterior del Universo 7, para comenzar la recolección de las Súper Esferas del Dragón. Después, iría al Universo 6, para recolectar las otras, y pedir el deseo para su Naruto-Kun.
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Una semana antes del inicio de la Academia, Zamara se enteraría sobre el Golpe de Estado Uchiha, y sobre que el Sandaime, el Shimura Danzō, Utatane Koharu y Mitokado Homura, quienes ordenaron a Uchiha Itachi, masacrar a su clan.
Y él, le pidió ayuda, a Uchiha Obito, pues él solo, jamás podría lograrlo.
Cuando ambos Uchihas se infiltraron, encontraron a todos los Uchihas alrededor de algo. Miraban algo.
Itachi se acercó, y vio a su padre, a la mano derecha de su padre, Uchiha Hiroshi, a tres lugartenientes de la policía Uchiha: Yoshiro, Shinta y Kenzo, y a los ancianos del clan: Usui, Hideaki, Kobe y Mamoru, de los cuales solo quedaba la mitad del cuerpo, y la otra mitad, era una especie de arenisca violeta y gris. El joven prodigio Uchiha, suspiró: habían evitado una masacre total, y ahora la aldea estaba, virtualmente a salvo.
El clan les quitó los ojos, y estos fueron destruidos, ceremonialmente.
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Hiruzen sonrió feliz, cuando supo que la gran mayoría de inocentes del Clan, seguían vivos. Y que solo los totalmente culpables, habían sido asesinados, en la masacre. El hombre supo exactamente, lo que pasó: las diosas habían intervenido, para evitar que esto escalara más allá.
Y Shimura Danzō, también lo sabía. Y eso, solo lo hizo rabiar. Tantos años constriñendo a los Uchiha, hasta lograr un golpe de estado, y todo su plan, se había ido al desagüe, por culpa de cuatro deidades entrometidas, quienes cuidaban al maldito primogénito del Yondaime, y evitaron la masacre, al inteligentemente, eliminar únicamente a los instigadores del Golpe de Estado. Y ahora, con Mikoto como cabeza del clan Uchiha, era imposible que algo más, surgiera y que le permitiera, tener acceso al legendario Jutsu del Izanagi, para evadir la muerte o para controlar al Kyūbi, como lo era el ojo de Kagami, en su cuenca derecha.
Las cosas para Danzō, escalaron al punto que dejó escapar su frustración, en un grito de ira total, cuando se supo que el Yondaime Hokage y su maldita esposa, acababan de retornar a Konoha. Era obvio que Hiruzen dejaría el puesto, pues jamás soportó el papeleo, y se lo devolvería a Minato, y él sabía, que jamás podría ser lo suficientemente convincente, como para convencer a nadie, de que le dieran a él, el puesto como Rokudaime Hokage.
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Cuando Minato y Kushina llegaron a Konoha, fueron rápidamente reconocidos. Ambos adultos, miraron a los aldeanos y Shinobis, quienes los miraban con rencor y odio, cosa que los asustó bastante. Pero los más asustados, sin lugar a dudas, eran Kaito y Saori, quienes no entendían el porqué del odio de los aldeanos y Shinobis, hacía ellos. Mientras crecían, Minato les solía decir, que al volver a Konoha, se les recibiría como héroes, por tener el poder del Kyūbi, que todos besarían el suelo que pisaban, y demás cosas, que les infló el ego a ambos niños, y no podían esperar a regresar.
Pero por la mirada de odio intenso, de los aldeanos, Minato ordenó a sus hijos acercarse a él, y tomarse de las manos, de su madre o de él, pues el Yondaime creía, que los lincharían, en cualquier momento. Desaparecieron en el Hiraishin, directo hacía la mansión Namikaze.
Tendrían que haber podido ingresar por la puerta de la casa, y materializarse, en la sala; pero los sellos alrededor de la mansión, no los reconocieron como miembros de la familia Namikaze, ni como miembros del clan Uzumaki, y fue como ir corriendo a 45 kilómetros por hora, y golpearse contra una pared de concreto.
—Minato-Kun, ¿Qué pasa? —preguntó Kushina, confundida y poniéndose de pie. Adolorida, igual que su esposo e hijos.
—Los sellos alrededor de la mansión... no.… no nos reconoció. —Dijo Minato. Su esposa e hijos, lo miraron confundidos. —Cuando construyeron la mansión, coloqué un circulo rúnico en Fūinjutsu, que solo permitiría a los miembros de sangre Namikaze-Uzumaki, ingresar en la mansión. Pero... no nos reconoce, como miembros de la familia Namikaze, ni como miembros del clan Uzumaki. Por esto, no podemos traspasar las barreras. —Alargó su mano derecha, y esta chocó con un muro invisible, haciendo que el hombre, frunciera el ceño. —Vengan: vayamos a ver a Hiruzen.
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Minato y Kushina, se presentaron ante Hiruzen, con una sonrisa. El hombre los regañó con furia y saña, por haber abandonado a su primogénito en la aldea, siendo que esta, estaba llena de personas llenas de odio, hacía el Kyūbi, por lo que hizo.
El Sandaime Hokage, no se mordió la lengua, al descubrir las condiciones en las que vivió Naruto, ni todo el poder político que perdió.
Les contó, como tuvo que dejar a Naruto a su suerte, en un departamento del barrio rojo. Y sin que nadie pudiera cuidarlo, porque Danzō, Homura y Koharu, dijeron a toda Konoha, que un niño inocente, abandonado por sus padres, era supuestamente, el Kyūbi reencarnado.
Les dijo que ahora, Naruto vivía mucho mejor, y una sonrisa apareció en sus labios, cuando las cuatro diosas aparecieron; y fue como dejar caer un velo de los ojos de los cuatro mortales, quienes entendieron que ellas eran diosas.
Minato y Kushina, no sabían que decir. Pero se sintieron increíblemente culpables.
¿Tan mal estaban las cosas, para su hijo, que las mismísimas diosas del panteón universal, descendieron, para cuidar de su primogénito, mientras que ellos se la pasaron entrenando a sus hijos menores? Una voz en lo profundo de sus mentes, les contestó que efectivamente, las cosas para su hijo, estuvieron mal. Muy mal.
Las diosas se miraron entre ellas, y Goki tomó la palabra. —Estuve a punto de destruir Konoha, por como una aldea entera, trataba a un niño pequeño e inocente. Mismo niño inocente, que era hijo de uno de sus líderes más amados, y que permitieron que el odio irracional, fuera en contra de ese niño. Mismo niño, al cual ahora adoraban, solo porque nosotras enseñamos a todos, quienes eran ustedes dos: malditos mortales, hambrientos de poder. —Ante eso, Jiraiya dio un paso al frente, y abrió los labios. — ¿Negarás, que todo cuanto le ocurrió a Naruto, fue porque ustedes lo abandonaron en Konoha, y le dieron el poder de Kyūbi, a los otros dos niños?, se dieron la gran vida, a costa de la sangre de un niño inocente.
—La profecía dictaba…
—Que existe un ÚNICO niño de la Profecía —dijo Goki. —Niño de la Profecía, que abandonaron en Konoha. Si Naruto-Kun llega a guardarles rencor, y decide destruir la aldea entera, entonces no se lo evitaré. —Una sonrisa cruel, apareció en sus labios. —Le hemos enseñado, sobre los tipos de Ki, que existen. Y entre esos, está el Ki que yo manejo, como Hakai-Shin, y un estado mental muy curioso, denominado como Wagamama no Goku'i. Les recomiendo, que no intenten nada gracioso, o serán llevados a juicio, por sus pecados, en contra de un niño inocente. —Y con eso, Goki desapareció. Ahora, Minato y Kushina entendían, que las diosas tenían a la aldea en la mira, listas para destruirla, cuando creyeran o vieran que la aldea: O ya no podía ofrecerle nada más a Naruto, o ya no les era útil de ningún modo, y claramente se llevarían a Naruto.
Jiraiya ya estaba maquinado formas, para tomar el Chakra y el Yoki de Kyūbi, que él creía, que Naruto había regenerado, al ser el que tenía la consciencia del Bijū. Sin saber que el Kyūbi ya no existía, por obra de Goki, como Hakai-Shin.
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Minato suspiró, y Kushina llevó a Kaito y Saori, a la escuela primaria de Konoha, pues era el día de ingreso. Y cuando tuvieran diez años, ingresarían (junto a Naruto, esperaba ella) a la Academia Shinobi, para comenzar su carrera educativa, como futuros Shinobis de la aldea.
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Al llegar a la academia, Saori se amistó rápidamente, con la primogénita del jefe del clan Hyūga, llamada Hinata.
Naruto se amistó rápidamente, con Nara Shikamaru, Akimichi Chōji e Yamanaka Ino.
Kaito comenzó una sana rivalidad, con Uchiha Sasuke.
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Lo que no sabían ninguno de los Hijos de Líderes de Clanes, ni los Civiles, era que les estaban unos largos y angustiosos años, aprendiendo cosas de conocimiento general de Konoha, y de las otras aldeas, antes de que cumplieran diez años, para ingresar a la Academia Shinobi.
Y para cualquiera que no era Nara Shikamaru, esos años, serían muy, pero muy angustiosos.
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Curiosidad:
Cuando Minato y Kushina, llegan a la mansión Namikaze y esta no los deja entrar; quería que Naruto saliera por la puerta de la casa, y se encontraran con que Naruto vivía allí. Pero creí que sería ilógico, que así de la nada, Naruto estuviera en la mansión.
