Epílogo

Hoy es 18 de diciembre, hace unos meses que Inuyasha había terminado de limpiar y arreglar el local que estaba arreglando. Estamos en la espera, que me gradué del Instituto internacional de gastronomía culinaria.

Aunque mis notas no fueron muy buenas en la prueba de ingreso tuvimos que preparar un platillo, y los jueces saborearon con gusto mi platillo.

Mi nombre es Sango Dekiru, soy la hermana menor de Inuyasha Dekiru. Mi hermano mayor tiene la esperanza que cuando me gradué de la universidad trabajé en mi propio restaurante y me haga famosa con mis propios platos.

Estoy en mi último año de carrera, y destacó entre los primeros 10 mejores del país, aún estoy de pareja con Miroku. Aunque Inuyasha se enfada y me sobreprotege, sé que lo hace por amor.

Vivo en casa de mi abuela, junto a mi hermano, su esposa y mi pequeña sobrina. Mientras estudio, Inuyasha hace diversos trabajos donde las pagas son muy buenas debido a lo cortas que son pero demandantes. Con eso lleva los gastos de la casa y paga mi universidad, aunque sé que es complicado mantenernos a todos, siempre veo que mi hermano es feliz con su estilo de vida.

Con respecto a mi padre, él está cumpliendo sentencia en la cárcel, voy a visitarlo todos los domingos aunque nunca entró a verlo solo le dejo un poco de comida y se va nunca habló con él. La última vez que lo fui fue cuando los oficiales lo estaban apresado en la salida del hospital donde Kagome fue internada una noche, les pidió que me entregaran un sobre con dinero que tenía encima. Y luego se fue.

- Sango, estás bien? - le pregunto Kagome sosteniendo a Moroha en brazos.

La niña tenía 4 años, mi hermosa y única sobrina estaba en casa encerrada por que le gusta jugar en la nieve, pero no le gusta tener mucha ropa porque se siente "ahogada".

- Si, estoy bien… - le respondí a Kagome.

- ¿Irás a ver a tu padre hoy? - me preguntó Kagome.

- Si… hoy prepare Ratatouille…

- Siempre le llevas platos de comida pero nunca entras a hablar con él

- No me siento preparada, es decir desapareció de mi vida y luego vuelve me da un sobre con dinero y espera que lo perdone? - le dije algo molesta.

- Hablarlo sería bueno, no te digo que lo perdones, sinceramente no lo merece pero quiero que tú cierres esa herida. Solo me preocupo por ti. Solo me importas tú - aclaró Kagome.

No sabía qué hacer, quizás Kagome tenía razón, no era necesario que yo lo perdone pero tenía que hablarlo para poder cerrar ese ciclo.

Observé a Moroha, intentando salir nuevamente al patio a jugar, pero la detuve antes que lo hiciera, a pesar de sus quejas Kagome sabía que la detuve de que saliera.

- Moroha! - la regaño Kagome

- Tiene mucha energía - me reí un poco.

Moroha siempre ponía cara de puchero cuando no obtenía lo que quería, cuando Inuyasha es el encargado de cuidarla generalmente siempre la consciente. Trata a Moroha de igual manera que me trataba a mi de niña, cuando me cuidaba. Simplemente me doy cuenta que Inuyasha es mi hermano pero siempre hizo el papel de padre conmigo, siempre se preocupó por mi.

Cuando me enfermaba era Inuyasha quien me cuidaba, cuando me vino mi periodo la primera vez, fue Inuyasha quien me llevó corriendo al hospital asustado, cuando me caía era Inuyasha quien me iba a rescatar, siempre velo por mi seguridad y era quien me daba lo necesario para vivir.

Salí de la casa a llevarle la comida a mi papá, Si es que puedo decir realmente que es mi padre. Al fin y al cabo nací cuando ambos eran adictos y él vendía a mi madre para pagar sus drogas. Si me veo en un espejo y veo a Inuyasha ambos somos totalmente diferentes. No creo que él sea mi padre biológico, pero es de quien llevó mi apellido.

Llegué al recinto penitenciario y como era costumbre los guardias me revisaron a mí y lo que traía. Cuando terminaron de hacer las revisiones correspondientes. Decidí hacerle la visita a mi padre, esta vez sí hablaría con él.

Cuando lo trajeron no podía creer su aspecto, se veía muy viejo, calvo debido a la quimioterapia que estaba recibiendo, casi no podía ni caminar. Lo estaban ayudando los oficiales a sentarse frente a mi en la mesa.

- Sango, gracias por venir a verme - comenzó a sollozar en voz baja.

- Yo… realmente quiero saber porque hiciste las cosas que hiciste, solo eso.

- Sango, cada vez que te veo. Noto que eres exactamente igual a tu madre. Eres la mujer más hermosa del mundo. No hay nadie que se te compare.

- Gracias - le respondi nerviosa.

- Los platos que me traes son extremadamente deliciosos, pero me disgusta un poco que compres comida de un restaurante tan fino, por favor no gastes tanto dinero en mi - veo su mirada decaída.

- No lo hago, el plato lo preparé yo… - le respondí entre nerviosa y apenada.

- Vaya tienes buena mano, algún día serás una buena esposa - me dijo entre dolido y orgulloso.

Fue un segundo de silencio que me pareció eterno, aunque fue él quien rompió el silenció y volvió a hablarme

- Yo esperaba poder verte, y solo decirte que lo lamento, no merezco perdón y tampoco lo pido. Solo quiero que seas feliz y que sepas que no sabes cómo me enorgullece que te hayas convertido en una gloriosa mujer, que Makoto te diera todo lo que debí haberte dado. - me decía llorando.

- Inuyasha fue una figura paterna en mi vida, pero es mi hermano. Y no sabes lo que sufrí por todas las cosas que hiciste, sin mencionar que Inuyasha tuvo que crecer rápido para poder cuidar de mí. - siento que mi voz se está quebrando.

- Lo siento, por favor. Quiero que me digas que me odias, solo debes odiarme por todo lo que hice

Observe como mi "padre" se levantó rápidamente de la silla para ir en mi dirección, incluso los guardias que solo observaban fueron en mi auxilio pero no fue necesario, mi "padre" solo se arrodilló en el suelo con sus manos y cabeza en el suelo.

- Lo siento, lo siento… Por favor ódiame… - lloraba, mientras gritaba.

No estuvo mucho en el suelo, ya que nuestro tiempo se había terminado, sin mencionar que comenzó a toser en el suelo, debido al cáncer.

Cuando hablé con Kagome, varios días después que nació Moroha, ella me confesó que mi "padre" tenía cáncer de pulmón. Hace dos años su vida debería haberse terminado. Pero aún continúa viviendo, ¿Qué es lo que lo impulsa a seguir viviendo? no lo sé.

Fui a casa, debía estudiar los platillos que cocinaría al volver a la universidad. Cuando llegué a casa Inuyasha, Kagome y Moroha estaban viendo una película en la televisión, el Grinch, debido a que es navidad la transmiten mucho por TV.

- Sango bienvenida, quiere unirte? - me dijo Kagome

- ¿A dónde fuiste? - como siempre Inuyasha preocupado por mi.

- Solo salí a caminar.

A Inuyasha no le gusta que yo vaya a ver a papá, mucho menos que le lleve comida. A veces me pregunto si Inuyasha actuará con Moroha del mismo modo que elactuo con ella, pero pensándolo mejor Moroha también tenía a Kagome y ella nunca tuvo una madre o una figura femenina para crecer.

- Fui a ver a papá - le confesé a Inuyasha, no quiero mentirle.

- Ya veo… - se que quiere molestarse conmigo pero permaneció sereno en la silla.

Fui a mi habitación y comencé a leer el libro de preparación de los platos ya mañana practicarla haciéndolo, no solo debo cocinarlos en clase también debo hacer un examen en papel que me pide la historia y el modo de preparación de cada platillo que nos pidan en clase.

Después de unos minutos alguien tomó mi puerta, cuanto di permiso de entrar fue Inuyasha quien entró.

- Escúchame Sango, no puedo prohibirte ver a nuestro padre, pero… sabes que me preocupo por ti. Y lo que menos quiero en este mundo es verte llorar, lo que menos quiero es verte sufrir.

- Lo sé… gracias por cuidar de mi. No era tu responsabilidad pero aún así decidiste lidiar conmigo

- Nunca podría dejarte, Sango eres mi hermana pequeña y eras la única familia de sangre que me quedaba. Pensar en dejarte sola me duele, yo siempre estaré allí para ti - me dijo Inuyasha.

Se perfectamente que Inuyasha nunca me dejara, él siempre estará apoyándome a mí y a su familia. De hecho está esperando que yo termine la universidad para inaugurar mi propio restaurante. Qué más puedo pedir de un hermano que me ayuda a cumplir mi sueño, y me apoya en ellos. Tiene sus defectos pero todos los tenemos. Yo quisiera no ser tan cobarde, y ver a mi padre fue el primer paso para mi, hablar con Inuyasha abiertamente fue el segundo, y con mi tercer paso me sentiré plena y satisfecha en mi vida.

Hoy es navidad, y como es costumbre aquí en Japón se considera un segundo San Valentín. Miroku me invitó al cine y a comer. Durante todo estos años que estamos de novios no hemos hecho nada más que pequeños besos, y tomadas de la mano. La verdad es que Miroku me a pedido varías veces mantener relaciones sexuales pero siempre me acobardo, hoy es decidido entregarme a un sentimiento que no puede ser malo, es decir mi hermano Inuyasha y Kagome tienen una niña hermosa. Incluso yo sé que ambos son sexualmente activos y sé que Miroku no me esperara para siempre aunque me a sido fiel durante este tiempo también debo ser valiente y afrontar mi mayor temor.

Estábamos caminando por la calle mientras veíamos varios espectáculos que se hacían en la calle y varias entregas de promociones.

- Sabes Sango quiero ir a la fuente

Me dijo Miroku, pero no podía siempre hacer esto actuar como pareja pero no afrontar el miedo de mi cuerpo, así que tomé a Miroku por la mano y lo guíe al hotel de amor que acabamos de pasar.

Vi que Miroku tenía una cara de no saber qué ocurría, pero yo necesito hacer esto, tanto por mi como mi salud y nuestra relación. Pedí una habitación a la recepcionista y lo lleve a rastras hasta entrar en la habitación. Cuando cerré la puerta me volvió a invadir el miedo.

Cuando iba a hablar fue Miroku quien me hizo callar.

- Sango, ¿quieres casarte conmigo?

- Eh? - acaso realmente escuche bien.

- Verás, no quiero que te sientas presionada hacer esto. - me dijo mostrándome la habitación.

- Yo… - el no me dejó hablar

- Cuando comencé a salir contigo sabía en lo que me estaba metiendo, sabía que tenías muchos traumas que afrontar y aunque me duela no podía ayudarte con ellos.

Miroku me hablaba y yo solo podía limitarme a escuchar.

- Sango escúchame cuando te digo que deseo estar a tu lado, te convertiste en una buena amiga y más que eso eres alguien especial para mí. Mucho más de lo que debería admitir.

Sus palabras simplemente me están llegando, mi corazón comienza a latir de forma acelerada.

- Pero… yo…

- Entiendo que creas que como somos pareja debemos hacer esto. Pero la verdad es que si nos guiamos por la sociedad, debemos casarnos primero. Así te puedes casar de blanco

- No se qué decir ahora.

- No te presiones a nada… además si yo puedo comprar una muñeca inflable para mis necesidades

Sentía que todo era hermoso y perfecto hasta que esté desgraciado lo arruinó todo con ese chiste de mal gusto.

- Pues vete con tu muñeca - le dije enojada

- No lo tomes a mal… ya te dije que eres muy especial para mí, no se porque pero lo primero que sentí cuando te vi fue que debía protegerte. Simplemente deseo protegerte, aunque eso sea solo estar a tu lado y nunca hacer nada. Sería feliz con solo verte.

Realmente soy tan importante para él? Realmente me ama tanto? No puedo evitar sentirme mal por no poder sentirme que doy en la relación lo mismo que el hacer por ella.

- Sabes ahora me siento peor - le dije a Miroku

- ¿Por qué? Acaso no me amas?

- Si, te amo. Y el problema es que quiero hacer esto no por ti, sino por mi. Ya no quiero tener miedo, tampoco quiero que me veas como alguien débil

- Nunca fuiste débil Sango, date cuenta que lograste en la vida lo que muchos nunca se arriesgaron a hacer… cursar una carrera, tener amigos, aún cuando te maltrataban en la escuela y la preparatoria seguías asistiendo para afrontar todo, y pelear por tu derechos, hablar de tus problemas, enfrentar a tu padre, estar conmigo aún con todo en contra… tú ves que fallas pero para mí, es fantástico ver cómo te levantas todos los días a pelear contra el mundo, yo veo a esa mujer que no se rinde fácilmente, esa hermosa mujer tanto por dentro como por fuera.

Miroku me expreso aquellas palabras, no me había dado cuenta de todos esos logros que había hecho, para mí esas cosas se volvieron tan cotidianas que no sentí ese valor del que él hablaba pero ahora me doy cuenta que siempre pude rendirme pero no lo hice. Segui, triunfe, gane y ahora sigo saliendo de las dificultades sin darme cuenta.

Miroku me abrazó, fue un abrazo reconfortante. No quería romperlo nunca. Quería que el tiempo se detuviera en ese momento.

- Entonces deseas casarte conmigo?

Miroku volvió a preguntarme, moví mi cabeza aceptando su petición, mientras una pequeñas lágrimas de felicidad escapaban de mi rostro. Miroku sacó una pequeña cajita de su bolsillo y observé un hermoso anillo de diamante.

- Era de mi madre, ahora es tuyo - me dijo Miroku

- Es hermoso

- Me alegro de escucharlo señora Maitreya

Escuché como Miroku ya me estaba colocando su apellido. Me alegro escuchar eso, subí mi rostro para mirarlo a la cara, y con mi mano tome su camisa y lo hice bajar para poder besarlo. Yo fui la osada que le metió la lengua en la boca. El se separó asustado.

- Sango! Ya te dije que no… no debemos sino quieres.

- Pero yo quiero…

Volví a empujarlo para que me besara, y volví a meter mi lengua en su boca, con mi otra mano tome la suya y la coloque por en mi seno, por encima de la ropa, y él comenzó a apretarla, podía sentir como mi cuerpo tiembla de miedo pero se perfectamente que este miedo está desapareciendo. Sacó su mano de mi pecho y con ambas manos tocó mi trasero, pegándole a su cuerpo. La impresión me asustó un poco pero me dejé llevar.

Tras unos minutos así, pude sentir que me quita el abrigo, y este cae al suelo, yo también le quitó la ropa a él. Dejándolo desnudo del torso, pasó mis manos por su pecho, es la primera vez que lo hago.

Aunque ya habíamos ido a la playa y allí también se le ve el pecho, no me acercaba a tocarlo con estas intenciones de descubrirlo. Y en parte yo también quiero que él me descubra a mi, así que yo misma me quito la ropa quedándome en ropa interior.

- Deja que ambos estemos en las mismas condiciones - me dijo para quedar él solo en boxer.

Lo veía y él me veía, la verdad era que no sabía qué hacer en ese momento sentía que algo debía pasar pero debido a mi inexperiencia no sabía nada.

- Ven Sango confía en mí

Me dijo Miroku para tomar mi mano y llevarme a la cama, me acostó en ella y comenzamos a besarnos nuevamente. Me tocaba y yo lo tocaba a él. Incluso el mismo fue más osado y subió mi sostén dándole la libertad que mis senos estaban deseando. Yo misma me sentía los senos duros cuando generalmente son aguados, eran sensaciones nuevas y extrañas pero no malas.

Podía sentir como sus labios dejaban mi boca para a dar pequeños mordiscos y lamidas a mi cuello mientras sus manos seguían tocando mi trasero y senos.

Pude sentir como la mano que estaba en mi trasero paso al frente, por inercia cerré las piernas, y sujete su mano con mis muslos.

- Si deseas que me detenga puedo hacerlo - me dijo Miroku.

- No, lo siento. Es solo fue un reflejo - Volví a abrir mis piernas - por favor continua.

El comenzó a recorrer mi sensibilidad con un dedo por encima de la tela delgada, no pude evitar gemir ante el tacto, solo pude llevar mis manos hacia la almohada y apretarla en un intento desesperado de que esas sensaciones nuevas no terminen. Miroku acabó por quitarme el sostén, y fue a mis piernas y me quito la pantys que tenía. Abrí mis ojos para verle el rostro y pude observar que se quedó viendome fijamente en mi entrada.

- Lo lamento, no es tan bonita como el de otra mujer - me sentía mal de saber que no era tan bonita como otras con las que estuvo antes.

- Te equivocas, eres mucho más bonita que cualquier otra, la tuya es simplemente perfecta….

Cuando terminó de decir esas palabras, veo que su rostro se aproxima a mi entrada y comenzó a lamerla? Siento su lengua subir y bajar por mi entrada, y yo no puedo evitar gemir por ellos. Siento que algo se aproxima pero no puedo evitar que llegue. Arqueo mi espalda de manera involuntaria, quiero que continúe acaso está en la sensación más extensa que un ser humano puede sentir?

Pude sentir como un líquido claro salía de mi interior y sin querer Miroku lo tragó completamente, que era eso? Acaso me orine? No puede ser? ¿Qué pensará de mí ahora? Quiero llorar, no puedo soportar saber que estoy fallando tanto en esto.

- Sango tranquila eso es un "squirt"

- ¿Qué es eso?

- Es la primera vez que lo veo, pero significa que llegaste al orgasmo

- Y no te molesta?

- Molestarme? Al contrario, me fascina.

Se acercó a mí y fue directo por mi cuello nuevamente, mientras lo hacía pude ver cómo usaba sus manos para quitarse el boxer y quedar completamente desnudo.

Era la primera vez que veía un hombre desnudo, por supuesto ya sabía cómo era aprendí de los libros de biología, pero este no es igual que en el libro, es mucho más grande y grueso. Esa cosa entrara en mi?

- Sango, mi hermosa Sango. No sabes lo feliz que me haces

Pude sentir como Miroku, pasaba su miembro por mi entrada, solo lo mojaba lo rozaba, pero me preguntaba porque no entraba.

- Acaso no vas a entrar?

- La verdad es que sí quiero, pero quería probarte un poco más antes.

- Qui… quiero que entres… te necesito…

Le dije avergonzada, sabía que la primera vez dolía, pero él estaba postergando lo inevitable.

- Aún no, acostúmbrate a mi…

Continuo rozando su miembro en mi entrada durante unos minutos más, hasta que el mismo se levantó y tomó de la mesa un condón para romper el envoltorio y colocarselo, yo no recordaba que debíamos protegernos. Le estaba pidiendo que entrara y no pensé en las consecuencias.

- Sango, te amo!

- Yo también te amo

Ambos nos besamos, mientras entraba en mi, fui yo quien rompió el beso para gemir por el dolor que estaba sintiendo, aunque más que dolor se siente más como una molestia. Una incomodidad.

- Tranquila, solo acostúmbrate a mí.

Miroku lo decía pero no era sencillo, tras unos segundos que fueron eternos, pude relajar mi cuerpo, fue allí que le dije a Miroku que comenzará. Y el inicio del vaivén lentamente, pero yo estaba desesperada que fuera rápido, no por sentir dolor sino porque me aburría la forma lenta en la que él actuaba.

- ¡Más rápido!

- Segura?

- ¡Te lo suplico!

Le grite y el incremento el ritmo, ahora podía sentir algo de felicidad, estaba gritando a los cielo por que esas sensaciones no se detuvieran, mientras entraba y salía de mi interior, nos besábamos y me tocaba, mientras yo gemía en aprobación de lo ocurrido.

- Sango!

- Miroku!

Podíamos gemir el nombre del otro, hasta sentir como algo en mi interior creció, Miroku salió de mi interior, y pude observar el condón lleno de semen.

- Eso fue magnífico, por mucho nada se le compara

Me dijo Miroku, la verdad quiero creer que fue especial tanto para él como para mí, yo lo amo y estoy segura que siente lo mismo por mi. No me importa con cuantas mujeres estuvo en el pasado, yo soy su presente y con el anillo en mi dedo yo seré su futuro.

Cuando salimos del hotel, me sentía un poco incómoda de las piernas. Miroku me dijo que no me preocupara, que era completamente normal.

Cuando llegó enero, recibí la noticia que mi padre murió de cáncer sólo en una celda. Aunque fui a su entierro, no fui sola Kagome fue junto con Moroha, Inuyasha se quedó en la entrada esperando por nosotras y Miroku me hizo compañía.

De vez en cuando llevo a mi padre una comida tal y como lo hacía cuando estaba en la cárcel. Aunque el cementerio pueda considerarse un lugar triste, la verdad es que yo no siento nada. Simplemente es como si todo el peso que sostenía ya no está y me siento más ligera.

Terminé mis estudios siendo reconocida por la universidad por estar siempre entre los primeros 10 mejores. Inuyasha acabó por renunciar a sus trabajos de medio tiempo y se quedó solo con el de la cafetería, cuando Moroha entró al kinder, Kagome aprovechó para ser mi administradora.

Fue difícil, pero logré hacer surgir el negocio, estoy hasta el momento en un restaurante 4 estrellas, espero obtener la 5ta Estrella pronto. Inuyasha me recuerda todos los días que está orgulloso de mí, Miroku y yo nos casamos cuando me gradué de la universidad, ahora estoy comprando una casa, deseo que Inuyasha y Kagome tengan su privacidad. Del mismo modo que deseo la mía con Miroku para mi nueva familia.


Hasta aquí, gracias por seguir la historia. Sango concluye esta historia superando todos sus miedos y traumas, realmente quería hacer esto por ella se lo merece.

Los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece