CAPÍTULO 16

Carta anónima

Querido Arton, quisiera agradecerte por el último informe que me enviaste. Ciertamente las extravagancias de Lord Emmon Blackfrey son curiosas, me aseguraré de introducir un amigo nuestro bajo su techo. Solo espero que el día del nombre de nuestro amado Príncipe Joffrey termine en catástrofe por culpa de sos elefantes lanudos que habitan más allá del Muro, pero ya me encargaré yo de mover los hilos en Puerto Helado.

En cuanto a tu Comandante Jaime, debes asegurar que nunca llegue al puesto de Lord Comandante. Si los rumores son ciertos existe gran descontento dentro del Castillo Negro, demasiados rufianes y pocos hombres buenos… La Guardia necesita un hombre como Ser Alliser, aun así, no es mi interés desestabilizar el Muro, Jeor Mormont ha actuado bien; el comercio fluye por todo el Camino Real y con él, la información. El Norte ya no tiene las defensas de antaño, quien entra fácil sale fácil.

No puedo decir mucho más a riesgo que esta carta caiga en manos equivocadas. Espero que vos como mayordomo de Guardiaoccidente sepáis seguir sirviéndome bien como estos años. Puede que vivas en esa prisión de hielo, pero el Muro también es parte del Reino y es nuestro interés velar por toda la gente pequeña.

Solo una cosa más, si un joven herrero de pelo negro llega al Muro, asegúrate que sea acogido por Lannister. No conviene tenerlo cerca de ser Alliser, por más que lo prefiera como Lord Comandante.

Rendición de cuentas

Mi muy caro señor Baelish, una vez más solo tengo noticias felices para vos. Los burdeles de Puerto Negro no pierden su rentabilidad y entre más barcos llegan a la ciudad, más ingresos para vos. El otro día unos balleneros ibenneses pagaron cuantiosas sumas de dinero por vuestras meretrices, en verdad son hombres menos tacaños que los mercaderes de Pentos.

Espero disculpéis mi atrevimiento, pero quisiera preguntar por mis hijos. No porque desconfíe de vos, señor mío, pero un padre se preocupa por los hijos que no ha visto en mucho tiempo.

Pronto partiré hasta Puerto Gaviota, a la espera de cualquier cosa que necesitéis en Desembarco del Rey. Os escribiré cuando llegué allá, confirmaré si el aceite de foca en que invertisteis da tantos frutos como se cuenta. De paso, quisiera agradeceros por permitirme invertir, mi pequeña fortuna servirá para una casa solariega y encontrar buenos matrimonios para mis hijos.

Con vos, un escribano de Puerto Negro

A nombre de Oswell Kettleblack