CAPÍTULO 18

Punto de vista de Genna

El juicio de Tyrion Lannister en Invernalia había llamado la atención del Reino y aunque Lady Genna Lannister había sido de las primeras en llegar, seguían reuniéndose nobles de todo el Norte. El Rey Robert había ordenado posponer el juicio a la espera de observadores de todas las partes implicadas y comenzaban a llegar caballeros del Valle, las Tierras de los Ríos y del Occidente.

El juicio comenzaría cuando la Justicia del Rey, Ser Ilyn Payne llegara a Invernalia como representante del Trono de Hierro. Tanto el Rey Robert como su esposa se habían negado a asistir con la excusa de no desatender la capital, pero era bien sabido que el Rey deseaba quedarse cazando y que la reina odiaba el Norte. Solo la princesa Myrcella, como prometida de Robb Stark asistiría.

—¿Cuánto crees que tarde en llegar padre? —le preguntó Tion a su madre.

—Ignoro qué tan rápido se mueve esa bestia peluda que tiene por montura —respondió Lady Genna.

—A mi futuro suegro no le disgusta el mamut.

—Tu futuro suegro está adulando padre, Tion.

Genna lamentaba que sus hijos no hubieran heredado la inteligencia de los Lannisters. Cleos era de carácter dócil y manipulado por su esposa Darry; Lyonel solo pudo madurar en el Muro y aun así seguiría bajo la sombra de su primo Jaime; Tion por su parte se parecía mucho a su padre; Walder en cambio era distinto, aunque le recordaba más a su hermano Kevan que al propio Tywn.

—¿El tío Tywin traerá a Walder? —preguntó Tion.

—Kevan me ha confirmado que sí, después de todo es su escudero

—Padre me ha dicho que Lord Wull traerá a mi prometida con él.

—A este paso hasta el mismo Mance Rayder estará presente —agregó con un bufido.

Genna conoció una vez al Rey Más allá del Muro. Cuando Puerto Helado comenzaba a ser construido y la deleitó con hermosas canciones. A su parecer era un hombre demasiado idealista para la Guardia de la Noche o para el puesto de Rey, similar en muchos aspectos a Rhaegar Targaryen, que comenzó una guerra por una estúpida profecía.

Cuando se lo permitieron, Lady Genna visitó a su sobrino en las celdas del castillo.

—¡Tía! —anunció Tyrion con emoción —. No pensé que ningún pariente me visitaría.

—¿Tan aislado te tienen? —se quejó ella —. Todo el maldito Reino está aquí o viene en camino. Y juro por los Siete que son Uno que vi estandartes de los Tarly.

—¿Y qué hay de mi querido padre?

—Viene en camino, con tu tío Kevan y mi pequeño Walder.

—¿Y tu esposo?

—Viene a lomos de esa bestia suya, escoltado por los Clanes del Norte.

—Ahora sí creo que todo el Reino estará aquí. Lady Stark debe estar furiosa.

—Es una madre, es algo que ni tú ni ningún hombre podrá comprender jamás. El pequeño Bran pudo ser asesinado con una daga que según ella es tuya.

—Insiste con el asunto de la daga. ¿Por qué intentaría asesinar a un niño que ayudé a montar a caballo pese a su invalidez? ¿Y por qué con una daga de acero valyrio?

—Hay algo que no me gusta, Tyrion. Parte a Desembarco del Rey y vuelve acusándote a ti de asesinar a tu hijo y a tu hermana de asesinar a Lord Arryn.

—Se ha vuelto loca.

—Parecería la Doncella si el niño que hubieran intentado asesinar fuera alguno de mis pequeños. Aun así, sería lo suficientemente inteligente como para no capturar al hijo de un gran señor.

Por un momento Tyrion quiso reír, pero se contuvo.

—¿Qué hay de Lord Stark?

—De algún modo el Rey se lo llevó de cacería. Tendré que ponerte al día.

Carta anónima

Todo marcha según lo planeado, mi estimado amigo. La atención del Reino se centra en el Norte y si Mance Rayder continúa con sus planes los ejércitos marcharán Más Allá del Muro, dejando libre la capital de cualquiera amenaza externa.

¿No crees que sería lamentable para los señores de Poniente que su enemigo recibiera ayuda extra? Sé que es difícil, necesitaríamos un hombre hábil que pueda burlar la vigilancia marina Guardia de la Noche, alguien como ese Caballero Cebolla que está al servicio de Lord Stannis.

En fin, mi influencia termina en el Muro, pero no dudo que nuestro protegido salvará a los norteños del salvaje invasor, mucho más realista que los dothraki cruzando el Mar Angosto… En fin, te escribiré cuando tenga más novedades, debo concentrarme en el juicio del enano.

Punto de vista de Lyarra

Lyarra sabía que su prometido no era guapo, pero había algo en él que le gustaba. Tal vez los rasgos que delataban su ascendencia sureña, tal vez que fuera tan manipulable como El Emmon. Su matriminio sería ventajoso para todo el clan, los Wull jamás volverían a sufrir las incursiones de los salvajes o de los Hijos del Hierro. Todo gracias a los leones.

Nadie cuestionaba que El Ned tuviera sus reservas para con los Lannisters. Los clanes eran leales, no obstante también tenían autonomía para actuar. Tion sería un buen marido para ella, estaba segura, usaría toda su influencia para proteger a su clan. Y si los planes de su padre salían bien, se casarían en el Bosque de Dioses de Invernalia, cuando dieran el veredicto del enano.

No muy lejos de ella, El Wull, su padre, hablababa con El Norrey.

—Dudo que el enano sea culpable, es demasiado sospechoso asesinar a alguien con una daga de acero valyrio.

—Eso dicen todos —respondió El Norrey —. Pero el asunto de El Arryn es distinto. La Leona dice que alguien intentar crear el caos en el Reino, sospecho que tiene razón, es una mujer fuerte y astuta, incluso para ser sureña.

—No podemos pelear entre nosotros cuando los salvajes nos amenazan. Culpable o no, los Wull lucharemos contra Rayder y no contra El Lannister.

—Los Norrey pensamos igual, como los Flint y todos los clanes.

—Que los Stark en Invernalia comprendan, que sepan que el enemigo está Más allá del Muro y no en los campos de flores del sur.

Lyarra había escuchado las historias, incluso lograba recordar la último de las incursiones salvajes. Mujeres violadas, hombres asesinados, de no ser por la Guardia de la Noche ni ella ni los suyos estarían vivos. Si Mance vencía, el sur viviría el terror que la Isla del Oso y los Clanes del Norte vivieron durante muchos años, cuando la Guardia estaba en un estado deplorable.

—Dicen que El Ned no estará en Invernalia —sugirió El Norrey.

—No es buena señal, nuestros dioses no pueden protegerlo en el sur —respondió El Wull.