5x02 EMBRUJADO
"Dime, ¿crees que Call se repondrá?"
"No lo sé"
"Obtuvo sus respuestas. Mató al hombre que lo persiguió"
"¿Y qué más queda?"
"Años de tortura"
(Emily y Hotch)
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
Emily Prentiss comenzaba a sentirse desbordada por la situación que ella misma había creado, y no porque Morgan se mostrara especialmente molesto o triste, sino más bien porque actuaba con una indiferencia que resultaba del todo irritante.
Sí, trabajaban juntos, aparentemente tan bien como antes, aunque lo cierto era que Morgan, de forma premeditada o no, siempre acababa emparejado con cualquier otro miembro del equipo que no fuera ella; y cuando estaban a solas, lo que sucedía en pocas ocasiones, se las ingeniaba para mantenerse lo suficientemente ocupado como para no darle una pequeña tregua a su relación.
Si es que podía seguir llamando así a lo que había quedado de ella.
Emily, por su parte, había decidido dedicar su tiempo a ayudar a Hotch. Ella no lo habría reconocido nunca en voz alta, pero lo cierto era que si tanto su ruptura con Morgan como el ataque de Foyet, estaban predestinados a suceder, había sido providencial que coincidieran en el tiempo. Apoyar a Hotch le había proporcionado una válvula de escape manteniendo su mente en otra cosa que no fuera la pasividad de Morgan.
Sin embargo, después de un mes, la situación entre ambos, rayaba lo absurdo.
El equipo se había reunido con la policía local en la Comisaría de Louisville, Kentucky. Acababan de regresar de la consulta del Dr. Charles Cipolla, última víctima de Darren Call, y Emily había aprovechado un mínimo receso para seguir a Morgan hasta la máquina de café. Tan pronto como éste se dio cuenta de su presencia, le dio la espalda, fingiendo estar muy ocupado escogiendo bebida.
Emily esperó pacientemente a que el pequeño vasito de plástico se llenara, mientras se conformaba con contemplar su anatomía trasera.
— ¿Vas a seguir evitándome para siempre?— Le preguntó ella cuando finalmente Morgan se dio la vuelta y se hizo a un lado, dejándole espacio para que utilizara la máquina si así lo deseaba.
Lo que menos le apetecía a Emily en aquel momento era probar aquel horrible café de Comisaría; el mismo horrible café que Morgan se deleitaba en saborear sólo para no tener que responder a su pregunta.
— Morgan…— Insistió ella.
— No te evito— Dijo éste simplemente, y luego bebió otro sorbo.
Destilaba indiferencia, y aquello la agotó aún más. Y es que así sentía, agotada de toda aquella situación. No entendía a qué jugaba Morgan, ¿a qué venía aquella pose indolente? Lo conocía lo suficiente como para estar segura de que no se trataba de orgullo, o al menos no sólo de orgullo.
Emily asintió, y no por convencimiento, sino porque trataba de decidir cuál era la mejor forma de encausar aquella conversación que claramente él prefería esquivar tal y como hacía con ella desde la noche fatídica.
— Claro…— Replicó Emily sin ocultar su incomodidad — Esa forma de ignorarme durante semanas está sólo en mi imaginación— Para su desesperación, en lugar de responder, Derek se mantuvo impasible, mirándola como si se hubiera vuelto completamente loca — Estaba sentada a tu lado en el jet, y no me miraste ni una sola vez, y lo mismo ha ocurrido hace un momento en la reunión— Le recordó, como si necesitara reafirmarse a sí misma mostrándole una prueba.
Morgan frunció el ceño y arrojó el vaso de plástico, ahora vacío, en la papelera.
Emily interpretó que finalmente había conseguido una mínima reacción de su parte, aunque tenía que admitir que Morgan era muy bueno controlándose cuando quería. Por primera vez se preguntó por qué Morgan tenía aquella fama de impulsivo cuando a la vista estaba que era capaz de refrenar sus emociones si las circunstancias lo requerían. O tal vez sí lo era, pero no en el sentido en el que la gente solía entender el término "impulsivo". Si se entendía como "irreflexivo", no lo era en absoluto, pero si se entendía como "apasionado", entonces sí, Emily podía dar fe de que lo era.
— ¿Es eso lo que te quita el sueño?...— La cuestionó Morgan— ¿Qué no te preste la atención suficiente?
La boca de Emily se entreabrió. ¿Realmente? Estaba atónita. No podía creer que se estuviera burlando de ella, porque eso era exactamente lo que estaba haciendo Derek a pesar de su expresión imperturbable.
— No estoy buscando tu atención, Morgan— Le espetó, ofuscada.
Una sonrisa ufana asomó a los labios de Morgan.
— ¿Ah no? ¿Y qué haces aquí?
Ni siquiera se había molestaba en ocultar su tono engreído.
En otras circunstancias, Emily le habría dado una réplica poco amable, pero estaba tan cansada y tan hastiada con la situación que no tenía ánimos para comenzar una pelea del todo improductiva.
Se dejó caer de espaldas a la máquina de café y cerró los ojos un instante.
— Intentar disculparme… — Suspiró, y luego hizo un gesto de negación con la cabeza, al tiempo que desviaba la mirada al suelo— Aunque es evidente que no lo estoy haciendo bien… Normalmente se me dan mejor estas cosas…— Divagó, aceptando que Morgan probablemente no estaría interesado en nada que pudiera decirle— Ya sabes… Ser hija de diplomáticos me da cierta ventaja…
Morgan la llamó suavemente.
— Emily…
Pero ella ni siquiera lo escuchó, perdida en sus disquisiciones.
— Es absurdo…— Continuó— Por algún motivo todo lo que aprendí no suele funcionarme contigo…
En mitad de sus cavilaciones, ignoró el pequeño desconcierto de Morgan.
— Oye…
Por segunda vez, tampoco funcionó la llamada de atención de su acompañante.
— Si mi madre me viera en este momento diría algo así como "Emily, qué decepción… Me esperaba más de ti"…— Resopló.
Morgan se acercó a ella.
— Emily Prentiss— Y puso su mano en su mejilla— Para— Añadió en voz baja.
Sólo cuando sintió el roce de su piel contra la suya, Emily reaccionó. Y su reacción fue avergonzarse profundamente de sí misma. ¿Qué demonios estaba haciendo? Instintivamente dio un paso a un lado, dejando una distancia "segura" entre ambos.
— Lo siento… Tengo incontinencia verbal cuando me pongo nerviosa— Balbuceó a modo de disculpa absurda.
Y a pesar de la situación tensa que existía entre los dos, Morgan no pudo evitar sonreír.
— ¿No me digas?
"Como si no lo supiera", fue el siguiente pensamiento de Morgan, pero se abstuvo de expresarlo en voz alta.
— No pretendía herirte… Lo siento… — Se disculpó Emily finalmente.
Por primera vez, en todo aquel tiempo, Morgan sintió lástima por ella. Aún se sentía dolido, sí, pero nunca había tratado de tomar ningún tipo de venganza contra ella. Ahora se daba cuenta de que él no era el único desbordado por lo ocurrido. De distinto modo y quizás en distinta medida, por supuesto, ambos cargaban con aquel tormento compartido.
Y por eso, tal vez, se sintió más receptivo a lo que Emily necesitara decirle.
— Lo sé… — Le concedió Morgan— Pero deberías entender que yo necesito tomarme mi tiempo para asimilar todo esto. No todos sabemos compartimentar como tú, ¿de acuerdo?
Emily notó el cambio en el tono de su voz. Ya no había indiferencia, ni sarcasmo, ni siquiera un mínimo de enojo. Quizás algo de tristeza, pero se asemejaba más a la melancolía que a la amargura.
Suspiró aliviada.
— Creí que me odiabas...
Lo había dicho sin pensar, pero la realidad era que esa idea había merodeado más de una vez por su mente, especialmente en los últimos días.
Derek se sorprendió ante aquella confesión. No había sido consciente hasta ahora de las consecuencias de su comportamiento. Había estado tan centrado en sí mismo, que había olvidado que bajo aquella fachada de frialdad, Emily era una persona muy insegura a nivel emocional.
De hecho, tenía la convicción de que esa era la raíz de todos sus problemas.
— Nunca podría odiarte… — Le aseguró. Deseó tocar su piel, su rostro, pero no se atrevió. En su lugar sólo se inclinó un poco hacia ella— Sólo eres difícil de olvidar…— Se enderezó de nuevo, observando su reacción. De pronto, parecía desconcertada, abrumada. Tal vez demasiado para alguien que un mes antes había afirmado que lo había estado utilizando— Porque eso es lo que quieres, ¿no?— Mantuvo la mirada en sus ojos, tratando de interpretar las dudas que leía en ellos — Que te olvide… ¿No?
Emily no tardó en apartar la vista hacia sus manos, que en algún momento había entrelazado junto a su vientre.
— Claro… Es lo mejor…— Titubeó.
Morgan decidió no insistir más. No acababa de comprender a qué venía aquella vacilación en su voz, pero lo que sí tenía claro era que no quería insistir en algo que posiblemente estaría destinado de nuevo al fracaso. Y probablemente, Emily sólo se sentía incómoda y nerviosa con todo aquel asunto. Sí, posiblemente sólo fuera eso.
— Claro— Repitió él, con el mismo poco convencimiento que ella.
Permanecieron en silencio, sin mirarse, hasta que de forma providencial uno de los agentes de policía les avisó de que la reunión se reanudaba.
Ambos se sintieron aliviados.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
