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"Me dijiste que estabas listo para viajar. Mentiste" (Hotch a Reid)

"Chico travieso" (Emily)

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— ¿Estás bien?

Emily llevaba varios minutos observando a Morgan. Tenía el rostro serio y esa expresión abstraída que ella conocía tan bien. En un primer momento, no se había atrevido a expresar su inquietud en voz alta, pero finalmente había pesado más lo que aún les unía que lo que pudiera separarlos.

Morgan le devolvió una mirada confusa.

— ¿Por qué lo preguntas?

— Apenas has hablado desde que volvimos de interrogar al Dr. Sorum…— Le explicó serenamente y de nuevo se debatió un instante en si debía profundizar en aquel tema— Mira, sé que las cosas entre nosotros no son como antes, pero también sé cómo funciona tu cabeza cada vez que nos encontramos con un caso que involucra a niños que han sufrido abusos… Me refiero a que las palabras del psiquiatra…

Derek alzó una mano, deteniendo su discurso.

— Sé a qué te refieres, Emily, pero estoy bien— Replicó tajante. No tenía intención alguna de conectar sus traumas infantiles con la situación de Allison, no al menos más allá de su mente. Por supuesto Emily lo había notado y, aunque Derek tenía que reconocer que había sido precavida, sabía que tarde o temprano ella sacaría el tema de alguna manera. Siempre lo hacía aunque fuera de una forma sutil, sólo para asegurarse de que él se encontraba bien. Pero las circunstancias habían cambiado entre ellos y no le apetecía charlar sobre ese asunto— Sólo quiero acabar este caso cuanto antes, y no soporto la vigilancia nocturna…— Se excusó, mientras que seguía registrando cualquier movimiento en el exterior del vehículo de vigilancia que pudiera indicar la presencia de Bosola— Nunca sabes cómo van a terminar.

De paso, le ofrecía una excusa para no tener que mirarla directamente a los ojos.

Ella tardó en contestar. Estaba claro que había esperado algo más sincero por su parte.

— Vale… Como quieras…— Suspiró Emily. Comenzaba a lamentar haber preguntado— No quería ser inoportuna.

Derek la miró de reojo.

— Te agradezco tu preocupación, pero no tienes que sentirte obligada a cuidar de mí.

Y luego volvió a escrutar la noche.

Por su parte, Emily estaba sorprendida por su comentario. ¿Acaso Morgan realmente pensaba que su interés era impostado? ¿Que sólo lo hacía para quedar bien consigo misma? Simplemente no podía creer que la conociera tan poco.

— Nunca ha sido una obligación, Derek…— Le aclaró, más decepcionada que enfadada— Pero de acuerdo, lo entiendo… Las cosas son diferentes ahora.

Morgan se volvió hacia ella, por fin atreviéndose a enfrentar sus ojos.

— Son diferentes porque tú quisiste que así fuera…— Le recriminó con dureza. Al ver su cambio de expresión, se arrepintió de inmediato. No pretendía herirla, no al menos conscientemente— Perdona, eso no ha sido justo.

Ella suspiró, y dejó caer la cabeza sobre la ventanilla del vehículo.

— No pasa nada… Estoy acostumbrada a que las cosas no lo sean...— Reveló de forma espontánea en un comentario que iba más dirigido a sí misma que a Morgan. A veces tenía la mala costumbre de pensar en voz alta, y no siempre esos pensamientos iban en consonancia con lo que realmente debía decir.

Derek la observó detenidamente, mientras ella se mantenía en aquella posición con los ojos cerrados. No era lo más prudente teniendo en cuenta que estaban en mitad de una labor de vigilancia, pero a decir verdad, no parecía que aquella noche fuera a haber demasiado movimiento. En el exterior todo seguía tranquilo. Él se mantendría al acecho por ambos si fuera necesario. Se percató entonces de lo agotada que se veía, y no creía que fuera solamente por su insomnio recurrente. Parecía atormentada.

— ¿Qué fue lo que te ocurrió?— La pregunta salió de forma natural de sus labios. No era la primera vez que se lo insinuaba, pero en esta ocasión su tono fue más incisivo y más directo. Realmente esperaba una respuesta sincera. En un primer momento, ella sólo abrió los ojos, tal vez únicamente por la impresión, pero fue incapaz de devolverle la mirada. Se sentía traspasada— En serio, Emily…— Insistió Morgan— ¿Qué es eso tan terrible que no te atreves a contar?

Emily tuvo que realizar una inspiración profunda para recuperar el control. La había atrapado con la guardia baja. Ni siquiera sabía cómo había terminado convirtiéndose en el centro de una conversación que inicialmente sólo iba dirigida a cómo se encontraba él.

— Morgan, sabes más de mí que la mayor parte de la gente que me conoce…— Emily hizo un gesto de negación, esforzándose por fingir un desconcierto que no sentía. — No hay mucho más…

Se había vuelto hacia él, pero Morgan se dio cuenta de que la morena seguía esquivando su mirada.

— Mientes…— Le recalcó, forzando algún tipo de reacción que no fuera eludir la pregunta— Hay algo… Siempre tengo la sensación de que mides todas tus palabras, como si tuvieras miedo de….

— ¿De qué, Morgan?— Emily lo interrumpió antes de que pudiera terminar, antes de que se acercara demasiado a la verdad. No podía permitirlo. No después de que incluso se hubiera alejado de él, para evitar justamente aquello— ¿De qué crees que tengo miedo? Una vez dijiste que creías que no tenía miedo a nada… Y ahora… ¿Has cambiado de opinión? ¿Por qué? ¿Sólo porque buscas una justificación a lo que hago o digo?— Le reprochó— No la hay, Derek. No hay historias truculentas que no quiera contarte. Simplemente no soy perfecta. Debiste darte cuenta antes…

Morgan le dirigió una mirada indulgente. Había presenciado en tantas ocasiones cómo Emily conseguía sobreponerse y tomar el control de cualquier situación para convertirse en la auténtica Reina del Hielo, que ya no podía sorprenderle. No al menos como al principio de su relación. Normalmente cualquiera habría retrocedido de inmediato, pero él ya no era "cualquiera". Conocía sus pequeños juegos. Quizás no todos - estaba seguro de que Emily se guardaba más de un as bajo la manga- pero éste en particular, no le era ajeno.

— Te equivocas de nuevo— Replicó Morgan, utilizando el mismo tono convincente que ella había usado— Nunca he pensado que seas perfecta… Y jamás pretendí que lo fueras…— Luego dudó, creyendo que tal vez había encontrado el motivo de su distanciamiento— ¿Te presioné? ¿Es eso? ¿Te sentiste presionada?

Emily resopló. Se sentía incómoda. De pronto aquel era el último lugar donde habría deseado estar. Se reprendió a sí misma por habérsele ocurrido iniciar aquella estúpida conversación. Habrían estado mucho mejor en silencio, vigilando al sudes.

— No tiene sentido que volvamos a hablar de esto.

Allí estaba de nuevo aquel tono tajante bajo el que intentaba ocultar sus inseguridades. El problema era que había permitido que Morgan aprendiera a hurgar a través de él, y eso no tenía vuelta atrás, no importaba lo que ocurriera entre ellos.

— Emily, nunca hemos hablado de esto…— Continuó él, categórico— Al menos yo no lo hice… Tú sola te encargaste de dejar claro tu punto de vista, pero no me escuchaste…

Ella contuvo el aliento, asimilando sus críticas. No podía rebatirle su argumento. No cuando Morgan llevaba razón.

— ¿Habría cambiado algo?— Le preguntó finalmente, sabiendo de antemano la respuesta.

— Probablemente no— Admitió Morgan.

Y él sabía que era así porque la decisión en realidad, nunca había estado en sus manos. Había sido Emily la que había dado el paso. De hecho, había sido ella siempre la que había dado todos los pasos.

— Pues entonces, como he dicho, no tiene sentido hablar de esto…— Reiteró ella, ahora más segura de sí misma— Sólo me gustaría…

Vaciló en sus últimas palabras.

— ¿Qué?

Emily sintió miedo, de él y de su insistencia.

— Que pudieras pasar página.

Y dudaba porque en su interior temía que eso sucediera, a pesar de lo que salía por su boca.

"Maldita sea, Emily, no dejes que se dé cuenta" Se dijo a sí misma.

Y en el otro extremo, Morgan no supo leer más allá del dolor que le provocaban sus palabras. Sólo cuando se aislaba de sus propias emociones, era capaz de percibir claramente las de ella. Ese era uno de los trucos de Emily que él aún no dominaba.

— Tal vez ya lo he hecho…— Respondió a la defensiva— ¿No has pensado que tal vez por eso las cosas ahora son diferentes?

Y al igual que Derek se había sentido herido, Emily también sintió esa punzada de dolor producto de lo que ella misma había provocado. En su opinión, eso no la dejaba en el mejor lugar como persona, pero ¿Qué otra cosa podía hacer?

— Nada volverá a ser igual, ¿verdad?— Concluyó en una pregunta cuya respuesta ya conocía. Por supuesto, dolía igual.

La verdad había caído sobre ellos como una losa, y ambos compartieron la misma mirada desolada.

— No… Pero eso no significa que no podamos seguir trabajando juntos… — Trató de animarla él. Pese a todo lo sucedido entre ellos, Morgan odiaba verla así, sin darse cuenta de que cada uno no era más que el espejo del otro — Formamos un buen equipo.

Emily fue muy consciente de las palabras que Morgan había utilizado.

— Compañeros, no amigos…

Él sonrió, con tristeza, pero al fin y al cabo era una sonrisa.

— ¿Amigos? ¿Lo fuimos alguna vez?

Ella siempre había creído que sí, pero en aquel momento lo dudó. ¿Y si sólo se había engañado a sí misma? Pensaba que siempre podría salvar su amistad, que al fin y al cabo, era la base de todo lo demás. ¿Había sido sólo una ilusión? Esperaba que no.

— Tal vez sea el momento.

Y no hubo más nada que añadir. De nuevo, como si aquella conversación no hubiera sucedido nunca, ambos regresaron a la vigilancia nocturna.

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