5x14 PARÁSITO

"No puedo creer que tengan su propio jet"

"Nos turnamos para pilotarlo. ¿Quiere intentarlo?"

(Agente Goldman y Emily)

Xxxxxxxxxxxxxxxxx

— ¿Cuándo podré ver a mami?

Emily intercambió una mirada con Morgan, y luego se sentó junto al niño. Morgan, por su parte, permaneció de pie, a una distancia prudencial para no cohibirlo. J.J. estaba aún hablando con la madre del pequeño, y necesitaban distraerlo un poco. Sin embargo, D.J. estaba tan triste que apenas había pronunciado una palabra desde que habían llegado a la Comisaría. Emily no pudo evitar recordar a Declan. Otro hijo de un criminal que pagaría las consecuencias de compartir su sangre.

— Pronto… — Le dijo ella con dulzura— Y podrás irte a casa— Como si de un truco de magia se tratara, le mostró una chocolatina que Morgan había comprado en la máquina expendedora de la comisaría de policía con la intención de ofrecérsela— ¿La quieres? Puedes guardártela si no te apetece ahora.

El niño, sin embargo, seguía demasiado afectado como para comer cualquier cosa, por muy apetecible que fuera. A Emily le partía el corazón verlo tan cabizbajo. Ningún niño debería ver morir a su padre.

— Oye, D.J. — Continuó Emily sin presionarlo— Es normal que estés triste… Puedes llorar si quieres

El niño alzó su rostro hacia ella.

— ¿Mi papá era malo?— Preguntó. Sus ojos reflejaban una inmensa desolación — ¿Por eso ese policía le disparó?

Allí estaba. La pregunta que se estaría haciendo toda su vida y que sería parte de su tortura personal.

— Eso no importa— Afirmó Emily, contundente. Se acercó un poco más a él, intentado crear un ambiente en el que él se sintiera protegido— Lo único que importa es que tu padre te amaba, ¿entiendes?

Emily esperaba que fuera así. Nunca había tenido aquella conversación con Declan, pero en su cabeza ya la había imaginado en muchas ocasiones. Llegaría el día en que él también se haría preguntas. Emily sólo deseaba tener las respuestas adecuadas.

El niño asintió.

— ¿Tú también querías dispararle?

Contuvo el aliento. ¿La cuestionaría Declan por no haberse esforzado más en salvar a su padre? ¿Por qué no iba a hacerlo? Ella misma se había cuestionado muchas veces.

— No, no quería…— Le aseguró Emily, y era absolutamente cierto. La muerte del sudes siempre era algo que trataban de evitar— Ojalá nadie hubiera tenido que hacerlo— Se quedó en silencio unos segundos, reflexionando. No podía decirle al niño la verdad, que su padre conocía el destino que le esperaba en prisión y que para él la muerte era preferible a ese destino. En su cabeza resonaron las palabras que tal vez utilizaría con Declan algún día — Mira, yo creo que nadie es del todo bueno ni del todo malo… A veces simplemente nos equivocamos y no nos damos cuenta, pero eso no significa que no tengamos cosas buenas dentro de nosotros, sino que hay personas que no saben cómo mostrarlas. Tú tuviste la suerte de conocer todas esas cosas buenas que tenía tu padre… Así que no importa lo que escuches, no importa lo que los demás digan… Lo que debes recordar es que tú eres lo mejor de él y eso te hace muy especial…

Era la respuesta más sincera y consoladora que podía ofrecerle. No creía que fuera suficiente. A D.J. le quedaba un largo camino por delante para superar el trauma.

— Mi mamá está triste— Dijo el niño.

No sólo estaba triste, pensó Emily, su madre debía sentirse engañada y al mismo tiempo confundida con todo lo que estaba ocurriendo. Su mundo se había desmoronado en cuestión de horas. La persona que creía conocer nunca había existido.

— Lo sé… Ella quería mucho a tu padre, y eso importa, mucho— Recalcó— Pero te tiene a ti y tú eres la persona a la que más quiere en el mundo, ¿de acuerdo?

Emily podía notar que D.J. se esforzaba por no llorar, pero sus ojos estaban vidriosos y sus mejillas rojas. Intentaba ser valiente aunque nadie se lo había pedido ni lo esperaba.

— Sí…

Emily se inclinó un poco más, tratando de captar sus ojos.

— Y… ¿Puedes prometerme algo?

El niño asintió de nuevo.

— Prométeme que si estás triste o te sientes solo, se lo dirás a alguien… Verás que cada día te sentirás un poquito mejor…

— Lo prometo… — Susurró el pequeño.

En ese momento J.J. apareció en el umbral de la puerta.

— D.J. ya puedes irte con tu mamá.

Emily le dirigió entonces una sonrisa amable al niño y le ofreció la mano.

— Ven conmigo…

Después de reunirlo con su madre, Emily se había quedado hablando con el Agente Goldman. Parecía afectado por todo lo ocurrido.

Derek apareció detrás de ella como de la nada.

— ¿Goldman, está bien?

Ella cabeceó, realmente lo dudaba.

—Se siente culpable por dispararle.

Era una conclusión a la que Morgan también había llegado. El Agente Goldman llevaba tanto tiempo persiguiendo a aquel sudes que de algún modo había creado un vínculo con él.

— Has estado bien ahí dentro… — Continuó Morgan— Con D.J….Sabías lo que necesitaba escuchar.

Emily arrugó la nariz, vacilante.

— ¿Tú crees? No estoy tan segura…

— Se te dan bien los niños…— Apuntó Derek— Conectas muy bien con ellos.

No era la primera vez que Morgan hacía ese tipo de afirmaciones. Se lo agradecía, pero no estaba del todo de acuerdo. Con Declan siempre temía haber cometido demasiados errores tratando de protegerlo. Se preguntó si algún día, cuando supiera la verdad, la perdonaría.

— Es psicología— Dijo Emily, restándole importancia.

— No es sólo eso…— Le rebatió Morgan, convencido de lo que decía— Lo que le has dicho… Es empatía, Emily. Deberías planteártelo seriamente algún día… Ser madre, ya sabes…

Ella lo miró intrigada.

— ¿A qué viene eso ahora?

En honor a la verdad, Morgan no tenía ni idea de por qué había hecho ese comentario. Suponía que tenía relación con el proceso de recuperación de su relación.

— No lo sé… Lo pienso cada vez que te veo con niños.

Y realmente era así. No podía evitar visualizarla en su faceta de madre en cada una de esas ocasiones.

Emily sonrió con cierta condescendencia. Morgan siempre tendía a ver la mejor parte de ella, y al final eso sólo demostraba que en muchos aspectos era más ingenuo de lo que él mismo creía.

— Sólo me has visto con niños traumatizados, Derek…— Le recordó ella— No sé cómo me comportaría con un niño psicológicamente estable… Probablemente sería un desastre…

Bromeaba, pero Morgan supo ver más allá.

— O a lo mejor te da miedo intentarlo.

Ella se echó a reír. Estaban en medio de la Comisaría de Policía, y algunas cabezas se giraron sin que ninguno de los dos involucrados se percatara, absortos como estaban el uno en el otro.

— Bueno, lo que es seguro es que no voy a buscar un donante de esperma sólo porque a ti te apetezca comprobar esa teoría, Morgan— Sentenció ella con ironía.

— ¿Un donante de esperma? Hay otras soluciones si te interesa…— Se burló él.

En otras circunstancias, tal vez Emily habría seguido su juego, pero lo último que necesitaba era que alguien del equipo los sorprendiera hablando de esperma y de bebés.

— Vale… Ahora es cuando debería encenderse algún tipo de farolillo rojo entre nosotros…

Alzó una ceja hacia él, en una clara advertencia.

— Sólo bromeaba… — Aseguró Morgan sin inmutarse — ¿O ya te has olvidado de lo bien que se nos daba eso?

¿Olvidado? Emily jamás lo olvidaría.

— No, y tampoco me he olvidado de cómo acabó eso la última vez.

Otra clara advertencia que Morgan trató de encajar del mejor modo posible. Entendía que ella quisiera establecer ciertos límites para no cometer los mismos errores, pero al mismo tiempo Morgan notó que no estaba tan disgustada como pretendía aparentar.

— No fue tan malo, ¿No?

Emily consiguió mantener la mirada, a pesar del rubor de sus mejillas.

— No, no lo fue…

Había sido apenas un susurro tímido, pero allí estaba. La confirmación de que para ella su relación había sido más importante de lo que quería admitir.

— Mentiste cuando dijiste que me habías utilizado. Lo hiciste a propósito.

Derek siempre había querido creer que era así, porque no podía imaginarse a Emily usando a otra persona para su propio beneficio, sin embargo, sólo ahora lo veía claro.

Y Emily no se sintió capaz de mentirle de nuevo.

— Sí, lo hice. Tenía que alejarte de mí… — Alzó su mano antes de que Morgan siguiera interrogándola — Y eso es lo único que puedo contarte, Derek… Si sientes algo por mí… Quiero decir, si alguna vez sentiste algo por mí… No insistas.

Para él, aquello fue suficiente, al menos por el momento. Lo cierto era que con Emily tenía la sensación de conocerla en profundidad y al mismo tiempo de no conocerla en absoluto. Era una contradicción, pero al fin y al cabo, así era su personalidad y ¿no era precisamente eso lo que lo había atrapado de ella? ¿Hasta qué punto podía recriminárselo?

— Gracias por decírmelo.

A Emily, por su parte, nunca dejaba de sorprenderle la tolerancia de Morgan hacia sus errores. Podía tener reacciones impulsivas en muchas ocasiones, pero no guardaba ni una pizca de rencor en su interior. Tenía un corazón noble y sus intenciones siempre eran honestas.

Deseó ser capaz de corresponderle algún día del modo en que él se lo merecía.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx