5X17 HOMBRE SOLITARIO

"¿Qué es lo que en realidad te molesta?"

"Jody perdió a su madre, y luego a su padre, y la pareja que iba a adoptarla se arrepintió. Es la noticia del momento. Simplemente… no es justo"

"Su tía vio la historia. Se presentó. Perdió contacto con la madre de Jody en los últimos años, pero es su única pariente con vida y quiere criar a Jody"

"¿En serio?"

"¿Sabes Prentiss? cuando pienso sobre las cosas que vemos a diario… tanta maldad… aún me asombra tanta bondad"

"Sí, pero… ¿crees que eso compensa?"

"Me gusta pensar que sí"

(Morgan y Emily)

Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

— Sí, pero… ¿Crees que eso compensa?

Volaban de regreso a Virginia desde Nuevo México, y Morgan se había sentado frente a ella para hablar. Emily había estado especialmente silenciosa desde que habían despegado, enfrascada en la lectura de la base de datos del ASR. Habían charlado sobre la pequeña Jody, la hija del sudes, que finalmente sería acogida por su tía materna, lo que había supuesto un enorme alivio para Emily preocupada como solía estarlo siempre en situaciones similares. Morgan le había hablado de la bondad que existía a pesar de la maldad que veían a diario, tratando de hacerle entender a su compañera que al final eso era lo que importaba.

De ahí, la pregunta de Emily. Ella no estaba tan segura si eso era suficiente.

— Me gusta pensar que sí…— Respondió Derek.

Así era Morgan, un luchador. Siempre encontraba la forma de seguir delante, de agarrarse a lo que fuera con tal de superar cualquier obstáculo. Era capaz de dejar a un lado sus propios problemas para ayudar a otro, para ayudarla a ella. Emily no había sentido una conexión igual con nadie desde Mathew.

— Te echo de menos— Dijo ella de pronto.

A Morgan le pilló desprevenido aquella confesión inesperada y que posiblemente no fuera más que uno de esos pensamientos en voz alta, de los que normalmente uno se arrepentía de inmediato.

Sin embargo, Emily no parecía en absoluto arrepentida. Sus ojos se mantuvieron firmes en él, evidenciando que había querido pronunciar cada una de aquellas palabras.

— Sabes que no vas a perderme, ¿verdad? Podemos seguir viéndonos cuando quieras…

Emily estaba desconcertada. Creía que Morgan había entendido el alcance de su revelación, que iba mucho más allá de la relación de amistad que él estaba sugiriendo.

— No, Derek… Te echo de menos…— Repitió ella, recalcando las palabras— Echo de menos lo que teníamos.

Derek no supo qué decir. No podía creer que ella realmente estuviera reconociendo que su relación amorosa no había sido sólo un error en sus caminos.

Al mismo tiempo Morgan tuvo miedo, miedo de que ella retrocediera en cuanto se bajara del avión, en cuanto se hiciera de día, o en cuanto se sintiera presionada.

— ¿Qué teníamos, Emily?— Le preguntó entonces Morgan— ¿Lo sabes?

Ella suspiró. Avergonzada, apartó sus ojos hacia sus manos.

— Lo siento… No debí decirte eso… No es justo para ti.

Allí estaba de nuevo. El arrepentimiento había hecho acto de aparición.

Derek comprobó los asientos situados detrás de ellos. No todos los agentes dormían, pero los que aún estaban despiertos, no parecían interesados en lo que ocurría entre ellos.

— No se trata de si es justo o no…— Dijo él después de reflexionar— Se trata de que necesito algo más…

Algo más, sí. ¿Pero qué era ese "algo más"? A decir verdad, Morgan no lo sabía. Quizás sólo se tratara de sentir que ella había dejado atrás sus miedos, de tener la seguridad de que estaba dispuesta a luchar. Su confesión era un paso, pero no parecía suficiente, y aunque deseaba estrecharla entre sus brazos con todas sus fuerzas, el temor que veía en sus ojos lo detenía.

— Lo entiendo.

¿Cómo no iba a entenderlo? Morgan tenía razones suficientes como para dudar de ella. Emily por primera vez sintió que quizás era tarde para arreglar las cosas.

— Emily, ocurra lo que ocurra siempre estaré aquí para ti, pero debes decidir qué es lo que quieres… Tal vez necesites salir con otras personas… Tal vez realmente deberíamos darnos un tiempo.

Morgan ni siquiera sabía por qué le había sugerido algo así justo cuando ella prácticamente había estado a punto de confesarle sus sentimientos. Notó la decepción en su rostro tan pronto pronunció aquellas palabras, pero ya era tarde para rectificar. Nada de lo que dijera podría arreglarlo.

— Darnos un tiempo…— Repitió ella. Hubo un atisbo de amargura en su voz. Había escuchado demasiadas veces esa excusa para saber exactamente qué implicaba— Vaya…

— Emily, no me malinterpretes…—Morgan trató de reparar lo irreparable— No quise decir…

Pero Emily alzó la mano, deteniéndolo.

— Está bien, Morgan… No tienes que justificarte y… tienes razón… Tal vez esa sea la solución… Tal vez yo también deba conocer a otras personas, como has hecho tú.

Morgan se sorprendió de su sutil recriminación. Era la primera vez que parecía molesta por su breve relación con Tamara. Supuso que simplemente se había sentido rechazada y que se había puesto a la defensiva para salvar su orgullo porque, de otro modo, no tendría sentido aquel arrebato casi infantil cuando había sido ella no sólo quien había roto la relación sino la que lo había animado en primer lugar a seguir con su vida.

— Bueno… Estoy bastante seguro de que no te lo reprocharía— Replicó él, un poco ofendido— Eres libre de hacer lo que quieras… Lo único que te he pedido es que seas sincera no sólo conmigo, sino también contigo…. Y si te molestaba que saliera con Tamara, debiste decírmelo— Añadió desconcertado.

Emily lo miró atónita. ¿Estaba Morgan jugando la carta de los celos, o eran imaginaciones suyas?

— No me molestó que salieras con Tamara Barnes— Le rebatió ella— Al igual que a ti no te molestaría que yo saliera con alguien… ¿No es eso lo que has dicho?

De pronto se encontraron inmersos en una discusión absurda y sin sentido. Ninguno de los dos habría podido explicar cómo habían acabado en semejante jardín.

— Si tienes previsto hacerlo no seré yo quien te lo impida.

Morgan era muy consciente de que tal vez debería haberse contenido, pero lo cierto era que en el fondo comenzaba a disfrutar de la situación. ¿Por qué de pronto Emily parecía tan enojada? ¿Tal vez porque no esperaba que él reaccionara con tanta tolerancia? ¿Quizás estaba demasiado acostumbrada a ser ella quien tomara todas las decisiones y no era capaz de encajar lo que había interpretado como un rechazo por parte de él?

— Oh, bueno… Tal vez lo haga.

Resultaba tan teatral el esfuerzo que hacía por mantenerse digna, que Morgan tuvo que reprimir la risa. Por otro lado, no tenía intención alguna de discutir con ella.

Se inclinó un poco hacia ella con expresión traviesa.

— Espero que no lo hagas sólo por tratar de demostrar algo…

Ella lo miró de reojo, resoplando.

— ¿Y qué sería, Morgan? ¿Qué intento demostrar según tú? ¿Que no eres el único hombre de la tierra?

Derek amplió su sonrisa.

— Que no soy el único que te importa.

Emily se quedó tan en shock que no supo qué contestar. ¿Realmente se estaba burlando de ella? ¿Cómo podía ser tan presuntuoso como para dar por sentado sus sentimientos?

¿Quizás porque tiene razón, Emily? Le susurró una vocecita en su cabeza.

Con la satisfacción de saber el efecto que sus palabras habían causado en ella, Morgan se acomodó de nuevo en el asiento, fingiendo que no era consciente ni de la exasperación de Emily ni de su mirada fulminante.

Simplemente se puso los cascos de música, y cerró los ojos.

Sin embargo, la sonrisa engreída se mantuvo en su rostro.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx