5x21 HERIDA ABIERTA

"¿Vas a llamarlo?"

"Tal vez…"

"Emily…"

"Mick Rawson es un arrogante, obsesionado con el sexo, egoísta…"

"Un inglés ardiente, con acento sexi, placa y arma… Justo tu tipo"

J.J. y Emily

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Morgan había salido un momento del sencillo hostal donde se hospedaban, en parte para respirar un poco de aire puro de Alaska y en parte para asegurarse de que nadie rondaba tratando de matar a Kat Allen, a la que habían identificado como posible víctima y que había sido trasladada al mismo hostal bajo la protección del equipo.

El lugar era tan pequeño, que habían tenido que compartir habitaciones, así que las visitas furtivas a la habitación de Emily y viceversa eran inviables teniendo en cuenta que Derek compartía habitación con una traumatizada García y Emily con J.J.

Sus sentidos se alertaron al sentir pasos acercándose a él, e instintivamente posó su mano sobre su glock.

Suspiró aliviado cuando comprobó que no se trataba del sudes, sino de la hermosa morena que había aceptado darle una segunda oportunidad a su relación.

— ¿Y Kat Allen?— Se interesó Derek.

— Está con J.J. y García— Le informó Emily— García está haciéndole todo un interrogatorio sobre el bebé que espera para entretenerla… — Rió Emily— Pobrecilla…

Morgan se alegró de escuchar eso. Significaba que Penélope se encontraba mejor, no del todo, pero lo suficiente como para animar a otra persona.

Se colocó a su lado, apenas rozando sus cuerpos y durante un rato permanecieron en silencio contemplando las estrellas del cielo nocturno de Alaska.

Amparados por el refugio de la oscuridad, se atrevieron a enlazar sus dedos.

— Esto es precioso…— Dijo Emily sin apartar la vista del cielo.

Cuando se volvió hacia Morgan, se lo encontró mirándola detenidamente.

— Sí, lo es…— Susurró él.

Con una sonrisa en los labios, Emily desenlazó los dedos y se apartó un poco.

— No hagas eso…— Le reprendió— El sudes puede estar ahí mismo, vigilándonos.

Morgan estrechó sus ojos sobre ella.

— ¿Te preocupa que nos sorprenda el sudes y no alguien del equipo?

Ella rodó los ojos, con un suspiro.

— Me preocupa que cualquiera nos sorprenda… Pero estoy bastante segura de que por muy enfadado que estuviera Hotch, no intentaría asesinarnos…

— ¿Estás segura?— Se burló Morgan— Quizás dentro de ese traje impecable, se esconde uno de los asesinos en serie más prolíficos de la historia…

Bromeaba, pero estaba bastante seguro de que si Hotch se convirtiera en un asesino en serie, el FBI tendría serios problemas para atraparlo. Sería el típico sudes organizado que controlaría hasta el más mínimo detalle de cada uno de sus asesinatos. Quizás sólo Reid podría superarlo, pero su juventud siempre jugaría en su contra.

— Detrás de ese traje sólo hay un hombre excesivamente preocupado porque lleguemos a casa a salvo, además de por las víctimas… Con ese exceso de responsabilidad es imposible tener vida privada… Ojalá encuentre a alguien que pueda comprenderlo.

Derek balanceó suavemente la cabeza, mostrando que no estaba del todo de acuerdo.

— ¿Sabes que cuando te conocí, durante un tiempo pensé que erais muy afines?

Emily se quedó boquiabierta. ¿En qué momento había sucedido eso? ¿No había dado muestras suficientes a lo largo de su relación de que no había nadie en el equipo tan parecido a ella como Morgan?

— ¿En serio?— Preguntó con incredulidad— Derek, siempre has sido tú— Confesó Emily a riesgo de alimentar su ego, que ya era lo bastante grande.

Morgan comprobó que seguían solos, y se acercó hacia ella, aunque no lo suficiente como para que pareciera algo demasiado íntimo.

— Así que… Yo soy tu tipo de hombre…— Dijo, mientras jugueteaba de nuevo con su mano.

Ella se hizo la indiferente, encogiéndose de hombros.

— No lo sé… Tal vez deberías preguntarle a J.J. Está bastante segura de las virtudes que debe tener un hombre para encajar conmigo…

Recordó la conversación que habían mantenido justo antes de ser interrumpidas por Penélope primero y por el aquel caso después. J.J. seguía tratando de convencerla de que llamara a Rawson, y Emily seguía respondiendo con evasivas.

Derek arqueó las cejas, intrigado.

— De acuerdo… Háblame de eso— La animó, y tiró de ella hacia él cuando trató de escapar— Em...

Rara vez la llamaba así, y aunque no era un diminutivo que no le era ajeno - de hecho en su antiguo equipo solían utilizarlo- escucharlo de boca de Morgan la agradaba.

— Está bien…Al parecer mi hombre ideal debe ser ardiente, sexi, llevar placa y arma….— Emily disfrutó de la momentánea expresión engreída de Morgan al asumir que él se ajustaba bastante al perfil— Y tener acento inglés— Terminó entre risas.

— ¿Todavía está intentado emparejarte con Rawson?

Morgan estaba bastante impresionado con la tenacidad de J.J., pero más aún con la paciencia de Emily. No estaba seguro de si él podría soportar tanta insistencia durante tanto tiempo sin acabar confesando que su interés no estaba en ese lado del Atlántico.

— Bueno… Sólo se preocupa – Intercedió Emily por su amiga antes de que Morgan comenzara a pensar que la posible asesina en serie podría ser la rubia— Cuando las personas están felices con sus parejas, quieren lo mismo para sus seres queridos… Y al fin y al cabo, no está mal tener a alguien al regresar a casa…

Derek estaba sorprendido con aquella declaración. Sabía que a corto plazo una situación así, que implicaría vivir juntos, para ellos era sólo una utopía, y que Emily realmente jamás se lo plantearía a corto plazo. Tal vez ni siquiera a largo plazo. Así que, ¿de dónde había salido aquella idea?

— No puede ser…. ¿Qué pasó con tu alergia hacia los compromisos? ¿La independiente Emily Prentiss ahora necesita un hombre que le haga cariñitos al llegar a casa?—Se burló.

Ella frunció el ceño, un poco ofendida.

— Más bien me refería a un gato… Estaba pensando en pasarme por el albergue y adoptar uno.

Morgan estalló en carcajadas. Debería haberlo visto venir.

— No hablas en serio…— Dijo con incredulidad— Emily, ni siquiera eres capaz de mantener viva una planta… Se te moriría de sed… O de hambre…

Ella jadeó, apartándose de él.

— Dijo el hombre que aseguró que sería una madre increíble... ¿Crees que soy capaz de cuidar de un niño pero no de un gato? ¿O no lo pensabas realmente?

Justo en ese momento, Morgan se dio cuenta de que estaba en problemas. Por algún extraño motivo, en el caso de Emily aquella contradicción le resultaba perfectamente compatible con ella.

También era bastante probable que si intentaba insistir en esa teoría, habría muchas posibilidades de que fuera hombre muerto en cuestión de segundos. Y reflexionando detenidamente, llegó a la conclusión de que había errado al atribuir a Hotch el título de sudes más peligroso. La más letal la tenía justo frente a él.

A riesgo de que alguien pudiera verlos, cerró la distancia entre ellos y la tomó de la cintura.

— Cuando regresemos te acompañaré al refugio y escogeremos un gato para ti… Y estoy convencido de que será el gato más afortunado del mundo.

Ella sintió que se derretía con aquel gesto, a pesar de las bajas temperaturas de Alaska, y en su interior deseó que algún día Morgan y ella pudieran compartir mucho más que miradas y besos furtivos.

Tal vez incluso un hogar.

Emily sabía que no podía alimentar ese sueño, que la razón se impondría de nuevo, pero allí, tan lejos de Virginia, todo parecía posible. Era algo que no podía compartir con Morgan, simplemente porque no quería alentarlo a creer que aquello podría hacerse realidad. Su pasado, sus secretos, siempre los separarían y su miedo a ponerlo en peligro por culpa de ese pasado, la paralizaba por completo algunas noches mientras dormía.

— Gracias…— Susurró ella.

— Siempre…— Dijo él.

Aquella palabra la dejaba sin aliento, la hacía sentir protegida y amada, y no podía explicar el motivo más allá de que lo relacionaba con un pasaje de su cuento infantil favorito.

— A veces siempre sólo dura un segundo— Recitó abstraída por aquel recuerdo. Los ojos intrigados y algo inquietos de Morgan, la regresaron al presente— Es de Alicia en el país de las Maravillas… Ella le pregunta al conejo blanco, "cuánto es para siempre" y él responde "a veces, sólo un segundo"… Creo que eso es lo que siento cuándo estoy contigo… Que es para siempre, aunque no sea cierto.

Derek deseó decirle que podía serlo si ambos querían, pero temía asustarla más de lo que se la veía. Posiblemente ella ni siquiera fuera del todo consciente de lo que significaba aquella confesión realmente. Implicaba muchos sentimientos que ella se empeñaba en negar, pero Derek no quiso cometer el error de presionarla.

— No me sorprende en absoluto que te guste ese cuento… Debiste parecerte mucho a ella cuando eras niña…

Emily dejó los ojos en blanco, con una expresión de reconocimiento reflejada en su rostro.

— No lo sabes bien…— Admitió con orgullo.

Se apartó un poco de él, no sin antes comprobar por enésima vez que efectivamente no había ni asesinos en serie ni agentes del FBI observándolos.

— Oh, sí que lo sé…— Se burló Morgan, recordaba perfectamente el episodio de la pira de muñecas de porcelana. Le dio un suave empujón— Venga, regresemos dentro antes de que Penélope salga a buscarnos.

Aquella noche, y a pesar de que estaban en habitaciones separadas, ambos se durmieron con una sonrisa en los labios.

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