Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, es de El Reino.
xxx
Hinata no tenía intención de adoptar a nadie y mucho menos a Uchiha Sasuke. Después de la Gran Guerra, cuando Sasuke resucitó a Neji, Hinata fácilmente lo acogió en su corazón, en el mismo lugar donde tenía a sus compañeros de equipo, a Kurenai y a Mirai.
Sin embargo, no se dio cuenta de ello hasta que estuvo recorriendo la tienda de armas con Tenten. Tenten estaba junto a la caja registradora, apoyada en el mostrador de cristal, charlando con el dueño sobre prácticas comerciales.
Al recorrer los pasillos, Hinata repasó mentalmente su lista de artículos solicitados por varios miembros de la familia. Volvió a comprobar los distintos estantes con mercancía antes de tomar algo para ponerlo en la cesta que colgaba de su brazo. Todo estaba allí. Un kunai extra para Neji, una funda de muslo para Shino, píldoras de soldado para Kiba y cosas para sus primos. En ese momento, Hinata se encontraba ante un gran cajón lleno de vendas reforzadas a precio de oferta. Hinata y Hanabi siempre las compraban cuando estaban de oferta, ya que las gastaban como locas y normalmente esa marca era muy cara.
Tomó varios paquetes y se detuvo. Naturalmente, se le ocurrió incluir a Sasuke en la lista de personas a las cuales comprarles cosas. Fue como un extraño flash en su cerebro. En un momento estaba allí y al siguiente ya no. Obviamente, Sasuke usaba vendas en el brazo que le faltaba cuando entrenaba. Sin pensarlo dos veces pescó un par para él, y no pensó en ello hasta un día después.
Circulando por un camino de tierra mientras volvia de comprar víveres, lo vio. Se dirigía hacia ella.
—¡Oh! —murmuró Hinata para sí misma. Luego, más alto—. ¡Sasuke-san!
Sasuke frunció el ceño y redujo la velocidad. Hinata aceleró hasta alcanzarlo. Cuando se vio obligado a detenerse. Rebuscó en su bolsa de lona, entre los tomates, las manzanas y su cartera, hasta encontrar lo que buscaba.
—Esto es para ti —dijo y le tendió las vendas.
Sasuke la miró como si ella estuviera hablando en un idioma diferente.
—Hinata-sama —la alcanzó Kō, su compañero de compras—. Tanaka-san dice que pueden hacer la entrega mañana... —le puso una mano en el codo y la guio hasta el escaparate.
Ella no miró hacia atrás, pero si lo hubiera hecho, habría visto a Sasuke recorrer cuidadosamente las vendas una y otra vez en su mano. La confusión era visible en las muecas que hacía con los labios y en los pliegues en la esquina de su ojo.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Dos semanas después, flanqueada por Neji y Hanabi, Hinata volvió a ver a Sasuke. Parecía que apenas había terminado su entrenamiento matutino. Jūgo estaba con él mientras se emergían desde el sombrío bosque hacia el sendero. El grupo de Hinata se cruzaría con ellos pronto.
Los dos ninjas masculinos estaban cubiertos de suciedad, tallos de plantas, tenían manchas verde brillante en sus ropas, además de otras manchas que parecían ser de sangre. Aunque no estaban precisamente limpios, serían aceptados en cualquier establecimiento gastronómico. Los restaurantes de Konoha estaban demasiado acostumbrados a recibir a shinobi cansados y sucios. Esos eran los gajes de vivir en una aldea ninja.
Su decisión fue tomada antes de siquiera pensarlo. Pasó junto a la pareja. Se detuvo frente a Sasuke y Jūgo. Neji y Hanabi continuaron hasta que se dieron cuenta de que Hinata no estaba con ellos.
—Buenas tardes —saludó Hinata—. Nosotros —señaló a los miembros de su familia— vamos de camino a comer algo. ¿Les gustaría unirse a nosotros?
Incluso con la mitad de su rostro cubierto por el flequillo, la ceja alzada por la impresión fue visible en el rostro de Sasuke. Neji se puso al lado de su prima y envió una mirada inquisitiva en dirección a Hinata. Pero Neji era un profesional leyendo a Hinata y aceptó tranquilamente su decisión.
—Apreciaríamos la compañía —acordó.
Hanabi miró a Hinata con evidente curiosidad. De todos los Hyūga, Hanabi tenía que ser la más expresiva.
Ahora Sasuke miraba con los ojos entrecerrados a los Hyūga, como si ellos fueran de otro planeta. Viendo que su invitación probablemente no iba a ser aceptada, Hinata intentó una táctica diferente.
Centró su atención en Jūgo, quien se encontraba inclinado sobre el hombro de Sasuke, tenía la misma expresión curiosa que Hanabi.
—No he tenido la oportunidad de conocer a Jūgo-san, pero Ino me dijo que usted está muy interesado en las hierbas, especialmente en sus propiedades curativas. Me encantaría hablar de eso con usted si está disponible.
La esperanza brilló en el rostro de Jūgo y puso una mano en la parte superior de la espalda de Sasuke. Sasuke se volvió para mirarlo y suspiró al ver la expresión de Jūgo.
—Bien.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
El almuerzo terminó siendo silencioso, pero a Hinata no le importó. Conversó con Jūgo sobre el suelo de Konoha y qué tipo de fertilizante funcionaba mejor. Hanabi hablaba de su entrenamiento con cualquiera que quisiera escucharla. Neji sorbía plácidamente su té y Sasuke fruncía el ceño ante su plato.
Finalmente, Sasuke depositó algo de dinero en la mesa y se puso de pie. Jūgo dio un salto y también se puso de pie.
—Ha sido un placer conocerlos —dijo Jūgo sin aliento—. Muchas gracias —mencionó mientras seguía a Sasuke fuera del restaurante.
Neji dejó su taza. Inclinando la cabeza hacia un lado, miró a Hinata.
—¿Quieres explicarte?
Sinceramente, ella no tenía una explicación.
—Creo que lo menos que podemos hacer es ser amables con él.
Neji asintió.
—Efectivamente.
Hanabi se revolvió un poco en su silla.
—No considero que él sepa cómo ser amable. Todo el tiempo estuvo como... —hizo una exagerada expresión de malhumor—. ¡Tendremos que enseñarle!
Y así fue como el clan Hyūga adoptó a Sasuke y a su pupilo, Jūgo.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Los siguientes meses fueron interesantes. Hinata se vio incapaz de hacer algún gesto de amistad porque el resto de su clan acaparaba a Sasuke. Llegaba a casa de una misión y lo encontraba tomando el té con su padre y un par de ancianos. Hacía la compra y lo encontraba acorralado por un grupo de mujeres Hyūga en la sección de productos lácteos, ellas tiraban de su ropa y metían alimentos en su cesta. Hinata lo rescataba con una sonrisa y una distracción cuidadosamente planeada. En una ocasión, el recién resucitado club de fans de Sasuke comenzó a acosarlo en la calle hasta que Hanabi lo agarró de la mano y lanzó un par de shuriken para dispersar al grupo.
Increíblemente, su padre no regañó a Hanabi por aquello.
Hinata hizo todo lo que pudo. Le pasaba libros que creía podrían gustarle. Cuando Jūgo la visitaba para hacer jardinería, ella hacía pasar a Sasuke para que bebiera un té que aliviaba los dolores de cabeza por el uso de dojutsu. Se aseguraba de que ambos se llevaran restos de comida a casa cada vez que se quedaban a comer con los Hyūga. Vigilaba de cerca las fechas en las que salían a misiones y siempre tenía a mano pomadas curativas y bocadillos ricos en calorías para cuando volvían.
Después de que por fin le permitieran hacer la entrega de los dichos bocadillos tras convencer a un primo de que le tocaba a ella, Sasuke finalmente, finalmente, habló con ella.
Agarró la caja de bento con tanta fuerza que ella la oyó crujir.
—¿Por qué eres tan amable conmigo? —apretó los dientes.
Hinata se detuvo a mitad de camino. Sasuke estaba de pie en el umbral de la puerta, vestido con una túnica sin mangas, que dejaba ver en todo su esplendor el brazo que le faltaba. Sabía que, si él se giraba, vería que un abanico cuidadosamente bordado en la prenda, un hábil trabajo realizado por una costurera Hyūga.
—Has salvado a nuestro futuro líder de Clan. Mi hermano. ¿Por qué? —ella respondió.
Su rostro pasó de la ira a una ligera sorpresa.
Ella asintió. Temerosa y afectuosa, alargó la mano para pasar ligeramente sus dedos desde el antebrazo hasta la muñeca de Sasuke. Entonces se giró y se marchó. Él no la detuvo. Una vez que estuvo fuera de los muros del recinto, presionó las yemas de sus dedos en la enrojecida piel de su cuello.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Estaba tumbada en su cama, con las cortinas cerradas, las vendas cubrían sus ojos para bloquear cualquier rayo de luz. Un dolor de cabeza palpitaba al son de su corazón, el dolor se originaba en su frente y recorría el resto de su cabeza con cada latido.
Estaba tragando con dificultad por la sequedad de su garganta y al instante percibió el olor de alguien en su habitación. Olía a luz y a la colonia que Hanabi le había regalado para su cumpleaños. A Hinata le gustaba. En ocasiones, después del entrenamiento, Sasuke la usaba y el aroma se mezclaba con su aroma natural.
Eso le gustaba aún más a Hinata.
—Sasuke-san —Hinata se atragantó. Habían colocado una silla junto a su cama para las visitas y levantó su mano derecha, queriendo alcanzarlo.
—¿Quieres un poco de agua? —preguntó en voz baja.
—Mmm —murmuró ella, sin querer hablar ni mover la cabeza.
A pesar de que el vaso tenía una pajilla, Hinata intentó levantar la cabeza. Sasuke la agarró de la muñeca para que pudiera sostener el vaso, mientras con cuidado él deslizaba una mano en la parte posterior de su cráneo. Ella bebió un par de sorbos, con el cuello temblando.
La bajó de nuevo sobre una almohada y Hinata esperó unos segundos a que pasara el dolor. Mientras tanto, Sasuke le quitó el vaso. Se oyó el tintineo del cristal al ser depositado en una mesa cercana, y el sonido de telas que le indico que alguien se estaba sentado. Luego, sintió una calidez en su mano cuando una palma con dedos callosos la sostuvieron.
El afecto que sentía por él, se hinchó en su pecho y se alegró de tener los ojos tapados para que él no pudiera ver sus lágrimas de agradecimiento. No sabía por qué le afectaba tanto. Sin embargo, se sentía honrada de que su amistad fuera correspondida. Le agarró la mano con fuerza.
—¿Por qué fuiste la primera? —murmuró, casi como si temiera que un ruido fuerte le empeorara el dolor de cabeza.
Fue algo simbólico. Estaba renunciando a su título como heredera para dárselo a Neji y también ser la primera de la Rama Principal en obtener el sello del Pájaro Enjaulado. Pronto, todos los Hyūga tendrían uno. Y entonces, con la influencia y el ejemplo de Naruto, todos serían iguales. No tenía energía para explicar eso. Sasuke era inteligente. Confiaba en que él lo descubriría. Tal vez él algún día sería tan hábil como Neji para leer sus silencios.
Una sonrisa floreció en su rostro.
—Naruto le hizo una promesa a Neji. Y yo los ayudaré a ambos.
—Tch. Naruto.
Hinata le volvió a apretar juguetonamente la mano.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Cuando Kiba vino de visita, Akamaru se subió a la cama con cuidado. Le dio un golpecito en la mano derecha y le estornudó en el rostro. Ella soltó una risita y le proporcionó un par de caricias. El gran perro le lamió la muñeca, evitando lo que ella imaginaba era el olor de Sasuke. Luego, con cautela, depositó la cabeza sobre su pecho.
Hinata resopló y luego se rio.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Tenten y Sakura llevaron a Hinata a Ichiraku Ramen cuando finalmente estuvo curada. Kotetsu e Izumo estaban sentados en los taburetes del medio, pero tuvieron la amabilidad de cambiarse para que las chicas pudieran sentarse juntas.
Hinata iba por su segundo tazón, cuando Sakura, experta en todo lo relacionado con Sasuke, finalmente sacó a relucir el tema.
—Creo que si le dieras regalos a Naruto, como lo haces con Sasuke, Naruto por fin lo entenderá —susurró Sakura. Ella estaba sentada en el centro y Hinata estaba junto a la pared. Por mucho que Hinata apreciara que Sakura intentara ser sigilosa, todos podían oírla. Y, bueno, todos sabían del enamoramiento de Hinata por Naruto.
Por eso nadie en la aldea sospechaba de las intenciones de Hinata. Entre que los Hyūga aceptaban a Sasuke, y la conocida devoción de Hinata por Naruto, la fábrica de rumores aseguraba que las acciones de Hinata eran inocentes. O que ella estaba tratando de llegar a Naruto a través de su mejor amigo.
Al menos hasta que Hinata volvió a hacer algo sin pensar.
—No lo sé, últimamente no he pensado mucho en Naruto-kun —se encogió de hombros.
Ella se congeló. Todo el restaurante se congeló. Los transeúntes se congelaron, captando el ambiente, pero sin saber qué pasaba. Hinata partió sus palillos a la mitad. Tenten dejó caer los suyos. Kotetsu se atragantó, Izumo se resbaló de su taburete y un cuenco se rompió en la cocina. El rostro de Sakura se volvió lentamente del mismo color que su blusa.
Entonces, hubo un movimiento frenético. Hinata se metió la mano en el bolsillo y lanzó un par de billetes al mostrador. Sakura intentó agarrarla del brazo, pero Hinata ya estaba corriendo. Pudo oír débilmente el grito de Kotetsu.
—¡Creía que Iruka mentía!
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Sasuke la encontró, más tarde. Casualmente, saltó a la rama en la que estaba y se agachó junto a ella. Hinata se acurrucó más cerca del tronco.
—¿Estamos en un árbol porque...?
«—Porque no pienso antes de actuar y ahora, ¡no puedo dejar de pensar! —se lamentó mentalmente Hinata.»
Tomó aire y olió el follaje, el musgo y la colonia de Sasuke. Él la estaba usando. Apretó los puños y se concentró en una hoja que tenía delante. Trazando un mapa de las venas de clorofila, trató de calmar los latidos de su corazón.
Y él volvió a hablar.
—Sinceramente, me habría cabreado si me hubieras hecho fijarme en ti solo para que me abandonaras por el dobe.
Hinata dio un respingo y lo miró incrédula.
«—¿Qué?»
Él le sonrió y Hinata tiró del dobladillo de su jersey. Avergonzada, tiró de las mangas y las utilizó para cubrir su sonrojado rostro.
—Hinata —comenzó. Ella negó con la cabeza. Sabía que estaba siendo una tonta—. Me quedé con todo lo que me disté. Incluso los libros.
Ella lo miró por entre sus dedos.
—¿Te gustaron?
Él se encogió de hombros.
—Algunos. El clip para sujetar las páginas que me conseguiste fue útil.
Hinata sonrió y deslizo sus manos hacia abajo para poder jugar con la capucha en su cuello.
—Me alegro.
Él se mantuvo firme y ella valientemente trató de sostenerle la mirada, pero Sasuke era demasiado franco. Finalmente, se sentó erguido y se acercó a ella. Hinata se inclinó hacia el lado, apoyándose contra él. Por un momento se asustó, pero él era cálido, y fue casi como una segunda naturaleza para ella el hecho de acercarse y acomodarse contra Sasuke. Sus cejas se fruncieron mientras se preguntaba cuán cerca la quería él. Cuando apoyó su mejilla en el pecho de él, este solo le pasó el brazo por los hombros y la acercó.
—Lo siento... Es que... No me di cuenta de lo mucho que... De mis sentimientos —admitió con voz suave—. Tengo que pensarlo un poco.
Él suspiró y le acarició el cabello. Ella escondió su pequeña sonrisa de satisfacción.
—Tenemos tiempo, Hinata... A no ser que tu familia nos quiera acompañar nuestras citas. Así que, ahora, deberíamos besarnos.
Hinata se agarró a él por la sorpresa y captó la amplia sonrisa del Uchiha.
—Vas a hacer que me caiga —le advirtió, la risa siguió a esa declaración—. Vas a hacer que me caiga de este árbol y vas a tener que atraparme.
Mirándola fijamente a los ojos, él los movió, por lo que ahora la estaba agarrando de las manos. Se inclinó tan cerca que sus narices casi se rozaron.
—No voy a atraparte. Mujer torpe.
Utilizó su agarre y lo que quedaba de su otro brazo para empujarla, de modo que ella comenzó a caer del árbol. Ella no pudo evitar reír y él tampoco.
Sasuke la atrapó con su brazo bueno y la puso en su costado, pero la única forma de que su agarre fuera estable mientras corrían a través de los árboles era si ella lo rodeaba con las piernas y los brazos. Lo cual parecía ser su malvado plan todo el tiempo.
Su decisión había sido tomada.
No importaba cómo resultará su relación, Uchiha Sasuke era de ella. Y Hyūga Hinata era de él.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Notas: ¡Hola! ¿cómo han estado? Por mi parte he estado bien, esto de tomarme las cosas con calma me ha funcionado mucho. Aparte de eso, me disculpo por no haber subido nada el mes pasado, pero me pasaron un montón de cosas que me mantuvieron alejada de mi pc. Aunque, aquí seguimos, retomando los fics. También quería decirles que se vienen cositas, porque no se si ustedes lo sabían, pero este mes se celebra el SasuHina month. Por lo que estoy pensando en hacer alguno que otro aporte. Así que mis estimadisisisimos lectores, celebremos juntos durante agosto a nuestra amada ship y si es posible, pongamos nuestro granito de arena para engrandecer aún más al poderosísimo SasuHina.
Fin del comunicado.
Naoko Ichigo
