Disclaimer: Black Clover y sus personajes pertenecen a Yūki Tabata.


-A través de tu mirada-

[Astelle Week 2022]

Día 3: 'Social Status' / 'Master/Slave'


«When I look at you
In your eyes
I see there's something burning inside you»

In your eyes, The Weeknd.


Noelle estaba confundida. Muy confundida, más bien. Y ya se había sentido así antes, pero no exactamente igual.

La primera vez que experimentó sentimientos extraños alrededor de Asta, se sintió muy rara. Era una chica de apenas quince años que se negaba una y otra vez que le gustaba su compañero de orden, así que la confusión impregnaba todos y cada uno de los pensamientos y emociones que albergaban su cabeza y su corazón con respecto a él.

Con el tiempo y en un momento realmente decisivo para la seguridad y estabilidad del Reino del Trébol, aceptó lo que sentía. No tenía sentido que siguiera escondiéndoselo a sí misma o negándoselo. Se sintió muy en paz cuando se reconoció que, en efecto, estaba enamorada de Asta.

Sin duda alguna, fue algo inevitable. Asta le había enseñado tantas cosas que no tenía cómo pagarle. Le había dado confianza en sí misma y en sus habilidades, gritándole una y otra vez lo increíble que era, y le había enseñado a nunca rendirse, a siempre perseverar para alcanzar sus sueños.

Un muchacho plebeyo y sin magia le había enseñado a ella, miembro de una de las casas más importantes del reino, valores que jamás había presenciado en su familia. Le gustaba siempre verlos en sus ojos verdes, que transmitían confianza y determinación todas las veces que los observaba.

Había pasado un año y medio desde que Noelle presenció la que sería la definitiva propuesta de Asta a la Hermana Lily. Recordaba que había sido un golpe muy duro verlo allí, de frente y con rostro seguro y sereno, declarándole su amor a una mujer que no era ella. Y es verdad que por ese entonces se estaba comportando de forma extremadamente extraña con su compañero, pero es que le daba vergüenza mirarlo a la cara sabiendo lo que sentía.

Sin embargo, Noelle decidió que no quería rendirse. Que podía hacerlo, sí, pero no quería perder la oportunidad de estar a su lado, de que Asta, por fin, la mirara tal y como lo hacía con Lily.

Hasta hacía un par de semanas, no había habido avance alguno, excepto por que ella se había calmado considerablemente cuando estaban juntos y que él parecía más próximo y cercano.

Y todo explotó el día en el que, mientras charlaban sentados a las afueras de la base, Asta la besó sin previo aviso de forma torpe y descompasada. Tras hacerlo y por su impulso descontrolado, le pidió perdón. Pero ella, en lugar de recriminarle, lo volvió a besar, porque no había nada en el mundo que quisiera más que el instante que estaba sucediendo.

No sabía en qué momento su compañero había empezado a fijarse en ella de esa forma, pero lo que había pasado entre ambos era real. Y, siendo como Asta era, le había resultado raro aquel impulso sin una declaración previa, pero sus ansias por besarla también la habían emocionado.

El problema residía en que, desde que aquello pasó, Asta la rehuía. Aprovechaba cada segundo para escapar de su presencia, siempre tenía excusas cuando quería hablar con él y parecía nervioso y asustadizo a su alrededor. ¡Ah! ¡Así que así se sentía! Bueno, era cierto que Noelle se arrepentía de haber actuado de forma tan escurridiza en el pasado, mucho más ahora que se daba cuenta de lo que molestaba ese tipo de comportamiento que además, no lograba comprender.

Sin embargo, ese día decidió que no podía aguantar más. Iría a su habitación y lo confrontaría, porque estaba harta de silencios incómodos, de miradas apartadas y de esa actitud tan rara de su parte y que no solo le molestaba, sino que también la entristecía, porque le daba la sensación de que los besos que habían compartido habían sido pura anécdota, propios de un impulso del momento y no de un sentir similar al que ella tenía dentro desde hacía años.

Sin dudarlo más, subió las escaleras y se dirigió hacia el cuarto de Asta. Al llegar, se quedó estática unos segundos mirando la puerta. No quería tardar demasiado en enfrentarlo, porque sabía que en cualquier momento su timidez haría que se arrepintiera, pero su carácter era más fuerte, así que no quería posponer el momento.

Alzó el puño para tocar la puerta, pero justo antes de hacerlo, frenó sus movimientos en seco. En realidad, lo que le sucedía era que tenía mucho miedo. Le daba miedo que Asta le confesara que realmente no sentía nada por ella, sino que se había equivocado y dejado llevar por el momento. Le daba miedo que el amor de su vida la mirara con ojos tristes y le confesara que no podía corresponderla tras haberse hecho tantísimas ilusiones.

Bajó los brazos y suspiró. Era cierto; estaba atemorizada. Pero si caía quería hacerlo ya, para así empezar a sanar sus heridas —que sabía que serían muy profundas— cuanto antes.

Esta vez sí, tocó a la puerta. Asta abrió y, al verla allí y tan seria, se rascó la nuca levemente con nerviosismo.

—¿Me dejas entrar? —preguntó la chica en un hilo de voz inestable y que no solía usar.

Asta, abrumado por la emoción que sus orbes rosáceos transmitían y con el corazón encogido por el pesar que le suponía la situación que estaban viviendo, asintió de forma automática.

La joven pasó y, tras echarle un vistazo ligero a la habitación, se sentó en la cama. Juntó las rodillas y posó sus manos entrelazadas encima sin dejar de mirar su espalda.

Él no tardó en darse la vuelta. La miró por un breve instante y se sentó en la cama a su lado. Apretó una de sus rodillas con fuerza, algo nervioso porque no sabía qué decir. No tenía buenas excusas de todos modos, así que sería sincero con ella. Pero Noelle se le adelantó, comenzando a hablar antes.

—Quiero… No, más bien, necesito que seas claro conmigo, Asta.

El chico alzó sus ojos para posarlos en la mirada decidida de Noelle. La entendía. Había estado actuando de una forma imperdonable justo después de que su relación avanzara un poco, así que no se le hacía raro que le pidiera explicaciones.

—Lo siento, Noelle. No debería haberme comportado así contigo. Es solo que… tengo miedo.

Noelle abrió los ojos ligeramente con sorpresa. Esa aseveración era posiblemente lo que menos se esperaba saliendo de la boca de Asta, que era una persona caracterizada por su arrojo y su ímpetu inquebrantables.

—¿Por qué? —preguntó ella tímidamente, mientras posaba una de sus manos en la pierna de Asta para darle una caricia afectuosa.

—Te quiero, Noelle. Y lo sé desde hace un tiempo, pero me da miedo que tus hermanos me rechacen y lo hagan contigo de nuevo. No podría soportar ser la causa de un distanciamiento entre vosotros ahora que os lleváis bien por fin.

—¿A qué te refieres?

—Soy un simple plebeyo sin magia y tú perteneces a la realeza. Se opondrán a que nosotros…

—¿Y eso a quién le importa? —preguntó Noelle, seria. Después, acunó el rostro del chico entre sus manos, que no era capaz de mirarla directamente a la cara durante más de dos segundos seguidos—. Tendrán que respetar mis decisiones. Si no les gusta y se quieren volver a alejar de mí, allá ellos. Ya hemos estado distanciados muchos años, pero… lo que nunca he vivido es esto… y quiero hacerlo más que nada en el mundo.

—Pero…

—A mí no me importa. El Capitán Yami y la Capitana Charlotte están juntos y pertenecen a mundos distintos. Y se quieren. ¿No podemos ser tú y yo así? ¿No podemos hacer lo que sintamos sin que no importe lo que piensen los demás?

Asta tragó saliva ante su determinación. Tenía razón. Tal vez la solución más idónea habría sido abordar el tema directamente y no evitarla constantemente. Pero ya estaba hecho, así que lo único que podía hacer era compensarla.

Se acercó a su rostro y la besó mientras ella seguía acariciándole las mejillas. Cuando se separaron, se quedaron mirándose unos segundos y después sonrieron. Se abrazaron, haciéndose la promesa de que no volverían a dejar que nimias diferencias los alejaran, porque, a partir de ese instante, lo único que querían era empezar a compartir una vida juntos.


FIN


Nota de la autora:

Un headcanon tonto que tengo es que Asta, una vez que empiece a salir con Noelle, se sentirá un poco inseguro por lo que sus hermanos piensen de su relación, pero ella le aclarará que no le importa. Y eso he plasmado aquí.

No esperaba participar en la Astelle Week de este año porque ando bastante ocupada, pero al final he podido, así que tendréis cuatro one-shots de esta parejita tan bella.

Por cierto, he empezado a escribir una historia larga con muchos ships y OCs, lo digo por si a alguien le interesa y quiere pasarse a leer (como tiene clasificación M, no sale en la página principal del apartado de Black Clover). Está en mi perfil y se llama Presunción de inocencia y obviamente tiene astelle. Y si no, pues nos veremos mañana por aquí.

Muchísimas gracias por leer.