-A través de tu mirada-

[Astelle Week 2022]

Día 5: 'Resolution' / 'Babysitting'


Aquel día prometía. Asta se había despertado temprano, había limpiado la base de arriba abajo —las buenas costumbres nunca se pierden— y había hecho sus ejercicios matutinos, todo ello seguido de un buen desayuno cocinado por Charmy y un baño relajante que hizo que todos sus músculos se destensaran.

No tenía planes realmente para lo que le quedaba de día, pero se le ocurriría algo, sin dudarlo.

Pensó que tal vez sería buena idea ir a la capital a comprar algunos regalos que les debía a los niños de Hage, pero aún tenía que ahorrar un poco más para comprar lo que quería. Después, se le ocurrió la idea de ir a preguntarle a su capitán si tenía alguna misión que pudiera hacer, pero lo descartó enseguida.

Yami había tenido una hija con Charlotte hacía tres años y los niños pequeños suelen hacer que sus padres duerman poco, así que por las mañanas era imposible molestarlo o su propia vida podía peligrar. Hikari ya no era tan pequeña y pasaba casi todas las noches durmiendo del tirón, pero eso no quitaba que hubiese posibilidades de que no hubiera pasado justo la noche anterior, así que decidió descartar la opción.

Sin embargo, justo cuando pensaba ir al jardín trasero, vio bajando las escaleras a su capitán junto con Charlotte. Parecían ir hablando de forma bastante intensa, así que decidió que se iría de allí enseguida, porque no quería que la onda expansiva de la posible explosión que hubiera entre ambos capitanes le pillara, pero de nuevo sus planes no salieron como esperaba.

—Mocoso, eres la primera persona que veo, así que te lo digo a ti —empezó diciendo Yami con algo de cansancio en el tono de voz—. Tenemos que ir a una reunión supuestamente muy importante…

—Es muy importante. Sin el «supuestamente» —interrumpió Charlotte con cara de pocos amigos—. Asta, ¿te importaría cuidar a Hikari hasta que regresemos? No creo que tardemos mucho.

—¡Claro que no me importa! Me encanta estar con ella.

—No haría falta que se quedara con ella si me dejaras a mí quedarme aquí —le recriminó Yami a Charlotte en cuanto Asta dejó de hablar.

—¿Si yo te dejara? No soy tu madre. Haz lo que te dé la gana.

—¿Te da rabia que pase tiempo con la mocosa porque soy su favorito? —preguntó el hombre con sorna.

Charlotte compuso una mueca de enfado y se acercó a él para contestarle. Sabía que Hikari prefería ligeramente a su padre y realmente ese hecho no le molestaba, porque le resultaba precioso el vínculo que compartían, pero lo que sí le molestaba mucho era que él se lo echase en cara.

—Yo no soy tan infantil como tú.

—Podemos tener otro hijo para que así seas tú su favorita —sugirió, alzando aún más su sonrisa de lado para molestarla.

La Capitana de las Rosas Azules enrojeció de ira y de vergüenza por dejar que aquella conversación se desarrollara delante de Asta, que los miraba atónito y sin saber muy bien qué decir o cómo actuar, así que no hizo nada.

—Deja de decir idioteces y vámonos ya —ordenó la mujer, y se adelantó hacia la salida.

—Bueno, mocoso, nos tenemos que ir. Cuida a Hikari bien o ya sabes cuáles serán las consecuencias —dijo con tranquilidad mientras se encendía un cigarro y se lo colocaba después entre los labios.

Cuando Yami alcanzó a Charlotte, Asta pudo seguir escuchando algunos reproches más hasta que se perdieron en la lejanía y él decidió ir a despertar a Hikari para darle el desayuno.


Noelle bajó las escaleras despacio mientras escuchaba las voces provenientes de la cocina. Parecía que Asta, Charmy y Hikari estaban allí juntos. No entendía demasiado bien que ni el Capitán Yami ni la Capitana Charlotte estuvieran cerca, así que se dirigió hacia la estancia para preguntar.

Entró y la niña la miró instantáneamente. Le sonrió y agitó sus manitas de forma alborotada, haciendo además que algunos restos de comida salpicaran en la mesa.

Asta le limpió la boca y las manos con una servilleta mientras veía a Noelle acercándose y sentándose a su lado.

—Hola, preciosa —saludó con alegría—. ¿Has acabado de desayunar?

—¡Sí! —exclamó la pequeña, que siempre se ponía muy contenta cuando la joven Silva estaba a su alrededor.

—Oye, ¿por qué estás aquí con Hikari? —le preguntó a Asta.

—El Capitán Yami y la Capitana Charlotte han tenido que irse, así que estoy cuidándola.

—¡Pero no hace falta porque yo soy una niña grande! —interrumpió Hikari mientras fruncía el ceño, haciendo que Asta se riera y Noelle sonriera por su comportamiento y su comentario.

—Es verdad, lo siento. Estoy… ¿acompañándote?

La pequeña asintió con energía y Noelle se rio de forma queda. A Asta no se le daban nada mal los niños pequeños y supuso que era porque siempre había estado rodeado de ellos en la iglesia en la que se crio.

—Hikari, ¿no quieres venir conmigo a que te enseñe algo? Te va a gustar mucho.

—¡Sí!

Noelle se quedó mirando a Asta brevemente, que le asintió enseguida en cuanto supo lo que quería decir con su gesto. Le sonrió dulcemente y ella le contestó de la misma forma. Ayudó a Hikari a bajar de la silla, le sujetó la mano y se la llevó a su habitación.


Habían pasado dos horas desde que Noelle se fue con Hikari, así que Asta decidió ir a hacer un entrenamiento relajado al jardín para así pasar el tiempo. No quería interrumpirlas porque sentiría que sobraba si se iba con ellas, así que decidió hacer sus propios planes.

Al terminar, se bañó de nuevo y después se sentó fuera, en el pasto, mientras sentía la brisa otoñal acariciándole el rostro.

Su tranquilidad era total hasta que apareció Noelle enfrente de él, jadeando por la carrera que se acababa de dar y con el gesto realmente preocupado. Al no ver a Hikari cerca, se levantó inmediatamente.

—¿Qué pasa?

—¡No encuentro a Hikari!

—¿Cómo que no encuentras a Hikari?

—Estaba conmigo, me he despistado un segundo y ya no estaba. Y he estado buscándola por todos lados, pero no la encuentro y si le pasa algo, yo…

Asta interrumpió su verborrea nerviosa posándole las manos en los hombros con determinación. Le dio un apretón afectuoso al observar sus ojos cristalinos.

—Puedo saber dónde está. ¿Te acuerdas del ki?

Noelle asintió despacio y después suspiró, genuinamente más aliviada. Aunque aquel sentimiento no duró demasiado tiempo, porque Asta descubrió que la niña estaba en la sala donde estaban las mascotas de Yami y eso sí que era un problema.

Ambos se echaron a correr con velocidad y, cuando llegaron donde las mascotas y Hikari se encontraban, se quedaron paralizados en la entrada. La pequeña estaba enfrente de la celda en la que los animales se resguardaban, mirándolos con intensidad.

—Hikari… ¿por qué no te alejas de ahí?

Hikari se dio entonces la vuelta. Saludó a Asta y Noelle con su pequeña mano y después se acercó aún más a las mascotas de su padre para acariciarlas.

Antes de que pudieran hacer nada, la niña comenzó a tocar a los animales sin que sucediera algo que no fuera sonidos de felicidad por parte de estos, que parecían quererla mucho.

Los chicos suspiraron por fin con alivio verdadero y se acercaron a los barrotes, donde Hikari seguía acariciándolos.

—Las mascotas de papá son mis amigos.

—Está bien, me alegro —dijo Noelle mientras se agachaba, la alzaba y la sujetaba entre sus brazos—, pero no puedes irte sin avisar a nadie, ¿vale? Nos tenías muy preocupados.

Hikari compuso una cara de asombro y después asintió arrepentida y abrazó a Noelle, como pidiéndole disculpas.

—Claro, Hikari, no puedes…

Las palabras de semi-regaño de Asta fueron interrumpidas por una de las mascotas de Yami, que decidió que era el mejor momento para intentar comérselo de nuevo, mientras el chico trataba de quitársela de encima.

—¿Las mascotas de papi no son amigos de Asta?

—Ehmm… parece que no.


La tarde ya había llegado cuando Yami y Charlotte volvieron a la base. Lo primero que hicieron fue buscar a su hija. La Capitana de las Rosas Azules le agradeció tanto a Asta como a Noelle por haberla cuidado y Yami se limitó a decirle al chico que menos mal que la niña estaba bien o si no tendría que habérselas visto con él.

Finalmente, cuando fue de noche, todos cenaron y la mayoría se acostó para dormir, Noelle salió de la base, donde vio a Asta tumbado en la hierba, con los brazos detrás de la cabeza y mirando la luna llena, que esa noche cubría e iluminaba el cielo sin estrellas.

Se tumbó a su lado sin decir nada y él se limitó simplemente a posar sus brazos a los lados de su cuerpo y a mirarla.

—Hikari es buena, pero algo revoltosa, ¿no crees?

Noelle lo miró. Su gesto sosegado siempre le había dado mucha paz, y sus ojos le transmitían una confianza y una complicidad que ningunos habían logrado.

—Sí. Los niños pequeños son complicados.

—¿Tú quieres tener hijos, Noelle?

La joven enrojeció ligeramente por la pregunta, que no se esperaba en absoluto, mucho menos viniendo de alguien como Asta.

—Bueno… supongo.

—Yo sí. Me gustan mucho los niños.

—Se nota. Además se te dan bien. No como a mí.

—No digas eso —le reprochó ligeramente—. Un descuido lo tiene cualquiera. Tampoco te martirices por lo de hoy.

—Menos mal que estabas tú ahí.

Se miraron de nuevo. El perfil de Noelle solo iluminado por la luz de la luna era muy bonito, pero enseguida volvió a mirar al cielo, porque le costaba mucho asimilar los latidos acelerados que su corazón producía cuando la sentía cerca. No le pasaba desde hacía mucho tiempo, pero sentirse enamorado de nuevo era algo maravilloso, que quería asimilar bien y despacio, para no precipitarse otra vez.

Sin pensarlo demasiado, movió la mano hasta agarrar la de Noelle de forma suave. Ella no pudo hacer otra cosa que no fuera quedarse mirando las manos enlazadas con ojos emocionados y desbordantes de felicidad.

Sabía lo que sentía por Asta desde hacía años y no había visto signos de reciprocidad hasta hacía muy poco tiempo. Y, aunque quería gritarle en la cara que estaba completa y perdidamente enamorada de él, decidió que lo más prudente era no hacerlo.

Apretó su mano de forma decidida. Lo mejor sería dejar que todo fluyera entre ellos de forma natural con el transcurso del tiempo.


FIN


Nota de la autora:

Quien conoce mis historias mínimamente sabe que me encanta hacer que Asta y Noelle cuiden a Hikari jajaja y en cuanto vi este prompt pensé que tenía que escribir algo, así que fue lo primero que hice, y ya decidí escribir algunos one-shots más.

Por cierto, para mañana no tengo nada preparado, por lo tanto nos volveremos a leer el domingo.

¡Gracias por leer!