Nota: Angst, angst, angst y hurt/comfort. Y un autor herido, yo.


07.

Algo había estado molestándole desde que Arien llegó, un presentimiento de que algo, no andaba bien. Tan molesto que, cuando se suponía debía ya estar durmiendo, simplemente, no pudo; algo le decía que tenía que ver a Arien, ver cómo estaba en ese momento.

Tal vez este presentimiento surgía de su pasado, tal vez de lo que Ruby le había dicho o de ese sentimiento de querer proteger a Arien. O tal vez de todo a la vez.

Y probablemente su inquietud fue tan evidente, que Isuke prendió la lámpara del buro. Sacándole de sus pensamientos y su ansia; ambos se miraron en silencio, y como si Isuke supiera a qué se debía sus preocupaciones, simplemente asintió.

Mirando en silencio un segundo a Enzo levantarse de la cama e ir a la recámara donde Arien se estaba quedando para después, seguirlo.

08.

Arien levantó la cabeza de la manta, observando sorprendida a Enzo, quien le mira preocupado desde el marco de la puerta con su primo a su lado, con su rostro inexpresivo de siempre pero que si presta más atención, puede notar su mirada suavizada con leve preocupación.

– Señor Enzo, señor Isuke… yo… – se le hace un nudo en la garganta mientras siente como los ojos comienzan a picarle por las lágrimas que han comenzado a acumularse. Se siente apenada por causarles molestia pero también se siente feliz, muy feliz aunque sus lágrimas y su voz entrecortada digan lo contrario –… yo… lo siento…

Enzo se acerca y la abraza, cargándola en el proceso mientras la deja llorar en su hombro y le soba la espalda con cariño, haciéndola sollozar. Cierra los ojos con fuerza e hipa cuando siente una mano revolver ligeramente sus cabellos.

Isuke nunca ha sido bueno con las palabras, pero admite para sí, que es doloroso ver a su prima llorar. Y aunque no es mucho, espera que su gesto sea aceptado.

09.

– No te disculpes… no eres una molestia – le asegura Enzo, acurrucando a la pequeña. Concentrándose en confortarla, en hacerla sentir querida, en que sea su pequeña Arien de sonrisas tímidas –, nunca serás una molestia para mí, Arien.

Arien quiere darle las gracias, quiere realmente hacerlo. Pero lo único que puede hacer en estos momentos es llorar.

Llorar en los brazos de Enzo mientras su primo acaricia su cabeza.

10.

Arien finalmente cede al sueño luego de llorar, acurrucándose a un costado de Enzo, a su derecha. Siendo el sureño quien esté en medio, con Isuke en su lado izquierdo, cerciorándose que su marido y su prima estén bien. Porque Enzo al final, terminó llorando un poco.

Observa un rato más, sus rostros más calmados mientras duermen. Acaricia por última vez la melena pelirroja de Arien, acomodando un mechón detrás de su oreja y a Enzo le hace a un lado su flequillo para dejarle un beso en la frente.

Antes de apagar la luz y dormir.