El führer es el puesto más importante en el país de Amestris, pues de este personaje depende la dirección en la apunta el país, un gran poder en las manos de una persona, en la actualidad la potestad que le entrega el título del Führer, la ha tomado Roy Mustang, un militar veterano de la guerra de Isvhal. El mandato del Führer Roy Mustang, ha sido beneficioso para Amestris, el ha mandado a reconstruir Isvhal, además está trabajando en un proyecto para traer la democracia al país.
Pero el poder también atrae las miradas de gente problemáticas, que hacía el poder que se tiene, y ese es el caso de los violentos grupos insurgente que se han creado en la clandestinidad, es decir fracciones que quieren el poder que tiene el Führer, y ellos no dudarán en utilizar cualquier medio para ganarse aquel rango, incluso si eso es hacer tratos con los miembros del bajo mundo, y utilizar agente inocentes para su propósito, por esa razón se ha clasificado a estos grupos como terroristas.
El tren ferrocarril estaba siendo observado por un grupo de jinetes, los cuales eran comandado por un sujeto que vestía de un uniforme militar que difiere a los utilizado por el ejército del país, ya que este era de color café oscuro, y sus botas militares eran de color verde oscuros.
—Escuchen, el plan es el siguiente—El líder le dijo a sus subordinados—Vamos a tomar el tren y los pasajeros serán nuestros rehenes, además servirán como. Moneda de cambio par a nuestras peticiones, entendieron.
—Claro—Exclamaron los subordinados.
Entonces un jinete que vestía diferente al resto, ya que llevaba puesto una túnica con capucha de color café claro, zapatos negros y guantes blancos se acercó al líder de los insurgente.
—Bien, sabes el trato si encuentras a alguien con las descripciones indicada, debes tomarla y llevársela a mi amo—Le dijo el encapuchado al jinete y agregó—Acuérdate que el, fue la persona que les acogió en su tribu, y que les dio los recursos necesario para forma tu pequeño ejército.
—Ya se, no debes recordarme cuanto le debo a tu maestro—Bufo molesto el líder del grupo insurgente que agregó—Aunque no porque tanto interés en una joven, como la descrita.
—Situación familiar, no debes inmiscuirse más de lo que estás—Contestó el encapuchado que agregó—Acuérdate no debes matarla y ten cuidado con…
El jinete de la túnica paro lo que iba a decir, el casi había incumplido unas de las reglas condicionadas para lo que era como el, "no revelar la existencia de su par, al menos que fuese como el y sólo se lo debe revelar a su amo", el sujeto de la túnica se alejo de los demás jinetes.
«Aún no entiendo lo que aquellos hermanos y primos, piensan hacer con toda esta locura», el jinete pensó mientras estaba bajando la ladera y continuó, « Los treces herederos, no se deberían pelear, eso dicta el testamento del anterior gran jefe, pero ellos han decidido hacer lo contrario»
En un lugar de aquel arrido desierto se extiende una cadena de dunas, las cuales terminan en una formación natural, una gran maseta que su cima tenía dibujada un gran símbolo alquímico, la cual fue diseñado hacia varios siglos atrás, mucho antes de que Amestris se formarse, fue creado para una simple razón y ella lo sabría en aquel día. Su abuelo un viejo de una larga barba canosa, piel morena y agrietada, estaba conduciendo a su nieta hacia aquel símbolo alquímico.
—El símbolo alquímico, fue creado por nuestros ancestros, los treces líderes originales de nuestra etnia—El abuelo le explicaba a su nieta, mientras subían hacia la sima, y luego agregó—El fin de esto, es convocar a los trece guardas, ¿sabe quiénes son aquellos guerreros, Shirin?
—Si he escuchado que hacía mucho siglos atrás, ellos destacaron por su fidelidad a sus amos, y su gran fuerza—Una pequeña Shirin le contestó al anciano—Pero ellos murieron hacia siglos.
—Si y no, ellos dejaron este mundo, pero como sabes las almas son indestructibles, así que se pueden colocar en un cuerpo inmóvil—Contestó el anciano a su nieta y agregó—Pará eso no es necesario romper el tabú alquímico, si tiene un cuerpo que al menos tenga un porcentaje original, aunque esté tenga una variedad de saturación, va ser más fácil que la alma se mantenga por mucho tiempo en la tierra, y cumpla con su juramento, cuidar a los trece líderes que comandan nuestro pueblo, creo que una palabra más simplificada para ellos serían "golem de carne".
Shirin repitió la última palabra que le había dicho su abuelo, tratando de entender la enigmática explicación de su anciano abuelo, y como esto podía aplicarse en las leyes de la alquimia, sin romper el tabú más importante de la alquimia. Al llegar a la cima de la maseta la chica observó que había un cuerpo oculto tras varias sábanas, el cual estaba en el centro de un símbolo alquímico.
—Se que se tiene que dar algo a cambio, para realizar una transmutación—Comentó la chica y agregó—¿Entonces cuál es el objeto de intercambio?
—Eres perspicaz, tu padre te enseñó bien, claro que tenemos el intercambio para un alma fuerte—El anciano le contestó a la niña y agregó—Unos de los animales más fuertes que existe, y gracias al comercio podemos tener mucho a nuestra disposición.
En aquel momento se hizo presente en la zona seis sujeto que había subido hacia la cima de la maseta, llevando sobre sus hombros a seis osos pardos, que había sido adormecida s para aquella ocasión.
—Seis animales fuertes como intercambio de un alma fuerte—El anciano le comento a la niña y agregó—Deben de estar dormido, ya un muerto no puede traer a un vivo.
Cuando los hombres fortachones, dejaron a los osos en la seis puntas de la estrella utilizada para la transmutación, el viejo se acercó a la orilla del diseño y comenzó la transmutación. Shirin pudo ver como una luz cubría el símbolo, y los osos se desvanecían para ser parte de la transmutación. Cuando había terminado la transmutación, el cuerpo que estaba en vuelto en las sábanas blancas se levantó, desvelado a una joven mujer.
—Cuando uno de los líderes mueren, se debe borrar unas de las letra del golem—El anciano apuntó a una palabra que tenía escrita en su frente "EMET", y luego agregó—La E para poder desactivarlo, y se debe esperar un par de años para poder activarlos y dáselo al siguiente líder, le tocó a tu padre y ahora te toca a ti poseer a la treceava guardiana, Zenda.
—Zenda—Repitió el nombre de aquella golem de carne.
Zenda se acercó a la niña Shirin, llevando sobre sí la manta de color blanco, al estar frente a la pequeña, se arrodilló frente a ella y agachó su vista.
—Ahora usted es mi ama—Zenda le dijo a la niña y agregó—La he visto desde la sombra, así que la conozco desde pequeña y me alegra ser su guarda.
Shirin abrió sus ojos y observó que se encontraba en el tren, y que la cabo Elicia Hughes, estaba durmiendo.
—¿Tuviste un sueño? —Zenda le preguntó a su ama.
—Me conoces bien, aunque este es más bien un recuerdo—Contestó la joven Shirin que agregó observando a su acompañante—Recordé el momento en que renaciste en este mundo, y comenzaste a cuidarme.
—Si recuerda aquel momento, es que fue muy significativo—Zenda le comento a su ama y agregó—Agradezco que el momento en que nos conocimos, sea un evento significativo en su vida.
Shirin sonrío al escuchar el agradecimiento de su guarda, luego volvió su vista al exterior del tren, se dio cuenta que estaba pasando en medio de dos formaciones rocosas.
—Estoy algo aburrida de este paraje—Suspiro La joven Shirin que volvió su vista al atlas que había comprado—Es bueno que compre un atlas, así puedo informarme un poco más de este país mientras distraiga mi vista.
La chica comenzó a leer aquella obra de referencia, para enterarse más del país en donde se encontraban.
—Amestris un país que en su inicio se expandió conquistando territorio de sus vecinos... —Shirin comenzó a leer el prólogo de aquel atlas, y siguió leyendo con interés aquel libro hasta que el tren se detuvo de golpe, y está acción hizo soltar su libro para su surte, su guardiana Zenda pudo tomarlo antes de que el atlas cayes al suelo, la joven Shirin sorprendida por repentino frenazo del tren locomotora preguntó—¿Qué ha sucedido?.
Elicia qué había caído al suelo por el repentino movimiento del tren, se paro sorprendida mientras se hacía la misma pregunta que Shirin.
—¿Por qué el repentino frenazo? —Preguntó la joven cabo que se paro, y observó por la ventana que había sucedido afuera del tren, hay se dio cuenta de algunos movimientos que se realizaba—Maldición, son terroristas.
Elicia sacó su pistola, la cargo y con su arma en mano decidió parar aquellos sujetos.
—Quédense aquí, que voy a parar a estos sujetos—Le dijo Elicia a las chicas.
