Hola, soy Terror-Negro, y después de cuatro años de inactividad, he decidido volver por estos lares para reivindicarme. Desde siempre quise escribir un fanfiction sobre Naruto, de principio a fin, y nunca pude. Pero hoy, señoras y señores, será distinto. Disfruten.

Disclaimer: No soy dueño de Naruto Shippuden ni de Marvel Studios, ni de ninguno de los personajes relacionados. El manga de Naruto Shippuden es creado por Masashi Kishimoto y pertenece a Pierrot. Los cómics en los que se basan las películas de Marvel son creados por Marvel Comics y pertenecen a Marvel Studios. Este fanfiction está destinado únicamente al entretenimiento, sin ánimos de lucro. Todos los derechos de Naruto Shippuden son propiedad de Pierrot. Todos los derechos de las películas Marvel son propiedad de Marvel Studios.


PRÓLOGO

Doctor Strange miró a Wong, contrariado. El hombretón calvo, de pie a su vera, le devolvió una mirada cansada, casi destruida. Reed Richards había muerto.

El líder de los Cuatro Fantásticos, considerado por muchos como el hombre más listo en la faz de la tierra, un gran esposo y padre, y un héroe ejemplar por sobre todas las cosas, descansaba a treinta metros bajo tierra, con un enorme agujero en el pecho. Sus ojos vacíos clavados en su asesino: Ultrón.

La máquina se elevó en el aire y divisó al resto de los superhéroes.

—Este es el destino de toda plaga —dijo, con su voz férrea y oscura—. Siempre lo ha sido. No pueden evitarlo. Y seré yo quien se encargue de ello.

Con un grito enfurecido, la Antorcha Humana, Johnny Storm, se abalanzó sobre el autómata, en una explosión de fuego. Y la pelea volvió a retumbar. Spider-Man, La Mole, Black Bolt, Capitana Marvel, Hulk y Namor enzarzados de nuevo en una contienda que, tanto Strange como Wong, veían perdida.

Stephen cayó de rodillas.

—Este es el fin…

—Aún no, mi amigo.

Wong se agachó a su altura y formó un círculo mágico. Pese a su estado, aquel a quien Stephen Strange consideraba su hermano, el Hechicero Supremo, pudo abrir un portal hacia el Sanctum Sanctorum y sonreír.

—¿Planeas que huyamos? —Strange se burló—. Todos nosotros…

—Cierra la boca y escucha. —Wong lo sujetó por el hombro, con fuerza, y de un solo empujón lo echó al otro lado del portal—. ¡Tienes que buscar al chico! ¡Al rubio! ¡Reúnelo a él, Stephen, y a cuantos más puedas! ¡Deben detenerlo!

Y el portal se cerró.