Advertencia: Muerte de un personaje (si, apenas en el segundo capitulo, este fic esta tremendo). Mencion de sangre, nsfw. leer bajo tu propio riesgo, no apto para lectores sensibles.
Desde que Gorillaz se disolvió cada uno de los tres miembros que aun la conformaron, se separaron en caminos diferentes. Russel regresó a Estados Unidos con su familia. 2D escuchó que ahora trabaja en un estudio de grabación musical y sigue con su pasatiempo en la taxidermia. En cambió él ahora está viviendo bastante tranquilo en su amplio departamento en Beirut. Es tan apacible, y es distinto a la vida que alguna vez tuvo con Gorillaz, y con Murdoc, una llena de ajetreo, ensayos, regaños y golpizas por parte del líder. Por fin siente que al fin tiene el control de sus propias decisiones y puede vivir como él mismo y como le plazca. Hasta por fin pudo hacer una carrera en leyes (no con muy promedio, pero, aun así). Y entonces inhala el fresco aire que se cuela por su ventanal de la sala, admirando el paisaje de las calles libanesas. En tres días volverá a viajar a Crawley para visitar a su madre y pasar ahí sus vacaciones.
Pero no mentirá que justo ahora se siente melancólico porque recuerda a cierta amiga muy querida que perdió la vida en estas fechas, todo por culpa de un bajista bastardo. Está seguro de no quiere volver a ver a Niccals nunca más en lo que le resta de vida. Puede pudrirse en el infierno donde pertenece ese hijo de puta.
Entonces, cuando alguien se hace presente para tocar el timbre de su puerta, él va a abrir.
—Hola, 2D.-Dice Murdoc, apareciendo así nomás frente a su casa, con la sonrisa coqueta en los labios.—¡Al fin te encuentro!
—No. -Expresa tajante y con fastidio. Le cierra la puerta en la cara y le pone seguro. En el proceso, le ha machucado la punta del pie, a lo cual el mayor suelta un quejido de dolor. Murdoc se apresura a tocar ferozmente con el puño. Al menor le está provocando jaqueca.
—¡De acuerdo! El portazo me lo merezco, pero ¡2D, ábreme! ¡¿Sabes que hice un gran viaje para llegar hasta acá?! ¡Pasé días buscándote! ¡Indagando y preguntando donde podía encontrarte! Lo menos que merezco es que me dejes entrar. Vamos a hablar, invítame un café al menos.
—¡Vete de aquí, lárgate!
—¡Ni siquiera sabes a que he venido!
—¡No voy a regresar a Gorillaz!
—No...no es eso. -Dice en un tono más calmado. -No me iré de aquí sin verte, y lo sabes. -Siguió tocando insistente. Esos toquidos eran como taladros para 2D dentro de su cabeza. Tratar de acallarlos solo con taparse los oídos no ayuda. Además, los vecinos pronto se quejarían del ruido. Rendido, va y le vuelve a abrir de mala gana.
—Tienes cinco minutos. -Le ha dado acceso a su hogar. Murdoc, con entusiasmo y curiosidad cual niño pequeño, ha ingresado y se pone a mirar todo en el lugar.
—Lindo, muy lindo. Acogedor. -Se gira a mirar a 2D quien ya está en la cocina preparando una bebida.—Bien, escucha, primero que nada ¿cómo has estado?
2D ignora aquel saludo de forma directa.—¿Quieres café, dices?
—¡Claro!
—Entonces haré un té. -Dice de forma hostil.
—Ah, seguro. Nada como un buen té de las cinco para reforzar las costumbres londinenses. -Toma asiento en el sillón, esperando a que el otro llegue con las bebidas calientes. En el proceso, 2D llega y se toma sus pastillas para la migraña. Tiene una cara de pocos amigos. No le agrada la presencia de Murdoc.
—¿Entonces a que has venido? Ya te lo dije, no regresaré a formar parte de tu banda mugrosa.
Murdoc emite un gemido sonoro al oír tales palabras.—2D, no te expreses así de Gorillaz, tú también fuiste parte de ella.
—Estoy esperando. -Se cruza de brazos.
—¡Ah, bien! Solo quiero saludarte, en verdad.
—Bueno. Hola. Adiós.
Murdoc continuó, a pesar de que la actitud renuente de 2D lo pone de nervios.—¡Y sé que no quieres volver! No te obligaré, ni a ti, ni siquiera a Russel. Él no va a volver, con él es imposible. -Expresa con melancolía. -De ser así, ya los hubiera secuestrado, hecho pactos con Satán o algo así. Ni siquiera sé que es de él. El buen Russ. Sé que sigues en contacto con él, ¿qué hace ahora? -2D se queda mudo, le sigue ofreciendo una mirada fría. - Mira, la verdad es que yo...yo...necesito dinero...
—Aquí vamos. -Rueda los ojos.
—Tengo un nuevo lugar donde podemos grabar. ya no los viejos y decrepitos Kong Studios, se que nunca te gustaron del todo pero ¿Qué te parece ir a una playa y vivir en ella un buen tiempo, eh? Esta en medio del océano, la encontré y la pinté un poco, ahora es rosa.-2D niega con la cabeza. Le parece una locura lo que escucha y eso que lo oye de Murdoc Niccals.—Y estoy siendo razonable. -Señala.—Te lo digo, no te estoy OBLIGANDO, te estoy PERSUADIENDO a regresar. Somos dos adultos que pueden resolver las diferencias hablando. Y después de todo, no es nada de una agrupación sin el cantante, ¡sin la voz!
—Ya. Te dije. Que no.
—P-p-p-pero ¿¡por qué!? ¡Dame una buena razón!
—Ah, ¿quieres una razón? Noodle. Ella es...ella está...-Ni siquiera puede decir la palabra sin que la voz se le quiebre.
—... ¿Muerta?
—¡No lo digas! -Ahora siente ganas de llorar.—¡Y todo fue tu culpa!
—¡No fue mi culpa! -Se defiende, sumamente con el ego herido.—No sabia que pasaría. De haberlo hecho nunca la hubiera subido a ese molino. -2D se harta, se levanta de su lugar y va al ventanal de paneles a observar la ciudad. Hacerlo se ha vuelto su hobby, su pasatiempo para aclarar su mente cuando se nubla de pensamientos confusos y tristeza. Murdoc aprovecha esta oportunidad para vaciar unas cuantas gotas de medicamento adormecedor en la taza. Va con él a ofrecerle que se la termine. 2D la toma y se la bebe toda.—Cómo podría yo haberlo sabido, ¿eh? -Continua.—Y 2D, ni siquiera hallaron un cuerpo ¿Cómo aseguras tal cosa? -Lo sujeta con cariño por mentón, delineándolo con la punta de sus dedos, acercándose a él quizá demasiado.
2D se voltea al otro lado, evadiéndolo.—Y si sigue viva entonces ¿Por qué no regresó con nosotros? -Se seca las lágrimas.—Es obvio que todo se consumió en llamas. Incluso ella.
—No, no es verdad. Es...demasiado horrible como para que eso le haya pasado a ella...-Su vista divaga hacia una pared donde esta colgado un instrumento musical que reconoce muy bien.—Es...su guitarra...-Se acerca al instrumento, que permanecía intacto en aquella pared para preservar un bello recuerdo de la pequeña. Murdoc sabe lo que realmente pasó. Noodle no esta muerta. Esta oculta del gobierno japones. Después de todo nunca dejaron de buscar a una niña prodigio en artes marciales, quien fue creada para ser una maquina asesina. Por su bien, Murdoc tampoco puede revelarle la verdad a cualquiera, ni siquiera a sus amigos. Por eso es mejor que ellos también crean que falleció. Con esa idea en mente, toma la guitarra y la descuelga de su sitio.
—¿Qué haces? -Cuestiona 2D, viéndose alterado.—¡Ponla donde estaba!
—2D, es malo aferrarse a un recuerdo. Estos son los que no te dejan avanzar en la vida. Mírame a mí. Olvidé a mi padre, y de paso tu deberías hacer lo mismo.—No lo dice por Noodle, sino porque hasta el momento, 2D le ha llorado a su padre también, y el ya tiene años bien metido en una tumba. Murdoc procede a estrellar fuerte la guitarra contra el suelo, despostillándola, dañándola, y rompiéndole las cuerdas. Con un sonoro "¡NO!" 2D se abalanza contra él e intenta quitarle el instrumento de las manos.—¡Suéltala!-Ambos hacen una lucha entre jalar de ida y vuelta, tratando de hacerse con el objeto de disputa. 2D comienza a sentirse cansado y adormilado. En ese instante pierde el conocimiento. Deja de ir la guitarra. Entonces todo pasa como en cámara lenta para Murdoc. Ese debilucho cuerpo cae desplomado sobre la mesa de centro hecha de cristal que adorna la sala. Su cabeza pega contra el borde de la misma, en una esquila filosa. La mesa se quiebra y se rompe en pedazos grandes. De la herida empieza a salir sangre.—¿2D? -Se hinca en el suelo para tomar el cuerpo inerte. En su descuido mancha sus dedos con ese liquido carmín caliente.—¡2D, no! ¡Despierta! -Al darse cuenta que es inútil, corre al baño. No es difícil encontrar ese cuarto. Se encierra y piensa sus opciones ¿Qué hacer, llamar al 911? No es viable, empezaran a interrogarlo con policías cuando lleguen a la escena. Se da cuenta de su reflejo en el espejo.
¿Es un asesino?
Regresa su vista a sus manos manchadas.
—No. Yo no lo maté. Él se desmayó. -Le dice a su reflejo.—Sí. Quería dormirlo, pero no hacerle daño. Es su culpa. Si él supiera lo que yo sé de Noodle esto no habría pasado. ¿Quién lo manda a caerse justo sobre esa maldita mesa? Todo es casualidad, un accidente. Nadie va preso por tener un accidente. -Con mirada desquiciada se sujeta del rostro y empieza a delirar una y otra vez, negando, y manchándose de rojo.
Yo no lo maté.
Yo no lo maté.
Yo no lo maté.
