Kid jamás imaginó que estaría entre sus planes acostarse con una de las supernovas que estaban en el archipiélago sabody.
Había llegado con su tripulación hace unos días, fue uno de los primeros en llegar a ese lugar, apenas empezaban a llegar los demás novatos.
Uno de esos novatos fue una mujer rubia de cuerpo esbelto y envidiable, la conocida maga con una recompensa de 249.000.000 de berries por su cabeza, capitana de los piratas de Hawkins.
Basil Hawkins es el nombre de aquella mujer con la cual se encontró en el bar, estaba con algunos de sus tripulantes disfrutando de su comida cuando ella llegó sola sentadose a unos metros de el.
Ella no ordenó nada simplemente se limitó a sacar sus cartas y hacer algo que no comprende, Wire le dijo que ella es conocida por hacer predicciones, es alguien que usa la brujería, una bruja en toda la palabra.
Cruzó miradas con ella, no le importa si es una mujer pero no puede soportar esa mirada estoica, fue directo a su mesa sentadose en el otro asiento.
La mujer solo lo ignoro sin despegar la vista de sus cartas, hacia como si el no existiera y eso lo estaba cabreando.
Sus acompañantes se mantenían algo lejos al ver la mirada furiosa de su capitán por ser ignorado, golpeando la mesa busco llamar su atención.
Logro su objetivo, la mujer de ojos rojos con tatuajes triangulares en vez de cejas lo está observando.
Volvió a dirigir su mirada a su cartas, Kid estaba listo para romper esas cartas, entonces ella las guardo y lo miro.
"Nuestro encuentro está programado para la noche no para este momento Eustass, se paciente y el destino te mostrará el camino" Fue todo lo que la maga le dijo para levantarse e irse del bar.
Tomó esa respuesta como una invitación nocturna, esperaría al anochecer para salir a buscarla.
Cuando la noche cayo, le aviso a Killer que saldría empezando a vagar por el archipiélago, en las noches había poca gente y solo pocos locales estaban abiertos.
Cerca de uno de ellos se encontraba a Basil Hawkins con su ropa habitual, solamente ella su tripulación no está a la vista.
Ella lo estaba esperando, no entendía muy bien porque lo estaría esperando pero no sé niega a pasar la noche con ella.
Una cosa llevo a la otra y ahora los dos están en un hotel, sus manos están atadas a la cama y su cuerpo está completamente desnudo con su ropa tirada por el suelo al lado de una impecable y doblada ropa femenina.
Las cuerdas de paja de sus manos se ajustan más, enfrenté suyo se encuentra la responsable de sus ataduras.
Basil Hawkins lo había atado, antes le pregunto si estaba de acuerdo con eso.
No se negó a su solicitud, quería tener sexo con ella, está sería una nueva experiencia, el siempre dominaba en sus demás encuentros pero ahora él es el dominado.
El cuerpo desnudo de Hawkins es pálido sin ninguna mancha en su piel tan limpia y reluciente casi perfecto, ella había envuelto sus brazos en su cuello sin cambiar su mirada seria.
Le pregunta si estaba seguro de querer seguir, no le respondió solo movió sus dedos intentado señalar su gran erección creciente.
Más paja se envuelve en su cuerpo intentado replicar la técnica del Shibari, las ataduras están presionando sus pezones haciendo que su cuerpo reaccioné a esos estímulos y su cara se sonroje.
La cara de Hawkins aún es neutral, solo hay un ligero carmesí en sus mejillas aún no percibe la humedad en ella, si tocará su cuerpo la haría mojarse en unos segundos.
Un jadeo salió de sus labios cuando más fibras de paja lo envolvieron en diferentes partes de su cuerpo, está vez fue su miembro.
Las ataduras son controladas por Hawkins quien puede ajustarlas a su gusto, sentada muy cerca de su entrepierna se encuentra ella.
Jugando con su erección ajustando las ataduras de paja a su gusto mientras reforzaba más la paja de sus manos sin llegar a provocarle un gran daño.
Las fibras de paja se habían enroscada en sus pezones empezando a tirar de ellos, sonidos humillantes salieron de sus labios ante el toque de la paja.
Hawkins parece disfrutarlo, sus piernas se empezaron a mover ligeramente y sus manos empezaron a tocarlo.
Manos delgadas habían envuelto su miembro aún atado empezado a tocarlo hasta masturbarlo con habilidad.
Las ataduras tiran con más fuerza como las manos de Hawkins en su miembro, los gemidos que suelta no son humillantes.
La boca de Hawkins está en su miembro depositando besos a lo largo de su longitud sin vergüenza alguna, ella lo mira con descaro dándole una mordida suave en su punta, su liberación está muy cerca.
Las ataduras habían abandonado su miembro como la boca de la mujer, el solo pudo gruñir por no poder liberar su carga.
Su miembro ya empezaba a votar el líquido preseminal, Hawkins había disminuido la paja de su cuerpo menos la de sus manos.
Ella se sentó en su torso acercandose a su cara más bien su pecho, los pezones rosados de ella están a la altura de su boca.
Entendiendo el mensaje empezó a morder ese punto, mordidas que causarán placer muy cerca de la línea del dolor, no podía escuchar sonidos de Hawkins no hay voz de placer o dolor, hay solo silencio.
Es frustrante no escucharla, es una ofensa para él, acaso no es lo suficientemente bueno para complacerla, escucho un jadeo de dolor, le había mordido el pecho muy fuerte dejando las marcas de sus dientes incrustadas en su piel junto a un poco de sangre.
Esas marcas desaparecieron mágicamente y pudo ver cómo un muñeco de paja salió de su cuerpo cayendo al suelo.
"Disfruto del dolor pero por favor no me saques sangre" Las marcas que había hecho habían desaparecido, la fruta del diablo de Hawkins es algo interesante.
"Lo entiendo" Si volvía hacer eso toda las marcas que dejaría en ella se irían, también se iría el placer?
Esta vez se aseguró de medir su fuerza, no la morderia y se concentrará más en succionar.
Lamer y succionar funcionó, pasar su lengua por esa piel tan delicada y sensible dio sus frutos, puede oír ligeros jadeos de Hawkins, no son de dolor son de placer.
Basil se está entregando al placer, su pecho se alejó ligeramente de su cara pero eso le dio una oportunidad de poder tocar su cuello, mejor dicho de morderlo.
La mordida no fue tan fuerte, escucho claramente el gemido de impresión de la mujer que no había esperado eso.
No soltó su cuello, cambio la mordida por succión dejando una marca rojiza visible.
Sus manos cayeron, las ataduras de paja habían desaparecido quedando libre.
Hawkins tiene una avergonzada mirada que plantó en la cama evitando verlo aún cuando no se ha movido de su abdomen.
Con las manos libres ahora puede hacer muchas cosas, la cara de Basil se puso roja cuando posicionó sus manos en su trasero redondo.
Apretando esas nalgas hizo que sus manos bajaran a su pecho y su cabello cayera al frente cuando bajo su cabeza.
Sus finos cabellos dorados ocultaban su cara de placer cuando sus atrevidos dedos encontraron su hendidura rozandora con descaro.
Solo pudo fruncir el ceño, aún no estaba lo suficientemente húmeda para introducir su miembro, sus dedos apenas entrarían y le causaría dolor.
Con las diferentes mujeres que se acostó antes algunas lo besaban para entrar en calor.
Dejando su trasero la atrajo hacia el, el cuerpo delgado de Basil descendió hasta chocar con su pecho.
Su rostro sonrojo se elevó para verlo directamente con esos ojos rojos que ahora reflejaban ligera lujuria, se acercó tomando su rostro para besarla con pasión.
Contaminaria ese cuerpo tan inexpresivo con la lujuria que tiene, haría que el calor se encendiera en ella.
El movimiento de sus labios es torpe, intentado seguir su ritmo sin éxito, Hawkins no es buena besando o no ha besado a nadie en mucho tiempo.
Se tuvo de despegar de ella para tomar aire, los labios finos de Basil están pintados de rojos, el rojo de su labial está esparcido por esos labios.
Sus dedos volvieron a su entrada, estaba más húmeda pero no lo suficiente, volvió a besarla con mas fuerza para despertar esa lujuria oculta de la mujer.
Hawkins tiene los ojos cerrados, sus manos habian envuelto su cuello y sus piernas su torso.
Tener esas delgadas piernas envolviéndolo lo volvía loco, sus manos vagaron por toda su espalda acariciándola.
Soltando un jadeo, le clavó ligeramente las uñas en su cintura, las uñas de Basil empezaron arañar su espalda sin resentimiento.
Su miembro está rozando sus nalgas donde ya puede sentir la humedad que provocó, abriendo los ojos separando su cara pudo notar el brillo de aquellos ojos carmesí que reflejan la lujuria.
Hawkins ya no tiene esa inexpresiva expresión de siempre, hay una muy ligera sonrisa con el acompañamiento de las mejillas rojas y algo de sudor.
Soltando su cintura y sintiendo como las extremidades de Basil lo dejaban libres no perdió ni un segundo para dejarla caer de espaldas en la cama.
Pudo ver su ligera expresión de sorpresa antes que su cabello la cubriera, de espaldas con sus pechos pegados en el colchón dejando su lindo y redondo trasero desprotegido esa es su nueva posición.
Él no perdería esa oportunidad, moviendo su mano con fuerza lo abofeteó escuchando por primera vez un gemido suyo, lo volvió hacer disfrutando del sonido de la bofetada y el grito de Hawkins, esa voz tan elegante está soltando sonidos tan obscenos al recibir las nalgadas.
La intimidad de Hawkins está lo suficientemente húmeda, lista para recibir a su gran polla.
Soltó una maldición, se olvidó de traer un condón y no había alguno cerca suyo para ponérselo.
Una hebra de paja había envuelto ligeramente su polla guiandolo a la entrada de Hawkins, la paja lo suelta.
"Hoy es un día seguro, puedes entrar" Esa fueran las únicas palabras que le dijo antes de volver a guardar ese silencio habitual.
No respondió, se alineó antes de empujar para entrar en ella podiendo sentir como se estremecía mientras más profundo llegaba.
Sus manos apretaban las sábanas, mordiéndose el labio para no soltar un grito de placer o eso esperaba, él se enorgullece en decir que es más grande que el promedio en ese aspecto.
Hawkins es delgada y alta pero a la vez es pequeña para él, está tensa.
"Si no te relajas te va dolor" Eso le dijo al sentir la tensión que estaba ejerciendo, solo terminaría lastimandose ella.
Él es despiadado y ama ver sufrir a la gente que odia pero hasta el momento Hawkins le había dado lo que buscaba sin saberlo, lo mínimo que podía hacer era hacerlo menos doloroso para ella.
La tensión no desapareció, suspirando bajo sus manos para masajear sus hombros.
"Hace cuánto que no tienes sexo Basil?" Le pregunta sin dejarla de masajear sus hombros para relajarla.
"10 años, esta es mi segunda vez" En voz baja le respondió soltando un suspiro relajando sus músculos.
Kid no respondió, Hawkins por fin se había relajado y ya podía continuar con su labor.
Empezó a dar unas entoscada leves estableciendo un ritmo constante, los sonidos que hace Basil son ligeros y pequeños.
Agarrando su trasero apretó sus dedos en el, escucho claramente el pequeño grito que soltó.
El interior de su cuerpo está succionando su polla, Hawkins esta apretada y húmeda.
Empezó a dar estocadas fuertes esperaba escuchar los sonidos del placer, sus cuerpos chocaban provocando sonidos únicos del sexo.
Hundiendo más sus dedos podía escuchar claramente sus gemidos, su excitación crece más disfrutando de estar cogiéndose aquella mujer.
El cabello rubio se movía violentamente como su cuerpo, Kid la penetraba sin parar disfrutando del placer de estar dentro de ella.
La cara de Hawkins está totalmente roja con su boca ligeramente abierta soltando gemidos descaradamente al sentir como Kid entraba y salía de ella sin dejar de hundir sus dedos en su sensible trasero.
Era como si una flama se hubiera encendido dentro ella, cada vez se sentía más caliente hasta el punto de querer explotar.
Kid también podía sentir ese calor, el interior resbaloso de Basil cada vez se apretaba su clímax se acercaba.
Aumentando el ritmo de las penetraciones y sin dejar de presionar su trasero se encuentra soltando maldiciones sintiendo su clímax.
Unas hebras de paja hacen que sus manos no dejen el trasero de Basil, clavando con la mayor delicadeza posible sus uñas en sus nalgas cuando pudo escuchar el grito más fuerte de Basil viendo su espalda arquearse.
Había llegado a su clímax empapando las sábanas, sus entoscadas se volvieron más fuertes y violentas para llegar a su clímax.
Apretando los dedos en sus nalgas soltó un grito llenando el interior de la mujer de su semen.
Una vez termino se retiró escuchando un pequeño sonido, soltó un suspiro, había pasado mucho tiempo desde que se corrió dentro de alguien.
Había olvidado la sensación de satisfacción de ver a una mujer temblando con su semen corriendo de sus partes íntimas, la cara de Hawkins está roja con algo de sudor siendo cubrida mayormente por su cabello.
Se sentó a un lado tomando aire, ese fue un buen polvo que sinceramente quisiera repetir algún día.
Basil esta aún echada recuperándose, su cuerpo tiene marcas de labial rojo, su labial que está esparcido por sus senos donde hay marcas suyas como su cuello, su trasero tiene sus dedos tatuados en el junto al color rojo por recibir las bofetadas.
El solo tiene algunos arañazos en su espalda a comparación de ella.
Levantandose solo acarició su cabeza para tomar su ropa, se vistió y se fue dejándola ahí, solo es un encuentro de una noche nada más.
Hawkins no le importo, pasaron unos minutos cuando un muñeco de paja salió de su cuerpo, levantandose para tomar su ropa y tomar el mismo camino.
Después de ese encuentro siguieron como si nada hubiera pasado, solo fue un encuentro de una noche para dejar salir sus deseos sexuales.
Hacer una alianza e incluir a la mujer con la cual se acostó hace dos años, una idea muy alocada.
Fue más alocado acorrarla con su brazo y pedirle que se quedará esa noche mientras el barco de Scratchmen Apoo se alejaba quedando solo los dos.
La gota que rebalso el vaso fue que ella aceptará, después de dos años vuelve a tener a esa misma mujer pero está vez en su cama.
Esta vez se aseguró de recorrer cada centímetro de su cuerpo, Basil tiene el busto más grande como su trasero.
Chupo sus tetas y las marco, beso su cuello como sus finos labios hasta dejarlos hinchados, mordió su oreja escuchando sus ligeros gemidos.
Chupo su coño antes de meter sus dedos estirando su interior para recibir su miembro, el también había crecido en masa corporal.
Le faltaba un brazo pero el que se hizo servía para la ocasión, además parecía que Basil tenía una fascinación con el.
Tener nuevamente era un sueño, su rostro cubierto de su semen por la mamada que le dio con su pecho moviendose sin cesar por el calor, solo le dio una nalgada nuevamente viendo cómo ese cuerpo se estremeció.
No espero más y la acomodo para empezar con la penetración, esta vez fue más fácil Basil esta húmeda y preparada.
Pudo escuchar el jadeo que se volvió mudo al poco tiempo, entro por completo en ella nuevamente.
Cabello rubio ahora ondulado esparcido por su cuerpo mientras sus piernas descansaban en sus hombros para penetrarla con fuerza, rostro estoico abandono siendo remplazo por una expresión de lujuria oculta.
Ojos carmesí cerrados con la boca ligeramente abierta mientras sus brazos descansaba en la cabecera donde los sostenía con sus manos, una mano de carne y la otra de metal.
Esta vez no hay tanta paja, esta vez es él quien tomaba el control teniéndola a su merced.
Su piel pálida y limpia ahora tenía marcas de mordidas esparcidas por todos lados incluido chupetones que al día siguiente serán muy visibles
Killer lo perdonaría pero ese día haría que Basil Hawkins se quedará sin voz de tanto gritar su nombre, haría que ella gritara su nombre.
Penetración tras penetración aumentando la fuerza y el ritmo esperando escuchar su nombre salir de aquellos labios, parecía que Hawkins se negaba solo dejando salir jadeos y algún gemidos.
Soltando sus mano uso la suya para golpear con fuerza su trasero, el grito salió más fuerte, volvió hacerlo esta vez utilizando su mano de metal.
El grito desgarrador que soltó lo encendía más, ella le diría si debía parar o si era demasiado rudo.
Sin quejas siguió dándole algunas bofetadas tiñendo esas nalgas de rojo, entonces Basil por fin gritaba su nombre.
Por fin empezó a gritar su nombre rompiendo esa capa de inexpresividad que poseía, unas cuantas entoscadas más cuando ella llegó a su orgasmo, segundo después nuevamente la llenaría de su semilla.
Pero ese no era el fin, claro que no iba a divertirse esa noche a lo grande.
Basil tenía pequeños temblores cuando tomo si cuerpo abriendo sus piernas para sentarla sobre el y empezar el juego previo metiendo sus dedos carnosos en ella.
Contra la pared, el misionero, en cuatro entre otras posturas fueron las que realizó aquella noche.
Cada vez rompiendo más esa capa de inexpresividad recibiendo sus gritos de placer que llaman a su nombre con gusto, volvió a ver su espalda arquearse escuchando su voz tan respetuosa soltando un grito al llegar a su clímax final, sus ojos se ponían en blanco mientras lo tenía.
Hawkins está agotada, cuerpo sudoroso y con pequeños moretones mientras tenía una respiración algo lenta cayendo lentamente al mundo de los sueños.
Kid no la culpa, tuvieron varias rondas de sexo seguido sin parar, está seguro que ya debe estar amaneciendo.
Esta vez no se iría, primero es su habitación segundo también quiere dormir.
El cuerpo de Hawkins mayormente es frío pero en esos momentos su cuerpo es cálido y caliente.
Al día siguiente después del desayuno Basil se fue junto a su tripulación.
"Basil Hawkins? Son algo o solo fue es una aventura kid?" Killer le pregunta viendo a Kid en su taller.
"No lo sé" El le responde sin interés alguno.
Su relación es rara, no son amantes pero tampoco desconocidos, Hawkins no es una prostituta, le confesó que el es él único hombre con quién se acostó después del encuentro en el archipiélago.
Se podría decir que solo es una relación con fines sexuales pero la siguiente vez que vengan la preguntaría más a fondo, con ella nunca se sabe.
"Algún día hagamos un trio" Kid solo le dice de la nada para seguir con su proyecto.
Fin
