Notas de autora
No sigo muchas líneas del canon, creo que se notará. Bien puede ser un universo alterno.
XxXx
La guerra sólo conocía la necesidad de matanza. Era todoterreno y donde hubiera recursos, ahí se desplegaba sin dificultad.
Habían sido momentos angustiosos y los suyos estaban siendo masacrados. Las comunicaciones de la base se plegaban en desorden, llamados de auxilio, y quienes gritaban una última voluntad entre espasmos.
Ratchet no pudo soportar tanta muerte y antes de que alguien cayera en cuenta, el director médico junior se abrió espacio entre el terreno de largas pendientes y profundas depresiones.
Fue todo un desorden y se prepararon a la batalla, Ratchet carecía habilidades en el arte de la guerra, pero tenía un sentido común desarrollado. El médico privilegiaba valores de conservación, el alto mando de la nave solo conocía el dialecto de la victoria. Por eso ignoraron sus advertencias: "Apenas se ha visto una nave, no saben cuantas más nos están esperando, debemos esperar, conocer el terreno, esperar apoyo, esperar el suministro médico, no estamos aptos para entrar a un conflicto"
Lo miraron con desaprobación, el director médico veterano de la nave, intervino;
"Es un joven médico en entrenamiento para director, sus inquietudes son infundadas, somos capaces de resistir a las consecuencias de nuestros heridos y será mínimos los daños ¿me equivoco Huffe?
Arrogante estratega, había asentido al capitán
"Tenemos el comunicado de los espías, una única nave decepticon ha llegado al planeta, si no aprovechamos ya y los detenemos, lamentaremos esta ventaja"
"¿Y es una nave de combate?
"De clase baja; "Remolque", tenemos imágenes"
"Una nave de desechados novatos, lanzados a el terreno, lanzados a morir"
El capitán sopesó las opciones muy pronto, y comenzó el inicio de la perdición:
Megatron cree haber descubierto una fuente de energía similar a la de Cybertron. Sólo Primus sabe cuán perdidos estamos si tiene razón y se adueña del invaluable recurso que también necesitamos en este punto de la guerra. Tenemos la ventaja ahora, y pocos riesgos, prepárense para hacer historia"
Eran la nave más cercana. Con mil quinientos bots a bordo. Soldados y un equipo médico limitado, con suministros igual de escasos. Y esas desventajas no les importó.
Cuando arribaron, se lanzaron a conquistar la operación "rescate". Las coordenadas proporcionadas por los espías, se ubicaban por lo menos a una distancia de 40000 km al centro del continente.
Poco más de la mitad de los bots se unieron al combate, y como el alto mando de la nave aseguraba la victoria, se reservó la orden de desplegar inmediatamente una zona de emergencia, para que los médicos atendieran a los heridos. "Regresarán intactos" habían dicho.
Eso no pasó. A mitad del camino, fueron emboscados, y la pequeña nave en realidad era un destructor de mundo de primera clase. La información fue distorsionada totalmente.
Masacre. Eso fue. El capitán anunció el retiro y esperando, nadie llegó. Estaban siendo aniquilados sin compasión. En su camino de largas pendientes, y campo abierto, no pudo encontrar ninguna señal de vida. Era un camino largo, sin bases cercanas; ¡Chatarra! Aborreció tener razón.
Una larga pendiente, y el paisaje que se extendió ante sus ópticos casi lo hizo vomitar: Un descenso igual de largo, para ser recibido por una depresión de terreno, decorado con cadáveres extendidos.
Cuanto más rodaba cuesta abajo podía escuchar el silencio intervenido por lamentos. El clima claro se precipitó rápido y luchó con la nublosa niebla.
Era un planeta de escoria en el cual aterrizaron. Clima inconsistente, inclinado al frío. Era lo de menos, pero maldecía todo el planeta con un pinchazo de angustia en la chispa:
"¿Cuántos? ¿Cuántos pudieron haber sobrevivido?"
El pensamiento de entonces, tenía una respuesta ahora, mientras seguía maldiciendo la irregularidad del terreno. Muchos resultaron heridos, la mayoría muertos. Primero, se encargó con aprensión de los sobrevivientes. Poco más de doscientos; doscientos de mil, aproximadamente. La pérdida y los llantos, también quería unirse a ellos; no podía. El médico también cargaba esperanza, esperanza de vivir para un día mejor. Quienes estaban en shock, los pateó verbalmente y los devolvió a la nave aturdidos. Quedarse en el campo era peligroso. Debían suponer lo peor y eso era, una siguiente ola de ataque para exterminarlos.
En segundo lugar, atendió las heridas. En su mayoría heridas poco profundas: pequeñas fugas, servos perdidos por el daño de armas energéticas diseñadas para derretir el metal entero…daños que podía centrar y una vez llegó el apoyo médico fue sencillo.
Con sus compañeros ahí, desobedeció órdenes y se adentró en el campo, con herramientas, parches, y medicina tranquilizante.
Está era la quinta carga de su incursión. Eran tres bots más jóvenes que él. Construidos en frío para servir a la causa autobot. Dos pesos ligeros y uno pesado. Ratchet tenía la fuerza para llevar cerca de cinco pesos ligeros, pero Match era grande. Armadura pesada, tamaño que le rebasaba por dos cabezas.
Por eso le estaban cansando más de lo que debería, pero no podía detenerse. No aquí, no iba a rendirse aquí. Era difícil, pero estaba consiguiendo esquivar las depresiones ocultas del planeta.
Trastabilló y la maldición la soltó como una exhalación de alivio al poder mantenerse erguido. Los pacientes en su hombro estaban delicados. Los alejó de una muerte instantánea, pero si no llegaban a la base improvisada y preparaban dos transfusiones de emergencia, una desintoxicación por patógenos externos y un trasplante de bomba de combustión, iban a ir al destino original.
"Van a llegar, los llevaré hasta ahí, estarán bien"
Todavía tenía tiempo.
—Van a vivir— dijo conteniendo el aliento —Match, dijiste que luego de esta escoria te convertirías en un importante escritor, y tú Point, molestoso patoso, robando suministros que no tenemos por placer propio, mencionaste que no ibas a morir hasta beber un engex decente y… y nunca te conocí mucho, pero eras un mecanismo joven, mucho más joven, mereces vivir no van...
Calló. Los ventiladores funcionando al máximo de su capacidad. El brazo con el cual estabilizaba a los pacientes, estaba temblando del esfuerzo, el pequeño Point estaba resbalando. Una caída mínima y la soldadura realizada para contener las fugas, se reabriría. Perder todavía más combustible lo mataría. Por tanto Ratchet, intentó aferrarse a cualquier parte, para equilibrar el cuerpo de Point, en el centro del robot mediano del cual yacía; con bastante esfuerzo y disciplina para no moverse demasiado, lo logró.
El viaje era largo: navegando en busca de algún sobreviviente, se perdió cada vez en el terreno donde predominaban los símbolos decepticon. Los notó hasta ahora. Y sí, temía estar en la zona donde se concentraron ellos en la batalla. Igual, cualquier temor bailó con su aprehensión de encontrar a otro. Podía llevar otro. Juraba que el poco combustible que le quedaba, podía ayudar a uno más.
—Las estrellas grandes brillan mucho y explotan jóvenes ¿Lo sabía, doctor? —
Un vocalizador fuerte en un campo que estaba bañado de sollozos ahogados con el propio combustible. Limpio y sencillo. Debía seguir adelante, es la sugestión de una mente nublada por la pérdida.
Primus, no lo odiaba, definitivamente no lo odiaba, como para ponerle a un decepticon.
Pero escuchó los pasos pesados, mucho más ruidosos cuando aplastaba sin compasión a quienes podían ser autobots y decepticons. Metal alguna vez fuerte estripado como chatarra, hecho adrede sin duda: porque antes no los escuchó. ¿Desde cuándo? ¿desde dónde lo ha estado observando? ¿O solo había regresado en busca de su arma?
Cualquier duda se dispersó cuando el sonido de energía contenida, se expandió en su espalda.
—Usted, ha saboreado la grandeza demasiado pronto. Famoso en mi bando, famoso en el suyo, supongo que morir ahora lo llenará de honor y gloria.
Ratchet siempre salía cargado con un arma. Practicaba de vez en cuando las habilidades de combate, pero estas condiciones le desfavorecen. Cargando a tres compañeros en su hombro, con un servo ocupado, intentando estabilizarlos. Y el servo libre, podría alcanzar su arma ¿Para qué? Mientras quitaba el seguro de su arma ya estaría muerto sin duda. Una confrontación agresiva y sus pacientes y él, cobrarán los errores.
—¿Quiere morir doctor? —Clama suave y peligroso
Le embarga la sensación de conocer esa voz; pero el reconocimiento primario desaparece por el estremecimiento.
Podía; solo, pero había tres que lo necesitaban. Por eso, descarta la tentación de soltar la presión, en una burla ácida como respuesta. Los cons ansiaban el poder tanto como la aprobación de Megatron, burlarse era cuestionar el mismo, y con tal de asegurarlo de nuevo, podría disparar, a quien quisiera. Y era un riesgo que no iba a tomar.
Era un juego. Un juego de poder, muchos cons disfrutaban de eso.
Moverse y defenderse quedaba descartado, entonces, ¿qué opción tenía?
Ceder.
Envía un pin con su ubicación esperando haber avanzado lo necesario para que un grupo llegará…ve alrededor, y maldice; no está en el campo abierto, se adentró demasiado y valió la pena, solo se arrepiente de ralentizar la huida, debió moverse más rápido hasta estar en zona despejada…
—No, decepticon, no tengo ningún deseo suicida.
—Pues esto es lo que se ha buscado. Va a morir aquí y sus patéticos esfuerzos también. Mandaremos su cabeza junto con una granada a la base médica, y volarán en pedazos los intentos por traer a los muertos de vuelta. ¿Creen que están protegidos por el pacto de guerra? Ninguna transgresión será perdonada. Alégrese doctor, será un ejemplo.
Ratchet se encontró sorprendido con la perspectiva de morir fallando en su misión. Hace tan sólo unos cyclos sostuvo el servo de Match y prometió ¡Garantizó! que lo salvaría.
Sintió la respiración interrumpida de Match, cuya bomba de combustión quemada en la superficie, trabajaba defectuosamente, causando un chirrido en la respiración que hablaba del tiempo agotándose. Escuchó los pequeños quejidos de Point y se preocupó por la falta de ellos en Struglle.
—P-por favor no. —murmura mareado, acorralado en el ring con la muerte.
"Primus, Primus, déjame salvarlos, a ellos, jóvenes, todavía tienen una vida"
—¡No te he escuchado autobot escoria! Si tienes la valentía para burlarte de nosotros, grítame lo que quieres.
El cansancio o quizá realmente no era lo suficientemente fuerte, pero el Blaster es clavado violentamente en la espalda baja y lo derriba hacia el frente, cae sobre las rodillas.
Estruendo hueco de una maquinaria rompiéndose, resuena en el lugar.
Los ópticos de Ratchet se abren de terror.
Point
—¡Por favor no los mates! Son jóvenes soldados, ¡por hoy acabó esta maldita guerra! Sólo déjanos ir. —
¿Era válido lo que estaba diciendo? Estaba fijo, analizando de arriba abajo la implicación del impacto en el mecanismo verde y blanco. La postura de la caída fue boca abajo, la peor de las posturas; desangrado o ahogado.
Point fue herido por una hoja de espada, clavada y retirada; no llegó a provocar daños en el motor, solo porque en el trayecto fue retenido por una de las líneas principales que conducían el combustible. Alejó a la muerte, porque tuvo el instinto de presionar la herida contra él, luchando para que el combustible siguiera el trayecto y no ocasionará un paro de chispa o incendio del motor.
—Déjame repararlo, va a desangrarse, necesita ser contenido —
Enclava nuevamente el blaster, esta vez apuntando directamente al procesador. Siente la cantidad de energía reunida en la punta, caliente para matar, lista para extinguir la vida.
Point chilla, y se siente tan impotente.
Hundido en la miseria de ser insuficiente, para defender, proteger la vida, de preservarla, mientras el decepticon a su espalda analizaba fríamente cuando empezar el game over de todos.
¿Qué clase de monstruo se limita a hundir el arma en su casco, empujándolo adelante, cuando a su costado estaba agonizando un bot?
—Por favor…
Veneno letal. Crueldad.
Si el decepticon lo quería escuchar rogar lo haría, por sus pacientes, por la vida, por amor.
—Mátame a mí, tómame prisionero, corta mi cabeza ¡Lo que quieras! Pero a ellos no. — Era consciente cuanto temblaba su voz. Entre mayor muestra de sumisión era mejor, pero no actuaba.
—Déjame salvarlo está muriendo— Llorando, vergonzosamente llorando pidiendo piedad a un ser que no debía conocerla en lo mínimo. El refrigerante bajo en sus placas metálicas; no solo su voz temblaba.
—Haré lo que sea, lo que quieras, por favor, por favor, por favor, no lo dejes morir aquí, aquí no. Puedo repararlo, juro que puedo, por favor
—Tsk. Bájalos. —
Primus…¿escuchó bien?
—¡Bájalos! y atrévete a usar esa arma que portas y desarmaré a estas chátaras frente a tus ópticos
Asintió y con suma delicadeza descargó a Struglle y a Match. No era el mejor terreno, pero no podía brindarles tanto como deseaba, los coloca en el cúmulo de tierra con menos rastro de piedras.
—Haré lo que quieras, no los mates, tienes el control. —
—Estúpido, atrévete a hablar de nuevo y cobraré la cabeza de uno de ellos. ¡Apúrate!
Debería confiar; que aún no le volaran la cabeza le daba un indicio de que por lo menos no iba a disparar a sus pacientes mientras reparaba a Point. Necesitaba creer porque ahora la concentración estaba puesta en los daños.
La línea estaba peor, la soldadura solo de emergencia se desgarró. El primer diagnóstico seguía invicto: Requería un trasplante y transfusión. No tenía ninguna de esas cosas, pero lo arreglaría de una forma, nada serviría, si no contenía el sangrado.
"Signos vitales; 120RP y descendiendo, chispa corriendo a menos de la capacidad; y cayendo rápidamente, sistemas de ventilación en funcionamiento defectuoso, el combustible está dejando de alimentar los principales sistemas, llevando a colapsó uno tras otro".
—Quédate conmigo. No te vayas, eres más que esto.
Presiona más intentando contener el energon que sigue saliendo. El parche no estaba funcionando, la línea no podía más, necesitaba agregar un repuesto mínimo donde se concentraba el daño, pero no tenía nada aquí.
Cuando el morado se transformó en negro supo que no pudo. El profesional lo supó, Ratchet persistió.
Uno más de la eterna lista, este dolor, frío como un pedazo de hielo capaz de atravesar cada uno de sus transmisores y enrollarlos en un vacío oscuro ¿nunca se iría?
Pronto, la muerte reclama al inerte y el combustible se vuelve pegajoso y la calidez expira.
Toda su culpa, antes de abandonar la base tuvo que suponer cuales eran esas heridas probables y venir con más preparación; incluso antes, debió insistir en su punto de vista, debió reafirmar lo que sentía por sobre cualquier desvalorización, entonces Point estaría vivo, todos lo estarían.
El estruendo de un disparo seco, lo hace buscar por instinto a sus pacientes. Intactos para un alivio efímero.
—He dicho que se levante, hágame repetir una vez más y llorará sobre otro cadáver
Ratchet parece recobrar el sentido para aterrizar sobre una situación, cuyas promesas no eran benignas para el dolor.
—Sigues al mando
Por un momento se acordó de que no estaba totalmente indefenso. ¿Podría ser capaz de tomar el arma, desbloquearla y apuntar a una zona no mortal del cuerpo? ¿Le daría el tiempo suficiente para escapar? ¿Podría?
Antes de cualquier curso de acción, no podía seguir ignorando la identidad de la amenaza, por lo cual conforme se levanta alejándose del cuerpo sin vida y grisáceo de Point, esfuerza a sus ópticos en captar algo, detrás, un signo característico, pero es enderezado de un golpe y lo próximo que escucha son tres disparos a Point.
—No voltees, inténtalo de nuevo, atrévete, el próximo disparo irá a la chispa
La precisión de las balas en las dos cuencas de Point, le dicen a Ratchet que el decepticon tiene una de las punterías más terrorífica que ha sido infortunado de presenciar.
Los ópticos que brillaban de imprudencia, por una vida de libertinaje negada, ahora estaban esparcidos, y en su lugar quedaron dos cuencas oscuras, cables deformados y alcazaba a ver el procesador. Cierta luz se divisaba; estaba encendido. Aunque la chispa murió, el procesador seguía registrando todo:
Insostenible.
Bendecidos para retar el tiempo. Si eran resistentes a los malestares, ¿sufrir una guerra era el castigo por ser una especie casi eterna?
El rostro cercenado y el olor a podrido de combustible de un compañero profanado en el descanso, es la imagen de una pesadilla propia de la realidad. Incapaz de controlarlo, la fuerza lo dobla hacia adelante y vomita. Presiona el estómago.
—vaya
Pharma se reiría: "Otra vez llorando por lo irreparable, tus sentimientos son lo peor de ti"
¿Cómo podría no tenerlos? ¿Cómo podía pensar con frialdad? Volteó a Match y Struglle…
—¡Mi paciencia llegó a su fin! Autobot asqueroso
—No los dañes…
—Usted no es nada para exigir.
Entonces saca el arma y se apunta a sí mismo.
—Un decepticon extrañamente paciente, me necesitas vivo ¿no es así?
Verlo vomitar, permitirle curar a Point, esta no era simple caridad. Y pese a poder, Ratchet continúa el modo incógnito del decepticon. Amenazar y demostrarle que todavía tenía el control, siempre y cuando incluyera los términos de él.
—No eres nada especial
—Amenazas mucho pero aún estoy en este mundo de porquería, así que ¿cuáles son las condiciones? Los matas, me mató.
—Tú vida por la suya.
—¿Qué significa eso?
—Tienes razón, me haz descubierto. Los dejaré vivir a cambió solo te mataré a ti. Tú vida es la única que me importa.
Ratchet vuelve a sentir ese impulso y una base de datos busca en segundo plano, de dónde proviene esa familiaridad que siente y aturdido por ella, pregunta:
—¿Por qué? ¿Te he hecho algo a ti?
—Eres un médico famoso, te has aprovechado de la infelicidad de un sistema tan quebrado para enriquecerte, merece morir doctor, se lo dije, será un mensaje; muerte al sistema funcionalista, muerte total a quienes se niegan a un mejor Cybertron. Quizá me deje su cabeza como trofeo, la exhibiré por todos lados. Un poco de mugre después de vivir toda una vida de oro, es lo justo.
¿De qué estaba hablando? Cualquiera puede revisar sus cuentas, es solo un pobre diablo, en medio de una guerra contra la muerte.
No obstante, tenía sentido. Muchos, de quienes sufrieron las injusticias del funcionalismo, estaban desesperados por ponerle rostro a su pasado lleno de sufrimiento y descargar la ira. Recuperar el poder perdido entre tanta humillación
—Vivirán, tiene mi palabra. Ahora, su arma, tirela.
Ratchet asintió,
El decepticon debía ser un general, tenía el porte en la voz autoritaria y cruda. Se podía confiar en la jerarquía y también en la saciedad del resentimiento. Apostando en ese valor alto por su vida, dado por el decepticon, lanza el arma lejos.
Podía confiar en el pacto, el poder lo eran todo y además los decepticons amaban ganar. Estaba ganando definitivamente.
—Esta es una lección doctor
¿Qué había dicho? ¿Mandar su cabeza? Optimus iba a ponerse triste. Pobre de su compañero, le había gritado la última vez.
La muerte respiraba en la nuca y Ratchet sentía alivio. Los mira por última vez; iban a estar bien, valía la pena
¿O el alivio era por otra cosa? Tanta muerte cada día, conocer una vida, y verla de nuevo irreconocible por un cañón.
Cansado.
—Es lo que pasa cuando juega al valiente lobo solitario. Cuando un autobot pequeño y sentimental quiere creer que puede pasar encima de nuestro terreno, solo.
El arma siempre caliente ahora hierve, la marca le quema, empujado a su revestimiento bajo.
La herida a tan corta distancia abriría la armadura, quemando cables, un segundo disparo en esa dirección, derretiría su tanque. Tal y como Match sólo que el suyo sería totalmente inservible. Todo el combustible saldría a borbotones y moriría. Otro quejido en la niebla entre tanto...
Oh, no, ya no hay niebla, por eso fue hallado. ¿Cuándo se fue? Le alegraba, el cielo del planeta era muy bello y la vería en sus últimos momentos. Tres lunas divisadas. Recordaba a Cybertron, su hogar.
Una muerte rápida. Solo. Rodeado de hierba y nadie tomaría su mano; ¿alguien lo extrañara?
Pero nunca llega.
El arma y el calor mortal, es retirado, reemplazada por servos ceñidos en su cintura y un marco que se pega mucho detrás. Es un descuido y Ratchet busca su arma, pero la ha lanzado lejos.
—Quieto— Ratchet se sentía exasperado, debería agradecer el diferente camino tomado por el decepticon, pero siempre agradeció la claridad. Los servos en su cintura se ciñen con suavidad, …de estar desesperado admitiría que eran caricias, pero eran garras, nada más otra forma personal de despedazar a un enemigo que odias.
—Dos vidas doctor recuerde; dos vidas que sufrirán lo inimaginable por su culpa, por jugar con quienes ya están muertos, por venir a un terreno donde yo estoy
—¡No fue el trato!
Rota, y golpea el hombro del decepticon con su palma abierta, es suficiente para apartarlo, aún no termina con él, toma el hombro y rápidamente lo impacta con su rodilla directo a sus tanques. Ha golpeado con todas las fuerzas y el decepticon se dobla. Lo único que tiene es su peso por lo cual lo aprovecha para lanzarlo al suelo y posicionarse sobre él, tomando sus servos, extendiéndolos sobre su cabeza. Ratchet ha sido forjado para soportar muchos bots sobre él, su peso ahora es ventaja. El decepticon es ligero.
El resultado de la búsqueda parpadea.
— ¿Tú, Deriva?
El motor del decepticon se acelera en una advertencia peligrosa, y antes de que pueda decir más, Deriva contraataca, encerrando su pierna con la suya, en una llave y volcando su hombro hacia dentro, provocando la pérdida de confianza en el agarre de Ratchet, siendo finalmente girado como si fuera el mecanismo más esbelto, y Drift toma el control de la situación. Desde lo alto y en medio de sus piernas.
El chico de ópticos dorados, que había ingresado a la clínica de Rodion por una sobredosis, hace 400 años, estaba mirándolo con el reconocimiento y sin el corazón en ellos.
Ratchet no creía que fuera verdad. Eran rumores: "Salido del infierno, y levantándose a costa de una gloria manchada", pero la comparación fue hecha con eficacia y los patrones coincidieron en el recuerdo de la voz y el marco: El joven de Rodion, se había convertido en una de las peores pesadillas de los autobots.
Deadlock.
—De-deriva¿ realmente eres tú?
El reconocimiento triste se evade cuando Deadlock lo golpea a puño cerrado en la cara.
Con un susurro rogó una vez más y el siguiente golpe lo sumió en oscuridad.
Ratchet se despertó de golpe y debieron anticiparlo, pues estaban cuidándolo. O mejor dicho, vigilando, pues una vez se esclareció la confusión divisó a Prowl inquieto en una esquina, y a un Ironhide, evitativo de pie. El ambiente se convirtió en una batalla filosa que se disipó en tranquilidad.
Estaban a salvo, y tarde, Ironhide lo recibió sentándose cerca.
—Despertaste pronto amigo
—¿Hablando amablemente? — bramó sospechando la discusión
—Eso…estábamos preocupados por ti—
—¿Están estables?
—¿Quiénes Ratchet?
—Match, Point, Struglle. Fuiste quien organizó a las unidades, pese a expresarte mis inquietudes
—¿Qué querías que hiciera Ratchet? Sigo ordenes
—Y en eso no somos diferentes a los decepticons—La culpa hinchada en un rostro cuya faltas de mantenimiento dejaban ver cercanías de un enfrentamiento crudo, y Ratchet suspiró. Estaba tenso, no era culpa de nadie —¿Vas a decírmelo o tendré que consultar con nuestro CMO? —
Ironhide entrelaza miradas con algún punto de la habitación, cuando Ratchet lo siguió se topó con Prowl. Otro, quien había extendido las razones para efectuar un ataque y ahora reunidos, no tenía el coraje para decir se los dije.
—Eras el único en la zona. De hecho, queríamos charlar sobre eso. — respondió Prowl aliviando el tono, sin esconder la agresión en su caminar, cerca de la camilla de la bahía.
—No, no queríamos. — intervino Ironhide enviando severidad en la mirada
—¡Vas a protegerlo! — La pretendida burla fue incapaz de reducir el enojo —¡No es ninguna fuga suelta! Tengo mi trabajo y necesito declaraciones aquí. Hemos perdido más de la mitad de los nuestros, por unos malditos asesinos y necesitamos nombres y rostros. Cuando llegue el refuerzo tendré reconocidos a esos pedazos de bujias quemadas —
—Necesita tiempo
—Lo que necesita es su lugar. Doctor, en contra de órdenes se lanzó a campo abierto, luego de ser el primero en atestiguar la batalla campal. Ahí reunió a los heridos y los sanó, pero en cuanto arribó la totalidad del cuerpo médico abandonó las instalaciones en busca de presuntamente rescatar más heridos.
—¡Consta que fue así! ¡Escuchaste a Tacle!
Ratchet terminó descargando el rostro entre sus palmas. En busca de aliviar el escozor de sus ópticos, pero ni la atadura más fuerte podría detener la desolación instalada en su ser
Tanta muerte y uno de los actores es él mismo.
—Él se los llevó
Sollozo y cualquier prerrogativa es dejada por Prowl para exclamar: —¿Quién Ratchet? ¿Quién lo hizo?
—Mi gran error— susurro entre estática espesa.
Y por un enorme rato e intentos de Prowl, Ratchet no dijo nada más.
La mesa de la enfermería fue quien sufrió la frustración de Prowl; con ningún nombre, y con muchas descripciones vagas, la mesa voló y el estruendo fue medicina para quienes seguían encerrados reviviendo el campo de muerte y a aquellos que no pudieron escapar o ser salvados.
XxXx
Notas finales.
No es una historia justa. No quería escribir una historia justa.
La canción que estuvo muy presente en el desarrollo de esta historia imprevista se llama Somos, de Babi. ¡Recomendada!
Nunca lo pido, pero en este caso, déjame leer lo que te ha parecido esta historia. ¡Gracias por leer!
