Fotografía


La idea era tener únicamente las necesarias para la exposición, pero los años habían convertido las fotografías de la residencia de los Forger en una serie de viñetas familiares. Decoraban la pared cercana a la puerta de entrada, acompañadas de otras elegidas, tomadas o cedidas por Eden. La elección había sido un trabajo meticuloso en primer lugar, porque en ningún caso debían mostrar su nula autenticidad. Así, cada fotografía fue tomada en diferentes fechas y partes.

Pero un día en el parque, la familia fue invitada a representar uno de sus primeros paseos con Bond.

Y el gran hocico del perro blanco con sus dueños detrás quedó retratado en el mueble del salón.

La fotografía había captado ese preciso momento. Lo hizo en la segunda y tercera Stella de Anya, porque fueron hazañas académicas en Lengua Clásica y en un concurso de Poesía. También durante las vacaciones de invierno del tercer año de la familia, cuando Loid y Yor no mostraron caras incómodas ante el contacto físico.

Su imagen juntos haciendo un gran muñeco de nieve tenía tres copias extra.

Y hubo otros grandes momentos o eventos demasiado grandes para asimilarlos todos a la vez. Así que, durante una tarde lluviosa del cuarto año de Anya en el Edén, aprovecharon para ordenar las fotografías adecuadamente. La mesa del té y la mesa principal quedaron llenas de fotos y lápices, que fueron anotando y añadiendo descripciones.

—¿Por qué lo escribes, papá?

—¿Eh?

—"Anya y Bond en la nieve del parque" —repitió la niña leyendo el reverso de una fotografía—. Anya sabe que ese día estuvo en la nieve con Bond.

—Lo sabemos —dijo Loid con una sonrisa—. ¿Por qué escribo? —se preguntó el hombre y se llevó una mano a la barbilla—. Porque a veces hay que hacerlo —y miró a Yor que entraba con las tazas—. Vamos, sigamos con nuestro trabajo.

«Las fotografías son un recurso visual para la captura de un momento preciso, pero también es de suma importancia dejar un registro escrito sobre el escenario» pensaba Twilight para sí mientras tomaba su café «Una imagen sin un contexto adecuado puede ser usado para actividades peligrosas y que se olvide su verdadero propósito».

—¡¿Es importante escribir?!

—¿De qué estás hablando? —preguntó Yor con una mirada curiosa.

—De la escritura —explicó Anya sin dejar de mirar a su padre. Loid enarcó una ceja—. ¿Escribimos lo que pasa en las fotografías para no olvidarlo? No me gustaría olvidar cuando estaba en la nieve con Bond.

Twilight se sorprendió cuando escuchó eso que, en cierto modo, sí, tenía razón. Pero también decía mucho la cara de su hija al mencionarlo, era casi como si tuviera verdadero miedo a olvidar.

Tenía miedo de olvidar a su familia.

«Una familia para una misión» recordó y miró a su hija cuando estaba a punto de pronunciar su nombre hasta que dejó la taza bruscamente.

—¿Anya? —indagó Loid e inclinó la cabeza de hacia ella y frunció el ceño. Recordaba a medias esa expresión de la entrevista para ingresar a Edén, la recordaba a medias de cuando él despertó después de su segunda Tonitrus.

—Hija, ¿qué sucede? —exclamó la mujer, sonando tan preocupada como Loid también se sentía por el silencio.

Incluso Bond, que había mantenido la cola levantada todo el tiempo, bajó la vista y se acercó a la niña. Metió el hocico en el espacio que le dejaba el brazo de Anya.

Y fue entonces cuando hizo una mueca de dolor antes de ponerse a llorar.

—¡Anya, querida! —Yor de inmediato se puso de pie y corrió tras ella para abrazarla. Incluso casi llegando a los diez años, la niña se sentía pequeña al lado de su madre; a la cual estaba sujeta con un agarre firme que Twilight estaba seguro podría dejar moretones.

Pero esa observación no disipó el sentimiento de culpa que empezaba a acumularse en su organismo, y bajó la mirada sin decir nada. No pudo evitar imaginarse a los dos cuando algún día esas fotografías, si WISE lo permitía, fueran la única prueba de la existencia de la familia Forger.

Así que agachó la cabeza, esperando lo mejor y odiándose a sí mismo.