Este fic era parte de la Kyman Week 2022 (se supone es pero ya estamos en agosto, alguna vez terminaré algo con tiempo)

Día 6: amor mutuo no correspondido

Imagen de portada de qqzoloto (Tumblr)

Nota: mi conocimiento de terminos jurídicos se limita a lo que escucho en las noticias (y a mis clases de medicina legal, mind you) de mi país. Y a la información obtenida de google de los títulos utilizados en EE. UU. para los abogados


Justicia judía

Toma una respiración profunda pasando una mano por su chaqueta alisando las pequeñas arrugas que él mismo había causado al apretarla tratando de calmar sus nervios ante la idea de cruzar las grandes puertas que dan hacia el juzgado. En realidad, su nerviosismo no era en sí por tener que entrar, sino por lo que está a punto de hacer y que, probablemente, pondrá su carrera en una posición desfavorecedora si su plan no va como lo tiene estipulado. Pasa una mano por su cabello asegurándose que esté en perfecto estado antes de abrir las puertas caminando con firmeza y la cabeza en alto hacia su destino.

Cuando Kyle salió de South Park para ir a la universidad de sus sueños creyó que su camino no se cruzaría nuevamente con lo que había dejado atrás, salvo por su familia y Stan había cortado todo lazo con su ciudad natal en su misión de convertirse en el mejor abogado que cualquier Escuela de Derecho hubiera formado. Cegado por su ambición había dejado de lado muchas cosas y poco a poco incluso su relación con sus seres queridos se fue deteriorando; sí, se encargaba de hacer espacios en su agenda para llamar a sus padres o salir con Ike o Stan de vez en cuando, pero más veces de las que no surgía algo en su trabajo que lo hacía cambiar sus planes.

Sin darse cuenta su vida se había vuelto monótona a pesar de que había llegado más lejos de lo que planeó en un principio, llevaba años sin sentir satisfacción al ganar los casos que le eran asignados y su propósito parecía vacío, gris y frío. Llegó a considerar en más de una ocasión abandonar su trabajo y convertirse en profesor de universidad cuando escuchó a uno de sus compañeros hablar sobre un caso que había sido encargado a la Fiscalía en contra de nada más y nada menos que Eric Cartman.

Inevitablemente sintió curiosidad por el caso concentrándose en cada pequeño detalle que pudiera conseguir de las conversaciones de sus compañeros y cuando esos no fueron suficientes tuvo que recurrir a investigar personalmente sobre el tema; una vez obtuvo toda la información se vio ante una disyuntiva que no había tenido antes en su línea laboral. Una parte de sí le insistía que dejara las cosas así, que siguiera la noticia a través de sus compañeros y dejar a la Fiscalía hacer su trabajo; la otra parte de sí, que con los días había ganado fuerza, instaba a su intervención convencido de que Cartman, muy a regañadientes, debía ser inocente.

Esa segunda parte había triunfado de forma arrolladora por lo que consiguiendo información en la Fiscalía, la que no había sido revelada al público aún y con la que se estaba construyendo el caso en contra de Cartman, se presentó ese día allí. ¿Tenía un plan? No realmente, primero debía hablar personalmente con el estúpido gordo para establecer su línea de defensa, ¿su despido estaría asegurado cuando su jefe se enterará de lo que había hecho? No tiene ninguna duda, pero por primera vez en años no le importa lo que su jefe podría pensar de él.

Revisa sus notas dónde había anotado la sala de reuniones que los abogados de Cartman habían reservado en el juzgado asegurándose que está parado fuera de esta y sin dudar, antes de que sus nervios pudieran traicionarlo, abre las puertas no molestándose en tocar. Una vez las puertas se cierran tras de sí se siente realmente estúpido por interrumpir la reunión de esa forma, y confundido al no encontrar a Cartman inmediatamente; grande es su sorpresa al reconocer el rostro de su ex -némesis sentado a la cabecera de la gran mesa que ocupa la sala, aunque sus facciones son más maduras y su cara es más perfilada y delgada de lo que fue cuando era un niño reconocería la forma de sus mejillas y el brillo malicioso, aunque atenuado, de sus ojos bicolor.

La sorpresa de los hombres presentes le da tiempo suficiente para componerse y mostrarse tan profesional como le es posible.

—Fiscal Broflovski —gruñe uno de los hombres entrecerrando sus ojos—, esto es una reunión privada así que le agradecería si…

—Doctor Broflovski para usted, Licenciado Brown —interrumpe acercándose a la mesa dejando su maletín sobre esta—, necesito hablar con el señor Cartman en este momento. A solas.

—¿Disculpe? —otro de los abogados se pone en pie mirándolo ofendido—. La Fiscalía no tiene nada que hacer aquí, ¿pretende espiarnos o qué?

—No voy a repetirlo nuevamente —Kyle los observa con calma, pasando de uno a otro—. Necesito hablar con el señor Cartman, en vista de que soy su nuevo representante en este caso.

—¿Nuevo representante? —el último de los abogados se gira hacia Cartman mirándolo confundido—. Señor Cartman, ¿usted contrató otro abogado?

—Estoy tan sorprendido como ustedes —responde el castaño sin apartar la vista de Kyle mirándolo con ojos calculadores, seguramente tratando de adivinar que estaba tramando—. Retírense —ordena apoyando sus manos en la mesa.

—¿Señor Cartman? —pregunta el primero, Brown, mirándolo incrédulo—. Señor no puede cambiar de abogado a estas alturas, el juez…

—Les di una orden —finalmente el hombre aparta la vista del pelirrojo mirando a sus abogados, ¿ex abogados?, con fastidio—, mi asistente se encargará de hacerles llegar sus honorarios. No hagan al… Doctor Broflovski perder más tiempo.

Los tres hombres bufan molestos empezando a recoger sus cosas, dejando solo las notas concernientes al caso y marchándose rápidamente no sin antes mirar con disgusto a Kyle, quién los ignora completamente manteniendo su fachada de tranquilidad hasta que la puerta se cierra. Deja escapar un largo suspiro sintiendo sus manos temblar ligeramente, pero se fuerza a mantener una postura relajada frente a su nuevo cliente.

—Kyle, debo admitir que me sorprende verte aquí —Cartman se pone en pie acercándose a él sonriendo ampliamente, un gesto que sería interpretado como de amabilidad en cualquier persona que no fuera él—. Aunque es bastante agradable que nos encontremos nuevamente, espero entiendas que no tengo tiempo para una charla de amigos y…

—Lo decía en serio —le interrumpe haciéndolo detenerse a pocos pasos de él—. Vine para representar tu caso, Cartman, como tu abogado personal, no como fiscal.

—¿Por qué? —Cartman parpadea viéndose honestamente confundido.

—Porque… —Kyle se detiene frunciendo el ceño considerando la pregunta nuevamente. ¿Por qué lo había hecho? ¿cuál razón lo llevó a arriesgar toda su carrera por la persona que le hizo la vida imposible cuando era un niño?

Porque es lo correcto, piensa, pero no le parece suficiente, porque tus inútiles abogados no harán más que hundirte por completo, es la verdad sin embargo no la verdadera razón. Mira a Cartman que lo observa con curiosidad, aunque puede notar cierta desconfianza en sus ojos, honestamente no podía culparlo por ello.

—Porque de otra forma estarás jodidamente perdido sin mi ayuda —responde finalmente con toda la sinceridad que puede imprimir en su tono. Por supuesto no está mintiendo, pero algo dentro de sí susurra que no es toda la verdad, un pensamiento para después.

—Oh Khal —Cartman deja escapar una fuerte carcajada golpeando su hombro en un gesto amistoso, pasando su brazo por sus hombros—. Sabía que tus artimañas judías me serían de utilidad algún día.

Kyle abre la boca para protestar, arrepintiéndose casi de inmediato de su estúpida decisión, pero Cartman no le deja responder arrastrándolo hacia el asiento junto al que estuvo ocupando hace un momento empezando a contarle su versión de los hechos, mostrándole las notas de sus abogados proponiendo la táctica a seguir para el juicio.

Escuchándolo e interviniendo de vez en cuando para darle su punto de vista profesional, Kyle siente que tal vez no fue tan buena idea ofrecer sus servicios, pero no piensa dejar a Cartman ahora que está a su lado. Se va a encargar personalmente de sacar al hombre del lio en el que está metido costara lo que costara.

De todas formas es una verdad universal que, por bizarro que fuera, ambos trabajaban muy bien juntos.


*Como mencioné en las notas de arriba, los pocos términos legales usados en este chiqui-fic están más basados en lo que sé de mi país que otra cosa. Aquí, hasta hace unos años, los abogados se graduaban con el título de ''Doctor/a en Leyes'' y hasta donde sé en EE. UU obtienen ese título al hacer un doctorado.