Hey Chibi ¿Qué haces afuera con este frío?- Dijo la voz estruendosa del autoproclamado rey de la montaña - Oh Inosuke no sabía que vendrían-se acercaba por el camino empedrado- Solo vine yo, no soporto que Monitzu sea tan empalagoso, me incomoda que siempre están correteando uno atrás del otro y sus risitas y todas esas cosas ridiculas que hacen, no se en que pensaba cuando me fuí con ellos- dijo cruzándose de brazos, tras la boda de Tanjiro y Kanao, las cosas cambiaron para el cuarteto que hasta hace poco se había instalado en la cabaña de los Kamado, al percatarse de que la joven pareja merecía su propia intimidad Inosuke, Zenitsu y Nezuko construyeron una cabaña ubicada estratégicamente entre la finca de las mariposa y la residencia de los recién casados, de tal manera que las visitas eran asiduas mas no intrusivas- te entiendo, ¿porqué no te quedas en la finca una temporada? Nos harían bien un par de manos extra y podrías tener tu propia habitación - rápidamente se quitó la máscara para mostrar unos enormes ojos emocionados -por supuesto el Gran Inosuke se quedará a protegerlas y a comer tu tempura -La sonrisa de Inosuke no cabía en su rostro, los años le habían sentado muy bien al joven sus rasgos se habían vuelto más varoniles sin dejar de ser exquisitos- mandaré un Cuervo para avisar a los chicos y no se preocupen - dijo mientras entrelazada su brazo con el de el para dirigirlo al interior de la finca - viniste hasta acá con este frío y sin ropa adecuada Inosuke ¿cuando aprenderás? Vamos adentro para buscarte algo más abrigador- las periódicas apariciones de sus amigos eran para Aoi tanto un consuelo como un placer y no era extraño que sus improvisadas visitas se extendieran un día o dos, pero nunca había extendido una invitación por tiempo indefinido le hacía una especial ilusión albergar al bullicioso muchacho, tenía la certeza de que no se aburriría a su lado - ah mujer no seas absurda yo no me enfermare por algo como un paseo, el invierno en la montaña era verdaderamente crudo y mírame bien, estoy sano como un oso - ella resopló sabiendo que se enfrascaría en una discusión absurda que los mantendrán entretenidos hasta que se hiciera hora de la comida- de todas maneras no está lejos- siguió el joven- hice dos horas de camino, venía muy despacio - ella decidió dejarlo pasar - ¿Cómo están Nezuko y Zenitsu? - caminaban a paso lento - ya sabes, felices de tener la casa sola, Camaboko me pidió que los vigilara pero tengo un límite, además no veo lo malo, es decir, supongo que es normal ¿no? -Aoi asintió - así es Tanjiro está siendo sobreprotector, creo que todos sabemos que Zenitsu jamás lastimaría a Nezuko - Inosuke miró extrañado a Aoi - Claro que no, me refería a que Montaro no quiere que Monitzu se aparee con la pequeña Kamaboko- Aoi estalló a carcajadas Inosuke alzó una ceja sin entender la repentina explosion de la chica que se limpiaba las lágrimas de risa que le bordeaban las pestañas