Zelda estaba despierta, en realidad ni siquiera se fue a la cama, Enedy tuvo fiebre toda la noche y, aunque le dio un poco de medicina, de todas formas se quedó junto a su hija mientras se quedaba dormida, era la primera vez que le daba una fiebre tan alta desde que nació, pero gracias a las Diosas parece que ya le bajó bastante.
Sigue dormida.
No iba a mentir, le asustó bastante y, con Link fuera de la aldea, estaba completamente sola. Él fue a cazar y recolectar ingredientes para la tienda que ambos pusieron junto a su casa. Zelda recuerda que cuando ella estaba embarazada ambos ayudaron a arreglar el puente colgante que conectaba la aldea con su casa para evitar algún accidente. La tienda se construyó dos años después del cataclismo, de esa manera ella podía seguir estudiando la flora y fauna de Hyrule y también podía seguir ayudando a las personas que lo necesitaban de una manera más…accesible, digamos.
A veces pensaba si en realidad fue buena idea no volver al castillo, Link le dijo que era decisión de ella si quería volver a reconstruir el castillo y su ciudadela, él ayudaría con todo lo que pudiera, de igual forma si ella necesitaba recorrer todo Hyrule para anunciar la derrota de Ganon, Link estaría con ella en cada momento del viaje, y así fue.
Por varios meses recorrieron toda la tierra de Hyrule, anunciando a los reinos que ella seguía viva y que Ganon ya no era una amenaza próxima, hablaron con las personas interesadas en la historia de la batalla, otras no les creyeron, pensando que estaba loca o simplemente no le dieron importancia. Visitar a los líderes de las regiones de cada raza de Hyrule fue algo extraño para Zelda, sentía una nostalgia al recordar sus viajes anteriores con su caballero y, de alguna manera pensaba que vería a cada campeón en su hogar, como si nada hubiera ocurrido…pero en fin, la realidad es otra y ambos tienen que afrontarlo. Link ya conocía a la matriarca de las Gerudo, Riju. En el momento que Zelda puso un pie en la ciudadela le dieron ganas de llorar, recordando a su querida amiga y figura materna. Pero el momento fue corto ya que Riju les dio la bienvenida a ambos, emocionada de por fin conocer a la princesa y conocer más sobre Urbosa. La curiosidad de Riju acerca de las historias hizo sentir a Zelda mucho mejor de lo que esperaba. Fue lindo hacer una nueva amiga.
Pasaron algunas semanas y llegaron a visitar a la aldea Orni y a la ciudad de los Gorons, las estadías fueron más cortas ya que, aunque ambos lugares tienen un gran respeto a los campeones que fallecieron en la batalla contra Ganon, no tenían mucho que decir sobre ellos. Yunobo fue el encargado de atender a Link y Zelda en su visita. Yunobo tenía una enorme curiosidad por Daruk, y Zelda hizo todo lo posible por contarle anécdotas sobre la valentía y fuerza del campeón. Link no recordaba mucho sobre él, pero tenía la misma mirada de sorpresa y admiración que Yunobo cuando Zelda hablaba de Daruk. Después le contaría los muy buenos amigos que eran hace mucho tiempo.
Al irse de la ciudad y con rumbo a la región de los Zora, Zelda no sabía qué hacer con todo el asunto de la reconstrucción del castillo, pensó que el viaje aclararía su mente y le darían alguna idea de qué es lo que debería de hacer.
Hablaba con Link de este asunto, constantemente. Él le decía que no conocía las tradiciones de la realeza, y que tampoco sabía muy bien lo que se debía de hacer ante una situación así, pero siempre le aseguraba que la decisión era de ella y que independientemente de su decisión, él estaría a su lado por siempre sin importar qué.
También dijo que, si ella llegara a necesitar un rey en caso de que decida reconstruir el castillo, él se esforzaría para ser el mejor rey que ella se merece.
Siendo honestos, eso la sorprendió bastante.
A pesar de que Link no recordaba muchas cosas de hace 100 años, de alguna manera sabía que Zelda era la persona más importante para él, no solo porque técnicamente se tenían el uno al otro en este mundo hostil, era como un sentimiento casi divino, al menos eso es lo que él sentía. Así que si ella quería continuar gobernando Hyrule, él se convertiría en una persona apta para reinar junto con ella, si eso era lo que quería y la hacía feliz, la amaba demasiado como para negarse. Incluso antes del cataclismo se preguntaba que si un plebeyo como él sería digno para una princesa como ella, ¿o Diosa? Él la veía y admiraba como un ente perfecto.
Sonrojada, Zelda le dijo que por el momento no sabía qué hacer, pero que estaba muy agradecida por su oferta. Más de lo que ella creía. Zelda consideraba que Hyrule parecía estar bien sin necesidad de un monarca, pero tampoco le parecía quedarse sin hacer nada, toda su vida le habían dicho que nació para gobernar, tuvo una excelente preparación y no había alguien más capacitado que ella para estar en el trono, pero obviamente ella no esperaba que los habitantes de Hyrule la aceptaran como reina así tal cual, especialmente los que la llamaron loca por decir que ella era la princesa de hace 100 años que detuvo al cataclismo.
Cuando llegaron a la región de los Zoras, Zelda se sentía nerviosa porque sabía cuánto amaban a su princesa, y era muy probable que muchas personas la reconocieran y, por lo tanto, la culparan de lo que sucedió con Mipha y el reino. Aun así, ella pensaba firmemente que el Rey Dorephan necesitaba escuchar sobre su hija y cómo su sacrificio no fue en vano, ya que Ganon estaba muerto y la paz regresó al reino, Mipha y los otros campeones eran los verdaderos héroes de la historia. Por otra parte, Link le aseguraba que no había nada que temer ya que el Rey no tenía ningún resentimiento con ninguno de los dos, la decisión de pilotear a Ruta fue de Mipha después de todo. De hecho le aseguraba que el Rey y Sidon iban a estar muy contentos de verlos sanos y salvos después de la pelea con Ganon, pero tampoco le iba a mentir diciéndole que todos en la región estarían eufóricos de verla, algunos Zoras más viejos tenían rencor tanto a Link como a Zelda por lo que sucedió con Mipha, le contó que algunos llegaron a reclamarle por no casarse con Mipha. Zelda sintió algo extraño al escuchar eso, pero rápidamente sintió un alivio cuando Link mencionó que estaba seguro de que si Mipha le hubiera propuesto matrimonio hace 100 años, él probablemente hubiera rechazado ya que él estaba interesado por otra persona en ese momento. Y en este preciso momento también. Zelda se quedó sin habla, sonrojada y sin poder verlo a los ojos.
Link tenía toda la razón. El rey Dorephan, se mostró muy feliz al verlos sanos y salvos, hasta propuso un banquete de bienvenida para ellos, era una oportunidad para poder hablar de todo lo transcurrido. Al final del festejo, dijo que los Zoras la apoyarían sin importar cuál fuera su decisión final, y le agradecieron por darles un cierre con el tema de su querida princesa. También volvió a ver a Sidon, casi llora al verlo, pensó que Mipha estaría más que orgullosa al ver que su hermanito se convirtió en un joven valiente y amable, justo como ella.
Zelda apreció grandemente sus palabras y acciones, especialmente porque no la presionaron para empezar los preparativos de la construcción del castillo, lo mismo dijeron Riju y los líderes de las otras regiones. A pesar de la amabilidad y compresión de todos, Zelda pensó que, por el momento, lo prudente era mantenerse en las sombras por un tiempo, hasta que decidiera que haría en el futuro.
Y la mayoría estuvo de acuerdo, excepto por Impa. Respetó la decisión de Zelda, y comprendió que era buena idea analizar la situación actual del reino antes de tomar otro tipo de decisión, pero no le gustaba la idea de que Hyrule no tuviera un líder, y entendía que muchos estarían en contra de esto, pero al final era lo mejor para todos. Zelda empezó a sentirse desorientada con todo este asunto ya que había más contras que pros al no reinar a su pueblo, Link trataba de consolarla, pero Zelda siguió confundida por las palabras de Impa.
Sin más que hacer, Link y Zelda regresaron a su hogar en Hatelia, reflexionando las palabras de todos. Era una situación estresante ya que Impa era la antigua Consejera del reino, así que todo lo que ella decía se consideraba como lo mejor para el reino, o al menos esa era la impresión que Zelda tenía cuando vivía en el castillo. Las ideas de Impa ayudaron mucho a la prosperidad de Hyrule después de todo. Tal vez ella tenga razón y lo mejor es empezar a reedificar el castillo. Y ambos llegaron a considerarlo seriamente, durante un largo tiempo empezaron con planos hipotéticos, apoyo de la familia de arquitectos que ayudaron a remodelar la casa de Link y, por lo tanto, les daban ideas y consejos de como reestructurar el castillo y la ciudadela, entre otras cosas.
Zelda tenía fe de que todo saldría correctamente si llegaban a poner en marcha el plan de reconstrucción, junto con Link, ella sentía que todo era posible.
Luego se desmayó.
Tenía mucho sentido por el estrés y el cansancio que generaban las charlas de administración del proyecto, Link estaba muy preocupado por ella, así que naturalmente la llevó con Prunia a que la revisara por si era algo grave.
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Diosas
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Ambos se sorprendieron al enterarse que estaban esperando un bebé.
La noticia casi los golpea, sin embargo no lo consideraron como algo grave. Les tomó unos minutos procesarlo pero, al final, se les llenaron sus ojos de lágrimas y exhalaciones, Link no podía dejar de sonreír de oreja a oreja, Zelda solo lo veía emocionada. Por supuesto que estaban eufóricos por la noticia, ellos se amaban más que nada en el mundo, y ahora tenían la oportunidad de criar a un ser que ellos crearon, no sabían cómo ponerlo en palabras más que era una bendición, algo maravilloso y mágico. De momento olvidaron todos los planes que tenían, aunque todavía no ponían nada en marcha, ambos pusieron una pausa indefinida a la reconstrucción del castillo, y las personas involucradas en el proyecto comprendieron a la pareja, y estaban igual de emocionados por conocer al futuro de Hyrule.
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Ni Link ni Zelda conocían el amor a primera vista, hasta que ambos cargaron a su hija y ella apretó su pequeña mano en los dedos de Link y se aferró con la otra mano a la ropa de Zelda. En ese momento, nada de lo que habían dicho antes importaba, ni las palabras de Impa, ni lo que pensaran los demás reinos, sus planes pasados, nada, NADA importaba más que ella. En ese instante solo podían pensar en la felicidad de su hija más que otra cosa en el mundo.
Desde que Enedy sonrió por primera vez y, al abrir sus ojitos azules, Zelda quería alejarla de todo sufrimiento, se juró a sí misma siempre estar para ella, Link juró protegerlas para siempre, ahora que ambos tenían una segunda oportunidad de estar juntos, no iban a dejar que se les arrebatara ésta felicidad.
Y aun así, ahora que Enedy cumplió los 3 años, Zelda se preguntó todo ese tiempo cómo le explicaría de todo sucedió hace 100 años. Obviamente no le iba a contar ahora mismo, probablemente ni siquiera lo comprendería, pero algún día tendría que decirle y su vida cambiaría completamente. Ella no quería eso, tampoco Link, entonces, cuando Enedy recién nació, ambos hablaron del tema, y cómo eventualmente tendrían que contarle toda la historia del cataclismo, de los campeones que perdieron la vida, del castillo y especialmente de los poderes de Zelda. Para empezar, ni siquiera sabían si Enedy tendría poderes cuando creciera, ya que Zelda manifestó los suyos al pensar que Link moriría, solo el hecho de pensar en ello mandaba un escalofrío a sus espaldas ya que no quería imaginar que hubiera pasado si sus poderes no hubieran aparecido en ese momento. En fin, ambos rezaban e imploraran a las Diosas para que su hija no tuviera que pasar por algo así en su vida, así que tomaron la decisión de que, en el caso que sí los manifestara, tendrían que contarle toda la verdad y, en caso de que no llegara a manifestarlos, también le dirían la verdad de todo, pero sería en el lecho de muerte de alguno de los dos, preferiblemente dentro de 70 años.
Puede que esto sea demasiado egoísta por parte de ambos, pero sabían que era inevitable que Enedy se enterara de las bestias divinas y la historia del cataclismo al convivir y viajar por todo Hyrule, y después cuestionaría todo.
"¿Por qué no tengo abuelos?"
"¿No te parece curioso que te llames igual a la princesa de Hyrule?"
"La espada de papá es algo extraña, es igual a una que leí en un libro, ¿Por qué la tiene él?¿Es una réplica?"
"Oigan ¿Por qué se llevan tan bien con la realeza y líderes de otros reinos?"
Sabía que no podrían ocultarle todo el pasado, Enedy no merece que le mientan, pero tampoco querían que su hija cargara con el peso de ser (técnicamente) la nueva princesa de Hyrule aun siendo una niña pequeña. No querían que pasara por todo lo que Zelda tuvo que vivir
"¿¡Qué es ésta luz dorada!?"
Zelda se imaginaba a su hija preguntándole eso cuando creciera. ¿Se enojaría con ellos por ocultarle la verdad?, ¿Entendería que no le contaron nada por tratar de protegerla y por querer que tuviera una infancia feliz y sin preocupaciones?, ¿Y qué sucedería si un día decidieran regresar al castillo?, ¿Y qué pasaría-.
"¿Mami?"
Zelda se salió de su trance, tantas preguntas hicieron que se distrajera de Enedy, quien parecía estar despierta desde hace un buen rato.
"Oh, mi vida, buenos días" Dijo Zelda, acercándose a su hija para darle un beso en la frente, Enedy sonrió de oreja a oreja "¿Cómo te sientes?"
"¡Bien!"
"¿Ya no te duele nada?"
"No mami, ya estoy bien". Zelda no comprendía como podía existir un ser tan adorable como su hija, le hubiera encantado que Link estuviera ahí para ver cómo sonreía de esa manera, se supone que llegaría más tarde de la recolección, no necesitaban tantas cosas, Link dijo que con dos días de viaje eran más que suficientes.
"Excelente, ¿Tienes hambre, quieres algo de fruta para desayunar?"
"¡Si!" Zelda sonrió y ambas salieron de la cama, rumbo a la cocina.
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Zelda no sabe cocinar, una vez lo intentó, originalmente quería cocinar algo solo para Link cuando todavía vivían en el castillo, pero pensó que se vería muy obvio su encariñamiento por él y le daba mucha pena, entonces se le ocurrió la maravillosa idea de cocinar para los soldados. Fue un completo desastre y aparentemente todos se enfermaron, así que era mejor hacer algo más ligero, incluso ella sabía utilizar un cuchillo para cortar manzanas.
"¿Vas a abrir la tienda hoy mami?"
"Sí, pero solo entregaré pedidos, esperaré a que tu papá vuelva para organizar todo lo que trajo"
"¿Puedo ayudarte a ti y a mi papi?" Ni como negarle tanto entusiasmo.
"Claro que si mi amor, solo que tienes que comer primero para poder ayudarnos" Entusiasmada, tomó su tenedor y empezó a comer.
La idea de Enedy al ayudar a sus padres consta en acomodar las flores por colores porque se ven bonitas, aun así Zelda aprecia mucho el esfuerzo.
"Sabes, como papá todavía no llega, puedes salir a jugar hasta que venga" Enedy casi salta disparada de la alegría, amaba salir a explorar fuera de la casa, Link y Zelda procuraron poner una cerca alrededor de la casa para evitar algún tipo de accidente, pero de todas formas le advirtieron a Enedy las áreas donde podía jugar, ambos se turnaban para vigilarla, pero estaban agradecidos de que Enedy fuera tan obediente con ellos.
En lo que Enedy se cambiaba de ropa para salir al patio, Zelda empezó a acomodar los trastes para poder abrir la tienda sin ningún pendiente. Ahí tenía todo tipo de plantas e insectos, hasta el día de hoy sigue fascinada en todas las clases de plantas que en algún punto estaban al borde de la extinción, pero ahora las podían encontrar en cualquier rincón de Hyrule, Zelda no dejaba de fascinarse por toda la naturaleza, este trabajo le encantaba.
Enedy adoraba estar afuera, era algo de estar rodeada de árboles que la hacía sentir muy feliz, cuando su papá llegaba de un viaje a platicarle de los lugares que había visitado, ella solo imaginaba poder estar ahí junto con su papá, explorando cada parte de Hyrule ¡Y peleando con monstruos! Admiraba la fuerza de su papá y la amabilidad de su mamá más que a nada en el mundo. El patio tenía algunos juguetes de Enedy tirados en el suelo, como unos caballos de madera que Link fabricó o muñecas con preciosos vestidos que Zelda cosió. Adoraba jugar a los exploradores, o que la casa era un castillo que ella debía proteger contra los monstruos, entre otras cosas, acomodó las muñecas y los caballos para una "carrera" donde todo el patio sería la pista, de esa forma comenzó a correr con un juguete en cada lado, recorriendo la casa y la tienda hasta llegar al punto de partida, donde volvió a dar otra vuelta, así continuó hasta que se cansó y regresó a la cocina por un vaso de agua. Zelda estaba atendiendo a una señora que venía a recoger un elixir, así que Enedy decidió salir a jugar de nuevo, sin mostrar interés en la charla que tenían.
Justo en lo que cruzaba la puerta de atrás de su casa, se empezó a marear un poco, era como si toda la casa diera una vuelta y tropezó hasta caer al césped, no lloró, no le gustaba llorar, pero tampoco llamó por su mamá.
Algo se sentía extraño. Aunque estaba muy pequeña, sabía que si se sentía mal debía de llamar a sus padres, pero esta sensación era algo…diferente, no sabía lo que era, pero como no quería volver a enfermarse como ayer, decidió levantarse y volver adentro, pero en el momento que estiró su brazo, notó una luz amarillenta en su mano derecha, junto con un triángulo y, de repente, escuchó una voz.
"¿Rayo de luz?"
Levantó su cabeza y 4 personas que nunca había visto estaban enfrente de ella.
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Poco después de que la señora se fue, Zelda notó algo cruzando el puente, Link estaba acercando la carroza a la casa. Zelda salió del mostrador para poder recibir a su esposo. Link detuvo al caballo y se bajó de él, sonriendo al ver que Zelda se acercaba, extendió los brazos para recibir a su esposa con un abrazo, y ella le correspondió con fuerza, se alejaron un poco y él agarró su mentón para observar su rostro y acarició su mejilla para acercarla y darle un beso en los labios. Puede que sea un poco exagerado, pero cada vez se le hace más complicado estar lejos de ella, en todo el viaje solo podía pensar en su familia, de hecho, ya ha ocurrido que por apresurarse a llegar a casa, Link olvidó varias cosas en uno de sus viajes.
Separaron sus labios y sus miradas se cruzaron, ambos sonrieron.
"¿Cómo te fue? ¿No estás herido o algo?" Zelda preguntó, moviendo la cara de Link para encontrar alguna cicatriz reciente. Link tomó la mano de Zelda.
"Estoy bien, no te preocupes, de hecho, casi no me topé con ningún monstruo de regreso, un par de bokoblins cuando me fui, pero nada grave"
"Ya veo, entonces, me alegro de que ya estés aquí sano y salvo"
"Yo también, ¿y Enedy? ¿Sigue dormida?"
"No, esta despierta desde hace rato, de hecho ayer tuvo una fiebre alta-"
La expresión de Link cambió de un segundo a otro, apretando un poco la mano de Zelda mientras avanzaba hacia la casa.
"Diosas, y-y-¿Cómo se encuentra?" Zelda juraba que cada vez amaba más a este hombre.
"Tranquilo…ya está mucho mejor, le di una medicina y me quedé toda la noche cuidándola"
"Oh" Dijo con un suspiro de alivio. "Lamento no haber estado ahí para ayudarte, sé que necesito salir por las cosas para la tienda y eso pero, a veces me gustaría estar aquí con ustedes todo el tiempo"
"Hey…no te preocupes por esto, todo lo hacemos por ella, podemos esperar otro año para poder salir todos juntos y recolectar varios materiales para que no tengas que salir tan seguido, también te extrañamos mucho cuando no estás con nosotras"
Link le plantó un beso en la mejilla "Está bien"
Siguieron caminando hacia la tienda.
"Y dime, ¿Cómo se encuentra el noroeste?" Zelda preguntó, entusiasmada por saber el estado de su reino.
"Con lluvias, bastantes lluvias, pero eso es lo de menos, me encontré con un mercader que vendía una gemas preciosas, pero yo digo que eran de utilería porque el color no era-"
Link fue interrumpido por un tropiezo de Zelda, pero como estaba agarrada al brazo de su esposo, no cayó al suelo.
"H-hey, te encuentras bien?"
"Uh, s-si, solo me sentí un poco…mareada…" Zelda notó una leve luz dorada en su mano derecha junto con el símbolo de la trifuerza, lo cual era bastante…peculiar. Desde que vencieron a Ganon, nunca volvió a utilizar sus poderes y, mientras que sentía que el poder sagrado se iba debilitando conforme el paso de los años, afortunadamente nunca tuvo la necesidad de volverlos a usar, hasta había aceptado el hecho de que si desaparecían no habría problema pero, ¿Por qué ahora? ¿Era la señal del regreso de Ganon? Diosas no, no podía ser posible, necesitaban más pruebas que eso, entonces ¿Alguien estaba en peligro? O tal vez-.
"Enedy" Zelda volteó a ver a Link con angustia, Link ni siquiera pensó dos veces y corrió junto con Zelda al patio de su casa.
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"Tiene ojos azules, no puede ser ella" Exclamó un joven de la tribu Orni. Enedy no sabía quiénes eran estas personas, pero de alguna manera sentía un poco de nostalgia al verlos.
"Yo no tengo idea qué estamos haciendo aquí" La voz del Goron era algo fuerte, pero amigable.
"Bueno, yo creo que estamos asustando a la niña, sé que es extraño para todos estar aquí, pero no creo que la pequeña sepa mucha información" Enedy siente que ya había visto a esa mujer Zora en algún lado ¿Dónde era?
"¿Y el símbolo de la trifuerza de su mano? No sé cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que estuvimos en Hyrule en forma de espíritu, pero claramente la pequeña es de la familia real, además…tiene un gran parecido a la Princesa". Enedy no entendía muy bien que era lo que decía la mujer Gerudo, pero aparentemente sabía algo de su mano y la luz que emitía de ella.
"Oigan". Todos voltearon a ver a la niña. "Mi mano pica".
"Pero, no te duele, ¿verdad?" dijo la Gerudo. "Es más como un cosquilleo" después le regaló una sonrisa
"Algo así, solo quiero que pare". Enedy sabía que no debía de hablar con extraños, pero de alguna manera no se sentía intimidada por ellos, sus papás de seguro la regañarían si se llegaran a enterar. "¿Saben que es esto?" preguntó, levantando su manita.
"¿Tu mamá no te explicó nada?" Dijo el Orni con un tono frustrante.
"Uhh, no" Le dijo casi arremedándolo. "¿Y de verdad me parezco a una princesa? ¿Cómo la de mis cuentos?" Enedy preguntó con entusiasmo.
"Más bien…me recuerdas a su caballero" dijo la joven Zora.
De repente se escucharon unas pisadas fuertes y rápidas, Enedy volteó con toda solo para ver cómo sus padres se acercaban a ella a la velocidad de la luz, abrazándola cuando llegaron con ella, seguía muy confundida. Rápidamente notaron a las personas enfrente de su hija.
¿Cómo era esto posible?
Zelda quedó impactada ante la presencia de los campeones, tal y cómo los recordaba hace tanto tiempo, no podía creerlo, después de tantos años y, después de que Link liberó sus espíritus de las Bestias Divinas… ¿Sus espíritus seguían rondando en la tierra? ¿A caso no encontraron paz después de derrotar a Ganon? Zelda estaba extremadamente confundida, los ojos se le llenaron de lágrimas, en ese momento Link se levantó y dijo:
"De verdad son ustedes chicos… ¿Mipha, Daruk, Revali, Urbosa?"
Cada uno de los campeones tenía una expresión parecida a la de Link, sin tener la más mínima idea de lo que estaba sucediendo.
"Si" Dijo Revali "Somos nosotros, y aparentemente no pasó mucho tiempo desde que vencimos a Ganon porque se ven exactamente igual desde la última vez que los vimos, y veo que no perdieron el tiempo".
Tanto Link como Zelda sintieron una gran felicidad ante tal arrogante comentario, típico de Revali, era increíble que esto estuviera pasando.
"Pero ¿Cómo es posible? No me malinterpreten, me da muchísimo gusto verlos, de verdad, es solo que… después de Ganon…pensé que nos estarían cuidando desde otro lugar".
"Pues, es algo parecido a eso, es un poco complicado de explicar pero, cuando nuestras almas encontraron paz después de la batalla con Ganon, eso fue lo único que sentimos durante todo este tiempo pero, de repente abrí los ojos y me encontré en la aldea enfrente de esta pequeñita" Mipha entonces volteó a ver a Enedy, quien estaba tratando de comprender todo lo que dijo, parecía bastante perdida. Tiene los ojos azules, igual que Link, pensó con una sonrisa.
Zelda se levantó y se acercó con los espíritus de los campeones
"Yo… no sé qué decir… de verdad estoy sin palabras… yo…" Entonces sus rodillas empezaron a temblar hasta caer al suelo y comenzó a llorar, Urbosa se acercó rápidamente para tratar de consolarla.
"Hey, mi pequeño rayo de luz, no llores… puede que no tuvimos la oportunidad de decirte esto pero, hablo por todos cuando digo que ninguno de nosotros te culpa por lo que nos sucedió, todo este tiempo le rogué a las Diosas para que te dieran la paz interior que tanto necesitabas y te libraras de una culpa que no es tuya…"
Entonces todos empezaron a consolar a Zelda de la misma manera que Urbosa, cada uno a su manera, empezaron a decirle que no tenía por qué sentirse culpable de lo que pasó, y que en realidad estaban muy felices de que ella y Link estuvieran vivos después de todo el infierno que se desató ese día. También les llenaba de júbilo conocer a su hija.
"Gracias, de verdad, yo… aprecio mucho sus palabras" Era todo lo que Zelda podía decir, ella sabía que todo lo que decían los campeones era cierto, pero de todas formas era difícil de asimilar al pensar que pudo haberlo evitado si tan solo hubiera despertado el poder un poco antes. Esperaba que con el tiempo se iría cerrando esa herida por la culpa que sentía. Tal vez con las palabras de todos ellos, esa herida se curaría más rápido.
En ese momento sintió una mano sobre la suya, apretándola un poco, volteó para ver a Link junto a ella. Se sintió un poco mejor.
"Bueno, no sé cómo es esto posible, pero nos da muchísimo gusto volverlos a ver". Sus ojos seguían llenos de lágrimas.
"Papá no llores". Le dijo Enedy algo angustiada.
"No, mi amor, son lágrimas de alegría, verás…todos ellos son nuestros amigos, personas muy queridas para nosotros".
Daruk se quedó viendo la escena "Yo creo que la pequeña de ahí tiene algo que ver con todo esto". Dijo, apuntando a Enedy, ella levantó rápidamente la mirada y se acercó más con sus padres. "Tiene el símbolo de la trifuerza".
Con tantas emociones, Zelda no se dio cuenta de la mano de su hija, que efectivamente estaba brillando de manera tenue, justo como la de ella.
"¿Esto es algo malo?" Preguntó Enedy, un poco aterrada. "Me pica mucho". Siguió rascándose la mano.
"No, claro que no mi cielo, no te va a pasar nada, te lo prometo" Zelda le aseguró a Enedy, quien se quedó más calmada.
Los campeones se quedaron viendo a la niña, encontrando los parecidos que tenía con la princesa y el héroe.
"Entonces, podemos asumir que esta linda princesita es su hija, ¿no?"
"Ah, sí, es hija mía y de Link, se llama Enedy, tiene 3 años" Después le hizo un gesto para que se presentara.
"¡Uh, hola!" Dijo, alzando la mano y con las mejillas un poco rojas.
"Es adorable" Mipha se agachó para observar el rostro de Enedy, de tal padre, tal hija supuso.
"Con razón la confundí con usted cuando la vi por primera vez, Princesa". Urbosa parecía analizar a la niña, con un gesto gentil plasmado en su rostro.
"¿Princesa?" Enedy volteó con su madre, preguntándose por qué habían llamado a su madre así.
"Oh" Zelda empezó a ponerse tensa y dirigió su mirada con los campeones. "No le hemos contado nada de todo lo que sucedió, creemos que es muy pequeña, así que decidimos que sería mejor esperar a que creciera y comprendiera todo, y de esa manera también podríamos ver si manifestaba sus poderes o no, independientemente de eso le contaríamos pero, no esperábamos que los despertara a una edad tan temprana, por lo menos estimábamos otros 10 años de espera".
Link volteó con los campeones "Así que sí es muy probable que Enedy los trajo aquí, no sé por qué, ni cómo, y en realidad no sé cómo funcionan los poderes de linaje de la familia real, los poderes de Enedy debieron de aparecer de manera espontánea, como los tuyos, Zelda". Link tomó a Enedy en sus brazos, mostrando su mano derecha que seguía resplandeciendo.
"Tienes razón, mi abuela podía escuchar los espíritus, quizá el poder de Enedy es que puede invocarlos"
"Suena como algo de terror" Daruk empujó a Revali, para que no dijera otro comentario como ese, podía asustar a la niña.
"Bueno" trató de cambiar de tema "Ya que estamos aquí, tal vez podríamos explorar un poco, me gustaría ver cómo siguen todos en Ciudad Goron".
Los campeones hicieron un gesto extraño.
¿Estarían aquí por la eternidad?
"No creo que sea buena idea" Dijo Revali, jalando el brazo del Goron.
"¿Y por qué no?"
"Porque no te pueden ver" Dijo Mipha, casi quebrando su voz. "¿Nunca intentaste hablar con alguien mientras estábamos atrapados en las bestias divinas?"
"Bueno, en realidad no podía salir de ella".
"Tampoco yo pero, una vez Sidon intentó acercarse a Ruta". Sus ojos empezaron a ponerse cristalinos. "Se acercó lo más que pudo para que ella no lo atacara, e intenté gritar su nombre lo más fuerte que pude, hice todo para llamar su atención, pero simplemente no me escuchaba".
Urbosa y Revali parecieron entender a la perfección los sentimientos de Mipha. Zelda no podía sentirse más culpable. Se acercó a ella tratando de darle un abrazo.
"De verdad no encuentro las palabras suficientes para pedirles perdón" dijo llorando "Aunque ustedes digan que no fue mi culpa, no puedo evitar sentirme así" las lágrimas caían a cántaros, especialmente por Mipha, Zelda sintió una gran culpa cuando recordó el momento de alivio que sintió cuando Link dijo que no quería a Mipha como esposa. "Espero que un día puedan encontrar en sus corazones perdonarme por arrebatarles su futuro".
Enedy empezó a llorar también, como si sintiera el dolor de su mamá. Link solo la sostuvo más fuerte entre sus brazos, tratando de calmarla.
"Su alteza, no se culpe por lo que nos pasó" Dijo Revali. "Si fuera por mí, volvería a pelear por mi Reino y no quedarme sin hacer nada como un cobarde, además, sé que mi legado será una inspiración para futuras generaciones" Revali se acercó a la sacerdotisa. "La batalla más noble es cuando peleas por algo que amas y morir a causa de eso no es en vano".
"Revali tiene razón, no mentiré al decirle que no me arrepiento de no haber hecho algunas cosas, además, hubiera amado asistir a tu boda, y me hubiera encantado de ser la madrina de tu hija" Dijo Urbosa, también acercándose a Zelda. "Pero prefiero estar de esta manera, viendo que tus sacrificios dieron frutos, que Hyrule se encuentra a salvo, y que mi pueblo sigue prosperando como siempre".
"La verdad es que Ganon fue alguien difícil de vencer, pero al final salió todo bien, por mi parte yo me siento satisfecho de haber peleado por mi gente, y por el reino". Dijo Daruk. "Así que, Princesa, por favor no llore más".
Mipha observó a Zelda a los ojos. "¿Ve?, todos estamos bien con nuestros destinos, tal vez en otra vida hubiera sido distinto, pero estamos viviendo en el ahora, satisfechos sabiendo que nuestros seres queridos están sanos y salvos" Link se acercó al grupo, abrazando a Mipha y a su esposa. Enedy estaba más calmada y tratando de agrupar a todos, levantó sus brazos y Link notó que la luz de la mano de su hija empezó a parpadear.
Zelda sintió lo mismo, se apartó lentamente del abrazo grupal, viendo su mano con tristeza, trató de secar las lágrimas que seguían cayendo, y mientras los veía a todos, sonrió.
"Gracias…puede que la culpa que siento en este momento no desaparezca mágicamente, pero después de esto…siento que al fin puedo empezar a sanar mi alma, así que gracias a todos, de verdad".
La mano de Zelda y Enedy seguía parpadeando. Todos sabían lo que significaba.
"Bueno, supongo que su magia se está disipando… por favor, me gustaría que le dijeran a mi padre y hermano que los amo demasiado y, que no se preocupen por mí, yo estoy bien, siempre estaré a su lado" Mipha lanzó una mirada gentil, llena de amor, como siempre.
"Por supuesto, nos encargaremos de decirles…vieras que Sidon ya pelea mejor que tú y yo juntos, Mipha es alguien maravilloso, y tu padre se encuentra bien, añoran tu recuerdo, al igual que tu reino, pero también saben que peleaste valientemente para protegerlos y están agradecidos por ello, al igual que yo". Link se acercó para darle un abrazo, el cuál ella aceptó con fuerza. "Gracias, Link, lo aprecio mucho". Luego se separaron y Mipha se dirigió hacia Enedy. "Fue un gusto conocerte, pequeña, serás igual de fuerte, hermosa y gentil como tus padres, eso tenlo asegurado" y le dio un abrazo, el cual la niña aceptó con gusto.
Urbosa se acercó con Zelda, quien observaba la despedida con mucho sentimiento.
"Mi rayo de luz, estoy tan orgullosa de la mujer en que te has convertido, sé que Hyrule tendrá la mejor líder de todos los tiempos"
"Urbosa…" Zelda se acercó para abrazarla, no recordaba la última vez que lo había hecho.
"Enedy es muy afortunada de tenerlos a ustedes dos" Le dijo a Link mientras se acercaba a la pequeña, se agachó para verla bien a la cara. "Me hubiera encantado ser como una abuela para ti, espero y tengas una vida próspera y feliz, mi pequeña niña". Le dio un abrazo, Enedy no entendió la palabra "próspera", pero sabía que era algo bueno, y el abrazo era cálido, así que no importaba si no entendía.
Daruk se acercó con todos para juntarlos en sus brazos, tal y como lo había hecho para una fotografía que tomaron hace bastante tiempo atrás. "No sé si nos volveremos a ver de esta manera, pero me alegro mucho de verlos a todos una vez más".
"Bueno, para ser una reunión momentaria, supongo que también me da gusto estar aquí…" Dijo Revali, con esa sonrisa insolente que tanto iban a extrañar.
La luz de las manos de Zelda y Enedy dejaron de parpadear y empezaron a desvanecerse. Los campeones se separaron del abrazo y observaron a la familia con una sonrisa cálida.
Entonces, todos comenzaron a brillar desde los pies hasta la cabeza, una luz azul tenue los rodeó hasta que, lentamente, comenzaron a desaparecer, con sonrisas plasmadas y miradas nostálgicas hacia la familia.
"Sé que un día nos volveremos a ver…por favor, sigan cuidando de nosotros". Link dirigió su mirada hacia Zelda, ya que estaba segura de que ella estaba pensando lo mismo.
"Siempre estarán en mis pensamientos y en mi corazón, campeones, mis amigos, gracias por todo" Ambas partes sonreían de oreja a oreja.
"¡Adiós!" Enedy comenzó a agitar sus brazos como signo de despedida. Los campeones hicieron lo mismo hasta que desaparecieron por completo.
"En verdad se fueron…" Zelda dijo con una voz quebrantosa.
"Hey…ya los escuchaste, ellos están bien con todo lo que sucedió" Dijo, tomándola de la mano. "De verdad espero que un día puedas verlo de esa manera".
Zelda gestó una pequeña sonrisa, estaba segura que tardaría para perdonarse a sí misma, pero algún día lo haría.
"Haré lo mejor que pueda, por ellos, por ustedes, y por mí" Link le plantó un beso en la sien, mientras le corrían las lágrimas.
"Gracias amor" Link secaba sus lágrimas.
"Y a todo esto, ¿Crees que Enedy lo vuelva a hacer?" Zelda lo volteó a ver, extrañada. "Es decir, no sabemos cómo despertó sus poderes, ni cómo pudo invocar a los espíritus de los campeones".
"Tienes razón". Zelda observó a su hija. "Enedy, ¿Recuerdas cómo esa luz que estaba en tu mano llegó, pues, a tu mano?"
"No, solo me caí y de repente ellos estaban ahí, ¿No debí de hacer eso?" Enedy preguntó, preocupada de que la regañaran.
"No linda, está bien, no te preocupes por eso, no hiciste nada malo"
"Solo ten más cuidado cuando corres" Link miró a Zelda "Puede que haya sido una coincidencia, tendremos que observar si en realidad sus poderes despiertan de manera aleatoria" Link se preocupaba de que alguien reconociera la luz y trataran de atacar a Enedy, especialmente los Yiga. Si alguno de esos malditos trataba de acercarse a su familia, entonces no tendrían una lengua para contarlo, ni ojos, ni pies. No dejaría que nadie les hiciera daño.
Por la mirada de Link, Zelda entendía lo que estaba pensando, querían que Enedy tuviera una infancia tranquila, sin temor, a diferencia de la de ella, tendrían que mantener un perfil bajo para evitar ataques espontáneos.
"Okay papi, tendré más cuidado" Enedy veía que sus papás estaban muy serios, tal vez estaban tristes por las personas que se fueron, entonces decidió hacer lo mejor para todos en ese momento. Hasta pareció olvidarse de sus aparentes "poderes", seguía sin entender lo que le acababa de pasar.
"¿Me cuentan sobre ellos, antes de que me vaya a dormir en la noche?" Tanto Link como Zelda cambiaron de actitud, claro que tendría preguntas sobre los campeones, y ellos se asegurarían de que su hija quede asombrada ante las acciones de sus amigos.
"Claro que sí, te contaremos todas las historias que quieras" En parte era verdad, le contarían todo lo de los campeones, pero todavía no le dirían sobre sus poderes hasta saber más de ellos, tampoco lo de sus antecedentes como heredera al trono, eso podía esperar un poco más.
"Entremos a la casa, les prepararé algo de comida" Link levantó a su hija tan alto como pudo, dándole algunas vueltas, ella sonrió alegremente.
Era extraño cómo los pensamientos de esta mañana se volvieron una realidad tan pronto para Zelda, pero mientras veía a su familia, de verdad esperaba que Enedy comprendiera algún día todo lo que ella y Link hicieron para preservar su felicidad. Aunque faltaba tiempo para eso.
Así que, entre lágrimas y sonrisas, todos volvieron a su hogar.
Notas de autor
Versión en español de "Everything for her", que también está en mi perfil por si quieren leerlo. Espero y les haya gustado :)
