Summary: Damian Desmond, el segundo hijo del Presidente del Partido de la Unidad Nacional, estaba demasiado acostumbrado a ser un objetivo potencial para los secuestradores. Pero extrañamente, el objetivo esta vez no era él.
Disclaimer: Los personajes principales pertenecen a Endo Tatsuya, algunos OC me pertenecen. La historia es puramente ficticia y está escrita (y traducida) sin fines de lucro.
Género: Fanfiction, Slow Burn, Aventura, Acción, Humor.
Fandom: Spy x Family
Parejas: Damian/Anya, Loid/Yor.
Rated: T
Misión de Rescate
By: Vany1202
Translation by: Momokurita
I
Eden Academy, clase práctica, 15 de abril.
—¡Atención chicos! Como se anunció la semana pasada, hoy tendremos una actividad extracurricular con el tema de cómo organizar una fiesta de té al aire libre —El Sr. Henderson aplaudió para llamar la atención de los estudiantes—. Así que les pido que sean ordenados y procedan a ¡Reunirse en el lugar asignado con elegancia!
Coincidentemente (no en realidad), Anya ya sabía que papá había arreglado en secreto que ella y Damian estuvieran en el mismo grupo gracias a sus habilidades telepáticas. Es una pena que Becky esté en el grupo ocho, ubicado lejos del grupo de Anya.
—Tch, ¿esta niña otra vez? —Damian chasqueó levemente la lengua, Anya pudo leer en la mente del segundo hijo, que estaba muy preocupado por los resultados de la tarea de hoy. No estaba seguro de poder tener tanta suerte como la última vez.
De repente, una secuencia de teorias atravesaron la mente de Anya con el siguiente orden: Completar con éxito la fiesta del té = Recibir elogios de Sy-on = Ser llevado a casa con Anya para ayudar a organizar = Plan B exitoso = Paz mundial establecida.
—Oye, Segundo, Anya te ayudará, no te preocupes —Anya alzó la nariz—. Papá ya le dio la debida instrucción a Anya.
—¿Q-Qué? ¿En serio? —Damian dudó, no parecía confiar mucho en ella.
—Por supuesto —Anya sonrió con confianza ante la ansiedad de Damian.
—Ehm, el diseño es bonito, pero... tienen el tema equivocado —les dijo tímidamente la asistente de enseñanza, recibiendo una mirada confundida de los niños, señaló la pizarra—: En realidad estamos aprendiendo a tener una fiesta después del trabajo, no una fiesta de té por la tarde. Estas dos formas son completamente diferentes.
En el momento en que la mujer terminó de hablar, Anya abrió la boca. Un silencio opresivo emanaba de su grupo. Al final, su presentación seguía siendo insatisfactoria. Después de todo, esta es solo una actividad extracurricular, por lo que no se cuentan puntos, Damian puede respirar completamente aliviado. Realmente, ya había predicho que esto resultaría así, por lo que no esperaba demasiado. Damian miró a la niña pati corta de cabello rosado, notando que estaba nerviosa y no se atrevía a mirarlo a los ojos porque había hecho una promesa falsa. Entonces, quiso burlarse de ella.
—¡Guau, realmente ayudaste!
La expresión de la niña ahora se veía aún más divertida que antes, tartamudeó gesticulando con exageración.
—A-Anya... lo olvidó... P-Perdón...
Damian quiso decir algo más, pero la adorable inocencia de Anya lo hizo sonrojar, y el sarcasmo murió en su garganta antes de que pudiera salir por completo.
Esta vez fue el turno de Damián de voltear la cara para ocultar su vergüenza, señalando los deliciosos pasteles en la mesa.
—¡No importa de todos modos, date prisa y come!
Anya miró a Sy-on boy con los ojos muy abiertos, parecía no estar enojado con ella después de todo. Anya sonrió y se sentó en la mesa del comedor para disfrutar del macaron rosa pastel que había estado mirando desde el comienzo de la hora. Pero antes de que Anya pudiera llevar a cabo ese plan, la asistente del maestro le pidió a la pelirosada que la ayudara a moldear el pastel que le había pedido a la tienda que le entregaran después de las diez de la mañana. Aunque un poco molesta, Anya estuvo de acuerdo con una mirada renuente en su rostro, tomó el pastel y luego se fue, ignorando la mirada del Sr. Henderson.
Habían pasado diez minutos, pero Anya seguía sin dar señales de regresar, Damian no entendía por qué se había ido tanto tiempo, tal ves era porque la base de madera era tan pesada que no podía sostenerla. Estuvo bastante de acuerdo con su teoría, ¿cómo podían sus piernas ser tan cortas? Damian tuvo que pedir permiso para ir al baño como excusa para salir, no era que quisiera ayudar a Anya, solo no quería que esa estúpida niña desperdiciara el tiempo de clase.
Desde la distancia, Damian vio una pequeña figura familiar de pie en la sombra creada por el cerezo junto a la puerta de la escuela. Unos cuantos pétalos flotaron haciendo que la escena fuera tan poética, algunos aterrizaron suavemente sobre la cabeza de Anya haciendo que la chica se viera... ¿encantadora? Damian descartó ese pensamiento de inmediato.
De repente, levantó la cara y miró en su dirección, era más aguda de lo que esperaba. Anya saludó con la mano, su cabello color algodón de azúcar ondeando bajo la pálida luz dorada del sol. Entonces la cara de Damián se puso roja de nuevo, debía tener fiebre.
—¡Segundo! —sonrió—. ¿Estás preocupado por Anya? Eres una buena persona después de todo.
—¿Q-Qué? ¡Solo tengo miedo de que arruines todo con esas piernas cortas que tienes!
—Tu cara está muy roja.
—¡Es porque hace calor! ¡Sí, por el calor!
Damian se sonrojó y comenzó a acercarse a Anya, sí, simplemente no quería que esta chica le causara más problemas. No fue por una razón tonta como estar preocupado por ella o algo así, ciertamente no por la reciente desaparición de niños en las noticias que vio anoche.
—¿Tú... tomas el autobús? —dijo Damián—. ¿No tienes miedo de ser atrapada por una persona sospechosa?
Los estudiantes de Eden Academy siempre son atractivos para los delincuentes, en gran parte porque sus padres son muy poderosos. Esa fue también la razón por la que el segundo hijo de la familia Desmond había aprendido todo tipo de artes marciales desde el momento en que se dio cuenta, solo para protegerse.
Anya sonrió con confianza y de su pequeño bolso sacó algo que parecía peligroso y sospechoso. Damian no pudo evitar pensar en armas, también tenía una en su cajón.
—Este es un pimentero especial, si un chico malo ataca, lo haré estornudar hasta la muerte.
Damian apartó la cara, pensó que ya era suficiente charla con esta chica por hoy, no quería contagiarse con su estupidez. Si no fuera por su preocupación por… la extensión de la clase, no estaría perdiendo el tiempo en ese maldito lugar.
—Toma, puedes tener uno, hay muchos en la casa de Anya.
—¿Y yo para que quiero esta cosa inútil? —las venas se marcaron y punzaron notoriamente en la frente de Damian cuando le dieron un regalo que no era muy útil para él, ¿y esta niña cree que es tan débil que necesita un pimentero para defenderse? Inmediatamente alargó la mano para tirarlo, pero se dio cuenta que el sonido del motor se acercaba, tal vez el repartidor estaba por llegar. Será mejor que llegue más rápido si no quiere que lo despidan.
Miró más de cerca, era extraño que el auto fuera negro, incluso el parabrisas estaba diseñado para evitar que los extraños vieran lo que estaba pasando adentro. Damián estaba seguro de haber visto tantas veces este modelo que se podría decir que le resultaba sumamente familiar, este era del tipo que usaba para llevarlo a las fiestas la pareja de su padre. ¿Por qué aparecería aquí un coche así? ¿Para recibir a un invitado especial?
Repentinamente, Anya gritó, agarrándose la cabeza con una expresión de dolor. ¿Qué le pasa como para ponerse así?
Damian se acercó y sacudió a Anya con fuerza, su voz angustiada.
—¿Qué te pasa?
—¡Anya… duele! —la peli rosa hizo una mueca, pareció darse cuenta de algo e inmediatamente empujó a Damian a un lado haciéndolo caer—. ¡Segundo, corre!
Damián se sorprendió, ¿por qué tenía que correr? ¿No debería cuidarse ella misma primero? ¿O está tratando de que llame a alguien más para que le ayude? Debido a que estaba pensando tanto, no se dio cuenta del auto negro que acababa de detenerse justo en frente de ellos. La puerta se abrió y apareció un hombre con una bata blanca, el rostro cuadrado, los ojos entrecerrados con malicia, y en sus manos había una extraña máquina con dos largas antenas.
—Finalmente te veo de nuevo, espécimen número 007.
Con lo último de sus fuerzas, Anya saltó con la intención de huir. Pero el hombre no pareció demasiado sorprendido, como si supiera que los esfuerzos de la niña eran inútiles. Con lentitud, giró tranquilamente la perilla del extraño dispositivo, y Anya inmediatamente cayó de rodillas y se agarró la cabeza con más fuerza que antes.
—¡Llevatela! —daba órdenes a sus subordinados.
Damian estaba confundido por lo que estaba sucediendo frente a él, pero fue lo suficientemente inteligente como para comprender de inmediato que no eran buenas personas. La única teoría que tenía sentido para él en ese momento era que ellos eran los secuestradores de los que se hablaba en las noticias.
—¿Quienes son ustedes? —Damian se paró frente a Anya, pero rápidamente desistió de buscar información sobre esas personas misteriosas, en su lugar gritó para llamar la atención—. ¡AYUDA! ¡Hay un secuestro!
Damian no pudo hacer otra cosa que pedir ayuda a gritos, encima era solo un niño, aunque aprendiera artes marciales no podría enfrentarse fácilmente a tres adultos. También había una chica temblorosa justo detrás de él, inconscientemente se aferró a Anya con la esperanza de poder aliviar algo de su miedo.
La fuerte luz del sol que brillaba a través de su cabello hizo que sudara más profusamente que antes, pero tal vez eso se debía en parte a que Damian estaba demasiado nervioso. No estaba seguro de lo que sucedería a continuación, pero sabía que estaba en una mala situación sin nadie cerca para pedir ayuda. La Academia Eden debería contar con guardaespaldas, si puede salir con éxito de esta situación, definitivamente se quejará con la escuela.
El hombre chasqueó la lengua, luego sonrió peligrosamente, era exactamente como las caras de los villanos que veía en las películas. Por un breve pero aparentemente interminable momento, a Damian le dolió la nuca y su visión se volvió borrosa. Genial, lo noquearon. Giró la cabeza para mirar al delincuente, y para su sorpresa la última imagen que obtuvo, fue de una mujer que se parecía exactamente a la asistente del profesor de antes.
…
—¡¿Qué?! ¡¿Anya secuestrada?! —exclamó Loid sorprendido, inmediatamente abandonó todas las misiones y corrió ahí lo más rápido posible después de recibir una terrible llamada telefónica.
—Señor Forger, por favor, cálmese. Estamos tratando de investigar las huellas dejadas por el secuestrador —dijo el Sr. Henderson lentamente, pero él mismo estaba igualmente preocupado. Nadie esperaba que pudiera ocurrir un secuestro a plena luz del día, justo en el patio de la escuela Eden Academy.
De repente, la puerta de la habitación se abrió de golpe y Loid reconoció al instante una figura familiar.
—Señor Henderson, creo que tenemos mucho de qué hablar —preguntó Donovan Desmond con dureza, mientras también cargaba con un semblante opresivo—. Oh, es el Sr. Forger, nos encontramos de nuevo. Pero disculpe, ¿puede salir un momento?
El anciano suspiró, sabía que esto no era nada elegante, pero estaba realmente cansado. De hecho, esta fue una noticia impactante para él y para la Academia Eden, ya estaba en suficientes problemas.
—Forger, no tienes que irte —dijo Henderson—. En realidad, hay dos víctimas en este incidente, Anya Forger y Damian Desmond.
…
Damian se retorció con cansancio, le dolía el cuello, abrió los ojos débilmente. De repente, un torrente de recuerdos pasó rápidamente y Damian saltó de pánico. Descubrió que tenía las manos y los pies atados, pero afortunadamente no tenía los ojos vendados ni un trapo metido en la boca. Junto a él estaba Anya, estaba encantada cuando Sy-on finalmente despertó.
—Bueno, esto fue más rápido de lo que pensaba.
Una voz extraña habló que el joven señorito no pudo evitar notar. Volvió los ojos hacia la fuente del sonido, de hecho era la asistente de enseñanza de antes. Originalmente era cómplice y los atrajo deliberadamente fuera de la puerta, fuera de la zona segura para poder atacar fácilmente.
—¿Quién eres y qué vas a hacer con nosotros?
La mujer lo miró con los ojos entrecerrados, tenía el cabello rizado hasta la cintura, anteojos con marcos color burdeos, se había agregado una bata blanca con una tarjeta de identificación de empleado colgando de su pecho. Levantó las cejas con diversión, el comportamiento gentil de una maestra antes había desaparecido por completo, dando paso a una peligrosa desconocida.
—Adivina… adivinanza…
Damian frunció el ceño y la miró con evidente hostilidad.
—Stacy, ahora no es el momento para bromas, debes prepararte para tu próximo movimiento.
—Claro, Galvin, eres bueno solo para regañar.
Damián trató de calmarse, centró sus pensamientos en la situación actual. Lo acaban de secuestrar con su estúpida compañera, está atado y no sabe a dónde lo llevarán. ¿Cuáles son sus motivos? Si tiene suerte, es simplemente dinero, es más peligroso presionar a los familiares de la víctima. Damián no se atrevía a pensar en lo que pensaría su padre al recibir la noticia de que lo habían secuestrado, ¿estaría decepcionado de él?
—Lo que quieras, puedo dártelo. Solo déjanos ir —aunque inseguro, Damian todavía tenía que probarlo.
Se miraron sorprendidos, la chica llamada Stacy lo miró.
—¿Tienes mucho dinero?
—Estás haciendo una pregunta tan estúpida. Estudio en la Academia Eden.
—Sí, pero no todos los que estudian allí son ricos, ¿verdad? —levantó la barbilla de Anya—. Parecías estar muy feliz últimamente. ¿Sabes cuántos problemas nos has causado?
Anya se giró para alejarse de Stacy, su rostro estaba tan pálido como una hoja de plátano.
—Basta, su familia es solo de plebeyos, el chantaje no sirve de nada —dijo Damián, no sabía de dónde había sacado ese coraje, pero Anya parecía muy asustada, esta es la primera vez, la primera vez que la ve en ese estado—. Tu objetivo soy yo, ¿no es así?
El silencio descendió nuevamente, pero unos segundos después se estaban riendo como si fuera la cosa más divertida que habían escuchado en sus vidas.
—¿Como? ¿Qué nuestro objetivo eres tú? —Stacy se rió hasta las lágrimas, tuvo que tomar un pañuelo para limpiarlas. Damian no entendía por qué los secuestradores se comportaban así, la única explicación era que no sabían su verdadera identidad, pero cuando se enteren, a ver si aún podrán reír.
—Escucha, si no fuera por el dinero de tu familia, no serías nada.
