Despertó cuándo escuchó a la azafata comunicar a los pasajeros que ya habían llegado a su destino. Sintió un gran alivio al abrir sus ojos negros y darse cuenta que estaba justo allí en la tierra que le vió nacer pero que sus padres emigraron cuando el apenas era un bebé, jamás pensó que el dolor que cargaba en su pecho y sus hombros podría llevarlo a huir no por cobardía más bien por su estabilidad emocional.
El joven Goku con apenas dieciséis años de edad era muy apuesto e inteligente tal vez un Playboy entre las adolescentes pero cómo nada es perfecto acaba de abandonar todo aquello por el simple hecho de haber recibido una mala jugada.
Los rayos de el sol arroparon su delgado cuerpo mientras ella al intentar levantarse de se cama sintió todos sus huesos rotos, la garganta inflamada y ardía en fiebres, se sentía tan enferma y de caída que no puso pararse por su propia fuerza.
— Señorita, Milk... —Llamó por cuarta vez Yendra.
—Ay—se quejó la adolescente mientras sus ojos se llenaron de lágrimas.
Tras Yendra abrir decidió llamar al número de emergencias. Sin dudas tenía todos los síntomas de el virus que andaba.
El chico llegó y abordó un taxi para dirigirse hasta su destino, pues era la casa de su tío Vegeta.
—Vaya cuánto ha cambiado la ciudad —observó mientras cruzaba sus brazos.
Se notaba con la mirada un poco pérdida y sin lugar a dudas preocupado.
Milk iba rumbo al hospital en la ambulancia de emergencias junto a su nana Yendra y no se explicaba porqué le dolía tanto el corazón y era exactamente porque su papá jamás estaba presente en ninguna situación. Su mamá falleció cuándo ella apenas era una bebé y su papá se pasaba la mayor parte de el tiempo fuera de el país. Sus ojos se nublaron mientras apretó sus labios.
—Mi niño, cuánto has crecido, qué guapo estás —saludaba Isa la tía política de Goku al verlo llegar, no salía de el asombro jamás le pasó por la mente que su sobrino iba a llamarle desde un aeropuerto para decirle que iba a vivir con ellos—Vegeta, no está, se encuentra trabajando y Vegeta mi hijo está en el colegio —pero pasa adelante, estás en tu casa—inmediatamente ordenó que lo lleven a una habitación.
—Gracias, tía, es usted muy amable, de verdad me siento muy a gusto aquí en su casa —el joven continuaba con la mirada un tanto en el otro lado de el mundo. La señora sólo se limitó a observar cada acción de él, pero bueno, son cosas de adolescentes, pensó.
—Tal vez un cambio de vida es lo qie necesito, me quedaré aquí un largo tiempo mientras organizo mis ideas—pensó en voz alta el joven mientras miraba por la amplia ventana de su nueva habitación.
Una vez en el hospital decidieron ingresar a la jovencita pues se encontraba en muy mal estado y la fiebre no le bajaba de cuarenta.
—Niña, quieres un jugo de naranja?
—No, ahora no.
—Debes alimentarte con algo, mi niña.
—Más tarde, voy a comer algo, ahora solo me duele la garganta.
—Veo que los muertos reviven—la voz de su primo lo hizo saltar de sus pensamientos a la realidad.
—Vegeta, cuánto tiempo.
—Por lo visto te caíste de el avión.
Ambos se saludaron con mucho respeto y cierto grado de cariño. Habían pasado muchos años desde la última vez que se vieron pero mantenían la comunicación virtual muy frecuentemente, se llevaban bien.
—Vine a vivir para acá, a veces lo único que nos falta es volver a empezar.
—¡Qué romántico! —se burló.
Goku no evitó sonreír.
—¿Nos tomamos unas cervezas esta noche?
—Vaya, mi primo Kakaroto si que tiene buen estado de ánimo.
—Lo más extraño de todo es que Milk no me haya contestado ningún BBM—comentaba Bulma a número dieciocho.
—No sé todo está muy raro, volveremos a su casa más tarde, su teléfono suena fuera de servicio y ya sabes que Yendra no usa ese tipo de tecnología.
—Tengo planes para hoy y la quería llevar, Milk, no le gusta salir a divertirse y es una joven y bonita.
—De un tiempo para acá hay algo raro en ella.
—¿Lo notaste?
—¡Oye, este secador está muy caliente!— se quejó número dieciocho.
—Tonta, te he dicho muchas veces que debes regular la temperatura no estar metiendo la cabeza así para luego quejarte, y data prisa que tengo que peinarte antes de pintarme mis uñas para ir a saber de Milk.
Las dos mejores amigas de la Milk se encontraban organizando una salida cómo todos los viernes planeaban tener un fin de semanas de fiestas.
—Mi novio, me dijo que hoy nos vamos a reunir en el club y por cierto sino estoy mal me habló de un primo que vino no sé de dónde.
—Suena interesante...
—Pero antes de eso tenemos que saber qué pasó con la señorita Milk.
—¿Cómo te sientes?
—Doctora, ya no me duele tanto la garganta.
—Estás reaccionando bien a los medicamentos, me mantendré al tanto por cualquier cosa, mientras, debes permanecer aquí.
Había pasando el fin de semanas y Milk por fin había salido de ese horrible hospital, debía dirigirse a la escuela para presentar su certificado médico para los demás días que iba a faltar porqué tenía que tomar reposo.
Cada paso que daba hasta la dirección era como morir, todavía estaba muy débil, sus ojos estaban rojos y su nariz permanecía un tanto húmeda. Al subir el último escalón que la llevaba hasta la oficina de el director, se desmayó, pero justo cuándo estaba por llegar al suelo sintió unas manos que la sujetaron se su delgada cintura.
Vaya susto se llevó Goku que también iba para la oficina de el director a completar el proceso de inscripción y ahí mismo casi le cae esa niña tan pálida sobre sus pies.
Corrió con ella hasta la enfermería de la escuela que no tenía ideas de dónde estaba pero para su buena suerte se encuentraba debajo de la escalera.
Milk permaneció más de tres minutos para abrir sus ojos y al despertar peor que como se desmayó su sorpresa fue muy grata para su vista, jamás en su vida había apreciado un rostro varonil tan delicado y bonito, su voz le causó un escalofrío y su mirada la hizo sonreír.
—¿Estás bien?— preguntó el chico nervioso y preocupado, sintió un cosquilleo al mirar la chica cara a cara, nunca pero nunca su cuerpo reaccionaba de esa forma al mirar a una mujer, pero ella tenía algo que no era igual.
—¿Quién eres tú?—preguntó extrañada.
—Soy Goku, ¿pero estás bien?
Han pasado muchos años desde la última vez que hice esta historia. Aquí me atreví a volver a escribirla.
¿Alguien recuerda a me cambiaste mi corazón?
Nos leemos pronto.
Pau Milk.
