DISFRUTEN ESTE MINI ONESHOT CON SEX
GRACIAS SIBREKA AGAIN POR TU AYUDA
DISCLAIMER: BLEACH Y SUS PERSONAJES SON DE TITE KUBO
Apuestas
—Te lo digo por última vez: la próxima que termines en problemas por apostar, solo obtendrás de mí los papeles de divorcio y te la apañas solo.
Se lo dijo, por Dios que se lo advirtió.
¿Y qué hace el estúpido de Cain?
Apostar a su esposa.
La puerta se había abierto de golpe, Orihime deja el libro a un lado y comenta un alegato a su marido por llegar tarde... luego se sorprende porque no venia solo.
Él, de ojos dorados y cabello castaño, mira el suelo y se le puede notar la culpa. A su espalda se encuentra dos guardaespaldas matones salidos de una peli y a su izquierda estaba de pie el jefe de Caín.
—Ay no… — Se lleva una mano a la frente y mira a Caín molesta. — Has apostado otra vez.
—Me temo que si, señora Rosent — Responde Ichigo por el hombre.
—Ya no me llame así, me voy a divorciar. — Suspira molesta. — Sea lo que sea que les deba, arréglenlo en otra parte, está ya no es su casa.
—Claro que no, ahora es mía. — Las palabras de Ichigo la paraliza y la pone en alerta. De reojo percibe que Caín se ha pues más tenso. — Vera, su marido aposto su casa... y a usted.
¿Qué?
—¿Es una broma de mal gusto? Nos casamos con separación de bienes, por lo que esta casa no es de él, sino mía.
—Sí si entregó los documentos correctos... — Saca de su bolsillo unos papeles.
Se los enseña a Orihime, quien se paraliza al reconocerlo: son los documentos de la casa y el papel de poder, que permitía a Caín hacer lo que le plazca.
Y como si no fuera poco, también una carta de compromiso en que él acepta que su esposa sea legalmente amante de su jefe, por lo que si hay divorcio, no afectara la situación económica de la mujer.
—¿Cómo...?
¿Cómo ha pasado esto? Mira a Caín, quien sigue mirando el suelo y se da cuenta de algo: no está preocupado ni arrepentido de lo que hizo... esto lo ha planeado con el fin que le salve el culo de nuevo.
—Explícame ahora mismo de dónde sacaste este poder. Nunca te permití acceso a mi dinero ni propiedades.
—Un poco injusto considerando que soy tu marido.
¡PLAF!
Orihime la plantó una bofetada a toda regla en la mejilla. Tanto Caín como los matones se sorprendieron de la reacción "violenta" de la mujer, en cambio Ichigo sonrió a gusto de su carácter.
—Querida, guarda un poco de fuerzas para el sexo que tendremos.
—Cállese que no estoy hablando con usted. — Lo apunta con el dedo y vuelve con su marido. — ¿Cómo lo has hecho?— Enseñándole los papeles.
Caín se niega a contestar y Orihime quiere pegarle otra vez. Y lo hace, una patada en la pantorrilla y los matones deben sostener al tonto para no caerse. Entonces alguien la toma de los hombros por detrás y la aparta de su marido casi ex.
—Te dije que nos reuniríamos otra vez. — Le susurro Ichigo bajito y seductor que le pone los pelos de punta.
—No te toques — Se zafa, apartándose unos pasos y lo enfrenta. — Esta casa no te la vas a quedar y a mí no me vas a tocar sin mi consentimiento.
—Pero es mía.
—No lo es, esto es estafa.
—No me importa el proceso: él me enseño papeles legales, acepte la apuesta subiendo un agregado y él perdió. La casa es mía.
—Eres un hijo de puta.
—Gracias cariño, es necesario para dirigir un casino. — Sonríe seductor.
—Solo págale para tener la casa y acabemos con esto. — Se queja Caín adolorido, aun le duele la patada.
Oh, quiere retorcerle el pescuezo ahora mismo.
En eso se le viene una revelación, ahora entiende todo lo que pasa, desde la perspectiva de Caín y desde la perspectiva de Ichigo.
—¿Café? — Dice, llamando la atención de los cuatro. — ¿Quiere café usted y sus... gorilas?
Ichigo alza una de sus cejas, sospechoso.
—¿Me va a envenenar?
—Tengo ganas pero no. — Mete la mano en el bolsillo, saca su celular y lo reposa sobre la mesa del recibidor. — Como prueba de buena fe, que vea que llamare a nadie.
Eso le causa gracia a Ichigo y termina aceptando. Escucha a Caín reclamarle de no perder el tiempo, lo ignora mientras camina a la cocina. Se encierra y respira hondo, se cubre la cara con las manos y susurra maldiciones a su marido y al jefe de éste.
Debió divorciarse e irse en el momento que ese canalla le declaro sus intenciones con ella... pero no, quería creer como una tonta en que tenía el control de la situación porque no hay nada que pueda usar en su contra.
Pero si lo había.
Su marido idiota.
Ha subestimado su frágil ego masculino. Le gusta mucho hacerse creer que es el jefe de la casa y que tiene un futuro como empresario a sus amigos pero en realidad la persona que gana más dinero y paga las vacaciones al extranjero es ella. Y claro, eso no le gusta y ha buscado maneras de cambiar eso como tratando de hacerla creer que debe dejar su trabajo y dedicarse a los hijos; como no le funcionó dejo su trabajo de contador en una mini empresa para llevarle las cuentas al famoso casino Zangetsu, esperando ganar dinero rápido ya sea siendo reconocido o apostando.
El problema es que en vez de tener las neuronas para pensar "tengo adicción a las apuestas porque no paro a pesar de no haber ganado ni una vez", piensa "a la mierda, voy a apostar hasta el dinero de mi esposa si es necesario y que ella lo resuelva". Su frustración a no ganar más a la idea en que su esposa lleva la vida que él desea se han mezclado y potenciado; se dio cuenta de las señales y le cerró su cuenta bancaria justo a tiempo, aunque le había sacado algunos millones que perdió en el casino y la propiedad en Grecia (porque le robó los papeles de propiedad) y tuvo que ir donde la persona que gano el terreno a recuperarlo:
El jefe de su marido, Kurosaki Ichigo.
No va a negar que cuando lo conoció en una fiesta al personal del casino pensó a simple vista que era guapo, pero en el instante en que se acercó a ella y le habló, los primeros treinta segundos fueron suficiente para que sus alarmas le dijeran que no es zona segura, por lo que en las pocas ocasiones que se han visto se aseguró de mantener las distancias con conversaciones cordiales y cortas, escapando a la mínima posibilidad. A causa de ello, se debatió si debía o no ir con él a ver la posibilidad que le devuelva su propiedad pagando o solo dejárselo por su propia seguridad... al final optó por tratar, fue a verlo con su abogado a ver el asunto y en cuando se dio cuenta de lo que le estaba ofreciendo se escapó: sexo.
Sera hija de puta en los negocios pero no una puta que se acuesta con otros estando casada.
Ese papel ya lo tiene su marido.
—Soy una tonta. — Susurra molesta colocando las tazas sobre la bandeja.
Es lo más probable que Caín haya conseguido los papeles legales de la casa gracias a su asistente Marianne. No le prestó atención a que su marido le ande coqueteando porque no es novedad que ligue con mujeres cercanas a ella solo para satisfacer su ego, y ahora piensa que debió hacerlo. No hay otra explicación, se fue a engatusarla para que le diera lo que quería, quizás ella falsifico su firma o uso su poder de asistente a su abogado contándole que ella los necesitaba. ¿Puede culparla por dejarse engañar cuando ella misma ha sido tonta? Es decir, se caso con ese imbécil.
Y todo lo hizo Cain por un fin: burlarse que su esposa se haya retractado de sus palabras.
Pues se va a arrepentir.
Sale de la cocina con la bandeja ocupada con tres tazas llenas de café. Se acerca primero a los guardaespaldas de Ichigo dándoles ella misma una taza comentando que ojala les guste, que lo trajo importado de Colombia. Luego deja la bandeja en la mesa y lo acerca a donde Ichigo está sentado.
—Sírvase usted. — Dice simplemente, tomando asiento y agarrando su celular. Notó antes que no se movió ni un milímetro. — Aproveche que esté caliente mientras discutimos negocios.
Por el rabillo del ojo nota a Caín ansioso. ¿Espera a que su esposa se coma sus palabras o se pregunta que está planeando? E Ichigo, a diferencia de su empleado, frunce el ceño en curiosidad.
—¿Negocios?
—No se tomó la molestia de manipular a mi marido a robarme y endeudarse por una simple residencia cuando tiene muchas casas, cabañas y mansiones.
Sonríe ante la mirada perpleja de Caín.
Caín solo quería que su esposa se coma sus palabras.
Y Kurosaki se aprovecho de ello y así acercarse a ella.
—¡¿Qué?! — Exclama atónico Caín.
—Honestamente, si le rechazo los chocolates, los autos y los diamantes, es claro que no quiero algo con usted.
—No aceptabas mis regalos ni mis llamadas — Se excusa Ichigo natural.
—¿Y tu solución es hacerme cabrear tomando mis cosas?
—Ya te he dicho que Caín no te conviene cariño, deberías dejarlo.
—¿Y un apostador dueño de casinos, bancos y mafioso como tú sí? — Ironiza.
—Orihime, exp-
—Cállate Caín que ya has hecho demasiado. — Reprende su esposa, mirándolo con enfado. — Luego que acabe aquí, firmaras los papeles de divorcio y te largaras de mi vista.
—¿Qué?
—No te hagas el tarado que te lo advertí: te metías en apuestas y divorcio. — Se cruza de brazos y lo enfrenta con mirada de superioridad. — Y luego tú solo te arreglas el embrollo en que te metiste.
Caín la mira atónico, luego molesto. ¡Así no debe ser! Su esposa maldita es tan orgullosa, no le gusta perder lo que es suyo y haría intervención por él con el solo fin de salvar la casa. Una cosa de principios. Pero no… parece que quiere llevar su tozudez al final.
Y eso significa una cosa: está en problemas. Y darse de cuenta al fin de ello le provoca miedo, ¿Qué será de él? Si no cumple los pagos su jefe...
—O-Ori-...
—Ahorrártelo, no voy a ayudarte.
—P-pero...
—Solo obtendrás de mí el divorcio.
—¡No puedes! ¡No creas que accederé!
—Oh, vas a firmar — Sonríe burlona al mismo tiempo que lo señala del dedo. — Porque si no lo haces, mis abogados pondrán una demanda en tu contra por estafa y robo. — Lo ve palidecer. — Ahora que entendiste al fin, cállate de una vez y déjame trabajar.
Mira a Caín como basura, sin embargo por dentro se sentía desolada a tal traición, de alguna manera aun esperaba que regresase el hombre con el cual se caso.
Se concentra en Ichigo ahora, había terminado su café demasiado rápido si el agua estaba caliente, aumentando su sospecha que no es humano, o al menos hizo un trato con el diablo. Cruza su pierna, el tobillo sobre la rodilla y posa sus manos en los reposabrazos, por lo que esos pantalones de talla y camisa roja le remarca bien los músculos y su "tercera pierna".
—¿Y bien?— Dice ella al fin, alzando una ceja. — ¿Qué es eso tan importante que quieres al punto de usar a Caín?
—Lo mismo que te dije cuando quisiste recuperar tu casa en Grecia y te negaste. — Ichigo pone unos ojos y sonrisa de depredador, incluso se pasa la lengua por los labios. — Sexo.
—Que predecible. — Por fuera se ve aburrida pero la verdad es que se había calentado un poco. Solo un poco. — Y no entiendes lo que es un No.
—Si lo entiendo, pero querida, estas aburrida de tu marido y quieres una calentura de verdad.
—Estoy casada.
—No en unos minutos.
Orihime bufa y mira el techo. Ya tiene la confirmación que sus intenciones no han cambiado... así que puede proceder al siguiente paso.
—Sabes que puedo agarrar mis maletas, llevarme lo que quiera y desaparecer.
—No puedes llevarte algo de aquí por las deudas.
—Repito: separación de bienes. — Deletreo cada silaba, firme y un poco seductor. — Me permite agarrar mis maletas, subirlas a mi auto y al Caribe. — Arregla un mechón de pelo y sonríe. — Pero estas de suerte, acepto.
Tal declaración sorprende tanto a su casi ex marido, los guardias y al propio Ichigo.
—¿De veras?— Sospechoso.
—Sí. — Se inclina un poco. — Si de verdad usas tu pene tan bien como presumes, acepto tener sexo contigo a cambio que sea en mi cama matrimonial con Caín observando.
—¡¿Qué?!— Caín está furioso.
—Mi venganza perfecta hacia Caín es pasar el resto de su vida recordándome gozar sexo de verdad con otro... ¿Y quién es mejor para el trabajo que su jefe?
La sonrisa de depredador ansioso regresa a los labios de Ichigo y se pone en pie, se acerca a Orihime, extiende su mano y una vez ella lo acepta, él la jala para ponerla en pie y le rodea la cintura con su brazo. La mano le agarra el trasero para pegarla más a su cuerpo y ya puede sentir el pene medio erecto.
Y entonces, antes de tener oportunidad de decir algo, él la besa.
Y joder, si folla tan bien como besa, las cosas serán de maravilla.
Gimiendo le responde el beso, agarrándolo del pelo con una mano y el cuello con la otra, siente como le muerde el labio y abre la boca, aceptando que meta la lengua a bailar con la suya. La mano libre de Ichigo le acaricia el abdomen bajo la blusa y va subiendo hasta el seno.
—Mierda — Gruñe Ichigo apenas cortan el beso por aire, ambos jadean. — Besas mucho mejor a lo que imagine.
—Gracias. — Mira a su marido con una sonrisa ladina. Pero que furioso esta. — Caballeros, síganme al dormitorio.
Ichigo le rodea los hombros con un brazo y deja que ella lo guie. Los matones, que tenían a Caín bien agarrado y uno de ellos le tenía la boca tapada, lo forzaron a levantarse e ir tras la pareja de amantes. En el segundo piso, al fondo a la derecha, Ichigo ve un cuarto matrimonial que de seguro ha sido Orihime la decoradora con esa cama Queen con sabanas doradas, las paredes pintadas en color crema con cuadros del matrimonio y de los logros de ambos, siendo los de ella la mayoría. Los matones sentaron a Caín en la silla que la empresaria usa a la hora de arreglarse y lo amarraron ahí con unas esposas tanto en las muñecas como en las piernas. Uno de ellos se quitó la corbata y amordaza al hombre para que no grite.
—¿Debo preguntar de donde salieron las esposas?
—Nunca se sabe cuando alguien se pasa de listo, querida. — La vuelve a rodear de la cintura, esta vez con las manos, y acerca su cara al fino y blanco cuello. — Ahora...
Le lame el cuello, luego se lo muerde, después alza su cabeza y vuelve a besarla. Se va a volver adicto como siga probando de esos labios... o todo de ella. Y los gemidos de Orihime son música para sus oídos que no se puede esperar a que le oiga decir su hombre o le ruegue por más.
Caen en la cama, de lado en vez de la cabecera con el fin que el idiota viese bien desde su vista periférica cómo se hace el amor o el sexo. Él se arranca la camisa, los botones saltando por todas partes, los pantalones salieron con rapidez e impaciencia y los bóxers le siguieron. Orihime jadea inconsciente de ello, los ojos clavados en su polla, y él sonríe arrogante.
—¿Te gusta lo que ves?
—Hasta ahora sí.
—Cruel. — Gruñe sin enfado, divertido en realidad de su osadía.
—No soy tan santa querido, demuéstrame que no tienes esto… — Le rozo la polla con los dedos. — De adorno.
—Bien, voy a probarte lo bien que uso esta parte preciosa. — Ichigo desesperado rompe la blusa y la falda a la mujer, dejándola en lencería blanca. — Sabes combinar bien tu ropa interior princesa.
—Por si hay alguna ocasión especial. — La cara del empresario va a sus pechos y empieza a besar el espacio entre ambos montes mientras una de sus manos va hacia las bragas y se cuelan debajo para con sus dedos comenzar a masajear su clítoris sacándole gemidos a la mujer quien se arqueo excitada. Ichigo disfruto de meter más profundo su cara entre los pechos de la empresaria.
—E-eres un genio con tus manos. — Gime entre roce y roce.
—Espera a ver lo que hago con mi pene. — Declara ansioso de probar ese cuerpo.
—Muéstrame. — Lo reta.
No tuvo que pasar mucho tiempo cuando las bragas y el sostén salieron volando, las pantis rotas caen a los pies de Caín quien ve conmocionado la escena sexual frente a él, los hombres de Ichigo se las han arreglado con una sabana para que no pueda mover su cabeza y han salido de la habitación hace tiempo, quizás para darle más intimidad a su jefe y su nueva chica. Ni siquiera cerrando los ojos es libre ya que si lo hace aun los puede escuchar como gozan el compartir sus cuerpos, así que impotente tiene que ver como su esposa (futura ex-esposa) disfruta el tener la cara de Kurosaki Ichigo entre sus piernas.
La lengua del hombre jugaba con sus labios vaginales, disfrutando del néctar que irradiaba su monte de Venus.
—Eres deliciosa. — Levanto un poco la cara y la ojicastaña no pudo evitar prenderse más al verlo saborearse los labios y bajar a su intimidad de nueva cuenta, sentía la lengua del pelinaranja adentrarse en ella, entrando y saliendo como si fuese su polla ¡El maldito era un maestro a la hora de hacer el amor! Las manos de su amante que antes estaban en sus piernas ahora subían a sus pechos y con sus dedos pellizcaba los pezones causándole espasmos hasta que sintió como se liberaba y llegaba a la cima.
—H-hace mucho q-que no tenía un o-orgasmo así. — Respira agitada.
—¿Voy haciendo un buen trabajo? — Se acerco a su rostro y la besa desesperado, con hambre.
—De maravilla. — Lo halaga sinceramente mientras la mujer le acariciaba la parte de atrás del cabello, en un instante ella lo puso debajo invirtiendo posiciones y sus manos comenzaron a masajear el glande de su amante. — Déjame regresarte un poco de lo que me diste.
—¡He...! — Ichigo apenas pudo reaccionar cuando sintió la cálida lengua de Orihime en su polla ¡Qué bien se sentía! Ella lo cubría todo de arriba a abajo suavemente, saboreando un delicioso caramelo, sus manos bajaron incluso a sus testículos y comenzó a masajearlos. — Estoy en el puto paraíso…
Suspiro el hombre sacándole una sonrisa a la ojicastaña, era la primera vez que una chica le hacia una mamada sin pedírsela y ¡Joder! Qué bien se sentía. De un momento a otro Ichigo abrió los ojos al sentir algo húmedo y cálido, Orihime se había llevado su pene a la boca y bajaba y subía con lentitud, se aferraba a sus piernas por lo que el empresario podía sentir como sus senos se frotaban contra su entrepierna calentándolo más.
No estuvo seguro de cuánto tiempo paso pero fue cuando ella sintió algo viscoso y caliente que dejo el trabajo.
—Vaya, sale mucho de esa arma.
—¿Si? — No tuvo piedad, se arrojo sobre ella para besarla y frotar su clítoris nuevamente, sintió su polla dura y la obliga a ponerse en cuatro. — Tratare de ser gentil.
—¡No, dios no hagas eso! — Le grito extasiada, después de tantos años de sexo soso estaba disfrutando hacer el amor de verdad nuevamente.
—Tú lo quisiste así, no me culpes después. — La nalgueo. — Estás muy mojada aquí abajo cariño.
—Cállate y métela ya. — Exigió, se había olvidado que su actual esposo era testigo de lo que hacían.
Se rio libidinoso y guio la punta a la entrada de la mujer, esta gimió al sentir el contacto de su polla contra su clítoris entrando esta de una vez, los gritos de Orihime llenaron la habitación, Ichigo comenzó a moverse de adentro hacia afuera salvajemente, no estaba siendo delicado ni suave y ella no deseaba que lo fuera.
—¡I...Ichigoooo! Más... Más...
—Mierda, estas… tan apretada. — Le mordió un glúteo.
—Ahí... Si justo ahí... — Grito en éxtasis al sentirlo en su punto G.
Las embestidas no se detenían, parecía que ambos tenían una pasión retenida desde hace tiempo y encontraron el motivo perfecto para sacarla a la luz, finalmente Orihime sintió el clímax y se corrió, Ichigo lo hizo unos momentos después que ella. Ambos cayeron en el colchón uno al lado del otro y se miraron un momento para después volver a besarse desesperados, las piernas de Orihime se enredan en la cadera del empresario incitándole a continuar, por supuesto que Ichigo no se iba a negar a esto. Tomo las piernas de la mujer y las coloco en sus hombros para poco después proceder a dar una estocada profunda que inundo la habitación de gemidos por parte de ambos, el entra y saca desenfrenados junto con el sonido de las bolas y el clítoris de la mujer chocando entre si era los sonidos predominantes de la habitación. El hombre de ojos chocolate no pudo evitar llevarse el pecho izquierdo de la mujer a la boca mientras seguía penetrándola.
No recordaron cuantas veces lo hicieron, pero era muy tarde en la madrugada para cuando tuvieron consciencia de sus actos.
—Wow… — Susurro Orihime.
—¿Has quedado satisfecha? — Murmuro Ichigo besándole el cuello y su mano acariciando la entrepierna de la mujer de cabellos naranjas.
—Dios, si... Si, si, si mil veces sí. — Respondió ella ¿Hace cuantos años que no quedaba satisfecha sexualmente?
—Hey Caín ¿Te ha gustado el espectáculo? — Ichigo encara al esposo con sorna, el hombre veía en shock lo que había ocurrido frente a sus narices. — Esta es la forma en la que se lleva a una mujer al éxtasis y se le hace el amor, veo que no hacías un buen trabajo.
—Espero que ahora haya tomado nota para sus amantes a futuro. — Dice Orihime en burla, cruzando miradas con su casi ex. — Lo vas a necesitar cariño.
Despreocupada de su mirada enojada, se toma una siesta sobre el pecho del empresario, muy relajada después de tanto tiempo. Cree que cuando abra los ojos, Ichigo habrá desaparecido con su misión ya lista, sin embargo sigue debajo de ella, acariciándole la espalda y apenas es consciente que ha despertado, la besa suave como dándole los buenos días cuando de seguro debió pasar incluso la hora del almuerzo.
—Otra vez y te regreso tu casa en Grecia... — Sugiere besándole el cuello. — Joder, te doy lo que me pidas. — La mira a los ojos, de una determinación tan intensa que algo se agita dentro de la mujer.
—Empecemos por la casa, que pienso tomarme vacaciones apenas quede soltera. — Dice con una sonrisa y lo acerca para besarlo.
FIN
