Esta historia la empecé hace 7 años y la abandoné por diversas circunstancias, he decidido retomarla luego de leer los pocos capítulos que subí en mi cuenta vieja, cuyo correo y contraseña olvidé. La computadora donde tenia la mayoría de capítulos escritos se dañó y he olvidado el rumbo que quería darle inicialmente a la historia, toda una trama de telenovela lo que me pasó.

Disclaimer: Los personajes de Naruto ni la trama de Fire Emblem me pertenecen, son un medio de inspiración para entretenimiento.

La historia trata sobre guerra en época medieval pero estará mas enfocada en el romance.

Las parejas que saldrán en menor o mayor medida son:

Itachi x Sakura (principal) y Sakura x Sasuke (causa de tensión para la principal)

Naruto x Hinata - Ino x Sai - Neji x Tenten - Shikamaru x Temari y otras que puedan surgir.

Espero poder subir cada mes capítulos pero depende de si la historia gusta porque al fin y al cabo esa es la intención, crear un material que pueda gustar. Sin mas que agregar, he aquí el capitulo 1.


Capitulo 1

La caída de Konoha

*

Konoha, 5 años antes de la guerra

Faltaban pocos minutos para que el sol empezara a salir cuando un joven pelinegro terminaba de alistar su armadura ligera para salir directo al palacio, lugar al que todos los soldados habían recibido la orden de presentarse para un acto ceremonial.

—Tan temprano como siempre— lo sorprendió una mujer muy parecida a él desde la cocina con una taza de café extra en su brazo extendido. El joven entendió el mensaje y fue hacia ella, tomó la taza caliente en sus manos como si dicha temperatura apenas le fuera perceptible. —Buenos días madre. ¿Qué haces despierta tan temprano?

Mikoto lo miró con una sonrisa un poco triste —es la única forma en la que te puedo ver, sabes que las pocas veces que vienes a casa ya estoy dormida y te vas cuando sigo dormida en la mañana.

—Debo cumplir con mi deber madre. Lo siento... —ella dejó su café sobre la mesa de la cocina.

—Lo sé— su voz era apagada, le plantó un beso en la frente a su único hijo.

—Gracias por entenderme— respondió como pudo con la cara aplastada desde las mejillas por las manos de su madre.

Ella solo se limitó a sonreirle y plantarle otro beso —no olvides que te amo mas que nada en el mundo, eres mi orgullo más grande hijo mío.

El joven habia iniciado en la milicia a la edad de 10 años, desde pequeño mostró un desarrollo físico superior a la mayoria de niños, ademas de ser considerado un prodigio por su inteligencia y habilidad. Desde entonces ha dedicado todo a su país y a sus líderes.

Ella se sentia culpable, si bien era un soldado ejemplar que ha servido a su pais en incontables ocasiones, el chico no habia vivido, no se habia enamorado, al menos no había tenido pareja, sus amigos sólo lo son en el campo de batalla, su vida se habia limitado al trabajo y servicio a la corona y eso le partia el corazón porque ella lo permitió.

—Prométeme una cosa— Siguió diciendo sin soltar las mejillas del que ella seguia considerando su niño, a pesar de haber cumplido hace poco la mayoria de edad. —Cuando encuentres a la persona que ames, esa persona que provoque que tu corazón lata incontrolablemente, no dudes en confesarle tus sentimientos, se feliz con ella y no cometas el mismo error que tu vieja madre...

Itachi se soltó suavemente del agarre de su madre ¿por qué le decia esas cosas? ¿una persona a la que ame? esas eran de las cosas en las que nunca se habia detenido a pensar —me tengo que ir madre, no quisiera llegar tarde — el joven salio de la pequeña casa que compartia con su mamá a las afueras de la capital, a unos pocos kilómetros del palacio. Montó su caballo y salió a todo galope, intentando decifrar el porqué de repente su madre le decia esas cosas.

La pelinegra suspiró, su joven hijo habia logrado tanto en tan poco tiempo como militar pero no se tomaba el tiempo para pensar en si mismo y en su felicidad. —Espero que al menos tú si encuentres el amor hijo mío— cerró la puerta mientras veia a su mayor bendición alejarse en dirección al castillo.

*

La hora de la condecoración de los nuevos generales del reino habia llegado. Rango que solo recibian los mas veteranos, los soldados más valientes y fuertes del reino, aquellos que se convertirían en el escudo y lanza del país.

Itachi llegó al palacio siendo recibido por caras de admiracion por los mas jovenes y de desprecio por ciertos veteranos, él no entendía las razones.

—Teniente Itachi, lo esperan en la sala del trono— le avisó uno de los soldados en cuanto bajó de su corcel.

—¿En la sala del trono? ¿para qué?— preguntó sin darle la cara a quien le hablaba mientras aseguraba a su caballo en uno de los establos. Sabia que todos habian sido llamados para la presentación oficial de los que a partir de hoy serian sus generales, los que estarian a la cabeza de todo el ejercito, asi que no entendía qué pintaba él en todo ese asunto. Se supone que él estaria con los demas de su generación esperando afuera a que estos nuevos lideres fueran presentados desde el balcón —nadie a excepción de la nobleza y los seleccionados por la monarquia para fungir de generales deberian esta allí.

El mensajero lanzó un pequeña risa, si bien el comandante era un excepcional soldado, para otras cosas podia llegar a ser algo despistado y dormido, un pensamiento que la madre del joven tambien poseía. —señor, usted lo acaba de decir jeje—. Itachi se volteó incrédulo.

En la sala del trono, habían cuatro personas arrodilladas frente a los reyes de Konoha, Lord Dan un apuesto hombre de pelo azul grisáceo y ojos verdes, y Lady Tsunade una hermosa mujer de melena rubia y ojos miel.

Una Sakura de ojos verdes como su padre y un Sasori de ojos miel como su madre, ambos de apenas 16 años se mantenían sentados a un costado de los monarcas.

El salón real estaba repleto de nobles, terratenientes, sabios y demás aristócratas y poderosos del reino, esperando el nombramiento oficial de los generales.

En ese momento Itachi entró por la puerta haciendo una reverencia antes de proseguir con su caminar hacía el interior. —Con su permiso sus altezas.

Una sonrisa adornó la cara de los reyes, todo lo contrario a los cuatro soldados arrodillados frente a estos, dos hombres y dos mujeres de una edad avanzada, no tanta como para no estar aptos para comandar un ejercito, pero la suficiente para tener muchisimas más cicatrices de batalla que el recién llegado.

—Lamento presentarme tan... tarde— seguia con la cabeza agachada esperando ordenes.

—No tienes nada de que disculparte, el inoperante mensajero no te informó sobre la decisión que se tomó en el consejo. Por favor acércate— el rey se habia tomado el asunto con mucho humor.

El joven empezó a caminar por el pasillo bajo las miradas de toda la aristocracia del país. Se agachó al lado de Kurenai y los otros tres que siguieron con su vista al suelo esperando la bendición y asignación de sus monarcas.

Sakura y Sasori- ademas de otros nobles del público no salian de su asombro, si sabían de las azañas y aptitudes de ese soldado pero ¿tan asombrosas eran como para que un joven casi de su misma edad sea un general? parece que sí.

Algunos no pudieron disimular

—Con todo respeto sus altezas— se levantó de su silla un viejo calvo perteneciente a una de las familias más poderosas del país —¿Qué clase de burla es esta? le está otorgando la responsabilidad de un ejercito a un niño.

El comentario del señor dio paso a que otros igual empezaran a opinar con la misma incorformidad. Itachi seguia con la cabeza agachada escuchando todo el revuelo que causó su presencia, los demas futuros generales sonrieron con suficiencia desde sus lugares.

—Ni siquiera se sabrá lavar detrás de las orejas ese mocoso— fue un comentario que le habia hecho uno de los terratenientes presente a un colega con burla pero que para su mala suerte resonó en la sala más de lo que hubiera querido.

Ya la paciencia de Tsunade estaba llegando a su límite y sobre todo pronóstico quien se levantó con tanta fuerza que generó un estruendo que llamó la atención de todos fue Sakura.

—¿Si quiera se lavaran la boca los que se dicen llamar nobles en este país? es que ya no agunto su pudredumbre— Itachi levantó la cabeza levemente y la miró sin poder creer lo que acababa de hacer, realmente todos levantaron la mirada incrédula hacia la menor de la familia —si tanto les molesta que un joven pueda hacer lo que ustedes, incompetentes momias no pueden entonces son libres de venir al frente y demostrar lo contraio, les aseguro que ninguno aguantaria un round de 1 minuto. Sasori desde su silla no aguantaba las ganas de reír, Tsunade se masajeó las sienes y el rey se giró a ella con una mirada divertida, su hija habia sacado el caracter que a él le enamoró de su madre y eso lo hacia sentir tan orgulloso. Era una familia de monarcas muy rara puesto que dejaron que la chica siguiera sin más.

—Asi que ¿por qué no mejor le piden una disculpa al caballero?— Itachi volvió su mirada al piso, su corazón se había acelerado, nada de los que habia pasado le habia afectado tanto como el ver a la princesa tirando al piso la diplomacia por defenderlo a él, un simple caballero del reino.

—Ya escucharon a su princesa, quienes no estén conformes con la situación pueden resolverlo aquí y ahora, sin ninguna objeción el rango de Itachi pasará a quien lo venza— concluyó el patriarca de la familia. Los nobles no sabian donde ocultar sus caras de vergüenza y odio ante la situación. Sakura volvió a su sitio e Itachi sin enterder el por qué, sintió la necesidad de levantar la mirada y verla pero lo que no se esperaba era que sus miradas chocaran, ella le sonrió provocando que nuevamente su corazón se acelerara. Agachó la cabeza rápidamente, eso no le podía estar pasando a él, ella era su princesa y hasta el dia de hoy no habia experimentado algo así con nadie. Por un momento el recuerdo de las palabras de su madre volvieron a su mente.

Ya que nadie se atrevió a aceptar el reto, la ceremonia empezó y con espada en mano el rey fue nombrando uno a uno a los generales por sus azañas, capacidades y demas virtudes que los hacian los perfectos candidatos a generales del ejercito de Konoha.

En la actualidad

Tsunade se encontraba en el trono junto a su hija y otros guardias reales en el gran salon cuando un guardia del reino entró apresuradamente.

—Majestad, traigo malas noticias, han traspasado los muros. El ejército de Fugaku está aquí, dentro del castillo.

—Entiendo— respondió inexpresiva.

—La guardia ha caído. No tenemos noticias del príncipe Sasori ni de sus hombres. Estamos solos, mi señora— volvió a hablar el mismo soldado evidentemente asustado.

—...

—Majestad... ¿Cuáles son sus órdenes?

La rubia miró a su hija —Mis órdenes...

En ese momento un moreno de ojos negros se inclinó en frente de la reina —permiso para comandar en las líneas del frente.

—Permiso denegado, te necesito para algo más Itachi— el joven continuó agachado esperando sus órdenes.

—Madre...

—Sakura ¿llevas el brazalete que te di?

—Sí. Aquí lo tengo— levantó su muñeca mostrando un brazalete de oro con una diadema de color azul en el centro.

—Muy bien. Itachi— inició a dar la orden —eres el caballero en quien mas confío. La razón por la que no te mandé al frente de la batalla fue pronosticando una situacion como está, nuestro ejército no se esperaba este ataque, inevitablemente este seria el desenlace. Te confío mi mayor tesoro a ti— el hombre levantó el rostro— sólo tu eres capaz de mantener a salvo a mi niña— la reina estaba haciendo hasta lo imposible para que sus lágrimas no salieran — Lleva a Sakura al reino de Iwa. Se que el rey Hiashi no se negará a brindar su apoyo. Allí estará a salvo.

—Como usted ordene, mi reina— se levantó y miró a la princesa.

—Espera madre ¿Qué hay de ti?

—¿Yo? Me quedaré aquí. Kumo siempre ha sido uno de nuestros mejores aliados y ahora nos atacan... Debo averiguar por qué. ¿Acaso soy responsable de esta guerra? ¿Qué error he cometido? ¿Cuándo? Konoha es mi pueblo... ¿En qué le he fallado?... Es lo que tú padre hubiera hecho en mi lugar, lo sé — cogió la mano de su hija —por favor, llega con bien — la abrazó y dio un beso en la frente.

Las lagrimas empezaron a salir de sus ojos —¡madre, no puedes quedarte! ¡Por favor! Si lo haces, yo me quedaré contigo.

—Mi reina, las tropas se acercan! Estamos perdiendo.

—¡Itachi, rápido! Llévatela a un lugar seguro— el general asintió y sin avisar, intentando ser lo más delicado posible con su agarre cogió a la chica de su mano y la haló hacia una salida trasera del palacio.

—¡No madre! Por favor— rogó entre llanto —¡ven conmigo, por favor! —las lagrimas no cesaban —mamá…

Doblaron por varios pasillos hasta llegar a la salida, llegaron al establo trasero en donde se encontraba el caballo gris de Itachi, se montó y luego ayudó a la princesa a hacerlo.

Cuando estuvieron a punto de partir notaron la presencia de otro soldado sobre su corcel quien al parecer tenía planes de ir a luchar al frente, cosa que Itachi no le permitió.

—¡General! es un alivio verlo a usted y la princesa a salvo.

El joven Konohamaru aún era un jinete inexperto, estaba al cuidado de los caballos y a pesar de tener miedo, habia decidido ir al frente.

No obstante Itachi lo detuvo y se lo llevó con ellos.

*

—Todos, saquen sus armas— ordenó la reina en cuanto su hija ya no estaba allí. Los pocos soldados que quedaban en la sala obedecieron y se pusieron en guardia.

—Daremos nuestra vida protegiéndola, su alteza— habló muy decidido un capitán de tropa posicionándose frente a ella.

—¡Si! Daremos todo de nosotros— habló otro siendo apoyado por sus camaradas.

En ese momento las tropas de Kumo llegaron al salón. Tsunade abrió los ojos de par en par —¿tu? ¿por qué estan haciendo esto? por favor, podemos llegar a un acuerdo, no es necesario derramar mas sangre.

La persona al frente no respondió mirando friamente la sala como si buscara a alguien—¿Dónde está ella?

Tsunade entendió que no había venido a hablar, por lo que muy a su pesar debía al menos hacer tiempo para que su hija llegara a su destino —Muy lejos de aquí, y si quieres alcanzarla tendras que matarme primero.

Eso más que una amenaza, habia sido interpretada como una orden, sin embargo, el apodo de reina guerrera no habia salido de la nada. Fueron muchos los que cayeron ante la fuerza de Tsunade, eso hasta que el usuario de la magia oscura en un ataque imposible de evitar por el cansancio de la monarca, dio el golpe que acabaria con su vida.

La espada de la reina cayó al suelo al lado del cuerpo inerte de algunos de sus hombres —príncipe Sasuke ¿Por qué? ¿a que se debe esta guerra? — preguntó nuevamente Tsunade mientras los soldados de Kumo llegaban por montones y la acorralaban, solo ella quedaba en pie, sujetando con su unico brazo funcional la herida que le habia hecho Sasuke usando la magia oscura —por favor dime en que he fallado ¿Qué error he cometido para que tu padre iniciara esta guerra contra mi y mi pueblo?

—Es lamentable todo esto, reina Tsunade— se limitó a responder con la cabeza mirando hacia el techo —terminen el trabajo— ordenó Sasuke caminando hacia el lado contrario a donde la ejecución de la reina se empezaba a llevar a cabo —es una lástima que no estés aquí Sakura, tenía muchas ganas de verte— susurró al viento mientras la reina caía al suelo manchándolo con un rojo carmesí que brotaba desde sus heridas.

Sasuke volvió a mirar hacia atrás al escuchar a la reina susurrar sus ultimas palabras.

—Sa..Sakura, Sasori... los amo.

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