Capítulo 3

Aliados


Unos meses antes de la guerra, en algún pueblo perteneciente a Kumo*

—Oh en este pueblo sí que hay donde conseguir dinero, a ver a ver— el chico miró a todas partes —un coliseo… interesante ¡dattebayo! Y hmm señoritas lindas— flirteó mirando dos lindas chicas que pasaban a su lado y sonreían coquetamente por su comentario.

El joven rubio vestía una vestimenta negra con bordes anaranjados y un sombrero con los mismos colores. Cogió sus espadas y entró al bar del coliseo luego de perder de su vista a las lindas chicas —¡listos para perder contra el gran Naruto! Su dinero será mío, dattebayo— entró al lugar haciendo un alboroto y ganándose las miradas asesinas de todos los guerreros del lugar.

—Cierra la boca mocoso— anunció un calvo con una cicatriz en la cabeza. Este tenía una hacha más grande que Naruto así que el joven rubio decidió obedecer —claro claro'ttebayo— guardó sus espadas.

Ese lugar estaba repleto de hombres armados en busca de lo mismo que Naruto, dinero. Lo que no sabía el joven es que diferente a los coliseos que él conocía, en este no ganabas solo noqueando a tu rival o haciéndole una herida que no permitiera la continuación del combate, aquí tenías que acabar con la vida del adversario. Dato que recibió al acercarse al aparador donde estaba el encargado de las apuestas e inscripciones —ya veo, pues olvídelo, solo utilizo la violencia mortal cuando es estrictamente necesario, esto no lo es— se dispuso a retirarse.

—¡Quítate pequeña rata, solo estorbas— un hombre de gran corpulencia empujó a una mujer que pasaba por allí sirviéndole a los que participarían en las batallas.

El rubio se detuvo en seco, toleraría cualquier cosa menos que se maltrate a una mujer, no con él presente —oye maldito mastodonte, discúlpate con la señorita— Naruto lo empujó para ayudar a la joven rubia en el suelo.

El gran sujeto miró atrás a la pequeña cucaracha que se atrevía a tocarlo sin su permiso. Al ver su pequeño tamaño en comparación, empezó a burlarse —¡Estás muerto maldito muchachito!

—Ya quisieras, animal— miró filosamente acomodando su sombrero mientras sacaba sus espadas gemelas.

La batalla terminó antes de empezar —sabía que no aguantaría por mucho esta mierda— la chica que anteriormente estaba en el piso recogiendo unas jarras de metal, había soltado la bandeja y de un salto llegó al cuello del corpulento hombre y lo noqueó de un solo golpe.

Volvió a tomar la bandeja y la llevó hasta la barra, —gracias por el trabajo viejo, pero debo dejarlo ahora—, la joven de larga trenza rubia se disculpó del bartender del lugar y aprovechando el pequeño asombro de los presentes fue caminando hacia el joven rubio que aun no salía del trance por lo que acababa de ver —si aprecias tu vida mejor corre— le dijo al ponerse a su lado. Él entendía un poco más que nada hasta que vio como todos los tipos del sitio tomaban sus armas con intenciones de usarlas en estos dos. Ambos salieron disparados.

—¿Qué fue todo eso?—

—Oh vamos, solo acabé más rápido lo que tú habías empezado, el resultado iba a ser el mismo, bueno, a menos que sólo fueras un boca floja y realmente no vencieras al tipo ese— una vez alejados del desorden se escondieron detrás de una pequeña casa —mi nombre es Yugito— le extendió la mano.

—Naruto— le recibió el saludo para luego emprender nuevamente el camino.

—Oye, espera! ¿no quisieras ser mi compañero de armas?— la rubia fue directa al punto.

—Voy solo.

El rubio había salido caminando sin extender más la conversación, miró a su costado y allí iba la chica caminando tras él

—Oye, ¡deja de seguirme' dattebayo!—

—Solo vamos en la misma dirección — respondió mirando a un lado.

—Ah, que curioso— las acciones evasivas empezaron, el chico empezó a caminar de un lado a otro, de aquí para allá y de alla para aca. Ella igual. —¿Qué quieres?— gritó harto de la situación.

—Ya te dije.

—¿Por qué?

Ella lo meditó —porque allá adentro vi que eres como yo, un mercenario asqueroso.

—¿Eeeh?

Ella continuó —pero que curiosamente tiene buen corazón. No hay muchos como tu por ahí.

—Bueno, me confundes así que adiós— volvió a decir mientras volvía a su andar.

—¡Se como conseguir mucho dinero pero necesito a alguien que sepa luchar!

El joven zorro se devolvió —hubieras empezado por ahí 'ttebayo.

Ella sacó un papel de su bolsillo, Naruto leyó, o al menos intentó, con solo leer la suma de dinero sus ojos se iluminaron como estrellas. Yugito definitivamente había conseguido a su esperado compañero de fechorías.


Tres doritos después en la actualidad

—¿¡Me puedes explicar cómo llegamos a esto?!— preguntó la rubia trenzada corriendo despavorida mientras eran perseguidos por unos guardias.

El rubio se rascó la sien sin dejar de correr —pues verás...— empezó a narrar con una sonrisa nerviosa.

Flashback

La joven de pelo oscuro agachó su rostro —por favor.

—No— negó rotundamente el rubio.

—Te daré dinero.

El joven sonrió como todo un zorro mientras salía de allí con la joven en brazos.

Fin flashback

—¿Qué puedo decir? soy un imán de señoritas.

Ahora la joven castaña oscura corría tratando de seguirles el paso al par de rubios pero el bastón que llevaba a mano tampoco aportaba al dinamismo que requiere correr con velocidad.

—No puedo creer que soldados de Kumo nos persigan por tu imaginario sexapeal, idiota ¿Qué haremos ahora?

—Lo mismo que hemos hecho desde hace varias semanas, obtener el botín y correr.

—Hay que dejarla, si no, nos atraparan.

La rubia de trenza tenía algo de razón, la joven era demasiado lenta —dejamelo a mi- el rubio cambió de dirección hacia los dos guardias —sigan hacia las montañas— las dos jóvenes siguieron corriendo tal y como sugirió Naruto. Los guardias lo atacaron pero su velocidad era mayor, con sus espadas hizo pedazos la lanza de uno de ellos terminando con una patada en la nariz que lo lanzó algunos metros atrás. El otro parecia ser mas competente y le costo mas, sin embargo, el zorruno chico tenia mas mañas y luego de unos minutos consiguió derribarlo empezando su huida nuevamente.

Varios minutos corriendo y ya el trío se encontraba a salvo, habían montado un pequeño campamento a las afueras del pueblo, muy cerca de las montañas esperando alguna explicación por parte de la joven. —Entonces ahora es cuando nos explicas quien eres y por que soldados del imperio te perseguian.

La joven castaña empezó su narración mirando la llama de la pequeña fogata que habían montado en el lugar —mi nombre es Izumi, servía al templo imperial de Kumo, tienen que ayudarme a difundir un mensaje por todo el continente, es urgente.

Naruto y Yugito se miraron, habían arriesgado su pellejo por una fanática o algo asi —bajale a la velocidad hermana, lo sentimos mucho pero este tarado y yo somos mercenarios, no peregrinos, es un trabajo muy honorable el que hacen queriendo que la gente sea su mejor versión pero no creo que...— la chica la interrumpió —no me refiero a eso, mi tío... él fue apresado, acusado de traición y asesinado por órdenes del emperador Fugaku. Todo era una pantalla de humo, todo fue para evitar que hablara.

Desde que escucharon del inicio de la guerra, el par no quería entrometerse en ese asunto pero no podían evitar sentir curiosidad por lo que seguía en esa historia ya que era bien sabido que el emperador era justo por demás y lo que la joven contaba no les hacía sentido —mi tío se enteró que el emperador quería destruir las piedras sagradas...

—¿Te refieres a las piedras resguardadas por los cinco paises mas importantes del continente? ¿las que han mantenido a la humanidad a salvo del Rey Demonio y los seres de la oscuridad?

Yugito miró curiosa a su compañero, el interés y la cara de preocupación que se apodero de él al escuchar esas palabras la sorprendieron, pero ella no era diferente.

—Así es. Nuestro emperador siempre fue un buen hombre pero... de repente cambio. Los custodios de las piedras deben estar preparados para lo peor, irán a por ellos, debo informarle a todos.

Naruto tragó profundo, "los custodios de las piedras" escuchó nuevamente en su cabeza.

—¿Entonces los soldados de Kumo te perseguían porque descubrieron que sabias esa informacion?— la rubia hizo esa pregunta esperando un no como respuesta, aunque por la explicación de la joven sabía que su pregunta ya se había respondido sola, verse envuelta en todo ese merequetengue era lo último que quería.

—Así es, me llaman traidora tal y como a mi tio.

—Naruto— se giró hacia su amigo —¿acabaste con la vida de los soldados que nos perseguían verdad?

El chico estaba aún en trance pero igual escuchó la pregunta respondiendo inmediatamente con una negativa. Ella se dejó caer hacia atrás, era su final. Posiblemente ya habían hecho retratos o lo que fuera de ellos para encontrarlos. La orden de captura o ejecución ya debía estar hecha, la paranoia de la chica no le permitía analizar bien, apenas había pasado una hora de que los guardias hayan visto sus rostros y la probabilidad de que todo eso hubiera pasado ya, eran muy bajas.

—Debemos partir— dijo de repente el rubio. Las llamas de la fogata amenazaban con apagarse. —Hacia el norte

Su amiga que no había esperado escuchar más luego del "debemos partir" volvio atras —¿el norte? ¿acaso no escuchaste que Konoha fue el primer reino en caer? si nos vamos por esa dirección no pasaremos ni medio día vivos. La idea es huir del peligro.

Ella tenía razón, el rubio no pensaba con claridad en ese momento, solo pensaba en llegar lo mas pronto posible a ese lugar.

—¿Puedo sugerir algo?— habló luego de un rato la castaña. —No podemos ir al norte directamente pero tampoco podemos quedarnos aquí, seguimos en tierras del imperio. La ruta más segura es dirigirnos a Iwa y avisar al rey sobre las piedras, si vamos por la zona montañosa es casi imposible que nos choquemos con soldados.

Por más que en ese momento la rubia quisiera llevar a la causante de sus desgracias a la misma puerta del emperador, su plan tenía sentido. Naruto quería objetar e ir directo al norte como dijo, tenía sus razones, más no dijo nada pues realmente era la única ruta posible para ellos, después de todo, pronto sus caras estarían por todas partes del imperio como los secuaces de la cleriga.

—Esta bien, iremos al reino— respondió luego de meditar que podía usar la ruta marítima en las proximidades de Iwa para llegar a Suna. Esto último no lo sabían sus dos acompañantes. Él tenía sus propias motivaciones y un lugar al cual volver.

—Emh... hay algo más que debo decirles— ambos la volvieron a mirar —realmente no tengo dinero joven caballero.

—No me llames asi, dime únicamente Naruto y sobre eso...— conociendo al chico y su amor por el dinero, Yugito sabía que esta sería la despedida de la joven Izumi del grupo, después de todo, la única razón por la que Naruto aceptó ayudarla fue por la paga, por lo único que desde que conoce al joven, se mueve.

—No te preocupes, conseguimos suficiente dinero de nuestro último trabajo, ¿no Yugito?— ella respiró profundo queriendo reprocharle al joven —así es, alcanza para una semana al menos— respondió resignada, después de todo en el camino podrán conseguir más y por más que le desagradara la idea de ayudar a la chica, involuntariamente ya estaba involucrada en ese problema.


Reino de Iwa*

La princesa estaba sentada mirando a las lejanías dentro de una de las habitaciones que el rey Hiashi había prestado a los nuevos visitantes. Konohamaru había cumplido su misión, llegó a la capital del reino y pidió ayuda al rey, quien inmediatamente envió unos hombres a su búsqueda.

Desde que llegó al castillo y recibió las nuevas noticias no hizo más que llorar, el rey había enviado un grupo de Jinetes de pegaso a Konoha y se habían encontrado con el cadáver de varias personas en el castillo, dentro de las que destacaba el de la reina. Habían pasado 24 horas desde ese suceso y ya no había rastro de los soldados de Kumo, al menos no en el castillo.

En ese momento la joven escuchó la puerta, como pudo limpió sus lágrimas con un pañuelo y trató de verse y escucharse lo más correcta posible —¿quién?

—¿Sakura? ¿en serio eres tú?— la pelirosa abrió la puerta en cuanto escuchó esa voz. Era Hinata, ambas se abrazaron con todas sus fuerzas y ella no pudo evitar romperse nuevamente a llorar, se encontraba en confianza, era su mejor amiga. La princesa de ojos grises cerró la puerta tras ella al ver el estado de la rosada.

—Lo lamento tanto— la abrazó más fuerte dejando que se desahogara cuanto quisiera. Pasaron unos minutos en la misma posición en el mismo lugar hasta que la chica paró, eso la había ayudado, lo que más necesitaba era el abrazo de una persona querida.

—Sabes que puedes contar conmigo y todo el reino, se que mi padre estará igual de complacido de que permanezcas aquí el tiempo que quieras y necesites.

—No me quedaré, mi hermano se encuentra en algún lugar de Kumo, debo encontrarlo— se sentaron en la cama.

—Sakura... —su amiga se entristeció al escuchar esas palabras —cuando escuché sobre el ataque del imperio al palacio lo primero en lo que pensé fue en ti, temía tanto sobre tu bienestar pero luego vi al general Itachi y todas mis esperanzas volvieron, que el estuviera aqui solo significaba que tú también.

Sakura agachó la mirada con pesar, su corazón bajó su ritmo cardíaco —él casi no sobrevive— pensó antes de decirle toda la verdad a su amiga, pero sino le decía a ella entonces a quién, tenía que desahogarse, lo necesitaba —por mi culpa lo hirieron de gravedad, cometí una estupidez de la que me arrepentiré toda la vida.

La joven siguió atenta mientras Sakura le confesaba como su egoísmo casi le cuesta la vida, como al escuchar al general decir que no volverían en la búsqueda de su madre ella dejó caer su brazalete esperando que de alguna manera alguien del reino los alcanzara mientras buscaban, o, quien sabe, el joven cambiara de opinión y regresara. Realmente mientras decía sus motivos se dio cuenta de lo estúpido que sonaba. Y más estúpido aún porque su gran plan solo consiguió que quienes los alcanzaran no fueran ni por asomo personas de su reino.

La chica hizo una pausa mientras tomaba el valor para hablar de cómo el terror se apoderó de ella con la llegada de los tres Jinetes de dragón, principalmente por aquel que parecía ser el líder de ellos.

—¿Sus ojos cambiaron a rojo? ¿literalmente o sólo percibiste eso por el miedo?— ella negó con la cabeza.

—Literalmente fue así, mi cuerpo se congeló, había olvidado cómo caminar, si quiera sabía cómo respirar, me siento tan estúpida ahora — la ojigris la tomó de la mano mostrándole su comprensión —pero... El general, él se mantuvo siempre tan firme, cuando el tipo se aproximó a mí él sin chistar me atrajo y sacó su espada. Sin embargo cuando vi como el general de Kumo volvía a su montura evidentemente muy enojado por el atrevimiento de Itachi yo... en vez de hacer algo para ayudar solo me aferré más a él, evité que pudiera moverse, no puedo ni explicar el miedo que tenia, solo se que... la única forma en que disminuyó fue cuando sentí como él me abrazó mas fuerte, tanto que incluso podía escuchar sus latidos acelerados, él también tenía miedo.

—...O tal vez otra cosa— dijo sin pensarlo mucho la princesa más joven de las dos. Sakura no entendía, a veces pecaba de inocente —Olvídalo por favor, continúa — volvió a decir Hinata con una risita picara.

Ella siguió su narración, contándole como le propinaron la herida al pelinegro y el desquiciado general lamió la sangre con placer, como en ese momento por orgulloso se dejó llevar por su aparente victoria y se alejó lo suficiente como para que Itachi actuara para huir de allí, sin embargo le había detallado tanto como ocurrió lo siguiente que un pequeño rubor se posó en las mejillas de la princesa de Iwa.

—Pensé que nunca olvidarias al príncipe Sasuke— soltó sin pensar.

—¿Eh? ¿que tiene que ver Sasuke en eso?— se avergonzó.

—¿Acaso no te escuchaste tu misma? es la historia de amor más bonita que he escuchado hasta ahora, como un joven y apuesto paladin daba su vida por su princesa, rodeándola con sus fuertes brazos...

—¡Hinata! — gritó con la cara roja.

La chica continuó haciendo caso omiso a la queja de la otra —...como cabalgaba al atardecer con la princesa sobre sus piernas, abrazada a su cuello, besándolo mientras se acercaba la noche —la chica era una romántica empedernida desde siempre pero solo cuando se trataba de otros porque por su parte se congelaba cuando estaba frente a algún chico que le gustara o al que ella le gustara.

—¿Be..besandolo? ¡yo no lo besé! ¡ya basta Hinata!— la rosada se sonrojó aun más solo de imaginarse ese último hecho inventado de su amiga. Ella continuó —Como luego a la luz de la luna sus labios no podian alejarse, como sus caricias...— en ese momento escucharon la puerta. Sakura salvada por la campana, ambas se levantaron y abrieron la puerta, la rosada con la cara más roja que un tomate y la azulada con un tenue rubor y una sonrisa ilusionada.

Giraron la cabeza hacia arriba para poder ver el rostro del hombre frente a ellas. Cuando Hinata vio quién era pensó en escabullirse para dejarlos solos pero Sakura la tomó del brazo obligándola a quedarse allí.

—Mis disculpas altezas —hizo una corta reverencia —queria saber como seguia princesa Sakura— dijo tan estoico como siempre.

Hinata suspiró al ver como el hombre aún con una herida tan grave se preocupaba por el estado emocional de su princesa, Sakura la pellizcó para que se controlara, tal vez sí debió dejarla ir después de todo.

—Yo estoy mejor— tal vez haber escuchado las idioteces de Hinata e imaginarlas en su cabeza había hecho que le avergonzara verlo directo a la cara —pero yo debería preguntarte a ti como sigues, perdoname por no haberte ido a ver antes, veo que cambiaron tus vendajes.

—Sobre eso... con todo respeto, su majestad le pido que no vuelva a hacer algo así — Hinata ladeó la cabeza, no entendía a que se refería, la historia de Sakura solo llegó hasta el punto en que llegaron a esconderse en el bosque— yo solo soy un súbdito y usted la futura gobernante del reino, lo que me ocurra a mi no tiene ninguna importancia— le entregó un estoque en su funda —quiero que mantenga esto con usted, y lo use llegado el momento. .

—Entiendo, te agradezco mucho por todo...

La interrumpió —yo solo cumplía con mi deber y mi deber es protegerla aunque eso me cueste la vida, no debe agradecer nada— ella sintió algo no muy agradable en su pecho — no me puedo permitir que vuelva a arriesgar su vida por mi — dijo refiriéndose al hecho de haberse quedado con él estando mal herido, en vez de haberse ido de allí —si necesita mis servicios no dude en mandar a buscarme, con su permiso— le hizo una pequeña reverencia a ambas y se fue de allí.

—Ow — Hinata se rascó una mejilla en cuanto él se alejó —¿emh... qué fue eso?

Las jóvenes volvieron a sentarse a la cama para contar el resto de la historia.

—Cuándo llegamos al bosque él no queria que le ayudara con su herida, pero yo no le hice caso, rompí mi vestido y pues se desmayó, le quité su armadura...

Hinata se puso tensa mientras se agarraba los cachetes rojos girando de un lado a otro —¡No me digas más! ¡no puedo creer que hayas profanado al general!

—¡Hinata!— ella respiró profundo tratando de mantener la compostura, siguió contándole hasta llegar al momento de la historia en que despertó abrazada a él y fueron encontrados por Konohamaru y los hombres de su reino.

Sakura esperaba una de las típicas reacciones de su amiga luego de decirle muy avergonzada lo de como aparentemente habían dormido pero en vez de eso, Hinata dijo algo más sensato, explicándole el porque el general se había comportado así.

—Ya veo, entonces es eso...

Sakura la miró confusa

—Tiene que ver con el juramento a la corona— hizo una pausa —¿sabes cual es la razón por la que hoy tu y yo seamos tan unidas?— Sakura sabía más o menos a lo que quería llegar Hinata.

—Si, desde pequeñas no nos permitían relacionarnos con otros niños que no pertenecieran a la monarquia o a las grandes casas nobles— respondió sin mucho ánimo, recordando que incluso por esa extraña ley ella había formado un vínculo tan fuerte con Sasuke así que realmente no sabía hasta que punto odiar ese juramento.

—Nuestro proposito es servir al pueblo, si, pero sin descuidar nuestra posición, desde una sana distancia— la princesa, hija del que era conocido como el Rey Sabio hablaba con propiedad pero no porque compartiera ese pensamiento —Itachi es un general, cuya responsabilidad es servir a la corona. Cuando vio que te habías quedado a ayudarlo en vez de seguir tu camino a Iwa sintió o no sólo sintió, desde la perspectiva de un soldado ese hecho significó que tú habías interpuesto a la corona, a todo el reino por sobre un súbdito.

—Eso me parece una completa exageración. Él no hizo más que cuidar de mí y yo hice lo propio— La peliazul negó con la cabeza.

—Su misión era traerte hasta aqui, si caía en combate tu debías seguir, en pocas palabras el falló su misión, falló como soldado y más importante, falló a su palabra a la reina.

—El no falló, en todo caso yo fui quien lo hizo— cada uno ponía su posición sobre el asunto.

—Él cayó en batalla, al perder el conocimiento ya no estabas bajo su protección y se supone que no había nada que a ti como realeza te impidiera irte de allí— lo peor de todo es que Hinata tenía razón en cada maldita cosa.

—Su vida vale más que todo eso— respondió cabizbaja.

—Eso lo sé y estoy de acuerdo contigo pero todos los caballeros del reino hacen ese juramento desde que son enlistados, y nosotros los miembros de la realeza también. Tu no desconocías de ello ni tu deber — la rosa no dijo nada, ella sí lo sabía pero lo ignoró completamente.

—Lo que te ocurrió fue un ejemplo de porque entre los súbditos y sus señores no se pueden formar vínculos más allá que el que el cumplimiento del deber.

—Más que un vínculo, lo que me llamó a quedarme con él fue el remordimiento, lo que le ocurrió no fue casualidad, yo lo provoqué...

Hinata respiró profundo, la rosada no buscaba más que justificaciones —ya sea que hubieras lanzado el brazalete abiertamente, que te hayas ido corriendo directo a palacio o hubieras gritado tan fuerte para que los enemigos te escucharan, las acciones del general no hubiesen cambiado, él iba a cumplir su deber, tú debías cumplir él tuyo

—No pasó nada— se levantó de la cama, ya no quería escuchar más.

—Gracias a la diosa no fue así pero ¿te imaginas que aquel cruel general de Kumo los hubiera encontrado? ¿Qué hubieras hecho con el general Itachi inconsciente?

La rosada abrió la boca para decir algo pero realmente no habían palabras, no había pensado en ello. Ellos ya habian llegado a tierras de su vecino país cuando él desmayó por lo que estaria más segura si hubiera seguido el camino. Realmente si habia un motivo para que el general sintiera ese peso de que si algo le hubiera pasado habria sido su culpa. Luego de una incomodo silencio Hinata volvió a hablar.

—Espero que entiendas como se debe de sentir el general.

—Lo hago— respondió mirando el estoque que le había dado —y yo no olvidaré cual es mi deber de ahora en adelante.

Hinata en un primer momento no entendió sus palabras.


El general siguió caminando hasta llegar a un jardín donde se encontraban algunos jovenes entrenando con la lanza, en otro momento se les hubiera unido pero debía controlarse y cuidar la herida que, si bien ya había cerrado por una magia de sanación por parte de uno de los clérigos de la corona, aún sentía el dolor en la zona.

Hace apenas unas horas habían llegado al palacio aconpañados de Konohamaru y otros soldados de Iwa, aquellos que lo habían encontrado en el bosque acostado junto a la princesa como si de una pareja de enamorados se tratara, recordar como fue débil, como no fue capaz de proteger a su futura reina... —y te haces llamar general, eres patético — se dijo a si mismo. Decidió no seguir pensando en ello y seguir viendo las prácticas, con su experiencia notó muchos fallos en la técnica de los novatos pero igual habían varios jovenes talentosos allí.

Luego de unos minutos su presencia llamó la atención, algunos lo habian reconocido y de vez en cuando se acercaban a él por consejos y algunas por simple coqueteo adolescente. No se negó a responder a ninguno, era un buen método para distraerse y después de todo, no se le daba tan mal eso de enseñar, incluso a las jovencitas con las hormonas alborotadas las guió nuevamente al camino de la práctica con sus consejos, no debian distraerse.

Por su espalda llegó una joven soldado —General, lo solicitan en la sala de reuniones, acompañeme por favor—. Él se levantó sin mencionar palabra, se habia entretenido tanto que no notó el tiempo pasar.

Una vez donde lo habian llamado, vió a la princesa con una armadura y la espada que él le había llevado unas horas antes. Allí también estaba el rey, la princesa Hinata y unos pocos soldados.

Luego de él llegó apresurado Konohamaru y el sacerdote que había cerrado su herida utilizando magia de sanación con un bastón.

—Que bueno que están aquí — comenzó a hablar el monarca —he estado hablando con la princesa y hemos llegado a un acuerdo

La princesa tomó la palabra —como sabrán, mi hermano está en el imperio, no se sabe exactamente donde pero existe información de que fue visto hace pocos dias—. Itachi y Konohamaru acababan de conocer esa información y aunque no lo expresaran fue algo que les alegró —es por eso que hoy saldremos en su busqueda.

Antes de que ella continuara Itachi intervino —alteza perdone que le lleve la contraria pero las últimas ordenes de su madre fueron que la trajera a palacio para que estuviera a salvo, dejenos ese trabajo a los soldados

—Ya cumpliste con tu misión de traerme general, ahora mis ordenes como tu superior son ir al imperio y rescatar a mi hermano, no estoy pidiendo tu consejo ni tu permiso.

El general quedó sin palabras —entendido alteza— dijo disimulándo lo duro del golpe sin manos que había acabado de recibir.

—Se que no puedo aportar mucho a la causa, despues de todo mi hijo el príncipe Neji está liderando el contraataque con nuestros soldados y los restantes deben mantenerse protegiéndo el país. No obstante, dinero no les faltará y puedo poner a sus servicios a tres de mis mejores guerreros y a Karui, ella es comerciante, puede apoyar con recursos y cargando las armas en su carreta, se encuentra preparando todo en la zona centro del pueblo. Tenten, Asuma, Yamato —los tres avanzaron firmes —estarán bajo las órdenes de la princesa de ahora en adelante.

—¡Si señor! — respondieron al unísono.

—Yamato es nuestro mejor curandero, tú ya tuviste el honor de conocerlo general— este asintió.

—Asuma es de nuestras mejores armas defensivas — el joven hombre de armadura pesada saludó haciendo un ademán militar —es un verdadero placer, princesa, general— Konohamaru quedó con las ganas de recibir un saludo, lamentablemente a él aún apenas lo conocían en su casa

—Por último y no menos importante, capitana de nuestros Jinetes de pegaso, Tenten. Por órdenes de Neji ella se quedaría en el castillo pero creo que se desaprovecharia mucho del potencial estratégico que puede otorgar, así que aprovechela bien —ella solo asintió.

Hinata se acercó al oído de Sakura —realmente Neji le ordenó que se quedara porque no quería que le hicieran daño, es su novia pero shh— le comentó en secreto.

—¿Quee, Neji tiene novia?— le respondió también al oido con la voz muy baja, realmente sorprendida de que ese amargado quisiera a alguien que no fuera él mismo —¿y qué hay sobre el juramento a la corona?

—Por eso es un secreto— volvió a responderle al oído.

El rey se aclaró la garganta para llamarles la atención —¿algo que quieran compartir?— ambas negaron con la cabeza —entonces si no hay más nada que decir, pueden partir cuando ustedes deseen.

—Esperen, padre te falta una presentación. Yo también quiero ir con Sakura— la agarró del brazo —he entrenado mucho, puedes preguntarle a Tenten o a la maestra Anko, ellas me han enseñado todo lo que sé y... y estoy totalmente preparada para salir y pelear si es necesario — primera vez que la tímida Hinata daba su opinión a su padre —por favor — terminó con la voz más tenue —¿Si? — volvió al no recibir respuesta.

—Hija...

—Soy jinete pegaso, la montura más rápida que hay, si me veo en gran peligro vendré a toda velocidad, no me arriesgaré innecesariamente, te lo juro.

El hombre respiró hondo

—¡Si no empiezas a confiar en mi nunca podré ser una gran líder para mi país asi como lo es mi hermano!

—¿Ya puedo hablar?

Ella asintió nerviosa —p..perdón.

—Siempre temí que este día llegara pero por mucho tiempo me estuve preparando, se exactamente de lo que eres capaz, cada semana pido los informes, además tu viejo padre te ha observado y tu habilidad me ha sorprendido y me hace sentir orgulloso — la joven no podía creer lo que escuchaba. El mayor hizo una pausa no queriendo realmente responderle a su pequeña de 18 años — Puedes ir, pero con una condición.

—La que sea padre— no podía disimular su emoción.

—Has lo que te diga el general, él tiene toda la experiencia para guiar a cualquiera y mantenerlo a salvo, por eso mantente cerca suyo, confío plenamente en él— ella asintió y salió corriendo con Sakura sujetada de la mano a preparar a Bya, su hermoso caballo alado.

—¿Puedo hablar con usted, su majestad? —el le hizo una seña para que continuara —a solas por favor— los demás entendieron el mensaje y salieron con el permiso del rey.

—¿Qué ocurre general?

—No creo que deba confiar tanto en mí, estoy seguro de que a sus oídos llegó el vergonzoso estado en el que me encontraron sus soldados.

El rey se rió —si, así fue.

—Entonces sabrá que no soy digno de tanta confianza, nisiquiera pude proteger a la princesa de mi reino

El rey colocó una mano en su hombro sano —me enteré de todo general, la princesa me explicó todo lo que pasó, como la protegiste sin dudar a pesar de estar en desventaja, como huiste sin pensar en tu orgullo de caballero, como estabas dispuesto a dejarla marchar sin pensar en tu bienestar...

—...

—Yamato también me contó que la herida que te hicieron era suficiente para que ayer mismo hubieras muerto desangrado y que si no fuera por un acto de lealtad por parte de tu princesa hoy no estuvieras aquí.

—Usted entiende las implicancias— él rey no lo dejó continuar.

—No quiero que me responda el general, quiero que Itachi sea quien lo haga ¿hubieras preferido morir allí, manteniendo tu honor y juramento o estar aquí, teniendo una oportunidad más al lado de tu princesa?

—Lo que más deseo es estar a su lado— él sabía la respuesta de antemano y no dudo en darla sin pensar.

El monarca volvió a sonreir —lo suponía. Aún eres muy joven y debes estar preparado.

—¿Preparado para?

—Para ignorar lo que el deber y obligaciones te dictan. Antes que soldados, reyes o lo que sea que la madre destino nos haga ser, somos hombres y como tal, somos debiles contra aquellos sentimientos capaces de nublar nuestro juicio. Y no hay nada mejor que dejarse llevar de esos sentimientos muy de vez en cuando— él rey sabía exactamente lo que quería dejarle dicho con esas palabras y aunque el general pecara a veces de torpe en esos temas, muy a su pesar si entendió completamente el mensaje.


Por favor, leer.

En el cap anterior dije que posiblemente sería el último capítulo del mes, pero cuando vi en mi bandeja de entrada un mensaje de mi universidad con las correcciones de mi tesis pues hice lo contrario a lo que una tesista debería de hacer, si, en vez de ponerme a trabajar en ella me puse a toda marcha con este capítulo que había empezado, porque lo que me espera con mí tesis es fuerte y se que me llevará todo el tiempo del mundo y no se cuando pueda volver a sacar al menos un rato para seguir la historia.

Datos de interés nacional (innecesarios)

Si bien mi historia trata de seguir la del juego, hay y habrán muchas situaciones (la mayoría) inventadas por mi. Bueno es obvio tomando en cuenta que es un RPG por turnos, no creo que les interese mucho que en cada capítulo haya una batalla y que el reclutamiento de personajes sea tan plano y volátil como ocurre en el juego original.

Bueno, supongo que muchos sabrán que en el anime de Naruto, Izumi era la novia de Itachi, o algo asi. Así que su introducción sólo significa una cosa... un círculo amoroso se aproxima. Creo que no soy muy buena en esto de escribir romance pero me entretiene bastante con el tema de los celos (claro, no en la vida real) ver tanta novela latinoamericana hace daño jajaj.

Si son de los que les llama la atención el tema de las vestimentas, a continuación, dentro de los paréntesis les dejo los nombres de los personajes originales del juego: Fire Emblem, The Sacred Stones, tuve que quitar los links porque la pagina no lo permite.

Sakura (Eirika) / Itachi (Seth) / Sasori (Ephraim) / Hinata (Tana) / Konohamaru (Franz) / Sasuke (Lyon) / Naruto (Joshua) / Tenten (Vanessa) / Yamato (Moulder) / Asuma (Gilliam) / Izumi (Natasha) - (este personaje representa a Natasha pero cómo haré variaciones, no quiero que posea tanta similitud con dicho personaje porque es muy santurrón jeje así que su vestimenta será inspirada en el personaje de otro juego de la franquicia llamada Nanna / Yugito (Eyvel) - (este personaje me lo inventé, no existe en el juego a quien represente pero tomaré la imagen de otra entrega de la franquicia como en el caso anterior)

Pueden buscar directamente en google imágenes colocando los nombres de los personajes con la palabra FEH al lado de cada uno.

Apreciaría muchísimo sus comentarios, y más ahora, necesito mucha fuerza jaja (tú querías maestría, toma tu maestría, attt: mi universidad)

Chaito.