Agosto MPreg
Día 2: Náuseas
Pasó por primera vez, una mañana al despertar.
Yuuri ya se lo esperaba en algún momento, pero dado que en Shin Makoku no había forma exacta de saber cuántas semanas de embarazo tenía, solo podían hacer suposiciones de acuerdo con los conocimientos de Gisela sobre el tema. Igualmente había estado leyendo, pero los embarazos mazokus masculinos, a pesar de ser normales, no eran tan frecuentes y tenían algunas diferencias con los femeninos, así que le causaba bastante intriga no saber qué esperar con exactitud. Anissina había insistido en ayudarlos, pero se negó totalmente, nunca expondría a su esposo y a su bebé a algún invento de la Dama Veneno.
Dormían plácidamente abrazados, cuando lo despertó un golpe bastante fuerte, los cuales habían dejado de suceder desde que estaban dormían de esa manera; el golpe, lo había enviado directo al suelo y mientras intentaba comprender el por qué de todo eso, solo pudo ver a su esposo correr hacia el baño contiguo.
—¡¿Wolf?!—Yuuri corrió detrás de él y lo encontró sacando todo lo que había cenado la noche anterior.
Se agachó y acarició la espalda del rubio para hacerlo sentir mejor.
—Creo que ya llegamos a esa etapa.
Wolfram lo miró de reojo, con una expresión de asco.
—Ya me di cuenta.
Durante toda la semana se volvió habitual que tuviera náuseas matutinas, las que por suerte se iban por la tarde y así podía comer tranquilamente sin sacar todo.
Pero, al finalizar la semana, Yuuri tenía una visita a Shou Shimaron para llegar a un nuevo plan que beneficiaria a ambas partes. Conrart estaba con él, pero fue una odisea conseguir que Wolfram no lo acompañara.
—Quiero ir contigo Yuuri, siempre lo hago.
—Lo sé Wolf, pero es normal que te den náuseas cuando viajas en barco, seguramente ahora es mucho peor.
—No me importa, puedo soportarlo, pero no quiero que te vayas.
El maou abrazó suavemente al chico para calmarlo.
—Volveré pronto, te lo prometo.
Wolfram estaba en su cama listo para irse a dormir, o por lo menos lo intentaría, no le gustaba estar sin Yuuri, pero entendía que era un viaje importante. Había sido consciente que su ahora esposo era el rey de Shin Makoku desde que estaban solo comprometidos, así que comprendía que esas cosas podían pasar.
—Bebé—decía Wolfram con cariño mientras acariciaba su vientre apenas abultado—, esperemos que papi Yuuri no se tarde mucho.
Quedó más que sorprendido cuando al finalizar la frase, la puerta de su alcoba se abrió con fuerza.
—¿Yuuri? —el mazoku no se creía que su amado ya estuviera de regreso, solo habían pasado unas pocas horas—¿qué haces aquí?
—¿Sabes? Lo más importante para mí, eres tú y nuestros hijos, y no quiero dejarte solo en estos momentos, siempre me han dicho que yo no necesito hacer todos los viajes, así que les tomé la palabra, regresé con Conrart y Gunter y Yozak fueron en mi lugar.
—Pero, conoces a Saralegui.
—Le enviaré una carta.
Wolfram sonrió con ganas. Como amaba a ese chico.
