Descargo de responsabilidad: No soy dueño de Naruto.
- Hola - (persona hablando)
Hola (pensamiento)
Capítulo 2
Los días pasaron sin incidentes y rápidamente cumplí mi primera semana de haber despertado en esta nueva vida. La jefa del hospital, Nonō, venía bastante seguido a visitarme y a ver cómo iba mi "recuperación", digo "supuesta" porque yo mejor que nadie sé como me siento, y desde que desperté en este lugar no me he sentido para nada mal.
Claro, si dejamos de lado que mi cerebro casi se autodestruye al recuperar recuerdos que ni siquiera eran míos...
Fue increíblemente fácil entender que todos esos recuerdos que casi destruyen mi mente eran del antiguo portador de este cuerpo.
Pensar en él inevitablemente me llevaba a pensar en la forma en la que murió. Lo único que había en los recuerdos de Yuuki era la visión de unos ojos rojos con tres tomoes girando velozmente en ellos.
- El sharingan – murmuré.
Una vez logré organizar tanto mis recuerdos como los recuerdos de Yuuki pude crear una especie de idea de lo que estaba sucediendo.
Por más fantástico que sea, realmente parecía haber reencarnado, y como si eso no fuera lo suficientemente extraño, también había reencarnado en un mundo ficticio. Literalmente, este era el mundo de uno de los programas de televisión que Dante solía ver siempre que tenía algo de tiempo libre, Naruto era su nombre, al igual que el nombre del protagonista.
Lamentablemente, nunca le había prestado atención al programa, incluso cuando mi amigo me insistía tanto en verlo y cuando había visto uno o dos capítulos con él luego de que fuera un día en el que se sintiera particularmente insistente, no logré separar las cosas importantes de las secundarias, por lo que elegí creer que todo era importante. Desde la forma en las que estaban diseñados los equipos, hasta cosas obviamente importantes como que el mocoso rubio con bigotes que no dejaba de gritar sobre ser el líder de su aldea tenía un zorro dentro de su estómago o el niño de cabello negro que tuvo que ver a su hermano masacrar a toda su familia varias veces debido a una ilusión.
Para mi suerte, o molestia ya que tuve que ser yo quien formara una idea general de las cosas basándome en ambos conjuntos de recuerdos, pude formar una teoría de lo que podría haber sucedido con Yuuki.
Claro, la enorme cicatriz en forma de puñalada en donde debería estar uno de mis pulmones también podría haber tenido algo que ver...
Al parecer el hermano del que supuse era uno de los personajes principales, Sasuke, si mi memoria no me fallaba, había sido quien había acabado con la vida del antiguo portador de este cuerpo. Lo que obviamente dejaba la posibilidad de que pudiera ser un familiar de algún tipo de uno de los personajes principales de esta historia, cosa la cual no era necesariamente buena, pero supuse que tendría que aceptarlo y seguir adelante, después de todo, no podría simplemente saltar desde la ventana y tratar de conseguir otra oportunidad en cuanto a la elección de familia.
Otra de las cosas que rápidamente me había dado cuenta en el momento que supe con toda certeza que me encontraba en el mundo de Naruto, fue el hecho de que esta era una autentica aldea militar. Lo que significaba que con toda seguridad sería reclutado para formar parte del ejército de este lugar. Sin ir más lejos, el protagonista no debía ser mayor de 13 o 14 años en el momento que fue enviado junto a su equipo para proteger a un anciano y luchar con un tipo con una espada sorprendentemente enorme.
A ese pensamiento se sumaron los recuerdos de Yuuki que me dejaron en claro que ya había estado siendo entrenado para esto tanto por sus instructores de la academia como por un adolescente bastante agradable, Shisui, si no recordaba mal. Al parecer Yuuki había tenido una buena relación con el adolescente ya que este último no tuvo problemas en ayudar al niño a entrenar lanzando unas estrellas de metal a unos objetivos en un árbol en medio del bosque.
Si... si no supiera por los recuerdos de Yuuki que el adolescente era realmente agradable, entonces creería que eso que acabo de pensar es realmente turbio...
El adolescente también le había enseñado a pegar una hoja a su frente usando algo que ellos llamaron "chakra", una especie de energía mística sacada de quién sabe dónde que se dice es la fusión entre la energía del cuerpo y el alma. Para mi mala suerte, no había logrado replicar realmente la forma en la que Yuuki lograba utilizar esa energía para pegar una hoja a su cuerpo utilizando solo sus recuerdos, por lo que tuve que recurrir a una fuente externa de ayuda.
Preguntarle a Nonō sobre como utilizar el chakra para pegar una hoja a mi frente había sido una idea bastante buena para comenzar ya que la mujer era increíblemente buena explicando ese tipo de cosas, pero rápidamente me arrepentí cuando comenzó a creer que tenía alguna clase de amnesia y comenzó a hacerme preguntas sobre mis recuerdos y cosas como la academia, mis padres, mis amigos, etc. Por suerte, una vez entendió que no tenía amnesia y simplemente parecía haber olvidado como usar el chakra, me ayudó a practicar con eso y gradualmente pude pegar una hoja en mi frente, cosa de la cual estaba realmente orgulloso y luego de ese día comencé a practicar pegando todo lo que tenía a mi alcance a mi cuerpo.
Y así fue como me encontré en esta incómoda situación. Nonō junto a un anciano vestido con túnicas blancas y un sombrero rojo y blanco que parecía tener la forma de una pirámide con el kanji para fuego pintado en rojo en él me miraron mientras estaba parado a unos metros de la ventana, con un florero pegado en dos de mis dedos, varias hojas en los dedos de la otra mano y un portapapeles pegado en el dedo meñique de la mano que sostenía el florero, todo esto mientras trataba de mantener el equilibrio en un solo pie.
Pude notar la diversión tanto en el rostro del anciano como en el de la mujer y necesité de todo mi autocontrol ganado luego de varias situaciones en la que mi vida había estado al borde de la muerte como para no reaccionar de una manera avergonzada ni estúpida debido a mi público recién ganado.
- Es bueno ver que te has despertado animado, Yuuki-kun – la primera en abrir la boca fue Nonō. – Aunque me gustaría que dejaras ese florero de donde lo sacaste, no querrás tener que pagar por eso una vez que salgas de aquí.
- Huh, claro, Nonō-san – dije, recordando usar el honorifico adecuado para ella.
Una de las cosas que más me había costado incrustar en mi cerebro estos últimos días fue el hecho de que en este lugar, al igual que en el Japón de mi mundo, todos parecían usar honoríficos específicos para las personas. Los más importantes y principales en recordar fueron los; san, sama, dono, chan y kun.
Aun recuerdo cuando utilicé el "chan" para Nonō. Casi provoco que se ahogue con su café de la mañana y luego de eso me llevé una pequeña reprimenda sobre usar los honoríficos inadecuados para las personas.
Lentamente me puse de nuevo en mis dos pies y caminé hasta la mesita de luz que se encontraba junto a mi cama, allí dejé tanto el florero como el resto de cosas que había estado usando para jugar con mi chakra.
Una vez todo se encontraba en su lugar me senté en mi cama y observé al anciano. Sabía quien era tanto por los recuerdos de Yuuki como por los míos, él era el hokage, el jefe de esta aldea y líder de todo el ejército militar que vivía dentro de los muros de este lugar.
- Buenos días, hokage-sama – me incliné respetuosamente ante el hombre, aunque no demasiado como para ser considerado sumisión.
- Buenos días, Yuuki-kun. Veo que ya me conoces – respondió, dándome una mirada extraña.
¿Se supone que no debería conocerlo? No, no creo que sea eso, después de todo, este hombre parecía hacer bastantes caminatas por las calles de la aldea cuando Yuuki era aún más joven, además, no es como si en la academia el maestro del pobre Yuuki no hubiera intentado agobiar a sus estudiantes con todas las cosas increíbles que tanto este sujeto como sus predecesores y sucesor muerto hicieron durante sus vidas.
- Por supuesto, hokage-sama. Mi instructor de la academia parecía bastante... interesado en que supiéramos todos los logros del líder de nuestra aldea.
Una sonrisa incómoda se formó en el rostro del anciano antes de responder a mis palabras.
- Si... Daikoku-kun puede ser algo... apasionado cuando se trata de los hokages.
Asentí ante las palabras del anciano y nuevamente me dirigí a la que actualmente podría ser considerada algo así como mi medica de cabecera.
- Entonces, Nonō-san, ¿a qué debo tu visita en acompañamiento del hokage?
- Oh, cierto. Como ya pareces completamente recuperado te daremos el alta. Hokage-sama está aquí porque quería hablar de algo contigo en privado y yo simplemente estaba haciendo de guía. Así que mientras ustedes dos hablan, yo iré a rellenar algunos papeles para que todo esté listo para tu partida de aquí.
Con eso dicho, la mujer se dio media vuelta y salió por la puerta.
No pude evitar levantar una ceja ante la declaración de la mujer. ¿Por qué alguien tan importante como el hokage querría hablar con un niño al azar?
Oh, espera, creo saber de que se trata...
- Entonces, Yuuki-kun, Nonō-chan dice que no recuerdas mucho de... esa noche. ¿Es así?
Si, supuse que se trataría de esto. ¿Debería decirle que sé que el hermano mayor de Sasuke masacró a todo el clan Uchiha y probablemente haya sido el provocante de la muerte de Yuuki? ¿O simplemente debería actuar como que únicamente vi sus ojos y no decir nada al respecto? Hmm, difícil decisión.
Por el momento asentí únicamente, esperando que eso fuera una respuesta suficiente para el anciano. Pareció serlo ya que me devolvió el asentimiento y continuó hablando.
- Ya veo... Dime, ¿reconoces el nombre de Itachi? Uchiha Itachi.
Busqué momentáneamente en los recuerdos de Yuuki el nombre del hermano de Sasuke. Un recuerdo del padre de uno de los compañeros Uchiha de Yuuki en la academia hablando con otro sujeto destelló en mi mente, algo sobre la muerte de Shisui y un Uchiha Itachi siendo culpado por ello. Supuse que eso sería suficiente y respondí, agregando algunas pequeñas cosas de las cuales el hokage probablemente no sospecharía.
- Claro. Es el hijo mayor de nuestro jefe de clan.
- Bien. Tienes razón, Itachi es el hijo mayor del jefe de tu clan, Fugaku... seré sincero y directo contigo Yuuki-kun, ya que pareces bastante estable emocionalmente, a diferencia de... - la mirada del hokage se volvió distante y al darse cuenta de su pequeño deslizó levemente la cabeza para sacarse de la mente lo que sea que estuviera pensando y volvió a centrarse en el tema principal. - Itachi acabó con casi la totalidad del clan Uchiha. Los únicos sobrevivientes de eso fueron el otro hijo de Fugaku, Uchiha Sasuke, y tú.
Bueno... fue demasiado de mi parte el esperar que el líder de una aldea militar supiera algo de delicadeza al dar noticias como estas, pero no puedo quejarme, yo era igual en mi vida pasada.
Fingí lo mejor que pude el estar conmocionado durante algunos segundos. Sinceramente, no podía sentir nada más que indiferencia por esto, tal vez sentía algo de lástima por el pobre Sasuke, después de todo, tendría que vivir sabiendo que su hermano masacró a todo su clan, pero por mi parte, o bueno, por la de Yuuki, no había mucho que extrañar. El niño era huérfano, la vida en el hogar de acogida en el que había estado no había sido la mejor de todas y el único amigo verdadero que parecía tener era Shisui, pero claro, el niño ya había llorado su muerte días antes de que Itachi masacrara a todos.
- ¿Por qué? – pregunté. - ¿Por qué el heredero de nuestro clan haría eso?
- No lo sé – las palabras del hokage se oyeron genuinas, pero los varios recuerdos de Dante insultando al anciano por ser negligente con varias cosas me hacían tener mis dudas al respecto. – Nadie sabe por qué Itachi haría algo como eso.
- ¿Lo atraparon?
- Lamentablemente no. Cuando nos dimos cuenta de que algo extraño estaba pasando con el clan Uchiha, ya era tarde.
- Entiendo…
- Vine aquí a decirte eso, y otra cosa más.
- ¿Qué cosa?
- Actualmente el distrito del clan Uchiha se encuentra en estado de limpieza. Supondré que no tengo que explicarte las razones de que esto sea así.
Asentí ante las palabras ocultas dentro de la declaración del hokage. Es probable que una masacre como la que hizo Itachi dejara varias manchas en el lugar.
- Bien, entonces te diré lo que pasará ahora. Mientras nosotros limpiamos el complejo del clan Uchiha, tanto a Sasuke como a ti se les asignará un departamento dentro del distrito comercial en donde puedan quedarse hasta que todo esté preparado. Una vez todo ya esté resuelto, podrán regresar al distrito de Uchiha, claro, si es que así lo desean, si ese no es el caso, entonces pueden quedarse en el departamento.
En pocas palabras: mientras ellos limpian el lugar dejarán que dos niños de entre siete y ocho años vivan solos en un departamento y nos dan la opción de regresar a nuestros hogares o seguir viviendo en el departamento. Creo que hay bastantes cosas malas en lo que acaba de decir este hombre, pero sinceramente no estoy en posición de quejarme teniendo en cuenta nuestras circunstancias.
- Entiendo – dije.
- Perfecto. Oh, y casi lo olvido; tanto Sasuke como tú recibirán una asignación mensual para comprar cosas como comida o materiales de estudio mientras sigan yendo a la academia, o en caso de que alguno de ustedes quiera dejar la academia, entonces la asignación seguirá estando disponible hasta que cumpla la mayoría de edad y consiga un trabajo.
Las palabras del hokage sonaban como que ambas opciones estaban disponibles para los dos, pero incluso yo podía saber cuál era la opción preferida entre las dos para este hombre. Aun así, pensé un poco en la posibilidad de dejar la academia y dedicarme a alguna otra cosa. Tenía conocimiento en varias áreas que podrían darme una buena cantidad de dinero si comenzara a implementarlas en este lugar. Podría poner un restaurant y replicar recetas que conocía de mi mundo, o poner una barbería, o incluso una licorería o un bar.
Claro, esas serían buenas ideas siempre y cuando se implementaran en un mundo donde vivir siendo un civil no fuera más peligroso que vivir siendo un niño que forma parte de un enorme ejército de ninjas.
Por segunda vez desde que llegué a este mundo, odié el lugar donde tuve que renacer.
- Seguiré en la academia – dije, esperando que esa respuesta satisfaga al anciano.
Pareció ser así ya que una sonrisa se formo en el rostro del hokage antes de ponerse de pie y caminar hasta la puerta.
- Es bueno oír eso, Yuuki-kun. Nonō vendrá a darte tu alta del hospital y la dirección de tu nuevo hogar por el momento.
- Está bien. Gracias por la ayuda, hokage-sama.
El hokage salió de la habitación con una sonrisa evidente en el rostro y lo único que podía hacer desde mi lugar en la cama era pensar en todos los problemas que seguramente viviría a partir de ahora, aun más teniendo en cuenta que me encontraba en un mundo donde incluso los insectos podrían ser usadas como un arma letal. Y si eso no fuera suficiente, también era uno de los únicos sobrevivientes de un clan casi extinto.
