Descargo de responsabilidad: No soy dueño de Naruto.

- Hola - (persona hablando)

Hola (pensamiento)


Capítulo 3

- ¿Qué te parece, Yuuki-kun? ¿Es de tu agrado?

Miré mi reflejo en el espejo de pie que uno de los asistentes de Nonō había traído. La mujer había hecho que este mismo sujeto me trajera ropa ya que hasta el momento había estado usando la ropa que el hospital me había brindado luego de que la mía fuera desechada ya que literalmente tenía el agujero de una espada y mucha sangre en ella.

La ropa que me habían traído era; una camiseta de color azul oscuro y unos pantalones de chándal negros junto a unas sandalias igual de negras.

- Me gusta – dije, esperando que eso fuera suficiente. – Aunque preferiría otro tipo de calzado... - murmuré, aunque nadie pareció escucharlo.

Nota mental: buscar una tienda donde vendan zapatillas, o botas en su defecto.

- Perfecto. Entonces movámonos, no queremos hacer esperar a Sasuke-kun – dijo la mujer, juntando sus manos y comenzando a caminar hacia la puerta.

Hmm, me pregunto cómo será el niño Uchiha en persona. Lo poco que recuerdo de él es que parecía ser bastante melancólico y tenía una obsesión insana con asesinar a su hermano.

Caminé mientras trataba de acomodar mi cabello para que no cayera sobre mi rostro. Otra de las cosas que necesitaba urgentemente era un corte de cabello. No entendía como es que Yuuki había vivido tanto tiempo con el cabello cubriendo su rostro, yo había tenido que pasar solo una semana con el cabello así y ya había pensado en varias formas de como quitarle algo afilado a uno de los enfermeros que me traía la comida con tal de usarlo para cortarme algunos mechones de pelo.

Comenzamos a caminar por los pasillos del hospital y no pude evitar notar la gran cantidad de personas que parecía haber dentro de algunas habitaciones. Parecían estar diseñadas para contener d personas a la vez, lo que me hizo cuestionarme cómo era posible que me encontrara solo en mi habitación y no la compartiera con alguien más.

Supondré que se debe a que soy uno de los únicos dos Uchihas con vida dentro de este lugar y eso me otorga algunos privilegios.

Seguimos caminando un pocos más y mientras Nonō saludaba a las personas dentro del hospital yo me había dedicado a ver todo lo que estuviese a mi alrededor. Nunca antes había salido de mi habitación desde que desperté, no porque no pudiera ya que varios enfermeros me habían dicho que podría salir y caminar un poco por el hospital, que eso ayudaría a mi recuperación, pero sinceramente no deseaba pasear por el hospital de un lugar del que conocía poco y nada, así que simplemente me había decidido por quedarme en el único lugar que podía considerar "seguro" por el momento, el cual era mi habitación.

Mis pensamientos se detuvieron cuando vi a Nonō detener su caminata. Me detuve detrás de ella y esperé a que dijera o hiciera algo que me diera a entender la razón por la cual se había detenido.

- Espera aquí un momento, Yuuki-kun, veré si Sasuke-kun está listo y luego podré enseñarles cómo llegar a su departamento.

- Claro.

Luego de oír mi respuesta la mujer entró por la puerta que se encontraba a su derecha. Yo, por mi lado, decidí apoyar mi espalda en la pared al lado de la puerta, a la espera de que mi guía y mi recién ganado compañero de clan salieran de la habitación.

Cuando tenga tiempo necesitaré recorrer el pueblo o conseguir un mapa. Si viviré aquí a partir de ahora, entonces necesitaré saber dónde se encuentran lugares claves como el hospital o la academia, también necesitaré encontrar un trabajo en caso de que la asignación que el hokage planea darnos no sea suficiente para sobrevivir...

Un pequeño suspiro salió de mi boca al pensar en ello. No había muchos trabajos que un niño pudiese hacer realmente aparte de repartir periódicos, arreglar jardines o cuidar niños aún más pequeños, pero teniendo en cuenta que este lugar era una aldea militar donde la mayoría de sus habitantes probablemente eran ninjas, entonces lo de repartir periódicos sería algo complicado, lo mismo con el cuidado de niños. Era poco probable que alguien entrenado para matar desde una edad joven decida dejar a sus hijos a cargo de un extraño.

Entonces solo queda el arreglo de jardines...

- Siento que tengo 12 años nuevamente – suspiré, recordando momentáneamente mi infancia en mi vida pasada.

El dinero no había sido algo que nos sobrara, por lo que todos los integrantes de la familia habíamos tenido que comenzar a trabajar desde una edad temprana, pero eso no había sido algo que me molestara, ya que gracias a esos trabajos que había hecho desde pequeño es que había conocido a Dante.

- Me pregunto si ya habrá superado mi muerte – murmuré, pensando en mi mejor amigo.

- ¿Dijiste algo?

Me estremecí visiblemente cuando sentí un cálido aliento en mi oído. Al parecer me había metido demasiado en mis pensamientos y no me había percatado cuenta cuando Nonō salió de la habitación.

- No – respondí.

- Ya veo.

Miré a la mujer y rápidamente noté que detrás de ella parecía haber alguien. Moví un poco la cabeza y observé al nuevo integrante de nuestro grupo parado detrás de quien podría ser considerada mi médica de cabecera.

Uchiha Sasuke se veía tal y como había esperado. Ojos vacíos e hinchados, casi como si hubiese estado llorando toda la noche, cabello negro peinado para tomar la extraña forma del trasero de un pato, casi la misma ropa que yo con la única diferencia evidente en los colores de esta. Tenía un ceño fruncido en su rostro que lo había verse bastante irritado.

- Hola – dije, levantando mi mano en un saludo.

- Hm.

Oh, el famoso "Hm" Uchiha. Dante estaría encantado de oír esto... O irritado...

Simplemente me encogí de hombros, tomando eso como su forma de dar un "hola" y devolví mi mirada a nuestra guía quien parecía algo incómoda con la situación.

- Sasuke-kun, este de aquí es Yuuki-kun. Estoy segura de que el hokage ya te ha hablado de él antes.

- Hm.

- Creo que le agrado – dije, dejando que una pequeña sonrisa sarcástica se mostrara en mi rostro.

Nonō simplemente suspiró y nos guío fuera del hospital. El recorrido fue mucho más corto de lo que había pensado teniendo en cuenta lo que habíamos tardado en llegar desde mi habitación hasta la de Sasuke.

Una vez afuera pude ver lo grande que era realmente el hospital. Tenía tres pisos y estaba seguro de que había estado en el tercero teniendo en cuenta las buenas vistas que tenía desde la ventana de mi habitación.

- Muy bien, ahora que estamos afuera los guiaré a su departamento. Traten de prestar atención para saber cómo llegar al hospital en caso de que lo necesiten en alguna ocasión.

Ambos asentimos ante las palabras de la mujer y comenzamos a caminar junto a ella por las calles de tierra del pueblo.

No pude evitar que mi mirada cayera en los varios comercios que había por el camino. Desde una tienda de flores, hasta una tienda de lo que reconocí como espadas y estrellas ninjas, cerca de ellas había varios puestos de comida y algunos otros de cosas variadas. Era obvio que el hospital de Konoha se encontraba en una zona cercana al distrito comercial, o dentro de este.

Pasamos por un enorme parque y me asombré de la gran cantidad de árboles que parecía haber en el lugar. Había desde árboles pequeños hasta árboles un poco más grandes que una casa, obviamente no tanto como los de afuera de los muros que podían verse simplemente levantando un poco la cabeza, pero si lo suficiente como para ser escalables.

Una sonrisa se formó en mi rostro al ver a todos los niños jugando en el parque. Me recordó momentáneamente a cuando era pequeño y jugaba en lugar idénticos junto a Dante.

En poco tiempo llegamos a un enorme edificio. Era obvio que este debía ser el complejo de apartamentos. Lo comparé con los que había visto en mi vida anterior y no pude evitar notar que este era mucho más pequeño y simplón.

El lado bueno es que este lugar queda cerca del hospital y parece tener varios negocios de donde conseguir suministros cerca. Lo cual es bueno, ya que no tengo idea de cómo moverme por el pueblo sin perderme por el momento.

- Bien, entremos. Su habitación se encuentra en el segundo piso.

Seguimos a la jefa del hospital convertida en nuestra guía hacia dentro del edificio.

El interior era igual de simple que el exterior, lo cual era algo decepcionante ya que esperaba ver algo más shinobi, como armas colgadas en la pared o enormes pergaminos.

Noté levemente que no parecía haber un guardia de seguridad ni un recepcionista, lo cual me pareció un poco raro, pero lo dejé pasar como cosas normales en un mundo lleno de personas anormales.

Una vez subimos las escaleras comenzamos a caminar por un largo pasillo bien iluminado. Al llegar al final, nos encontramos con una puerta con el número 223 en la parte superior de esta.

Nonō sacó dos juegos de llaves de uno de sus bolsillos y nos las entregó tanto a Sasuke como a mí. Le di una mirada superficial a las llaves, notando que eran dos, probablemente una de la puerta de entrada al edificio y la otra para la habitación.

Al ver que ninguno de mis acompañantes parecía querer abrir la puerta, me adelanté y probé unas de las llaves. Por suerte fue la correcta y pude abrir la puerta, dándonos paso al interior.

- ¿Quieres pasar, Nonō-san? – pregunté, más por educación que por querer hacerla pasar realmente.

- Oh, no, no te preocupes, tengo que volver al hospital. Me tomé un pequeño descanso para mostrarles el camino hacia su hogar provisional, pero aún tengo demasiado trabajo por hacer.

- Ya veo. Entonces nos vemos luego, Nonō-san. Gracias por todo su cuidado – dije, terminando mis palabras con un leve asentimiento.

La mujer simplemente me sonrió y comenzó a caminar hacia las escaleras nuevamente mientras nos daba un último saludo levantando la mano por encima de hombro mientras caminaba.

Una vez que la mujer dejó mi vista, me giré para ver a mi compañero de vivienda temporal, pero me llevé una sorpresa al darme cuenta de que ya no estaba a mi lado.

- ¿Eh? ¿Dónde se metió?

Miré a mis alrededores, pero no parecía estar cerca, por curiosidad miré el interior del departamento y allí pude ver al único otro sobreviviente del clan Uchiha revisando el interior de nuestro departamento.

Bueno… es bastante silencioso, debo concederle eso.

Con ese pensamiento en mente, entré por la puerta, cerrándola detrás de mí y comencé a observar el interior de nuestro hogar temporal con el otro niño.

Si tuviera que definir el lugar con una sola palabra, sería: "cómodo". Era pequeño, había un sofá medianamente grande, un televisor delante de este último, una larga mesa a un lado con algunas sillas y una puerta corrediza que daba paso al balcón. A mi derecha había un pasillo que daba paso a otras dos puertas, probablemente las habitaciones, a mi izquierda había otra puerta y supuse que esa debía ser la cocina o el baño.

Sasuke parecía tener algo de curiosidad por la puerta a la izquierda ya que caminó hacia ella y la abrió. Dentro había una pequeña cocina con una alacena de madera bastante bien hecha y una nevera un tanto grande.

Ver que la puerta a mi izquierda daba paso a la cocina me dejó con una pregunta formándose en mi mente, así que comencé a caminar hacia una de las dos puertas en el pasillo de la derecha. Al abrirla me di cuenta de que no era una segunda habitación como había esperado, en realidad era el baño, lo que dejaba como resultado una cosa.

¿Tendremos que dormir en la misma habitación?

Sasuke caminó hacia donde estaba y abrió la otra puerta, dejando visible una habitación algo grande con dos camas en ella, dos mesitas de luz al lado de cada cama y una enorme ventana en frente de las camas.

Desde mi lugar pude ver la mirada del joven Uchiha. No parecía contento con tener que compartir habitación con lo que bien podría ser un extraño para él, pero rápidamente su molestia pasó a ser una aceptación resignada, cosa la cual me hizo sentir extrañamente ofendido, pero no lo demostré.

Caminé de regreso a la sala principal y me senté en uno de los extremos del sofá. Era bastante cómodo, algo que apreciaba profundamente ya que probablemente uno de nosotros terminaría durmiendo en él en algún momento para no hacer incómoda la convivencia.

Al sentir el otro extremo del sofá presionarse me di cuenta de que Sasuke se había sentado al igual que yo. Lo miré de reojo y rápidamente me di cuenta de que parecía querer iniciar una conversación, pero claro, no sabía cómo, así que decidí que lo ayudaría un poco.

- Es un lugar bastante cómodo – dije, estirándome un poco y posando la mirada en el techo.

- Hm.

- ¿Revisaste la nevera o la alacena?

- No.

Bueno, al menos conseguí que dijeras sus primeras palabras, siento que mi objetivo del día está finalizado.

- Ya veo… Si no hay nada tendremos que salir a hacer las compras.

- Hm.

Dejé salir un pequeño suspiro ante su regreso a los "hm".

Tratar de comunicarme con él será un obstáculo bastante grande si es que seguimos viviendo juntos luego de que limpien el distrito del clan.

- Dime… ¿conociste a alguien llamado Uchiha Shisui?

Realmente no sabía por qué pregunté eso. Tal vez era la curiosidad de saber cómo podría ser considerado el adolescente Uchiha desde el punto de vista de otra persona que no fuera Yuuki o porque no tenía algún otro tema de conversación real para usar con un niño que acaba de sufrir probablemente el peor trauma por el que alguien podría pasar.

No vino ninguna respuesta del otro niño, así que miré en su dirección para ver si seguía ahí y no se había escabullido silenciosamente una vez más.

Inconscientemente levanté una ceja al ver los ojos abiertos de par en par del otro Uchiha.

- ¿Sucede algo? – pregunté, curioso por su reacción.

Mi pregunta pareció sacarlo de su sorpresa momentánea y me miró nuevamente con esos ojos carentes de cualquier vida o emoción junto a su ya común ceño fruncido.

- ¿Cómo conoces a Shisui?

- Yo pregunté primero – respondí, mirando curioso como el ceño fruncido de Sasuke se hacía más profundo.

- Lo conocí – comenzó. – Era un amigo cercano de… ese hombre…

Supondré que con "ese hombre" se refiere a Itachi. Es probable que no se sienta cómodo hablando o recordándolo para el caso, así que sería mejor desviar ese tema lo mejor posible.

- Entiendo… Lo conocí practicando el lanzamiento de shurikens – dije, usando los recuerdos de Yuuki para explicar la relación del antiguo portador de este cuerpo con Shisui. – Me dijo que podría ayudarme y yo acepté. Era una persona bastante amigable. Me sentí muy triste el día que murió – mencioné, aunque realmente no sentía nada el por el adolescente, sabía que Yuuki se había sentido increíblemente deprimido luego de su muerte.

Noté momentáneamente que el otro niño se mordía el labio inferior, probablemente tratando de no soltar algún comentario indebido o tratando de no pensar en algo que quizás me molestaría o algo por el estilo. Realmente no era bueno leyendo a las personas, pero tendría que ser algo a practicar ya que me encontraba en lo que bien podría ser un mundo hostil para mí.

Dejando salir un pequeño suspiro me puse de pie.

- Bueno, creo que es momento de ver si el hokage nos dejó algo para no morir de hambre – en ese momento un pensamiento cruzó por mi mente y le hice una pregunta a Sasuke. – ¿El hokage te mencionó algo sobre una ayuda monetaria?

- Lo hizo – respondió. – De hecho, me dijo que a la noche pasaría por el departamento y me daría mi asignación del mes.

Wow, es la mayor cantidad de palabras seguidas que ha dicho hasta el momento, este es un progreso maravilloso. Quizás en poco tiempo logre que deje de decir "Hm".

- Ya veo. Entonces tendremos que esperar si es que queremos comprar alguna cosa. Con algo de suerte nos dejó comida o algo para prepararla en la nevera – dije, caminando hacia dicha nevera con la esperanza de que haya al menos un poco de carne.

Mientras comenzaba a inspeccionar la cocina en busca de alimentos, podía casi palpar las ansias del otro Uchihas de querer preguntar algo, algo que probablemente tuviera que ver con el asesinato del clan, lo que explicaría por qué parecía tan incómodo al respecto.

Esperé a que tomara el valor que aun parecía necesitar y observé la alacena. Había un juego de vajillas azules bastante lindas las cuales decidí al instante que me llevaría de este lugar cuando el complejo del clan Uchiha estuviese limpio. Abrí la nevera y dejé salir un suspiro de alivio que, al ver no solo carne dentro de ella, sino que también algo de fruta y varias verduras.

Noté de pasada que también parecía haber leche y recordaba haber visto una caja con huevos en la mesada de la cocina.

Hmm, tengo las cosas necesarias para preparar un desayuno o una merienda. Pero necesitaremos comprar más cosas si es que queremos cenar o si queremos seguir comiendo durante más de dos días.

- ¿Cómo fue?

Oí la pregunta de Sasuke viniendo desde la sala principal. Su voz se oía bastante baja, tanto que, si no hubiese estado esperando la pregunta, probablemente nunca la hubiese oído.

- ¿Qué cosa? – devolví la pregunta.

- Esa noche. ¿Cómo te cruzaste con él?

Bueno... no esperaba que preguntara algo como eso.

Pensé en la pregunta del joven Uchiha por un momento mientras buscaba en los recuerdos de Yuuki una respuesta que pudiera saciar la morbosa curiosidad del niño.

- No recuerdo bien como fue – admití. – Simplemente sé que estaba en el hogar de acogida al que van todos los huérfanos Uchihas dentro del distrito, de repente, un par de ojos de sharingan me miraron desde la oscuridad y luego no recuerdo nada más.

Luego de responder no volví a escuchar ningún otro sonido proveniente de la sala, así que por mera curiosidad salí de la cocina, dejando sobre la mesada las cosas que utilizaría para preparar la merienda más tarde.

Al cruzar por la puerta observé el sofá y allí pude ver a Sasuke mirando fijamente el televisor apagado con los ojos desenfocados. Era extraño ver al otro niño con esa mirada en los ojos, así que me acerqué y pasé la mano por delante de sus ojos, esperando que eso lo sacara de sus pensamientos.

- Lo vi – dijo de repente, haciéndome detener mis intentos de llamar su atención. – Vi cómo te apuñaló en el pecho en tu habitación dentro del hogar de acogida. También lo vi hacerle lo mismo al resto de personas que vivían allí. Lo vi hacerlo durante 72 horas – terminó de explicar, apretando tanto su puño que sus nudillos comenzaron a ponerse blancos.

Eso... es inquietante... No creo que sea sano para nadie el tener que ver a alguien que viste morir quien sabe cuántas veces caminar por el departamento en el que te estás quedando temporalmente. Creo que se sentiría como vivir con un fantasma.

Inconscientemente toqué la zona de mi pulmón derecho, en donde sabía que estaba la cicatriz.

Lentamente me senté a su lado y puse una de mis manos en su espalda, ignorando el estremecimiento de su cuerpo ante mi acción y comencé a frotar círculos en ella. Nunca antes había sido bueno para ayudar a las personas a lidiar con sus emociones, normalmente era Dante quien se encargaba de ello, pero para mi mala suerte no estaba aquí para ayudarme.

- Eso debió ser horrible – murmuré.

- Voy a matarlo.

No me sorprendí ante las fuertes palabras de provenientes de Sasuke, después de todo, recordaba a Dante quejarse sobre el niño obsesionado con vengarse de su hermano, tanto que casi mata al protagonista en su camino de búsqueda de poder.

- Lo voy a encontrar y lo voy a matar – continuó, su voz convirtiéndose en un gruñido casi similar al de un perro rabioso. – Vengaré al clan y luego lo reviviré de entre las cenizas.

Por alguna razón siento que no me está incluyendo cuando habla sobre revivir al clan. Aunque tampoco es que me moleste. Sinceramente no me desagrada la idea de formar una familia, ¿pero formarla en un lugar como este? ¿un lugar que entrena niños desde edades tempranas para meterlos dentro de la fuerza militar del pueblo? No termina de convencerme.

- Sabes – comencé. – Si restauras al clan, entonces te convertirías en el jefe de este teniendo en cuenta que eres hijo de Fugaku-sama... ¿Entonces cuando lo restaures debería llamarte Sasuke-sama? – pregunté, tratando de distraerlo para sacar un poco de esos pensamientos fratricidas de su mente.

El niño simplemente se quedó callado y me miró con unos ojos tan vacío como la misma nada y un ceño fruncido que era más divertido que otra cosa teniendo en cuenta su edad.

- Hm.

- Hey, finalmente logramos tener una conversación real sin que dijeras "hm", no acabes con eso justo ahora.

- Hm.

Un suspiro salió de mi boca al darme cuenta de que probablemente no lograría sacar más palabras del otro niño.

- ¿Quieres comer algo? – pregunté.

- Hm.

Tranquilo Nico, no golpees al niño traumatizado, su hermano asesinó a toda su familia y lo obligó a verlo por más de 24 horas...

Tomé profundas respiraciones y me levanté del sofá, necesitaba hacer alguna cosa antes de que el hokage viniera a traernos el dinero, de lo contrario trataría de hablar con el mocoso de los "Hm" y eso no terminaría bien para él.