Descargo de responsabilidad: No soy dueño de Naruto.

- Hola - (persona hablando)

Hola (pensamiento)


Capítulo 5

Caminé tranquilamente por las calles de Konoha mientras observaba detenidamente los precios en cada tienda por la que pasaba. Al parecer, el dinero que el hokage nos había proporcionado nos serviría para más de un mes, incluso podría llegar a afirmar que dependiendo de cuanto consumiéramos tanto Sasuke como yo, es probable que nos sobrara dinero incluso para cuando nos diera el apoyo monetario del próximo mes.

Es sorprendente lo baratas que son algunas cosas en este lugar. Por 30 ryō podrías comprar alrededor de 2 kilos de manzanas y, pero, por otro lado, por 45 ryō solo podrías comprar un kilo de carne. Lo que significa que con el dinero que le da el hokage a uno solo de nosotros podríamos comprar alrededor de 150 kilos de manzanas o 100 de carne…

Era una obscenidad si lo pensabas, el problema radicaba en que no podríamos vivir a base de manzanas y carne. Tendríamos que comprar muchas más cosas, sin contar las armas y ese tipo de cosas para la academia.

Por lo que había deducido según los recuerdos de Yuuki, la mayoría de cosas relacionadas con la profesión de los shinobis eran increíblemente caras. Cosas como los shurikens o kunais, cosas básicas e indispensables para un ninja en entrenamiento, valían aproximadamente el triple de lo que valía un kilo de manzanas. Lo que significaba que con el dinero que recibiría cada uno podríamos comprar cerca de 15 kunais y shurikens para cada uno una vez dejáramos la academia.

Por suerte ese lugar te proporciona las herramientas para poder practicar, de lo contrario los huérfanos o personas de bajos recursos no podrían sustentar el consumo de herramientas que sus hijos harían en 6 años de academia shinobi.

Mi atención fue llamada por una repentina conmoción a unas calles de donde había estado caminando. Al observar, me di cuenta de que un grupo algo grande de aldeanos parecían estar rodeando algo, pero desde mi lugar no podía ver que era, y estaba seguro de que si me alejaba de esta calle entonces no sabría como regresar al departamento, y sería bastante vergonzoso caminar por las calles preguntándole a los aldeanos si tenían alguna idea de cómo volver a mi edificio de departamentos.

Por el momento seguiré caminando en dirección recta, al menos así sé que simplemente debo caminar hacia atrás para regresar.

Con esa decisión tomada, seguí caminando, recolectando algunas cosas simples como pan y verduras en algunos negocios que parecían tener las cosas un poco más baratas. Al regresar probablemente tendría que cocinar yo debido a que dudaba seriamente que Sasuke quisiera cocinarme, así que iría recogiendo las cosas para preparar un buen almuerzo.

Mi atención fue nuevamente llamada, pero esta vez desde detrás de mí. Por alguna razón un mal presentimiento comenzaba a formarse dentro de mi cuerpo y la incómoda sensación de estar siendo observado que había sentido desde que dejé el hospital se esfumó por un momento.

Al darme la vuelta solo pude ver un niño rubio con un extraño conjunto naranja corriendo a gran velocidad hacia mí. Detrás de él, un gran grupo de aldeanos bastante enfurecidos corrían como si lo estuviesen persiguiendo.

Tomando la primera opción que apareció en mi mente, me moví hacia un lado del camino, dejando pasar al extraño niño que parecía tener bigotes de gato.

Espera… rubio, conjunto naranja, bigotes de gato… ¿Ese niño es el protagonista?

Volví a mirar al niño, esta vez a su espalda, donde el símbolo de un remolino rojo era visible para quien quisiera mirar.

Naruto, si mi memoria no falla.

Segundos después, la estampida de aldeanos enfurecidos pasó por delante de mí, corriendo al niño como si sus vidas dependieran de ello.

- ¿Cómo es posible que Hokage-sama deje a esa cosa vivir dentro del pueblo?

- Lo sé… Vivo con el temor de despertar un día y ver que el mocoso se convirtió en esa bestia para así acabar con el trabajo que inició hace 7 años…

- ¿Oigan ustedes dos, cierren la boca, no ven quién está cerca?

El trío de mujeres me miró de manera mal disimulada al darse cuenta de que las había estado observando susurrar cosas relativamente cerca de mí sobre el niño rubio que acababa de pasar siendo perseguido.

Podía ver el nerviosismo en sus rostros claro como el día. No entendía la razón por la cual estaban tan nerviosas, no era como si yo fuera un familiar del niño o algo por el estilo, pero tampoco era como que me interesara tanto como para preguntar, así que simplemente comencé a caminar de regreso al departamento al darme cuenta de que ya tenía todas las cosas que necesitaría para preparar el almuerzo.

Al pasar por al lado de las mujeres una idea malvada se formó en mi mente y las dejé con un último mensaje mío.

- Lo oí todo.

Un pequeño jadeo salió de una de las tres mujeres, aunque no podría saber de cual, ya que no las estaba observando, pero de lo que estaba completamente seguro era de que las tres debían estar completamente nerviosas ya que al menos dos de ellas parecían querer decir algo, pero el tartamudeo en sus palabras no las dejaba formular una oración coherente.

Je, debo recordar esto. Al parecer a las personas de aquí no les gusta que sepa sobre el mocoso rubio y su pequeño gran amigo dentro de su estómago.

Luego de caminar un par de pasos lejos de las mujeres sentí como la sensación de estar siendo observado volvía a implantarse sobre mí, pero esta vez parecía haber sido multiplicada miles de veces. Ahora sentía que había cientos de personas mirándome a la vez y eso comenzaba a ponerme increíblemente incómodo.

Dios… necesito llegar al departamento ahora mismo…

- Huh… Hola, Uchiha-kun.

Moví la mirada en la dirección de donde vino la voz y fui recibido por la presencia de una señora mayor que no conocía. No había nada resaltable en su aspecto por el hecho de que venía acompañada de otra mujer y ambas me miraban como si tuviera alguna clase de enfermedad terminal y estuviera a pocas horas de morir.

- Hola – respondí, sin saber el nombre de la mujer ni la razón por la cual que me estaba hablando.

Aun podía sentir las miradas sobre mí, lo que hacía que detenerme en este lugar y para iniciar una conversación con un completo extraño no parecía ser una buena idea.

- Solo quería darte mi más sincero pésame por lo sucedido con las personas de tu clan. Quería que supieras que, si en algún momento necesitas algo, incluso si es algo tan insignificante como simplemente hablar entonces puedes venir conmigo. Tengo una pequeña tienda de té al final del camino, por lo que será fácil encontrarme.

- Oh… Gracias, señorita…

- ¡Oh! Lamento mi falta de educación. Mi nombre es Yumiko.

- Entiendo. Gracias, Yumiko-san, aprecio su gesto.

Luego de eso la otra mujer se adelantó y dijo exactamente lo mismo que Yumiko había dicho.

Literalmente, lo único que había cambiado entre sus palabras y las de la anciana antes que ella fueron el lugar de trabajo y alguna que otra variación en la forma de mencionar que podría ir a hablar con ella. También mencionó algo sobre sus nietos y que podríamos ser amigos, pero no le presté demasiada atención y simplemente asentí con una sonrisa en el rostro.

Una vez que la mujer había terminado de hablar me alejé, sin saber que pensar realmente. Por alguna razón sentía que esas ancianas no se habían acercado a mí únicamente para darme sus condolencias, sentía que había un motivo oculto en sus palabras amables…

Mucho más para la segunda… parecía bastante insistente en que fuera a jugar con sus nietos…

Sacudí un poco la cabeza para quitar esos pensamientos de mi mente y seguí mi camino. De vez en cuando movía la mirada hacia alguna dirección aleatoria y en la mayoría de los casos había al menos 2 personas mirándome con lo que solo podía suponer que era lástima.

- Hola, Uchiha-san.

Me detuve en mi camino para ver a un grupo de no menos de 5 personas esperándome. Me miraban con los mismos rostros de lástima que el resto de personas por el camino y no pude evitar soltar un suspiro mental al darme cuenta de lo que probablemente vendría a continuación.

- Hola.

- Solo nos acercábamos para darte nuestras condolencias por lo ocurrido con tu familia…

Tierra, por favor, trágame.


Una vez llegué a la puerta de entrada del edificio de apartamentos dejé salir un suspiro.

Alrededor de 15 personas en total se me habían acercado para darme sus condolencias y estaba a solo 3 condolencias más de gritarle a alguien.

Dejé escapar un último suspiro y simplemente caminé hacia el departamento. No quería pensar en todas esas personas que me detuvieron por la calle para hablarme, de lo contrario me molestaría ya que la mayoría de ellos trataron de convencerme para ir a sus negocios o sus hogares, como si me estuviesen haciendo un favor invitándome a sus hogares.

Ugh, ya me molesté.

Seguí caminando hasta llegar a la puerta del departamento y saqué el juego de llaves que Nonō me había entregado el día que llegamos a este lugar. Abrí la puerta y entré, cerrándola detrás de mí y dejando las llaves en el llavero al lado de la puerta.

- Buenos días, Yuuki-kun.

Levanté la mirada al oír la voz de una persona que ya conocía.

Instintivamente me puse firme al ver la figura del líder de la aldea sentada en la sala del departamento y rápidamente le di un asentimiento de reconocimiento.

- Buenos días, Hokage-sama. ¿A qué debo esta visita?

- Vine a traerles esto a ti y a Sasuke-kun – dijo, levantando dos mochilas del suelo junto a sus pies. – Son algunas cosas que pudimos recuperar del complejo de Uchiha para ustedes, también algunas cosas que seguramente necesitarán para su regreso a la academia.

- Oh… Ya veo.

- Supuse que Sasuke-kun o tú estarían aquí cuando viniera, pero al parecer llegué cuando no había nadie, así que decidí esperar un momento dentro hasta que alguno llegara y pudiera dejarles las cosas.

Eso me genera demasiadas preguntas. La principal y más preocupante es la de; ¿cómo diablos logró entrar aquí sin una llave? Aunque bueno, teniendo en cuenta que fue él quien hizo los arreglos del departamento para nosotros, no sería extraño pensar que podría haber hecho un juego de llaves para sí mismo.

- Entiendo.

- ¿Sucedió algo? Parecías bastante agotado al entrar.

Si… sería estúpido de mi parte creer que no se daría cuenta de eso.

- Oh, tranquilo, no era nada importante.

La mirada que el hokage me estaba dando en este momento me dejaba bastante en claro que no estaba comprando mi mentira.

Dejé salir un leve suspiro y caminé hacia la cocina donde dejé las bolsas de las compras, luego regresé nuevamente a la sala y me senté en la mesa con el hokage.

- Solo estaba algo agobiado de toda la atención que las personas parecían estarme dando por lo ocurrido con el clan…

- Ya veo… Tal vez solo querían dar sus condolencias. Muchos de ellos podrían haber sido amigos de Uchihas o personas que vivieran dentro del distrito, quizás sentían que debían hacerte saber lo mal que se sentía por lo sucedido con el clan.

- Lo sé, pero no puedo evitar pensar que más de uno tenía una intención oculta al hablar conmigo.

- ¿Intención oculta?

- Si… Es extraño, pero siento como si estuviesen ocultando sus verdaderas intenciones al hablar conmigo. Es similar a cuando siento que alguien me está observando, es desagradable pero no puedo hacer nada al respecto.

- ¿Saber que alguien te está observando? ¿Podrías hablarme más de eso?

Miré al hokage por un momento. Parecía realmente curioso, pero había un brillo de algo en sus ojos, algo que me decía que esto podría ser tan bueno como malo para mí.

Aun con ese pensamiento en mente me arriesgué y le hablé sobre la sensación de estar siendo observado que había estado teniendo desde que dejé el hospital y la manera en la que había desaparecido cuando me crucé con el mocoso de la bestia en el estómago.

- Yuuki-kun, ¿podrías hacerme un favor?

- Huh, claro. ¿Qué desea?

- ¿Podrías decirme si en este momento te sientes observado?

Levanté inconscientemente una ceja al oír la petición del anciano. No entendía por qué parecía estarle prestando tanta atención a algo como esto, pero no iba a cuestionar a al líder de un enorme ejército ninja entrenado para asesinar cuando diera una simple seña con una mano.

- Lo hago – admití. – Pero es raro. Nunca antes me había sentido así aquí dentro, normalmente sucede cuando salgo al balcón o cuando estoy por las calles, aunque bueno, solo ha pasado desde que dejé el hospital, así que no tengo mucho para decir al respecto.

- ¿Podrías decirme desde donde te sientes observado? ¿O si sabes cuantas miradas tienes sobre ti?

- ¿Entonces si había alguien observándome? – pregunté, tomando las palabras del anciano como una confirmación a mis dudas.

- Neko, muéstrate.

Ni medio segundo después de que el hokage dijera eso una persona pareció materializarse de la nada junto a él. Parecía ser una mujer, tenía el cabello largo y de color morado, una especie de armadura metálica que dejaba al descubierto sus brazos y hombros, también tenía protectores de brazo metálicos y una espada atada a su espalda. Para finalizar su aspecto, tenía un extraño tatuaje rojo en su hombro derecho y llevaba una máscara que tenía una leve similitud con el rostro de un gato.

- A sus órdenes, hokage-sama.

Tuve que contener un estremecimiento al ver a una mujer con una espada en la espada aparecer de la nada en la sala de mi departamento.

Esto me dejaba bastante en claro que este lugar no era para nada seguro para Sasuke o para mí. Si alguien así podía entrar como si nada a este lugar con solo dos palabras del hokage entonces es probable que cualquiera pudiera, lo que no me dejaría dormir tranquilo ahora que lo sabía.

Espera… Básicamente admitió que alguien me había estado observando y esta mujer apareció luego de que se lo mencionara, ¿entonces es ella quien me ha estado observando todo este tiempo? ¿enviaron a una posible asesina a observarme? ¿y qué se supone que debía observar en primer lugar? ¿qué se supone que debía hacer si hacía algo indebido? ¿matarme?

Un millar de preguntas comenzó a formarse dentro de mi mente en un lapso increíblemente corto de tiempo, pero fui rápidamente sacado de mis pensamientos al oír al hokage dirigirse a mí nuevamente.

- Esta aquí es Neko, una Anbu de mi guardia, le encargué el observarte por si alguien intentaba algo gracioso contigo luego de dejar el hospital.

- ¿Algo gracioso?

- Secuestro, asesinato, ese tipo de cosas.

- Oh…

- Yuuki-kun, necesitas darte cuenta de que eres uno de los únicos 2 Uchihas con vida dentro del pueblo actualmente. Muchas aldeas no escatimarían en shinobi con tal de secuestrarte a ti o a Sasuke-kun con el objetivo de recrear un clan Uchiha dentro de su aldea, o, en el peor de los casos, asesinarlos con tal de que Konoha nunca tenga un segundo clan Uchiha.

Bueno… sinceramente no había pensado en esa posibilidad… ¡Genial! Ahora me convertiré en un paranoico que cree que todos podrían ser shinobis enemigos intentando secuestrarme o asesinarme. Gracias Hokage.

- Entiendo. ¿Entonces se supone que ella es algo así como mi guardaespaldas?

- Exacto.

- ¿Sasuke también tiene su propio guardaespaldas?

- Así es.

- ¿Y qué se supone que es un anbu?

Si es parte de su guardia entonces no es difícil de suponer que debe ser algo así como las fuerzas especiales o similar.

- Es uno de los rangos más altos a los que un shinobi puede aspirar. ¿Te explicaron en la academia como funcionan los rangos shinobis?

Busqué en los recuerdos de Yuuki alguna explicación sobre eso, pero solo pude encontrar algo sobre los estudiantes convirtiéndose en genin y luego en chunin. Eso no parecía ser suficiente, así que simplemente negué con la cabeza.

- Entiendo. Los rangos se dividen en 5: Genin, Chunin, Jonin, Anbu y, por último, pero no por eso menos importante, el Kage. Hay algo así como rangos secundarios en cosas como Jonin y Anbu, pero no son importantes ahora.

- ¿Entonces un ninja debe pasar por esos cuatro rangos para llegar a ser Kage?

- No necesariamente. Yo nunca fui un anbu y terminé siendo hokage, pero ayuda bastante que un ninja tenga un rango alto para ser una opción para Kage. Sin ir más lejos, todos los ninjas que fueron hokages eran jonins antes, a excepción del primero, por obvias razones.

- Ya veo.

- ¿Tienes planeado convertirte en hokage? – preguntó.

- No realmente – me encogí de hombros. - Solo tenía curiosidad.

Mi mirada se desvió involuntariamente a la anbu arrodillada al lado del hokage.

Entonces esta persona es algo así como mi guardaespaldas personal… Supongo que no está tan mal. Claro, si quitamos el hecho de que posiblemente estará la mayor parte del día espiándome desde la oscuridad al asecho de cualquiera que intente hacer "algo gracioso".

- Es bueno finalmente conocer a mi acosador – dije, mirando fijamente a la anbu. – Un gusto, soy Uchiha Yuuki, aunque eso ya lo sabías – extendí mi mano, esperando un apretón, pero la mujer siguió arrodillada al lado del hokage como si no hubiese oído mis palabras.

Hmm… genial, mi guardaespaldas no parece querer comunicarse conmigo… Ahora tendré que vivir con un niño traumado que solo saber decir "hm" la mayor parte del día y una asesina acosadora de cabello color fantasía que me observará desde las sombras hasta quién sabe cuándo… ¿Por qué no pude renacer en una historia alegre donde todas las personas son amables?

- Bueno, creo que ya viene siendo hora de que me retire. No puedo irme durante tanto tiempo de la oficina o el papeleo se acumulará – dijo el hokage, levantándose y llamando mi atención que había sido exclusivamente para el anbu arrodillado.

- ¿Está seguro de que no quiere quedarse a comer algo? Estaba a punto de preparar el almuerzo para Sasuke y para mí, pero parece que terminaré comiendo solo ya que Sasuke no está aquí.

- Me gustaría aceptar, Yuuki-kun, pero las labores del Hokage exigen mi atención.

El anciano caminó hacia la puerta, el anbu parecía haber desaparecido en algún momento de nuestro breve cruce de palabras y supuse que se debió esconder en alguna sombra como había estado haciendo hasta ahora.

- Antes de irme debo decirte algo – el anciano se giró para verme a los ojos y pude ver como si expresión tranquila parecía haber sido cambiada por una triste y agotada. – El funeral de los miembros de tu clan será mañana por la mañana. Neko vendrá a buscarlo tanto a Sasuke-kun como a ti cuando sea la hora.

Me sorprendí un poco al oír eso. Uno creería que el funeral ya habría sido hecho teniendo en cuanta que más de una semana había pasado desde esa noche hasta ahora, pero no sería tan raro pensar que tal vez querrían que los 2 últimos miembros del clan Uchiha estuviesen presente para el funeral de sus compañeros miembros del clan.

- Entiendo.

- Bien, entonces me retiro. Que tengas un buen día, Yuuki-kun.

- Usted también, Hokage-sama.

Luego de eso el anciano salió del departamento y cerró la puerta detrás de sí.

Por mi parte, comencé a mirar el departamento desde mi lugar en la mesa esperando encontrar una pizca de color morado por algún lado, pero no encontré nada, lo cual era algo esperado, después de todo era un anbu, se supone que era el rango por debajo del hokage, así que sería decepcionante si pudiera encontrarla solo con la mirada.

Mis pensamientos se desviaron a lo que el hokage dijo del funeral. Sería una completa mentira decir que no tenía curiosidad de saber como reaccionaría Sasuke al enterarse de esto.

- Me pregunto como tomara el hecho de que al igual que yo, tiene un acosador acechándolo en las sombras...