Capítulo 5: Celos.
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Era increíble el pensar como las cosas podían cambiar.
Si miraba atrás veía con nostalgia aquellos días en la academia que jamás volverían.
Había pasado un año desde su graduación y su pequeña se perfilaba como una de las mejores en su clase. Tenía una buena relación con su equipo, sus compañeros Shino y Kiba eran de gran apoyo, aunque el primero era muy callado y el otro muy ruidoso se sentía muy cómoda y feliz con ellos.
Conforme pasaban los días miraba poco a sus excompañeros especialmente a Sasuke Uchiha a quien su padre lo entrenaba para ser miembro de la policía. A Itachi por otro lado tampoco era que lo viese seguido, después de ese dia en que se había portado tan esplendido con ella unas cinco veces lo había visto; la primera cuando lo vio junto a Shisui salir de la aldea, supuso esa vez que saldría de misión; la segunda y tercera vez saliendo de la oficina del Hokage -Buenas tardes Hinata chan- le había dicho en ambas ocasiones, saludando con la mano y dedicándole una gran sonrisa. Era evidente que no lo sabia porque su madurez le permitía actuar de manera normal pero por dentro se derretía y sonaba despierta de vez en cuando, la cuarta en el puesto de ramen con su hermano Sasuke y la quinta; esa tarde cuando sintió por primera vez que algo dentro de ella se rompía, un dolor tan inmenso en el alma que le fue prácticamente insoportable y rápidamente se había ido a llorar en la privacidad de su habitación. Esa tarde había comenzado muy bien, recién llegaba de una misión junto a Kurenai sensei y su equipo cuando al voltear lo vio en la tienda de dangos en ese momento sonrió pues hacia más de dos meses que lo había visto. No cambiaba seguía siendo el mismo chico de sonrisa encantadora y hermoso rostro por el que suspiraba, pero su sonrisa se desvaneció cuando a su lado se sentó una joven de cabello castaño, el cual le llegaba un poco más allá de la espalda medio, de pantalón azul marino y blusa color lila que mostraba el símbolo del clan al que ambos pertenecían, colocaba su cabeza en el hombro de él y veía como su amado le sonreía de la misma forma (o eso creyó) que le sonreía a ella, luego los vios entrelazar sus manos y de pronto un pinchazo en el pecho apareció cuando Itachi se acerco a ella y lentamente juntaron sus labios. La Hyuga para ese momento entendía lo que era una relación y comenzaba a entender un poco mas el amor; Itachi era tan delicado y la acariciaba tan suavemente que parecía mentira que algo así pudiese existir, sus ojos permanecieron cerrados todo el momento y entendió que era la forma en la que las parejas enamoradas transmitían de forma más pura sus sentimientos "la amaba" y era el primer paso a perderlo.
Por tal motivo se encontraba ese día llorándole a una almohada repitiendo una y otra vez la imagen de aquella chica ¿Qué tiene ella que no tenga yo?, se pregunto frente al espejo con el rostro completamente rojo y ríos de lagrimas que escurrían del mismo; su cabello era largo y ella se esmeraba en mantenerlo corto, su ropa dejaba al descubierto un cuerpo bien formado, no tan exagerado como el de su amiga Ino, pero si lo suficiente para que se notase una cintura pequeña y bien definida, buenas caderas y senos no tan exagerados pero llamativos cuando ella se ocupaba de ocultar absolutamente todo eso que aun odiaba y escondía celosamente con chamarras enormes y ropa anticuada. Hinata bajo el zipper de su ropa y se vio al espejo, la camiseta que llevaba puesta se cenia como todos los días a su cuerpo incluso más, en ese último año habían crecido un poco mas pues notaba como la ropa interior comenzaba a apretarle y el tamaño ya no era suficiente como para contener sus pechos dentro del sostén, " Y si a el le gustaban las chicas más modernas" pensó sacando la ropa de sus cajones y closet y viéndola detenidamente, luego llevo las manos a su cabello y bajo lentamente hasta que dejo de sentirlo cuando llego al lóbulo de su oreja "y si le gustan las niñas con cabello largo" pensó de nuevo un poco más calmada.
Hinata había entendido ese día que los cambios a veces eran buenos, el odiar su cuerpo y lamentarse, no le iba a llevar a nada pues era un proceso totalmente natural, era el ciclo de la vida y debía comenzar a aceptarlo, poco a poco iría aceptándolo hasta sentirse cómoda con ella misma.
Por lo pronto dejaría que cortarse el cabello y de peinarse como si todavía tuviera cinco años y comenzaría a vestirse mas acorde a su edad.
Esa noche rezo para que la relación que tenia con la chica terminase pronto.
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14 Años.
El tiempo transcurrió y el cabello de Hinata se veía visiblemente mas largo, llegaba un poco más debajo de su hombro y se esmeraba en asearlo y cuidarlo para que siempre se viese bien.
Desafortunadamente Itachi continuaba con la chica, pero ella había tenido ya su primera cita con un chico del clan Hyuga y actualmente salía con Naruto Uzumaki. Se impresiono bastante al ver como algunos chicos gustaban de un cabello largo, de hecho, había recibido bastantes elogios por ese motivo, aunque continuase vistiéndose como esquimal. La relación con Naruto le agradaba y disfrutaba su compañía, pero cada que veía a Itachi pasear con aquella chica se incomodaba y aunque le dolía poco a poco dejaba d sentir ganas de llorar, en cambio apretaba los puños, sentía dolor de estomago y rechinaba los dientes "estas celosa" le dijo su sirvienta ignorando el nombre del susodicho cuando esta le conto. Hinata abrió los ojos negando y se fue a su habitación.
Al día siguiente por casualidad de la vida, se lo había topado al salir de la oficina del Hokage -Itachi san- lo llamo tímidamente, estaba nerviosa, demasiado.
-Hola Hinata chan- saludo como siempre lo hacía, ella volvió a perderse en su sonrisa- ¿Cómo te va?
- ¿Podemos hablar un momento? - pregunto jugueteando con los dedos. La sonrisa de Itachi se desvaneció y tembló por dentro, ¿de nuevo?, se pregunto viendo lo nerviosa que estaba. Después de todo la pequeña Hyuga era persistente – Si- contesto pues sabía que no podía hacerle el feo, no tenía el corazón para hacerlo, aun veía a ese pequeña que lloraba en el cementerio.
-Itachi san- volvió a pronunciar, mientras caminaban por la aldea- Yo quería preguntarle si…-trago saliva, era algo sumamente delicado y personal- usted…quiero decir, es que yo… no he podido-paro su andar. Itachi comprendió.
-Ven Hinata- dijo invitándola a sentarse, no pasaba nada si la invitaba de nuevo a comer dulces, después de todo lo necesitaría después del trago amargo que le haría pasar. Hinata acepto gustosa, aunque disimulando su felicidad y camino hasta sentarse en una de las mesas junto a él. Itachi se incomodo un poco ante su cercanía , Hinata había crecido un poco, pero seguía siendo una niña.
-Hinata chan yo…
-¿Cómo le haces para olvidar a alguien?-dijo sin más, Itachi se quedó pasmado viendo como agachaba la cabeza , su semblante era triste y supo porque había comenzado a temblar.
-Hinata chan
-He intentado de todo, pero no puedo- continúo resignada- he salido con otras personas… pero no siento ni por asomo lo mismo- por primera vez Itachi no tenia respuesta a su pregunta, lo había tomado por sorpresa y desarmado. De hecho, ni sabia como responder a esa pregunta. Hizo una mueca de lado y suspiro.
-No lo se Hinata chan- respondió haciendo que volteara a verlo- pero, quiero que me diga una cosa, ¿Por qué?, ¿Por qué esta tan interesada en mí? - era extraño, pues no actuaba como si fuera algún capricho, de hecho, se mostraba comprensible y su actuar era completamente honesto, no percibía malicia. Estaba enternecido, Itachi no se dio cuenta de cuanto impacto tendría que tomara sus manos, porque estaba mas preocupado por confortarla que por otra cosa a veces era demasiado descuidado con esas cosas pues, aunque ella fuera una adolescente continuaba viéndola como una niña. Hinata enrojeció ante su toque -Itachi san, porque no… - "se olvida de ella" pensó en decir, pero se detuvo"- puede …podemos estar juntos- se animo pues ya no tenia nada que perder. La cara de Itachi cambio por una aun mas melancólica, no era su culpa ni la de ella.
-Dime Hinata chan, ¿Por qué le intereso tanto? -pregunto de nuevo a l ver como evadía su respuesta.
-No lo sé- respondió- quizá es… por su forma de ser, simplemente… te amo, por eso quiero que seamos algo más que amigos - las palabras de Hinata eran como una caricia al alma, tan suaves y tiernas, mas que suficiente para hacerlo sentir miserable al tener que rechazarla por tercera vez. Era demasiado lindo, quizá mas de lo que el merecía, pero no era correcto- Hinata chan- respondió acariciando suavemente una de sus mejillas, la piel de Hinata se erizo, el calor de su toque y la sedosidad de la caricia era parecida a la que su madre solía darle antes de ir a dormir, lo recordaba perfectamente, cerro los ojos lentamente recordando su imagen y dejo caer una lagrima.
- ¡Itachi!- escucharon ambos el grito de aquella chica con la cual le había visto tantas veces- no puedo creer que me hagas esto- Itachi retiro su mano rápidamente -Izumi , no es lo que piensas- respondió preocupado. Hinata se levanto de la mesa e intento huir, pero la chica alcanzo a tomarla del brazo- ¿en serio? - pregunto notablemente molesta- ¿de verdad me engañas con esta…niña? - cuestiono apretando su agarre con despectiva. Hinata bajo la cabeza intentando ocultar un poco el dolor.
-Suéltala, no tiene la culpa - ordeno tratando de sonar lo más calmado posible. La chica la soltó y Hinata se quedo viendo aterrada la escena.
-Itachi san, yo…yo…lo…lo…lo siento…no…quería- decía tartamudeando y temblando al mismo tiempo. Era la primera vez que experimentaba algo así en su vida y temía todavía más haberle causado algún problema – Todavía no, Hinata chan- pronuncio con calma sonriéndole a pesar de la circunstancia- vuelve a casa tranquilamente- Hinata no entendió lo primero, vio a la chica, luego a Itachi y corrió lo más rápido que pudo.
¿Estaba bien dejar a Itachi solo después de haberlo mentido en problemas?, ¿debía regresar y enfrentarla a la chica?, sabia que era capaz, pero se había paralizado tanto que no sabia ni como actuar. Aunque ahora que se había alejado lo suficiente, verlo tan tranquilo le daba serenidad.
Esperaría a que amaneciera para disculparse con ambos, aunque se muriera de vergüenza.
Por el momento a pesar que su corazón continuaba alterado, sentía un alivio muy grande al recordar como Itachi la había defendido.
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CONTINUARÁ…
